  Libro de Buen Amor
Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
   Vida y obra de Juan Ruiz
Este libro de tan alto y significativo nombre -Libro de Buen Amor(1)- fue compuesto en aquel
lugar lamentable «donde toda incomodidad tiene su asiento, y donde todo triste ruido hace su
habitación». Dígase claro que su autor estaba preso cuando le escribió(2). Mas la aspereza y
desabrimiento del lugar, no engendró un libro amargo y desalentado, como el de Silvio Pellico,
ni versos desgarradores y dolientes, como los del autor de la Lira Focia, sino un libro claro,
jocundo, desasosegado y burlón; a veces libertino, a veces gravemente moralizador; unas, urbano,
otras, transcendiendo a flores rústicas y montaraces. Se le ha comparado con Rabelais y con
Chaucer, y más cerca está de la minuciosa erudición del autor del Parlement of foules, que de la
machuna alegría gala del padre de Pantagruel. Es un libro español, y, más aún, castellano; y al
través del grave metro del mester de clerecía, ondula y vibra el espíritu nacional, elegante y
señor, sobreponiéndose y dominando a los amables horrores y libertinas licencias que relata. Y
para referir tanto suceso, el rígido y bronco romance, que en el Poema del Cid suena al paso de
andar de los férreos barraganes, y en Berceo se apoya en clericales rodrigones latinos, en este
libro aparece suelto, destrabado, ágil, gracioso, a veces un poco femenino, inflamado por una
poderosa y lírica inspiración.
Su autor se llama Juan Ruiz, de menester arcipreste de Hita, en la Provincia de Guadalajara(3).
Vivió a mediados del siglo XIV, siendo arzobispo de Toledo Don Gil Albornoz (1337-1367) y
reinando en Castilla el señor rey Alfonso XI. Unos creen que fue natural de Alcalá, otros que de
Guadalajara. Murió antes de 1351, pues en una donación hecha por el arzobispo D. Gil, en 7 de
enero del dicho año, ordena al arcipreste de Hita, Don Pedro Fernández, ponga en posesión al
monasterio de San Blas de Villaviciosa de una casa y heredad, objeto de la donación. Si Juan
Ruiz no había muerto para esa fecha, desempeñaría otro cargo; lo cierto es que en 1351 no era
arcipreste de Hita.
Y éstas son todas las noticias biográficas que de él se conservan.
Fue el arcipreste grande de talla, de piernas y de brazos; pequeñas boca, manos y pies. La
cabeza grande y poderosa, ancho de espaldas, orejudo y velloso, y con las cejas negras y
apartadas. El talante erguido y sosegada la andadura(4).
El Libro de Buen Amor es la obra más importante del siglo XIV.
Pertrechado el autor de casi toda la erudición de su siglo, aprovecha y explota todas las
canteras para la producción de su obra. Apólogos latinos y orientales, fabliaux, el libro de Vétula,
Virgilio y sus leyendas, Ovidio y su poema, etc., todo lo utiliza, haciendo de su obra un inmenso
mosaico vigorizado, animado y espiritualizado por sus geniales atisbos y sus aciertos plenos. Tan
poderosa y fecunda es su vena creadora, que el elemento utilizado queda exhausto y sin valor
junto al resultado que el arcipreste obtiene. Apenas hay verso del largo libro que no esté lleno
de jugo y vigor. Jugo y vigor, ciertamente, un poco excesivos en algunos puntos de vista y que
tienen fragancias que transcienden a flores pecaminosas, semejantes, y algunas no inferiores, a
las ficciones con que el cuentista de Florencia intentaba distraer a su galante auditorio del espanto
de la peste.
Toda la sociedad picaresca del siglo XIV aparece pintada en este libro con soberanos y
definitivos trazos: endicheras, danzaderas, tahures, troteras, etc., están descriptos en versos ágiles
y nerviosos. Y, sobre todo, esa inmortal Trotaconventos con sus arterías y trampantojos, madre
de todas las Celestinas que cundieron por la Literatura española. Y en este libro va remozado y
jovial el puro espíritu castellano, sin trabas ni ataduras, como sólo aparece más tarde en el otro
arcipreste, no menos magno, autor de El Corbacho, y en el otro clérigo, desenvuelto y audaz, que
escribió la historia de la Lozana Andaluza. Visión luminosa y clara de la vida, sin que el
demasiado «recordar la natura» turbe el alto ímpetu de poderosa espiritualidad. Y esto lo tuvo
como el que más, el de Hita, siendo el precursor y el maestro de todos los castizos humoristas,
antes y después de que la desviación interna de la raza produjera aquella literatura de decadencia,
amarga y ceñuda, que floreció con los últimos Austrias. El Libro de Buen Amor es un libro
picaresco, pero sin la desgarrada implacabilidad del Gran Tacaño, ni la acedía endechosa de
Mateo Alemán. Como un claro reír suenan las coplas del arcipreste, cuya vida, toda llena del
amoroso ejercicio, es característica de aquellos tiempos revueltos y turbulentos de Alfonso XI,
agigantados trágica y épicamente en los apasionados días de Pedro el Cruel o el Justiciero. Se
ha querido presentar al arcipreste como un moralizador que pinta al vivo la carroña que le rodea,
pero ya está suficientemente probado que no fue su vida, poco edificante, una excepción.
