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    El Perú : itinerarios de viajes (versión literal de libretas originales)
     Antonio Raimondi
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Día 12 de enero de 1869

De Nauta a Iquitos

     De Nauta se va a Iquitos cómodamente en vapor y en menos de un día, pasando por el puerto de Omaguas, en el que no hace escala el buque; puerto que se halla sobre la orilla izquierda del río que está habitado tan sólo por indígenas. Queda a pocas horas de Iquitos.

     Iquitos, que fue una miserable ranchería de indígenas hace seis a años, hoy es una población floreciente y llena de vida. He aquí uno de los milagros que hace el vapor.

     Quien haya conocido Iquitos en el año 1862 lo desconocería hoy día. En donde existieron unos pocos ranchos, la mayor parte hechos con simples palizadas, hoy se observa casas cómodas y aseadas. Los pocos enseres que se utilizaban en esa época, tales como «llanchama», ollas, «pucuna», flechas, arco, macana, etc. que constituyen todo el caudal del salvaje morador de aquellas chozas, han sido reemplazados por muebles a la europea, que hacen la vida más confortable y grata. En donde se veían pequeñas y frágiles canoas, hoy se hallan anclados cuatro buques de vapor, un pontón y un dique flotante. Por fin, el terreno que hasta hace pocos años estaba cubierto por un espeso y virgen bosque, se halla trasformado como por encanto en una gran factoría en donde se ve funcionar admirables máquinas dirigidas por hombres inteligentes venidos de ultramar. A los débiles y repetidos golpes de la industriosa ave llamada Carpintero que en el primitivo bosque y con admirable paciencia perfora con su pico la rugosa [73] corteza de los árboles, han sucedido los más ruidosos del martillo del carpintero que labra la madera y los de los herreros que forjan el hierro. El graznido del inmundo sapo, que salía del pantanoso terreno del bosque, se encuentra sustituido por el ruido de las hermosas sierras a vapor que, con admirable prontitud, dividen el añejo tronco en llanas y anchas tablas.

     Por último, el chillido de los grillos y chicharras; el canto de las aves; el silbido de la serpiente; el zumbido de los insectos que forman por su conjunto la ruidosa música de los obreros del gran taller de la naturaleza, hoy día está reemplazado por el ruido confuso de ruedas, de martillos, de tornos, de cepillos, de los ventiladores, de la descarga de vapor, etc.

     Iquitos ha sufrido pues, una trasformación mucho más grande que Yurimaguas, con el establecimiento de la factoría, de las oficinas del Estado y de todos los empleados. Hace algunos años que Iquitos era un pueblo inferior a Yurimaguas y hoy se le puede considerar como la capital de toda esta región bañada por el Huallaga, Ucayali y Amazonas, habiéndose improvisado una regular población con casas que no se encuentran mejores en la misma capital del departamento.

     Sus calles son regularmente anchas, pero no todas rectas; las casas, por lo general, están construidas de quincha; la mayor parte de los techos son de página, habiendo algunos que tienen tejas. Es de esperarse que se imite el ejemplo y se deje de usar las bojas de palmas que, a más de desagradar a la vista y estar sujetas a incendiarse con facilidad, como ya sucedió con las oficinas del Estado, son abrigo de cucarachas, arañas y otras sabandijas.

     Lo que más nos ha llamado la atención en Iquitos, es el gran número de almacenes que existe, bien surtidos de efectos de todo género, entre los que hay unos cinco o seis que giran con un capital entre 50 y 100 mil pesos.

     Parece imposible que una población tan nueva como esta pueda sostener un comercio para dar inversión a tan fuertes capitales; pero es verdad que el Gobierno manda un contingente mensual de 25000 pesos para el sostenimiento de la factoría, la Comandancia General y la Comisión Hidrográfica, suma que se gasta exclusivamente en Iquitos.

     Además de los almacenes de comercio, hay un hotel regularmente servido, si se tiene en cuenta la escasez de víveres en el lugar; establecimientos de expendio de cerveza y licores y tres billares. No se puede dar una idea de la actividad que reina en Iquitos y basta decir que por todas partes se nota gran movimiento. Es una joven población con exuberancia de vida que se desarrolla a [74] toda prisa; no se da un paso sin ver artesanos ocupados en la construcción de una buena casa o en el arreglo de tiendas de comercio, que se multiplican todos los días.

     Iquitos tiene un aspecto algo europeo; las casas que se levantan en la actualidad son muy cómodas, y ventiladas, estando provistas de numerosas y anchas ventanas con puertas de buenas y hasta lujosas maderas que se extraen de los bosques inmediatos.

     En la actualidad, a más de los artículos y muebles indispensables, se ve los que indican un grado más adelantado de civilización, habiéndose ya introducido algunos pianos. Aun las diversiones ofrecen un carácter distinto con relación a las demás poblaciones, en las que la chicha y el aguardiente juegan el principal papel. En Iquitos se consume mucha cerveza y vino; y en las fiestas del carnaval no faltan máscaras y algún baile. El grupo formado por los empleados de la factoría, que son casi todos ingleses y los empleados de la Comandancia General del Departamento Fluvial, componen un conjunto de personas bien educadas, que ocupan cierto rango social y que permite que la sociedad de Iquitos no sea vulgar. Ademas, algunos de los empleados superiores de la factoría han hecho venir a sus familias, de modo que aun el sexo femenino se halla regularmente representado en Iquitos y sirve de estímulo a las mujeres que afluyen de todas partes del departamento en busca de vida más cómoda de la que llevan en su tierra. Todo esto contribuye a que la sociedad de este lugar vaya mejorando cada día y promete que en pocos años mas será tan escogida como la de las mejores capitales. Los mismos empleados se interesan en el adelanto social de Iquitos y para ello se han reunido para contribuir al pago de un preceptor que se encargue de la instrucción primaria de los niños de esta naciente población.

     La plaza principal es cuadrada y tiene por mi lado el río Amazonas, del que la divide un barranco de unos 30 pies de alto (41).

     Enfrente está la iglesia, que no se encuentra en relación con el progreso del lugar, y las oficinas del Estado para el despacho de la Comandancia General, Comisaría, etc. A la derecha, hay una buena casa con ancho corredor, perteneciente al actual Comandante General; a la izquierda otras casas de regular construcción, en una de las cuales se halla instalada, en una pieza espaciosa, la escuela de primeras letras.

     Casi al extremo de la población se halla la factoría del Estado. Todos los útiles para esta factoría vinieron de Europa en la fragata «Arica,» y bergantín «Próspero», que llegaron a Iquitos [75] en febrero de 1864 remolcados por los vapores «Morona» y «Pastasa» y se halla dividida en cinco talleres: de aserrar, herrería, fundición, maquinaria y carpintería.

     Taller de aserrar.- Contiene una máquina que puede trabajar a la vez con 26 sierras verticales, de manera que reduce de un solo golpe una alfajía en otras tantas tablas; dos sierras circulares, una de ellas con variantes para barrenar y machihembrar, una máquina de cepillar y otra para cortar molduras. Todas estas sierras son movidas por una máquina de vapor portátil de 16 caballos de fuerza.

     Taller de herrería.- Contiene un martinete a vapor del peso de 5 quintales; 6 fraguas de fierro y dos de ladrillo con sus respectivos yunques y demás herramientas; dos máquinas para cortar y perforar planchas de fierro de cualquier grosor y otros útiles de calderería. Las fraguas reciben el aire de un ventilador movido por las máquinas de las sierras.

     Taller de fundición.- Tiene tres cúpulas u hornos cilíndricos para fundir 1 y ½ 3 y 5 toneladas de metal; 2 hornos para fundir al crisol con una chimenea de ladrillo de 26 pies de altura y un horno de ladrillo para secar moldes. Un ventilador movido por la máquina del taller de maquinarias trasmite aire a las cúpulas.

     Taller de maquinarias.- Tiene una bomba a vapor para extraer el agua necesaria para alimentar las calderas; máquina de afilar sierras; 2 cepillos; 5 tornos, entre ellos uno de grandes dimensiones; máquina para taladrar; máquina para virar planchas de fierro; 5 bancos con tornillo de mano y un molejón para afilar herramientas. Todas estas máquinas son propulsadas por una de vapor de 12 caballos de fuerza.

     Taller de carpintería.- Comprende las obras de tonelería, modeleros y carpinteros de ribera. Además, tiene un torno; una máquina para escoplar; 10 o 12 bancos de carpintero y todas las herramientas necesarias.

     La factoría tiene un Director, un Superintendente y maestros o jefes de taller. Se trabaja obras para el Estado, tales como piezas de repuesto, reparación de los buques de vapor, etc., y también toda clase de obras para los particulares, tales como repuestos para los trapiches, alambiques, etc.

     Todas las maquinarias trabajan al aire libre y bajo grandes techados. Sólo el taller de carpintería se halla instalado en un local cerrado. [76]

     Es de sentir que no se haya pensado en construir una tapia siquiera para conservar los distintos talleres de la factoría y evitar que las herramientas puedan ser robadas. Una buena pared de adobes con verja de fierro en las puertas de entrada, además de asegurar los útiles y máquinas, darían un mejor aspecto, pues hoy presenta cierto aire de descuido impropio de un establecimiento del Estado.

     Otra obra de gran importancia que posee Iquitos, es el dique flotante de fierro. Fue traído desarmado de Inglaterra en 1864 y lo echaron al agua el 11 de abril de 1868, aprovechando de la creciente del Amazonas que llega a su máximum regularmente en este mes. En ese año la creciente fue mayor y de consiguiente facilitó mucho esta operación que se realizó remolcando el dique por medio de un vapor. El dique tiene las siguientes características: eslora 190 pies; manga 68 exteriormente y 46 pies al interior; puntal 20 pies; peso total 566 toneladas; calado 1 pie y 10 pulgadas. Se calcula que con un buque de 500 toneladas calará 3 pies y 4 pulgadas.

     Al presente el dique flota en las tranquilas aguas del Amazonas, casi en la desembocadura del río Itaya.

[77]

[78]

Mínimas de las noches

Entre los días:

                    25 y 26=24º5           
26 y 27=24º3
27 y 28=23º6
28 y 29=23º8
29 y 30=23º8
30 y 31=24º01 [79]

[80]

     Además de la factoría y del dique flotante, se ha establecido por cuenta del Estado una fábrica de ladrillos y de tejas, que se halla situada al extremo N de la población.

     Para esta industria, se encuentran los materiales en el barranco que baja al río, en un punto muy inmediato a la fábrica, hallándose reunidas en el mismo lugar una capa de arcilla ligosa y otra de arena.

     El Estado vende los ladrillos a los particulares a 20 pesos el millar.

