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    Castelvines y Monteses
     Lope de Vega
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Jornada III

Las personas que hablan en la tercera jornada.
 

 
ANTONIO.
JULIA.
TEOBALDO.
El SEÑOR DE VERONA.
MARÍN.
ROSELO.
ANSELMO.
RUTILO7.
FERNANDO.
Músicos.
SILVIA,   dama.
DOROTEA,   dama.
BELARDO8.
LORETO9.
 

Salen ANTONIO y JULIA.

 
ANTONIO
Quitarete yo la vida.
JULIA
Ojalá que la quitases.
ANTONIO
Es mi gusto que te cases.
JULIA
Estoy del Conde ofendida,
si no me estaba bien, 5
pues no dio muerte a Roselo
pudiendo.
ANTONIO
No quiere el cielo,
hija, que muerte le den.
De todo peligro escapa.
JULIA
No se escapara aquel día 10
del Conde, pues no tenía
más que su espada y su capa.
ANTONIO
¿Tanto a tu primo quería,
que porque no le mató
no te casas con él?
JULIA
Yo
15
disimulé muchos días,
por mi propia honestidad,
mas no me siento tan fuerte
que pueda sufrir su muerte,
ni es ahora liviandad. 20
ANTONIO
Bien estoy con tu venganza;
pero puédesla tener,
siendo del Conde mujer,
con más segura esperanza;
que él ha de ser nuestro amparo, 25
y en sabiendo que deseas
que le dé muerte, no creas
que halle en el mundo reparo.
Él te matará a Roselo.
-fol. 313-
Cásate con él, y advierte 30
que le he llamado, y que es fuerte
la palabra.
JULIA
¡Ay, santo cielo!
ANTONIO
Si tu voluntad supiera,
jamás al Conde llamara,
ni en casamiento le hablara, 35
ni como a yerno escribiera.
Ya es hecho, ya lo escribí,
ya lo dije, ¿qué he de hacer?
Tú eres del Conde mujer.
¿Qué respondes?
JULIA
¡Ay de mí!
40
ANTONIO
Hija, no estés de esa suerte,
ni seas crüel conmigo,
que no soy yo tu enemigo,
ni el que a Otavio he dado muerte.
Mira que salir no puedo 45
de mi promesa, y que soy
hombre principal.
JULIA
¿Que estoy,
cielos, temblando de miedo?
¿La muerte no sabré darme?
¿Pues que temo.
ANTONIO
No responde.
50
¿Qué he de decir al Conde?
JULIA
Señor, ya quiero casarme.
Vengan esta tarde aquí,
que yo le daré la mano.
ANTONIO
¿Será cierto?
JULIA
Fuera en vano,
55
señor, resistirme a ti,
y más tocando a tu honor,
porque yo debo perder
mi gusto. Ya soy mujer
del Conde.
ANTONIO
Julia, mi amor
60
has de manera aumentado,
si es que se pueda aumentar,
que sin lo que te he de dar,
y tu madre te ha dejado,
seis mil ducados te doy 65
en dos joyas de diamantes.
Y a tu esposo para guantes
otros seis mil.
JULIA

 [Aparte.] 

Muerta soy.
ANTONIO
Voy a concertar que sea
esta noche por lo menos 70
el concierto.
JULIA
¿Qué venenos
mi pensamiento desea
más que mi propio dolor?
ANTONIO
Fesenio, Fesenio, aprisa10;
los Castelvines avisa, 75
vengan a cobrar su honor.
JULIA11
Porcia puede buscar ardiente fuego;
yerro Lucrecia; Dido, espada en mano12,
reliquias dulces del traidor troyano,
que al mar de Italia dio su llanto y ruego. 80
Ifis cordel, por Anaxarte ciego,
y por las amenazas del romano.
Veneno Sofonisba, y agua en vano
Hero en la torre, y arrojarse luego
la punta al pecho, y el aliento en calma. 85
Tisbe en la sangre mísera resbale,
del que muriendo fue de amantes palma,
que a mí, ni fuego ni cordel me vale,
pues un acto de amor degüella el alma,
y no hay cuchillo que al dolor se iguale. 90
  -fol. 314-  
 

(CELIA entre.)