Cuatro son las Cánticas de serrana que el prodigioso arcipreste intercaló en su Libro de Buen
Amor(5). Pero la diferencia que existe entre las serranas y vaqueiras provenzales y las que
encuentra el galante arcipreste en sus andanzas por la sierra, es enorme. «El Arcipreste, más bien
que imitar la poesía bucólica de los trovadores, lo que hace es parodiarla en sentido realista. Sus
serranas son invariablemente interesadas y codiciosas, a veces feas como vestigios, y con todo
eso, de una acometividad erótica digna de la serrana de la Vera que anda en los romances
vulgares.»(6) No es exclusiva esta codicia y liviandad de las serranas de Juan Ruiz, y numerosos
ejemplos de las vaqueiras y pastoras provenzales lo prueban. Poderosísima era la vena satírica
del arcipreste y profundo su espíritu parodista, pero salto tan brusco de la atildada elegancia y
belleza de las serranas portuguesas y provenzales a la fealdad monstruosa y grosera codicia de
las del Libro de Buen Amor, pueden medianamente explicarse sólo con esas dotes del autor. La
casi coexistencia de esas cánticas de serrana con la serranilla de la Zarzuela(7), muestra única de
una serranilla de origen popular, indica la existencia anterior de este tipo de serrana «feroçe,
espantosa» que más tarde reaparece en Bocanegra, Mendo de Campo, Carvajales y otros poetas
cortesanos del siglo XV, aunque ya con forma puramente lírica y más bien como motivo poético
que reproducción realista(8). Queda, aparte de los verdaderos modelos y de la cierta intención de
Juan Ruiz, el arranque lírico, la sensación de tosquedad silvestre, la admirable visión poética que
aúpan el nombre del autor a la alta región de los impares. Por eso ha podido decirse con absoluta
evidencia de sus cánticas de serrana, que anticipandose «en cien años a las serranillas y a las
vaqueiras de Santillana, incapacitan a éste para figurar como el primer gran poeta lírico de
Castilla»(9) y Amador de los Ríos, aun reputando al prócer como el «rey de las serranillas, no sacó
por cierto -añade- grandes ventajas a Juan Ruiz en estas graciosas pinturas»(10).
Al mismo tiempo es J. Ruiz un alto y efusivo poeta mariano, y en las cánticas y gozos a la
Virgen se manifiesta ingenuo y fervoroso, como Berceo y los demás poetas y trovadores que en
los Cancioneros han dejado muestras de su devoción, un poco madrigal, un tanto letanía profana,
por la Gloriosa.
A. ÁLVAREZ DE LA VILLA
EDICIONES
Thomas Antonio Sánchez, Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV, Tomo IV,
Madrid, 17.
Eugenio de Ochoa, Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV, París, 1842.
Florencio Janer, Poetas castellanos anteriores al siglo XV, Tomo LVII de la Biblioteca de
Autores Españoles.
Jean Ducamin, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor, Tome VI de la première
série de la Bibliotèque Meridionale, Toulouse, 1901.
BIBLIOGRAFÍA
M. Menéndez Pelayo, Antología de poetas líricos castellanos, Tomo III, Madrid, 1892, págs.
LIII-CXIV.
J. Amador de los Ríos, Historia crítica de la literatura española, Madrid.
Puymaigre (Comte Théodore J. de), Les vieux auteurs castillans, París-Metz, 1861-62, Tomo
II, págs. 63-121.
Ferdinand J. Wolf, Studien zur Geschichte der spanischen und portugiesischen
Nationalliteratur, Berlín, 1859.
R. Foulché-Delbosc, Revue Hispanique, Tomo VIII (1901), págs. 553-57.
R. Menéndez Pidal, Título que el Arcipreste de Hita dio al libro de sus poesías, en la Revista
de Archivos, Bibliotecas y Museos, Tomo II (1898), págs. 107-8.
J. Pujol y Alonso, El Arcipreste de Hita, Estudio Crítico, Madrid, 1906.
  JESÚS NAZARENUS REX JUDAEORUM
Ésta es oraçión qu'el arçipreste fizo a Dios quando començó este libro suyo.
| |
Señor Dios, que a los jodíos pueblo de perdiçión |
1 |
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sacaste de cabtivo del poder de Faraón, |
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|
a Daniel sacaste del poço de Babilón, |
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|
saca a mi coytado d'esta mala presión. |
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|
Señor, tú diste graçia a Ester la reyna, |
2 |
|
|
ant'el rey Asuero ovo tu graçia digna, |
|
|
Señor, dame tu graçia e tu merçed ayna, |
|
|
sácame d'esta laçeria, d'esta presión. |
|
|
Señor, tú que sacaste al Profeta del lago, |
3 |
|
|
de poder de gentiles sacaste a Santiago, |
|
|
a Santa Marina libreste del vientre del drago, |
|
|
libra a mí, Dios mío, d'esta presión do yago. |
|
|
Señor, tú que libreste a santa Susaña, |
4 |
|
|
del falso testimonio de la falsa compaña, |
|
|
líbrame, mi Dios, d'esta y coyta tanmaña, |
|
|
dame tu misericordia, tira de mí tu saña. |
|
|
A Jonás, el Profeta, del vientre de la ballena |
5 |
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|
en que moró tres días dentro en la mar llena, |
|
|
sacástelo tú sano así como de casa buena; |
|
|
Mexías, tú me salva sin culpa e sin pena. |
|
|
Señor, a los tres niños de muerte los libreste, |
6 |
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|
del forno del grand fuego sin lesión saqueste, |
|
|
de las ondas del mar a sant Pedro tomeste: |
|
|
Señor, de aquesta coyta saca al tu arçipreste. |
|
|
Aun tú que dixiste a los tus servidores, |
7 |
|
|
que con ellos serías ante reyes desidores, |
|
|
et los darías palabras, que fabrasen mejores, |
|
|
Señor, tú sey conmigo, guárdame de traydores. |
|
|
El nombre profetizado fuer grande Hemanuel, |
8 |
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|
Fijo de Dios muy alto Salvador de Israel, |
|
|
en la salutaçión el ángel Gabriel |
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|
te fizo çierta d'esto, tú fuiste çierta d'él. |
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|
Por esta profeçía e por la salutaçión |
9 |
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por el nombre tan alto Hemanuel salvaçión, |
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|
Señora, dame tu graçia, et dame consolaçión, |
|
|
gáname del tu fijo graçia et bendiçión. |
|
|
Dame graçia, señora de todos los señores, |
10 |
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|
tira de mí tu saña, tira de mí rencores: |
|
|
faz que todo se torne sobre los mezcladores, |
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|
ayúdame, Gloriosa, Madre de pecadores. |
|
  Intellectum tibi dabo, et instruam te in via hac, qua gradieris: firmabo
super te oculos meos.
