 El hipócrita
Comedia de Molière en cinco actos en verso
Traducida
al castellano por D. José Marchena. Madrid, MDCCCXI.
En la imprenta de Albán y Delcasse. Impresores del
ejército francés en España. Calle de
carretas, núm. 31.
Advertencia
No se me esconde cuán apartado va de un autor un
intérprete, por exacto, elegante y puro que éste
sea; pero aquel que atienda a las muchas dificultades que
la traducción de una comedia de Molière ofrece,
todavía verá que es acreedor a elogio quien
todas las haya superado. Est tamen hic quoque virtus. Yo
no sé si lo he conseguido, pero sé, a lo menos,
que esta versión no está escrita en lengua
franca; idioma que tantos hablan en el día, y en que
allá ellos se entienden. Declamen cuanto quieran en
buen hora contra los que saben el castellano aquellos que
no le han estudiado; yo confieso que me agrada más
el estilo lírico de Rioja que el de Salanoba, y hallo
más que imitar en los buenos trozos de La Bella malmaridada
o en La Escolástica celosa de Lope que en lo más
selecto y atildado del Hombre singular o Catalina primera.
Nuestro traductores y muchos de nuestros autores no han venido
a caer en cuenta de que como el latín se aprende en
los autores latinos, ni más ni menos el castellano
se aprende en los castellanos; verdad recóndita sin
duda, que, si no les es dable empero alcanzar a ella, no
errarán en admitirla como cierta, cuando no probada.
Así, en vez de escribir contra los que leen nuestros
autores clásicos, los estudiarán, y sabrán
alguna de las lenguas de Europa.
Al excelentísimo
señor Marqués de Almenara, Ministro de lo interior,
etc., etc.
Excmo. Sr.: La
obra que a V. E. presento no es ofrenda de un subalterno
a su superior; es, sí, testimonio de gratitud a muchas
y señaladas mercedes por largo espacio de tiempo recibidas;
y si confesarlas es parte de la paga, ¿no debía yo
aprovecharme de la primera ocasión que de hacerlo
auténticamente se me ofreciera? Los pocos que saben
que el ilustre Casti, si gozó algún desahogo
en los postreros instantes de su dilatada vida, lo debió
a la munífica liberalidad de V. E., apreciarán
el afecto que los sabios le merecen; pero yo, que sólo
en cultivar las letras me parezco a este célebre poeta,
y que no he dado a la luz pública escritos que igual
nombradía me hayan granjeado, no podía alegar
motivos iguales para los favores que de V. E. tengo recibidos.
El público escuchó
tan benévolo la representación de esta comedia,
y el traductor recibió tantos parabienes por el acierto
con que dicen que logró trasladarla a nuestro idioma,
que se ha persuadido, Excmo. Señor, a que esta versión
podrá no ser indigna de salir bajo los auspicios de
V. E., y así será ciertamente si los lectores
confirman el voto de los espectadores. Dígnese,
pues, V. E. de admitir este obsequio, prueba, si no de mérito
literario, de gratitud indeleble. Madrid,
3 de Junio de 1811. J. Marchena.
PERSONAJES
|
| | DOÑA TECLA,
madre de DON SIMPLICIO. | | | DON SIMPLICIO,
marido de DOÑA ELVIRA. | | | DOÑA ELVIRA,
mujer de DON SIMPLICIO. | | | DON ALEJANDRO,
hijo de DON SIMPLICIO. | | | DOÑA PEPITA,
hija de DON SIMPLICIO. | | | DON CARLOS,
amante de DOÑA PEPITA. | | | DON PABLO,
cuñado de DON SIMPLICIO. | | | DON FIDEL,
hipócrita. | | | JUANA,
criada de DOÑA PEPITA. | | | DON CELEDONIO,
escribano. | | | UN ALCALDE DE BARRIO. | | | FELIPA,
criada de DOÑA TECLA. | |
La escena es en Madrid,
en casa de DON SIMPLICIO.
