 
V. Historia de Méjico
Antonio María Fabié
El Sr. D. Joaquin García
Icazbalceta, ha empezado á publicar en el presente año de 1886,
una
Nueva colección de documentos para la
historia de México, continuando de este modo la que dió
á luz hace tiempo, y de la que son bien conocidos los dos tomos
que contienen tan curiosos é interesantes documentos. No lo
son menos los que forman este primer volumen de la nueva colección,
todos ellos relacionados con la orden de San Francisco, y la mayor parte
sacados de un códice que poseyó el Sr. D. José Fernando
Ramirez cuyo paradero se ignora; pero de que tomó exacta copia el Sr.
García Icazbalceta, quien por su origen y contenido le llama con
exactitud
Códice franciscano. Preceden
á los documentos un breve prólogo, en que el colector dice con
razón, que no siendo todavía sazón oportuna para escribir
la historia colonial, se presta mayor servicio publicando los documentos que
á ella se refieren que publicando obras originales, casi nunca exentas
de deficiencias y de errores. Consagra después algunas líneas
á dar las noticias que se tienen de las vidas del P. Fr. Miguel Navarro,
provincial que fué de la del Santo Evangelio; del P. Fr. Juan de San
Román, uno de los primeros agustinos que fueron á Méjico
en 1533, y del dominico Fr. Francisco Ximénez, por ser autores de
algunos de los escritos insertos en este volumen. Sigue á este
prólogo una interesante biografía del P. Fr. Jerónimo de
Mendieta, no solo por ser personaje de gran importancia, sino porque
además de haber escrito la
Historia eclesiástica Indiana, que
publicó el año de 1870 por primera vez el mismo Sr. G.
Icazbalceta, es autor de la mayor parte y de los más interesantes
documentos de este tomo. No sería oportuno extractar los datos
biográficos, que contiene el trabajo del Sr. García Icazbalceta;
los aficionados al estudio de la historia de nuestros dominios en Ultramar lo
leerán con sumo interés, y bastará para demostrar
cuán grande lo tiene con decir que de vuelta de su primer viaje á
España fué consultado por el célebre D. Juan de Ovando,
después que le nombró el Rey D. Felipe II para girar la visita
general del Consejo de Indias, de que fué Presidente, y aquel ilustre
hombre de estado, uno de los mas grandes, sino el mayor de su tiempo,
tomó en gran consideración las noticias y consejos del ilustre
franciscano, y aunque en mucha parte no los siguiera, aceptó la
creación del comisariato general de la orden de San Francisco en Indias.
Claro es que el P. Mendieta propendía á que las órdenes
religiosas, y especialmente la de San Francisco, tuvieran exclusivamente bajo
su jurisdicción á los indios; y aunque les daban
á ello derecho los grandes servicios que prestaron introduciendo en las
vastas regiones de América la civilización cristiana y
defendiendo á sus naturales de la codicia de algunos conquistadores, era
imposible acceder á pretensiones que tenían mucho de
exorbitantes, y que al lado de otros inconvenientes produjeron una lucha que
duró muchos años, no solo entre el poder civil y las
órdenes religiosas, sino entre estas y el clero secular sin excluir los
obispos. Tenían los frailes en su apoyo el amor de los indios; y, ahora
que pueden contemplarse después del tiempo transcurrido aquellas luchas
con la serena imparcialidad de la historia, es justo reconocer que los
Zumárragas, Mendietas, Las Casas y tantos otros representaban en
aquellos conflictos la causa de la justicia y del derecho, y que al fin
lograron que el espíritu que les animaba prevaleciese en nuestras sabias
leyes de Indias, las cuales han preparado la fusión de las razas, que
lentamente se va produciendo en la América española, mientras en
las otras regiones de aquel continente continúa la destrucción de
los primitivos habitantes.
Después de larga residencia en
España, y no obstante su propósito de continuar en ella,
fué obligado el P. Mendieta á regresar á América; y
aunque sin duda por sus conocidas opiniones los que en ellas veían un
peligro para sus intereses y ambiciones pusieron á su vuelta graves
obstáculos, llevó á cabo su viaje en 1573. En 20 de Marzo
del año de 1574 residia en Méjico, de donde escribió
á D. Juan de Ovando la carta que leeré luego y que ha sido
hallada por encargo mío en el Archivo de Indias de Sevilla; en ella,
además de un juicio poco favorable del P. Fr. Francisco de Rivera, y de
la dificultad en que estaba el P. Fr. Miguel Navarro de ejercer con eficacia su
oficio de provincial, exhorta el P. Mendieta á Ovando á que se
oponga á que se admitan frailes criollos, pues opinaban él y los
viejos y expertos, que si la religión de San Francisco en Indias dejase
de ser cebada con frailes de España, sería cosa perdida.