     El establecimiento de la factoría y fábrica de ladrillos en Iquitos, es de suma importancia y aunque algunos juzgan que representa una carga demasiado fuerte para la nación y que no rinde en proporción a los gastos, yo, por mi parte, teniendo en cuenta el porvenir de estos lugares, creo que, a pesar de que la Nación no obtiene por ahora los frutos que se esperaba, la factoría llena un papel más importante, aún, cual es el de servir de escuela práctica a los habitantes del lugar, quienes al ver funcionar estas máquinas, adquieren nuevas ideas y el amor al trabajo; y prestando sus servicios en la misma factoría, se convierten poco a poco en buenos artesanos, que serán más tarde muy útiles a la patria. Terminaremos [81] esta ligera descripción de Iquitos, diciendo algo sobre los vapores y la navegación que hacen desde Yurimaguas a Tabatinga.

     Como se sabe, el Gobierno del Perú mandó, en 1853, construir en Estados Unidos dos pequeños vapores para la navegación del Amazonas, pero sea por la mala construcción o por falta de conocimientos del río, los vapores se inutilizaron prontamente y desde 1856 quedaron abandonados.

     Por el tratado celebrado en 1851 entre los gobiernos del Perú y del Brasil se estipuló en uno de sus artículos la formación de una compañía de vapores brasilera y una subvención que deberían darle ambos gobiernos para la compra de vapores e instalación de las oficinas necesarias, a fin de llevar acabo la navegación por el Amazonas desde el Pará hasta Nauta. Este convenio obligaba al Perú a dar a la compañía brasilera la subvención de 20000 pesos anuales, para que dicha compañía mandara sus vapores seis veces en el año. Merced a esta navegación, el comercio de la provincia litoral de Loreto tomó mayor desarrollo y fue progresando cada día más.

     En el año 1858 terminó el plazo del contrato con la mencionada compañía, y no habiéndose renovado inmediatamente, se paralizó la navegación a vapor en aguas peruanas, sufriendo inmensamente el comercio de la provincia litoral, que, habiéndose desarrollado con rapidez por la facilidad de comunicaciones, había creado ya, como una nueva necesidad, esta forma de navegación.

     En octubre de 1859, el Gobierno del Perú celebró un nuevo tratado con el del Brasil, bajo el título de Convención Fluvial de la República del Perú y el Imperio del Brasil, pero este tratado no estipuló la subvención que debería pagar el Perú a la compañía de vapores y se dejó que el Gobierno peruano se entendiese directamente con la mencionada compañía.

     Habiéndose desarrollado ya el comercio de esta rica región del Perú, no bastaba un viaje cada dos meses y se hacía necesario que estos fueran más frecuentes, de manera que en el nuevo contrato que el Gobierno celebró con la referida compañía de navegación, se estipuló que se harían doce viajes al año, extendiendo, además, el itinerario hasta la confluencia del Huallaga.

     La compañía brasilera, teniendo en cuenta la necesidad que se había creado en el comercio peruano de la navegación a vapor y asegurada además por el largo privilegio que le había concedido el Brasil, aprovechó de tales circunstancias para tiranizar al Perú, imponiéndole una subvención de 120000 pesos al año, por los doce viajes, es decir, 10000 pesos por cada viaje, desde Tabatinga hasta la confluencia del Huallaga con el Marañón.

     Esta onerosa contrata no duró mucho tiempo pues el Gobierno peruano, queriendo reemplazar a la antedicha compañía, mandó [82] construir en Inglaterra cuatro vapores, dos grandes de 150 caballos y dos pequeños. Los primeros tienen casco de fierro y sus dimensiones son: eslora 188.4 pies ingleses; manga 25 pies; puntal 12 pies; quilla limpia 179 pies; su calado es de 9 pies en su mayor carga y de 6 pies vacíos. Registran 500 toneladas y cargan 150 toneladas.

     La quilla está dividida en cuatro secciones que impiden la comunicación del agua en todo lo largo del buque; cada una de estas secciones está provista de una bomba de bronce de 6 pulgadas de diámetro, con una válvula que impide la comunicación de un departamento con otro. La máquina es de baja presión, con cilindro de oscilación y fabricada por los señores Penn e hijos, de Londres, en 1862. Aunque, como decimos, es de 150 caballos, puede levantar vapor hasta 700. Tiene dos calderas calentadas por fogones de tres puertas cada una. El combustible que se emplea es leña de Capirona.

     Hay muchos que critican el gasto que produce a la nación el sostenimiento de estos buques; pero eso no pasa de ser sino un simple comentario sin fundamento, puesto que con el flete de la carga y pasajeros, los buques casi cubren sus gastos. ¿Qué dirían estos escritores que hablan tanto del subido presupuesto de los vapores del Amazonas, si supieran que el Brasil paga a la compañía particular de navegación del Amazonas, por las tres líneas entre el Pará y Manaos a Tabatinga y Pará a Cametá, una subvención de 350000 soles al año?

     Cuando se mandó construir estos buques, se ordenó que fuesen un término medio entre buques de guerra y mercantes, de manera que vinieran armados con un cañón. Pero como sucede siempre con las cosas que se quieren utilizar para distintos usos, que no llegan a servir a ninguno, así, los vapores «Pastasa» y «Morona» no tienen la comodidad de un buque mercante ni la potencia de uno de guerra. Además, no están adaptados para servir en la navegación de los ríos, porque son muy largos y calan demasiado.

     El comercio del departamento fluvial ha tomado mayores proporciones y necesita de más de un vapor por mes (42). Por otro lado, los dos vapores grandes no son suficientes para la línea actual, puesto que de cuando en cuando necesitan repararse y cuando uno está en carena, el otro tiene que hacer todos los viajes, y si por casualidad este último se descompusiese, no habría otro para reemplazarlo. Así, pues, sería muy bueno que se aprovechara la experiencia adquirida y que al mandar construir otros, se hiciera bajo un modelo que llene las necesidades del servicio salvando las deficiencias observadas en los actuales. El calado de [83] las naves no debe pasar de 4 pies y debe tener doble fondo para defender la quilla en caso de vararse por la vaciante de los ríos.

     También sería necesario un vapor para los viajes de exploración de la Comisión Hidrográfica; este vapor debería ser pequeño, pero de fuerza no menor de 50 caballos para vencer las fuertes correntadas de los ríos Tambo, Santa Ana y otros.

     Los trabajos de esta Comisión son de suma importancia para el adelanto de la geografía, para deslindar de una vez los límites del Perú con el Brasil y con el Ecuador, como para conocer la practicabilidad de la navegación de todos los afluentes del Amazonas, Marañón y Ucayali.

     La población de Iquitos se halla sobre una meseta elevada a unos 10 metros sobre el nivel del río y se llega a ella por una especie de escalera formada en el terreno, cuyas gradas son unos palos atravesados.

     La formación geológica del terreno es algo interesante. Casi al mismo nivel del agua, cuando el río está un poco crecido, se halla una capa de lignito de un pie de espesor; este lignito sería un buen combustible para la factoría y los vapores, si no tuviera un poco de azufre que destruye con rapidez el fierro de los hornillos. Sobre esta capa de lignito, a pocas cuadras abajo de Iquitos y en donde el terreno forma un verdadero barranco sobre el río, se nota una capa de tierra arcillosa con muchos fósiles. Sobre esta capa se encuentra otra también de tierra arcillosa y enseguida una de arena blanca, que, cerca de la fábrica de ladrillos, es enteramente cuarzosa y muy pura. Sobre ésta se halla una capa de arcilla, que varía de color, siendo en la parte más profunda blanquizca y en la parte superior amarillenta y rojiza; y por último, cubre el todo una pequeña capa de tierra vegetal que es muy arenosa.

     El terreno de los alrededores de la población, principalmente del lado del panteón, no es muy fértil, estando formado en muchos puntos por la misma arena blanquizca que casi carece de principios orgánicos por estar lavados por las frecuentes lluvias que caen en todas las épocas del año. Esta esterilidad del terreno hace que no se hallen buenas chacras inmediatas a la población.

     Los sembríos que se efectúan en los terrenos que rodean la población, dan una mediana cosecha por la primera vez y pronto se agotan y se esterilizan. En Iquitos habría necesidad de abonar la tierra con materias animales o con guano, como se hace en la costa. Las mejores chacras se encuentran situadas distantes del pueblo, en la orilla del río Itaya y del Nanay o del lago Morona.

     Otra de las causas de que en Iquitos no haya cultivos, es la falta de brazos, pues tienen mucha dificultad para conseguirlos [84] aun para el servicio de la misma factoría. La falta de braceros y la consiguiente escasez de terrenos cultivados a inmediaciones de la población, ocasionan la gran falta de víveres, que ha aumentado a medida que Iquitos va desarrollándose.

     Las cabezas de plátanos, que hace pocos años no valían sino cinco centavos y esto, pagados en mercadería, hoy día valen cinco reales, debiéndose traer esta fruta desde Omaguas, Parinari, Urarinas, etc. y hasta de Yurimaguas.

     El Maíz que se cultiva en la Laguna, Urarinas, Parinari, etc., y que en estos pueblos se vende a 4 reales las 100 mazorcas, en Iquitos valen un peso y también diez reales.

     El ganado vacuno lo traen desde el Brasil, por vapor; y aunque no paga flete en los vapores peruanos, no por eso deja de valer muchísimo por el elevado precio que tiene en el Brasil y los gastos de trasporte a bordo de la compañía brasilera. De todo esto resulta que la carne de vaca en la plaza de Iquitos no se puede obtener a menos de 2 reales por libra. Asimismo, la harina es traída de los Estados Unidos y vale en Iquitos 2 reales la libra. El pan es de buena calidad y vale en proporción al precio de la harina; en cambio se encuentra la galleta americana, de muy buena calidad al precio de 3 pesos o 3 pesos y medio por cada tarro de 12 libras y que resulta más ventajosa que el pan.

     Las papas son importadas desde el Portugal o Francia y la mayor parte viene en germinación o medio descompuesta; se venden a 2 reales la libra. La cebolla es traída del Brasil o del Ucayali, siendo la de este último lugar más pequeña pero más sabrosa, por ser dulces las del Brasil. Las de Ucayali se pueden obtener, cuando las traen en abundancia, a un real y medio la libra, y las del Brasil, a dos reales.

     Como no siempre se encuentra carne de vaca, pues solamente se beneficia los domingos, se hace mucho uso de la carne de charapa. Según la estación, el precio de las charapas es variable; así, en época de vaciante, que es cuando se toman con más facilidad porque salen a depositar sus huevos, se consiguen a un peso o diez reales cada una; pero pasada esta época, suben de precio y llegan a valer 4 pesos cada una.

