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José F. Ramírez
DESCRIPCIÓN
DE LOS CÓDICES
CÓDICE CASTELLANO
Un vol., fol., copia limpia con suficientes márgenes y letra clara del siglo XVI, encuadernación moderna á la holandesa. Léese en su tejuelo: Colección de Muñoz==Sahagún. -Historia de las cosas de Nueva-España. -Número de orden, 50. -Marca A 77. -Comienza con tres fojas blancas de papel moderno, que el encuadernador agregó para servir de guarda. En la 4.ª, también moderna, se lee el siguiente título: «Historia universal de las cosas de la nueva spaña en doze libros y quatro volúmenes en lengua española. Compuesta y copillada por el muy Reverendo Padre fray bernardino de sahagun, de la orden de los frailes menores de observancia.» A continuación hay la siguiente La copia que se dió á dichos religiosos de Tolosa costó 1.200 reales. A esta foja sigue el texto de la Historia en 682 páginas recientemente numeradas. La 1.ª contiene solamente la portada, con el título antes copiado, y que no se lee íntegro por estar destrozada la parte superior de la hoja; bien que solamente faltan unas cuantas palabras. La obra está dividida en doce libros, y estos en capítulos. Algunos de aquellos tienen apéndices. Su distribución en el volumen es como sigue: Página 2.ª Es un breve epílogo del asunto que tratan los libros 1.º á 5.º -Concluye advirtiendo que la obra está -Dedicada al Reverendísimo Padre Maestro fray Rodrigo de Sequera, Predicador insigne, etc. Siguen sus dictados. Página 3.ª Dedicatoria del autor al mismo Prelado. Páginas 9.ª-16. Sumarios de los Capítulos contenidos en los libros 1.ª á 5. Libro 1.º -Páginas 17-52. El libro termina en la pág.
39, quedando blanca la 40. En la 41 comienza el Apéndice con Advertencia
y Prólogo. A él sigue la copia latina de varios textos de la
Sagrada Escritura, tomados del libro de
la Sabiduría, en que se combate la idolatría. El autor los
expone, más ó menos extensamente, haciendo minuciosas
Libro 2.º -Páginas 51-168. La pág. 57 contiene el título del libro y un breve resumen de su asunto. La 58 blanca. En la 59 comienza el libro con un Prólogo y concluye en la 149. La 150 blanca. Sigue el Apéndice, de la pág. 151 á la 168. Cotejando el texto con su índice, que se encuentra en la página 11, se nota la falta de los veinte cantares que debían seguir al párrafo penúltimo del Apéndice. Las páginas 169 y 170, blancas. Libro 3.º -Páginas 171-98. La primera de estas páginas contiene solamente la portada del libro, escrita con gruesas letras versales. La mayor parte de ellas han destruído el papel en el lugar que ocupaban, por lo corrosivo de la tinta. La pág. 172 blanca. El texto del libro ocupa las páginas 173-87, y su Apéndice las 188-98. Las dos siguientes blancas. Libro 4.º -Páginas 201-44. En la pág. 1.ª la portada, y en las siguientes hasta la 235 el texto. La 236 blanca, y su continuación hasta la 241 el Apéndice. El párrafo final es una «Advertencia al lector», que dice as!: «Esta tabla que está frontera, amigo lector, es tabla ó cuenta de los caracteres ó signos que en este quarto libro avemos tratado, etc.» Faltan esta tabla y la otra que se indica al principio del mismo Apéndice. La pág. 242 blanca. En la pág. 243 se trata de
«la quenta de todos los tiempos que tenian estos naturales»,
remitiéndose también á una tabla «que tiene veyte
caracteres como está pintada en la tabla que está pintada detras
de esta hoja, etc.» Tampoco existe. Las noticias que preceden deben
considerarse como una parte del Apéndice, el cual concluye así:
«Porque la tabla precedente del Arte adivinatoria
Libro 5.º -Páginas 249-68. Portada y texto del libro hasta la 260. Dudo si tiene Prólogo. De la 261 á 68 Apéndice. Libro 6.º -Páginas 269-378. Portada y á la vuelta «Prólogo». La 271 es el sumario del libro, y á la vuelta una «Dedicatoria» en latín á Fr. Rodrigo d e Sequera. En ella se repite que la obra constará de doce libros, distribuídos en cuatro volúmenes. De la 273 á 378 texto del libro. Una foja blanca. Libro 7.º -Páginas 381-97. Portada y á la vuelta «Prólogo». En la 383 sumario del libro, continuando en la siguiente con el texto, que concluye en la 395. En la 396 está delineada la figura del Cielo mexicano en forma circular. La página del frente contiene su explicación. La 398 blanca. Libro 8.º -Páginas 399-435. Portada: á la vuelta Prólogo. La 401 sumario, continuando el texto hasta la 435. La siguiente blanca. Libro 9.º -Páginas 437-13. Portada, Prólogo, sumario y texto como el anterior. Páginas 474-76, blancas. Libro 10.º -Páginas 477-549. Como el anterior. Páginas 550-52 blancas.
Libro 11.º -Páginas 553-645. La pág. 1.ª, portada. síguense tres blancas, destinadas probablemente para los sumarios de este y del libro que sigue, pues se nota su falta. El texto comienza en la 557 y finaliza en la 645. La vuelta blanca. Libro 12.º -Páginas 647-82. Portada, Prólogo y texto. En la última página del volumen «Fin de la Historia general compuesta por el Muy Reverendo Padre fray Bernardino de Sahagun». Existe en la biblioteca de la Academia otra copia moderna de esta historia: menciónola porque existe, mas no porque tenga valor en el estado que guarda, pues solamente llega hasta el principio del capítulo 12 del libro 4.º, y con graves defectos de encuadernación. -No estando foliadas se antepusieron y pospusieron varios de sus cuadernos, dejándola así poco menos que ilegible. He procurado enmendar este defecto con papeletas que indican su secuela, no atreviéndome á hacer novedad alguna. La Academia podrá utilizarla con gran provecho del códice, disponiendo que se continúo, colacionándola escrupulosamente. CÓDICE MEXICANO
NOTICIAS RELATIVAS Á SU DESCUBRIMIENTO Leyendo el día 19 del
último Junio en la biblioteca de la Academia las papeletas que forman el
catálogo de su antiguo fondo, vi una que dice: «Noticias de un Ms.
