publicidad

 

Página principal
    Castelvines y Monteses
     Lope de Vega
 Concordancia      Página principal Enviar comentarios Ficha de la obra Marcar esta página Índice de la obra Anterior Abajo


ArribaAbajo

Jornada III

Las personas que hablan en la tercera jornada.
 

 
ANTONIO.
JULIA.
TEOBALDO.
El SEÑOR DE VERONA.
MARÍN.
ROSELO.
ANSELMO.
RUTILO7.
FERNANDO.
Músicos.
SILVIA,   dama.
DOROTEA,   dama.
BELARDO8.
LORETO9.
 

Salen ANTONIO y JULIA.

 
ANTONIO
Quitarete yo la vida.
JULIA
Ojalá que la quitases.
ANTONIO
Es mi gusto que te cases.
JULIA
Estoy del Conde ofendida,
si no me estaba bien, 5
pues no dio muerte a Roselo
pudiendo.
ANTONIO
No quiere el cielo,
hija, que muerte le den.
De todo peligro escapa.
JULIA
No se escapara aquel día 10
del Conde, pues no tenía
más que su espada y su capa.
ANTONIO
¿Tanto a tu primo quería,
que porque no le mató
no te casas con él?
JULIA
Yo
15
disimulé muchos días,
por mi propia honestidad,
mas no me siento tan fuerte
que pueda sufrir su muerte,
ni es ahora liviandad. 20
ANTONIO
Bien estoy con tu venganza;
pero puédesla tener,
siendo del Conde mujer,
con más segura esperanza;
que él ha de ser nuestro amparo, 25
y en sabiendo que deseas
que le dé muerte, no creas
que halle en el mundo reparo.
Él te matará a Roselo.
-fol. 313-
Cásate con él, y advierte 30
que le he llamado, y que es fuerte
la palabra.
JULIA
¡Ay, santo cielo!
ANTONIO
Si tu voluntad supiera,
jamás al Conde llamara,
ni en casamiento le hablara, 35
ni como a yerno escribiera.
Ya es hecho, ya lo escribí,
ya lo dije, ¿qué he de hacer?
Tú eres del Conde mujer.
¿Qué respondes?
JULIA
¡Ay de mí!
40
ANTONIO
Hija, no estés de esa suerte,
ni seas crüel conmigo,
que no soy yo tu enemigo,
ni el que a Otavio he dado muerte.
Mira que salir no puedo 45
de mi promesa, y que soy
hombre principal.
JULIA
¿Que estoy,
cielos, temblando de miedo?
¿La muerte no sabré darme?
¿Pues que temo.
ANTONIO
No responde.
50
¿Qué he de decir al Conde?
JULIA
Señor, ya quiero casarme.
Vengan esta tarde aquí,
que yo le daré la mano.
ANTONIO
¿Será cierto?
JULIA
Fuera en vano,
55
señor, resistirme a ti,
y más tocando a tu honor,
porque yo debo perder
mi gusto. Ya soy mujer
del Conde.
ANTONIO
Julia, mi amor
60
has de manera aumentado,
si es que se pueda aumentar,
que sin lo que te he de dar,
y tu madre te ha dejado,
seis mil ducados te doy 65
en dos joyas de diamantes.
Y a tu esposo para guantes
otros seis mil.
JULIA

 [Aparte.] 

Muerta soy.
ANTONIO
Voy a concertar que sea
esta noche por lo menos 70
el concierto.
JULIA
¿Qué venenos
mi pensamiento desea
más que mi propio dolor?
ANTONIO
Fesenio, Fesenio, aprisa10;
los Castelvines avisa, 75
vengan a cobrar su honor.
JULIA11
Porcia puede buscar ardiente fuego;
yerro Lucrecia; Dido, espada en mano12,
reliquias dulces del traidor troyano,
que al mar de Italia dio su llanto y ruego. 80
Ifis cordel, por Anaxarte ciego,
y por las amenazas del romano.
Veneno Sofonisba, y agua en vano
Hero en la torre, y arrojarse luego
la punta al pecho, y el aliento en calma. 85
Tisbe en la sangre mísera resbale,
del que muriendo fue de amantes palma,
que a mí, ni fuego ni cordel me vale,
pues un acto de amor degüella el alma,
y no hay cuchillo que al dolor se iguale. 90
  -fol. 314-  
 

(CELIA entre.)