En 8 de Setiembre del mismo año
de 1574 escribió de nuevo el P. Mendieta á Ovando desde el pueblo
de Santiago de Tlatelulco otra carta, encontrada también en el Archivo
de Indias, en
la que se refiere el atropello de que en su sentir
fueron víctimas las monjas de Santa Clara por parte de las autoridades
de aquel pueblo, y con este motivo hace una pintura harto severa del Virey D.
Martin Enriquez, que sale muy poco favorecido del parangón en que le
pone con sus predecesores Cortés y Mendoza.
Por último desde la ciudad de
los Angeles á 15 de Abril de 1587 escribió Mendieta á la
Majestad de Felipe II otra hermosa carta, en que le recuerda la que le
había dirigido años antes, encareciéndole sus graves
deberes como Soberano de los extensos dominios que poseía en el Nuevo
Mundo. Hé aquí estos curiosos é interesantes documentos,
que completan la biografía escrita por nuestro benemérito
correspondiente.
1.
En el legajo titulado Audiencia de
Méjico. -Cartas y expedientes de personas seculares & 60-2-18, se
encuentra la carta siguiente:
«Al Illmo. Señor Don
Juan de Ovando presidente del Consejo de Indias por su magestad. -Fray
Gerónimo de Mendieta -Méjico 20 de Março de
1574.»
«Illmo. Señor: -Luego
como llegue á esta nueva España escriví á V. S.
dandole cuenta del viaje que truximos y de algunas cosas que en el havia notado
ser necesario remediarse para adelante, en especial adverti á V. S.
Illma. de como era mucho menester que el padre Fray Francisco de guzman fuese
avisado de quien tan buena voluntad le tiene como V. S. -para que acierte en la
execucion de su officio lo qual en gran manera desseo ansi por lo que toca
á su persona que es de mucho merecimiento como por ser el officio,
nuevamente erecto de mano de V. S. y por que se entienda que no fué,
instituido aquel officio para que el padre Fray Francisco de guzman se Regalase
como algunos que lo han querido murmurar sino para grande y manifiesta utilidad
destos yndios y de los Religiosos que tienen cargo de su doctrina; lo que de
nuevo se me ofrece diré lo mas compendioso que pudiere por no ocupar
á V. S. Illma. con solas palabras sino con cosas mui importantes.»
«Fray Francisco de Ribera que
a sido aca comissario y va en esta flota aunque mui proveido de abonos y
favores, en ninguna manera conviene para esta Provincia especialmente con
cargo, la causa bien creo lo entienda V. S. pues el con el obispo de tucoman
han sido el principio y el medio del poco sosiego que en ella a havido estos
años, dexo á parte el negocio por que a sido llamado que pesa
más que todo estotro.»
«A pretendido muy de veras el
multiplico de los frailes que acá toman el habito para que no sea
menester pedir los de España y ansí se acordará V. S.
Illma. que con el otro Ribera que alla en España murió, no embio
a pedir mas que una dozena de predicadores y lectores que enseñasen
á los de acá lo qual es contra el sentimiento de todos los padres
viejos y expertos que ha havido en esta tierra que uniformiter sintieron que
quando la Religion de San Francisco en yndias dexase de ser gevada con frailes
de España, seria cosa perdida.»
«El dexa de su mano ciento y
tantos moços reçien proffesos y casi todos los guardianes con el
provincial de los mismos aca proffesos, y muchos antiguos y buenos obreros de
los que vinieron de España a puesto por el suelo: no se que a sido su
intento. Entre los otros daños que yo en esto hallo es uno que los mas
de los que acá se hazen frailes tienen padres ó hermanos seglares
que esperan favorecerse dellos y los sacan de sus casillas y quitada la
libertad al fraile de San Francisco de que trate con los yndios, por solo dios
sin mezcla de interese temporal para si ni para otro ya no será Apostol
sino mercenario y de aqui se perderá el fervor de la xptiandad que la
libertad y despegamiento de los frailes Franciscos a plantado entre esta
gente.»