Acto I
Escena I
| | |
DOÑA TECLA, DOÑA ELVIRA,
DOÑA PEPITA, DON PABLO, DON ALEJANDRO, JUANA
y PEPITA.
| | DOÑA TECLA | |
Anda, Felipa, más vivo, | | | que me vea libre de ellos. | |
|
| | DOÑA ELVIRA | | Tal paso lleva
usted, madre, | | | que alcanzarla no podemos. | |
|
| | DOÑA TECLA | |
No te canses más, Elvira, | 5 | | en seguirme; cumplimientos
| | | ya sabes que no me gustan. | |
|
| | DOÑA ELVIRA | | Señora,
aquí sólo hacemos | | | lo que es nuestra obligación;
| | | ¿mas por qué con tal despecho | 10 | | se va usted de
nuestra casa? | |
|
| | DOÑA TECLA | | Porque aguantar más
no puedo | | | lo que en ella pasa; vaya; | | | esta casa es un infierno;
| | | es un escándalo; nadie, | 15 | | nadie sigue mis consejos;
| | | sin respeto a los mayores, | | | cantando y hablando recio,
| | | que parece una ginebra. | |
|
| | | DOÑA TECLA | Tú
siempre andas metiendo | 20 | | en todo tu cucharada, | | | mas que
nunca venga a cuento; | | | eres muy entremetida, | | | y charlas
por cuatro. |
|
| | | DOÑA TECLA | | En una palabra, chico, | 25 | | Tú no
eres más que un tontuelo; | | | mírame, que soy
tu abuela, | | | y te lo digo, y le tengo | | | pronosticado a tu
padre | | | que tú has de ser con el tiempo | 30 | | una mala
cabecilla, | | | y darle mil sentimientos. | |
|
| | | DOÑA TECLA | Nietecita,
| | | con los ojos en el suelo, | | | que parece que no quiebras
| 35 | | un plato; yo te prometo | | | que más temo el agua
mansa | | | que la brava, y que te entiendo | | | tus maulas. |
|
| | | DOÑA TECLA | | Elvira, esto no va bueno, | 40 | | tu
conducta no me gusta; | | | tú debes darles ejemplo, | | | como hacía la difunta, | | | de economía, de arreglo.
| | | Tú, siempre el vestido rico, | 45 | | los moños,
los embelecos. | | | La que a su marido quiere, | | | y no trata
de cortejos, | | | no anda tan engalanada. | |
|
| | | DOÑA TECLA | Caballero,
| 50 | | como hermano de mi nuera | | | a usted estimo y respeto;
| | | mas, si fuera su marido, | | | le suplicara al momento | | | que
se plantara en la calle, | 55 | | y no volviera aquí dentro.
| | | Usted profesa unas máximas | | | que no agradan a los
buenos; | | | ¿qué quiere usted? Yo soy clara, | | | y digo
aquello que siento. | 60 |
|
| | DON ALEJANDRO | | Sólo don
Fidel le peta | | | a usted, y no sé... |
|
| | DOÑA TECLA |
Es
muy cierto; | | | ese es un justo; ¡ojalá | | | que siguierais
sus consejos | | | todos! Tú, como eres loco, | 65 | | siempre
le andas zahiriendo, | | | y a fe que me enfadas mucho. | |
|
| | DON ALEJANDRO | |
Pues cierto que fuera acuerdo | | | aguantar que un mogigato
| | | hipocritón se haga dueño | 70 | | de mi casa,
y no podamos | | | gozar ningún pasatiempo | | | sin pedirle
antes licencia. | |
|
| | JUANA | | Vaya; y si nos atenemos | | | a sus palabras,
no hay cosa | 75 | | en que no se ofenda al cielo: | | | todo dice
que es pecado. | |
|
| | DOÑA TECLA | | Y dice muy bien el siervo
| | | de Dios; para ir a la gloria | | | el camino es muy estrecho.
