 Apoteosis de don Pedro Calderón de la BarcaActo único
José Zorrilla
PERSONAJES
|
| | LA FAMA. | | | EL REPOSO. | | | LA CRÍTICA. | | | HOMERO. | | | VIRGILIO. | | | SHAKESPEARE. | | | CERVANTES. | | | Coros y acompañamientos correspondientes. | |
Alegoría del alcázar de la Memoria, figurando
un antro obscuro con cinco puertas ó nichos que se
abren á su tiempo. Al levantarse el telón se
oye MÚSICA y cantan dentro.
Escena I
| | | Pasad,
ruidos livianos, | | | inútiles quimeras, | | | espíritus
mundanos | | | que de la tierra prófugos | | | por las tinieblas
vais. | 5 | | Pasad, sin que al tumulto | | | de vuestros pies profanos | | | de mi palacio oculto | | | la soledad pacífica | | | pasando
interrumpáis. | 10 | | ¡Pasad,
pasad! | | | Aquí no está
el imperio | | | de vuestra magia impura, | | | aquí de hondo
misterio | | | entre los velos mágicos | 15 | | en blando sueño
están | | | los Genios que vertieron | | | la luz sobre la tierra, | | | los que de Dios bebieron | | | la ciencia y el espíritu | 20 | | con anheloso afán. | | | ¡Pasad,
pasad! | |
|
| | LA FAMA | (Saliendo.) | | ¡Ha del reposo
que en las tumbas mora! | | | ¡Ha del misterio que velando está! | |
|
| | EL REPOSO | (Dentro.) | | ¿Quién de las tumbas atención
implora? | 25 | | ¿Quién por mi reino descarriado va? | |
|
| | LA FAMA | |
La Fama soy, que de la tierra vengo. | |
|
|
Escena II
| | |
Ábrese la puerta del centro, y aparece
en un lecho EL REPOSO coronado de adormideras.
| | EL REPOSO | |
¿Qué pasa, pues, en la fatal mansión? | | | ¿Llegó
el instante en que sin tino tengo | | | los sellos que romper
de mi panteón? | 30 | | ¿Tocó en
su colmo la locura humana? | | | ¿La cólera de Dios se
desbordó, | | | y el orbe á polvo tornará
mañana? | | | ¿Vuelve la nada á su principio? |
|
| | LA
FAMA | No. | | | El tiempo sigue su veloz carrera, | 35 | | el
mundo, largo tiempo vivirá, | | | y largo sueño
en tu mansión espera | | | á los que su antro cobijando
está. | | | Mas óyeme un instante,
y tus oídos | | | la nueva que divulgo escucharán, | 40 | | y tus genios, de gozo estremecidos, | | | en su lecho de mármol
se alzarán. | | | Hay un rincón
de la atrevida Europa | | | do una raza de inmenso corazón | | | vive, y guarece su triunfante tropa | 45 | | la sombra de un castillo
y un león: | | | España, sí,
que vencedora un día, | | | dos mundos ocupó con
estrechez; | | | España, que negaba y concedía | | |
tierra donde vivir, con altivez, | 50 | | existe
libre de extranjero yugo | | | por más que Europa la contemple
audaz, | | | y ser quisiera su fatal verdugo, | | | siempre envidiando
su valor tenaz. | | | La inquieta Europa, que
intentó humillarla, | 55 | | no la conoce todavía bien, | | | y atenta solamente á encadenarla, | | | la mira desde
lejos con desdén. | | | Pobre, ignorante
y sin poder la entiende, | | | de sí misma la juzga sin
amor, | 60 | | y ella á su vez su libertad defiende | | | con su
fe solamente y su valor. | | | Tinta en la sangre
de sus propios hijos, | | | cercenada de intrusos por doquier, | | | no ha sabido á desastres tan prolijos | 65 | | la gloria
de sus hijos posponer. | | | Templos les abre,
y les eleva estatuas, | | | y «esos son (dice á los extraños),
sí, | | | los que pregonan vuestras lenguas fatuas | | | sin
recompensa ni memoria en mí. | 70 | | «¿No
hay aquí gloria? Sin que mucho tarde, | | | Calderón
y Cervantes lo dirán. | | | ¿No hay libertad? Daoiz y Velarde | | | á daros un ¡mentís! despertarán.» | | |