«Para remedio desto conviene
que el padre comisario general embie mandato so pena de privacion de officio
á los prelados de acá. Que a ninguno de los nacidos en yndias den
el habito si no tubiere 24 años de hedad y fuere buen gramatico y con
parecer del provincial y discretos. Que á los nacidos en España
tanpoco se les dé aca el habito sino tubiere 20 años de hedad con
la demas suficiencia.
»Que ninguno ordenen
acá de menos hedad que el concilio manda ni para esta se aprovechen de
privilegios, por que para
administrar sacramentos á los
yndios se requieren hombres y no muchachos que destruyan la doctrina que los
viejos plantaron.»
«Juntamente con esto es
necesario poner gran cuidado en que de España en ninguna manera embien
frailes que tengan muestras de descuidados en la guarda de su profesion, si no
zelosos della aunque vengan pocos; que mas haran pocos escogidos que diez fatos
no tales.»
«Conviene mucho que si antes
de aora no se hubiere embiado, en la flota, venga en breve un comissario tal
qual yo lo tengo pintado en otra parte á V. S., el qual juntamente con
ser pasífico y amigo de paz tenga pecho que el padre Fray Miguel
Navarro, por que no le achaquen que se mueve con pasion no puede hacer lo que
le parece convenir y el que viniere en particular sea amigo de la pobreza que
proffeso, por que de otra suerte vendra a destruir y no a edificar.»
«Suplico á V. S. Illma.
que esto que aqui escrivo sea para si solo pues yo como á Señor y
padre de la orden lo pongo en su pecho como de quien principalmente depende el
remedio; y el medio que para mover la platica puede tomar V. S. es preguntar al
padre guzman si le escribo y Rogarle que le muestre mis cartas y de alli
havrá occasion para tratar de lo uno y de lo otro.»
«Yo me hallo en esta tierra,
bendito Dios, con mucho mas salud que en España; entiendo en escrivir
una Relacion que el padre generalisimo me mandó de las cosas dignas de
memoria acaecidas en la plantacion de desta nueva yglesia y de los fieles
obreros que en ella á havido, doi cuenta dello por que V. S. sepa en lo
que estoi ocupado, cuia Illma. persona guarde nuestro Señor por muchos
años con el aumento de estado que para su servicio conviene. De Mexico
20 de Março 1574 años. -Illmo. señor. -De V. S. Illma.
menor capellan y siervo que sus manos besa. -Frai Jeronimo de Mendieta.»
-(Hay una rúbrica).
2.
En el legajo titulado,
Audiencia de Megico, Cartas y expedientes de personas eclesiasticas -60-2-18;
se encuentra la carta siguiente:
Carta de fray Geronimo de Mendieta
al Ilustrisimo señor don Juan Ovando, Presidente del Consejo de las
Indias. Fecha en Santiago tlatelulco á 8 de Setiembre de 1574.
«Ilustrisimo señor: Por
que el padre Comisario fray miguel Navarro dara larga Relacion á Vuestra
Señoria Ilustrisima de lo que en esta ciudad a passado cerca de las
monjas de Santa Clara, no sera menester que yo lo refiera; solamente digo que
fue una de las grandes crueldades que se ha oydo y entre católicos
christianos pienso que nunca vista: yo acudi alla entre otros quando se publico
por la ciudad, que el provisor con ayuda del brazo seglar yva á sacarlas
y me halle a la respuesta que por su parte dellas se dio harto justificada; y
visto que el provisor dava priesa al Alguazil mayor creyendo que yo seria
alguna parte con el señor visorrey, me ymportunaron todos que fuese a le
suplicar mandase suspender la ejecucion de aquel auto de la Real Audiencia,
siquiera hasta la noche por evitar aquella publica afrenta de personas
religiosas en presencia de todo el pueblo de los yndios. Fuymos el vicario de
las monjas y yo y suplicamosselo de rrodillas en la yglesia mayor estando para
començarse el sermon y echonos para virotes diziendo que se ejecutase lo
mandado y que obedeciesemos; no se si dijo nosotros ó las monjas al
Arçobispo. Oida esta respuesta y determinacion tan dura, acorde de
venirme a casa con mi compañero por no hallarme en acto tan feo, y los
demas frayles que alli se havian hallado hizieron otro tanto huyendo de la
ocasion que les ofrescia para que se pusiesen en alguna resistencia y despues
achacarles de alborotadores y inobedientes a los mandamientos Reales, que todas
estas mañas se usan en esta tierra para perturbar y desacreditar a los
que fielmenle sirven a dios y a su Rey: y cierto fue provision divina el
ausentarnos los frayles, porque si estando presentes yntentara
el
provisor lo que cometio, no hubiera paciencia que lo sufriera y venidos
á las manos fuera mucha la turbacion de los yndios y el suceso peligroso
y por tanto fue negocio temerario poner el negocio en esta balança.