 
CELIA
Aurelio, señora, hablé
y tu billete le di.
JULIA
¿Leyole?
CELIA
Sí.
JULIA
¿Todo?
CELIA
Sí,
y de verle me espanté
llorar con notable afecto, 95
dando más suspiros juntos
que tiene letras y puntos.
Fuese a su estudio, en efeto,
y al cabo de más de una hora
este pomillo me dio 100
para que le bebas.
JULIA
¿Yo?
CELIA
Tú, dijo.
JULIA
¿Yo?
CELIA
Sí señora.
JULIA
Pues escríbole que estoy
determinada a matarme
antes, Celia, que casarme, 105
y asegúrole que voy
derecha a un yerro o cordel.
Conoce mi amor, y sabe
que antes que el papel acabe,
mi vida acaba con él. 110
¡Y envíame confecciones!13
CELIA
Ya sabes que es el más sabio,
sin hacer, señora, agravio
a los antiguos varones
que ha celebrado la fama, 115
de cuantos su templo tiene.
JULIA
Bien sé, Celia, que nos llama
hijos a mí y a Roselo,
y él solo este caso nuestro,
desde su principio, sabe. 120
Sé que es filósofo grave,
y en aguas y yerbas diestro;
pero temo que no sea
alguna cosa tan fuerte
que amor del Conde despierte, 125
por el bien que me desea,
y de Roselo me olvide.
CELIA
Eso es desatino grave.
Vuestro casamiento sabe,
y antes el segundo impide. 130
Él sabe que estás casada
y que no puedes casarte,
y pues para remediarte
esta confección le agrada.
Cierra los ojos y mira 135
en el peligro que estás.
JULIA
Bien dices: ni ha de ser más
el mal cuando el cuerpo espira.
Y pues no puedo crecer,
tomo el agua, Celia. Adiós. 140
CELIA
¿Adiós? ¿Luego ya las dos
no nos habemos de ver?
Calla, que es para esforzarte
en tantas melancolías.
JULIA
¡Ay de las entrañas mías, 145
Celia, el alma se me parte!
¡Jesús!, ¿qué es lo que me has dado?
CELIA
Señora, lo que me dio
Aurelio.
JULIA
Pues pienso yo
que habrá las aguas errado, 150
y que esta debió de ser
de algún vaso de veneno.
CELIA
¿Qué viste?
JULIA
El pomo nos llevó.
Triste, ¿qué tengo de hacer?
CELIA
¿Qué sientes?
JULIA
Que me han rompido
155
del cuerpo todas las venas,
y que tengo aliento apenas,
acabado y oprimido.
Siento sobre el corazón,
¡ay Jesús!, un grave peso, 160
Celia.
CELIA
Señora...
JULIA
¡Qué exceso
-fol. 315-
de rabia!
CELIA
¡Estraña traición!
¡Nunca yo hubiera nacido
para ser la mensajera
de tu muerte!
JULIA
A Dios pluguiera
165
que antes la hubiera traído.
¡Yo muero!, dile a Roselo
si le vieres.
CELIA
¡Ay de mí!
JULIA
Dile que su esposa fui.
Dile que le guarde el cielo. 170
Dile que muero por él
y por no ser de otro; y di
que no se olvide de mí.
CELIA
¡Qué congoja tan crüel!
¡Qué color y qué sudor! 175
JULIA
No puedo tenerme en pie.
CELIA
¿Quiéreste acostar?
JULIA
No sé.
¡Qué triste fin de mi amor!
Pero ya voy consolada
con que mi Roselo vive. 180
Celia, mi muerte le escribe.
CELIA
¿Qué dices?
JULIA
No digo nada.
¡Ay, ay, ay de mí, que muero!
CELIA
¡Ven a tu cama!
JULIA
Ya voy.
Padre, de Roselo soy. 185
CELIA
Calla.
JULIA
¡Ni puedo, ni quiero!
 

(Váyanse, y entren FERNANDO y RUTILO, caballeros, con unos músicos.)

 
FERNANDO
Aquí podréis cantar.
RUTILO
Y vive enfrente
el mismo que si saliera agora
fueran sus rejas las del mismo Oriente.
MÚSICO
Un forastero en ellas enamora, 190
y aun a fe que le miran tiernamente,
y él dice en sus papeles que la adora.
FERNANDO
¿Es de Verona?
MÚSICO
Sí.
FERNANDO
¿Quién es?
RUTILO
Roselo.
FERNANDO
¿De tantas gracias le haya dotado el cielo?
RUTILO
Sí, pero es vida que ningún discreto 195
fundara en ella...
FERNANDO
¡Basta!, ya lo entiendo.
RUTILO
Yo sé que le persiguen de secreto
los Castelvines.
FERNANDO
Vana empresa emprendo.
RUTILO
Dio muerte a Otavio. Vive tan sujeto,
que de que compitáis con él me ofendo. 200
FERNANDO
Canten algo los músicos.
RUTILO
Detente,
que pasa gente.
FERNANDO
Y forastera gente.
  -fol. 316-  
 

(ROSELO y MARÍN, de noche.)

 
MARÍN
¿Cómo te va de amor?
ROSELO
Soy principiante,
y entra con sangre la primera letra,
fuera de que no soy tan de diamante, 205
que aquel agravio el alma me penetra.
MARÍN
¡Que se casase Julia!
ROSELO
No te espante,
mas si del cielo un gusto amor impetra,
Marín, venganza yo la pido al cielo.
MARÍN
Los cielos te la den.
RUTILO
¿Este es Roselo?
210
FERNANDO
Si fuera Castelvín, no me parece
que era mala ocasión.
RUTILO
Llega, Fernando,
y sepamos que busca.
MARÍN
Aquí se ofrece
gente, Roselo, que te está mirando.
ROSELO
Caballeros: si puede y si merece 215
pedir un forastero, caminando,
que le dejéis la plaza, eso pregunto.
MARÍN
Bien has hecho, que viene el mundo junto.
FERNANDO
La playa, hidalgo forastero, queda
en el fin de esa calle que pasaste. 220
ROSELO
Dadme licencia que buscarla pueda.
FERNANDO
En buena hora volved por donde entrastes.
ROSELO
Si este es Roselo, del valor que hereda
a su linaje, mal os informastes.
FERNANDO
Como le siguen tantos, aunque es hombre, 225
¿no os espantéis que de morir se asombre?
MÚSICO
¿Cantaremos?
ROSELO
No Silvio, que allí suenan,
o me engaño, gentiles cuchilladas.
FERNANDO
Las piedras rompen, y la calle atruenan.
RUTILO
Vamos alla, sacando las espadas. 230
MÚSICO
Para estas ocasiones se condenan,
Rutilo, las guitarras más templadas.
RUTILO
¿Ya es mal broquel, Mauricio, un instrumento?
MÚSICO
Yo tengo por mejor un aposento.
  -fol. 317-  
 

(Vuelvan ROSELO y MARÍN, las espadas desnudas.)

 
ROSELO
Bien se fingió la cuestión. 235
MARÍN
Y allá van a ver lo que es.
SILVIA
¡Ah, caballeros!
ROSELO
Después
te diré, Marín, quién son.
SILVIA
¡Ah, gentiles hombres!
MARÍN
A ti
de aquel balcón te han llamado; 240
que si el hombre he tomado
desde aquí gentil nací.
ROSELO
¿Qué manda vuesa merced?
SILVIA
¿Quién son los de la cuestión?
ROSELO
Si calláis, diré quién son. 245
SILVIA
Sí haré, si me hacéis merced.
ROSELO
Sabed que somos los dos,
y estos los mismos aceros,
para que seáis majaderos
dejase de hablar con vós. 250
Ellos van a ver lo que es,
y nosotros nos volvimos
donde hablaros merecimos.
SILVIA
¿Quién es?
ROSELO
Roselo Montés.
SILVIA
Vós seáis muy bien venido, 255
mas mirad que os atrevéis
a mucho.
ROSELO
Vós me debéis,
señora, el ser atrevido.
SILVIA
¿Qué hay de cosas en Ferrara?
ROSELO
¡Ay!, que Julia se casó. 260
SILVIA
¿Con suspiro?
ROSELO
Nunca yo
tuve en Julia fe tan rara.
Déjelo así, por memoria
de mis enemigos fieros.
SILVIA
Aquí me pesa de veros. 265
ROSELO
No hay pena con tanta gloria.
 