     En Iquitos se proveen de charapas de Loreto y Maucallacta. El aumento de población ha dado lugar a que haya subido el precio. Antes era suficiente para abastecer esta plaza las que se cazaban en las playas, cuando salían a depositar sus huevos; pero ahora se lleva a cabo una activa caza en todo el año, por medio de flechas con punta de hierro, a manera de arpón. Las charapas así cazadas son más apetecidas que las otras, porque son más gordas y su carne es más sabrosa. Unas de otras se distinguen por la pequeña herida que ha hecho la punta de la flecha en la concha; y como existe esa preferencia por las cazadas con flecha, [85] los vendedores hacen expresamente una herida en la concha para hacerla pasar por fisgada o pescada en el río; pero el mejor modo de distinguirlas, es observando que las llamadas «viradas», o sea las cazadas en tierra, pierden el color oscuro que tiene la concha en la parte del pecho, como consecuencia de haber sido arrastradas por la arena, quedando esta parte de un color amarillento. Así, pues, las charapas que tienen el pecho de color oscuro, son fisgadas.

     El «paichi» es otra de las materias que sirve de alimento, principalmente para la tropa y los peones, que trabajan en la factoría o a bordo de los vapores.

     Los carneros son muy raros en este departamento; y en lo que se refiere a los chanchos, a veces son criados por los indios, y se consiguen desde el precio de 6 pesos.

     En el barranco, por donde se baja al puerto, hay un pequeño chorro de agua del que se surten algunas familias, por ser más fresca y clara que la del río. En este punto se ha formado un baño que es concurrido. Al extremo de la población, cerca de la factoría, hay otro manantial del que se provee de agua tanto la factoría como los vecinos, por ser reputada de buena calidad.

     El clima de Iquitos no es malsano; pero si no se procede a sanear la población, sacando las basuras e inmundicias de las casas, es de temer que se desarrolle alguna epidemia.

     Mucho se ha escrito acerca de la insalubridad del clima del valle de Amazonas, pero en todo lo dicho hay muy poco fundamento. El clima de Amazonas es mucho más sano de lo que se piensa y aun los europeos pueden aclimatarse con facilidad si no tienen la costumbre de beber alcohol. Sin duda que el europeo, que está acostumbrado a beber licores y no modifica su régimen en esta región tan cálida, estará sujeto a afectarse del hígado comprometiendo su existencia. Un ejemplo patente lo tenemos en los ingleses, empleados en la factoría, de los que en 5 años, sobre 25, han muerto 3; pero si se averigua la manera que estos tenían de vivir, se llegará a la conclusión de que hacían gran uso de bebidas alcohólicas.

     En el valle del Amazonas hay una que otra fiebre intermitente, pero nunca afecta forma maligna y tales fiebres son mucho más raras que en los valles de la Costa o en las quebradas profundas de la Sierra, pasando hasta años en que no se presenta un solo caso. En general, en todas las Montañas del Perú, las intermitentes son casi desconocidas y todo lo que se ha dicho de las mortales fiebres que reinan en estos lugares, es pura falsedad. No se conoce ninguna enfermedad predominante en el valle del Amazonas, y aun la disentería, común en varios puntos del Perú, aquí es muy rara. [86]

     Lo que debilita algo a los que vienen de fuera a establecerse en estas regiones, es la mala alimentación; pero si se come con frecuencia carne fresca y se lleva una vida metódica, se puede conservar la salud casi como en los lugares más sanos.

     Acabamos de decir que de los 25 ingleses empleados en la factoría, 3 habían muerto en 5 años; y ahora añadiremos que sobre otros tantos empleados peruanos venidos a establecerse en Iquitos, en el mismo período de 5 años, ha muerto uno sólo y éste también por abusar de bebidas alcohólicas y de Venus. Con estos datos tomados sobre 50 individuos no habituados a un clima tan cálido como el de esta región, ¿cómo se puede decir que el Amazonas es mortífero para los europeos como lo ha manifestado M. Dejardin? Es curioso y admira que hombres que no han visitado estas regiones y que, por consiguiente, no tienen datos positivos sobre ellas, escriban y publiquen semejantes disparates.

     La más grande molestia que se experimenta en esta región, es producida por los innumerables zancudos que no dejan un momento de descanso, principalmente de noche. El que no haya visitado estos lugares, no puede formarse una idea fija de esta plaga; sin embargo, no falta quien compare la molestia que causan los zancudos de los ríos Amazonas y Ucayali, con la que se experimenta en la época de verano por el fuerte calor, algo que no tiene término de comparación.

     La silenciosa y tranquila noche, tan propicia para los trabajos intelectuales, se vuelve un continuo martirio. En vano la mente se reconcentra para recordar algún fenómeno experimentado u observación hecha durante el día: un agudo lancetazo viene a perturbarlo y las ideas se dispersan como sopladas por el viento y la atención se fija en el modo de vengarse del sanguinario y diminuto enemigo que nos ha causado tan molestosa sensación. Satisfecha la venganza con la muerte del zancudo, se toma nuevamente la pluma para continuar el trabajo, pero los astutos insectos, usando de estrategia, llevan su ataque a otro punto muy lejano del cuerpo; vuelven rosando el suelo para buscar un lugar donde introducirse sin ser vistos y hallando libre acceso en la abertura inferior del pantalón, entran y suben en masa a lo largo de las piernas cual valientes soldados que escalan una fortaleza, e introduciendo su aguda trompa a través de medias y calzoncillo, acribillan a su antojo y sin misericordia a su pobre víctima, la que luego se ve obligada a dejar caer la pluma sobre la mesa para castigar a estos alados verdugos.

     En las regiones infectadas por tales bichos, es absolutamente imposible dedicarse a un trabajo serio. La lectura de obras que demanda atención sostenida, la escritura de un trabajo científico que pide reflexión y el dibujo de cosas delicadas, por ejemplo, de objetos de historia natural, no se puede efectuar de noche por [87] el continuo asalto de los obstinados zancudos. Mientras uno defiende una parte, se siente atacado por otra. Si se trata de hacer un dibujo muy fino de las partes anatómicas de una flor, por ejemplo, cosa que demanda toda la atención para imitar escrupulosamente las delicadas partes de esta admirable obra de la naturaleza, aparecen luego algunos zancudos sobre la misma mano que dibuja y hundiendo en la carne su punzante y agudo chupador, producen una dolorosa picadura que hace desviar el lápiz y echa a perder el minucioso y fino trabajo. La mayor abundancia del zancudo coincide con la creciente del río. En esta época, durante la noche y muchas veces también durante el día, no hay un momento de sosiego, pues una continua comezón de la cara y de las manos, mantiene el ánimo en constante agitación y no queda más recurso que encerrarse en su mosquitero en busca de reposo.

     Quien haya vivido por algún tiempo en el valle del Amazonas o del Ucayali, en donde hay mayor número de zancudos y se haya cobijado bajo un buen mosquitero, podrá apreciar la satisfacción que se experimenta al sentir por fuera al zancudo, hallándose libre de su picadura y escuchando tan sólo un zumbido, que en este caso produce más bien cierto bienestar y tranquilidad, al comprender que está uno libre de ser atacado; no obstante que dicen que el zumbido del zancudo causa más molestia que la misma picadura.

     Es asombroso el instinto que tienen estos animales y se puede decir que al olor del hombre acuden de todos lados. Muchas veces se llega a un lugar en donde no se nota ningún zancudo, pero pocos instantes después se les ve venir de todas partes.

     Los habitantes de Iquitos pueden dividirse en tres clases: infieles, indígenas reducidos y forasteros que se han establecido en el lugar. Los infieles se han retirado completamente de lo poblado y habitan las orillas del río Nanay, hacia el interior; están completamente desnudos y usan lanzas de chonta fabricadas y adornadas con gusto, arco, flecha y cerbatana o «pucuna»; algunos se cubren solamente las partes sensibles con un pequeño tejido y el cabello lo llevan caído sobre las espaldas; su color es bronceado y oscuro.

     Sus casas son muy sencillas y algunas están construidas de un solo techado. Rosan el monte con hachas que se procuran de los blancos cuando salen, que es de vez en cuando. Cultivan plátanos y yucas y viven de la pesca y de la caza.

     Los indígenas reducidos en otra época, eran infieles e iban desnudos; en el día se visten los hombres con pantalón y pequeñas camisas y las mujeres llevan una pampanilla y una camisita que las cubre las espaldas; a veces se ve algunas que llevan trajes. [88]

     Estos indios no tienen de civilizados más que la apariencia, pues sus costumbres son casi las mismas que las de los salvajes.

     Por último, los forasteros, que, a su vez, podrían dividirse en peruanos, europeos y brasileros forman una población flotante, algunos como empleados del Estado y otros por sus propios negocios.

     Una extraña costumbre, común entre la mayor parte de los niños y aun entre muchos adultos de los habitantes de este departamento, es la de comer tierra. Estos geófagos, como los de las demás partes del globo, buscan de preferencia una arcilla blanquizca de olor particular; pero a falta de ésta, dado el desarrollo de este vicio, comen cualquier tierra. Los del lugar no sufren mayores consecuencias a causa de esta costumbre, sólo que se ponen amarillentos y se les desarrolla mucho el abdomen; pero a los que vienen de fuera, sea que adquieran esta costumbre en Iquitos o sea que la tierra que están acostumbrados a comer es distinta, les hace gran daño y muchos se mueren por esta causa.

     Iquitos se halla situado en latitud de 3º 44' 15" S y en hora 4.52.02 de longitud O de Greenwich.

     En las inmediaciones de Iquitos se ven los siguientes animales: Danta o Sacha-vaca, Ronsoco, Punchana, (Aguti), Carachupa o Armadillo, Oso hormiguero, Charapa, Charapilla, Monos de distintas clases, Nama, Loros, Charapa llamada Matamata. Como se verá, son pocos los animales que hay en los alrededores de Iquitos, siendo aun bastante raros los mismos que citamos.

     Entre las plantas tenemos que citar, en primer lugar, una Palmera que es un fenómeno, pues su tronco aparece totalmente en la parte superior de un elevado árbol de Higo. Difícil es explicar cómo habrá crecido y cuál de los dos árboles la Palmera o el Higo, será el más antiguo.

     Es casi imposible admitir que la Palmera haya empezado a crecer sobre el Higo y haya extendido su astil en el interior del tronco, principalmente cuando se ve que el tronco del Higo parece formado de varios otros troncos desprendidos del alto a manera de raíces, las que han envuelto el astil de la Palmera.

     Lo que parece probable es que este fenómeno haya tenido lugar del modo siguiente: antes nació la Palmera y enseguida creció a su lado el Higo, el cual, a cierta altura, desprendió gran número de raíces adventicias, lo que sucede en muchos árboles de esta clase, que llaman Matapalos, que han bajado hasta el suelo dando vuelta alrededor del astil; una vez en la tierra se han trasformado en troncos y han engrosado en diámetro, hasta soldarse completamente. Estos nuevos troncos han originado a su vez otras ramas aéreas y la palmera se ha encontrado rodeada por todas [89] estas ramas y aparece como saliendo de la extremidad del tronco del Higo.