Mexicano». Supliqué al Sr. D. Manuel de Goicoechea, su muy digno y
entendido bibliotecario, me las facilitara, y lo hizo luego con la benevolencia
y cortesía que le caracterizan y con la prontitud que manifiesta el
arreglo y buen orden que reinan en ese importante establecimiento.
Esta indicación me fué muy útil, pues recordé afortunadamente haber visto entre las numerosas papeletas de la biblioteca una con el mismo título, y que desatendí como enteramente extraña al objeto de mi investigación. El Sr. Goicoechea tuvo la bondad de facilitarme el volumen á que se refería, y vi con gusto que era el mismo mencionado por el P. Sarmiento. DESCRIPCIÓN Un vol. en fol. encuadernado en una antigua cubierta de pergamino, y que con tinta negra lleva en el lugar del tejuelo el rótulo «Obras de Sor María de la Antigua». En el interior, y escrita en el mismo pergamino, se lee textada su antigua marca, S.2 XXII. C. n. 3. Actualmente tiene el núm. de orden 103. Con la rara excepción de
que se hablará en su lugar, el volumen
El volumen, según decía, comienza con dos hojas blancas, repitiéndose en la primera aquel extraño título. A ellas siguen las 342 que forman su texto, originalmente sin foliar y ahora numeradas por el Sr. Goicoechea, para facilitar esta descripción. Él contiene solamente los libros 8.º, 9.º, 10 y 11 de la Historia, distribuidos en la manera siguiente: Comienza el texto mexicano sin
portada. A la cabeza de la página se lee el epígrafe «de
los señores y sus electiones y manera de regir.» Al margen
izquierdo la siguiente apostilla, -«libro..... de los señores y de
los mercaderes y officiales dellos y preseas y pluma»-, todo escrito de
letra del autor: la segunda textada. El número del libro está muy
enmendado, mas por el de los siguientes y su asunto se reconoce que es el libro
8.º -El texto, propiamente tal, comienza con dos renglones y un tercio de
otro, en lengua mexicana; á los cuales sigue un epígrafe que
dice, -Inic ca mexico tlatoani, -cuya traducción
literal sería. -«Los señores ó soberanos de
México»; -amplificada y textada por el P. Sahagun, en una
apostilla marginal, dice: -«Capítulo 1.º -de los
señores que reynaron en Mexico hasta que los españoles
venieron.»- Su lectura corresponde, con ligeras variantes, á la
del capítulo 1.º, libro 8.º del Códice castellano, no
quedando así duda de su congruencia. El asunto es el mismo, con la muy
notable diferencia de que, á las noticias biográficas de los
reyes mexicanos, agregó el autor de su puño y en castellano,
otras que no se encuentran en el mencionado Códice. Las escribió,
ciertamente, después de la copia limpia enviada á esta corte.
Nótase igualmente que figuran con separación, formando los
capítulos 1.º y 2.º, las noticias relativas á los
señores de Mexico y de Tlaltelulco, que en el texto mexicano
están mezcladas, faltando aquí las que allá componen los
capítulos 3.º, 4.º y 5.º Ambos Códices
continúan conformes
El libro 3.º comienza en la foja 26, y continúa hasta el fin do acuerdo con el Códice castellano, discrepando en los capítulos 16, 17, 20 y 21, último del libro. La diferencia es harto grave. Trátase en ellos de los plateros, lapidarios é instrumentos con que manufacturaban los metales preciosos y las obras de pluma. El Códice castellano se limita á enunciar su asunto en menos de cuatro líneas, mientras el Códice mexicano lo hace en varias páginas de 41 y 45 renglones de letra muy metida. Así hemos quedado enteramente á oscuras sobre los procedimientos de esas artes. El libro concluye en la foja 50 con la firma del autor. A él siguen 35 folios en los cuales hay muchas estampas iluminadas que representan las efigies simbólicas de los reyes mexicanos y gobernadores que les sucedieron después de la conquista en Mexico, Tetzcuco y Huexotla. Hay también pinturas figurativas de una Audiencia judicial, de una ejecución de justicia, de armaduras, banderas, cascos, adargas, tambores, divisas militares y adornos, con largas nomenclaturas de nombres propios pertenecientes á substancias alimenticias, objetos de guardarropa, divisas, distintivos é instrumentos y útiles de artes, edificios públicos, asentaderos, esteras, etc, etc., asuntos todos que se relacionan con los que se tratan en el libro 8.º, del cual parece ser una reproducción ilustrada con estampas. Hay mucho escrito con tinta de un hermoso color rojo. Este asunto concluye con la foja 81. Comienza la siguiente con un capítulo 4.º distribuido en siete grandes secciones con el nombre de párrafos. Contienen nomenclaturas de nombres propios de personas, de parentesco, de oficios. y profesiones, á muchos de los cuales acompaña una breve explicación. Concluye el capítulo en la foja 85, quedando en blanco las dos siguientes. Su asunto concuerda con los primeros capítulos del libro 10 del Códice castellano. Sigue inmediatamente (foja 88) el
libro 10. -continuando hasta el fin, por lo que toca al asunto, concorde con el
otro Códice, y distinguiéndose en la singular distribución
que se dió á su texto. Todas las páginas están
divididas en tres columnas verticales. La
Siguen, bajo la misma forma, seis fojas, que reproducen en borrador las precedentes hasta el fin del capítulo 3.º -En la foja 111 continúa el capítulo 4.º en tres columnas, más solamente en el recto, la vuelta y todas las siguientes hasta finalizar el capítulo 26, contienen solamente el texto mexicano en la columna central, quedando las otras blancas. Su asunto concuerda con el Códice castellano. Las fojas 146 á 48 del mexicano presentan catálogos de nombres propios, escritos á dos y tres columnas, que no se encuentran en el otro. El capítulo 27 del Códice castellano es do cuatro escasos, reduciéndose á advertir que de él -«no tradujo en lengua castellana el autor cosa alguna» -sustituyéndolo con una «relación.» -A ella siguen el capítulo 28, distribuido en tres columnas, llena solamente la del medio con el texto mexicano. El libro concluye en la foja 197 con el capítulo 29 y firma del P. Sahagún, continuando conforme con el Códice castellano. Dos fojas blancas. En la 200 comienza el libro 11 que trata de la Historia natural, conservando la forma expresada y también con el solo texto mexicano. Concuerda, por su asunto, con el Códice castellano, mas no en la ordenación de materias. Adviértese que en muchos lugares es más abundante el texto mexicano. Al fin del libro se ve tambien la firma del autor, y con ella termina el volumen.