(ANSELMO entre.)

 
SILVIA
Aquí dicen que he de hallar
a Roselo en su posada.
MARÍN
La gente desengañada
vuelve a su puerto a causar. 270
Retírate.
ROSELO
Silvia bella,
gente vuelve, no es razón
que los habléis.
SILVIA
El balcón
cierra.
MARÍN
¿Que hablaste con ella?
ROSELO
¡Qué sé yo!, que estoy de suerte, 275
que no doy paso, Marín,
sin ser de mi vida fin
y principio de mi muerte.
MARÍN
Vámonos si estás sin gusto.
ROSELO
Así entretengo mi mal; 280
pero como estoy mortal,
todo me causa disgusto.
¡Ay Julia!, amor me combate,
aunque el agravio me sigue.
MARÍN
Un hombre llega.
ROSELO
Llegue,
285
y plegue a Dios que me mate.
MARÍN
¿Quién va?
ANTONIO
¿Quién le pregunta?
MARÍN
Si no tiene
que hacer en esta calle, tome margen.
ANTONIO
Seguros pueden en cualquiera parte
hablar vuesas mercedes; que he llegado 290
de fuera en este punto y busco un hombre.
ROSELO
Aquella voz parece que conozco.
¿De dónde sois, señor?
ANTONIO
Soy de Verona
y aquí en Ferrara busco cierto hidalgo.
-fol. 318-
Él es, no hay que dudar, Anselmo mío. 295
¿Es Roselo?
ROSELO
Yo soy.
ANSELMO
¡Ah, buena suerte
tengo el haberte hallado!
ROSELO
¿Qué hay de nuevo?
ANSELMO
Las cosas más estrañas y esquisitas
que han sucedido eternamente.
ROSELO
¿Cómo?
¿Casose Julia ya?
ANSELMO
No.
ROSELO
¿Pues qué cosas
300
estrañas puede ser si no se casa?
ANSELMO
Diré hasta el fin, sin que te cause pena,
y sabrás a que vengo, y lo que pasa.
ROSELO
Comienza Anselmo, y vamos poco a poco
a la posada.
ANSELMO
Escucha...
ROSELO
Estoy muriendo,
305
todo el sentido de tu voz suspendo.
ANSELMO
Propuso a Julia su hija,
ha tratado casamiento
Antonio de Castelvín,
pero ni el paterno imperio, 310
ni los ruegos de su tío
y regalos de sus deudos
fueron parte a dar el sí;
mas como el padre soberbio
le hiciese fuerza, y quedase 315
hecho, Roselo, el concierto,
para la siguiente noche,
cuando estaban previniendo
libreas, vestidos, hachas,
y la nobleza y el pueblo 320
aguardando a ver al Paris
robador de tus deseos,
Julia, con mortales ansias,
cayó difunta en el suelo.
ROSELO
¿Qué dices?
ANSELMO
Ya te previne
325
que me aguardaras primero.
ROSELO
¿Qué te tengo de aguardar,
si mi Julia es muerta, Anselmo?
ANSELMO
Aguarda, que Julia vive.
ROSELO
Sí vive, vivo y espero. 330
ANSELMO
Toda lo noche lloraron
con notable sentimiento,
padres, deudos y ciudad.
ROSELO
Anselmo, amanece presto,
que se me acaba la vida. 335
ANSELMO
Amaneció, pero viendo
que no habló, ni tenía
calor.
ROSELO
Anselmo, ¿qué es esto?
para anochecer cansado,
amaneciste muy necio, 340
si aun no vive, no es de día.
ANSELMO
El día pasó, y creyendo
su muerte.
ROSELO
Si pasa el día,
mira Anselmo que soy muerto.
ANSELMO
A las cinco de la tarde 345
se previno el triste entierro.
ROSELO
Si entierras, Anselmo, a Julia,
¿qué aguardo, Anselmo, y espero?
ANSELMO
No se ha visto en la ciudad
tan notable enterramiento. 350
ROSELO
Mas que nunca para verle
ojos le dieran los cielos.
  -fol. 319-  
ANSELMO
Iban llorando detrás
niños, mancebos y viejos.
ROSELO
¿Qué aguardo que no me doy 355
la muerte que ya deseo?
ANSELMO
Espera.
ROSELO
¿Qué he de esperar?
O estás loco, o no te entiendo.
¿Después de enterrada Julia,
dices que espere?
ANSELMO
No pienso,
360
que tal historia se ha visto.
ROSELO
Ni en mí mayor sufrimiento
pensarás tú que he de ver.
Que no se case me alegro,
por muerte de un ángel.
ANSELMO
Oye.
365
ROSELO
¿Qué hay más que oír?
ANSELMO
Mucho.
ROSELO
Temo
que, como sangría, a pausas,
por mensajero discreto
me das Anselmo el dolor,
para que no pierda el seso. 370
ANSELMO
Yo que estaba en mi posada...
ROSELO
¿Aun queda más?
ANSELMO
Esto es bueno.
Lo que queda es lo que importa.
ROSELO
Si queda, estareme quedo.
ANSELMO
Escucha, pues.
ROSELO
Ya te escucho.
375
ANSELMO
Enviome a llamar Aurelio,
y díjome desta suerte:
«Todo su triste suceso,
Anselmo, me escribió Julia,
y al fin me dijo: Yo entiendo 380
que cuando el papel acabes,
acabaré, porque tengo
hierro y cordel en las manos.
Yo, viendo tan grave yerro,
di14 a Celia un pomo de agua, 385
que es un notable veneno
que dos días naturales
infunde un helado sueño.
Llevole, y tomole Julia,
pensando morir más presto. 390
Parte volando a Ferrara,
y dile, Anselmo, a Roselo,
que queda Julia en su iglesia,
en la bóveda que han hecho
sus pasados, en que está 395
de Otavio su primo el cuerpo.
Que venga y de allí la saque,
donde con mucho secreto,
viva en Francia o en España.»
ROSELO
Anselmo, de oírlo tiemblo, 400
si despertase entre tanto,
como es fuerza, pues sospecho
que no podremos llegar,
aun por los aires, a tiempo,
y se hallase a escuras Julia, 405
entre tantos cuerpos muertos,
no se morirá de espanto.
ANSELMO
No, que es mujer; caminemos,
que Aurelio tendrá cuidado.
ROSELO
Marín, ¿qué dices?
MARÍN
Que el miedo
410
no me deja respirar.
ROSELO
Si he nacido para ejemplo
de amadores desdichados,
¡cielos!, ¿en qué me detengo?
Julia, aguarda.
MARÍN
Anselmo, espera.
415
ANSELMO
¿Qué quieres?
MARÍN
¿Hay muchos muertos
en esa bóveda?
ANSELMO
Muchos.
MARÍN
Pues a la puerta me quedo.
 