Eso dice la España postergada, | 75 | | eso la fama anunciará
veloz; | | | díselo tú, Reposo de la nada, | | | a esos
que duermen sin oír mi voz. | | | Si
al viento de las recias tempestades | | | con que su patria desolar
se ve, | 80 | | ardiendo se desploman sus ciudades, | | | sus mausoleos
quedarán en pie. | | | Diles que duerman
sin odiar los hombres | | | á esos que grandes y españoles
son, | | | y que no ignoren que escribió sus nombres | 85 | | á
par de los más grandes, su nación. | |
|
| | EL REPOSO | |
Sí les diré. Sus almas bienhadadas | | | con tus nuevas ¡oh Fama! gozarán, | | | y con blanda sonrisa,
en sus almohadas | | | a posar la cabeza tornarán. | 90 | | Que
aquí halla amparo, protección y asilo | | | cuanto
atañe al descanso y al placer, | | | aquí reposa
el corazón tranquilo | | | de la ansiedad con que acertó
á nacer. | |
|
| | LA FAMA | | ¡Oh! Tengan ese
mísero consuelo | 95 | | que el envidioso mundo les negó, | | | ahora que ven que sin premiar el cielo | | | jamás el
genio y la virtud dejó. | |
|
| | EL REPOSO | | Las
alas otra vez tiende segura, | | | tórnate en calma donde
alumbra el sol; | 100 | | ellos sabrán en mi mansión
obscura | | | la gloria de ese Fénix español. | |
|
| | LA
FAMA | | ¿Quién trajo aquí sin
mi poder la nueva? | |
|
| | EL REPOSO | | Ha siglo y medio ¡oh Fama! que
la sé, | | | que ha siglo y medio que en el mundo prueba | 105 | | con sus palabras Calderón quién fué. | |
|
| | LA FAMA | | La lumbre de su gloria reverbera | | | por cuanto alumbra el rutilante sol, | | | y España olvida
su contienda fiera | | | escuchando su Fénix español. | 110 |
|
| | EL REPOSO | | Por quien es, está aquí;
yo que le guardo, | | | el primero á mi vez le conocí. | |
|
| | | | | EL REPOSO | Volveráse
á mí. | | | A recibir la merecida
palma, | 115 | | á su alcázar la gloria le llamó, | | | y hoy volverá regocijada el alma | | | al lecho que un
instante abandonó. | |
|
| | | EL REPOSO | Vé
tu camino, | | | y allá en los sitios por do errante vas, | 120 | | venga á la España y su cantor divino, | | | que
bien merecen los de España más. | |
|
| | LA FAMA | | ¡Guay
de quien mira necio ó atrevido | | | con ojos insolentes
su pendón! | | | ¡Guay del que asome cuando dé un
rugido | 125 | | y despierte iracundo su león! | | (Vuela.) |
|
|
Escena III
| | EL REPOSO | | Y vosotros que en
sueño perfumado | | | en vuestro lecho de laurel dormís, | | | alzaos y gozad con lo pasado, | | | levantaos á ver cómo
vivís. | 130 | | ¡Ha de los mansos soñolientos
sones | | | que arrullan y adormecen mi mansión, | | | cantad,
y al entonar nuevas canciones, | | | el descanso romped de mi
panteón! | | | No traigáis el
murmullo de las hojas, | 135 | | ni de las fuentes el rumor tenaz, | | | ni el son del aura en las espigas rojas, | | | ni el suspiro
del céfiro fugaz. | | | Venid sobre el
perfume de las flores | | | con el vario cantar del ruiseñor, | 140 | | cuando cuenta á la aurora sus amores, | | | el rocío
libando en una flor. | | | Traed las armonías
que en la gloria | | | se exhalan del laúd del serafín, | | | y á las puertas llamad de la memoria | 145 | | de los que
duermen sin temer su fin. | | | ¡Cantad, y que
despierten un momento | | | su gloria inmarcesible á contemplar, | | | como á los besos de amoroso viento | | | las flores, que
se vuelven á cerrar! | 150 |
|
| | |
(Ciérranse las puertas
que muestran el lecho del REPOSO, y se oye dentro MÚSICA.)