El profeta David, por Espíritu Santo fablando, a cada uno de nos diçe en el psalmo triçésimo
primo del verso deçeno, que es el que primero suso escrebí. En el qual verso entiendo yo tres
cosas, las quales diçen algunos doctores filósofos que son en el alma et propriamente suyas, que
son éstas: entendimiento, voluntad, et memoria. Las quales digo, si buenas son, que trahen al
alma consolaçión, e aluengan la vida al cuerpo, et danle honra con pro e bona fama: ca por el
buen entendimiento entiende hombre el bien, et sabe d'ello el mal. Et por ende una de las
petiçiones que demandó David a Dios, porque sopiese la su Ley, fuer ésta: Da mihi intellectum,
etc. Ca el home entendiendo el bien, avrá de Dios temor; el qual es comienço de toda sabiduría,
de que dise el dicho profeta: Initium Sapientiae timor Domini. Ca luego es el buen entendimiento
en los que temen a Dios, et por ende sigue la raçón el dicho David en otro logar, en que dise:
Intellectus bonus omnibus facientibus eum, etc. Otrosí dise Salomón en el libro de la Sapiençia:
Qui timet Dominum, façiet bona. Et esto se entiende en la primera raçón del verso, que yo
començé en lo que dise: Intellectum tibi dabo; et desque está informada et instruida el alma que
se ha de salvar en el cuerpo limpio, e piensa, e ama, e desea omen el buen amor de Dios, e sus
mandamientos: et esto a tal, dise el dicho profeta: Et meditabar in mandatis tuis quae dilexi: et
otro si desecha, et aborresçe el alma el pecado del amor loco d'este mundo. Et d'esto dise el
psalmista: Qui diligitis Dominum, odite malum, etc. Et por ende se sigue luego la segunda raçón
del verso que dise: Et instruam te. Et desque el alma con el buen entendimiento e la buena
voluntad con buena remembranza escoge, e toma el buen amor, que es el de Dios, et pónelo en
la çela de la memoria, porque se acuerde d'ello, e determine al cuerpo a faser buenas obras, por
las cuales se salva el ome. Et d'esto dise san Juan Apóstol en el Apocalypsi de los buenos que
mueren bien obrando: Beati mortui, qui in Domino moriuntur: opera enim illorum sequuntur
illos. Et dise otrosí el Profeta: Tu reddes unicuique juxta opera sua. Et d'esto concluye la terçera
raçón del verso primero, que dise: In via hac qua gradieris: firmabo super te oculos meos. Et por
ende debemos tener sin dubda, que obras siempre están en la buena memoria, que con buen
entendimiento et buena voluntad escoge el alma, et ama el amor de Dios por se salvar por ellas.
Ca Dios por las buenas obras que fase omen en la carrera de salvaçión, en que anda, firma sus
ojos sobre él. Et ésta es la sentençia del verso, que empieça primero: Breves, como quier' que a
las vegadas se acuerde pecado e lo quiera e lo obre; este desacuerdo non viene del buen
entendimiento, nin tal querer non viene de la buena voluntad, nin de la buena obra viene tal obra;
ante viene de la fraquesa de la natura humana, que es en el omen, que se non puede escapar de
pecado. Ca dise Catón: Nemo sine crimine vivit. Et díselo Job: Quis potest facere mundum de
inmundo conceptum semine? Quasi dicat: Ninguno, salvo Dios. Et viene otrosí de la mengua del
buen entendimiento, que lo non ha entonçe, porque ome piensa vanidades de pecado. Et d'este
tal pensamiento dise el psalmista: Cogitationes hominum vanae sunt. E dise otrosí a los tales,
mucho disolutos et de mal entendimiento: Nolite fieri sicut equus et mulus, in quibus non est
intellectus. Et aún digo, que viene de la pobledat de la memoria, que non está instructa de buen
entendimiento; ansí que non puede amar el bien, nin acordarse d'ello para lo obrar. Et viene
otrosí esto por raçón que la natura humana, que más aparejada e inclinada es al mal que al bien,
e a pecado que a bien: esto dise el Decreto. Et éstas son algunas de las raçones, porque son fechos
los libros de la ley et del derecho, e de castigos, et costumbres, et de otras çiençias: otrosí fueron
la pintura et la escritura, e las imágenes primerament' falladas por raçón que la memoria del ome
deslesnadera es: esto dise el Decreto: ca tener todas las cosas en la memoria, et non olvidar algo,
más es de la Divinidad que de la humanidad: esto dise el Decreto. Et por esto es más apropiado
a la memoria del alma, que es spíritu de Dios criado et perfecto, et vive siempre en Dios. Otrosí
dise David: Anima mea illi vivet: quaerite Dominum, et vivet anima vestra. Et non es apropiada
al cuerpo humano, que dura poco tiempo. Et dise Job: breves dies hominis sunt. Et otrosí dise:
Homo natus de muliere: breves dies hominis sunt. Et dise sobre esto David: Anni nostri sicut
aranea meditabuntur, etc. Onde yo de mi poquilla çiençia et de mucha et grand rudeza entiendo
quántos bienes fasen perder el alma e el cuerpo, et los males muchos que les aparejan e dan el
amor loco del pecado del mundo. Escogiendo et amando con buena voluntad salvaçión et gloria
del paraíso para mi ánima, fis' esta chica escritura en memoria de bien: et compuse este nuevo
libro, en que son escritas algunas maneras e maestrías et sotilesas engañosas del loco amor del
mundo, que usan algunos para pecar. Las quales leyéndolas et oyéndolas omen o muger de buen
entendimiento, que se quiera salvar, descogerá, et obrar lo ha: et podrá desir con el psalmista:
Viam veritatis, etc. Otrosí los de poco entendimiento no se perderán: ca leyendo et coydando el
mal que fasen o tienen en la voluntat de faser, et los porfiosos de sus malas maestrías e
descobrimiento publicado de sus muchas engañosas maneras, que usan para pecar et engañar las
mugeres, acordarán la memoria e non despreçiarán su fama: ca mucho es cruel quien su fama
menospreçia: el Derecho lo dise; et querrán más amar a sí mesmos que al pecado: que la
ordenada caridad de sí mesmo comienza; el Decreto lo dise: et desecharán et aborreçerán las
maneras et maestrías malas del loco amor, que fase perder las almas et caer en saña de Dios,
apocando la vida et dando mala fama, et desonra, et muchos daños a los cuerpos; en pero, porque
es humanal cosa el pecar, si algunos (lo que non los consejo) quisieren usar del loco amor aquí
fallarán algunas maneras para ello, e ansí este mi libro a todo omne e muger, al cuerdo e al non
cuerdo, al que entendiere el bien et escojiere salvaçión, e obrare bien amando a Dios: otrosí al
que quisiere el amor loco en la carrera que andubiere puede cada uno bien deçir: Intelleclum tibi
dabo. Et ruego et consejo a quien lo viere et lo oyere, que guarde bien las tres cosas del alma, lo
primero que quiera bien entender e bien judgar la mi intençión porque la fis', et la sentençia de
lo que y dise, et non al son feo de las palabras, que, segund derecho, las palabras sirven a la
intençión et non la intençión a las palabras. Et Dios sabe que la mi intençión no fuer de lo faser
por dar manera de pecar ni por mal desir, más fuer por reduçir a toda persona a memoria buena
de bien obrar et dar ensiempro de buenas costumbres e castigos de salvaçión: et porque sean
todos aperçebidos, e se puedan mejor guardar de tantas maestrías como algunos usan por el loco
amor. Ca dise sant Gregorio, que menos fieren al ome los dardos que ante son vistos, et mejor
nos podemos guardar, de lo que ante hemos visto. Et compóselo otrosí a dar algunas lecçiones
e muestra de metrificar et rimar, et de trobar: con trovas et notas, et rimas, et decades, et versos,
que fis' complidamente segund que esta çiençia requiere. Et porque de toda buena obra es
comienzo et fundamento Dios, e la fe católica, e díselo la primera decretal de las Crementinas,
que comienza: Fidei Catholicae fundamento; a do éste no es çimiento, no se puede faser obra
firme, ni firme edificio segund dise el Apóstol: por ende començé mi libro en el nombre de Dios,
et tomé el verso primero del psalmo que es el de la Santa Trinidad, et de la fe católica, que es:
Quicumque vult, el verso que dise: Ita Deus Pater, Deus Filius, etc.
  Aquí diso de cómo el arçipreste rogó a Dios, que le diese graçia que