(El CONDE PARIS, con luto, y el SEÑOR DE VERONA.)

 
PARIS
Por imposible tengo que mi vida
pueda alegrarme.
VERONA
Conde, el que es discreto
420
sabe que la fortuna esta subida
sobre un globo que baña el inquieto,
-fol. 320-
con esto de las ondas impedida,
ya con alegre, ya con triste afecto,
conduce nuestras vidas a la muerte, 425
los males junta y los contentos vierte.
PARIS
Crea vuesa excelencia que si fuera
dueño de mil tesoros, y del mundo,
y por sus inconstancias lo perdiera,
fuera en reír Demócrito segundo. 430
Mas para ver que un ángel, que me hiciera
dichoso Paris, con dolor profundo
de toda esta ciudad, difunto quede,
falta el valor, porque el dolor excede;
y así fuera después de la alegría 435
que da la boda a los recién casados,
un año, un mes, una semana, un día,
templara este consuelo mis cuidados.
Para que al dar el sí la mano fría,
responda, que la fuerza de sus hados 440
la lleva a los umbrales de la muerte.
¿Qué bronce habrá para sufrir lo fuerte?
VERONA
Antes fue más ventura que de un año,
de un mes, de una semana, ni de un día,
porque el amor creciera y fuera el daño 445
mayor.
PARIS
Ya fuera tal la dicha mía.
No puede hacer a mi dolor engaño,
consuelo alguno, aunque el valor porfía.
 

(Un CRIADO.)

 
[CRIADO]
Antonio Castelvín hablar os viene.
VERONA
Tomad ejemplo del valor que tiene. 450
 

(Entre ANTONIO.)

 
ANTONIO
No vengo a lamentarme de mi suerte,
ni a enterneceros con mi justo llanto,
ni a deciros el hierro de la muerte
en perdonar quien ha vivido tanto.
Dicen que amor y muerte, en tiempo fuerte 455
de invierno caminaban; no me espanto
que caminase amor con quien podía
templar su ardor, que es en estremo fría.
Dicen que en una venta que pararon,
durmieron juntos, y que al despedirse, 460
-fol. 321-
los arcos y las flechas se trocaron,
que la luz comenzaba a descubrirse;
con esto amor y muerte dispararon,
los mozos comenzaron a morirse
y los viejos después a enamorarse, 465
porque nunca pudieron destrocarse.
Esto se vee en mi casa, pues es muerta
Julia, mi hija, cuando a Otavio amaba,
y yo, porque mi casa está desierta
de quien sus mayorazgos heredaba, 470
o por que así mi hermano lo concierta,
pues en los dos la sucesión se acaba,
con su hija y mi sobrina me es forzoso
casarme en esta edad.
PARIS
¡Cuento donoso!
ANTONIO
Yo que pensaba descansar contento, 475
casada Julia, ¡ay cielos con el Conde!,
con Dorotea trato casamiento;
y a Julia, como veis, la tierra esconde.
Este es el mundo. Sabe Dios que siento
el ver que Dorotea corresponde 480
al gusto de su padre, que ya toma
cuidado de ir por la dispensa a Roma.
VERONA
Si no hay otro remedio conviniente
para las dos haciendas, será justo
que os caséis, pues no hallaréis otro pariente 485
que venga como vós, Antonio, al justo.
Vuestra sobrina, en vós tendrá presente
a su padre, y hará también su gusto,
pues muerto Otavio y Julia, a vuestra hacienda
no se podrá dar tal y igual prenda. 490
PARIS
Lo mismo digo yo que vuecelencia,
y que os gocéis, Antonio, muchos años.
En vós está mejor que en mí la herencia.
ANTONIO
No está, pero reparo ansí mis daños.
Vine a pediros a los dos licencia 495
y a daros de sucesos tan estraños
la cuenta, que es razón.
VERONA
Soy en efeto
hombre de edad, de canas y respeto.
Mal dije hombre de edad, respeto y canas;
-fol. 322-
mas no está aquí vuestra querida esposa; 500
que todo ha de encubrise...
ANTONIO
A las livianas;
que no a quien es doncella virtüosa.
PARIS
A todas es razón.
VERONA
Primas hermanas
la edad y la injuria.
PARIS
Es cierta cosa.
ANTONIO
Venid los dos a ver a Dorotea. 505
PARIS
Con todo mi pesar, para bien sea.
 

(Vanse, y entre JULIA.)

