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    El divino Orfeo (versión de 1663)
     Pedro Calderón de la Barca
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El divino Orfeo

Auto sacramental alegórico

Versión de 1663


Pedro Calderón de la Barca



JHS María José



[PERSONAS]
 

 
EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS.
LA ENVIDIA.
ORFEO.
LA NATURALEZA HUMANA.
DÍA 1.º
DÍA 2.º
DÍA 3.º
DÍA 4.º
DÍA 5.º
DÍA 6.º
DÍA 7.º
LETEO,   barquero.
PLACER,   villano.




 

Suena un clarín. En el carro primero que será una nave negra y negras sus flámulas, banderolas, jarcias y gallardetes, pintadas de áspides por armas y dando vuelta, se ven en su popa el PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS y la ENVIDIA con bandas, plumas y bengalas negras.

 
PRÍNCIPE
Ya que sulcar me veo
sobre las negras ondas del Leteo,
imaginado río
que entre el caos y el abismo, imperio mío,
corre veloz, por cuyas pardas nieblas 5
el gran Príncipe soy de las tinieblas,
ya que sulcar, digo otra vez, me veo
sobre las negras ondas del Leteo,
a quien por lo letal otro sentido
ha de llamar el río del olvido, 10
dé un bordo y otro esta supuesta nave,
no del Austro impelida, que süave
corre del mediodía,
sino del Aquilón que el Norte envía.
En corso ande hasta ver si erradas güellas 15
me vuelven a rozar con las estrellas,
y sí harán, si es que el día
llega que ya antevió la ciencia mía
en el retrato de la soberana,
siempre feliz Naturaleza humana, 20
por quien cosario intento
dar fuerza a un alegórico argumento
viendo que es ella, el día que ella sea
alto ejemplar de la divina idea,
el infestado triunfo que interesa 25
mi aborrecido amor, siendo la presa
con quien mi grande espíritu atrevido
vuelva a sulcar las ondas del olvido.
 

(Suena el clarín, dando vuelta la nave.)

 
ENVIDIA
Si el sacro texto, al prevenir tus artes,
ladrón te ha de llamar en tantas partes 30
cuantas tus robos ya en mi mente llora,
de Jericó en los campos de la aurora
errante peregrino;
cuantas al Padre de familias, digno
precepto manda que en su guarda anhele 35
y impedirá tus hurtos como vele;
cuantas ronde el portillo, porque advierta
el pastor que el ladrón no va a la puerta,
sin otros infinitos
lugares que baldón de tus delitos 40
tu ilustre ser disfamen,
¿qué mucho, ya que ellos ladrón te llamen,
que añadiendo pesares a pesares
te llames tú pirata de los mares?
Y no sin opiniones 45
auténticas también tribulaciones
las aguas se interpretan,
pues ¿qué daños habrá que no cometan
tus iras en su espuma,
si hay quien tribulaciones las presuma? 50
PRÍNCIPE
Hermosa Envidia mía,
ya que el día vagamos sin el día
y que hasta agora todo es noche oscura,
vestido del color de mi ventura,
al sacro solio mira, 55
pues siempre perspicaz tu vista aspira
a lo más alto, a ver si descubrimos
señas del rumbo que a buscar venimos.
ENVIDIA
Informe globo, aún la materia prima
se está como se estaba; nada anima, 60
nada vive ni alienta.
 

(Dentro, un instrumento.)

 
Sólo escucho una voz.
PRÍNCIPE
Pues oye atenta.
ENVIDIA
Suena muy lejos.
PRÍNCIPE
Para nuestro oído
no hay distancia que impida su sonido
y voz que agora dulcemente grave 65
quiera unir lo imperioso y lo süave,
no dudo que voz sea
que atraiga a sí cuanto atraer desea
y más si atiendo en la sabiduría
que debajo de métrica armonía 70
todo ha de estar constando en cierto modo
de número, medida y regla todo,
tanto que disonara
si faltara una sílaba o sobrara.
ENVIDIA
Pues siendo así, ¿qué mucho 75
músicas oiga?
PRÍNCIPE
Escucha, pues.
ENVIDIA
Ya escucho.
 

