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Celestino Pujol y Camps
En mi último informe prometí295 sacar á luz tres monedas de Turiaso (Tarazona), inéditas.
En la pieza núm. 71, llaman la atención el dibujo de su anverso, desusado en denarios de Turiaso. La cabeza se presenta poco abultada é imberbe, con el cuello largo y estrecho; formas todas que caracterizan los denarios segobrigenses de buena época. No deja de ser notable también la variedad
inédita núm. 72, por la circunstancia de no representar en el
aire el caballo, como suelen dibujarlo los denarios congéneres de ese
ejemplar. El cual lo figura galopando sobre una línea; y así
parece ser denario de transición entre los antiguos que se
señalan con las letras
Entre las monedas de la lámina adjunta á este Informe, sobresale por su interés el quinario, único, núm. 70. Tan gran novedad ofrece esta moneda, que cuando de ella me dieron noticia en Zaragoza, llegué á poner en duda la verdad de su existencia. Para poder estudiarla marché á Tarazona, donde merced al galante recibimiento con que me distinguió su ilustrado poseedor el señor canónigo D. Ignacio Albericio, pude contemplar á mi sabor tan precioso ejemplar, sacando de él algunas improntas esmeradas que han servido para el grabado. Notabilísima es la pieza: su aparición aviva el
deseo de que se aescubra pronto el denario de que es divisor, á fin de
que al conocerse por entero la emisión de la plata turiasonense, pueda
ser estudiada completamente. Por de pronto, el tipo del reverso del nuevo
quinario apareciendo en una ciudad tan lejana de la costa oriental, cuna de la
numismática española, aporta un nuevo dato á la serie de
imitaciones que llevaron á cabo los pueblos del interior,
modelándolas á la vista de las monedas que se batieron en el
litoral levantino, siempre abierto al aura de todas las civilizaciones
Paso á las monedas de Segísa.
No escaso mérito encierran las monedas de Segisa que
acabo de describir. El epigrafista no dejará de observar la
Son piezas muy raras los ejemplares números 73, 76 y 77, que nos ofrecen el tipo barbudo. En los 75 y 76 el jinete no lleva ni palma, ni lanza, ni enseña militar, de lo que infiero que alguna e las variedades de Segisa se han publicado equivocadamente, pues la mala conservación de los ejemplares de que se sirvieron los autores les llevó á restaurar las piezas, introduciendo en los dibujos la lanza de que carecían los originales.
Pero lo que muy especialmente debe llamar la atención acerca de las monedas ya descritas, es la disposición en que se encuentran los epígrafes. Fué regla general de atribución para las monedas de Segisa, el que su leyenda se vea campear en el exergo, ó sea debajo de la línea que sirve de base al caballo, como acontece en los ejemplares números 75, 76 y 80 de nuestra lámina, y muy rara vez dentro del marco, como en el núm. 73, que tampoco conoció Delgado. Ahora puede demostrarse con toda evidencia que dicha regla no es tan invariable como se había creído, toda vez que las monedas números 77, 78 y 79 llevan el epígrafe sobre la línea procediendo de emisiones de distintas épocas, y la pieza curiosísima núm. 74 se aparta aun mucho más de la norma común, pues el caballo está en el aire, y la leyenda en arco, y sin línea ninguna, con la particularidad de que el ejemplar es antiguo, segun demuestra su grueso, su diámetro y su paleografía. Termino la explicación de la lámina, dando á conocer una variedad de la Segisa núm. 13 de Delgado. El ejemplar grabado es de bella fábrica, como correspondo á los diminutos caracteres su leyenda, solo usados en las cecas ibéricas durante los tiempos en que más recuerdan el arte griego. La descripción de esta hermosa pieza es la siguiente.
CELESTINO PUJOL Y CAMPS. Madrid, 24 de Abril de 1885.
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