 
JULIA
¿Adónde me ha traído
mi desventura? ¿Cómo, si soy muerta,
hablo y tengo sentido?
¿Adónde estoy?, ¡o, sin ventana, o puerta, 510
en tinieblas escuras!
Me niega el cielo ver sus lumbres puras.
Que soy muerta es sin duda.
Mas, ¡ay de mí!, ¿cómo no estoy agora
de carne y voz desnuda? 515
¿Qué casa es esta, y quién en ella mora?
Mas, tan escura y fuerte,
sin duda que es la estancia de la muerte.
Paréceme que toco
cuerpos aquí y allí. ¡Cielos!, ¿qué es esto? 520
Vuestra piedad invoco.
Si a caso no soy muerta, ¿quién me ha puesto
donde los muertos viven,
y en sus heladas cuevas me reciben?
Y si, como me acuerdo, 525
Aurelio me mató con aquel pomo,
¿cómo, cielos, no pienso
este cuerpo mortal que tengo; y cómo
hablo y siento, y me asombro,
todas las veces que la muerte nombro? 530
Allí una lumbre veo:
mira yo si en el infierno vivo,
si he pasado el Leteo,
y aquí la pena de mi amor recibo.
La luz se va acercando, 535
si no soy muerta, moriré temblando.
 

(Sale ROSELO con una linterna, y MARÍN, detrás, lleno de miedo.)

 
  -fol. 323-  
MARÍN
¿No me dejarás a mí,
y fuera mayor cordura,
a que la puerta guardara?
ROSELO
Anselmo basta que acuda 540
a cualquier caso, Marín,
entra pues. ¿De qué te turbas?
MARÍN
¿No fuera mejor, señor,
que entrara acá dentro el cura,
con el hisopo y el agua? 545
ROSELO
Sube esa grada.
MARÍN
¿Que suba?
ROSELO
Pues bien, ¿quién te ha de comer?
MARÍN
¡Santo Dios!, ¿quién me rempuja?

 (Caigan, y maten la luz.) 

ROSELO
¡Maldito seas, amén,
que habemos quedado a escuras! 550
JULIA
¡Virgen santa, socorredme,
que donde estoy es sin duda
túmulo de mis mayores!
ROSELO
Hablan.
MARÍN
¿Oyes voz alguna?
JULIA
Sin duda el pomo de Aurelio 555
era confección infusa
en algún sueño, y mi padre
me ha enterrado en esta tumba.
ROSELO
¡Otra vez vuelven a hablar!
MARÍN
¡San Pablo! Et ne nos inducas...15 560
ROSELO
Toma Marín esta vela,
y en la capilla segunda
de la iglesia enciende presto.
MARÍN
¿Qué dices?
ROSELO
Esto que escuchas.
MARÍN
¿Cómo he de poder ir solo? 565
¿No adviertes que me despulsa
el miedo?
ROSELO
Acaba, cobarde.
MARÍN
¡Otra vez! ¿Quién me rempuja?
ROSELO
Quédate aquí, que yo iré.
MARÍN
¿Aquí solo?
ROSELO
¡Qué locura!
570
MARÍN
¿Pues qué purga de riobarbo
fuera más corriente purga?
JULIA
A donde la luz estaba,
oigo una voz que murmura,
y aun parecen dos personas, 575
si hablan después de difuntas.
ROSELO
¿No sientes la voz agora?
MARÍN
La sangre dicen que busca
el corazón, mas la mía
ya pasa de la cintura. 580
ROSELO
Paréceme que allí hablan.
MARÍN
¿Piensas tú que no se juntan
cuatro muertos habladores,
que no hay diablo que los sufra?
ROSELO
¿Cómo haremos?
MARÍN
Yo qué se.
585
ROSELO
¿Tientas pared?
MARÍN
En la nuca
he topado cierto muerto...
¡San Antón, San Blas, San Lucas!
ROSELO
¿Qué hay?
MARÍN
Topé con la barriga.
¡Gordo estaba! ¡Brava enjundia! 590
Aquí está una calavera,
pero parece de mula.
¡Jesús, Jesús, que me muerde!
ROSELO
¿Qué es eso?
MARÍN
Todo me ofusca.
el dedo metí, Señor... 595
ROSELO
¿Cómo?
MARÍN
Entre dos tablas juntas,
y pensé que me mordían.
ROSELO
¿Qué atientas?
MARÍN
¿Quién me rempuja?
ROSELO
¿Dónde pusieron a Otavio?
MARÍN
¿Eso me acuerdas? ¡Ayuda! 600
ROSELO
¿Qué quieres?
MARÍN
¡Misericordia,
que no he tomado la bula!
Perdóname.
ROSELO
¿Yo de qué?
  -fol. 324-  
MARÍN
De que me comí las truchas
que faltaron la otra tarde, 605
y las peras en azúcar.
ROSELO
Acaba, necio.
JULIA

 ([Aparte.] 

¡Ay de mí!
Ya no hay a donde me encubra.
Ya se acercan, ya no hay
más lugar a donde huya.) 610
Hombres, ¿sois vivos o muertos?
 

 (Caigan juntos.) 

MARÍN
¡Muerto soy!
ROSELO
Mi muerte anuncia.
¿Diéronte con algo?
MARÍN
Sí.
Si desta me escapo, nunca
a bóvedas, ni bobadas. 615
ROSELO
¡O amor, con tu luz me alumbra!
MARÍN
Sin duda que aqueste muerto,
como el abejón, se burla,
que llama con la derecha
y sacude con la zurda. 620
ROSELO
Quiero animarme a llamar
a Julia, a mi bien, Julia.
MARÍN
¿Cosa que despierte Otavio
con treinta muertos de runfla?
ROSELO
¡Julia mía!
JULIA

 ([Aparte.] 