NOTICIAS GENERALES RELATIVAS AL
AUTOR, Á LA OBRA Y Á SUS BORRADORES
El atento exámen del Códice castellano y el hallazgo del mexicano dan toda la luz necesaria para esclarecer las dudas que habían ya comenzado á manifestarse durante la vida del autor y que después los bibliógrafos hicieron inextricables por la inexactitud de sus noticias. Con ellas no daban siquiera á conocer exactamente lo que existía y creaban lo que nunca existió. Para fundar esta proposición, que parecerá avanzada, y lo que después expondré respecto á la obra y sus borradores, es necesario recordar los trabajos que costaron al benemérito historiador. Él nos suministra los datos principales en la introducción, dedicatoria y prólogos del Códice castellano. Advierto, que escribiendo estos apuntes sin tenerlo á la vista, mis remisiones se refieren á las copias de la Historia impresas en México y en Londres. Fr. Bernardino fué natural de la villa de Sahagún en Campos, y por las noticias contenidas en la introducción se deduce que nació á fines del siglo XV. Ya profeso en la Orden de San Francisco fué á México el año 1529. Ocupósele luego en la instrucción literaria y religiosa de los indios, siendo uno de los primeros profesores de lengua latina y mexicana en el colegio que los Franciscanos establecieron en Tlaltelolco, suburbio de México. Consideró, y muy acertadamente, que para hacer más eficaz la civilización cristiana y extirpar de raíz la idolatría, convenía conocer á fondo sus creencias y prácticas, pues muy pronto advirtieron los Misioneros que los indios las continuaban á la sombra de los ritos católicos. Este empeño despertó
en él una viva afición al estudio de las antiguas tradiciones en
todos sus departamentos, tomando nota de cuanto llamaba su atención.
Ignórase cuándo las comenzó, y solo sabemos por una
indicación suya97 que en 1547
tenía escritas en lengua mexicana las materias que ahora forman el libro
6.º
La confianza otorgada á los que escriben sobre los usos, costumbres y antiguas tradiciones de los pueblos, descansa siempre sobre su palabra, salvo los derechos de la buena crítica; mas la ciencia interesada y venal de muchos etnólogos y antropólogos modernos ha matado la fe histórica, porque ninguna se puede dispensar á los que atraviesan rápidamente y en breves días centenares de leguas, y vuelven á su país para especular con la curiosidad pública, dando narraciones fabulosas, que vocean como una completa y sincera descripción física, civil, política y moral de los pueblos que visitaron y aun de los que no vieron. -Justo es, por tanto, que hoy exija, no sólo á los narradores modernos, mas también á los antiguos, testimonios de creencia, porque también en los tiempos pasados hubo algunos, aunque raros, como Fr. Márcos de Niza, que describió ciudades que solo existían en su imaginación. Los que acreditan las narraciones del P. Sahagún son tales, que quiza ningún historiador pueda producirlos mayores ni de mejor calidad. «Habiendo recibido
(dícenos el mismo) el mandamiento (del provincial), hice en lengua
castellana una minuta ó memoria de todas las materias que había
de tratar, que fué lo que está escrito en los doze libros y la
postilla y cánticos, lo cual se puso de prima tigera en el pueblo de
Tepepulco: hízose de esta manera. En el dicho pueblo hize juntar todos
los principales con el señor del pueblo, que se llamaba D. Diego de
Mendoza, hombre anciano de gran marco y habilidad, mui experimentado en las
cosas curiales, bélicas y políticas y aún
idolátricas. Habiéndolos juntado, propúseles
«Cuando fuí al capítulo donde cumplió su hebdomada el P. fray Francisco Toral100, el cual me impuso esta carga me mudaron de Tepepulco: llevando todas mis escrituras fuí á morar á Santiago Tlaltelolco: allí, juntando los principales, les propuse el negocio de mis escrituras y les demandé me señalasen algunos principales hábiles con quienes examinase y platicase las que de Tepepulco traía escritas. El gobernador con los alcaldes me señalaron hasta ocho ó diez principales, escogidos entre todos, mui hábiles en su lengua y en cosas de sus antiguallas, con los cuales y con cuatro ó cinco colegiales, todos trilingües, por espacio de un año y algo más, encerrados en el colegio, se enmendó, declaró y añadió todo lo que de Tepepulco traje escrito, y todo se tornó á escribir de nuevo, de ruín letra, porque se escribió con mucha priesa.» El autor menciona en seguida nominalmente las personas empleadas en este trabajo y prosigue. «Habiendo hecho lo dicho en el Tlaltelolco vino á morar a San Francisco de Mexico con todas mis escrituras, donde por espacio..... de tres años101 los pasé y repasé á mis solas y las torné a enmendar y dividirlas por libros y en doce libros y cada libro por capítulos y párrafos, etc. «La obra quedó
concluida en borrador y siendo provincial fray
La copia limpia se concluyó en 1569; mas no quedando todavía satisfecho Fr. Bernardino con los medios empleados para asegurar la veracidad de su historia, quiso sujetarla al crisol de la censura de sus hermanos, personas igualmente instruidas en las antiguas tradiciones. Al efecto, dice, «demandó al P. Comisario Fr. Francisco de Ribera103 que se viesen sus escrituras de tres ó cuatro religiosos para que aquellos dijesen lo que les parecía de ellas en el capítulo provincial que estaba propíncuo; los cuales vinieron y dieron relación de ellas al Difinitorio en el mismo capitulo, diciendo lo que les parecía; y dijeron en el Difinitorio que eran escrituras de mucha estima y que debían ser faborecidas para que se acabasen. A algunos de los difinidores les pareció que era contra la pobreza, gastar dineros en escribirse aquellas escrituras, y así mandaron al autor que despidiese á los escribanos y que él sólo escribiese de su mano lo que quisiese en ellas; el cual como era mayor de setenta años y por temblar de la mano no pudo escribir nada, ni se pudo alcanzar dispensación de este mandamiento, y así estuvieron las escrituras sin hacer nada en ellas, más de cinco años.» -Puesto que, según dice el autor, el capítulo de que se trata estaba propincuo, dobló ser el que en la cronología de Torquemada y Vetancurt corresponde al año 1570; por consiguiente, la obra quedó abandonada hasta hacia el año 1576, debido, agrega el benemérito historiador,-«al gran disfabor que hubo de parte de los que la debieran favorecerla».