| 80 | | Mi hijo le respeta y quiere; | | | sigan ustedes su ejemplo.
| |
|
| | DON ALEJANDRO | | No, abuela, padre ni nadie | | | logrará
que tenga afecto
| | | a ese hombre yo, y mentiría
| 85 | | si dijera que le puedo | | | llevar en paciencia; en breve
| | | tendremos un sentimiento, | | | si continúa el bribón
| | | haciendo de amo aquí dentro. | 90 |
|
| | JUANA | | ¿No es cosa
que escandaliza | | | ver a un pobre pordiosero, | | | que, cuando
se metió en casa, | | | estaba el maldito en cueros, | | | mandar, disponer de todo | 95 | | como si fuera él el
dueño? | |
|
| | DOÑA TECLA | | Pesia a mí, mejor irían
| | | las cosas por los consejos | | | de ese santo encaminadas.
| |
|
| | JUANA | | Usted cree que es muy bueno. | 100 | | Pero yo, que le
conozco, | | | digo que es un embustero, | | | gazmoño. |
|
| | | JUANA | | Ni su criado Lorenzo | | | ni el amo son de fiar.
| 105 |
|
| | DOÑA TECLA | | El criado no me meto | | | en averiguar si
es malo; | | | el amo sé que es muy bueno. | | | Ustedes le
quieren mal | | | porque no se anda en rodeos | 110 | | y reprehende
sus vicios; | | | porque con un santo celo | | | defiende la ley
de Dios, | | | y porque no es lisonjero | | | con el pecado. |
|
| | JUANA |
Está
bien. | 115 | | ¿Pero por qué, hace algún tiempo,
| | | que se pone dado al diablo
| | | cuando viene alguien a vernos?
| | | ¿De una visita inocente | | | acaso se enoja el cielo? | 120 | | Aquí para entre nosotros, | | | si va a decir lo que
pienso, | | | él está de mi señora | | | enamorado
y con celos. | |
|
| | DOÑA TECLA | | Calla, calla, y mira bien | 125 | | lo que hablas. El devaneo | | | de mi nuera, las visitas, | | | tanto lacayo y cochero | | | ahí plantado, tanto coche
| | | a la puerta dan perpetuo | 130 | | pábulo a murmuración
| | | de las gentes; yo bien creo | | | que no hay ofensa de Dios,
| | | pero el escándalo es cierto. | |
|
| | DON PABLO | | A las
lenguas maldicientes | 135 | | ¿quién puede poner silencio?
| | | Bueno sería, señora, | | | que con los que más
queremos | | | riñéramos por temor | | | de que murmuren
los necios; | 140 | | y ni aun así callarían. | | | Señora, no nos curemos | | | de lo que digan los tontos;
| | | sigamos por el sendero | | | recto, y dejemos que el vulgo
| 145 | | hable cuanto quiera luego. | |
|
| | JUANA | | ¿Si será nuestra
vecina | | | Alfonsa quien va diciendo | | | mal de nosotros? Bien
puede, | | | porque siempre son aquellos | 150 | | que tienen para
callar | | | más motivos los primeros
| | | que tiran, y
con más furia, | | | la piedra al tejado ajeno. | | | La amistad
más inocente | 155 | | la convierten al momento | | | en mala,
y van pregonando | | | los imaginados yerros | | | de los otros,
que así esperan | | | encubrir los verdaderos | 160 | | que
ellos cometen, o acaso | | | disculpar sus desaciertos, | | | descargando
en otros parte | | | del público vituperio | | | que se tienen
granjeado. | 165 |
|
| | DOÑA TECLA | | Nada de eso viene a cuento.