|
Escena IV
| | MÚSICA | | Alzaos
del sepulcro | | | los
que dormís en paz. | | | Aún
se oyen vuestros cánticos | | | gloriosos resonar; | | | sobre
las alas rápidas | 155 | | de las centurias van; | | | de vuestros
nombres ínclitos | | | la lumbre celestial, | | | el mundo por
sus ámbitos | | | iluminando está. | 160 | | Alzaos
del sepulcro | | | los
que dormís en paz. | | | Ni ingrata
á vuestro espíritu | | | la patria desleal, | | | en
vuestros secos mármoles | 165 | | os dejará posar. | | |
Con vuestra fama espléndida | | | feliz se ufanará, | | | si acuerda á vuestras ánimas | | | origen inmortal. | 170 | | Alzaos
del sepulcro | | | los
que dormís en paz. | |
|
| | |
(Ábrense las puertecillas
del escenario, cada cual á su turno, dejando ver
una débil aureola de luz, símbolo de la gloria,
y se presentan á su vez HOMERO, VIRGILIO y SHAKESPEARE,
coronados de laurel, apareciendo sus nombres sobre sus respectivas
puertas en letras de luz, y conforme van presentándose.)
| | HOMERO | | ¿Quién á luz
torna mis desiertos ojos? | | | ¿Quién música tan
dulce en mis oídos | | | vierte, y á vida vuelve
mis despojos, | 175 | | en el abismo de la sombra hundidos? | | | Oigo
una voz más suave y halagüeña | | | que las
aguas del Xanto y del Eurotas, | | | que de mi patria la ilusión
risueña: | | | ¡memorias dulces por la muerte rotas! | 180 | | Alcanzo
en el espacio, vagarosos, | | | ricos de gloria y varios en colores, | | | ir en montón espíritus famosos | | | cantando al
par su religión y amores. | | | ¿Quiénes
son esos héroes que embozados | 185 | | van en tropel, y nacen
de una lira | | | cuyos cantares, con vigor lanzados, | | | de mi Grecia
el espíritu no inspira? | | | No conozco
sus faces, escondidas | | | tras de los cascos que los rayos doran, | 190 | | ni comprendo sus trovas, confundidas | | | con plegarias al Dios
á quien adoran. | | | No van á
los Elíseos por descanso, | | | ni á Júpiter
invocan, mas su acento | | | baja solemne y armonioso y manso | 195 | | por la región del azulado viento. | | | ¡Cantad,
héroes, cantad, que-mis oídos | | | os oyen con
placer, y el alma mía | | | en vuestros sones va desconocidos, | | | á torrentes bebiendo la armonía! | 200 | | Yo
os escucho, cantad; mi largo sueño | | | mecéis
con vuestra voz: ¡cisnes extraños! | | | Verted deliciosísimo
beleño | | | en el insomnio de mis luengos años. | |
|
| | VIRGILIO | | Yo oí de entre las hojas
de mi laurel sonoro | 205 | | brotar de un arpa nueva el inspirado
son, | | | y desperté sintiendo de sus bordones de oro | | | los misteriosos ecos herirme el corazón. | | | No
fué, sin par Homero, la voz de tus valientes | | | ni el
himno de tu Grecia la música que oí; | 210 | | sus notas
son más graves, y excitan reverentes | | | memorias religiosas
con que jamás viví. | | | No adornan
sus misterios los mirtos de Cartago, | | | la voz de las Sibilas,
ni el carro del Amor, | | | de Venus las palomas, ni de Carón
el lago, | 215 | | ni el porvenir de Roma, á quien fingí
mejor. | | | Mas yo, mientras escuche las notas
de esa lira, | | | no quiero de mi lecho volver al cabezal; | | | quienquiera
que tú seas, quien con tu voz suspira, | | | tu canto no
interrumpas, ¡oh Bardo celestial! | 220 | | Te escucho, y tu armonía
dulcísima me suena | | | como la voz lejana del espumoso
mar, | | | como el susurro manso de la floresta amena | | | y el ala
de la garza que empieza á remontar. | | | La
sombra de los olmos en la abrasada siesta, | 225 | | de un límpido
arroyuelo el desigual rumor, | | | no son para el viajero que
á reposar se apresta, | | | cual para mí son dulces
tus cántigas de amor. | | | Sí,
canta, y de mi gloria, con reverente oído | | | en mi inmortal
insomnio tu voz escucharé, | 230 | | y aromará mis sueños
el plácido sonido | | | de tus palabras bellas, que comprender
no sé. | |
|
| | SHAKESPEARE | | Yo oí
su voz primera descendiendo | | | á esta mansión
de sombra y de reposo, | | | y allá en el alma el porvenir
midiendo, | 235 | | miré á lo lejos y alcancé
un coloso. | | | Yo te conozco bien, hijo del
canto; | | | yo comprendo la voz de esas quimeras | | | que en un delirio
misterioso y santo | | | lanzas al mundo, de quien nada esperas. | 240 | | ¿Quién resiste tu voz? Lanzada
al cielo, | | | te franquea sus puertas eternales; | | | lánzala
al viento, y detendrá su vuelo | | | al vivo lampo de sus
mil fanales. | | | El averno, la mar y el orbe
todo, | 245 | | de tu arpa cede al colosal imperio: | | | sí; cuanto
existe de insondable modo, | | | de su existencia te mostró
el misterio. | | | ¿Quién como tú?
