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    Del Sacrificio de la misa
     Gonzalo de Berceo
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El sacrificio de la misa

Gonzalo de Berceo



[Nota preliminar: presentamos la edición Del Sacrificio de la Misa de Gonzalo de Berceo, manuscrito 1533 de la Biblioteca Nacional y manuscrito 93 del Archivo del Monasterio de Santo Domingo de Silos, basándonos en la edición de Pedro M. Cátedra (Berceo, Gonzalo de, Obra completa, Isabel Uría (coord.), Madrid, Espasa-Calpe, 1992), cuya consulta recomendamos. Se opta por mantener las grafías del original eliminando las variantes gráficas no significativas, y por eliminar las marcas de editor, asumiendo, cuando lo creemos oportuno, las correcciones, reconstrucciones y enmiendas propuestas por Cátedra.]







1En el nomne del Reÿ          que regna por natura,
qui es fin e comienzo          de toda creatura,
si guiarme quisiese          la su santa mesura,
en su honor querría          fer una escriptura.

2Del Testamento Viejo          quiero luego fablar,
cómo sacrificaban          e sobre cuál altar;
desent tornar al Nuevo          por en cierto andar,
acordarlos en uno,          facerlos saludar.

3Cuando corrié la leÿ          de Moïsén ganada,
del dedo de Dios misme          escripta e notada,
sobre altar de tierra,          non de piedra labrada,
facié sus sacrificios          la hebrea mesnada.

4Cuando por los señores          que el pueblo mandaban
querién fer sacrificio,          toro sacrificaban;
por el pueblo menudo          cabrones degollaban,
carnero por el bispo          e los que ministraban.

5Pero en los cabrones          facién departimiento,
aducién dos al tiemplo,          habién tal mandamiento;
degollaban el uno          por fer su sagramiento,
envïaban el otro          a las sierras al viento.

6La casa que los clérigos          habién de aguardar,
en que estos ganados          solién sacrificar,
departiela un velo          que soliá hí colgar,
entre la mayor casa          e el santo altar.

7La casa ant' el velo,          esa habién por coro,
hí ofrecién cabrón          e carnero e toro,
tórtolas e palombas,          panes, plata e oro,
en la de tras el velo          yacié otro tesoro.

8En la primera casa          sedié un candelero,
de oro puro era,          non de otro madero;
siete brazos habié,          quisque con su vasero,
los seis eran de cuesta,          el otro medianero.

9Y sedié una mesa          de cobre bien labrada,
en ella XII panes          de farina brutada;
non comié otri d'ellos          sola una bocada,
si non los sacerdotes          e la gent ordenada.

10Más de una semana          los panes non duraban,
entrante de la otra          otros panes cambiaban;
los prestes estos panes          por sanctos los cataban,
la semana pasada,          luego los trasladaban.

11En la secunda casa,          que tras el velo era,
sedién grandes reliquias,          cosa bien verdadera;
una arca precïosa,          de preciosa madera,
dentro ricas reliquias,          ricas de grant manera.

12La arca toda era          de oro bien cubierta,
de oro bien labrado,          de mano bien espierta;
tabla tenié de suso,          non estaba abierta,
tabla maravillosa,          non de obra desierta.

13Sedién sobre la tabla          ángeles trasjetados,
cubrién toda la arca,          ca sedién desalados;
dos eran, ca non plus,          sedién bien compasados,
tenién un contra otro          los rostros retornados.

14Reliquïario era          esta arca nomnada,
de muy sanctas reliquias          era muy bien poblada;
y estaban las tablas          en que la ley fue dada,
la verga de Aäron,          cosa muy señalada.

15Una olla de oro,          non de tierra, labrada,
plena de santa maña          del Cielo envïada,
la que a los judíos          daba Dios por cebada,
en esta sancta arca          estaba condesada.

16En esta sancta casa          que yaciá tras el paño,
non entraba ninguno          por puerta nin por caño,
si non el su obispo          una vez en el año,
con sangre de becerro,          si non fariá su daño.