(Puesta en través la nave y ellos en su costado, se abre el segundo carro (que será un globo celeste pintado de astros, signos y planetas) en dos mitades, cayendo la una sobre el tablado y quedando la otra fija, de suerte que ORFEO, que sale de la una, pueda representar sobre la otra. Adviértase que cuanto represente ha de ser cantado en estilo recitativo, a cuya primer copla se abrirá el carro tercero en otras dos mitades, viéndose dentro de él los siete DÍAS reclinados, como dormidos, y en medio de ellos la NATURALEZA HUMANA.)

 
ORFEO
¡Ah de ese informe embrión!
¡Ah de esa masa confusa
a quien llamará el poeta
caos y nada la escritura! 80
TODOS

 (Dormidos.) 

¿Quién será quien nos busca?
ORFEO
Quien de la nada hacer el todo gusta.
ENVIDIA
En no bien formado acento
de torpe asonancia ruda
aquella unida cadena, 85
que todas las cosas junta
y nada cada una espera
ser un todo cada una,
le responden.
PRÍNCIPE
Atendamos
a lo que el misterio oculta. 90
ORFEO
¡Ah de ese lóbrego seno!
¡Ah de esa cárcel obscura
sobre cuya faz, de Dios
el espíritu fluctúa!
TODOS
¿Quién será quien nos busca? 95
ORFEO
Quien de la nada hacer el todo gusta.
Hágase la luz hermosa
y en esa trabada lucha
dividida de las sombras
ella arda y todo luzga. 100
TODOS

 (Entre sueños.)  

¿Qué esplendor nos ilustra?
DÍA 1.º
El que en mi luz de las tinieblas triunfa.
 

(Sale de la parte de adentro, como rompiendo el peñasco, una hacha encendida, despierta el DÍA 1.º y tomándola en la mano, representa yéndose con ella.)

 
Siendo del Día Primero
obra luciente esta pura
antorcha que dividida 105
de las sombras os alumbra.
TODOS
¿Quién te dio luz tan pura?
DÍA 1.º
Voz que atractiva mueve a ir en su busca.

 (Vase.)  

ORFEO
Divididas de las aguas
también hoy las aguas, unas 110
queden en la tierra y otras
a ser firmamento suban.
TODOS

 (Entre sueños.) 

¿Qué esfera nos circunda?
DÍA 2.º
Del Día Segundo, la estación segunda.
 

(Descúbrense en lo lejos del peñasco una perspectiva de ondas y despierta el DÍA 2.º)

 
Pues las aguas divididas 115
en transparente cerúlea
tez forman un pabellón
que todo el ámbito cubra.
TODOS

 (En sueños.) 

¿Quién dio su arquitectura?
DÍA 2.º
Voz que atractiva mueve a ir en su busca. 120

 (Vase.) 

ORFEO
Las aguas que se quedaron
sobre la tierra que inundan,
dejándola árida y seca
a un espacio se reduzcan
que mar se llame; y porque 125
estéril no esté, produzga
fértiles plantas que crezcan
según las especies suyas.
TODOS

 (En sueños.) 

Qué golfos, qué verduras...
DÍA 3.º
Del Día Tercero son mansión fecunda. 130
 

(Despierta el DÍA 3.º con guirnalda de flores y ramos de frutas en las manos.)

 
Pues ya a la tierra, que estaba
llena de grietas y arrugas,
árboles, frutos y flores
a matices la dibujan.
TODOS

 (En sueños.)  

¿Quién les dio flor y fruta? 135
DÍA 3.º
Voz que atractiva mueve a ir en su busca.
ENVIDIA
¿Qué voz es la que tras sí
se lleva cuanto la escucha?
PRÍNCIPE
Absorto estoy, pero atiende
hasta ver lo que resulta. 140
ORFEO
Los dos bellos luminares
se hagan del sol y la luna,
que él presida al claro día
y ella a la noche nocturna.
TODOS
¡Qué dos bellas criaturas! 145
DÍA 4.º
Del Cuarto Día majestad augusta
 

(Descúbrense en la cumbre del peñasco un sol, estrellas y luna y despierta el DÍA 4.º)

 
son las dos y no en las dos
solas su esplendor se aúna,
que todo el cielo se esmalta
de hermosas estrellas rubias. 150
TODOS

 (En sueños.) 

¿Quién tanta luz divulga?
DÍA 4.º
Voz que atractiva mueve a ir en su busca.

 (Vase.) 