Podre dezir algunas verdades para que vuestra Señoria Ilustrisima este
advertido en lo de adelante y es la primera que a estas religiosas las tengo
por unas de las sinceras y benditas criaturas y buenas y exemplares muxeres que
he conocido; y que solo esto y considerar tan notable fundamento de bueno para
començar la orden de Santa Clara en estas partes como el haverse para
ello dedicado cinco horas con su madre y por otra parte su padre con dos o tres
hijos frayles, me mueven a desear el buen succeso de tan escogidos principios
por que antes desta su conversion nunca las conoci. La segunda es que todos
aquellos a quien he visto y oydo tratar dellas con siniestra opinion he
conocido pasion manifiesta fundada en humanos intereses, particularmente en
nuestro provincial desta provincia y otros sus sequaces; pues el Señor
Visorrey publicamente la ha mostrado contra ellas desde que estando novicias no
quisieron a persuacion suya dexar el habito de santa clara y recibir la prelada
que les queria dar del monesterio de la concebcion desta ciudad que esta sujeto
al hordinario: de entonces aca no las puede ver ni oir nombrar, por que esta
dicen que es la condicion de su escelencia, que en faltando uno de seguir su
voluntad en bueno o en malo aunque antes lo haya tenido sobre sus ojos, desde
alli le cae en perpetua indignacion
et curat delere eum de terra; y asi es
temido de todos y no ay hombre que ose chistar aunque sea por la mera verdad y
justicia como el no la favorezca. La tercera verdad es que ni los yndios tienen
padre como lo havian de tener en su exelencia y como lo tubieron en don
fernando cortes y en los Virreyes don Antonio de Mendoça y don luis de
Velasco para celar y procurar su buena cristiandad y relevarlos de vexaciones,
ni los frailes de san francisco tenemos en el favor que ni a ellos tiene
aficion ni a nosotros devocion, lo qual me parece que lo uno y lo otro
convernia tubiese quien por su magestad govierna estos Reynos. Diré las
Razones que hacen violenta esta sospecha y es la una por que sé y me
consta que a su presencia han venido los yndios principales de muchos pueblos
por muchas y diversas veces y lo han rrepresentado estar los
dichos sus pueblos destruidos sin doctrina ni orden de cristiandad con los
mismos eclesiasticos que tienen, por que ni se les predica sermon ni se les
dice cosa de dios; y que los adultos se mueren sin confesion y muchos
niños sin baptismo y no ven en ellos sino codicia en los tratos y
grangerias y imposiciones con que los molestan y otros malos exemplos con que
los escandalizan; y con ser cosas claras que claman ante dios y los hombres y
piden brevemente remedio, nunca se le ha dado mas ni hace mas caso dello que si
no lo oyese, antes por que le piden frailes de sant francisco (que en los mas
de aquellos pueblos, los han ya tenido y conocen) parece que se le reviste un
espiritu de contradicion y los despide desgraciadamente; destos pueblos
señalo aqui algunos para mas certificacion y son xalastlaco, que fue del
comendador Cervantes, xipiquilpo, que tiene su encomienda el maestro de rroa,
san juan irtacamaxtitlan que tiene hernando de nava, otro san juan sujeto de
xilotepec pueblo de don francisco de velasco, en cuya cabecera ay frailes
franciscos, San Salvador sujeto de la ciudad de guaxocingo que esta en cabeza
de su magestad y ay tambien en la cabecera frailes franciscos y el dicho sujeto
aclamado a su magestad y les vino sobre ello cedula y la presentaron al
Señor visorrey y no aprovecha y otros asi desta manera. La segunda razon
es por que sé que algunos guardianes le han dado aviso de grandes
agravios que algunos corregidores y otras personas hacen a los yndios, y no
solamente no los remedia mas aun muestra pesar de que se los digan, y asi no ay
quien le acuda con cosa que toque a los yndios y creo que en su mente no los
tiene por gente de quien dios se acuerda: finalmente como la orden de sant
francisco no tenga otra cosa que pretender de los que aca goviernan sino es