17Estos dos sanctüarios          que habemos contado,
dicienli al primero          «sancta», nomne usado,
dicién «Sancta Sanctorum»          al rancón apartado,
que yaciá tras el velo          que estaba colgado.

18Todas estas ofrendas,          las aves e ganados,
traen significanza          de oscuros mandados;
todos en Jesú Cristo          hí fueron acabados,
que ofreció su carne          por los nuestros pecados.

19El cabrón que mataba          la gent sacerdotal,
a Él significaba,          la su carne mortal;
el que vivo fincaba          que non prendié nul mal
la natura divina,          la raíz spirital.

20El corderuelo simple,          que non face nul mal,
a Cristo demostraba,          ca Él füe atal;
el noviello que fiere,          face colpe mortal,
Cristo fue que destrujo          el príncep infernal.

21La palomba significa          la su simplicidad,
la tórtora es signo          de la su castidad;
los panes figuraban          que Él era verdad,
carrera, paz e vida          en pan de caridad.

22Todos los sacrificios,          los de la ley primera,
todos significaban          la Hostia verdadera;
esta fue Jesu Cristo,          que abrió la carrera
por qui tornar podamos          a la sied cabdalera.

23El nuestro sacerdot          cuando la misa canta,
e face sacrificio          sobre la mesa sancta,
todo esto remiembra          la Hostia que quebranta,
todo allí se cumpre          e allí se callanta.

24Siquier los sacrificios,          sequier las profecías,
lo que Danïel dijo,          e lo que Jeremías,
e lo que Abacuc          e lo que Isaías,
todo se encïerra          en la cruz de Mesías.

25Cuando vino Mesías          todo fue aquedado,
callaron los profetas,          el velo fue redrado;
folgaron los cabrones          e el otro ganado,
Él puso fin a todo          lo que era pasado.

26Los que pasados eran          todos lo sospiraron,
todos los sacrificios          a Él pronunciaron;
cuando asomó Elli          todos se remataron,
de que Él dijo: «Fïat»          parecer non osaron.

27El Sacerdot legítimo          que nunca descamina,
Fijo de alto Reÿ          e de alta Reína,
vino de Summo Celo          en esta luz mesquina,
sacrificó su cuerpo          e rompió la cortina.

28Deque sofrió don Cristo          la Pasión profetada,
cumprió los sacrificios          los de la ley pasada;
levantó la ley nueva,          la vieja callantada,
la vieja so la nueva          yace encortinada.

29Cuando tornó al Cielo,          onde era venido,
dejó los sus apóstolos,          buen conviento complido;
ordenaron eglesias          do fuese Dios servido,
como homnes perfectos          de perfecto sentido.

30Ordenaron obispos,          otros prestes menores,
por servir los altares,          solver los pecadores,
rezar las matinadas          antes de los albores,
cantar sobre los muertos          obsequios e clamores.

31Las vestimentas limpias          que visten los prelados,
sequiere las que viesten          los prestes ordenados,
aquesas representan          de los tiempos pasados,
e la carne de don Cristo          bien limpia de pecados.

32Cuando el sancto preste          asoma revestido,
que exe del sagrario,          de logar escondido,
a don Cristo significa,          que non fue entendido;
si non, no lo hobiera          el traïdor vendido.

33Cuando fiere sus pechos,          clámase por culpado,
estonz mata las aves,          degüella el ganado;
cuando faz penitencia          como li es mandado,
yaz en Sancta Sanctorum          tras el velo colgado.

34El oficio que luego          comienzan los cantores,
demuestra los suspiros,          la gloria, los loores,
los kirios, las pregarias          e los grandes clamores
que facién por don Cristo          los antigos señores.

35Cuando dice: «Oremus»          esi santo vicario,
estonz faz remembrancia          del nobre encensario,
con el que encensaba          todo el sanctüario,
que daba más dulz fumo          que un dulz lectüario.