ORFEO
El vago espacio del aire,
del mar la estación profunda
habiten aves y peces, 155
bajeles de escama y pluma.
TODOS

 (En sueños.) 

¡Qué dos veloces turbas!
DÍA 5.º
Del Quinto Día el alto afán anuncian.
 

(En las ondas que se descubrieron se ven correr por ellas algunos pescados y se echan a volar pájaros y despierta el DÍA 5.º)

 
Pues en el de mar y viento
pueblan páramos y espumas 160
los peces que le atraviesan
y las aves que le cruzan.
TODOS

 (En sueños.) 

¿Quién hay que su alma infunda?
DÍA 5.º
Voz que atractiva mueve a ir en su busca.

 (Vase.)  

ORFEO
De diversos animales 165
valles y montes se cubran,
que rústicamente moren
las entrañas de sus grutas.
TODOS

 (En sueños.) 

¡Qué variedad tan bella y tan robusta!
DÍA 6.º
La fatiga del Sexto Día divulga 170
 

(Por varias concavidades del peñasco se ven testas de diversos animales y despierta el DÍA 6.º)

 
esa bruta especie, pero
no por eso se desluzga
su Hacedor, pues ser no deja
animada por ser bruta.
TODOS
¿Quién les dio la fiereza y la hermosura? 175
DÍA 6.º
Voz que atrativa mueve a ir en su busca.

 (Vase.) 

PRÍNCIPE
¡Absorto a tantos prodigios
estoy!
ENVIDIA
Yo elevada y muda
y aun temo que aquí no paren
las maravillas.
PRÍNCIPE
Escucha.
180
ORFEO
Ya que agua, aire, tierra y fuego,
firmamento, sol y luna,
estrellas, frutos y flores,
pieles, escamas y plumas
vienen a mi voz, de todos 185
con majestad absoluta
la humana Naturaleza
goce ufana, porque en suma
conozcan las criaturas
que la Naturaleza de todo triunfa. 190
 

(Despierta la NATURALEZA HUMANA.)

 
NATURALEZA
¿Qué soberano poder
del no ser al ser me muda
con vida para que anime
y alma para que discurra?
¿Qué soberano poder, 195
digo otra vez y otras muchas,
de potencias me ilumina
y de sentidos me ilustra?
Y esto el mismo día que llama
a los brutos, porque arguya 200
cuánto a su ser diferencia
mi ser, pues a vista suya
con perfección más suma
en mí el Día Sexto coronar procura.
 

(Canta ORFEO como siempre y ella le escucha sin verle suspensa.)

 
ORFEO
El que quiere que poseas 205
todo el universo, a cuya
causa en la porción del alma
te hace a semejanza suya.
Vive, pues, vive y anima,
ya que para que nos una 210
un lazo de amor y sea
süave nuestra coyunda,
mi voz te inspira, si ya
tú no haces en la caduca,
terrestre porción del cuerpo 215
del que es tu oriente, tu tumba.
Y pues de tanta tarea
es bien que al descanso acuda,
para que el Séptimo Día
a mi culto se atribuya. 220
Sobre todos esos seis,
en quien mi voz ejecuta
lo imperioso y lo atractivo,
de tu libre albedrío usa;
conozcan las criaturas 225
que la Naturaleza de todo triunfa.
MÚSICA
Conozcan las criaturas
que la Naturaleza de todo triunfa.
 

(Ciérrase el globo con él dentro.)

 
NATURALEZA
Suave acento que tras ti
me llevas aguarda, escucha, 230
que ya te sigo por donde
no sé, que absorta y confusa
dudo dónde se oculta
voz que atractiva mueve a ir en su busca.
 

(Ciérrase el peñasco con ella dentro.)

 
PRÍNCIPE
Aquella hermosa beldad, 235
que también en veloz fuga
va tras la voz, es, Envidia,
la que en sombras y figuras
de un retrato me enseñó
en mi primer patria augusta 240
para jurarla mi reina
y su esposa Dios, a cuya
vista a un tiempo padecí
las dos mortales angustias
de odio y amor, empleando 245
en mí sus dos fieras puntas,
siendo, para que no extrañes
el que me embistiesen juntas,
de amor, por hacerla mía,
de odio, por no verla suya; 250
y pues brotando en baldones,
en oprobios y en injurias
mi rencor, dije que siendo,
como era, inferior criatura,
yo no había de adorarla, 255
con cuya obstinada furia,
comunero del impíreo,
trayendo a mi bando muchas
rebeldes tropas, en arma
puse la celeste curia, 260
de que resultó, perdida
la batalla, hacer que huya
a las tinieblas adonde
sienta, llore, gima y sufra.
Ya es tiempo de que borremos 265
a Dios esta hermosa hechura
haciéndola mía, si tú,
Envidia, mi intento ayudas.
Veamos si es muerta en culpa,
que la Naturaleza de todo triunfa. 270
 

(Él y MÚSICA, dentro, a lo lejos.)