| | | Doña Ana, que es una santa, | | | que sólo piensa
en el cielo, | | | habla mucho mal de ustedes, | | | y me lo han
dicho sujetos | 170 | | que la ven muy a menudo. | |
|
| | JUANA | | ¡Buena
autoridad por cierto! | | | Verdad es que esa señora | | | sirve a Dios con mucho celo, | | | y que ha dejado del mundo
| 175 | | las pompas y devaneos, | | | pero ya el mundo le había
| | | vuelto la espalda primero. | | | Con sus reverendas canas | | | mal se avienen los contentos | 180 | | mundanales, y ella quiere
| | | con mentidos embelecos | | | de virtud y santidad | | | disimularnos
del tiempo | | | los estragos. Así son | 185 | | tantos falsos
beaterios. | | | Se acaba la mocedad
| | | y con ella los cortejos.
| | | Tristes y desamparadas, | | | ¿Queda entonces otro medio | 190 | | para no desesperarse | | | más que pensar en el cielo?
| | | Afectando austeridad, | | | y con semblante severo, | | | las nuevas
santas censuran | 195 | | a las demás, reprendiendo | | |
toda amistad inocente, | | | todo honesto pasatiempo, | | | no por
caridad cristiana; | | | ¿que es caridad? Ni por pienso; | 200 | | por envidia solamente | | | de que otras gocen contentos | | |
que ellas disfrutaron antes, | | | mas que para siempre huyeron
| | | con la juventud. |
|
| | DOÑA TECLA | Bien
dicho. | 205 | (A ELVIRA.) | | Elvira, estos son los cuentos | | |
que te gustan; la criada | | | charlando siempre por ciento | | | y los demás calladitos; | | | pero al fin, yo también
quiero | 210 | | hablar a mi vez, y digo | | | que nunca pudo haber
hecho | | | mi Simplicio mejor cosa | | | que traer a casa un sujeto
| | | tan santo, y que aquí ha venido | 215 | | por disposición
del cielo | | | para llevarlos a ustedes | | | por el camino derecho
| | | de salvación, y sacarlos | | | de pecado. Todos esos
| 220 | | bailes, festines, visitas,
| | | comedias y otros festejos
| | | son invenciones del diablo, | | | con que procura perdernos.
| | | Jamás en ellos se escuchan | 225 | | palabras santas,
ni ejemplos | | | sacados de los sermones, | | | sino equívocos,
requiebros, | | | y a veces murmuración | | | del prójimo;
y del estruendo | 230 | | de estas diversiones salen, | | | hasta
los hombres más cuerdos, | | | atontadas las cabezas,
| | | oyéndose en un momento | | | veinte mil habladurías.
| 235 | | Así dijo con acierto | | | un predicador muy grave,
| | | que eran estos pasatiempos | | | la torre de Babilonia, | | | porque
babean por ellos | 240 | | los tontos y los bolonios; | | | y para
seguir mi cuento, | | | el predicador... | (A DON PABLO.) | Parece
| | | que el señor se está riendo; | | | vaya usted
a buscar monos | 245 | | que le diviertan... | (A DOÑA ELVIRA.) |
No quiero | | | hablar más; adiós, Elvira; | | | di
que me emplumen si vuelvo | | | a poner aquí los pies,
| | | aunque se juntara el cielo | 250 | | con la tierra... | (Da una
bofetada a FELIPA.) | Anda, maldita: | | | ¡Qué sorna y
qué contoneo! | | | Yo te enseñaré a que
mires | | | las musarañas, jumento; | | | vamos, anda, aguija,
vivo. | 255 |
|
|
Escena II
| | |
DON PABLO y JUANA.
| | DON PABLO | | Vaya con Dios, que no quiero | | | acompañarla,
no sea | | | que me diga otros denuestos. | | | Cuidado que la abuelita...