36Escripto lo tenemos          e cosa es usada,
la buena oración          encienso es clamada;
David lo firma esto,          la su boca hondrada,
el que al filisteo          dio la mala pedrada.

37Mientre leÿ el preste          esta sancta leición,
por muertos e por vivos          él faz oracïón;
ende deben rogar          todos de corazón
que Dios a elli oya          la su peticïón.

38La Gloria in excelsis          que el preste levanta,
luego en el comienzo,          cuando la misa canta,
el himno representa          e la glorïa tanta,
cual la hobieron ellos          por la Navidat Sancta.

39Cuando cantan la misa          en el santo altar,
siquïere leyenda,          siquiere el signar,
todo caye en Cristo,          qui lo quiere catar,
ca Él en su memoria          lo mandó todo far.

40Desent leen la pístola,          la oración complida,
léenla altamientre          por seer bien oída;
asiéntase el pueblo          fata sea leída,
fasta que el dïácono          la bendicïón pida.

41Toda esa leyenda,          esi sancto sermón,
es en significanza          de la predicación
que facián los apóstolos          la primera sazón,
cuand los envïó Cristo          semnar la bendición.

42Luego que ha la pístola          dicha el pistolero,
recúdeli el coro          a poco de migero;
el responso li dice:          «Eres buen mesajero,
por seguir tu consejo          só muy bien placentero.»

43La Laude es materia          e voz de alegría,
himno que en la alma          pone placentería;
por eso lo pronuncia          estonz la clericía,
porque dice la pístola          dichos de cortesía.

44La Prosa rinde gracias          a Dios Nuestro Señor,
al Fijo de María,          del mundo Salvador;
que por Él somos salvos          e sanos del dolor,
del que nos heredaron          Adán e su uxor.

45Cantando el responso,          la Laude e la Prosa,
viene el Evangelio,          razón dulz e sabrosa,
lo que dijo don Cristo,          Fijo de la Gloriosa,
que nos salvó a todos          con su sagne preciosa.

46Levántase el pueblo,          cascún de su logar,
descubren sus cabezas          por mejor escuchar;
facen cruz en sus fruentes          con el dedo pulgar,
en boca e en pechos,          ca tres deben estar.

47Debe todo cristiano          facer estas señales,
demientre que las face          decir palabras tales:
«Tú, Jesú Nazareno,          que puedes e que vales,
Reÿ de los judíos,          salva tus serviciales.»

48Los que no lo entienden          bien deben preguntar
por qué cambia el clérigo          tan apriesa logar;
anda diestro, siniestro          en el sancto altar,
en cabo do se sovo,          allí ha de tornar.

49Los judíos significa          esa diestra partida,
a la que faz el clérigo          la primera venida;
esos tenién la leÿ          d'ellos mal entendida,
por eso eran diestros,          non por la buena vida.

50A los moros significa          el siniestro cornal,
que non tenién de Dios          nin leÿ nin su siñal;
por ent a los discípulos          dio signo especial,
que non se acostasen          a esi hospital.

51Cuando no lo quisieron          los diestros recebir,
pasó a los siniestros,          fízolos convertir;
oyeron Evangelio,          que non solién oír,
e ganaron la misa,          toda hasta'l somir.

52La gent de los judíos,          en hora mala nados,
repoyaron a Cristo          por sus malos pecados;
recibiéronlo moros,          fueron bienventurados,
esos andan por fijos,          los otros por añados.

53Lo que torna a diestro          por la misa acabar,
muestra que, cuando fuere          el mundo a finar,
entendrán los judíos          todo su malestar,
creerán en don Cristo          que los vino salvar.

54Dicho el Evangelio,          esa sancta razón,
santíguanse los homnes,          todos cuantos hí son;
alzan suso las manos,          dan a Dios bendición,
que sea benedicto          siempre toda sazón.