podiese faser este libro.
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Dios Padre, Dios Fijo, Dios Spíritu Santo: |
11 |
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El que naçió de la Virgen, esfuerço nos dé tanto, |
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que siempre lo loemos en prosa et en canto, |
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sea de nuestras almas cobertura et manto. |
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El que fiso el çielo, la tierra, et el mar, |
12 |
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Él me done su graçia, e me quiera alumbrar, |
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que pueda de cantares un librete rimar, |
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que los que lo oyeren, puedan solás tomar. |
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Tú, Señor Dios mío, qu'el omen crieste, |
13 |
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enforma e ayuda a mí, el tu açipreste, |
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que pueda faser un libro de buen amor aqueste, |
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que los cuerpos alegre, e a las almas preste. |
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Si queredes, señores, oír un buen solás, |
14 |
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escuchad el romanse, sosegad vos en pas, |
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non vos diré mentira en quanto en él yas', |
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ca por todo el mundo se usa et se fas'. |
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Et porque mejor de todos sea escuchado, |
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fablarvos he por trobas e cuento rimado: |
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es un desir fermoso e saber sin pecado, |
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razón más plasentera, fablar más apostado. |
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Non tengades que es libro neçio de devaneo, |
16 |
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nin creades que es chufa algo que en él leo, |
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ca segund buen dinero yase en vil correo, |
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ansí en feo libro está saber non feo. |
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El axenús de fuera más negro es que caldera, |
17 |
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es de dentro muy blanco, más que la peñavera, |
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blanca farina está so negra cobertera, |
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azúcar negro e blanco está en vil cañavera. |
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Sobre la espina está la noble rosa flor, |
18 |
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en fea letra está saber de grand doctor; |
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como so mala capa yase buen bebedor, |
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ansí so el mal tabardo está buen amor. |
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Et porque de todo bien es comienço e raís |
19 |
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la Virgen Santa María, por ende yo, Juan Roís, |
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açipreste de Fita, d'ella primero fis' |
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cantar de los sus gosos siete que ansí dis'. |
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  Gosos de Santa María.
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Santa María |
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20 |
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lus del día, |
todavía. |
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Tú me guía |
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Gáname graçia et
bendiçión |
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21 |
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et de Jesús consolaçión |
cantar de tu alegría. |
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que pueda con devoçión. |
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El primero goso que s' lea |
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22 |
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en çibdad de Galilea |
oviste mensagería. |
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Nazaret creo que sea |
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Del ángel que a ti vino |
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23 |
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Gabriel santo et digno |
díxote «Ave María». |
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tróxote mensag' divino |
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Tú, desque el mandado
oíste |
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24 |
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omilmente reçebiste; |
al fijo que Dios en ti envía. |
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luego, Virgen, conçebiste |
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En Belén acaeçió |
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25 |
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el segund' quando nasçió |
de ti, Virgen, el Mexía. |
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e sin dolor aparesçió |
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El terçer cuenta las leyes, |
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26 |
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quando vinieron los reyes, |
en tu brazo do yasçía. |
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e adoraron al que veyes |
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Ofreçiol' mirra Gaspar, |
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27 |
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Melchor fue ençienso dar, |
al que Dios e ome seya. |
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oro ofreçió Baltasar |
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Alegría quarta e buena |
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28 |
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fue quando la Magdalena |
qu'el tu fijo vevía. |
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|
te dixo gozo sin pena |
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El quinto plaser oviste, |
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29 |
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quando al tu fijo viste |
gracias a Dios o subía. |
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|
sobir al çielo et diste |
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Madre, el tu goso sexto |
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30 |
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quando en los discípulos
presto |
en tu santa compañía. |
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fue Spíritu Santo puesto |
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Del septeno, Madre Santa, |
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31 |
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la iglesia toda canta, |
al çielo e quanto y avía. |
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sobiste con gloria tanta |
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Reynas con tu fijo quisto |
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32 |
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nuestro Señor Jesu
Christo, |
en la gloria sin fallía. |
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por ti sea de nos visto |
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  Gosos de Santa María.
