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Francisco Codera y Zaidin
Al dar cuenta á esta Real
Academia de la publicación del tomo IV de la
Bibliotheca Arabico-hispana, que contiene
la obra de
Aben Al-Abbar, titulada
Mocham, ó sea
Diccionario por orden alfabético de los
discípulos del gran maestro Zaragozano Abu Ali As-Sadafí,
tuve el honor de manifestar que había comenzado la impresión de
otra obra del mismo autor, la
El códice Escurialense de la
Tecmilah de Aben Al-Abbar, único
conocido en las bibliotecas de Europa242, está por desgracia incompleto, faltando próximamente
la mitad; pues no se tiene noticia de la 3.ª parte, que quizá
faltaba ya al códice al ser llevado al Escorial, donde es probable que
en uno de los incendios desapareciese la mitad de la 1.ª parte, y algunas
hojas que faltan en la 2.ª: nos hacen sospechar esto las huellas que se
notan en el códice de que estando floja la encuadernación,
ó no existiendo esta, al ser echado el códice al patio para
librarlo del incendio, sus cuadernillos se dispersaron, mojándose
algunos, y volviéndose á unir la mayor parte, pero quedando
alguno involucrado en otro códice, hasta que, no sabemos cuando ni por
quien, fueron agregados al principio del primer tomo hoy existente, 8 folios
que formaron parte de otro: sospecho que algo de lo que falta, pueda estar en
algún códice de igual tamaño y letra parecida; por lo
Las biografías contenidas en la parte publicada son 1185, de las cuales algunas están publicadas en Aben Pascual, Adh Dhabbí, Aben Al-Abbar en el Almocham, Almakkari, Aben Abu Osaibiyah y otros: el punto de vista bajo el cual el autor escribe su libro, es el literario, de modo que como sucede con Aben Pascual y Adh-Dhabbí, con alguna frecuencia nos da la biografía de un rey, del cual nada nos dice como tal rey, ni aun la fecha de su elevación al trono, y si nos da la de su muerte, es porque pone la de todos, cuando ha podido averiguarlo. Como valenciano, Aben Al-Abbar conocía mejor á los literatos de su país; de aquí que sus noticias sean más interesantes para el conocimiento de la historia de esta region; pues aunque no se proponga darnos noticias de la historia externa, son no pocas las que nos da referentes á las ciudades más importantes como Valencia y Murcia. Dada la rapidez relativa con que se ha llevado á cabo la impresión de este tomo, no me ha sido posible hacer las papeletas correspondientes á las 1185 biografías, principalmente por la necesidad de ir preparando los índices de los miles de nombres propios que se mencionan; pero las tengo hechas de los acontecimientos más importantes, que se relacionan con nuestra historia general, y de estas papeletas aprovecharé algunas para ocupar por breves momentos la atención de la Academia. En la biografía del destronado
rey de Huesca,
Mohammad ben Ahmed ben Abderrahman ben
Somadih el
Tochibi nos da noticias, que rectifican y
amplían las que teníamos acerca de este personaje, que
cedió á su primo
Mondzir ben Jahya rey de Zaragoza la ciudad
de Huesca, junto á la cual parece que fue vencido: de la fecha de estos
acontecimientos nada dice Aben Al-Abbar, pero en cambio nos dice que
Mohammad ben Ahmed escribió un
Compendio de las cosas difíciles del
Coran, tomándolo de la
Tafçira de Ath-Thabari, y que
«habiéndose embarcado en Denia para hacer la peregrinación
á la Meca, el barco naufragó entre Ibiza y Alandalus, en el
año 419, á pesar de haberse esmerado
Ya que de cosas de mar se trata en el párrafo anterior, aprovecharé otra papeleta que se refiere al mismo asunto: en el año 642, viernes, 29 de dzu-l-kiada (29 de Abril de 1245), murió mártir en el mar Mohammad ben Abrahim ben Jahya, natural de Murcia, conocido por el Gallethi: «matáronle los cristianos, al apoderarse del barco en el que se había embarcado desde la costa de Cartagena.» (Pág. 358.) El periodo de los reyes de Thaifas es
sin duda el menos conocido de nuestra historia; pues entre la multitud de
reyezuelos, que se proclaman independientes en poblaciones á veces poco
importantes, los autores han omitido los nombres de muchos de ellos, de los
cuales va apareciendo alguna que otra noticia. La ciudad de Medinaceli,
célebre por la muerte de Almanzor, quien bastantes años antes de
su muerte estuvo á punto de terminar su carrera á manos de
Galib, de quien hubo de huir,
después que este de un tajo le cortó la parte inferior de la
manga de su vestido (pág. 44), pudiera parecer raro que no tuviera
gobernador de alguna importancia á principio del siglo V de la hegira, y
que no se declarara independiente: Aben Al-Abbar parece indicarnos que lo hubo,
como parecía natural, diciéndonos por incidencia que el wali de
Medinaceli,
Dzu-l-wazaratain Abu Abdallah Mohammad ben Ahmed
ben Bak el cordobés, fué muerto en el año 419
(pág. 41), de cuya muerte vuelve á hablar más adelante en
la biografía de su nieto
Mohammad ben Haçan ben Mohammad ben Ahmed
ben Bak, diciendo que «su abuelo, señor
De las luchas
científico-religiosas que debieron suscitarse entre los muslimes
españoles, pocas noticias tenemos, á pesar de las
Los nombres que figuran en las
genealogía del acusado, y del juez, que tan benigno se manifiesta,
absolviéndolo de estar en oposición con la çunah, no
podían ser una garantía para los sinceros muslimes; pues aunque