| |
|
| | JUANA | | Si se oyera llamar eso | 260 | | bueno le pusiera, vaya,
| | | a usted; dijera a lo menos | | | que para llamarla abuela | | | no es tan vieja. |
|
| | DON PABLO | ¡Qué
mal genio | | | gasta, y qué pasión le tiene | 265 | | a su don Fidel! |
|
| | JUANA | Pues
eso | | | es friolera comparado | | | con el loco devaneo | | | de su
hijo. Jamás se ha visto | | | tal manía en hombre
cuerdo. | 270 | | En los pasados disturbios | | | se portó
con mucho seso, | | | y se hizo estimar de todos, | | | sirviendo
con mucho celo | | | al rey contra los rebeldes; | 275 | | mas desde
que aquí tenemos | | | a su amigo don Fidel, | | | el juïcio
se le ha vuelto. | | | A madre, hijos y mujer, | | | y a sí
propio quiere menos | 280 | | que al hipocritón; de él
solo | | | fía todos sus secretos; | | | no hace cosa que
no sea
| | | dictada por su consejo; | | | le llama hermano, le
abraza | 285 | | y le besa, como un tierno | | | amante hiciera a
su dama; | | | en la mesa el primer puesto | | | le ha de ocupar
don Fidel. | | | Se le cae la baba viendo | 290 | | al puerco engullir
por siete; | | | le hace el plato, y lo selecto | | | le aparta,
y luego, si eructa, | | | le dice Dominus tecum. | | | En fin, loco
está con él; | 295 | | le mira como un perfecto
| | | dechado; cita sus dichos | | | y sus obras por modelo | | | de
virtud y santidad, | | | y por reliquias me temo | 300 | | que ha
de adorar sus vestidos. | | | Don Fidel, que le ve lelo, | | | y
que quiere sacar baza, | | | le engaña con embelecos,
| | | y aparentando virtud | 305 | | le sonsaca su dinero. | | | Riñe
cuanto hacemos todos; | | | hasta el bribón majadero | | | del mozo también le imita, | | | y hace de censor acerbo.
| 310 | | Ayer nos hizo el maldito | | | mil pedazos un pañuelo
| | | de mi señora que halló | | | sobre un rosario,
diciendo | | | que las pompas del demonio | 315 | | era un pecado
muy feo | | | el dejarlas en un sitio | | | donde están cosas
del Cielo.
| |
|
|
Escena III
| | |
DOÑA ELVIRA, DOÑA
PEPITA, DON ALEJANDRO, DON PABLO y JUANA.
| | DOÑA ELVIRA | (A DON PABLO.) | | Muy bien has hecho en quedarte, | | | que allá
fuera de improperios | 320 | | nos ha llenado. Mas voy | | | al instante
a mi aposento | | | a aguardar a mi marido, | | | que ahí
viene. |
|
| | DON PABLO | Pues
yo le espero | | | aquí para hablarle a solas | 325 | | dos
palabras y irme luego. | |
|
|
Escena IV
| | |
DON PABLO,
DON ALEJANDRO y JUANA.
| | DON ALEJANDRO | | Dígale
usted por Dios, tío, | | | que acelere el casamiento | | | de mi hermana; yo no sé, | | | pero mucho me recelo | 330 | | que don Fidel pone estorbos | | | a unión que tanto
deseo. | | | Si Carlitos y mi hermana | | | se quieren, yo no estoy
menos | | | prendado de la hermanita | 335 | | de Carlos, y este
himeneo... | |
|
| |
Escena V
| | |
DON SIMPLICIO, DON PABLO y JUANA.
| | DON SIMPLICIO | | Hermano, Dios te dé buenos
| | | días. |
|
| | DON PABLO | Con
bien Él te traiga; | | | ¿el campo estará algo
seco? | 340 |
|
| | DON SIMPLICIO | | Juana... Permíteme, hermano,
| | | que me informe en un momento | | | de lo que aquí haya
ocurrido. | | (A JUANA.) | | ¿No hay cosa alguna de nuevo | | | estos
dos días que falto? | 345 | | ¿Está todo el mundo
bueno? | |
|
| | JUANA | | Antes de ayer mi señora | | | tuvo un calenturón
recio | | | con una fuerte jaqueca, | | | y un vómito muy
violento. | 350 |
|
| | | JUANA | ¡Don
Fidel! | | | Gordo, colorado y fresco; | | | reventando de salud.