En efecto, tanto las noticias suyas como las de sus biógrafos, manifiestan que hubo algo más grave que disfavor, y que de sus útiles y desinteresadas tareas literarias sólo cosechó pesadumbres y aun persecuciones104. Ese celo indiscreto que, por exagerado, ha sido también pernicioso á la religión misma, tuvo mucha parte en la resolución del Definitorio, y precisamente por un sentimiento contrario al que inspiraba á Fr. Bernardino: temía, ó afectaba temer, que sus escritos mantuvieran el recuerdo de la idolatría; y como las opiniones que se rozan con las ideas religiosas son inflexibles, el desventurado autor fué mal visto por algunos de sus hermanos. La decisión adversa del Definitorio sugirió á Fr. Bernardino el pensamiento de buscar protección fuera del país y en el centro, del poder franciscano. Aprovechando la oportunidad que le presentaba el viaje de Fr. Miguel Navarro, su ilustrado favorecedor, electo en el Capítulo Provincial de 1570 Custos Custodum para el Capítulo general de la Orden, -«le dió un sumario que hizo de todos los libros y de todos los capítulos de cada libro»-, á fin de que los conocieran en España. Nada favorable consiguió, y antes bien le redundó daño, según veremos. Reservándose al autor la acerba pesadumbre de presenciar la dispersión de sus manuscritos, sin poder evitarla, dice que -«en este medio tiempo el P. Provincial le tomó todos los libros y se esparcieron por toda la Provincia.» -Así se comprendo cómo nada se adelantó en ellos durante cinco años, y también se explica la singular conformidad que ciertos manuscritos antiguos presentan con fragmentos del P. Sahagún y que corren con otros nombres. «Después de algunos
años, agrega, volviendo del Capítulo general el P. Fr. Miguel
Navarro, el cual vino por Comisario de estas partes, con censuras tornó
á recoger los dichos libros, á petición del autor, y
después que estuvieron recogidos, de ahí á un año,
poco más ó menos, vinieron á poder del autor. En este
tiempo ninguna cosa se hizo en ellos, ni hubo quien favoreciese para acabarse
de traducir en romance, hasta que el P. Comisario general Fr. Rodrigo de
Sequera vino á estas partes, y los vió, y se
En este año quedó concluída la copia limpia del volumen 1.º, que contenía los libros 1.º á 5.º de la Historia, y justamente agradecido el autor a aquel ilustrado Prelado se lo dedicó, proclamándole redentor de sus obras. Por una advertencia puesta al fin del libro 6.º vemos que su traducción se concluyó en 1577, treinta años después de escrita. Los medios que había empleado «para dar vida á sus obras» solo sirvieron para matarlas. Ya fuera por celo exaltado, ó por envidia, ó por despecho de la contradicción burlada, ó por la política de la corte de Felipe II, y quizá por todo junto, el hecho es que apenas se había concluído la copia limpia pedida en 1576 por el Presiden te Ovando, cuando una Real orden dispuso que se enviara á Madrid «originalmente» la Historia, «sin que allá quedara traslado, ni anduviera impresa, ni de mano, por justas consideraciones.» El Arzobispo contestó en carta de 30 de Marzo de 1878 que notificado el autor dijo -«la había dado con todos sus papeles originales al Virey en lengua castellana y mexicana y ciertos traslados que había sacado. «El Arzobispo concluye recomendando la inteligencia del autor en la lengua mexicana. El buen P. Sahagún se
imaginó probablemente que había llegado la hora feliz para sus
laboriosas tareas, y aprovechando la oportunidad escribió directamente
á Felipe II, con fecha 26 del mismo Marzo, diciéndole que desde
el año anterior había entregado las obras que tenía
escritas en lengua mexicana y castellana, puestas ya en limpio, á Fr.
Rodrigo de Sequera, para que las trajese ó enviase, advirtiendo
«que estaban repartidas en doce libros en
cuatro volúmenes.»