| |
Tú, Virgen, del çielo
Reyna, |
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33 |
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e del mundo melesina, |
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quiérasme oír muy digna |
por te servir. |
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|
que de tus gosos ayna |
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escriba yo prosa digna |
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Desir de tu alegría |
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34 |
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rogándose todavía |
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yo pecador |
más al loor. |
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que a la grand culpa mía |
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non pares mientes, María, |
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Tú siete gosos oviste, |
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35 |
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|
el primero, quando resçebiste |
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salutaçión |
Dios salvaçión. |
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|
del ángel, quando oíste |
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|
Ave María, conçebiste |
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| |
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El segundo fue complido, |
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36 |
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quando fue de ti nasçido, |
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e sin dolor, |
por Salvador. |
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de los ángeles servido, |
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fue luego conosçido |
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Fue el tu goso terçero, |
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37 |
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quando vino el lusero |
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a demostrar |
fue en guiar. |
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el camino verdadero |
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a los reyes compañero |
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Fue tu quarta alegría, |
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38 |
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quando te dixo Magdalena
María, |
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et Gabriel |
que viera a él. |
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|
que el tu fijo vevía, |
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|
e por señal te desía |
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| |
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El quinto fue de grand
dulzor, |
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39 |
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quando al tu fijo Señor |
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viste sobir |
de a él ir. |
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|
al çielo a su Padre mayor, |
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et tú fincaste con amor |
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Este sesto non es de dubdar, |
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40 |
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los discípulos vino alumbrar |
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con espanto, |
Spíritu Santo. |
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tú estabas en ese lugar, |
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del çielo viste y entrar |
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El septeno non ha par |
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quando por ti quiso enviar |
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Dios tu Padre, |
como a Madre. |
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al çielo te fiso pujar |
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con él te fiso asentar: |
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Señora, oye al pecador, |
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que tu fijo el Salvador |
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42 |
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por nos disçió |
e por nos murió. |
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del çielo en ti morador |
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el que pariste blanca flor, |
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Por nosotros pecadores |
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non aborrescas |
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pues por no ser merescas |
ruegal' por nos. |
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Madre de Dios, |
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ant'él connusco parescas |
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nuestras almas le ofrescas. |
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  Aquí fabla de cómo todo ome entre los sus cuydados se deve alegrar: et
de la disputación que los griegos et los romanos en uno ovieron.
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Palabras son de sabio, e díxolo Catón, |
44 |
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que omen a sus coydados, que tiene en coraçón, |
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entreponga plaseres e alegre la raçón, |
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que la mucha tristeça mucho coydado pon'; |
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et porque de buen seso non puede omen reír, |
45 |
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avré algunas burlas aquí a enxerir: |
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cada que las oyerdes non querades comedir, |
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salvo en la manera del trovar et del desir. |
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Entiende bien mis dichos, e piensa la sentençia, |
46 |
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non me contesca contigo como al doctor de Greçia |
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con 'l rivaldo romano e con su poca sabiençia, |
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quando demandó Roma a Greçia la sçiencia. |
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Ansí fuer, que romanos las leyes non avíen, |
47 |
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fueron las demandar a griegos que las teníen; |
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respondieron los griegos, que non los meresçíen, |
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nin las podrían entender, pues que tan poco sabíen(11). |
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Pero si las queríen para por ellas usar, |
48 |
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que ante les convenía con sus sabios disputar, |
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por ver si las entendíen, e meresçían levar: |
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esta respuesta fermosa daban por se escusar. |
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Respondieron romanos, que los plasía de grado; |
49 |
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para la disputaçión pusieron pleyto firmado: |
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mas porque non entendíen el lenguaje non usado, |
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que disputasen por señas, por señas de letrado. |
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Pusieron día sabido todos por contender, |
50 |
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fueron romanos en coyta, non sabían qué se faser, |
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porque non eran letrados, nin podrían entender |
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a los griegos doctores, nin al su mucho saber. |
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Estando en su coyta dixo un çibdadano, |
51 |
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que tomasen un ribaldo, un bellaco romano, |
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segund Dios le demostrase faser señas con la mano, |
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que tales las fisiese: fueles consejo sano. |
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Fueron a un bellaco muy grand et muy ardid: |
52 |
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dixiéronle: «Nos avemos con griegos nuestra convid' |
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»para disputar por señas: lo que tú quisieres pid', |
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»et nos dártelo hemos, escúsanos d'esta lid.» |
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Vistiéronlo muy bien paños de grand valía, |
53 |
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como si fuese doctor en la filosofía; |
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subió en alta cátedra, dixo con bavoquía; |
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«D'oy más vengan los griegos con toda su porfía.» |
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Vino ay un griego, doctor muy esmerado, |