| |
|
| | | JUANA | Y
a más de esto | | | una gran inapetencia, | 355 | | que fue
tal que no hubo medio | | | de hacerla tomar ni un caldo | | | para
conciliar el sueño. | |
|
| | | JUANA | Dando
gracias, | | | porque se lo daba, al Cielo, | 360 | | dos perdices
estofadas | | | y una pierna de carnero
| | | cenó con frutas
y dulces. | |
|
| | | JUANA | El
crecimiento | | | le duró la noche entera, | 365 | | y no
hizo más que dar vuelcos | | | en la cama, sin pegar | | | los ojos ni aun un momento, | | | tanto que hubo que velarla.
| |
|
| | | JUANA | En
un sueño | 370 | | se llevó toda la noche, | | | a
pierna suelta durmiendo, | | | mientras los demás velaban.
| |
|
| | | JUANA | Al
fin le hicieron | | | dos sangrías, y con ellas | 375 | |
se encontró aliviada luego. | |
|
| | | JUANA | Por
cobrar | | | bríos contra el mal ajeno, | | | y recuperar
la sangre | | | que perdió mi ama, su almuerzo | 380 | | le
hizo con medio jamón | | | y seis vasos de Burdeos. | |
|
| | | JUANA | Por
fin ambos, | | | gracias a Dios, están buenos; | | | yo voy
a decir al ama, | 385 | | señor, con qué sentimiento
| | | ha sabido usted su mal.
| |
|
|
Escena VI
| | |
DON SIMPLICIO
y DON PABLO.
| | DON PABLO | | Ya ves cuál
se está riendo | | | en tu presencia de ti, | | | y tiene
razón; no quiero | 390 | | enfadarte; mas ¿quién
vio | | | tal locura en hombre cuerdo? | | | ¿Te ha dado un hechizo
acaso | | | don Fidel, que no contento | | | con traértele
a tu casa, | 395 | | y sacarle del extremo | | | de miseria en que
se hallaba, | | | dejas por él todo, y luego?... | |
|
| | DON SIMPLICIO | |
Vete poco a poco, hermano; | | | no le conoces, por eso | 400 | | hablas así. |
|
| | DON PABLO | Norabuena;
| | | no sé quién es, mas sospecho | | | lo que puede
ser. |
|
| | DON SIMPLICIO | Ah,
Pablo, | | | ¡qué rico tesoro tengo | | | en él! Si
le conocieras | 405 | | me lo dirías; ¡qué bueno,
| | | qué virtuoso, qué santo! | | | Un hombre; vaya,
no puedo | | | encarecértelo; un hombre... | | | Quien escucha
sus consejos | 410 | | siempre vive en paz profunda; | | | nada turba
su sosiego, | | | y mira todo este mundo | | | como un puñado
de estiércol.