 
ENVIDIA
Si soy Envidia y padezco,
Príncipe, las penas tuyas
en la parte de ser de otros
felicidades, ¿qué dudas?
Áspid me llaman y pues 275
hay flores, plantas y frutas
y en frutas, plantas y flores
dicen que el áspid se oculta.
Ya que hay tierra, a tierra vamos
y no receles, que astuta, 280
arrastrando por la hierba
que es la piel de mis calumnias,
la planta le muerda el fiero
veneno de mi cicuta,
que corriendo al corazón 285
sentido y razón ofusca;
con cuyo desmayo tú,
si a la tierra se la hurtas
y con ella del olvido
otra vez las ondas sulcas... 290
ELLA y MÚSICA
Verás si el eco repetir rehúsa
que la Naturaleza de todo triunfa.
 

(Dentro a lo lejos.)

 
PRÍNCIPE
En esa esperanza y esta
ira, atiende a cuanto estudia
de delirios un amor 295
que en agua sus torres funda.
¡Oh tú, río del olvido!,
pues que mi voz te conjura,
para que también mi voz
por la oposición perjura 300
de Dios prodigios intente,
de la verdinegra bruma
de las ondas, cuyo seno
en bóvedas te sepulta
que han de ser a los mortales, 305
si puedo, lóbregas urnas,
la yerta cerviz levanta
y haciendo que se sacuda
de ella la escamada crencha,
mi mágica voz escucha. 310
 

(Entre la ondas en que se mueve la nave ha de haber un escollo; este se abre y sale de él LETEO, vestido de barquero, con una guadaña por tridente.)

 
LETEO
¿Qué es, Príncipe, lo que quieres?
PRÍNCIPE
Que esta nave que fluctúa
el negro Ponto a tus ondas,
en ellas se quede surta
a tu gobierno con orden 315
de que persona ninguna
pase tu golfo sin que
a mi imperio la reduzgas,
en tanto que a tierra yo
voy, llevado de mi astucia 320
(¡mejor mi rencor dijera!)
en otro traje a hacer una
presa por quien diga Pablo,
cuando al mundo te introduzgas,
«la culpa entró por el hombre 325
y la muerte por la culpa».
LETEO
De mí fía que no en vano
a mi amarillez adusta
el griego idioma Aqueronte,
que es decir fría, caduca, 330
vil, yerta y pálida imagen,
hará que el nombre traduzga,
cuando al tocar mis orillas
vea el cielo que se asustan
los humanos pavoridos 335
de mi macilenta, mustia
tez, haciendo que obedezcan
tus órdenes con tan dura
ley que el que una vez las pase,
no vuelva a pasarlas nunca. 340
PRÍNCIPE
De ti lo espero y yo haré,
si es que me vale mi industria,
que tu tridente sus fueros
pase al orbe.
LETEO
Sus agudas
cuchillas serán guadaña 345
que en fúnebres sepolturas
abran la tierra, si tú
la posees.
ENVIDIA
La chalupa
llegue a bordo, que has de verte...
LETEO
Sí hará, si mi horror te ayuda. 350
ENVIDIA
De aquesa presa pirata...
LETEO
Ladrón de aquesa hermosura...
ENVIDIA
Por más que dice ese acento...
LETEO
Por más que esa voz pronuncia...
PRÍNCIPE
Si ambos me ayudáis, ¿qué importa 355
que ellos repetir presuman:
ELLOS y MÚSICA
Puesto que es de tantas bellas criaturas
la Naturaleza reina absoluta,
hoy el Placer vea de todas juntas
que la Naturaleza de todas triunfa? 360
 

(Con esta repetición, sonando a un tiempo el clarín, la MÚSICA y la representación, da vuelta la nave con el PRÍNCIPE y la ENVIDIA; el escollo se cierra con LETEO y salen del carro del peñasco los DÍAS cantando y bailando delante de la NATURALEZA y el PLACER con ellos, introducido en su festejo, cuya copla se repite lo que tarden en desaparecer escollo y nave.)