Los mundos á tu orden, | | | ante tus ojos obedientes giran; | 250 | | átomos son que hierven en desorden, | | | y á tu
voz nacen, y á tu voz expiran. | | | Soplas
sobre ellos, y á tu soplo viven; | | | si necesitan voz,
les das tu acento; | | | si forma, de tus manos la reciben; | 255 | | si
atributos, les das tu pensamiento. | | | Eres
un manantial rico y fecundo, | | | tu lengua es un torrente de
ambrosía, | | | tu mente radia como el sol, y el mundo, | | | al son de tu palabra se extasía. | 260 | | De
águila son tus ojos; son tus alas | | | de ardiente querubín;
á las tormentas | | | en el impulso de tu vuelo igualas, | | | y á reposar en el cenit te sientas. | | | Allí
sueltas tu voz, y allí á tu canto | 265 | | el curso
de los astros se suspende; | | | Dios te envuelve en las orlas
de su manto, | | | y en su divino espíritu te enciende. | | | Sacerdote de Dios, cantas su gloria; | | |
bardo de religión, tú la penetras; | 270 | | tu patria
diviniza tu memoria, | | | y los sabios aprenden de tus letras. | | | Canta, y en tanto que tu genio aborte | | | de místicos fantasmas luenga tropa, | | | á la
sombra inmortal de su cohorte | 275 | | yo dormiré, y aplaudirá
la Europa. | |
|
|
Escena V
| | |
HOMERO, VIRGILIO, SHAKESPEARE
y LA CRÍTICA.
| | LA CRÍTICA | | (Ni
del reposo y la muerte | | | en los brazos dormirán; | | | yo
amargaré cuanta gloria | | | el universo les da.) | 280 | | ¡Ha
de los que alzan la frente | | | del mundo á la vanidad; | | | hierbas que brotáis al soplo | | | de vuestro orgullo
no más, | | | tan sólo vuestra
demencia | 285 | | vosotros divinizáis! | | | ¿De qué sirve
á quien le escucha | | | vuestro sublime cantar? | | | Esas
creaciones grandes | | | que encarecéis con afán, | 290 | | sólo son necios delirios | | | incomprensibles asaz. | | |
¿De ese cantor os arrulla | | | el cántico
celestial? | | | Porque escucháis solamente | 295 | | su monótono
compás. | | | Así es el ruido
del viento, | | | del agua así el son fugaz, | | | á
su murmullo se duerme, | | | mas no se entiende jamás. | 300 |
|
|
Escena VI
| | |
HOMERO, SHAKESPEARE, VIRGILIO, LA CRÍTICA
y CERVANTES.