55Facen depués de esto          bien buena providencia,
cantan un rico canto,          todo de la creencia,
como qui diz: «Oyemos,          Cristo, la tu sentencia,
creemos bien en ella          sin ninguna fallencia.»

56Esto es sine dubio          cosa bien ordenada,
oír primeramientre          la lición consegrada,
monstrarla con sus lenguas          que es fe acabada;
desén comprir la obra,          ofrecer la obrada.

57Cuando corrié la leÿ          en el tiempo primero,
cuando sacrificaban          non ofricién dinero,
mas o toro o aves          o cabrón o carnero,
pero fue encerrado          todo en un Cordero.

58Cristo fue el Cordero,          fijo de tal Cordera,
que nin depués nin ante          non hobo compañera;
esi fue cerradura          de la leÿ primera,
e ordenó la nueva          firme e verdadera.

59Mientre que la ofrenda          cantan los ordenados,
el preste revestido          de los paños sagrados,
ofrec'en el altar          los donos comendados,
el cáliz e la Hostia          en logar de ganados.

60No lo cuide ninguno          que lo faz sin razón
cuando echan la agua          sobre la oblación,
ca trae esta vuelta          grant significación:
qui así no lo face          face mal, ca bien non.

61El vino significa          a Dios Nuestro Señor,
la agua significa          al pueblo pecador;
como estas dos cosas          tornan en un sabor,
asín torna el homne          con Dios en buen amor.

62Qui non quïer volver          la agua con el vino,
parte de Dios al homne,          finca pobre, mesquino;
face muy grant pecado,          pesar al Rey divino,
que por nos pecadores          en la Gloriosa vino.

63Demás, cuando estaba          en la cruz desbrazado,
sangre ixió e agua          del so diestro costado;
qui partir los quisiese          farié desaguisado,
e non serié don Cristo          de tal fecho pagado.

64Abrán, nuestro abuelo          de hondrada memoria,
cuando de la facienda          tornaba con victoria,
ofrecié Melquisédec,          como diz la historia,
pan e vino, e plógoli          mucho al Rey de Gloria.

65Ofrecer pan e vino          en el sancto altar
ofrenda es auténtica,          non podrié mejorar,
cuando con sus discípulos          Cristo quiso cenar,
con pan e vino sólo          los quiso comulgar.

66El qui la Hostia pone          pora sacrificar
en la siniestra parte          la debe asentar;
el cáliz a la diestra          por mejor le membrar
que en el diestro lado          fue el bon fontanar.

67El cáliz ofrecido,          la Hostia asentada,
como es de costumbre          ofrecer la mesnada,
quisque lo que se treve,          bodigo o oblada,
o candela de cera,          ofrenda muy hondrada.

68Cuando Salomón fizo          el tiemplo consagrar,
vinieron grandes gentes          la fiesta celebrar;
dieron grandes ofrendas,          non serién de contar,
y prisieron exiemplo          de ofrir al altar.

69El preste revestido          de la ropa sagrada,
tórnase al altar,          reza, la voz cambiada;
de lo que diz, el pueblo          no le entiende nada,
estalo esperando          hasta faga tornada.

70Esta significancia          vos querría decir,
razón es necesaria,          debédesla oír,
que, se vos preguntaren          sepades recodir,
a muchos buenos clérigos          podedes embaír.

71El jueves de la cena,          fecha la refección,
fue el traïdor falso          bastir la traïción,
apartose don Cristo          de la su crïazón,
cuanto echo de piedra          fue facer oración.

72Fizo su oración          derecha e complida,
tornó a su compaña,          fallola adormida;
díjole que velase,          sobiese percebida,
que de tentación mala          non fuse embaída.

73Tres veces fue orar          por la leÿ complir,
ca la leÿ mandaba          tres ganados ofrir:
toro, cabrón, cordero          que non sabe reñir;
la treble oración          eso quiere decir.