 
MÚSICA
Puesto que es de tantas bellas criaturas
la Naturaleza reina absoluta,
hoy el placer vea de todas juntas
que la Naturaleza de todas triunfa.
PLACER
Si es que el Placer lo ha de ver, 365
bien es que a la fiesta acuda,
pues para aquesta ocasión
fue de otro festín resulta,
y así, pues todos tenéis
hoy el placer de que cumpla 370
el cielo las perfecciones
del ser que no fuera nunca,
si él no quisiera que fuera,
usando de la dulzura
de su voz no viene mal 375
que con todas me introduzga

  (Canta.) 

diciendo de fiesta, de jira y de bulla...

  (Con todos.) 

puesto que es de tantas bellas criaturas

  (Y baila.) 

la Naturaleza reina absoluta,
hoy el Placer vea de todas juntas 380
que la Naturaleza de todas triunfa.
NATURALEZA
Ya que vamos, claros Días,
en busca de aquella voz
que dulcemente veloz
vuestras dichas y las mías 385
del no ser al ser eleva,
sin ver a quién se le debe,
pues sólo un «sea» nos mueve,
sólo un «hágase» nos lleva,
¿no será bien que rendidos, 390
en fee de que pretendemos
conocerle, que a él pasemos
la alabanza agradecidos
que a mí me ofrecéis y en muestras
de amor, de nuestra alegría, 395
al descanso de su día,
de las grandes obras nuestras
debidas gracias?
TODOS
Sí.
NATURALEZA
Pues
conmigo decid en tanto
que a él hallemos ahora un canto 400
que será salmo después.
 

(Ella representa y todos cantan alrededor de ella, danzando y bailando. Representando.)

 
Al Señor confesemos...
[TODOS]

  (Cantado.) 

Al Señor confesemos...
NATURALEZA
Que con una voz sola...
MÚSICA
Que con una voz sola... 405
NATURALEZA
Es el principio y fin...
MÚSICA
Es el principio y fin...
NATURALEZA
De tantas bellas obras.
MÚSICA
De tantas bellas obras.
NATURALEZA
Confesemos su gloria... 410
MÚSICA
Confesemos su gloria...
NATURALEZA
Pues es en eterno su misericordia.
MÚSICA
Pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Al que es Dios de los dioses
y, según la fee informa, 415
es en la esencia uno
y trino en las personas.
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Señor de los señores, 420
que con su poderosa
mano da a la más ruda
materia bella forma.
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia. 425
NATURALEZA
Al que en su entendimiento,
con sólo querer obra
de nuevas maravillas
las fábricas hermosas.
MÚSICA
Confesemos su gloria 430
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Al que afirmó la tierra
sobre las vagas ondas
y hizo dos luminares
de luces y de sombras. 435
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Al que pobló la tierra
de escuadrones de rosas
y de peces y aves, 440
el mar y el aire a tropas.
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Al que manchó de varios
colores pieles toscas, 445
que en solo brutos pueden
ser las manchas curiosas.
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Y pidámosle todos 450
con mil ansias devotas
que de los que le buscan
ni se oculte ni esconda.
 

(Sale ORFEO cantando.)

