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    Cuentos y leyendas populares de la Argentina. Tomo IV
     Berta Elena Vidal de Battini
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Cuentos y leyendas populares de la Argentina

Tomo IV

Berta Elena Vidal de Battini



Portada



El cuento popular de la Argentina conserva, recrea y enriquece la herencia del cuento popular español y revive la tradición oral occidental, que asimiló elementos milenarios de la tradición oriental pero adquirió características propias que la singularizan.

Este corpus de narraciones tradicionales es el aporte argentino a la ciencia universal del cuento popular.



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ArribaAbajoCuentos maravillosos o de magia

Los cuentos maravillosos figuran en gran número en la narrativa popular de la Argentina y representan la casi totalidad de los determinados en la tradición occidental, a la que por herencia pertenecen. Son los llamados cuentos de hadas en la nomenclatura europea. Atestiguan, generalmente, una antigüedad remota y conservan los elementos esenciales que se han señalado para el esquema-tipo1 del cuento maravilloso.

La magia desempeña un papel muy importante en estos cuentos, pero no tiene, desde luego, el carácter que conserva en el relato de los pueblos primitivos. El narrador y su auditorio saben que el cuento es una ficción en la que lo natural y lo maravilloso actúan sin excluirse y sin constituir categorías lógicas. En el mundo del cuento alternan con naturalidad los seres humanos con los seres fantásticos y con los venidos del otro mundo. En nuestros cuentos figuran magos, hechiceros, animales fabulosos o animales dotados de facultades extraordinarias, objetos mágicos que tienen la potencia de verdaderos personajes y muertos que vuelven al reino de los vivos en circunstancias especiales.   —10→   Como vemos, son personajes que figuran también en los cuentos europeos, pero en cambio, en los cuentos argentinos como en los cuentos americanos, no figuran las hadas. Las hadas son menos comunes de lo que se cree en los cuentos europeos, pues son originarias de una región determinada. Nunca se los define como tales a los personajes mágicos porque se sabe que forman parte de la materia íntima del cuento. Simplemente el narrador los pone en acción para que cumplan las funciones que tradicionalmente les corresponde en la trama del relato. Nuestros cuentos tienen ya el sello de la tradición occidental cristianizada. Los prodigios y los milagros de nuestra narrativa son obras de Dios, de la Virgen, de los Santos y también de las ánimas a las que Dios les ha otorgado ese poder. El papel del ogro lo cumplen los gigantes en diversos cuentos; excepcionalmente figuran enanos. Nuestro dragón es la serpiente de siete cabezas. Entre los de mayor malignidad figuran la bruja y el diablo. Los muertos son siempre protectores e igualmente ciertos animales. Entre los objetos mágicos más potentes figuran la varita mágica o varita de virtud, el anillo, el pañuelo, el mantel. El agua posee un poder milagroso contra los seres maléficos.

Los cuentos maravillosos figuran entre los más extensos de las narraciones populares y su estructura demuestra un verdadero perfeccionamiento alcanzado en la gradación y organización de sus motivos, en las fórmulas de su lenguaje y en la gracia admirable de su estilo; tienen un núcleo fijo constituido por un complejo de motivos que pueden variar dentro de los límites de una determinada función narrativa. Las versiones primitivas de estos cuentos que se conocen, las documentadas en el antiguo Egipto, por ejemplo, ofrecen una evidente composición floja, a veces incoherente, debilitada por repeticiones inútiles. En todos los tiempos los cuentos maravillosos fueron considerados como los más auténticos y atrayentes. Han sido recogidos con preferencia y con interés particular estudiados. Ocupan el primer lugar   —11→   en las colecciones publicadas. Por la extensión del relato y la organización de su estructura, que exigen al narrador dotes sobresalientes, la transmisión de los cuentos maravillosos es cada vez más escasa en los premiosos días de la vida moderna. En la actualidad los buenos narradores viejos son generalmente los que los conservan.

Por tratarse de una especie narrativa que se va olvidando a pesar de la preferencia que el pueblo siente por ella, nuestra colección de cuentos maravillosos concreta un aporte útil para la ciencia del folklore.

En el texto de los cuentos maravillosos como en el de todos los cuentos extensos, el narrador común interpola, con toda frecuencia, motivos ajenos a los del tipo tradicional, como lo veremos en los aquí acopiados. Existe la excepción del narrador inteligente y de memoria privilegiada que mantiene la estructura de la buena herencia con fidelidad y amor.






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