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Antonio María Fabié
Debo empezar pidiendo perdón á la Academia por no haber dado antes el informe, que nuestro Director se sirvió encomendarme sobre la petición de auxilio, dirigida al Sr. Ministro de Ultramar por D. Luis Navarro y Calvo, para publicación de la Biblioteca de Americanistas de que es editor. Los motivos de mi tardanza son harto conocidos de la Academia, y, no insistiendo en ellos, paso á evacuar el encargo que se me ha conferido. Sin duda es una idea plausible, la que se propone y ha empezado á realizar el editor de la Biblioteca de Americanistas; porque cada día despierta mayor interés, cuanto se refiere al continente descubierto y civilizado por nuestros gloriosos ascendientes; y nada puede dar mayor luz, sobre cuanto á aquella región del mundo se refiere, que los libros escritos por los españoles en los primeros tiempos de su descubrimiento y conquista. El catálogo de las obras, que el editor se propone
publicar, basta para conocer el gran servicio, que haciéndolo,
prestará á las letras y á la historia; la mayor parte de
ellas fueron ya impresas en los siglos décimo-sexto y siguientes; pero
su rareza es tal, como la demuestran los precios que han alcanzado los
últimos ejemplares de ellas, que han salido á la venta, de suerte
que es
No sería oportuno ni aun posible hacer relación de
los méritos que adornan cada una de las obras, que en el catálogo
se contienen, bastando con decir que todas ellas son interesantísimas y
necesarias para construir la historia precolombiana y poscolombiana de
América, ya general, ya de los antiguos y modernos estados y provincias
que existieron ó la constituyen al presente. Como muestra de su
propósito, el editor acompaña á su solicitud, en
cumplimiento de las disposiciones vigentes, los dos tomos de la primera parte
de la
Historia de Guatemala, por don Francisco
Antonio de Fuentes Guzmán, antes no publicada, aunque conocida ya de los
bibliógrafos y de los escritores modernos, pues sacó copia de
ella para su colección el Sr. D. Juan Bautista Muñoz, y la
describe Beristain en su
Biblioteca hispano-americana. Los
aficionados á la historia de América no dejarán de leer y
de estudiar con gusto y con provecho el libro de Fuentes Guzmán,
á pesar de su estilo intrincado, propio de la época en que se
escribió, no solo por las noticias que contiene, si bien no muy extensas
de la antigua civilización guatemalteca, y por las más fidedignas
y completas del descubrimiento y conquista de aquellos territorios por el
heróico D. Pedro de Alvarado; sino por las que da del insigne
compañero en aquella jornada de tan ilustre capitán, Bernal
Díaz del Castillo rebisabuelo de Fuentes Guzmán, como este mismo
dice, y poseedor, cuando escribía su historia, del manuscrito original
de la que nos dejó el soldado de Hernan Cortés de la conquista de
Nueva España publicada mucho después de la muerte de su autor por
el R. P. M. Fr. Alonso Remon. Asegura Fuentes Guzmán que esta
edición era muy incorrecta y lo prueba aduciendo algunos textos de su
manuscrito, con lo cual se excita la curiosidad y el deseo, que no sé si
se logrará satisfacer, de descubrir esa joya que sin duda
aclararía muchos pasajes
En virtud de estas consideraciones y de otras muchas que la Academia no necesita que yo le exponga, creo que la Biblioteca de los Americanistas cumple de lleno todas las condiciones establecidas en la Real órden de 19 de Abril de 1881, y que su editor es digno de que por el Ministerio de Ultramar se le presten todos los auxilios que, dentro de los recursos del presupuesto, sean menester para seguir realizando su pensamiento. ANTONIO MARÍA FABIÉ. Madrid 30 de Mayo de 1884.
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