 
CELIA
Aurelio, señora, hablé
y tu billete le di.
JULIA
¿Leyole?
CELIA
Sí.
JULIA
¿Todo?
CELIA
Sí,
y de verle me espanté
llorar con notable afecto, 95
dando más suspiros juntos
que tiene letras y puntos.
Fuese a su estudio, en efeto,
y al cabo de más de una hora
este pomillo me dio 100
para que le bebas.
JULIA
¿Yo?
CELIA
Tú, dijo.
JULIA
¿Yo?
CELIA
Sí señora.
JULIA
Pues escríbole que estoy
determinada a matarme
antes, Celia, que casarme, 105
y asegúrole que voy
derecha a un yerro o cordel.
Conoce mi amor, y sabe
que antes que el papel acabe,
mi vida acaba con él. 110
¡Y envíame confecciones!13
CELIA
Ya sabes que es el más sabio,
sin hacer, señora, agravio
a los antiguos varones
que ha celebrado la fama, 115
de cuantos su templo tiene.
JULIA
Bien sé, Celia, que nos llama
hijos a mí y a Roselo,
y él solo este caso nuestro,
desde su principio, sabe. 120
Sé que es filósofo grave,
y en aguas y yerbas diestro;
pero temo que no sea
alguna cosa tan fuerte
que amor del Conde despierte, 125
por el bien que me desea,
y de Roselo me olvide.
CELIA
Eso es desatino grave.
Vuestro casamiento sabe,
y antes el segundo impide. 130
Él sabe que estás casada
y que no puedes casarte,
y pues para remediarte
esta confección le agrada.
Cierra los ojos y mira 135
en el peligro que estás.
JULIA
Bien dices: ni ha de ser más
el mal cuando el cuerpo espira.
Y pues no puedo crecer,
tomo el agua, Celia. Adiós. 140
CELIA
¿Adiós? ¿Luego ya las dos
no nos habemos de ver?
Calla, que es para esforzarte
en tantas melancolías.
JULIA
¡Ay de las entrañas mías, 145
Celia, el alma se me parte!
¡Jesús!, ¿qué es lo que me has dado?
CELIA
Señora, lo que me dio
Aurelio.
JULIA
Pues pienso yo
que habrá las aguas errado, 150
y que esta debió de ser
de algún vaso de veneno.
CELIA
¿Qué viste?
JULIA
El pomo nos llevó.
Triste, ¿qué tengo de hacer?
CELIA
¿Qué sientes?
JULIA
Que me han rompido
155
del cuerpo todas las venas,
y que tengo aliento apenas,
acabado y oprimido.
Siento sobre el corazón,
¡ay Jesús!, un grave peso, 160
Celia.
CELIA
Señora...
JULIA
¡Qué exceso
-fol. 315-
de rabia!
CELIA
¡Estraña traición!
¡Nunca yo hubiera nacido
para ser la mensajera
de tu muerte!
JULIA
A Dios pluguiera
165
que antes la hubiera traído.
¡Yo muero!, dile a Roselo
si le vieres.
CELIA
¡Ay de mí!
JULIA
Dile que su esposa fui.
Dile que le guarde el cielo. 170
Dile que muero por él
y por no ser de otro; y di
que no se olvide de mí.
CELIA
¡Qué congoja tan crüel!
¡Qué color y qué sudor! 175
JULIA
No puedo tenerme en pie.
CELIA
¿Quiéreste acostar?
JULIA
No sé.
¡Qué triste fin de mi amor!
Pero ya voy consolada
con que mi Roselo vive. 180
Celia, mi muerte le escribe.
CELIA
¿Qué dices?
JULIA
No digo nada.
¡Ay, ay, ay de mí, que muero!
CELIA
¡Ven a tu cama!
JULIA
Ya voy.
Padre, de Roselo soy. 185
CELIA
Calla.
JULIA
¡Ni puedo, ni quiero!
 