-Enuncia la conjetura de que las hubiera
Los documentos á que se refería el Arzobispo eran, ciertamente, la copia que se sacó de la obra en 1569 con la protección del Provincial Fr. Miguel Navarro, convertida luego en el borrador que sirvió de original para la limpia en cuatro volúmenes, texto mexicano y castellano, entregada al Virey y enviada al Consejo en 1578; mas como el buen P. Sahagun indicaba al Rey, en su carta, que tenía medios de reparar un extravío, de aquí provino la sobrecarta ordenando se enviara todo -«sin que allá quedara ningun traslado.» Hay datos para conjeturar que se
cumplió, despojando al autor de la copia primera, de la que dice
sacó en Tlaltelolco
de ruin letra, entre los años
1560 y 1561. El dato á que me refiero se encuentra en el capítulo
42 de otra
Relación de la Conquista,
escrita en 1585, diferente de la que ahora forma el libro 12 de la Historia, y
que daré á conocer á su tiempo. Recordando allí el
autor el envío que antes hizo por conducto del Virey Henrriquez, y
después de advertir que nada había vuelto á saber de sus
libros, decía: -«llevólos
despues de esto el P. Fr. Rodrigo
Sequera,
desque hizo su oficio de Comisario en esta
tierra, y nunca me ha escrito
Ahora bien; el P. Sequera cesó en sus funciones de Comisario el año 1582105; y si él llevó los libros á que se refiere el autor, este envío fué diverso del de 1578, que se hizo por conducto del Virey, pues de él se hace mención específica. Todos esos originales vinieron á España; por consiguiente, aquí debían encontrarse tres copias: dos en borrador y una limpia en cuatro volúmenes, texto mexicano y castellano. ¿Qué fué de ellas? -Expondré mis conjeturas. SUERTE QUE CORRIERON LOS
EJEMPLARES DE LA HISTORIA
Para facilitar el conocimiento de esta materia, bastante embrollada, convendrá tener á la vista la cronología de los trabajos del autor. Comenzaron por una memoria de las materias que había de contener la historia. Con presencia de ellas recogió sus noticias y las redactó aisladamente en dos de las poblaciones donde residió. Ignóranse las fechas, sabiéndose tan sólo que las que forman ahora el libro 6.º estaban concluídas en 1547. Entre 1560 y 1561 se trasladó al convento de Tlaltelolco. Allí revisó y aumentó lo que había escrito, reduciéndolo á un cuerpo, pues dice -«que todo se tornó á escribir de nuevo de ruin letra.» Trasladado al Convento de México, hizo nueva revisión, distribuyendo el Ms. en doze libros. Parece que esto acaeció entre 1565 y 1567. En 1569 se sacó la copia limpia. En 1576 se dispuso copiar de nuevo
toda la obra en ambas lenguas, mexicano y castellano. Concluyóse en el
mismo el traslado
Parece que en 1582, dando cumplimiento á la sobrecarta del Consejo, se hizo el envío de otros originales, conjeturándose fueran el borrador primero escrito en Tlaltelolco, entre los años 1560 y 1561. Partiendo de estos datos, veamos cuál pudo ser la suerte que cupo a esas tres copias. Es indudable que el Códice mexicano de la Academia formaba parte de uno de los borradores. Basta echar una ojeada sobre él para reconocerlo. Además de las firmas que presenta de Sahagún, se ven muchas apostillas y enmiendas en su letra, que á la vez prueban la verdad con que se excusaba en 1570 de no haber hecho uso de la mezquina y quizá maliciosa licencia que le concedió el Difinitorio «porque era, decía, mayor de setenta años, y por el temblar de la mano no pudo escribir nada.» -Es también presumible que el Códice contenga fragmentos del otro borrador, pues se ve allí duplicada la noticia de los Reyes mexicanos, la una con pinturas y la otra sin ellas. La primera pudo pertenecer al de 1569, que se sacó para copia limpia, y por consiguiente más completa. Igual juicio puede formarse de los cuadernos con pinturas. Tomando en consideración las noticias. de Fr. Martín Sarmiento, quien dice que el Ms. de Sane las tenía de animales, aves, etc., conjeturo que era fragmento del borrador de 1569, pues faltan aquellos accidentes en el Códice de la Academia, donde se trata el mismo asunto. Este es un duplicado del libro 11. El Sr. D. Manuel de Goicoechea tuvo la buena suerte de descubrir otro fragmento de Sahagún en la biblioteca de S. M. -Por las inteligentes é interesantes notas que tomó de él, y me hizo favor de comunicarme, creo, que es igualmente borrador y que pertenecía probablemente al segundo de 1569. El adelanta algo al Códice de la Academia y duplica á lo menos, uno de sus libros. -Tenemos, pues, rastros de los dos borradores; del uno enviado por conducto del Virey en 1578 y del que en 1582 llevó el P. Sequera. ¿Qué fué de la copia limpia en cuatro volúmenes? No se puede dudar racionalmente de
su remisión
al Consejo, y es muy probable que
pasara luego á manos de su presidente, don
Desgraciadamente no puedo copiar á la letra el artículo que consagró á Sahagún, por haber dejado en México esa obra y no conseguirla aquí. Redúzcome, por tanto, á lo que hallo en los bibliotecarios posteriores. El doctor Equiara106 lo menciona en los términos siguientes: -«Supra memoratis adjecit F. Joannes a San Antonio in Bibliot. universa Franciscana tom. 1, pag. 214 Historiam universalem Novae Hispaniae in 12 libros distributam Ms. quae inquit conservarí in Tolosano Conventu Cantabricae Provinciae, TOMIS QUATUOR.» Abreviando un poco la noticia, la reproduce Clavígero, trasladada al italiano, y más abreviada aún, el Dr. Beristain en su Biblioteca Hispano-Americana Septentrional. La congruencia en el número de libros, de volúmenes y su calidad es muy notable para suponerla casual. Además, Fr. Juan de San Antonio, que habla emprendido desde 1728 completar la Biblioteca Franciscana de Wading, parece que en esta vez describía el Ms. teniéndolo á la vista, á diferencia de todos los otros bibliógrafos que han escrito por noticias, copiándose los unos á los otros, no muy exactamente y divagando según veremos adelante. La manera en que el Ms. pasó de la biblioteca de Ovando á la de los Franciscanos de Tolosa se comprende, sabiendo la suerte que corren los libros después de la muerte de sus poseedores. Quizá también se extraería del archivo del mismo Consejo, corriendo la suerte de tantos otros documentos extraviados, y que hoy vemos en países extranjeros. De las noticias que preceden se