     Cerca de Iquitos hay grandes árboles de Zapote (Matisia cordata); árboles del Pan (Artocarpus incisa); árboles de Copal, Jebe, Brea, Lacre, Capirona, Bombax y Moyna.

     Entre los arbustos se observa dos especies de Cassia; un Costus; una Malvácea, de flores amarillas; la Asclepias curasavica en gran abundancia; una Indigofera; un Cyperus, llamado Piripiri; una Cistrosma; una Compuesta de flores rosadas; una Cecropia, llamada Uvilla, cuyos frutos se come; dos Solanum espinosos, uno de frutos muy grandes y verdes y otro de frutos pequeños y de color colorado lacre, que también es comestible; y un Costus de flores blancas muy fragantes, se halla en el mismo embarcadero. También se ve otro Solanum, (Solanum mammosum) con frutos de color anaranjado de forma cónica y con cinco pezones en la base, especie denominada Tintuma, en Moyobamba y Cocona en Iquitos. Se usa la pulpa de este fruto para combatir la tiña de la cabeza y la caracha del cuerpo, frotándose con ella. Se considera como un veneno, pero el señor Rica, de Iquitos, dice que no lo es a pesar de tener un gusto muy acre.

     También se encuentra la Bignoia, llamada Llangua grande, cuyas flores y hojas tienen añil de muy mala calidad. En Tarapoto se hizo un ensayo comparativo entre esta especie de Bignonia y la Indigofera, que crece silvestre en el mismo lugar. La Indigofera dio un sedimento abundante de añil, después de haber estado las hojas en infusión durante tres horas; y la Bignonia, después de un día de infusión, produjo mucho menos cantidad y de calidad inferior.

     Otra de las plagas que existe en Iquitos, es la de las hormigas y principalmente las llamadas Runahuinsi -Oecodoma, coephalotes- que no dejan cultivar ninguna planta de adorno, acabando en una sola noche con lo que ha costado meses y aun años de cuidados. Desgraciado el arbolito que llega a ser blanco de estos destructores animalillos. En la tarde puede estar coposo, verde y lozano y en la mañana siguiente, seguramente no será sino un descarnado tronco con desnudas ramas. Estos infatigables obreros de la destrucción invaden a sus víctimas en numerosas falanges, y en pocas horas, con sus cortantes mandíbulas, dividen las hojas en trozos y las trasportan a sus madrigueras.

     Dos arbolitos de naranjo, plantados delante de la casa del Comandante General, quien los cuidaba con esmero, tan sólo en una noche fueron reducidos a esqueleto, no habiendo quedado en ellos ni una sola hoja.

     Cuando no causan daño a las plantas, lo producen en los almacenes de granos como de maíz, arroz, etc. Minando por debajo del piso de las habitaciones, entran a los almacenes y, atacando [90] con suma actividad los depósitos, se llevan en una sola noche cantidades increíbles de granos, pues es incalculable el número en que acuden estos activos ladrones. A veces en las casas, se encuentra en las mañanas montones de tierra que llegan a pesar 15 a 20 libras, que ha sido removida por tan infatigables insectos; y en pocos días de esta labor, los ladrillos pierden su nivel, se hunden y todo el piso de la habitación queda trastornado. También hay otra hormiga negra, más pequeña, que entra por todas partes pero que no es tan perjudicial. [91]



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Capítulo V

De Iquitos a Tabatinga

(En el vapor «Pastasa»)

Día 16 de enero de 1869

De Iquitos a Pebas

     Hora 8.07 Salida de Iquitos. Se observa chacaritas de Plátanos y Yuca en la orilla izquierda.

     8.36 Llegada a la desembocadura del río Nanay, que tiene comunicación con el lago Morona, situado a una legua de Iquitos. Por largo trecho el curso de este río sigue casi paralelo al Amazonas. Se ve chacras y casas en la orilla.

     8.54 Acaba la isla de Iquitos, que empieza más arriba de la población, y en la banda derecha del río Amazonas.

     11.02 Islita del Napo.

     11.12 Punto de la desembocadura del río Napo. En este lugar el río se ensancha mucho y presenta una hermosa perspectiva. El Napo es uno de los más grandes tributarios del Amazonas peruano; viene desde el centro del Ecuador y es navegable por más de 300 leguas. Este río entra al Amazonas por muchas bocas. En la orilla derecha del Napo, algo más arriba de su desembocadura, está el pueblecito Destacamento, que tiene de 75 a 80 habitantes, que en parte son «borgeños» y parte infieles Yahuas.

     Este pueblecito fue fundado por los habitantes de Cholococha, el año 1860, por haber sido destruido este pueblo a causa de una inundación proveniente de una gran creciente del Amazonas.

     11.47 Llegada al pueblo de Orán, que se halla situado a la orilla derecha del río Amazonas y también a la derecha de un caño bastante ancho, que pasa cerca del pueblo y que viene del S 30º O. [92]

     Este pueblo se llama también Orán Nuevo, porque en otra época existió otro pueblo al frente, en la banda izquierda del Amazonas. Orán es un pequeñísimo pueblo, formado de 6 u 8 casas, diseminadas y hechas de palizadas de palmeras. En la orilla hay un techado o tambo. Sus habitantes son Yahuas; van desnudos y son tal vez los más bien conformados de todos los infieles que habitan las orillas del Amazonas. Se distinguen de las demás tribus por muchos rasgos característicos, tanto de fisonomía como de costumbres. Los hombres tienen la musculatura muy pronunciada, siendo los bíceps y los pectorales, principalmente, muy desarrollados. Sus ojos no son tan oblicuos ni tampoco el borde superior forma una línea parabólica, como sucede en casi todas las tribus de la región amazónica.

     En cuanto a sus costumbres, también se distinguen a primera vista: los hombres usan el cabello cortado al ras, a diferencia de todos los demás infieles, que lo usan largo y las mujeres lo usan algo largo, pero no tanto, pues casi nunca les pasa del cuello.

     Una costumbre extraña de los Yahuas y que les da un aspecto particular, es la de arrancarse las cejas.

     Por lo que se refiere al vestido, los hombres andan desnudos y se amarran en la cintura un manojo de «chambira», del que salen dos colgajos, uno por delante, algo largo, que les cubre las partes genitales y otro por detrás, más corto, que cae entre la división de las nalgas. En los brazos llevan amarrada, a manera de anillo, una tira de piel de una especie de iguana. Algunos usan varias ceñiduras, una en los brazos, sobre los bíceps, otra en el antebrazo y otra en las piernas cerca de los tobillos.

     Las mujeres usan una pampanilla muy corta amarrada en la parte inferior del abdomen, dejando el ombligo descubierto; tienen el abdomen muy voluminoso y se nota, más aún por la ligadura de la pampanilla que es de color café o negruzca. Llevan al cuello muchas sartas de chaquiras o cuentas de vidrios colorados. Se pintan la cara con «huitoc» o achiote, haciéndose rayas de formas caprichosas. Tienen muy abiertos los dedos de los pies, principalmente el pulgar que esta muy apartado de los demás, lo que da a conocer que se sirven de los miembros inferiores para sus trabajos.

     En sus fiestas se adornan la cabeza con círculos o plumas de formas caprichosas, así como también los brazos y el cuerpo.

     Los chiquillos usan collares hechos con dientes de distintos animales. Como armas, los hombres usan lanzas de chonta envenenadas.

     Los habitantes de Orán se ocupan en la actualidad en cortar y cargar la leña de «Capirona» para el consumo de los vapores y en tejer hamacas de «Chambira». [93]

     Hora 5.20 Llegada a Pebas.

     Esta población se halla situada sobre una meseta de terreno elevado, en la banda izquierda de un ancho canal llamado Ampiyacu y como a una legua de su desembocadura en el Amazonas. Tiene dirección N 20º O a S 20º E.

     Pebas fue un pueblo más importante de lo que es ahora; en él hubo Misiones y hasta ahora existe una casa que llaman convento, que en la actualidad se halla en estado muy ruinoso, así como la mayoría de las demás casas.

     En Pebas y sus inmediaciones habitan tres tribus de indios: Pebas, Yahuas y Orejones. De los Yahuas acabamos de hablar y sólo añadiremos que el pueblo en que habitan se encuentra actualmente casi abandonado, pues estos se han dispersado y establecido, parte en Orán, parte en Pebas y sus inmediaciones.

     Los Pebas son indígenas de regulares facciones. Los hombres visten pantalones y camisa. Las mujeres usan pampanilla negruzca y pequeña camisa del mismo color. La pampanilla es larga y la llevan amarrada a la cintura. Acostumbran ceñirse las piernas cerca de los tobillos, con anillos de piel de iguana; estos los usan muchas veces también en los brazos. Llevan cabello largo, pero no tanto; algunos lo usan cortado en línea recta sobre la frente y los más civilizados se peinan con raya al medio y el pelo caído a los costados.

     Como casi todas las mujeres de infieles, muchas usan chaquiras al cuello.

     En cuanto a los Orejones, son famosos por la extraña costumbre que observan de estirarse el lóbulo inferior de las orejas y de pasarse por los agujeros de éstas trozos de madera hasta deformarlas, alargándolas al extremo de que a veces llegan a tocar la espalda.

     Esta tribu tiende a desaparecer, los niños y aun los jóvenes no siguen esta costumbre, de manera que sólo se ve entre los individuos de mayor edad.

     Son pocos, también, los que andan desnudos y la mayor parte visten camisa y pampanilla y algunos llevan hasta traje.

     Los Orejones son indios muy inteligentes y tienen mucha tendencia a la civilización; los hombres aprenden con facilidad a trabajar como carpinteros, herreros, etc., y las mujeres a coser y otros trabajos manuales, haciendo con las chaquiras dibujos muy vistosos, con los que adornan sus taparrabos.

     Los Orejones habitan las orillas del Ampiyacu, un poco más arriba de Pebas. [94]



Día 17 de enero de 1869

De Pebas a Maucallacta

     Hora 8.35 Salida de Pebas.

     10.35 Llegada al pueblecito de Cochiquinas, situado a la orilla derecha del Amazonas.

     10.40 Se ve el caserío de Vacallacta, que está en la misma banda; y varias chacaritas en la banda izquierda.

     11.04 Llegada al pueblo de Maucallacta, que quiere decir «Pueblo viejo».

     Este pueblo es pequeño y tiene dos buenas casas de adobes, siendo una la del gobernador. También tiene iglesia, que es pequeña. Las demás casas son de palizada de palmera y caña brava.

     El terreno de este pueblo se pone muy fangoso en tiempo de lluvias.

     Los indios de Maucallacta pertenecen a la tribu de los Marubos; son bastante dóciles e inteligentes. Los que viven en la población, andan vestidos, llevando los hombres pantalón y una pequeña camisa de color negruzco o café. Los que viven fuera del pueblo, están desnudos y se adornan los brazos con plumas.