(Váyanse, y entren FERNANDO y RUTILO, caballeros, con unos músicos.)

 
FERNANDO
Aquí podréis cantar.
RUTILO
Y vive enfrente
el mismo que si saliera agora
fueran sus rejas las del mismo Oriente.
MÚSICO
Un forastero en ellas enamora, 190
y aun a fe que le miran tiernamente,
y él dice en sus papeles que la adora.
FERNANDO
¿Es de Verona?
MÚSICO
Sí.
FERNANDO
¿Quién es?
RUTILO
Roselo.
FERNANDO
¿De tantas gracias le haya dotado el cielo?
RUTILO
Sí, pero es vida que ningún discreto 195
fundara en ella...
FERNANDO
¡Basta!, ya lo entiendo.
RUTILO
Yo sé que le persiguen de secreto
los Castelvines.
FERNANDO
Vana empresa emprendo.
RUTILO
Dio muerte a Otavio. Vive tan sujeto,
que de que compitáis con él me ofendo. 200
FERNANDO
Canten algo los músicos.
RUTILO
Detente,
que pasa gente.
FERNANDO
Y forastera gente.
  -fol. 316-  
 

(ROSELO y MARÍN, de noche.)

 
MARÍN
¿Cómo te va de amor?
ROSELO
Soy principiante,
y entra con sangre la primera letra,
fuera de que no soy tan de diamante, 205
que aquel agravio el alma me penetra.
MARÍN
¡Que se casase Julia!
ROSELO
No te espante,
mas si del cielo un gusto amor impetra,
Marín, venganza yo la pido al cielo.
MARÍN
Los cielos te la den.
RUTILO
¿Este es Roselo?
210
FERNANDO
Si fuera Castelvín, no me parece
que era mala ocasión.
RUTILO
Llega, Fernando,
y sepamos que busca.
MARÍN
Aquí se ofrece
gente, Roselo, que te está mirando.
ROSELO
Caballeros: si puede y si merece 215
pedir un forastero, caminando,
que le dejéis la plaza, eso pregunto.
MARÍN
Bien has hecho, que viene el mundo junto.
FERNANDO
La playa, hidalgo forastero, queda
en el fin de esa calle que pasaste. 220
ROSELO
Dadme licencia que buscarla pueda.
FERNANDO
En buena hora volved por donde entrastes.
ROSELO
Si este es Roselo, del valor que hereda
a su linaje, mal os informastes.
FERNANDO
Como le siguen tantos, aunque es hombre, 225
¿no os espantéis que de morir se asombre?
MÚSICO
¿Cantaremos?
ROSELO
No Silvio, que allí suenan,
o me engaño, gentiles cuchilladas.
FERNANDO
Las piedras rompen, y la calle atruenan.
RUTILO
Vamos alla, sacando las espadas. 230
MÚSICO
Para estas ocasiones se condenan,
Rutilo, las guitarras más templadas.
RUTILO
¿Ya es mal broquel, Mauricio, un instrumento?
MÚSICO
Yo tengo por mejor un aposento.
  -fol. 317-  
 

(Vuelvan ROSELO y MARÍN, las espadas desnudas.)

 
ROSELO
Bien se fingió la cuestión. 235
MARÍN
Y allá van a ver lo que es.
SILVIA
¡Ah, caballeros!
ROSELO
Después
te diré, Marín, quién son.
SILVIA
¡Ah, gentiles hombres!
MARÍN
A ti
de aquel balcón te han llamado; 240
que si el hombre he tomado
desde aquí gentil nací.
ROSELO
¿Qué manda vuesa merced?
SILVIA
¿Quién son los de la cuestión?
ROSELO
Si calláis, diré quién son. 245
SILVIA
Sí haré, si me hacéis merced.
ROSELO
Sabed que somos los dos,
y estos los mismos aceros,
para que seáis majaderos
dejase de hablar con vós. 250
Ellos van a ver lo que es,
y nosotros nos volvimos
donde hablaros merecimos.
SILVIA
¿Quién es?
ROSELO