 
ORFEO
No hará, beldad hermosa,
porque es en eterno su misericordia. 455
PLACER
¿Siempre su voz ha de ser
suave, dulce y amorosa?
LOS DÍAS
Sí, que como es perfección
el canto, hasta de él se adorna.
ORFEO
Y para que vean los Días 460
que alimentaron las horas,
que quien me busque me halle,
que a quien me llame responda
y a quien me pida conceda,
al paso os salgo, de forma 465
que agradecida mi fee
a esas ansias amorosas
quiero que se conozca
cuánto es en eterno mi misericordia.
Enamorado de ti, 470
porque a mi amor correspondas,
la gala de las finezas
vestí en traje de lisonjas
usando de aquella voz,
que a tus ojos misteriosa 475
la gran fábrica del mundo
puso en primores de solfa,
y tanto que si a la tierra
sobresaliera una roca,
un átomo al aire, al fuego 480
un rayo, al mar una gota,
todo disonara y siendo
así que es música toda
su acorde unión, bien en fee
de habilidad tan heroica 485
y de ser Hijo del Sol
de Justicia, cuya antorcha
Dios de Dios y Luz de Luz
en sus símbolos me nombra,
espero que de mi amor 490
te obligues, zagala hermosa,
pues ya se sabe que un alma
en gracia es mi mejor boda,
mostrando al ser mi esposa
cuánto es en eterno mi misericordia. 495
NATURALEZA
Bello músico que inspiras,
galán poeta que formas
tan perfectos los acentos
que a sus cláusulas sonoras
las aves su vuelo inclinan, 500
los peces su esfera cortan,
los brutos su estancia dejan,
las flores dejan su alfombra,
los árboles sus raíces
y aun yendo andando sus copas, 505
sin ser la voluntad tuya,
no se movieran sus hojas;
tan humilde, tan rendida,
tan voluntaria se postra
a ti el alma que confiesa 510
ser más esclava que esposa.
Mas ¿qué mucho, si te ama, si te adora?
MÚSICA
Porque es en eterno tu misericordia.
ORFEO
Entra a mi florido alcázar
cuya estancia deleitosa 515
tu eterna patria será
edades siempre dichosas
sin que conozcas qué es
penalidad ni congoja,
pues aun lo que es muerte yo 520
haré que no lo conozcas,
mientras tú advertida vivas
de que entre flores y rosas
puede haber áspid que intente
verter la amarga ponzoña 525
de sus iras, infestando
la más matizada poma
que yo te señale en quien
su mortal veneno ponga.
NATURALEZA
Si tú me adviertes y yo 530
a tu voz he de estar pronta,
¿qué veneno habrá que tema,
si no ha de haber ley que rompa?
ORFEO
Ven, pues, y todos venid,
pues en su edad venturosa 535
ella ha de gozar los días
que eternos siglos compongan.
NATURALEZA
Venid y cantando sea,
para que, hablando en su propia
frase, le suene mejor 540
lo que de nosotros oiga.
MÚSICA
Al Señor confesemos,
que con una voz sola
es el principio y fin
de tantas bellas obras. 545
TODOS
Confesemos su gloria,
pues es en eterno su misericordia.
 

(Haciendo la MÚSICA y los DÍAS dos alas, se entran por en medio de ellos ORFEO y la NATURALEZA, dadas las manos, y todos con sumisión los siguen cantando. Queda el PLACER solo y salen el PRÍNCIPE y la ENVIDIA, vestidos de villanos.)

 
PLACER
¿No es bueno que ya de miedo
no puedo entrar en la trova
al oír que entre las flores 550
hay áspides que se escondan?
PRÍNCIPE
Ya a la vista del empeño,
Envidia, estamos, si notas
que del damasceno campo,
donde la busca y la informa, 555
a su ameno paraíso
la lleva.
ENVIDIA
Pensemos forma
de introducirnos en él.
PRÍNCIPE
Pues lo primero que topa
la Envidia es con el Placer 560
de otros y el ser nos emboza
villanos como él y el traje
tal vez las almas conforma,
de él nos valgamos.
ENVIDIA
¿No fuera
más conveniente por otra 565
razón?
PRÍNCIPE
¿Qué razón?
ENVIDIA
Que siendo
su Placer, fuera gran cosa
le hiciéramos su pesar.
 

(Vanse acercando a él.)

 
PLACER
¿Quién anda por aquí? ¡Hola!
¿Qué fuera que fuera el áspid? 570
PRÍNCIPE
Quien no se atreve, no logra;
ignorantes nos finjamos
con sencillez cautelosa
para asegurarle.
ENVIDIA
Pues
atrás le deja la tropa, 575
quizá porque menester
no ha más Placer del que goza,
tenle.
PRÍNCIPE
Sí haré; mas ¡ay, triste!

 (Retírase de él.) 

ENVIDIA
¿Qué te retiras y asombras?
PRÍNCIPE
¡Ay! Que es Placer y no puedo 580
tenerle yo.
 

(Tiénele la ENVIDIA.)

 
ENVIDIA
Llega agora,
que para hacerle pesar
que sea Placer, ¿qué importa?
Tente, rústico pastor.
PRÍNCIPE
Villano, tente.
 