Aquella voz
625
parece que me asegura;
pero si es la voz de Otavio...
Mas quiero llamarle en duda.)
¡Otavio!
MARÍN
A Otavio llamaron.
¡Agora nos desconjuntan! 630
ROSELO
No soy Otavio.
JULIA
¿Pues quién?
ROSELO
Roselo.
JULIA
¿Roselo?
ROSELO
¿Dudas?
JULIA
Dame unas señas.
ROSELO
Anselmo
me dijo que la profunda
ciencia de Aurelio hizo el agua 635
que fingió la muerte tuya;
y él mismo a llamar me envía,
porque mientras se deslumbra
con este engaño, te saque
de aquesta bóveda escura. 640
JULIA
¿Qué te di yo aquella noche,
para nuestra desventura
la primera?
ROSELO
Unas reliquias.
JULIA
¿Y tú a mi?
ROSELO
Dos piedras juntas
en un maridaje de oro. 645
JULIA
¿Y a la mañana?
ROSELO
Una pluma
que llevaba de diamantes.
JULIA
Las señas son muy seguras;
pero en el primer papel,
¿qué te escribí?
MARÍN
¿Más preguntas?
650
ROSELO
«Al esposo de mi alma».
MARÍN
¡O, qué linda doña nutria!,
diga si es viva o si es muerta,
que hay entre los muertos nutrias
que no son carne, ni huesos. 655
ROSELO
Déjame.
MARÍN
¿Qué te apresuras?
JULIA
Llega, esposo de mi alma.
ROSELO
Tu voz en mi pecho infunda
la que me falta.
MARÍN
Acabose;
aquí el dolor se resuma. 660
Pero mirad que parece
muy tarde.
ROSELO
Fuera locura
decirte que tengo seso.
MARÍN
Salid, porque no os descubra
la luz del alba al salir. 665
ROSELO
¿Dónde iremos?
JULIA
Si procuras
que estemos más encubiertos,
-fol. 325-
hasta que la suerte cumpla
sus términos en nosotros,
y aquellas venganzas duran, 670
en la hacienda de mi padre
nos librarán de su injuria
dos hábitos de villanos.
ROSELO
¡Ay!, temo que tu hermosura
descubra nuestro concierto. 675
JULIA
¿Cómo, si muerta me juzgan?
ROSELO
Bien dices, sal por aquí.
MARÍN
Aguardad.
ROSELO
¿Qué quieres?
MARÍN
Nunca
soy amigo de ir detrás.
ROSELO
Ayúdenos la fortuna. 680
 

(Dos labradores, padre y hijo, BELARDO y LORETO.)

 
LORETO
Digo que vienen acá,
y que ya partir los vi.
BELARDO
¡Tantos señores aquí!,
el cortijo es corte ya.
LORETO
Vós, con vuestra siega y poda 685
y libros de cultivar,
no habéis querido escuchar,
Belardo, la nueva boda.
BELARDO
Hijo, ya no es para mí
otro cuidado ni fiesta; 690
pero di: ¿qué boda es esta,
si antiyer entierros vi?
LORETO
De esos entierros nació
a la fe, padre, esta boda.
BELARDO
¿Cómo, si la ciudad toda 695
esta desgracia lloró?
LORETO
Antonio, mueso señor,
quedó sin Julia.
BELARDO
Es verdad.
LORETO
Su hermano con cantidad
de hacienda, y de igual valor... 700
BELARDO
También.
LORETO
Tiene a Dorotea;
y esta quiere hacer mujer
de su tío, para hacer
que uno el mayorazgo sea,
y de su casa no salga, 705
y a aquesto vienen acá.
BELARDO
La razón entiendo ya,
y es buena, así Dios me valga
como Julia no apetezca
después algún mozo rubio, 710
y se lleve algún diluvio
la hacienda, y todo perezca.
LORETO
¡Pardiez, padre! mejor fuera
que con ella me casara.
BELARDO
¿Tú?
LORETO
¿Pues quién?
BELARDO
Bien se empleará.
715
LORETO
¿Y es mejor
que a un hombre quiera
que tiene dos treinta y nueves
sin poderse descartar?
BELARDO
Llama a Tamar.
LORETO
¡Ah, Tamar!
 

(TAMAR, villana, entre.)

 
TAMAR
Que soy sorda, pensar debes. 720
LORETO
Señor me mandó llamarte.
TAMAR
No te mandó darme voces.
LORETO
Por no verte tirar coces,
muero, Tamar, por casarte.
TAMAR
¿Tú me has de casar a mí? 725
LORETO
Yo tengo por mujer,
que no me habrás menester.
TAMAR
¿Llámasme padre?
BELARDO
Sí,
límpiese toda esa casa,
que viene el mundo a la güerta. 730
TAMAR
¿Quién, padre, si es Julia muerta?
BELARDO
Tamar, su padre se casa
con la hija de su hermano.
TAMAR
¿Pues a qué vienen acá?
BELARDO
Mientras a pedir se va 735
al Pontífice romano
licencia y dispensación.
Querrán que no esté en Verona.
  -fol. 326-  
TAMAR
Todo la sangre lo abonas.
No ha sido mala invención; 740
mas yo sola no podre
acudir a tantas cosas.
BELARDO
Dos mozas, las más curiosas
destas haciendas, traeré
que te ayuden.
TAMAR
Eso sí.
745
BELARDO
Vamos, Loreto, a buscallas,
a aquesto bien vas y callas.
LORETO
Tierno soy, de vós nací.
BELARDO
¿Fui yo muy tierno?
LORETO
En verdad,
que corazón tan movido 750
no se ha visto, si se ha oído.
BELARDO
Viví conforme a mi edad.
 

(Váyanse los dos.)

 
TAMAR
Todo el mundo se casa, y todo el mundo
anda al revés, los mozos a la tierra
y los viejos al tálamo. No envidio 755
la boda de la hermosa Dorotea,
que más tengo en tener buena esperanza,
que quien ruin posesión tiene y alcanza.
 

(Entren de villanos ANSELMO, ROSELO, MARÍN y JULIA, con sus hoces y sombreros.)