     Estos indios preparan con los frutos del Pishuayo una bebida fermentada análoga al masato; para ello cocinan los frutos y muelen la parte pulposa. Se dedican a la pesca de Charapas, en la que son muy diestros.

     En Maucallacta hay muchas plantas de Asclepias curasavica y de Cassia; también hay Naranjos y Annonas.

     Se pasó la noche en Maucallacta y se salió en la madrugada.



Día 18 de enero de 1869

De Maucallacta a Leticia

     Hora 7 Llegada a Peruaté, pequeño pueblo situado a la orilla derecha.

     8.55 Se pasa por la ranchería de Moromorote, que también está en la orilla derecha. [95]

     La navegación se hace cerca de la orilla y el monte es muy hermoso, pues tiene muchas Palmeras. Se ve bajar por el río muchos palos y pequeñas manchas de grama, que parecen islitas flotantes. Entre Peruaté y Moromorote, está la isla de San Pablo, en donde se pescan muchas Charapas. Esta isla es muy disputada entre los de Pebas y los de Loreto.

     Hora 11.50 Llegada a la población de Loreto.

     Esta población, que da su nombre al departamento, se reduce a un pequeño número de casas, dispuestas en serie, pero como todas dan frente al río y se siguen sin interrupción, ofrecen una regular perspectiva que no tiene otros lugares. Casi todas estas casas poseen un corredor con baranda hecha de palos que forman dibujos, lo que, de lejos, presenta un agradable aspecto. Estas se hallan situadas entre dos morritos hallándose la capilla sobre uno de estos.

     Los habitantes de Loreto, en su mayoría, son portugueses, o más bien brasileros, que se han establecido para hacer el comercio de jebe, zarzaparrilla, etc., vendiendo, en cambio, mercaderías europeas.

     Los indios se han retirado al interior; pertenecen a la tribu de los Ticunas y son bastante inteligentes, dedicándose a la fabricación del veneno que se usa para la cerbatana y con el que comercian con los demás indios. Además, tejen hamacas de «chambira».

     Los Ticunas tienen sus fiestas particulares en las que se presentan vestidos de la manera más caprichosa y grotesca, disfrazándose de animales y monstruos; se diría al verlos así, que representan una verdadera mascarada. Tienen una especie de ídolos o hechiceros, a quienes consultan en determinados casos.

     3 Salida de Loreto.

     5.30 Llegada a la pequeña población de Leticia.

     Leticia fu fundada a fines del año 1864, casi en la misma frontera del Perú con el Brasil y a la orilla izquierda del Amazonas.

     En enero de 1868 se cumplieron 14 meses de haberse empezado la obra de formación, con el rose del monte en una extensión [96] de 11500 metros por 400. También se hizo un cuartel para 120 plazas y una casa que sirve de oficina a la capitanía y del ingeniero encargado de la construcción del puerto. Se fabricaron además cuatro casas grandes y cómodas para los oficiales y los empleados.

     Estos edificios ocupan tres lados de la plaza que tiene 50 metros, dando el cuarto lado sobre el río Amazonas, al cual se baja por un barranco de arcilla endurecida, que tiene 15 metros de elevación sobre el nivel inferior del río y 7 sobre el nivel superior en las más fuertes crecientes.

     También se ha hecho un camino de 600 metros de largo y 44 de ancho, que va de Leticia al fuerte «Mariscal Castilla», que se halla en construcción. Este fuerte, que, como hemos dicho, dista 600 metros de Leticia, se halla a una milla de la quebradita de San Antonio que sirve de línea divisoria entre el Perú y el Brasil. Entre éste y el fuerte brasilero de Tabatinga, debe haber poco más de dos millas.

     El fuerte «Mariscal Castilla» tiene la forma de un exágono de 103 metros y está provisto de un muro de barbeta de 8 varas de ancho, con alineamiento interior de cal y ladrillo. El terreno no puede ser más apropiado para una fortaleza, pues está formado de arcilla compacta que no se astilla al choque de las balas ni tampoco se desmorona fácilmente, amortiguando más bien la fuerza de la bala por su poca elasticidad. El fuerte está casi completamente aislado, pues por un lado tiene al río Amazonas y por los otros unas quebraditas profundas que se unen por detrás en forma de ángulo. En el interior, el terreno es plano en una extensión de muchas leguas.

     La construcción de este fuerte se ha hecho para colocar 15 cañones rayados de a 32. En él trabajan actualmente 30 indios, en lugar de los 50 que se necesitan y que no se han podido conseguir. Además hay 10 soldados, un albañil y un carpintero que prestan su concurso en esta obra, que se lleva a cabo con fondos del departamento y que no puede adelantar mucho por la dificultad que existe para trasportar los materiales, como son: la cal, que viene del Brasil, y los ladrillos que provienen de la fábrica establecida en la factoría de Iquitos.

     Los indios que trabajan en esta construcción vienen contratados por dos meses y se les paga 4 pesos mensuales, dándoseles, además, una ración ordinaria compuesta de una libra de «fariña», otra de «salado» (43) y ¼ de galón de «cachaza» o aguardiente de caña. El trabajo empieza a las 5 de la mañana y termina [97] a las 5 de la tarde, con 2 horas de descanso de 10 a 12 del día. Los soldados trabajan de 7 de la mañana a 4 de la tarde.

     Por prestigio del Perú y para facilitar los arreglos internacionales, debería nombrarse un Comandante de Frontera, como el que existe en el vecino pueblo brasilero de Tabatinga. Este Comandante podría desempeñar el cargo de Jefe de las fortificaciones, teniendo a sus órdenes la guarnición; y para evitar susceptibilidades, podría asumir las funciones del gobernador, para lo cual se convertiría todo este distrito o parte de él en distrito denominado de la frontera.

     La población de Leticia, fundada por el ingeniero don Manuel Charón, quien no permite que se construya las casas caprichosamente, sino formando calles, presenta un aspecto muy distinto al de las demás poblaciones recorridas, por la regularidad de su plano. Además, este profesional, que desempeña el cargo de Capitán de Puerto, ha prohibido el expendio de aguardiente que es causa de tantos males. Esta población viene a ser la más tranquila de todo el litoral.

     También ha prohibido que se establezcan personas inmorales o de malos antecedentes, alegando que esta es una plaza fortificada. Dichas disposiciones, unidas a la que ordena que no se deje caminar por las calles a los animales, como acontece en otros lugares en los que se pasean libremente los chanchos, vacas, etc., que llegan a penetrar en las mismas habitaciones, como ha sucedido últimamente en la propia Prefectura de Moyobamba, darán por resultado que Leticia sea la población mejor organizada del litoral.



Día 19 de enero de 1869

De Leticia a Tabatinga

     Hora 11.10 Salida de Leticia.

     11.25 Llegada a Tabatinga.

     Tabatinga es el primer pueblo brasilero que se encuentra al bajar por el Amazonas y se halla situado en la orilla izquierda de este río, sobre una meseta bastante elevada. Es una plaza fortificada, pero mal situada, tanto por su posición, como por la calidad del terreno.

     Dos grandes edificios constituyen, por decirlo así, la parte principal de este pueblo: el cuartel y la casa del ingeniero y Comandante [98] General. Ambos edificios están construidos de cal y ladrillo y como se encuentran hacia la orilla del río, dan a la población una regular apariencia.

     Las fortificaciones de Tabatinga, además de ser malas, no tienen sino un alineamiento interior de palizada delgada, tan mal conservada, que por todas partes se halla cubierta de hierba.

     La disposición de esta fortificación es la siguiente:

     La ubicación de Tabatinga es mala, pues debería estar enfrente de la boca del Yavarí, para evitar de este modo que se trafique sin el respectivo pasaporte. Como una de las orillas del Yavarí pertenece al Perú, los indios de esta república van a este río para sacar jebe, que es muy abundante en sus orillas; y como la boca del Yavarí se encuentra un poco más abajo de Tabatinga, sucede que para extraer dicha materia, bajan por el Amazonas por territorio brasilero, sin proveerse del pasaporte que este Imperio exige.

     Al formar el distrito de la frontera que he insinuado, al tratar de Leticia, habría necesidad de establecer en la orilla peruana del Yavarí una Subtenencia con facultad de expedir certificados a los que comercian en jebe, con el fin de que se pueda comprobar que este producto ha sido extraído en territorio peruano pues como el Gobierno brasilero lo grava con un derecho de exportación de 15%, los peruanos que extraen jebe en el Yavarí tienen necesidad de sacar una guía o certificado para comprobar la procedencia, porque de otro modo el Brasil les obliga a pagar los [99] derechos. Actualmente los peruanos que explotan este comercio en el Yavarí, se ven obligados a ir hasta Loreto para conseguir el certificado.

     El jebe se paga en el Perú a 24 y 25 pesos fuertes la arroba.

     El límite del Perú con el Brasil, por la banda derecha del Amazonas, es el río Yavarí, que tiene por largo trecho su curso casi paralelo con el Amazonas hacia el cual desemboca por tres puntos (44).

     La línea divisoria entre el Perú y Brasil, por la banda izquierda del Amazonas, en la quebradita de San Antonio, situada entre Leticia y Tabatinga.

     Los vapores peruanos que hacen el tráfico entre Yurimaguas y Tabatinga, salen de Iquitos los días 16 de cada mes y llegan a Tabatinga el 19, día que regularmente arriba a este puerto el vapor brasilero, para el trasbordo de pasajeros y carga, operación que dura muchas veces hasta el día 20.

     Como el trasporte de los animales, que sirven para el consumo de Iquitos, se hace gratuitamente, el vapor se llena de charapas, al extremo que no se puede dar un paso. Sería bueno que para este género de carga se hicieran lanchones que podrían ser remolcados por los vapores; de esta manera quedaría más campo para las demás mercaderías y los pasajeros viajarían con mayor comodidad.

     El día 20 permaneció el vapor en Tabatinga.



De Taratinga a Iquitos

Día 21 de enero de 1869

     Los habitantes de Tabatinga se ocupan, en su mayoría, de la extracción del jebe del Yavarí, producto que embarcan para el Pará.

     Con motivo de la construcción del fuerte peruano «Mariscal Castilla», tanto el pueblo como el fuerte de Tabatinga han quedado al descubierto y bajo el tiro de cañón, de modo que los brasileros están construyendo sus cuarteles y casas más adentro, en un lugar defendido por la naturaleza del terreno. [100]

     Hora 12.30 Salida de Tabatinga, cuyo puerto presenta un bonito aspecto desde el río.

     1.06 Llegada a Leticia.

     2.12 Salida de Leticia, llamada ahora San Antonio.

     3 Se ve una casa y una isla en la banda derecha. La casa pertenece al señor Freyter, quien podría ganar mucho dinero abasteciendo de víveres a Leticia.