54 |
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escogido de griegos, entre todos loado, |
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|
sobió en otra cátedra, todo el pueblo juntado, |
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|
et comenzó sus señas, como era tratado. |
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Levantose el griego, sosegado, de vagar, |
55 |
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et mostró sólo un dedo, que está çerca el pulgar; |
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|
luego se asentó en ese mismo lugar; |
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levantose el ribaldo, bravo, de mal pagar. |
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Mostró luego tres dedos contra el griego tendidos, |
56 |
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el polgar con otros dos, que con él son contenidos |
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en manera de arpón, los otros dos encogidos, |
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|
asentose el nesçio, catando sus vestidos. |
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Levantose el griego, tendió la palma llana, |
57 |
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et asentose luego con su memoria sana |
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levantose el bellaco con fantasía vana, |
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mostró puño çerrado; de porfia avía gana. |
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A todos los de Greçia dixo el sabio griego: |
58 |
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«Meresçen los romanos las leyes, yo non gelas niego.» |
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Levantáronse todos con pas e con sosiego; |
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grand honra ovo Roma por un vil andariego. |
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Preguntaron al griego, qué fue lo que dixiera |
59 |
|
|
por señas al romano, e qué le respondiera |
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|
dis: «Yo dixe, que es un Dios: el romano dixo, que era
verdad, |
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»uno et tres personas, e tal señal fesiera. |
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»Yo dixe, que era todo a la su voluntad; |
60 |
|
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»respondió, que en su poder teníe el mundo, et dis |
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|
»desque vi, que entendíen, e creíen la Trinidad, |
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|
»entendí que meresçíen de leyes çertenidad.» |
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|
Preguntaron al bellaco, quál fuera su antojo. |
61 |
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|
Dis': «Díxome, que con su dedo me quebrantaría el ojo, |
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|
»d'esto ove grand pesar, e tomé grand enojo, |
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|
»et respondile con saña, con ira e con cordojo: |
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|
»que yo l' quebrantaría ante todas las gentes |
62 |
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»con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes. |
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|
»Díxom' luego após esto, que le parase mientes, |
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|
»que me daría grand palmada en los oídos retinientes. |
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|
»Yo l' respondí, que l' daría una tal puñada, |
63 |
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|
»que en tiempo de su vida nunca la vies' vengada; |
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|
»desque vio la pelea teníe mal aparejada, |
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|
»dexos' de amenasar do non gelo presçian nada.» |
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Por esto dise la patraña de la vieja ardida, |
64 |
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non ha mala palabra, si non es a mal tenida; |
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verás, que bien es dicha, si bien fuese entendida, |
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entiende bien mi dicho, e avrás dueña garrida. |
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La bulra que oyeres, non la tengas en vil, |
65 |
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|
la manera del libro entiéndela sotil, |
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que saber bien e mal, desir encobierto e doñeguil |
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|
tú non fallarás uno de trovadores mil. |
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Fallarás muchas garças, non fallarás un uevo, |
66 |
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remendar bien non sabe todo alfayate nuevo, |
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|
a trobar con locura non creas que me muevo, |
|
|
lo que buen amor dise, con raçón te lo pruebo. |
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|
En general a todos fabla la escritura, |
67 |
|
|
los cuerdos con buen seso entenderán la cordura, |
|
|
los mançebos livianos goárdense de locura, |
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|
escoja lo mejor el de buena ventura. |
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Las del buen amor son raçones encubiertas, |
68 |
|
|
trabaja do fallares las sus señales çiertas, |
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|
si la raçón entiendes, o en el seso açiertas, |
|
|
non dirás mal del libro, que agora refiertas. |
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|
Do coydares que miente, dise mayor verdat. |
69 |
|
|
En las coplas pintadas yase la falsedat, |
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|
dicha buena o mala por puntos la jusgat, |
|
|
las coplas con los puntos load o denostat. |
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|
De todos instrumentos yo libro só pariente, |
70 |
|
|
bien o mal qual puntares, tal te dirá çiertamente, |
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|
qual tú desir quisieres, y fas punto y tente, |
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|
si me puntar sopieres, siempre me avrás en miente. |
|
  Aquí dise de cómo segund natura los omes e las otras animalias quieren
aver compañía con las fembras.
| |
Como dise Aristóteles, cosa es verdadera, |
71 |
|
|
el mundo por dos cosas trabaja: la primera, |
|
|
por aver mantenençia; la otra era |
|
|
por aver juntamiento con fembra plasentera. |
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|
Si lo dixiese de mío, sería de culpar; |
72 |
|
|
díselo grand filósofo, non só yo de rebtar; |
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|
de lo que dise el sabio non debemos dubdar, |
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|
que por obra se prueba el sabio e su fablar. |
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Que dis' verdat el sabio claramente se prueba |
73 |
|
|
omes, aves, animalias, toda bestia de cueva |
|
|
quieren, segund natura, compaña siempre nueva; |
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|
et quanto más el omen que a toda cosa se mueva. |
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|
Digo muy más del omen, que de toda criatura: |
74 |
|
|
todos a tiempo çierto se juntan con natura, |
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|
el omen de mal seso todo tiempo sin mesura |
|
|
cada que puede quiere faser esta locura. |
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El fuego siempre quiere estar en la senisa, |
75 |
|
|
como quier' que más arde, quanto más se atisa, |
|
|
el omen quando peca, bien ve que deslisa, |
|
|
mas non se parte ende, ca natura lo entisa. |
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|
Et yo como soy omen como otro pecador, |
76 |
|
|
ove de las mugeres a veses grand amor; |
|
|
probar omen las cosas non es por ende peor, |
|
|
e saber bien, e mal, e usar lo mejor(12). |
|
  De cómo el arcipreste fuer enamorado.
| |
Así fuer que un tiempo una dueña me priso, |
77 |
|
|
de su amor non fuy en ese tiempo repiso, |
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|
siempre avía d'ella buena fabla e buen riso, |
|
|
nunca ál fiso por mí, ni creo que faser quiso. |
|
|
Era dueña en todo, e de dueñas señora, |
78 |
|
|
non podía estar solo con ella una hora, |
|
|
mucho de omen se guardan allí do ella mora; |
|
|
más mucho que non guardan los jodíos la Tora(13). |
|
|
Sabe toda noblesa de oro e de seda, |
79 |
|
|
complida de muchos bienes anda mansa e leda, |
|
|
es de buenas costumbres, sosegada, e queda, |
|
|
non se podría vençer por pintada moneda. |
|
|
Enviel' esta cantiga que es deyuso puesta |
80 |
|
|
con la mi mensagera, que tenía empuesta; |
|
|
dise verdad la fabla, que la dueña compuesta, |
|
|
si non quier'el mandado, non da buena respuesta. |
|
|
Dixo la dueña cuerda a la mi mensagera: |
81 |
|
|
«Yo veo otras muchas creer a ti, parlera, |
|
|
»et fállanse ende mal: castigo en su manera, |
|
|
»bien como la raposa en agena mollera.» |
|
  Enxiemplo de cómo el león estava doliente, e las otras animalias lo venían
a ver.