deduce que, siendo el Códice que posee la Academia copia del solo texto
castellano, tal vez existía el
Original, en cuatro volúmenes,
en el Convento de Tolosa
Las noticias que preceden discuerdan en algunos puntos importantes de las que da el ilustre, historiador americano W. H. Prescot en su Historia de la Conquista de México; mas habiendo formado las mías, aun con las palabras mismas de Sahagún y de documentos auténticos, debemos juzgar equivocadas las otras. Dice, que impuesto el presidente Ovando del carácter de las obras del autor, le interesaron tanto, que ordenó se le devolviesen sus manuscritos, encomendandole los tradujera al castellano: que en efecto, se le devolvieron, aunque no sin grandes amenazas de censuras eclesiásticas, y que el autor octogenario comenzó de nuevo su trabajo, vertiendo del mexicano al castellano la obra, escrita hacía treinta años en aquel idioma: que la escribió en tres columnas y reducida á dos volúmenes en folio la remitió á Madrid. Las noticias comunicadas á Prescott fueron inexactas. Las censuras á que alude procedieron del Provincial para recoger el Ms., y el fué también quien lo mandó traducir. Muy lejos de hacerse al autor la devolución que se supone, por orden del presidente Ovando, se le despojó en 1582 de su último borrador, cuatro años después de haber enviado el anterior con la copia limpia. Todavía en 1585 decía que liada había vuelto á saber de la obra, ni en poder de quién paraba. La indicación de estar contenida en dos volúmenes, la destruye Sahagún desde la portada de su Historia. Discurriendo Prescott bajo el
influjo de la misma equivocación, decía, que Torquemada
aprovechó una copia que llegó á sus manos antes de que se
remitiera á España. El hecho es inverosímil. Torquemada
profesó en Febrero de 1583, á la edad de diez y ocho á
veinte años; por consiguiente no pudo adquirir ninguno de los borradores
de Sahagún, ni menos copia, pues un arlo antes se había enviado
al Consejo el último de aquellos. Torquemada
NOTAS Y MEMORIAS
No se puede dudar que existieron, porque la naturaleza misma de la obra las requería y el autor las menciona claramente en sus prólogos. Consistían en las pinturas históricas y su interpretación; en las relaciones particulares que le comunicaban los indios y en el resultado de las conferencias que celebraban, poniéndose por escrito. Estos fueron los documentos, más ó menos completos, que quedaron en México y aprovechó Torquemada. Él nos suministra una prueba irrefragable de su existencia en la descripción del templo mayor de México. La de Sahagún es más completa en cuanto al número de edificios ó departamentos que contenía, pues menciona uno á uno, con sus nombres, setenta y ocho107, mientras que Torquemada cuenta solamente setenta y siete; pero su parte descriptiva es superior por los interesantes pormenores que contiene y que dice trascribe con las palabras de Sahagún108. Nada de ellos se ve en la Historia. -En el libro citado de la Monarquía hay muchísimos parajes de Sahagún, ya en extracto, ya á la letra, pero dislocados. Fr. Juan Bautista, contemporáneo de Sahagún, copia un largo, fragmento109 de éste, relativo á las abusiones é idolatrías, y su asunto forma el Apéndice al libro 5.º de la Historia, diferenciándose en el texto y en algunas de sus materias. En la biblioteca de la Universidad
de Mexico existía un volumen manuscrito del siglo XVI y en él dos
opúsculos de Sahagún; el uno sobre el Calendario y el otro
relativo al Arte adivinatoria, escritos en 1585, despojados ya de su obra: en
parte concuerdan y
Hé aquí algunas muestras que prueban la existencia de las notas y memorias. Sirva su noticia para que no se extrañen las discordancias con Torquemada, atribuyéndolas á infidelidad del narrador. NOTICIAS PARTICULARES DEL LIBRO 12
QUE TRATA DE LA CONQUISTA Y DE SU REFORMA
El libro 12 de la Historia no es realmente obra de Sahagún. Este, salva la explicación que daré, fué un mero redactor de las noticias que le comunicaban los indios que presenciaron los sucesos de la conquista, tales como ellos los vieron, o supieron y juzgaron, y la escribió, dice él mismo en su Prólogo, con el principal intento de conservar la pureza de la lengua mexicana, sus modismos y los términos propios concernientes á la milicia, armas, operaciones de guerra, etc., etc. Recomendando la exactitud de su narración, agregaba:- «esta historia se escribió en tiempo que eran vivos los que se hallaron en la misma Conquista y ellos mismos dieron esta relacion y eran personas principales y de buen juicio y que se tiene por cierto que dijeron toda verdad.» Creo que estas recomendaciones fueron las que más le perjudicaron. El autor había indicado antes que, aunque sus trabajos llevaran principalmente un intento literario, no serían inútiles á la historia,-«porque los que fueron conquistados dan noticias que ignoraron los conquistadores.» -Bien se comprende que las de los primeros habían de ser poco favorables á los segundos. Fuéronlo efectivamente; y por tanto no se extraña el empeño del Consejo para recoger el manuscrito con la orden expresa y repetida de que en México no quedara nada. -Probablemente sus mismos hermanos descontentos le formaron esta borrasca. Pero Sahagún no
trasladó íntegra al libro 12 la
Relación original de los indios,
ya por las digresiones que hacía, ó porque mezclaba noticias
extrañas á su asunto. La prueba irrefragable de
Algunos años después emprendió á escribir, no una Relación nueva y distinta, sino retocar la anterior, y lo llevó á efecto dándole el siguiente título: -«Relación de la Conquista de esta Nueva España como la contaron los soldados indios que se hallaron presentes. Convirtióse en lengua española llana é inteligible y bien enmendada en este año de 1585.» -Sus motivos los expresa en la introducción. Comienza por recordar el envío que había hecho de los manuscritos de su Historia, por Real orden, y continúa: «En el libro nono, donde se trata esta Conquista, se hicieron varios defectos y fué que algunas cosas se pusieron en la narracion que fueron mal puestas, y otras se callaron que fueron mal calladas. Por esta causa, este año de 1585 enmendé este libro y por eso va escrito en tres columnas: la 1.ª es el lenguaje indiano, ansí tosco como ellos lo pronunciaron y se escribió en los atrás libros. La 2.º columna es enmienda de la primera, ansí en vocablos como en sentencias. La 3.ª columna está en romance, sacado segun las enmiendas de la 2.ª columna, etc.» Varias cosas hay que notar en esta
