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Rodolfo Beer
El humilde ensayo, que me atrevo á presentar á esta Real Academia, como las primicias de mis estudios en la historia y literatura española, tiene por objeto esclarecer la vida y los escritos de un sabio español de tiempos remotos. Los célebres autores que vivieron y deleitaron á sus coetáneos durante las épocas romana y visigoda, los árabes y hebreos de la Edad Media, y los famosos letrados del Renacimiento clásico se nos presentan en vivos documentos é indubitables tradiciones. Pero casi estéril es el campo de nuestro entender sobre la que suele nombrarse Edad de hierro, comprendida entre los siglos VIII y XIII. No se exceptúa de tamaña ó (mejor dicho) aparente esterilidad aquella región española, que ya por su situación al oriente de la Península, ya por su agregación al imperio de Carlomagno, se prestó gallardamente al comercio intelectual con el centro de la civilización antigua. Cataluña muy pocos nombres de literatos presenta en el decurso de aquel período; y aunque se diga, que á toda Europa de la misma suerte se extendía la general ignorancia, cabe, no obstante, inquirir, si esta opinión se funda más en la falta de noticias que en la realidad de tan triste estado. Si hemos de apurar la verdad, importa
no alzar mano al estudio, prolijo y grave, que tienda al descubrimiento de las
fuentes y documentos literarios de aquel oscuro período. La obra que los
reuniera ó solamente los indicara con cierta exactitud, podría
revelar sin duda, una vida intelectual, digna de aprecio. Como ligera prueba de
nuestra afirmación hemos elegido para nuestro trabajo la persona de un
literato, que se nombró
Renallus magister Barcinonensis, y
floreció en el siglo XI. A ello nos ha favorecido un pequeño
Está escrita la Passio Eulaliae con elegancia y pureza de estilo clásico, fruto sin duda, de estudios extensos y profundos, adquiridos únicamente por medios literarios, que existían en aquella fecha, y de los cuales daremos luego otros testimonios. La opinión que una persona de
tantos conocimientos y tanta galanura de estilo, no se concretó
solamente al relato sencillo, narración de la vida y martirio de la
Santa Mártir, es muy probable; y efectivamente, el docto Torres Amat, el
único, quien, según mi concepto, se ocupó en buscar y dar
algo más extensas noticias del erudito maestro Renallo, señala
otro tratado, procedente de la pluma del mismo antiguo autor. «Entre los
manuscritos del Colegio mayor de Cuenca,» dice en su
Diccionario de los escritores catalanes,
«se conserva la obra siguiente:
Collectio antiqua legum ecclesiasticarum, in
quindecim libros distributa,
Esta noticia debe llamar nuestra viva atención por varios conceptos. Es muy difícil determinar de dónde sacó el laborioso autor del Diccionario este informe; pues el único catálogo de los libros de Cuenca, que se conoce, á saber, en el tercer tomo de la Historia del Colegio viejo de San Bartolomé por J. Roxas y Conteras235, no registra semejante obra; y en vista de la suerte bastante infausta que tocó á los manuscritos en los siglos pasados y aun á principios del actual, podrá parecer conato inútil el de averiguar en nuestros días si existe el manuscrito citado. Sin embargo, esta identificación debía tener cierta importancia. El hecho de que quindecim libri legum ecclesiae sean extractados de un solo libro del autor antiguo, mucho dice en favor de este. No hacemos caso de la colección misma, porque estas colecciones eran bastante vulgares; y para dar un solo ejemplo, ya en el año 958 un llamado Juan, diácono y monje de Ripoll, compiló una colección de cánones decretales por orden del conde Borrell. Pero aquí se trató probablemente de algunos cánones aislados, que se unieron para determinado objeto, que hoy no conocemos. En cambio, en nuestro caso se habla de quince libros; y se propone la fuerte duda cómo podrían ser sacados de una Colección, mucho más extensa que todos ellos. En una palabra, la noticia tiene en sí algunos inconvenientes, que podrán despejarse tan pronto como el manuscrito reaparezca ó se descubra. Entre los códices
preciosísimos que se guardan ahora en el Palacio Real de esta corte,
bajo la sabia dirección del célebre bibliógrafo D. Manuel
Zarco del Valle, tuve la suerte de encontrar uno, que por cierto es
idéntico al manuscrito citado por Torres Amat. Lleva todas las
señas que prueban su procedencia de la referida biblioteca de Cuenca; y
además, tiene como signatura el mismo núm. 254 á que se
refiere el sabio catalán. Ofrécenos en 145 hojas de vitela 15
libros de antiguas leyes de la Iglesia, colección no rara tampoco en la
época en que se escribió el códice,
Pero antes desearía dedicar
algunas pocas palabras á la inscripción, que acabo de indicar.
Habla de un libro entero sobre el cuerpo de Dios; habla del maestro
Barchinonensis Gerundensis; dos cuestiones
que exigen un pequeño comentario. Sabemos pues, que
Renallus escribió una obra
más ó menos extensa sobre la divina Eucaristía, y no
ignoramos que se titulaba
Magister. Al tenor didáctico del
tema nos parece injustificada la duda de Nicolás Antonio, que considera
al antiguo Renallo no como
scholarcha ó maestrescuela de la
catedral de Barcelona, sino más bien, como a un
Academiae Barcelonensis doctorem sive
antecessorem. Más difícil nos parece el enlace de las
palabras
Barchinonensis, Gerundensis, pues no es de
suponer, que la misma persona fuese á la par maestro en Barcelona y en
Gerona. Mucho, me parece, contribuye á resolver estas dificultades una
conjetura feliz, expresada
Fol. 144va I.-Versus excepti236 de libro Renalli magistri barchionensis Gerundensis de corpore domini. (En color encarnado.)
II.-Quomodo panis et solummodo sacramentum et non adhuc caro domini. (En color encarnado.)
III.-Quomodo sacramentum et res sacramentum, quia speciem panis Res quia vera domini. (En color encarnado.)
IV.-Quod panis non accipitur in sacramento secundum formas, sed secundum vim materialem et temporalem, que transit in vim eternam, scilicet in eternam vitam. (En color encarnado.)
V-.Quod in sumendo desinit esse sacramentum et remanet tantum res. (En color encarnado.)
En consideración al modo de principiar los diferentes trozos sueltos es de suponer que el libro, de que forman parte y de que habla la inscripción, estaba todo él escrito en versos, y no menos probable es, que los pasajes extractados fuesen versos memoriales para los alumnos de la escuela. Todo el conjunto de estas observaciones viene á dar un testimonio clarísimo de lo serio y profundo de los estudios, que á la sazón eran cultivados en Barcelona; y esto no solo en el campo de la literatura eclesiástica, sino también en el de la profana. En aquella misma época el Cabildo de la catedral compró un ejemplar de la gramática de Prisciano á cambio de una casa y campo que poseía240. En suma, reconocemos que nuestro Renallo fué doctísimo literato, y natural, como es probable, de Gerona. Nuestro querido amigo, el competente y activo cronista D. Claudio Girbal, no sin justa razón, podrá incluirle en su Catálogo de los escritores Gerundenses. Hombre piadoso y venerable, instruído en los diferentes ramos del saber, gozó de suma autoridad, como elegante escritor, teólogo consumado y jefe de la escuela de Barcelona, fecunda madre de aventajados ingenios, y digna hermana de la nobilísima Gerundense241. Madrid 18 Marzo 1887. RODOLFO BEER.
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