| |
Dis' que yasíe doliente el león, de dolor: |
82 |
|
|
todas las animalias viníen ver su señor, |
|
|
tomó plaser con ellas, e sintiose mejor, |
|
|
alegráronse todas mucho por su amor. |
|
|
Por le faser plaser, et más le alegrar, |
83 |
|
|
convidáronle todas que l' daríen a yantar, |
|
|
dixeron que mandase los que quisies' matar: |
|
|
mandó matar al toro, que podríe abastar. |
|
|
Fis' partidor al lobo, mandó, que a todos diese, |
84 |
|
|
él apartó lo menudo para el león que comiese, |
|
|
et para sí la canal, la mejor que omen viese: |
|
|
al león dixo el lobo, que la mesa bendixiese. |
|
|
«Señor», dis', «tú estás flaco, esta vianda liviana |
85 |
|
|
»cómela tú, señor, que t' será buena e sana, |
|
|
»para mí et los otros la canal que es vana.» |
|
|
El león fuer sañudo, que de comer avíe gana. |
|
|
Alçó el león la mano por la mesa santiguar, |
86 |
|
|
dio grand golpe en la cabeza al lobo por lo castigar: |
|
|
el cuero con la oreja del casco le fuer arrancar: |
|
|
el león a la raposa mandó la vianda dar. |
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|
La gulpeja, con el miedo e como es artera, |
87 |
|
|
toda la canal del toro al león dio entera, |
|
|
para sí e los otros tod' lo menudo era: |
|
|
maravillose el león de tan buena egoaladera. |
|
|
El león dixo: «Comadre ¿quién vos mostró a faser
partisión |
88 |
|
|
»tan buena, tan aguisada, tan drecha con raçón?» |
|
|
Ella dixo: «En la cabeza del lobo tomé yo esta liçión; |
|
|
»en el lobo castigué qué fesiese o qué non.» |
|
|
«Por ende yo te digo, vieja e non mi amiga, |
89 |
|
|
»que jamás a mí non vengas, nin me digas tal enemiga |
|
|
»si non, yo te mostraré cómo el león castiga, |
|
|
»que el cuerdo et la cuerda en mal ageno castiga.» |
|
|
Et segund dis' Jesu Christo, non ay cosa escondida, |
90 |
|
|
que acabo de tiempo non sea bien sabida, |
|
|
fuer la mi poridad luego a la plaça salida, |
|
|
la dueña muy guardada fuer luego de mi partida. |
|
|
Nunca desde esa hora yo más la pude ver: |
91 |
|
|
enviome mandar, que punase en faser |
|
|
algún triste ditado, que podiese ella saber, |
|
|
que cantas' con tristeza, pues la non podíe aver. |
|
|
Por complir su mandado de aquesta, mi señor, |
92 |
|
|
fise cantar tan triste como este triste amor: |
|
|
cantábalo la dueña, creo que con dolor, |
|
|
más que yo podría ser d'ello trovador. |
|
|
Dise el proverbio viejo: «Quien matar quier' su can |
93 |
|
|
achaque le levanta, porque no l' den del pan.» |
|
|
Los que quieren partirnos como fecho lo han, |
|
|
mescláronme con ella, e dixiéronle del plan. |
|
|
Que me loava d'ella como de buena caça, |
94 |
|
|
et que probava d'ella como si fuese caraça: |
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|
dis' la dueña sañuda: «Non ay paño sin raça, |
|
|
»nin el leal amigo non es en toda plaça.» |
|
|
Como dise la fabla, quando a otro someten, |
95 |
|
|
quál palabra te disen, tal coraçón te meten: |
|
|
posiéronle grand saña, d'esto se entremeten: |
|
|
dis' la dueña: «Los novios non dan quanto prometen.» |
|
|
Como la buena dueña era mucho letrada, |
96 |
|
|
sotil, entendida, cuerda, bien mesurada, |
|
|
dixo a la mi vieja, que le avía embiada, |
|
|
esta fabla compuesta de Isopete sacada(14). |
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|
Dis: «Quando quier' casar ome con dueña onrada, |
97 |
|
|
»promete e manda mucho; desque la ha cobrada, |
|
|
»de quanto le prometió, o le da poco, o nada; |
|
|
»fase como la tierra, quando estava finchada.» |
|
  Enxiemplo de quando la tierra bramava.
| |
«Ainsí fuer que la tierra començó a bramar |
98 |
|
|
»estava tan finchada, que quería quebrar; |
|
|
»a quantos la oíen, podíe mal espantar, |
|
|
»como dueña en parto començose de coytar. |
|
|
»La gente que tan grandes bramidos oía, |
99 |
|
|
»coydaban que era preñada: a tanto se dolía. |
|
|
»Pensaban, que era grand sierpe, o grand bestia paría, |
|
|
»que a todo el mundo combríe e estragaría. |
|
|
»Quando ella bramava, pensava de foír, |
100 |
|
|
»et desque vino el día que ovo de parir, |
|
|
»parió un mur topo, escarnio fue de reír, |
|
|
»sus bramuras e espantos en burla fueron salir. |
|
|
»Et bien ansí acaesçió, a muchas e a tu amo. |
101 |
|
|
»primeramente mucho trigo dan, poca paja, tamo, |
|
|
ȍiegan muchos con el viento, vanse perder con mal ramo; |
|
|
»vete, dil' que me non quiera, que no l' quiero, ni l'amo.» |
|
|
Ome, que mucho fabla, fase menos a veses, |
102 |
|
|
pone muy grant espanto, chica cosa es dos nueses: |
|
|
las cosas mucho caras alguna hora son rafeses, |
|
|
las viles e las rafeses son caras a las de veses. |
|
|
Como por chica cosa aborreçía en grand saña, |
103 |
|
|
arredrose de mí, físome el juego mañana, |
|
|
aquél es engañado quien coyda que engaña, |
|
|
d'esto, fise trova de tristesa tan maña. |
|
|
Fis' luego estas cántigas de verdadera salva. |
104 |
|
|
mandé que gelas diesen de noche o al alva: |
|
|
no las quiso tomar; dixe yo: «Muy mal va, |
|
|
»al tiempo se encoge mejor la yerba malva.» |
|
  De cómo todas las cosas del mundo son vanidat, sino amar a Dios.