| | CERVANTES | | ¿Quién
con tan negras palabras | | | llega á esta mansión
audaz, | | | que de mi sueño de mármol | | | me viene
así á despertar? | |
|
| | LA CRÍTICA | | La
Crítica soy juiciosa, | 305 | | en cuya balanza igual | | | se equilibran
los tesoros | | | que debe la ciencia dar. | | | Yo,
por el bien de los hombres | | | estoy en vela tenaz, | 310 | |
y les marco los caminos | | | por do salir sin errar. | | | Yo
les aparto los brezos, | | | yo les enseño además | | | dónde están los precipicios | 315 | | y los escollos
dó están. | | | Yo voy con mi
clara antorcha | | | guiando su ceguedad, | | | y caen los que no me
siguen | | | á cada paso que dan. | 320 | | Sin mí no
hay nada perfecto, | | | sin mí no podéis hallar | | | ni lo justo, ni lo hermoso, | | | ni la luz, ni la verdad. | | | Calderón,
á quien ufanos | 325 | | Fénix del Arpa llamáis, | | | no supo sin mis auxilios | | | sino caer y tropezar. | | | Y
pues queréis como al Genio | | | divinizarle, mirad | 330 | | que
es perfección lo divino, | | | y que quien yerra es mortal. | | | Y esto os dice quien lo sabe, | | | que no
aumento al afirmar, | | | que aun Dios, al hacer sus obras, | 335 | | me
las consulta quizás. | |
|
| | CERVANTES | | Yo
te conozco, quién eres | | | sé bien, y de mí
ocultar | | | no puedes lo que tu envidia | | | dicta á tu lengua
infernal. | 340 | | Crítica, tú eres
un monstruo | | | sólo de envidia capaz, | | | tu lengua mana
veneno, | | | y en hieles bañada está. | | | Pero
no puede los bordes | 345 | | de los sepulcros pasar, | | | y aquí
no tienes oídos | | | para tu canto mordaz. | | | Aparta,
pobre sirena, | | | que has olvidado el cantar; | 350 | | huye, hermosura
caduca, | | | que has perdido tu beldad. | | | Tú
tienes torpes las manos, | | | y las alas con que vas | | | volando,
tan sólo pueden | 355 | | tu cuerpo vil remolcar. | | | Aparta,
lince sin ojos, | | | que lo que no puedes ya | | | ciega entender
por ti misma, | | | lo tienes que preguntar. | 360 | | Aparta,
cuervo engreído, | | | que pavoneándote vas, | | | con
las plumas que recoges, | | | en pos de la garza real. | |
|
| | LA CRÍTICA | |
¡Oh, sí! Vosotros quisierais | 365 | | al
corazón engañar, | | | mas yo quiero recordaros | | | algo de la realidad. | | | Homero, tú
que cantando | | | hiciste á Grecia inmortal, | 370 | | para alimentarte
en Grecia | | | tuviste que mendigar. | | | Virgilio,
tus ricos cantos, | | | que á Homero te hacen igual, | | | son
el incienso que el César | 375 | | te hizo á sus plantas
quemar. | | | Cervantes, la misma tierra | | | que
ahora estatuas te da, | | | miserable y calumniado | | | te vió
morir sin piedad. | 380 | | Ni Shakespeare vigoroso, | | | ni Calderón..... |
|
| | CERVANTES | Basta
ya; | | | mi patria es grande, y no puede, | | | ni confundir ni olvidar. | |
|
| | |
(MÚSICA lejos.)
| | VIRGILIO | | ¡Silencio!
Ya resuenan los himnos inmortales, | 385 | | á cuyo justo y
santo y poderoso son, | | | sus quicios de oro rompen las puertas
celestiales, | | | y al Genio dan camino por su imperial mansión. | |
|
| | HOMERO | | Desciende, de tu gloria la frente
coronada; | | | baja á la arena olimpia, ¡oh atleta triunfador! | 390 | | Ven á dejar tu lira sobre el laurel colgada, | | | cuya
tranquila sombra te enjugará el sudor. | |
|
| | SHAKESPEARE | |
Cantor de los misterios, que ciega no comprende | | | de Grecia ni de Roma la inspiración gentil, | | | los
ojos á tu origen divinizado tiende; | 395 | | tú tienes
en tu patria un trono de marfil. | | | De Dios
siendo en la tierra la soberana hechura, | | | derechos inmortales
tenemos hacia él; | | | ven á gozar tu gloria sobre
la lumbre pura | | | que radia su semblante y entolda su dosel. | 400 |
|
| | CERVANTES | (Á LA CRÍTICA.) | | Y tú,
que nunca descansas | | | y que á todos aconsejas, | | | ven
a presenciar su gloria, | | | si con su gloria no ciegas. | | | Hoy
que le conoce España | 405 | | y que grande le confiesa, | | | en
la divina familia | | | de los inmortales entra. | | | Y
aquí del mezquino mundo | | | las tempestades no llegan, | 410 | | ni de la envidia los dardos | | | emponzoñados penetran. | | | Que las estrellas no alumbran | | | por donde
el sol reverbera, | | | ni suben las golondrinas | 415 | | donde las águilas
vuelan. | | | Vé á contar esto
á la España, | | | y si su amor les conserva | | | á
los hijos que la ilustran | | | con sus armas ó sus letras, | 420 | | ni necesita extranjeros | | | que la enseñen
ni defiendan, | | | ni ha de faltarla, lidiando, | | | la libertad
ni la tierra. | |
|
| |
Escena VII
| | |
Aparece EL REPOSO, y desaparecen HOMERO,
VIRGILIO, SHAKESPEARE y CERVANTES por sus correspondientes
apariencias.