advertencia: 1.ª, la escribía el autor tres años
después que se le había despojado del último borrador de
su Historia, y en edad más avanzada que la marcada por el numeral del
siglo; 2 ª, reformó la Relación original de los indios en el
lenguaje y en la narración, y traduciéndola al castellano la
escribió en tres columnas pareadas; 3.ª, este trabajo fué,
sustancialmente, una revisión y enmienda del libro 12,
tomando para ella en consideración
las noticias de los españoles conquistadores, que antes no
consultó. Así lo declara en el siguiente período con
que termina el capítulo 27, refiriéndose á la famosa
batalla de
Las pruebas de las proposiciones 1.ª y 2.ª las tenemos en la introducción citada, y la de la 3.ª nos la ministra el cotejo de ambos textos. Con excepción de los prólogos, los capítulos concuerdan en numeral y asunto, salvas las enmiendas, hasta el 27. En el 28 se altera la numeración, porque el autor formó dos de su materia; mas con diferencia de una unidad, continúan de acuerdo hasta el fin, terminando el libro 12 con el capítulo 41 y la Relación reformada con el 42. No habrá escapado á la Academia la notable equivocación en que incurría el autor, citando como noveno el Libro de la Conquista, siendo el 12. -Esto prueba que no conservaba ninguno de sus borradores; tomándose también en cuenta que su edad excedía al numeral del año en que escribía. Esta Relación, en el solo texto castellano, debió ser la más propagada en las copias de la época. Torquemada fué el primero que la mencionó, copiando textualmente varios pasajes en el libro 4.º de su Monarquía indiana, expresando ser de Sahagún. El cronista Herrera no la conoció. Vetancurt dice que la vió original en manos del oidor D. Juan Francisco Montemayor, quien la trajo, á España con intención de publicarla. Ignórase la fecha de su venida, mas debió ser después de 1678, porque en él aún estaba en México. En 1746 la mencionó D. Cayetano Cabrera en su Escudo de Armas de México, y con otra equivocación; pues suponía pertenecer al libro 1.º de la Historia. Considerábase perdida cuando apareció publicada en México el año 1840 con el extravagante título que daré á conocer en su lugar, reservando para él la noticia de la procedencia del manuscrito por la íntima conexión que tiene con la copia impresa. Durante la dispersión que
sufrieron los manuscritos de Sahagún se sacaron varias copias sueltas de
algunas de las materias tratadas en su Historia y que he reconocido, ya
anónimas, ó con nombres ajenos. Las más abundantes
debieron ser, repito, las del libro de la Conquista. El cronista Herrera, que
desdeñó con suma
Refiriendo el mismo historiador la matanza que Pedro de Alvarado hizo en el templo mayor, decía tener de ella dos Relaciones, la una en lengua mexicana «y la otra en mexicano y castellano, traducida por el P. Sahagún, refiriendo el destrozo y robo que padecieron los indios, sin dar más causa ni motivo que la codicia. (Agrega) el indio que la escribió no la supo ni la averiguó, y Fr. Bernardino le siguió sin hacer reflexión sobre lo que trasladaba, etc. Ese supuesto indio era el mismo Fr. Bernardino, y las Relaciones de que se trata las que él redactó, entresacando de la original y después reformándola. ¡Hé aquí el estado á que se hallaban reducidos sus ímprobos y dilatados trabajos! COPIAS DE LA HISTORIA
Tengo noticias de varias, mas
solamente la daré de cuatro. Estímase como más antigua y
el
original de las impresas, el
Códice castellano de la Academia. De esta circunstancia parten las
Viene como segunda en tiempo la que cita el brigadier Don Diego García Panes en una Auténtica firmada en Madrid el 25 de Octubre de 1793. De ella trascribiré á la letra lo conducente. Él habla en los siguientes pasajes: «Don Juan Bautista Muñoz supo que el único Ms. que había (de Sahagun) se hallaba en el Convento de San Francisco de Tolosa de Navarra, de donde efectivamente lo pudo extraer en virtud de Reales órdenes... y por la amistad que tengo con D. Juan Bautista... me la facilitó». -«Está en dos volúmenes gruesos de letra manuscrita, muy metida, antigua y en estilo natural y sencillo del tiempo en que se escribió. Así la he hecho copiar á la letra, sin variar en cosa alguna de como la escribió el autor citado... Él la escribió en doce libros divididos en dos volúmenes, que aun con letra muy metida abultaron mucho... La obra está copiada á la letra y en mi presencia y como está la original historia... que devolví al Cosmógrafo mayor de Indias D. Juan Bautista Muñoz». El testimonio del brigadier Panes parece irrecusable por sus circunstancias y calidad de la persona. Era hombre entendido y formó una interesante colección de manuscritos históricos. Son también conocidas sus relaciones con Muñoz y el comercio literario que mantuvieron. Este lo menciona en varios lugares de su Catálogo con motivo de los manuscritos que le prestó, y de los cuales también sacó copia. Tales precedentes permiten dudar cuál fué el verdadero Códice Tolosano que adquirió Muñoz: si el que actualmente posee la Academia en un volumen único y de regular porte, ó el de dos gruesos y letra antigua muy metida, que sirvió de original á Panes para su copia. Aquí no cabe equivocación. 3.ª Viene en tercer lugar la
que perteneció á lord Kingsborough y que, si no he comprendido
mal su frase, asegura era copia, sacada hacía cerca de cuarenta
años,
de puño y letra de
Muñoz111, en dos volúmenes folio. Esta
indicación nos hace retroceder
4.ª Entra en cuarto lugar, y con fecha cierta, la copia del mismo Panes, sacada el año 1793 y que sirvió para la impresión hecha en México. De allá tengo el libro 12 con las notas autógrafas de su editor, y por su inspección parece que se copió con grande exactitud, porque el escribiente aún procuró imitar los signos ortográficos llamados párrafos, que se usaban antiguamente en los manuscritos para indicar la división ó aparte de los períodos. La copia impresa de Panes adolece de un defecto que, hasta cierto punto, la inutiliza para hacer una colección. El editor enmendó el lenguaje aunque, según dice, solo en cosas accidentales, tales como las voces anticuadas, repeticiones, etc., mas «sin lacerar su texto ni sentido». La colación que he hecho de su libro 12 impreso en su manuscrito manifiesta que tal fué, en lo general, la enmienda. BIBLIOGRAFÍA