 
ANSELMO
Paz sea en esta casa.
ROSELO
Dios la guarde
a la señora della.
MARÍN
Dios prospere
760
el pan y el vino; amén.
JULIA
Dios la dé un novio,
señora, si está en cierne de casada,
que se le envidien las que ya lo fueren,
y las que no, de pura rabia lloren.
TAMAR
El cielo, buena gente, los bendiga. 765
¿Son desta tierra?
ROSELO
Somos de Ferrara.
TAMAR
Quitaos, por vida mía, labradora,
el velo del rebozo y del sombrero.
JULIA
No puedo agora, que la noche toda
he caminado y vengo descompuesta. 770
En tocándome, estoy para serviros.
TAMAR
¿Y de cuál de los tres es la señora?
MARÍN
Mía.
TAMAR
Pardiez, que vós podéis ser bella,
pero que ya tenéis bellaco gusto.
¿Esto escogistes, donde están dos mozos 775
cual los que veis?
JULIA
¿Y vós cuál escogiérades?
TAMAR
Al mayor, por el talle y brío.
ROSELO
¿A mí?, ¿no era mejor mi compañero?
JULIA
Aunque esto burla es, de celos muero.
TAMAR
Perdone Dios a Julia, mi señora, 780
que tanto cuanto semejáis la cara;
-fol. 327-
mas, ¿qué es lo que buscáis?
ANSELMO
Labor buscamos.
TAMAR
Mi padre no está aquí, que él y mi hermano
van a buscar dos mozas que me ayuden,
que vienen a esta hacienda sus señores. 785
JULIA
¿Sus señores acá?
TAMAR
Como se ha muerto
Julia, la hija de mi amo, quiere
su hermano que se case con su hija,
y en tanto que les da licencia el Papa,
no quiere el viejo que en Verona viva, 790
porque no se le antoje algún mancebo.
ROSELO
¿Oyes aquesto?
JULIA
¡Ay, triste!
ANSELMO
Si se casa
tu padre, vuestra hacienda se destruye,
y yo quedo también sin Dorotea,
que desde el día del sarao la sirvo. 795
JULIA
Mejor lo haga el cielo; pues, hermosa,
ya que habemos venido a tan buen tiempo,
yo la quiero ayudar, y estos zagales
la mano probarán por esas mieses16.
TAMAR
Pues alto vós subid a ese aposento, 800
y ellos prueben la mano.
JULIA
Adiós, señores.
ROSELO
Adiós, Marcela.
ANSELMO
Adiós.
MARÍN
Estraño cuento.
¿Qué fin han de tener vuestros amores?
 

(Éntrense los cuatro, y salgan ANTONIO y LIDIO.)

 
ANTONIO
Que lleguen tarde a nuestra hacienda.
LIDIO
¿Y no es mejor, si están los labradores 805
descuidados, señor, de tu venida?
ANTONIO
¡Tamar!
TAMAR
¡Señor Antonio de mi vida!
ANTONIO
¿Sabe tu padre que a esta casa vengo?
TAMAR
Sabe tu casamiento, y le desea.
Solo tiene el cuidado que yo tengo 810
de que tan presto como dicen sea.
ANTONIO
Lo que me puede suceder, prevengo.
Soy viejo y es muchacha Dorotea;
que si un año las bodas dilatara,
-fol. 328-
nuestra esperanza y sucesión burlara. 815
Bien quisiera avisaros; no he podido,
que luego al punto me mandó mi hermano
sacar a Dorotea.
TAMAR
Justo ha sido,
que no es lícito el trato cortesano
a quien ha de esperar viejo marido; 820
que al bozo rubio siempre envidia el cano.
ANTONIO
¿Soy muy viejo, Tamar?
TAMAR
No eres muy viejo.
¿Nunca tus canas te mostró tu espejo?
ANTONIO
Vete a hacer tus haciendas.
TAMAR
En tratando
de los años, a un viejo pierde el seso. 825
 

 (Váyase.) 

ANTONIO
Ve, Lidio, a ver si vienen.
LIDIO
Voy volando.
 

 (Váyase.) 

ANTONIO
Bien sé que en esta edad ha sido exceso;
pero voy el remedio procurando
de nuestra sucesión; y no es suceso
en el mundo tan nuevo; que esta culpa, 830
en mil ejemplos hallará disculpa.
Bajando va la fría, escura noche,
por las gradas de sierras enlutadas
en su medroso coche, y nuestro coche
no llega a estas paredes enramadas, 835
pues no es razón que Dorotea trasnoche.
Estas palabras son enamoradas.
No hay cana edad que tanto enmudezca.

 (Ruido en alto.) 

¡Válgame el cielo!, ¿qué ruido es este?
Pues no son truenos del airado cielo; 840
parece que la máquina celeste,
rota de sus dos quicios, viene al suelo.
Valor mi sangre en tanta edad me preste,
¡Qué triste voy! Todo me eriza el pelo.
 

(Arriba, JULIA.)

 
JULIA
¡Padre!
ANTONIO
La voz conozco, muerto quedo.
845
JULIA
¡Padre!
ANTONIO
Esta es Julia, o me la forma el miedo.
JULIA
Oye, ingrato padre mío,
si acaso sentido tienes,
estas últimas palabras,
aunque después de mi muerte. 850
  -fol. 329-  
ANTONIO
Hija, ¿eres tú?
JULIA
¿No conoces
mi voz? Pero bien parece
que hasta mi voz olvidaste.
ANTONIO
Hija, ¿adónde estas? ¿Qué quieres?
JULIA
Padre, pues del otro mundo 855
vengo a hablarte; escucha, atiende...
ANTONIO
Hija, aunque tu voz conozco,
el no verte me entristece.
JULIA
¿Quieres que salga en la forma
que estoy, y a ti me presente? 860
ANTONIO
No, hija, que no me siento
con fuerzas. Háblame y vete.
JULIA
Yo me maté por tu causa.
ANTONIO
¿Por mi causa?
JULIA
Claramente.
Tú me casabas por fuerza. 865
ANTONIO
Mi intento fue bueno.
JULIA
Advierte
que el Conde me merecía,
mas no quiso amor que fuese
mi esposo, porque ya estaba
casada.
ANTONIO
Culparte debes
870
a ti misma en no decirme
lo que tan tarde me ofreces.
Dijérasme: «Padre mío,
yo soy mujer flaca y débil;
caseme contra tu gusto, 875
yerros de amor oro tienen.»
Perdonárate yo entonces,
que no es posible eligieses
hombre tan vil, siendo cuerda,
y en virtud y ingenio un fenis. 880
JULIA
Cualquier hombre te dijera,
por vil y bajo que fuese;
y no puede el que me dio
para marido mi suerte.
Casome Aurelio con él, 885
que hasta tanto que tuviese
la bendición de la iglesia,
no fue posible moverme.
Dos meses fue mi marido.
ANTONIO
¿Que no se supo en dos meses? 890
JULIA
No padre, porque el peligro
no hay cosa que más enfrene.
Pues como me vi casada,
y que casarme pretendes,
dime la muerte, y estoy 895
a donde imaginar puedes.
Pues te casas, padre mío,
yo te doy mil parabienes,
que no es mi intención agora
que tu casamiento dejes. 900
Solo te pido que honres,
y que en paz y amistad quedes
con el que fue mi marido,
y que su muerte no intentes,
que si lo haces te juro 905
que los días que vivieres,
con el fuego que me abrasa
cada noche te atormente.
 