(Cógenle los dos en medio.)

 
PLACER
¡Ay de mí!
585
¿Si anda el áspid por aquí?
LOS DOS
¿Pues de qué tienes temor?
PLACER
De veros a vos y a vos.
PRÍNCIPE
¿Eso qué te desconfía?
PLACER
Que cuando un áspid temía, 590
pienso que he dado con dos.
ENVIDIA
¿Por qué lo dices, villano?
PLACER
Porque tenéis, a mi ver,
cara de echar a perder
a todo el género humano. 595
¿Quién diablo sois que no os vi
otra vez ni veros quiero?
PRÍNCIPE
Tan instante mi primero
placer fue que sería así.
ENVIDIA
Dos extranjeros pastores 600
somos que huyendo venimos
de otra patria en que nacimos
los siempre usados rigores
con que la propia nos trata;
y así a restaurar su pena 605
vamos buscando la ajena
y viendo que se dilata
de esta la voz, en cuanto es
abundante, rica y bella,
nos quedaremos en ella, 610
si hay en qué ocuparnos, pues
habiendo jardines bellos
y sabiendo agricultura,
será de todos ventura
introducirnos en ellos. 615
A aqueste efecto de ti
nos quisiéramos valer.
PRÍNCIPE
Y de camino saber
qué tierra es y quién aquí
vive y qué voz es aquesta 620
que hace los montes mudar.
PLACER
Por Dios, que me he de vengar
del susto y que ha de haber fiesta,
pues para dar que reír,
propio oficio del Placer, 625
una fábula ha de ser
la que les he de decir.
La tierra a que habéis llegado,
haced labradores cuenta
que es la gran isla de Tracia, 630
fértil pedazo de Grecia,

  (Aparte. 

bravos delirios les digo,
si ya el curioso no atienda
que los delirios adrede
tal vez fueron sutilezas). 635
Entre otras grandezas suyas,
es hoy su mayor grandeza
un músico que a su voz
no hay cosa que no se mueva,
a cuya causa es su nombre 640
Orfeo, que se interpreta
dorada voz o voz de oro,
porque como el oro tenga
virtud atractiva, pasa
a la voz sus excelencias. 645
Hijo dicen que es del Sol
y aun el Sol mismo pudiera
ser, según igual el Padre
concepto de luz le engendra.
Este músico de Gracia 650
(equivocóse la lengua,
de Tracia quise decir...);
pero poco hay que se pierda
en que de Gracia le llame
y pues es la suya inmensa, 655
con tuis amicis non te
ponas in una litera,
tiene una esposa tan linda
que lo menos que hay en ella
es la belleza, mirad 660
cuáles en sus excelencias
las demás serán, si es
la de menos la belleza.
No hay ciencia de que no esté
dotada, tanto que al verla 665
tan sabia que incluye toda
la erudición de las ciencias,
Eurídice la han llamado
los que al pronunciarla alteran
al nombre de erudición 670
el acento o la cadencia
(¡cuáles están, aunque en griego
les hablo, la boca abierta!).
Dríade, ninfa del agua,
hay quien diga que es; mas esta 675
razón pienso que es porque
una gran ventura espera
que por agua ha de venirla.
En fin, en estas florestas
que son bello paraíso 680
(bien que poco el serlo cuesta,
pues si él dice: vengan flores,
vienen flores; frutos vengan,
vienen frutos, fuentes, ríos,
troncos, aves, peces, fieras) 685
tanto a Eurídice Orfeo ama
que pienso que si la viera
 

(Dentro, los instrumentos.)

 
en el infierno... Mas esto
para adelante se queda
pendiente agora, porque 690
él se ha retirado y ella
discurriendo espacios ya
de jardines, ya de selvas,
viene hacia aquí; si servirla
deseáis, la diligencia 695
con ella haced, no conmigo,
que si por mi voto fuera,
no os recibiera, porque,
si no me mienten las señas,
traza tenéis de no ser 700
buenos en Dios y en conciencia
para nada de esta vida.
Con esto, adiós; buenos quedan
con la fabulilla y más
si agora engañados llegan 705
como a Eurídice a decirla
que en su servicio los tenga.

 (Vase.)  


    El divino Orfeo (versión de 1663)
     Pedro Calderón de la Barca
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