la familia á que se hace pertenecer al Talamanquí, sea de las
más nobles, sin embargo, están acusando su falsedad dos de los
ascendientes que menciona Aben Pascual; pues el bisabuelo se llama
Lupo ó
Lope, nombre español, y el
último ascendiente mencionado es
Carloman, lo cual nos dice á voz en
grito que el
Abu Omar de Talamanca pertenecía
á una familia de renegados cristianos, quienes es muy posible que lo
mismo creyesen en Mahoma que en Jesucristo, y que sus doctrinas no fuesen muy
ortodoxas dentro del islamismo:
Otras dos ó tres veces encuentro indicaciones de reacción en contra de ciertos libros filosóficos, que debían estar poco conformes con la ortodoxia musulmana. (Páginas 278 y 381.) Por si puede ayudar á los
historiadores, que tratan de aclarar nuestra historia particular de
Cataluña y Valencia, mencionaré una expedición, que indica
Aben Al-Abbar: en chumada postrero del año 522 (3 de Junio á 2 de
Julio de 1128) el
Emir Abu Bequer ben Ali ben Juçuf
salió de expedición hacia Culla
En el año 569, (12 de Agosto de
1173 á 2 de Agosto de 1174) hace mención por dos veces de una
expedición, que yo me inclino a creer fuese contra
Ciudad Rodrigo, y que sospecho, sin que me
explique el cómo, que se ha confundido, atribuyéndola á
punto muy diferente: en la pág. 26 hablando de las obras en prosa y
verso escritas por
Haçan ben Adallah ben Haçan
de Tlemecen, menciona una kasida muy buena, según el juicio de Aben
Al-Abbar, acerca de la expedición de
En el Kartas encuentro en este mismo
año una expedición dirigida por el Califa contra la ciudad de
Nuestros historiadores de
Cataluña parece que no tienen de esta expedición más
noticias que las tomadas de la obra de Conde, lo que probará que
nuestros historiadores antiguos no la mencionan, y como de las noticias que nos
suministra Aben Al-Abbar resulta que en este año tuvo lugar la
expedición de
la Çibtat, cantada por el poeta
Haçan ben Abdallah ben Haçan,
y que en el mismo año tuvo lugar
la conquista de la frontera de
Alcántara, sospecho que la expedición de
la Çiutat se dirigió á
Ciudad Rodrigo al norte de
Alcántara, y que quizá la expedición de que habla el
Kartas, es esta misma, por más que yo no sepa explicarme la
confusión; ó hubo quizá dos expediciones notables en este
año, una hacia Oriente, si aceptamos la narración del Kartas, y
otra hacia Extremadura, que parece haber tenido por objetivo á
Ciudad Rodrigo, que no encuentro mencionada
en nuestros cronicones,
Pudiera ser de alguna utilidad, pero
impropio de este trabajo, por muy molesto á la Academia, el discutir
á la luz de los nuevos datos que suministra el tomo publicado, las
fechas en que fueron tomadas por las armas cristianas las ciudades
Alcázar de Abu Denis, el
Carsabonedez, del autor de los
Anales Toledanos, derrota que el Kartas
equipara á la de las Navas, subiendo el número de los moros
muertos, según el autor de los citados
Anales, á LX Mil: la fecha de 25 de
Setiembre de 1255 de la Era que da este autor, no coincide con las de uno de
los meses rebia, que da Aben Al-Abbar en su Tecmila, ó la de chumaqa
1.ª que resulta de otro texto del mismo autor (apud Dozy
Notices sur quelques ms. ar. página
242). -La toma de Mallorca á 14 de safar del 621, ó sea 1.º
de Enero de 1230, se diferencia de un día del
pridie Kalendas Januarii del Chronicon
Barchinonense, y otros. -La toma de Córdoba por San Fernando en 1.236,
en 23 de xawal 633, no coincide por completo con el
dies Apostolorum Petri et Pauli de nuestros
cronicones. -La fecha de la toma de Valencia por D. Jaime el Conquistador, que
Aben Al-Abbar fija á fines de safar del 636, debe suponerse del 17 del
mismo mes, como se lee en otro texto del mismo autor (apud Dozy
Notices sur quel. ms. pág. 247) y de
este modo concuerda con lo que se lee en el Chroni. Barchin. II y otros, de
haber tenido lugar
in vigilia Sancti Michaelis. La fecha en
que el infante D. Alfonso el Sabio toma posesión de la ciudad de Murcia,
10 de xawal de 640, (2 de Abril de 1243) fecha, que quizá no consta de
un modo tan concreto de otro documento, aparece en Aben Al-Abbar, donde con
seguridad nadie la iría á buscar; pues consta en la
biografía de un moro valenciano, oriundo de Calatayud, donde su abuelo
Mohammad ben Jalaf ben Alí el
Ansarí había sido cadhí: la noticia de que
Ahmed ben Mohammad ben Hud, hijo del
walí de Murcia, entró al amanecer del jueves, 10 de xawal del
año 640, con multitud de jefes cristianos (no menciona al infante),
haciéndoles entrega de Murcia por capitulación, no tiene
más conexión con la vida del moro semiaragonés,
Para terminar esta desaliñada noticia diré que en esta obra de Aben Al-Abbar figuran nombres de poblaciones, en especial de la región valenciana, que quizá no figuren en ninguno de los textos árabes publicados; pero de esto en su caso será oportuno dar cuenta, cuando impresa toda la obra, con la sola inspección del índice geográfico puedan facilmente verse los nombres nuevos, lo mismo que con el índice bibliográfico podrán notarse sin gran trabajo las obras históricas de que no haga mención el Dr. Wüstenfeld en su excelente libro los Historiadores árabes y sus obras. Madrid 26 de Marzo de 1887. FRANCISCO CODERA Y ZAIDIN.
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