74Oró el Señor bueno,          de todo mal vacío,
por sí e por su pueblo          e por el señorío;
por todos Elli quiso          pechar el telonío,
ca todos los regajos          manaban d'ese río.

75Tornó a sus discípulos,          que sedién en ardura,
confortolos e díjoles:          «Dormit, habet folgura;
cerca viene la hora          que la compaña dura
farán grand denodeo,          sobra grand desmesura.»

76La oración que rieza          el preste callandiello,
a aquella significa          que fizo el Cabdiello;
destajó el carnero,          el cabrón, el noviello,
de toda la ley vieja          Él cerró el portiello.

77Cuando dice: «Per omnia»          con la voz cambïada
a Cristo representa          cuando fizo tornada,
cuando dormié San Pedro,          la mesa levantada,
e amasaba Judas          la masa mal lebdada.

78Otra cosa significa          esta voz paladina,
al bispo que exié          de tras esa cortina,
la que partié la casa,          al bren de la farina,
e esparcié por todo          sangre de medicina.

79Dales buen salispacio,          ca trae buen mandado,
diz «Dominus vobiscum,          sea vuestro pagado»;
desent diz: «Sursum corda»,          que le tornen recabdo;
que respuesta li dicen          que non sea errado.

80Recúdele el coro:          «Nos esto respondemos:
los cueres du tú dices          nos allá los tenemos.»
Diz él: «Rendamos gracias          a Dios en que creemos.»
Diz el coro: «Nos eso          por mal no lo tenemos.»

81Desent ruega el preste          a la cort celestial,
ángeles e arcángeles,          a Cristo, que más val,
que podamos dar voces          con ellos en egual,
voces tales que plagan          al Reÿ perennal.

82Desent cantan los sanctos,          signo de alegría,
lo que cantan los ángeles          ante Dios cada día;
estas laudes habemos          del varón Isaía,
que fizo un buen libro          de la su profecía.

83Si en sabor vos cae          esta nuestra leyenda,
habetla por yantar,          esperat la merienda:
agora entraremos          en la firme facienda,
do nos ha menester          de bien tener la rienda.

84Agora va el preste          al meollo llegando,
los días van creciendo,          el sol escalentando;
cuanto más lo comido          más me vo espantando:
¡sáquenos Dios a puerto,          sea de nuestro bando!

85De suso, si vos miembra,          lo hobiestes oído:
cuando quiere entrar          al rencón escondido,
el bispo de la leÿ          cómo iba guarnido,
una vez en el año,          en día establido.

86Cuando habién de fer          es aniversario,
finchié de vivas brasas          el noble encensario;
metié tanto encienso          molido en mortario,
que se finchié de fumo          todo el santüario.

87La sagne del ganado          que de fuera mataba,
consigo la trayé          cuando allí entraba;
arca e candelero          e cuanto hí estaba
con hisopo de yerba          todo lo rocïaba.

88Tanto era el fumo          que del vaso salié,
que al preste ninguno          veer no lo podié;
facié su ministerio          como la ley dicié,
depués exié del velo,          «Pax vobis» les ufrié.

89Esa primera casa,          que estaba forana,
la Eglisia significa,          que es de gent cristiana;
el otro reconciello,          ciella más orellana,
significa al cielo,          la partida susana.

90El preste revestido          de la ropa tan preciosa
significa a Cristo,          Fijo de la Gloriosa,
ca vistió limpia carne,          clara, non mancellosa;
San Paulo lo diz esto,          non es razón mintrosa.

91El obispo que eso          habié de ministrar
non conviene sin sangne          aquel rancón entrar;
con sangne lo habié          siempre a visitar,
de dentro e de fuera          eso habié de far.

92Como facié el bispo,          de los otros mayor,
así fizo don Cristo,          el nuestro Salvador;
una vez murió sola          por nos el buen Señor,
e tornó a los cielos          con festival honor.