favor para poder mejor dotrinar los yndios y para que sean amparados en las
vejaciones y agravios que reciben, esto entiendo generalmente que ninguna cosa
se le a pedido al señor visorrey de los prelados de la orden para este
efecto que la aya concedido: bien creo lo que de su propia boca he oydo que en
todas las flotas y navios a escrito a su magestad pidiendo particularmente
frailes de sant francisco como mas convenientes a los yndios, mas veo que no
los
quiere sino para que les sujeten y traigan de paz la gente
barbara que esta de guerra, por que lo hacen a poca costa de dineros aunque a
costa de sus vidas; y pues vee que en todo se aventajan para el servicio de su
magestad y bien destos sus vasallos no seria mucho que en algo les mostrase
agradecimiento y de hacello tan al reves coligira vuestra Señoria
Ilustrisima el consuelo que los yndios y nosotros podemos tener, aunque a la
verdad tan poco lo tienen los demas que en esta tierra rresiden y asi no
atribuyo el poco favor que nos da a que nos quiere mal, sino a que su estrecha
condicion no se entiende a dar a nadie contento sino assi mismo. Possible seria
que su exelencia hiciese tambien conmemoracion de mi en sus cartas, por que
algunos de mis hermanos le an dado a entender que no soi perezoso en la pluma y
por ventura querra prevenirse, pero es verdad que lo que me mueve a dezir lo
que he dicho no es otra cosa sino desear que el señor visorrey don
Martin Enriquez sea avisado de quien con libertad lo pueda hacer y a quien
tenga respecto, de manera que el avisso aproveche y su governacion sea acepta y
util á la Republica. Plega a nuestro Señor de guiarlo todo como
save que mas conviene para su sancto servicio y la Ilustrisima persona y estado
de vuestra Señoria guarde y prospere por muchos años. Deste
pueblo de Santiago tlatelulco á ocho setiembre de mil quinientos setenta
y quatro años.
Ilustrisimo Señor: de vuestra
señoria Ilustrisima minimo capellan y siervo que sus manos besa Fray
Jeronimo de Mendieta.» -(Hay una rúbrica.)
3.
En el Legajo titulado
-Audiencia de Mexico -Cartas y espedientes de personas eclesiasticas. -1587.
-60-2-23; se encuentra el documento siguiente:
«Al Rey, nuestro señor,
de fray Geronimo de mendieta, 15 Abril de 1587.»
«Señor -Como sea verdad
y cosa muy cierta que el coraçon de cada uno de los hombres y el
movimiento de todas las criaturas
esta en la mano y poder y
voluntad de Dios, no sin mysterio dixo el sapientissimo Rey Salomon que el
coraçon del Rey esta en la mano del Señor para inclinarlo a
aquello que quisiere y fuere servido; y pues nuestro clementissimo Dios y
señor inclino el coraçon de v. Mag. a reformar los vanos
cumplimientos y desordenadas cortesias de palabras que en el modo de hablar y
escrivir vuestros vasallos havian introducido y usurpado que solamente
offendian las orejas de los hombres cuerdos, de creer es que mucho mas lo havra
inclinado a reformar el abuso de vicios y malas costumbres y perversas obras
que resultan en gravisima ofensa de la Magestad divina por donde caemos en su
yra, y no solo perdemos las muchas y grandes mercedes que por su inmensa bondad
nos haria, mas aun incurrimos en continuos daños y males assi
particulares como comunes que justa y piadosamente para nuestra correction nos
embia ó permite. Acuerdome haber escrito a vuestra Mag. haura veinte
años una carta de veinte y quatro articulos cerca de cosas que segun
Dios me parecia tenia obligacion de remediar o estar muy advertido en ellas
para el govierno destas partes, y el primer articulo era una verdad y
presupuesto en que siempre me afirmo como en lo demas que en aquella carta
escrivi, y es el presupuesto que V. Mag. no tiene cosa en esta vida en que mas
pueda encargarse Vuestra Real consciencia descuidandose de ella que es el
govierno de las yndias, y bien cierto estoi que asi en el govierno de estos
Reynos de yndias como de los demas que estan a cargo de Vuestra Magestad es su