| | | Yo con su conversación | 415 | | estoy hecho un hombre nuevo; | | | me he desprendido de todos
| | | mis amigos y mis deudos. | | | Hijos, hermanos, mujer, | | | y
madre, si en un momento | 420 | | se murieran a mi vista, | | | no
me importara ni un bledo. | |
|
| | | DON SIMPLICIO | | ¡Válgame Dios, cuando
pienso | | | en cómo le conocí, | 425 | | todavía
me enternezco! | | | No faltaba ningún día | | | de
la iglesia; muy modesto | | | se ponía de rodillas | | | junto
a mí, mirando al suelo. | 430 | | Rezaba con un fervor
| | | tan ardiente el Padre nuestro, | | | que hasta en el coro se
oían | | | sus gritos y sus lamentos, | | | y con mucha devoción
| 435 | | mil veces besaba el suelo. | | | Al salir siempre me daba
| | | agua bendita en el hueco | | | de su mano; su criado, | | | que
era imitador perfecto | 440 | | de su devoción, me dijo
| | | quién era muy por extenso, | | | y el estado de miseria
| | | en que estaba; yo, sabiendo | | | su necesidad, le daba
| 445 | | limosna; mas él modesto | | | decía: la mitad
sobra; | | | ah, señor, yo no merezco | | | tanta piedad;
y si no
| | | se lo tomaba iba luego | 450 | | a repartirlo a los
pobres | | | en mi presencia; con esto | | | me tocó el Cielo,
le traje | | | a mi casa, y satisfecho | | | vivo con su compañía,
| 455 | | cual no podré encarecerlo. | | | Lo corrige y lo
censura | | | todo, y seis veces más celos | | | tiene de
mi mujer propia | | | que yo mismo (no exagero), | 460 | | y me avisa
si sospecha | | | que alguien le dice requiebros; | | | ¡tanto le
duele mi honor! | | | Pero su devoto celo | | | es ya tan escrupuloso,
| 465 | | que el defecto más ligero | | | en que incurra le
parece | | | grave ofensa contra el Cielo. | | | Seis días
ha le picó | | | una pulga estando haciendo | 470 | | oración
mental, y al punto | | | con mil lloros y lamentos | | | se acusó
de que la había | | | muerto con mucho despecho. | |
|
| | DON PABLO | |
Sin duda te estás burlando, | 475 | | o bien has perdido
el seso; | | | ¡vive Dios que tal locura!... | |
|
| | DON SIMPLICIO | |
Hermano, vamos con tiento, | | | que eso es hablar con muy poca
| | | religión, y yo me temo | 480 | | que has de tener que
sentir, | | | y que el castigo del Cielo | | | te ha de coger algún
día. | |
|
| | DON PABLO | | Ese estribillo perpetuo
| | | no
se os cae de la boca; | 485 | | porque vosotros sois ciegos | | | pensáis que somos impíos | | | todos cuantos claro
vemos. | | | Quien desprecia a los gazmoños | | | y sus vanos
embelecos, | 490 | | se os figura que a las cosas | | | santas no
tiene respeto. | | | Mas todos esos discursos | | | nunca me han
metido miedo; | | | Dios que ve los corazones | 495 | | bien sabe
como yo pienso. | | | Yo no me dejo engañar | | | de esos
viles embusteros | | | que afectan la devoción, | | | como
otros fingen denuedo. | 500 | | Así como los valientes
| | | nunca se jactan de serlo, | | | tampoco afectan piedad | | | los
devotos verdaderos. | | | Mas tú confundes, hermano,
| 505 | | al hipócrita embustero | | | con el amigo de Dios, | | | venerando al fariseo | | | cual debieras al apóstol.
| | | Los que mienten santo celo | 510 | | en vez de oro nos dan
plomo, | | | y son unos monederos | | | falsos de la Religión,
| | | que seducen a los necios | | | con sus fingidas virtudes
| 515 | | y con su lenguaje artero. | | | No, hermano, de la razón
| | | la moderación es sello, | | | y sello característico,
| | | como del vicio el exceso; | 520 | | quien la exagera la estraga;
| | | baste por ahora. |
|
| | DON SIMPLICIO | Cierto:
| | | como tú eres un doctor | | | de la Iglesia, un estupendo
| | | teólogo, el Catón del mundo, | 525 | | y somos
locos y necios | | | los demás, escucharé | | | con
humildad tus consejos, | | | y haré lo que tú me
digas. | |
|
| | DON PABLO | | No, hermano, yo no pretendo | 530 | | ser