     7 Llegada a Loreto. En este punto el vapor no puede atracar a la orilla por existir un bajo.



Día 22 de enero de 1869

De Loreto a Iquitos

     10.45 Salida de Loreto.

     1.47 Se distingue una chácara.

     2 Llegada al caño de Caballococha.

     2.07 Salida del vapor, que había quedado sobre la máquina, para que pudiera yo hacer una excursión, acompañado de seis hombres, a fin de conocer el pueblo y la laguna de Caballococha.

     2.18 Entrada al caño de Caballococha al SO. Se navega por el caño, que casi no tiene corriente, siendo el agua de un color oscuro. A uno y otro lado del caño se levanta una muralla de vegetación que parece impenetrable. El agua se extiende inundando en ambos lados el bosque y los árboles cubiertos de enredaderas toman las formas más caprichosas, semejando pirámides, arcos y oscuras cuevas, en donde el asqueroso y voraz lagarto se halla continuamente acechando a su víctima.

     El aire perfumado por las exhalaciones de las fragantes aromas de delicadas flores; las variadas aves encaramadas sobre los árboles; la pacienzuda garza casi inmóvil en la orilla y la soledad, concurren a que la imaginación nos trasporte a las primeras edades de nuestro planeta, dándonos una idea de los primitivos bosques y de las épocas geológicas anteriores a la aparición del hombre.

     En los terrenos inundados de las orillas, se observa sobre casi todos los troncos de los árboles, la señal del nivel a que llega el agua en las mayores [101] crecientes, nivel que teniendo en consideración que actualmente se halla crecido, llega a 3 varas de altura mayor que el actual de las aguas.

     Entre los arbustos que he observado en las orillas, es muy común una especie de Guayaba silvestre; varias Leguminosas; la Acacia, etc.

     Hora 2.32 Llegada a las casas de Caballococha.

     2.37 Se ve un trapiche de madera; sembríos de Maíz y luego se llega al pueblo.

     El pueblo de Caballococha es pequeño pero bonito por estar situado en la orilla del tranquilo caño y poseer una plazuela muy limpia de hierbas, como la de Jeberos.

     Por quedar apartado del camino, es muy poco frecuentado. Sus habitantes son casi todos brasileros y pasan la vida tranquila cultivando sus chacras o paseando en la inmediata laguna, en la que abunda Paichí, Gamitanas, Zúngaros y Charapas.

     Tiene una capilla simple pero aseada; y las casas son como casi todas las de estas regiones, fabricadas de palizadas de palmera con techos de hojas de la misma planta.

     Se ha establecido un herrero que prepara las puntas de fierro que sirven para los arpones y flechas, con que fisgan a las charapas.

     El cultivo principal es el Plátano; y hay abundancia de Naranjas cuyo fruto es de muy buena calidad.

     2.47 Llegada a la laguna de Caballococha, de forma casi redonda, muy grande y que se extiende hacia el O. Tendrá una circunferencia de 3 leguas y es uno de los más bonitos lagos que existe en el Amazonas peruano.

     Hace algunos años que se estableció en esta región una colonia alemana, la que, por desgracia, no tuvo buen resultado, habiéndose disuelto poco a poco. Se atribuye este fracaso al clima, que es demasiado cálido y poco favorable a los colonos; y también a la falta de protección por parte de las autoridades.

     4 Salida e Caballococha. [102]



Día 23 de enero de 1869

     Hora 1 de la mañana. La oscuridad de la noche y los muchos palos que arrastra el río, no permiten continuar la navegación.

     5.30 Sigue la marcha.

     6.30 Se pasa delante del pueblo de Peruaté.

     9.16 Llegada al pueblo de Maucallacta.

     En este punto el vapor puede atracar a la orilla, de manera que el carguío de leña se hace con más facilidad, pero la calidad de ésta no es buena, a causa de que la Capirona escasea en las inmediaciones.

     3 Salida de Maucallacta.

     3.55 Se pasa por el caserío de Vacallacta.

     4.10 Llegada a Cochiquinas. Se distingue un extenso terreno sembrado de Plátanos, que está al frente y que sigue más arriba.

     El pueblo de Leticia, el fuerte «Mariscal Castilla» y Loreto, se hallan en la orilla izquierda.

     Caballococha, Peruaté, Maucallacta, Vacallacta y Cochiquinas, se encuentran situados en la orilla derecha.

     8 Llegada al caño de Pebas.

     Este pueblo como se ha dicho, se halla en la orilla izquierda del caño y a una legua del Amazonas, sobre su banda izquierda.

     En Pebas se encuentran aves muy variadas, principalmente en el interior del bosque.

     Hace algunos años que se ha establecido en este lugar un naturalista preparador, don Juan Houvell, más conocido con el nombre de Juan Inglés, quien prepara muy bien las pieles.

     Las plantas de las inmediaciones de Pebas, también son bastante variadas, hallándose Palo de Cruz, el árbol que da la brea. Esta se saca por incisión y luego se cocina con agua para darle punto y purificarla, enseguida se funde. [103]

Día 24 de enero de 1869

     Hora 4. Llegada a Orán, después de haber navegado toda la noche. En este lugar atraca el vapor y la leña que embarcan es Capirona.

     En Orán hay dos especies de tortugas de río muy pequeñas, de 6 a 7 pulgadas de largo.

     9.25 Salida de Orán.

     6 Llegada a Iquitos.

     Permanencia en Iquitos y alrededores hasta el 19 de febrero.



De Iquitos al Lago Morona

Día 27 de enero de 1869

     7.30 Salida de Iquitos. A pocas cuadras más abajo de Iquitos y en la orilla izquierda, el Amazonas forma un remolino muy peligroso para las canoas, principalmente para las que van de surcada. Este lugar se llama Pongo y en él se han volteado algunas embarcaciones. El remolino es formado por una vuelta del Amazonas, cuya corriente viene directamente contra la orilla, encontrando un obstáculo para seguir su curso y al chocar retrocede el agua formando otra corriente.

     Los habitantes del lugar, que no tienen idea exacta de lo que significa la palabra pongo, que indica estrechura o puerta, designan con este nombre dicho mal paso.

     A pocas cuadras, o más bien pasos, más abajo del Pongo, se halla la capa de lignito cubierta por una pequeña capa de tierra arcillosa con fósiles. Esta capa parece que abraza una gran extensión de las orillas del Amazonas, pues aparece en distintos puntos hasta más abajo de Maucallacta.

     En las orillas del Amazonas se nota varios árboles pertenecientes al género Ficus; una planta llamada Charapa micuna, que se dice que es la comida de estas tortugas Myrtus, Guayabo, Pájarobobo, Acacia, Cassia, Heliconia, Costus; y en el agua Gramalote, que sirve de pasto a la Vaca-marina.

     8.50 Entrada al río Nanay, al S 25º E. [104]

     Hora 8.57 Se ve un caño que entra por la derecha.

     9.20 Llegada a la chácara del señor Zevallos, situada a la orilla izquierda del río Nanay y a poca distancia de su desembocadura en el Amazonas. Tiene trapiche para moler caña y destilación de aguardiente. A pocas cuadras más arriba, se ha establecido una familia de indios de Iquitos, que ha rosado ya un terreno elevado para hacer su chácara.

     Los indios de Iquitos son regularmente conformados; andan completamente desnudos y se adornan el cuerpo, principalmente la cabeza, con plumas. Usan lanzas de Chonta, que adornan de mil modos con plumas y hacen muy buenos tejidos sobre parte de ellas con variados dibujos. Estos indios, como casi todos los infieles, tienen el dedo pulgar de los pies muy apartados de los otros.

     A unas dos leguas arriba de la chácara de Zevallos, está el lago, que no tiene forma de tal, sino que más bien, por su anchura, parece ser una especie de rama secundaria del río, que no tiene entrada y termina en fondo ciego. En su orilla hay muchas chácaras y tiene bastante pescado que los indios de Iquitos aprovechan.

     Desde el lago Morona hasta Iquitos hay menos de una milla, camino que se hace por el monte virgen.

Distancias entre el lago Morona y la población de Iquitos

          
                   Al S........................................................................................................ 150
Enseguida al S SE.................................................................................. 170
Al SE. Se ve un árbol de Mogne............................................................ 110
Al S 60º E.............................................................................................. 90
Se continúa al E. Se observa árboles de Copal y Smilax....................... 80
Dirección: al E SE. Vegetación: Phytelephas........................................ 40
Se pasa un arroyito................................................................................. 80
Se pasa otro arroyito.............................................................................. 80
Se pasa una quebradita seca................................................................... 100
Al SE. Plantas de Adiantum................................................................... 40
Árbol de Copal...................................................................................... 10
Se pasa un arroyo que baja al N NO. Se sigue al S 80º E.

Árbol de la Leche...................................................................................

90
Al SE..................................................................................................... 60
Se va con dirección E SE....................................................................... 100
Al E........................................................................................................ 50
Dirección: E SE. Se ve Isaguacuro........................................................ 80
Se observa Licopodium y se continua al E............................................ 25 [105]
Hay una pequeña Palmera en forma de bejuco con

espinas llamada Yashitari......................................................................

15
Se llega a un pantano y se va al E SE.................................................... 60
Acabando el pantano, se va al E............................................................ 83
Después al S 80º E, sobre terreno llano y arena blanca

estéril, viéndose pobre vegetación y plantas de Citrosma.....................

120
Se continúa al N 80º E........................................................................... 30
Flora: Laere y Cortadera; el Lacre es de dos especies.......................... 40
Caminando al E NE, se observa árboles de Baras,

Croton y Marañón.................................................................................

110
Dirección: al E....................................................................................... 80
Después al NE....................................................................................... 200
Se sigue al E NE.................................................................................... 100
Al N....................................................................................................... 150
Llegada al panteón................................................................................. 200
Hacia el N 15º E.................................................................................... 25
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  2065

     Principia la población de Iquitos.

     Las chácaras que hay en las orillas del río Nanay son poco productivas por la mala calidad del terreno. Las mejores se hallan a orillas del Itaya y su situación es más ventajosa por encontrarse a pocas cuadras de Iquitos, siendo por esto fácil el trasporte de los productos a esa población.

     Las chácaras que se hallan más inmediatas a la población y que se encuentran en el Itaya, son, una del señor Ribeyro, situada a menos de una legua de la desembocadura de este río y sobre su orilla izquierda; la llamada Abtao, perteneciente al comandante General señor Federico Alzamora, que también está en la orilla izquierda y a una legua más arriba, y la denominada Manasas, que es propiedad del señor Juan Tucker y que está ubicada más arriba que la precedente.

     En la chávara del señor Rybeiro hay una pequeña máquina a vapor, que mueve el trapiche de fierro y tiene, además, un aparato destilatorio grande pero sencillo. Esta hacienda rinde buenas utilidades cuando su dueño puede disponer de braceros, algo que es muy eventual, porque a veces la caña está madura y no hay gente para las labores del campo.

