Que nuestro señor Jesucristo no ha triunfado
del mundo por la santidad de su doctrina ni por las profecías y
milagros, sino a pesar de todas estas cosas
Que la Iglesia ha triunfado de la sociedad a pesar
de los mismos obstáculos y por los mismos medios sobrenaturales que
dieron la victoria sobre el mundo a nuestro Señor Jesucristo