doctor, ni saber más | | | que los otros, pero pienso
| | | que sé distinguir el grano | | | de la paja, el oro
terso | | | de la alquimia vil, y cuanto | 535 | | a los justos reverencio,
| | | execro la hipocresía; | | | y como no hay en el suelo
| | | cosa más noble que el santo | | | celo y el fervor sincero,
| 540 | | tampoco la hay más odiosa, | | | ni más digna
de desprecio | | | que la infame hipocresía, | | | que ese
farisaico celo | | | de los torpes histrïones | 545 | | de virtud,
el sacrilegio | | | de su falsa devoción, | | | que cubriendo
con el velo | | | de la Religión sagrada | | | la sentina
de su pecho, | 550 | | abusan del nombre santo | | | de Dios y compran
a precio | | | de su mentida piedad
| | | honras, cargos, y el respeto
| | | del pueblo y de los magnates; | 555 | | que aspirar fingen
al Cielo | | | para granjear riquezas, | | | y que, anacoretas nuevos,
| | | en los empleos más altos | | | predican el menosprecio
| 560 | | de las pompas mundanales, | | | y en palacio hablan del
yermo; | | | la hiel en el corazón, | | | la miel en el labio;
arteros, | | | implacables enemigos | 565 | | de los hombres de talento,
| | | que motejan como impíos, | | | y siempre el puñal
blandiendo | | | de sus viperinas lenguas | | | asesinan los perversos
| 570 | | con capa de religión. | | | Pero la vista apartemos
| | | de estos devotos del siglo, | | | que son sepulcros infectos
| | | los que merecen el nombre | 575 | | de justos, los que de ejemplo
| | | ilustre pueden servirnos, | | | los que veneran los buenos
| | | no ostentan esa bambolla | | | de religión y de celo;
| 580 | | a nadie acusan de impío; | | | ruegan a Dios que
al sendero | | | recto traiga al pecador; | | | no corrigen con acerbos
| | | dicterios a sus hermanos, | 585 | | reprehenden nuestros yerros
| | | con su virtud acendrada, | | | y no creen de ligero
| | | las
apariencias del vicio | | | en el prójimo; que el bueno
| 590 | | no piensa mal de los otros | | | fácilmente; los
ajenos | | | pecados los compadecen; | | | tienen aborrecimiento
| | | a la culpa y no al culpado, | 595 | | sabiendo que agrada al
Cielo | | | la humildad y la indulgencia | | | y que el justo no
es soberbio, | | | este es el original | | | del cristiano verdadero,
| 600 | | y tu don Fidel en nada | | | se parece a tal modelo; | | |
tú de buena fe le alabas, | | | pero en un falso concepto
| | | le tienes, su hipocresía | 605 | | con la virtud confundiendo.
| |
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| | | | | DON PABLO | Aguarda
un rato, | | | que hablar de otra cosa quiero; | 610 | | bien sabes
que don Carlitos | | | anhela por ser tu yerno, | | | y que tú
le has prometido | | | casarle con tu hija. |
|
| | | DON PABLO | | Que está señalado el
día. | 615 |
|
| | | DON PABLO |
¿Y
a qué efecto | | | lo dilatas? |
|
| | | | | DON PABLO | ¿A
tu palabra | | | faltar quieres? |
|
| | | DON PABLO | | Yo no veo otro motivo | | | que
ser pueda impedimento. | |
|
| | | DON PABLO | Explícate,
y deja | | | aparte tantos rodeos. | | | Carlos me dijo que hablara
| 625 | | contigo. |
|
| | | DON PABLO | | ¿Pero qué he de responderle?
| |
|
| | DON SIMPLICIO | | Lo que más te venga a cuento. | |
|
| | DON PABLO | | ¿Cómo he de decirle nada, | | | si no sé
a qué estás resuelto? | 630 |
|
| | DON SIMPLICIO | |
A hacer aquello que fuere | | | la voluntad de Dios. |
|
| | DON PABLO |
Bueno;
| | | ¿pero cumples tu palabra? | | | O sí o no, sin más
rodeos. | |
|
| | | DON PABLO |
Buenos
vamos; | 635 | | que suceda un desmán temo | | | a su amor;
quiero avisarle, | | | y procurar el remedio. | |
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Obras literarias de D. José Marchena. Tomo I
(El abate Marchena) ; recogidas de manuscritos y raros impresos con un estudio crítico-biográfico del Doctor D. Marcelino Menéndez y Pelayo
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