     Aunque no tiene máquina a vapor la chácara de Abtao, está mejor instalada que la anterior, pues tiene buen alambique de cobre, construido en la factoría de Iquitos. Cerca de este lugar hay en abundancia una especie de Helix con boca dentada. [106]

     La escasa producción agrícola de las inmediaciones de Iquitos no solamente proviene de la mala calidad del terreno, puesto que a poca distancia existen lugares con buena tierra, ni tampoco es consecuencia de la abundancia de hormigas, sino más bien de la escasez de brazos. Aquel que quisiera emprender una explotación lucrativa, tendría que comenzar por conseguir gente segura para las labores del campo, y para esto, creo que lo más acertado sería tener chinos, como sucede en la Costa. Un capital invertido en asiáticos, produciría en esta región muy elevado interés puesto que los terrenos valen muy poco y los que están más internados no cuestan nada.

     Cultivando cierta extensión de terreno con sembríos de plátanos, maíz, arroz y café, se obtendría gran utilidad por existir un mercado como Iquitos, que además de ser próximo, necesita de estos artículos.

     Los plátanos constituyen el pan de los indios y por lo tanto su consumo es enorme. El arroz también tiene demanda y, además, podría servir para la alimentación de los chinos; el café que actualmente se consume, es de mala calidad e importado del Brasil; y en lo que se refiere al maíz, podría representar el principal renglón, pues además de la utilidad derivada de su venta, abasteciendo la plaza de Iquitos, puede servir para alimentar gallinas y chanchos con el fin de negociarlos a muy buenos precios en ella y utilizar también la panca en el sostenimiento de algunas cabezas de ganado vacuno que constituirían como una especie de reserva destinada a abastecer de carne la plaza cuando este alimento escaseara, pudiéndose obtener en estas oportunidades precios bastante elevados.

     En cuanto a la aclimatación de los chinos, creo que en la región amazónica se adaptarían más fácilmente que en la costa del Perú, pues siendo hombres de río e ictiófagos por excelencia, se encontrarían como en su propia tierra, teniendo, además, para su alimentación los productos que más les agrada: arroz y pescado. Si, por otro lado, se dedicasen algunos chinos a la pesca, esta sería una industria que dejaría buena utilidad.



De Iquitos a Yurimahuas

Día 1º de febrero de 1869

De Iquitos a Nauta

     Visto desde el vapor, Iquitos presenta un bello cuadro y tiene la apariencia de una gran ciudad. Este aspecto se lo da algunas de sus grandes casas, provistas de numerosas y anchas ventanas, poco comunes en las poblaciones del interior. [107]

     Hora 7.30 Salida de Iquitos a bordo del vapor «Pastasa».

     8.23 En el lugar llamado Agujayaco, se ve casas con chácaras; y algunas cuadras más arriba de este punto, hay una quebrada con mi caño que entra por la derecha.

     8.30 Se entra por un canal, dejando el brazo principal del Amazonas.

     9.05 Se ve otras casas con chácaras y un terreno elevado en la orilla derecha, perteneciente a Tanishiyaco; y en la orilla izquierda, grandes platanales y yucales, sembrados en terrenos bajos.

     9.12 En la banda izquierda se divisa una casa que está en terreno bajo.

     9.17 En este punto termina la isla y se reúne el brazo principal.

     9.24 Llegada a Tanishiyaco, que es un terreno elevado, sobre la banda derecha, con casas y platanales. Como el número de éstas es de 25 a 30, este lugar puede ser considerado como un caserío. Se ve que el terreno es algo ondulado.

     9.53 Salida de Tanishiyaco.

     10.15 En la orilla derecha se observa casas y chácaras.

     12 Se llega a una vuelta llamada del Achual, porque en la banda izquierda, sobre una extensión de casi una legua, no se ve más que árboles, de Mauritia flexnosa, llamado Aguaje o Achual. Esta palmera crece siempre en los lugares, pantanosos, y los indios creen que atrae la humedad y las lluvias. En ciertas estaciones, la médula produce una harina semejante al sagú y las larvas, que se anidan en su interior, son de un grueso curculio y un bocado exquisito, según parece. De esta planta se saca por incisión un líquido que fermenta y que se asemeja al vino. Los frutos se comen cocidos y también hacen dulce con ellos; las hojas sirven para cubrir los techos de las casas.

     12.30 Se pasa delante del pueblo de Omaguas, que se halla en la orilla izquierda. Este pueblo lejos de progresar, va en continua decadencia. Sus habitantes son indígenas.

     1 Se ve un caño que entra a Omaguas.

     1.07 En la orilla izquierda está el lugar llamado Zacarita, con algunas casitas y chácaras. El río tiene mucha corriente en este punto.

     1.534 En la banda derecha se observa una casita. [108]

     Hora 1.58 Sobre esta misma banda se ve chácaras con platanales y en la banda izquierda se halla el lugar llamado Panduro, con una casa.

     3 Llegada a la boca del Ucayali. En la banda izquierda del Amazonas hay varías chácaras y casuchas. Terminando una isla, se observa que continúan las casas.

     3.48 Hay un cerrito a la derecha, que tiene una casa con chácara.

     4 Llegada a Nauta.

     Por la naturaleza del terreno, la población de Nauta se llalla dividida en dos partes: una baja y otra elevada. En la parte baja está la verdadera población con calles y algunas casas de adobes y tapiales. En la región elevada, habitan los indígenas y sus casas son de caña brava, con techos de palma. Estos pertenecen a la tribu Cocama. Los hombres usan generalmente pantalón y pequeña camisa negruzca o blanca. Algunas mujeres usan simplemente pampanilla y otras llevan además una camisita que les cubre apenas el dorso y que les llega casi hasta la cintura. La pampanilla es negra y la camisita de este color o azul. Acostumbran llevar el cabello suelto sobre la espalda. Son de color bruno amarillento y tienen los ojos un poco oblicuos, o mejor dicho, parabólicos en el borde superior, acostumbrando llevar muchas chaquiras en el cuello.

     Según parece, el sexo femenino es más numeroso que el masculino; pero es muy posible que esta escasez de hombres en la población, provenga de que se encuentran ausentes, sirviendo como bogas en la navegación de los ríos.

     Los vegetales que se observan en esta población son dos especies de Cassia, como la de Iquitos; el Achiote, la Catagua o Hura (con aculeos), el Triplaris, llamado Tangarana, el Árbol del Pan, el Palillo, de grandes frutos y muy olorosos; la Matisia cordata, etc.



Día 2 de febrero de 1869

De Nauta a San Regis

     Hora 3.15 Salida de Nauta.

     4.10 Se ve una chácara y varias casas.

     8 Llegada a San Regis, pueblo que está situado en la orilla izquierda. [109]



Día 3 de febrero de 1869

De San Regis a Vacamarina

     Hora 3.30 a. m. Salida de San Regis.

     10.55 Se observa una casucha y varias chácaras en la orilla derecha y en un lugar tan bajo, que apenas tiene un pie de elevación sobre el nivel del agua.

     Hace poco más de un mes que en este punto se veía una islita, pero poco a poco ha sido destruida por la corriente del río.

     11.11 Después de haber dejado la isla a la derecha, empieza el caño de Parinari.

     11.20 Llegada a la población de Parinari.

     Este es un pueblo que constantemente esta expuesto a las inundaciones, de manera que los habitantes se ven obligados a emigrar o a vivir sobre barbacoas. Actualmente se ve una casa que está rodeada de agua por todas partes.

     Los indios de Parinari se visten del mismo modo que los de Nauta, con pantalón y camisa teñida de negro y raras veces azul o blanca. Las mujeres que, principalmente las mas jóvenes, están en mayoría sobre los hombres, usan pampanilla color café y el cabello, no muy largo, lo llevan caído sobre la espalda y cortado sobre la frente. Su cutis es de color rojizo.

     4.05 Salida de Parinari, en donde se observa como vegetación la Cassia grande, Matisia, Caimito, Palillo de grandes frutos y Huacapuros.

     Después de haber estado en creciente todo el mes de enero, el río comienza a bajar.

     9.05 Llegada a Vacamarina.



Día 4 de febrero de 1869

De Vacamarina a la Laguna

     4. a. m. Salida de Vacamarina.

     9.30 Llegada a Urarinas.

     10.20 Salida.

     1.33 Llegada a Fontivera, pueblecito que está situado en una isla. El río principal baja a la derecha de la isla y el caño a la izquierda.

     5.30 Llegada al puerto de la Laguna.- Descanso en la noche. [110]



Día 5 de febrero de 1869

De la Laguna a Yurimaguas

     Cerca de la Laguna se ve arbustos de Pájarobobo, plantas de Setica (Cecropia) y Caña Brava.

     Hora 10.20 Llegada a Santa Cruz (orilla derecha).

     Este pueblo está ubicado sobre un terreno elevado; pero actualmente sólo falta una vara para que el agua lo inunde. En la orilla se ve una casa grande, quedando el pueblo más al interior.

     1.23 Llegada al pueblo de Pucabarranquita, que se halla sobre la orilla derecha del Huallaga, sobre un terreno elevado en el que han construido buenas y grandes casas. Hace pocos años que se fundó.

     2.20 Llegada a Santa María, en donde se halla situada la hacienda del señor Rengifo. Este es un bonito lugar y se encuentra ubicado sobre mi terreno más elevado que el de Santa Cruz.

     En la orilla hay un gran techado y varias casas sin paredes. En este punto el vapor se provee de leña.

     6 Llegada a Yurimaguas, en donde termina la navegación de los vapores peruanos.

[111]

[112]

     En la región amazónica y principalmente en Iquitos, la formación de las tempestades no se señala como sucede generalmente en Europa, en donde se presenta previamente una nube de color gris claro, que se extiende poco a poco hasta cubrir determinada zona con nubes espesas y oscuras, estallando enseguida la tempestad con rayos, truenos y relámpagos. En Iquitos, la tempestad empieza, regularmente, en diversos puntos a la vez y, frecuentemente en las direcciones más opuestas, estallando los rayos, relámpagos y truenos en esos diversos puntos y simultáneamente; después, estos centros van reuniéndose poco a poco hasta cubrir una gran parte de la bóveda celeste, en donde se desata una lluvia torrencial.

     Estas tempestades duran muy poco tiempo en el mismo punto, pues se trasladan a otros, en los que van descargando, sucesivamente, el vapor acuoso condensado en las nubes. En esta región es muy raro el granizo y casi todas las tempestades se resuelven en una fuerte lluvia.

     En cuanto a los truenos, son bastante fuertes, pero los rayos no causan mayores daños en las poblaciones, estando éstas rodeadas de bosque y sirviendo los árboles de pararrayos.

     No hay época fija para la realización de este fenómeno; pero de manera general, puede decirse que en toda la región de la Montaña, las tempestades son más comunes en la noche que en el día. [113]



Baja de los ríos

     La época de la baja de los ríos está en relación con la distancia en que se halla el origen de cada uno. Cuanto más extenso es el curso, más tiempo tarda en dejarse sentir la baja en la parte inferior del río. Así, por ejemplo, si en la cabecera del Marañón empieza la baja a principios de abril, en el Amazonas, frente a Iquitos tiene lugar después del 15 de mayo y en la zona del Brasil, cerca de Manaos, recién en junio.