93En la leÿ antigua,          que fue otra sazón,
nin en la ley d'agora,          o los babtizados son,
nunca venié sin sangne          ninguna redención,
nin face hoy in día          qui catare razón.

94Hoÿ en aqueste día,          así nos es mandado,
si quiere cantar misa          el preste ordenado,
de la sangne li miembre          que·l ixió del costado
al que murió en cruz          por el nuestro pecado.

95Los de la leÿ nueva          tal creencia tenemos,
ca la su sancta sangne          cutiano la bebemos;
qui esa non bebiere,          escripto lo leemos,
que salvar non se puede          e así lo creemos.

96Digamos del misterio          de lo que comenzamos,
la razón es revuelta,          mucho la alongamos;
si Dios no nos valiere,          en tal lugar entramos
que menester habremos          los piedes e las manos.

97En el primer capítolo          nuestro misacantano
tres vegadas sanctifica          con la su diestra mano;
las tres cosas significa          del tiempo ancïano
el cabrón, el carnero,          el noviello lozano.

98Redempción de pecados          sin sangne nunca vino,
sangne lava las almas          de todo mal venino;
por entrar a los cielos          sangne faz el camino,
do la sangne non tañe          Bercebub es vecino.

99La figura de Cristo          delante la tenemos,
cómo en cruz estido          por ojo lo veemos;
oblidar la su sangne          nos nunca la debemos,
ca si la oblidáremos          nuestro daño faremos.

100De que las cruces face          esa mano sagrada,
sobre vino del cáliz          e sobre la obrada,
ruega por la Iglesia,          que Dios hobo comprada,
que del mal enemigo          non sea mal menada.

101Faz por el apostóligo          oración conoscida,
otrosí por el bispo,          al reÿ non oblida,
por sí e por el pueblo,          por la gent redemida,
que los guarde a todos          Dios de mala caída.

102Ruega por la Eglesia          a Dios que la defenda,
en paz que la contenga          e sin toda contienda,
en el su amor sancto          que Él la encïenda,
que Él finque pagado          de toda su facienda.

103En el otro capítolo          el preste ordenado
ruega por sos amigos          que lo han adebdado,
por los que están cerca,          que·l sieden al costado,
que bien creen en Cristo          que fue crucifigado.

104Ruega por los que ufren          al altar su ofrenda,
por los que misa suelta          que mal no los comprenda,
por qui a la Iglesia          aduz alguna renda,
que vala Dios a todos          e de mal los defenda.

105Ruega por los enfermos          e por los embargados,
que o son en periglo          o de salut menguados,
e por los pecadores          que yacen en pecados,
que Dios vala a todos          que non yagan trabados.

106Cuanto pidié la leÿ,          la sánguine vertida,
todo lo pidió Cristo          a cosa conocida,
así face el preste          ca nada non oblida:
es de la leÿ vieja          la nueva más complida.

107El tercero capítolo          es de acometer,
trae buena materia,          buena de entender;
si vos me esperásedes          por vuestro bien seer,
oiriedes razones          que vos farán placer.

108En la leÿ antigua          el bispo natural,
cuando querié oficio          facer pontifical,
si a Sancta Sanctorum          entraba del portal,
metié dentro consigo          mucha rica señal.

109Metié en los vestidos,          que son pontificales,
los nomnes de los padres,          profetas principales,
e los nomnes derechos          que son patrïarcales:
entraba bien guarnido          de noblezas cabdales.

110Llevábalos escriptos          en un palio cabdal,
que vestié el obispo          sobre todo lo ál,
la meatad delante,          do es el pechugal,
lo ál en las espaldas,          dicienle humeral.

111Prendié otro adobo          est bispal vicario,
cuando querié entrar          al mayor sanctüario:
llevaba en su mano          el nobre encensario,
que estaba alzado          siempre en el armario.

112Metié en él las brasas          vivas, bien menuzadas,
del encienso molido          metié grandes puñadas;
ixié un fiero fumo,          tan espesas nubadas,
que ni vedién al bispo          ni las ropas sagradas.