 (Váyase.) 

ANTONIO
Pues dime quién es el hombre.
JULIA
El que a Otavio dio la muerte, 910
el hijo del que sustenta
tus enemigos Monteses,
Roselo, padre, se llama.
ANTONIO
Oye hija, escucha. Fuese.
¡Roselo!, ¡quién tal pensara!, 915
el nombre solo me ofende;
mas yo te doy la palabra
de respetarle y tenerle,
por haber sido tu esposo,
por hijo mientras viviere. 920
 

(Entren TEOBALDO y DOROTEA, el CONDE PARIS, y alabardas, ANSELMO y ROSELO y MARÍN, atados.)

 
TEOBALDO
Pasad adelante, infames.
ANTONIO
¿Qué es esto?
TEOBALDO
Tu buena suerte.
Alégrate, que ya el cielo
en tu favor amanece.
  -fol. 330-  
ANTONIO
¿Qué gente es aquesta, hermano? 925
PARIS
¿No conoces esta gente?
Roselo es este.
ANTONIO
¿Roselo?
TEOBALDO
Roselo Montés es este;
que, en el hábito que miras,
el cielo quiso que fuese 930
de mi gente conocido.
No le he muerto, por hacerte
deste y de sus dos amigos,
como a yerno, igual presente.
Belardo, que viene aquí, 935
con solo no conocerle,
de tenerle se disculpa
en tu hacienda.
BELARDO
Bien entiendes
que si yo le conociera,
te escusara de ponerte 940
en ocasión de matarle.
TEOBALDO17
Si ofender al cielo temes,
mira, hermano, de qué modo
pretendes que le atormenten:
¿Quieres que a un árbol le liguen?, 945
¿quieres que todos le flechen?,
¿quieres que le tiren balas?
Habla, pues. ¿Qué te suspendes?
ANTONIO
Paris, Teobaldo y vosotros,
todos los que estáis presentes 950
oigo.
TEOBALDO
¿Qué muerte?
ANTONIO
Ninguna;
que Roselo vivir tiene.
Mi hija, amigos, mi hija,
a donde estáis me aparece,
y me dice que Roselo 955
era su esposo.
TEOBALDO
Detente.
ANTONIO
No hay que detener, Teobaldo,
por no sufrir que la fuerce
al casamiento del Conde,
con ponzoña se dio muerte. 960
Dice que ha de atormentarme,
si más su enemigo fuere,
con el fuego que la queme.
TEOBALDO
Sospecho que te arrepientes,
y que esas quimeras finges. 965
ANTONIO
Hermano, si no lo crees,
esta noche, y aun agora,
podrá ser que venga a verte.
TEOBALDO
No, no, Antonio, estese allá.
Yo lo creo.
ANTONIO
Pues advierte
970
que Roselo fue mi hijo,
y que serlo tuyo tiene.
Hoy le has de dar a tu hija,
yo no la quiero, ni verme
en mas desdichas.
TEOBALDO
Mi hija.
975
ANTONIO
Tu hija, para que quede
hoy nuestra paz confirmada.
PARIS
Cuando los cielos decreten
que las paces destos bandos
desta suerte se comiencen, 980
no hay que replicar, Teobaldo.
A Roselo le promete
tu hija.
TEOBALDO
Sin nuestras paces,
así el cielo ordena y quiere.
Yo se la doy.
 

(JULIA salga.)

 
JULIA
Eso no,
985
¡oh, traidor, con dos mujeres!
DOROTEA
¿Es esta Julia?
TEOBALDO
Ella es.
JULIA
Nadie huya.
PARIS
Julia, tente.
JULIA
Padre, mira que estoy viva.
Vuelve tío, padre vuelve. 990
TEOBALDO
¿Qué nos quieres, Julia, di?
PARIS
Dime, esposa, ¿qué nos quieres?
JULIA
No soy tuya, conde Paris,
de Roselo soy.
  -fol. 331-  
PARIS
No pienses
que te quiero ni verte yo. 995
JULIA
Viva estoy.
ANTONIO
Hija, si vives
en el alma sola, ¿qué intentas?
¿Quieres que otra vez te entierren?
JULIA
Viva estoy, que aquel morirme
fue por un veneno fuerte. 1000
Roselo me trujo aquí.
Habla, esposo, que ya puedes.
ROSELO
Yo la saqué del sepulcro,
y así es mi mujer dos veces.
PARIS
Y yo digo que otras tantas 1005
de derecho se le debe.
ANTONIO
Dale la mano, y a mí
los brazos.
JULIA
Padre, detente,
porque primero a mi prima
cases con quien la merece. 1010
TEOBALDO
¿Quién es?
JULIA
Anselmo.
ANSELMO
Yo soy,
mis partes sabréis en breve.
ANTONIO
No es tiempo, dale las manos.
MARÍN
¿Y a mí no hay quien me consuele?
¿No hay quien me paga el sacar 1015
esta muerte?
JULIA
Razón tiene.
Celia es suya y mil ducados.
ROSELO
Senado, pues ya se entiende
lo demás, aquí dan fin
Castelvines y Monteses. 1020


 
 
Fin desta comedia
 
 


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