     Este fenómeno se explica fácilmente, si se tiene en cuenta que después de la estación de lluvias todos los terrenos quedan como saturados de agua y mientras no se desaguan los que están más arriba, el río no puede bajar, pues el agua de estos terrenos sirve para alimentar a los ríos en las partes más bajas.

     En Iquitos y de manera general en toda la región del Bajo Amazonas, se experimentan dos crecientes y dos vaciantes en el curso del año. La primera creciente empieza en diciembre y a principios de febrero tiene lugar la vaciante, que dura un mes. En marzo vuelve nuevamente a crecer el río y sigue todo abril y regularmente parte de mayo, comenzando la gran vaciante hacia la mitad de este último mes.

     Buscando la causa de la vaciante de febrero, se ve que corresponde al pequeño verano de diciembre, que es constante casi todos los años; pero como Iquitos se halla muy distante del origen de todos los ríos que forman el Amazonas, la baja que corresponde al verano del mes de diciembre, no se deja sentir sino a principios de febrero.



Datos sobre los ríos Morona y alto Marañón

(Suministrados por el señor Mayor de Órdenes don Mariano Adriano Vargas)

Río Morona

     Generalmente su ancho puede calcularse que es de 75 varas, pero como todos los ríos, se ensancha a veces y llega a tener hasta 200 varas. Su profundidad en tiempo de seca es de 2 a 3 brazas, disminuyendo en ciertos puntos hasta una braza y media.

     Tiene un curso tan tortuoso como el Ucavali, solamente que las vueltas son más pequeñas, formando continuamente ángulos. Estas vueltas bruscas forman remolinos, siendo dos los más temibles; [114] uno de estos, conocido con el nombre de «Rodela», porque el agua forma casi un círculo completo, las embarcaciones que entran en él salen con dificultad corriendo gran peligro la mayor parte de las veces; y el otro que se conoce con el nombre de «Crucero», porque tiene la forma siguiente:

     Este remolino es también bastante peligroso, porque no pudiéndose continuar con la misma dirección, dada la escasez del agua, es preciso doblar bruscamente por uno de los brazos, venciendo la fuerza de la corriente que lleva a la banda opuesta. Es más peligroso de bajada que de surcada.

     El mal paso de la «Rodela» se halla a poco más de cien millas arriba de la confluencia del Morona con el Amazonas; y cincuenta millas más arriba aun de este punto, se encuentra el remolino del «Crucero».

     Las orillas del Morona, son, por lo general, muy bajas en tiempo de seca, de manera que se hallan expuestas a inundaciones en tiempo de creciente. Sólo a unas 150 millas más arriba de la confluencia empiezan algunos trechos de terreno algo elevado y que puede cultivarse.

     La dirección general del río, hasta la mitad de la extensión navegada por el señor Vargas (276 millas), es de N NE a S SO y la otra mitad de NO a SE.

     Como a 200 millas de su confluencia con el Marañón, se encuentran algunos caseríos de salvajes de la tribu de los Jíbaros llamada Ayulis. Sus casas no se hallan en la misma orilla sino a 2 o 3 leguas al interior, y en ambas bandas. Los infieles Ayulis son bien conformados, inteligentes y tienen barba; parece una raza cruzada; tienen ojos negros brillantes, cejas pobladas y color cobrizo, pero claro.

Río Marañón

     En este río también hay remolinos que representan un obstáculo para la navegación en canoas, por el peligro que existe de volcarse con gran facilidad.

     Los principales remolinos del Marañón son los de Aripari (a cinco o seis millas más arriba del pueblo de San Antonio), siendo muy peligrosos para las canoas. [115]

     En esta parte, el Marañón presenta hermosos paisajes. San Antonio, que fue destruido por los salvajes, actualmente se está poblando y cuenta ya con 100 habitantes y se encuentra a unas seis millas más arriba de la boca del Pastasa, a la orilla derecha del Marañón.

     El pueblo de Barranca, situado en la margen izquierda y en terreno elevado, va poblándose también y en la actualidad tendrá de 12 a 15 habitantes.

     Limón es un pueblecito con capilla y casitas diseminadas, sin habitantes.



Comisión hidrográfica

     Es necesario que se integre el personal de esta comisión, de la que se han ido algunos miembros, a fin de que pueda continuar sus importantes trabajos astronómicos, fijando todos los principales puntos tanto del Amazonas y sus afluentes, inclusive el Marañón hasta el pongo de Manseriche, como de los ríos Morona, Pastasa, Napo, Yavarí, Ucayali hasta Mayniqui y que entrando por el Tambo, remonte por un lado el Apurímac y por el otro el Perené.

     Para todas estas expediciones se necesita un vapor pequeño, pero de mucha potencia para que pueda vencer la corriente que tiene mucha fuerza en estos ríos pequeños. El último Congreso votó la suma de 65000 soles para la construcción de dicho vapor, que será fabricado según las instrucciones del Almirante Tucker.



Porvenir de la región amazónica

     Esta favorecida región ha de ser en época no muy remota una de las más productivas. Para ello será preciso pensar formalmente en aprovechar los fertilísimos terrenos y obtener algunos productos que poseen gran valor en los mercados de Europa y que son peculiares de esta región.

     Una planta que se produce espontáneamente en un lugar, dará mayores cosechas si se le cultiva. Además, las plantas espontáneas en un país, nunca se hallan reunidas en gran número en una pequeña extensión de terreno; al contrario, se encuentran diseminadas por el monte y de consiguiente los gastos que representa la recolección de estos productos, son muy elevados y dejan muy poca utilidad. Así, por ejemplo: la zarzaparrilla, la [116] vainilla, el jebe y muchos otros vegetales, se pueden cultivar y obtener sus productos en mayor abundancia y con menor gasto. El señor Gordon, en Canchahuaya, en el Ucayali; y el señor Julio Juan, en el Paranapura, han dado el ejemplo con la zarzaparrilla; habiendo plantado, el primero, más de 40000 pies; y el segundo un número más o menos igual de pies (45).

     Si este ejemplo se siguiera, en pocos años la región exportaría ingentes cantidades de esta preciosa planta, con grandes ventajas para sus cultivadores.

     Lo mismo podría hacerse con la vainilla y con el jebe, productos de gran valor y de fácil expendio, por el gran consumo que se hace de ellos.

     El jebe, aun sin cultivarlo, podría dar inmensas utilidades a quien lo explotara en gran escala. Actualmente se exporta de la provincia del Pará, todos los años, 250000 arrobas, al precio de 12 soles 50 y hasta 15 soles por arroba. Casi toda esta cantidad se beneficia en las orillas del Amazonas y de sus afluentes de la parte brasilera. Pero el jebe existe también en gran abundancia en las inmediaciones de Pebas, Loreto, Maucallacta y a orillas del Nanay, cerca de Iquitos y podría ser también aquí objeto de una gran explotación.

     Una prueba patente de lo que acabo de referir, es que en 1861 don Calixto Mori y don Jesé Joaquín Ribeyra, que se unieron en sociedad para trabajar jebe, en 1862 sacaron más de 1000 pesos como producto de la venta que hicieron a don Luis Peswet. A principios del verano de 1863, se hizo el segundo ensayo, y se extrajeron más de 100 arrobas, que fueron vendidas a Juan Arévalo a razón de 8 y ½ pesos la arroba.

     El único obstáculo que tiene esta industria, es la suma escasez de brazos, de manera que para trabajar en grande sería preciso tener braceros propios, haciéndolos venir desde la China.

     Pero como los explotadores de esta materia, para extraer la mayor cantidad posible de jebe, llegan a matar el árbol, sería necesario legislar, como se ha hecho en el Brasil, prohibiendo la extracción del jebe según el método llamado «enrosca», que consiste en cortar un anillo entero de corteza para que salga todo el jebe, procedimiento que deja al árbol en tan malas condiciones que muere poco después (46). [117]

     Otro artículo que es objeto de activo comercio en el Brasil y que también podría serlo en el Perú, es el aceite de Habilla (Fevillea hederacea), que se conoce en el Brasil con el nombre de aceite de Nandiroba.

     Además de estos productos, se podría cultivar en gran escala el añil, siendo muy apropiados para este cultivo los terrenos arenosos de Iquitos.

     Cuando se habla de las Montañas del Perú, comúnmente se exageran demasiado las grandes ventajas de las producciones espontáneas de los vírgenes bosques de esta región. Por mi parte, sin menospreciar estos productos, considero que la verdadera riqueza está en las producciones que se obtengan por medio del trabajo, tratando de imitar a la naturaleza en sus productos naturales. Mientras los vegetales que nacen espontáneamente originan gastos que disminuyen en gran parte su valor; los cultivos se hallan a la mano y se puede calcular a punto fijo las ventajas que pueden rendir.

     Lo que falta en la región amazónica, son brazos útiles y por consiguiente hay que proteger la inmigración o la introducción de máquinas que economicen los braceros.

     Sin embargo, a pesar de la escasez de hombres, parece que en las orillas del Amazonas la población va aumentando todos los días, puesto que la mayor parte de los terrenos elevados están aprovechados en la construcción de casas que no existían hasta hace poco. También las mismas orillas del Ucayali van poblándose.

     Extendida la navegación hasta el río Ucayali, que proporcionará los víveres a Iquitos y facilitará la comunicación, con la capital por el Pachitea y el camino del Mayro, con el departamento de Junín por el río Tambo y con el departamento del Cuzco por el río Santa Ana, la exportación e importación aumentará mucho por la vía del Amazonas y dará lugar a que se forme una compañía particular de navegación.



Observaciones complementarias

     En las inmediaciones de Iquitos y en gran parte de los pueblos de las orillas del Amazonas, crece un Solanum de grandes frutos (tamaño de una papa), de tallo y hojas espinosas, que, según el señor Havel, es el Jerubeba de los brasileros, que emplean en las obstrucciones del hígado y para la sífilis. [118]

     En las orillas del Amazonas, pero nunca al interior, crece una especie de Sauce: Salix Humboldtiana. Esta planta, que no es oriunda de esta región, pues se la ve de talla muy pequeña y de forma raquítica, nace en las orillas del Amazonas, según mi parecer, de semillas trasportadas por la corriente del río en época de creciente y depositadas después en tierra a medida que se retiran las aguas.

     Es muy notable la gran vista y práctica que tienen los indios para identificar por el simple movimiento del agua si es un tronco, gamitana, paichi, zúngaro, charapa u otro animal lo que se halla bajo el agua aunque esta se halle turbia. Arriba

    El Perú : itinerarios de viajes (versión literal de libretas originales)
     Antonio Raimondi
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