Índice
Índice alfabético
¡Adiós, mujer! en el revuelto lecho
A la fiesta las niñas
Alga perdida sobre el mar del mundo
Allá velado en los opacos tules
Amarga flor encendida
-Ayer, ingrata Zulema
Blanco jazminillo
Cástulo; si el espíritu maligno
Ceñida de relámpagos la frente
Ceñido el arnés brillante
César llegó con su preciosa carga
Clavelillo encarnado
Como tus rojas hermanas
Concha, la última mirada
Crítico, te aconsejo
Cruzando aquí un plantel de clavellinas
Cruzando va por el Tíber
Cuando en la tarde del Otoño triste
Cuando la oración caía
Cuando las brisas húmedas de Otoño
Cuando te vi y te amé por vez primera
¡Cuánta amargura, lágrima preciosa
Del sol en el ocaso los trémulos matices
Del vespertino celaje
De mi búcaro exijo, reina rosa
Desde los verdes valles andaluces
De una rama siempre hojosa
Dícenme que denuestas a mi musa
Diz que hay noches en el Bósforo
En el bullicio del mundo
En las aguas del Eurotas
Entre purpúreos matices
Entre Saturno y Palas suspendido
En un marmóreo, arábigo retrete
¡Es ella, sí, es mi amada! esa es su frente
Estoy cerca de ti, tu blanca mano
Es un alcázar de mármol
Es un pequeño y delicioso valle
Hay en la isla de Prócida
Hay una ninfa gentil
¡He aquí la pequeña ermita
Hijos espúreos de Israel y Sara
-La luna besa tu blanca frente
La luna va iluminando
La noche sobre los valles
La pálida luna se quiebra en tu reja
Lectora, si por mi dicha
Lloro cuando no me ves
Melancólicas (9) nieblas
Mientras que pude llorar
Miro el valle andaluz lleno de flores
Miro en redor de mí y hallo la sombra
Morenita del Tajo
Muestra el cielo torvo ceño
Nardo oloroso, huésped del alcázar
Náyade blanca, que en las tenues ondas
Niñas, la noche tiende su manto
No me cerquéis de pámpanos
No quiero las riberas
No sé por qué tu rápido oleaje
¡Oh, qué grata es la ribera
Os vi meceros con vaivén violento
Otro día cayó por Occidente
Penetraron los viajeros
Perdóneme el jazmín y la azucena
Pláceme cuando el desvelo
Pobre lirio campesino
Por fin huyen las sombras de la noche
¿Por qué vuelan tan rápidas las horas
Pronto de los ligeros velocípedos
Puesto que a Juan y Juana y Pedro y Pablo
¡Qué deliciosa mañana!...
¿Qué fugitivas chispas luminosas
¿Qué hay en la choza de Bempo
¿Qué medroso rumor el duelo vierte
¿Quién a mi patria volverá mi paso?
¿Sabéis lo que es misterio? el ser incomprensible
Si os place oír el arpa de las sombras
Si una kadsida moruna
Sobre una andaluza yegua
¡Sueño, ser misterioso
Tierna zagaleja
¡Tranquila noche! del Genil sonante
¡Un nocturno alemán! ¿oís? la mano
Valle, contempla la feraz campiña
Ven, tierna y delicada sensitiva
Viste el Delirio túnica flotante
Ya con su rojiza lengua
Ya declina la tarde: en torno mío
Ya el pabellón de estrellas
Ya el sol envuelto en sábanas de oro
Ya iba el alba robando a los luceros
Yo besé una sensitiva
Zagala morena
Hojas secas : poesías
Benito Más y Prat
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