| | EL REPOSO | ¡Silencio! | 425 | | ¡Crítica, tus labios sella, | | | venda tus ojos, y escucha | | | de rodillas, muda y ciega; | | | que del Genio
á quien su patria | | | agradecida venera, | 430 | | donde le labran
su tumba, | | | su Apoteosis empieza! | |
|
| | |
(Transformación magnífica
de Apoteosis al son de un himno triunfal á órgano
y orquesta.)
| | |
(LA CRÍTICA, de
rodillas; en un pedestal, decorado con insignias de triunfo,
la sombra de don Pedro Calderón de la Barca, de cuerpo
entero, coronada de laurel y mostrando la cruz de Santiago,
de quien fué caballero. Á la derecha, un símbolo
de los Autos sacramentales, en una alegoría que remata
con la cruz, y sembrada de palmas, en cuyas hojas se leerán
los títulos de los mejores Autos.)
| | | La nave
del mercader. | | | La divina Filotea. | | | La cena de Baltasar. | 435 | |
Las espigas de Ruth. | | | El laberinto del mundo. | | | El divino
Orfeo. | | | La cura y la enfermedad, etc. | |
|
| | |
(Á
la izquierda, otra alegoría, coronada por el Amor
y orlada de atributos profanos, donde se lean títulos
de las mejores comedias de Calderón.)
| | | La dama
duende. | 440 | | La vida es sueño. | | | La niña de Gómez
Arias. | | | El escondido y la tapada. | | | El jardín de Falerina. | | | La devoción de la cruz. | 445 | | El Alcalde de Zalamea. | | |
Las tres justicias en una. | | | El mágico prodigioso. | | | Á secreto agravio, secreta venganza. | | | Casa con dos
puertas, mala de guardar. | 450 | | El pintor de su deshonra, etc. | |
|
| | |
(Al pie de las alegorías,
los genios y coros correspondientes que han de cantar el
himno de Apoteosis, y los bailarines, cuya primera figura
será quedar formando, con guirnaldas ó cosa
equivalente, y cada cual con su letra, el nombre de Calderón.)
| | |
(Himno.)
| | CORO | | Las aguas del olvido | | | por ti no pasarán; | | | los que á su gloria suben, | | | jamás descenderán. | 455 | | Sin
miedo de los siglos al insolente encono, | | | ostenta ya tu frente
ceñida de laurel; | | | tu nombre es infinito, tu féretro
es un trono, | | | y tú sólo desciendes para reinar
en él. | | | Las
aguas del olvido, etc. | 460 | | Tú
puedes ver el alba nacer junto á. tu frente, | | | tú
puedes con las nubes por los espacios ir; | | | tu gloria es más
brillante que el sol en el Oriente, | | | más grande que
los tiempos tu inmenso porvenir. | | | Las
aguas del olvido, etc. | 465 | | El mundo
rueda henchido de ardientes creaciones | | | que de tu mente rica,
la inmensidad lanzó, | | | y el aura vaga llena de los
brillantes sones | | | que de tu sacra lira la inspiración
brotó. | | | Las
aguas del olvido, etc. | 470 | | Los astros
y los montes, las aguas y los vientos, | | | las fieras de la
selva, los peces de la mar, | | | vinieron convocados al son de
tus acentos, | | | de Jehová infinito las glorias á
cantar. | | | Las
aguas del olvido, etc. | 475 | | Y montes,
aguas, astros, y peces, aire y fieras, | | | recuerdos de tu gloria
sin término serán; | | | y en las remotas playas
y edades venideras, | | | por do se encuentre vida, tus cantos
vivirán. | | | Las
aguas del olvido, etc. | 480 | | Ven á
ocupar tu trono, rey harto de victoria; | | | ven á tomar
tu lira, ¡oh ardiente serafín! | | | Y beberás,
eterno, las aguas de la gloria, | | | delante del santuario del
que será sin fin. | | | Las
aguas del olvido | 485 | | por
ti no pasarán; | | | los
que á su gloria suben, | | | jamás
descenderán. | |
|
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Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca
José Zorrilla
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