solicitud y cuidado tan intenso quanto se puede dessear, pero por ser tantos y
tan extendidos por el orbe no podria vuestra Mag. acudir a las necesidades de
cada uno de ellos sin descuidarse con sus gobernadores Audiencia y Consejos que
para su buen govierno tiene diputados, y si los que han exercitado estos
officios en nombre de Vuestra Magestad en negocios de Indias en tiempo de su
Reynado han hecho el dever ó no en descargar la Real consciencia de
vuestra Magestad como eran obligados, yo no lo sabre dezir, mas se una cosa
como testigo de vista en treinta y tres años que sirvo á vuestra
Magestad de Ministro en esta nueva Iglesia, que despues aca ha ydo siempre de
caida la christiandad de los indios y se han ydo aumentando los males y
offensas de Dios y del proximo y llegado el negocio á tales
terminos que ya es necessario convertirse Vuestra Magestad en persona sobre
todos sus cuidados a poner el ombro principalmente en este de que se entiende
muy de veras en la christiandad de los yndios y en su conservacion y en que los
Españoles que viven en estas partes no los perviertan con sus malos
exemplos, porque no vengamos a caer en la indignacion executiva de nuestro
justissimo Dios cuyo riguroso castigo yo pecador ando temiendo de muchos
años atras, viendo posponerse las cosas de su honrra y acepto servicio a
los intereses viles de la tierra. Tengo por averiguado, Señor y Rey
nuestro christianisimo, que si los que han governado por Vuestra Magestad estas
Regiones de yndias huvieran clamado si quiera tanto y aun algo menos por Almas
que conocieran y sirvieran á su Dios como por plata y dinero, ya huviera
ese mismo Dios allanado por mano de Vuestra Magestad todas las heregias que han
estado levantadas en estos tiempos contra su yglesia y convertido á su
fe catholica los chinos y otros muchos infieles para la reformacion y
renovacion que esperamos del universo, porque sin duda escogio el señor
en el remate del mundo para esta su obra a nuestros Reyes de España como
por su desconocimiento no lo pierdan; y pues todavia queda tiempo, aguarde
vuestra Mag. este glorioso premio que por impedimentos se habra dilatado sobre
el de su propia salvacion, por el nuevo cuidado que tomare de la buena
christiandad de los yndios; y acuerdese vuestra Magestad de las palabras que la
famosa Judith hablando con Dios en su oracion quando quiso emprender la
hazaña que despues obro, dixo: Non enim in multitudine est virtus tua
Domine, neque in equorum viribus voluntas tua est; y las que el
esforçado Judas-Machabeo propuso a sus soldados que por ser muy pocos
temian aguardar el poderoso exercito de sus enemigos diziendo: Non est
differentia in conspectu Dei liberare in multis et in paucis, quoniam non in
multitudine exercitus victoria belli; sed de celo fortitudo est. Tenga v. Mag.
a Dios contento que no lo haran falta los thesoros de las yndias y aunque todo
el oro y plata que esta en las entrañas de la tierra lo tubiese junto,
poco aprovecharia si a Dios tubiesemos por contrario. Si v. Mag. fuere servido
de ver algunos apuntamientos que podrian ser de provecho
cerca de
la materia que aqui he tocado, que por no ser molesto con prolixidad no van
derechamente dirigidos a v. Mag. darlos ha un Religioso de esta orden llamado
fray Gaspar de Ricarte que por ser escogido siervo de Jesucristo, y tener su
spiritu y zelo de su honrra y inteligencia de las cosas de esta tierra se los
embio y estara por ventura en el convento de San Francisco de Madrid y en su
ausencia habran ydo á manos del comisario general de Indias de la mesma
orden que reside en esa corte; y Dios guarde á v. Mag. pues manda que
assi lo usemos. De la nueva España y de este convento de San Francisco
de la ciudad de los Angeles 15 de Abril de 1587 años = Fray Hieronymo de
Mendieta» (hay una rúbrica).
Madrid 26 de Noviembre de 1886.
ANTONIO MARÍA FABIÉ.

Boletín de la Real Academia de la Historia [Publicaciones periódicas]. Tomo 10, Año 1887
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