Fray Juan de Torquemada fué el primero que dió una extensa noticia de los escritos de Sahagún; pero lo hizo más como historiador que como bibliógrafo. En el cap. 33, lib. 19 de su Monarquía Indiana, impresa en Sevilla el año 1615, decía: «Escribió once libros de marca de pliego, en que se contenían, en curiosísima lengua mexicana, declarada en romance, todas las materias de las cosas antiguas que los indios usaban en su infidelidad, así de sus dioses é idolatría, ritos y ceremonias de ella, como de su gobierno, policía, leyes y costumbres, los cuales libros tambien compuso con intento de hacer un Calepino (como él decía) en que diese desmenuzada toda la lengua mexicana, etc.» Agrega Torquemada que de esos
libros tenía en su poder el de la Conquista, es decir, la
Relación reformada de que antes
dí noticia, y de la cual tomó ciertamente las noticias que
preceden. En
Al dar Torquemada esas noticias, lo hizo con epigramas picantes al cronista Herrera, en cuyo poder suponía aquellos manuscritos: decía en la primera que, no entendiéndolos, por estar escritos en mexicano, se habrían destinado para envolver especias; y en la segunda «que le habrían aprovechado tanto como las coplas de Don Gaiferos.» Ofendido Herrera contestó112que él había escrito con presencia de monumentos históricos que sabía de cierto no vió el autor de la Monarquía Indiana. Pone en seguida su Catálogo y agrega: «y demás de anteponer á todos los dichos los Padres Olmos, Sahagun y Mendieta, que no tienen autoridad, entiende que no se puede hacer historia sin haber estado en las Indias.» Herrera se manifestó en esta censura injusto y ligero. Extraviado por su desabrimiento, no advirtió que desechaba los testimonios de mejor calidad; los de los religiosos que llegaron á México cuando vivían los autores y testigos de los sucesos que relataban, y entre ellos al más calificado de todos, á Sahagún, que durante medio siglo se había consagrado á la investigación de su asunto, y esto hacía el cronista no teniendo siquiera idea de sus obras. Creo poder afirmar sin temeridad que de ellas solamente conoció el libro 12, pero que ignoró quién fuera su autor, según manifesté, en su noticia respectiva. La de Torquemada dió
materia á los bibliógrafos para formar
Fr. Lucas Wading, en la biblioteca que intituló Scriptores Ordinis Minorum, impresa en 1650, bebió en la misma fuente y produjo una nueva entidad, haciendo á Sahagún autor de un Dictionarium copiosissimum (quod aliqui trito vocabulo Calepinum vocabant) duodecim magnis voluminibus distinctum, etc. Aquí tenemos ya la Historia transformada en Diccionario Calepino, y los libros que la formaban en grandes volúmenes. Ese pretendido Calepino nunca existió. De él se habló aun en vida del autor, y él mismo nos dice en la Advertencia con que concluye la Introducción al libro 1.º que «no ubo oportunidad para hacerlo, pero que echó los fundamentos para quien quisiera, que con facilidad lo puede hacer.» Los fundamentos á que se refería eran los trabajos bilingües de su Historia. Con las noticias de los dos mencionados bibliógrafos, D. Nicolás Antonio hizo autor á Sahagún de dos obras diferentes, de la Historia y del Diccionario, y por este camino siguieron Vetancurt y Cabrera. La indicación que Fr. Juan de San Antonio hizo en 1732, no llamó la atención, y sólo sirvió para que los sucesores aumentaran sus catálogos. Repitiéronlas el nuevo editor de Pinelo, Eguiara, Clavijero y Beristain, que desfiguró más la traducción abreviando el título: cita la obra con el de Diccionario histórico mexicano, en 12 vol. fol. La primera exacta y completa noticia de la obra apareció en Londres el año 1824, en el periódico literario que allí se publicaba intitulado Ocios de españoles emigrados. Posteriormente se han repetido.
COPIAS
IMPRESAS
EDICIÓN MEXICANA
Lord Kingsborough reclamaba en 1831 el honor de ser el primero que diera á luz la Historia de Sahagún; mas ya le había precedido en México el Lic. D. Carlos María de Bustamante, dándole el ejemplo de la extravagancia que se advierte en ambas ediciones. Al mismo tiempo imprimía el libro 1.º y el 12 en dos diversas imprentas, librando este al público en un cuaderno suelto de 59 páginas en 4.º, sin contar prólogo y notas, con el título Historia de la Conquista de Mexico, escrita por el R. P. F. Bernardino de Sahagun, del Orden de San Francisco y uno de los primeros enviados á la Nueva España para propagar el Evangelio. Publícala por separado de sus demas obras C. M. de B., etc. -Mexico. -Galvan, 1829, en 4.º -Púsole en la portada por epígrafe los versículos 15 á 11, cap. V, de Jeremías. La obra principal lleva el siguiente título: Historia general de las cosas de Nueva España que en doce libros y dos volumenes escribió el R. P. Fr. B. de S., de la observancia de San Francisco y uno de los primeros predicadores del Santo Evangelio en aquellas regiones. Dala á luz con notas y suplementos C. M. de B., etc. Y la dedica á Nuestro Santísimo Padre Pio VIII. -México, 1829-30. -Valdex, 3 vol. 4.º Comienza el vol. 1.º con la dedicatoria al Pontífice, y sigue el Prólogo del editor. En él advierte haber hecho las enmiendas de estilo que mencioné al hablar de las Relaciones. Hizo además la novedad de colocar como Prólogo de la obra el que el autor puso al libro 2.º Intercala una breve noticia biográfica de Sahagún, copiada de la que escribió Vetancurt en el Menologio Franciscano. Las materias son las mismas, que contiene el Códice castellano de la Academia hasta el libro 11, con las diferencias y excepciones que indicaré. No hago mención de las notas porque son innumerables, y en su mayor parte fútiles ó impertinentes. Ninguna sirve para ilustrar el texto. Al fin del Apéndice del
libro 3.º, y con el título de Suplemento,
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