113Demás metié consigo          la sangne del ganado,
que en la mayor casa          fincaba degollado;
vertié d'ella por todo          como era mandado:
era de su oficio          el Criador pagado.

114Los nuestros sacerdotes,          ministros del altar,
cuando est capítulo          empiezan a rezar,
todo esto refrescan          en decir e en far,
lo que en es tiempo          solién sacrificar.

115Los nomnes de los padres          de los tiempos pasados,
sobre sí los llevaba          en el palio pegados;
en esa remembrancia          los prestes ordenados
leen aquí apóstolos          e mártires doblados.

116Por eso los emientan          esos sanctos varones,
por remembrar los fechos          de aquesas sazones;
demás que los tengamos          nos en los corazones,
que sigamos sus mañas          e sus condicïones.

117La sangne de becerra,          sequiere del cabrón,
la que vertié el bispo          de aquella sazón,
la sangne figuraba          de nuestra redempción,
la que vertió don Cristo          cuando priso pasión.

118El que la misa canta,          se bien lo quiere fer,
aquella sangne debe          en corazón tener;
si d'esa bien le miembra          más nos puede valer:
que non valié la otra          esto es de creer.

119Las brasas bien ardientes          del sancto encensero,
que metié a la casa          esi sancto obrero,
el fuego figuraba          e el ardor plenero,
que debe traer siempre          el preste semanero.

120Lo que quemaba tanto          del incienso molido,
que non vedién del fumo          al bispo revestido,
muestra que es la misa          oficio tan complido
que saber no lo puede          ningún homne nacido.

121Cuanto podién estonces          al obispo veer,
tanto podrié nul homne          nin asmar nin saber;
la virtud de la misa          cuánto puede valer
no lo dio Dios a homne          esto a entender.

122Nin cabrón, nin carnero,          nin büe que más val,
nin palombas, nin tórtoras,          nin es cosa atal,
que valiés contra est          misterio spirital,
cuanto contra el trigo          valdrié el rostrojal.

123El ministro antigo          que a Dios ministraba,
cuando ixié del púlpite          ó la arca estaba,
visitaba el pueblo          que de fuera oraba,
echándoles la sangne          que la leÿ mandaba.

124Todo est misterio          d'esta procesïón,
todo lo complió Cristo          ante de la Pasión;
dejó a los disciplos,          fue facer oración,
veer no lo pudieron          en aquella sazón.

125Desent tornó a ellos          e mandolos orar,
vidiéronlo por ojo,          oyéronlo fablar;
esto querié la sangne          vieja significar,
la que mandó la leÿ          sobre el pueblo echar.

126Por ende dijo Él,          si saber lo queredes:
«Modicum tempus erit          que vos non me veredes;
iterum adhuc modicum          que veer me podredes:
esto será verdat,          por tal lo probaredes.»

127En el cuarto capítulo,          como diz la historia,
el vicario de Cristo          d'esto face memoria;
con los brazos abiertos          ruega al Reÿ de Gloria
todo est servicïo          que sea sin escoria.

128La Hostia que ofrece          el sacerdot señero,
todo es el su pueblo          en ella parzonero;
él ofrece por todos          al Reÿ verdadero,
ca así fizo Cristo,          alcalde derechero.

129Cuando ofreció Cristo          la su carne preciosa,
que morió por nos todos,          fizo tan fiera cosa,
una hostia fue sola,          esa fue tan donosa
que nos quitó a todos          de prisión peligrosa.

130Así eso poquiello          que el preste ofrece,
eso salva a muchos,          e eso los guaresce;
la virtut de don Cristo,          eso lo aprovece,
non viene por el clérico,          ca él no lo merece.

131Vicario es el clérigo          del Señor spiritual,
la Hostia que ofrece          toda es general;
la palabra que dice          toda fabla plural:
ca él por todos ufre,          ella a todos val.

132La leción se lo cuncta