| |
Como dise Salomón, e dise la verdat, |
105 |
|
|
que las cosas del mundo todas son vanidat, |
|
|
todas son pasaderas, vanse con la edat; |
|
|
salvo amor de Dios, todas son liviandat. |
|
|
Et yo desque vi la dueña partida e mudada, |
106 |
|
|
dixe: «Querer do non me quieren, faría una nada: |
|
|
»responder do non me llaman, es vanidat probada.» |
|
|
Partime de su pleyto, pues de mí es redrada. |
|
|
Sabe Dios, que aquesta dueña e quantas yo vi, |
107 |
|
|
siempre quise guardarlas, et siempre las serví, |
|
|
si servir non las pude, nunca las deserví, |
|
|
de dueña mesurada siempre bien escrebí. |
|
|
Mucho sería villano e torpe pajés, |
108 |
|
|
si de la mujer noble dixiese cosa refés; |
|
|
ca en muger loçana, fermosa e cortés |
|
|
todo bien del mundo e todo plaser es. |
|
|
Si Dios, quando formó el ome entendiera |
109 |
|
|
que era mala cosa la mujer, non la diera |
|
|
al ome por compañera, nin d'él non la fesiera, |
|
|
si para bien non fuera, tan noble non saliera. |
|
|
Si omen a la mujer non la quisiese bien, |
110 |
|
|
non ternía tantos presos el amor quantos tien', |
|
|
por santo nin santa que seya, non sé quién, |
|
|
non codiçie compaña, si solo se mantien'. |
|
|
Una fabla lo dise, que vos digo agora: |
111 |
|
|
que una ave sola nin bien canta, nin bien llora, |
|
|
el mástel sin la vela non puede estar toda hora, |
|
|
nin las verças non se crían tan bien sin la noria. |
|
|
Et yo como estava solo sin compañía, |
112 |
|
|
codiçiaba tener lo que otro para sí tenía, |
|
|
puse el ojo en otra non santa, más sentía, |
|
|
yo cruisiava por ella, otro la avíe valdía. |
|
|
Et porque yo non podía con ella ansí fablar, |
113 |
|
|
puse por mí mensagero, coydando recabdar |
|
|
a un mi compañero, sópome el clavo echar, |
|
|
él comió la vianda, e a mí fiso rumiar. |
|
|
Fis' con el grand pesar esta trova cazurra, |
114 |
|
|
la dueña que la oyere, por ella non me aburra, |
|
|
ca debríen me desir neçio, et más que bestia burra, |
|
|
si de tan grand escarnio yo non trovase burla. |
|
  De lo que contesçió al arçipreste con Fernand Garçía, su mensajero.
| |
Mis ojos no verán lus |
115 |
|
|
pues perdido he a Crus. |
|
| |
|
|
Crus crusada, panadera, |
116 |
|
|
tomé por entendedera, |
como andalús. |
|
|
tomé senda por carrera |
|
| |
|
|
Coydando que la avría, |
117 |
|
|
díxelo a Fernand Garçía |
et fuese pleytés e dus. |
|
|
que troxiese la pletesía |
|
| |
|
|
Díxome que l' plasía de grado |
118 |
|
|
e físose de la crus privado, |
él comió el pan más dus. |
|
|
a mí dio rumiar salvado |
|
| |
|
|
Prometiol' por mi consejo |
119 |
|
|
trigo que tenía añejo, |
el traidor falso marfús. |
|
|
et presentol' un conejo |
|
| |
|
|
Dios confonda mensajero |
120 |
|
|
tan presto e tan ligero: |
que la caça ansí adús. |
|
|
non medre Dios tal conejero, |
|
| |
|
|
Quando la crus veía, yo siempre me omillava, |
121 |
|
|
santiguábame a ella do quier que la fallava, |
|
|
el compaño de çerca en la crus adorava, |
|
|
del mal de la crusada yo non me reguardava. |
|
| |
|
|
Del escolar goloso compañero de cucaña |
122 |
|
|
fise esta otra trova, non vos sea estraña, |
|
|
ca de ante nin después non fallé en España |
|
|
quien ansí me fesiese de escarnio magadaña. |
|
  Aquí fabla de la constelaçión, et de la planeta, en que los omes nasçen, el
del juiçio del hora quando sabios naturales dieron en el nasçimiento del
fijo del rey Alcarás.
| |
Los antiguos astrólogos disen en la sçiençia |
123 |
|
|
de la astrología una buena sabiençia, |
|
|
qu'el omen quando nasçe luego en su nasçençia |
|
|
el signo en que nasçe le jusgan por sentençia(15). |
|
|
Esto dis' Tholomeo, e díselo Platón, |
124 |
|
|
otros muchos maestros en este acuerdo son: |
|
|
quál es el asçendente e la costelaçión |
|
|
del que nasçe, tal es su fado et su don. |
|
|
Muchos ay que trabajan siempre por cleresía, |
125 |
|
|
deprenden grandes tiempos, espienden grant quantía, |
|
|
en cabo saben poco, que su fado les guía: |
|
|
non pueden desmentir a la astrología. |
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Otros entran en orden por salvar las sus almas, |
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otros toman esfuerzo en querer usar armas, |
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otros sirven señores con las sus manos ambas, |
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pero muchos de aquestos dan en tierra de palmas. |
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Non acaban en orden, nin son más caballeros, |
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nin han merçed de señores, nin han de sus dineros: |
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porque puede ser esto, creo ser verdaderos, |
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segund natural curso, los dichos estrelleros. |
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Porque creas el curso, d'estos signos atales, |
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desirt'he un juisio de cinco naturales, |
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que judgaron un niño por sus çiertas señales, |
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dieron juisios fuertes de acabados males. |
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Era un rey de moros, Alcarás nombre avía: |
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nasçiole un fijo bello, más de aquél non tenía, |
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embió por sus sabios, d'ellos saber querría |
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el signo e la planeta del fijo que l' nasçía. |
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Entre los estrelleros que l' vinieron a ver, |
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vinieron çinco d'ellos de más cumplido saber; |
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desque vieron el punto en que ovo de nasçer, |
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dixo el un maestro: «Apedreado a de ser.» |
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Judgó el otro e dixo: «Éste a de ser quemado.» |
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El terçero dise « El niño a de ser despeñado.» |
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El quarto dixo «El infante a de ser colgado.» |
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Dixo el quinto maestro: «Morrá en agua afogado.» |
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Quando oyó el rey juisios desacordados, |
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mandó que los maestros fuesen muy bien guardos; |
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físolos tener presos en logares apartados, |
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dio todos sus juisios por mintrosos probados. |
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Desque fue el infante a buena edat llegado, |
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pidió al rey su padre, que le fuese otorgado |
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de ir a correr monte, caçar algún venado; |
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respondiole el rey, que le plasía de grado. |
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Cataron día claro para ir a caçar; |
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desque fueron en el monte, óvose a levantar |
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un rebatado nublo, comenzó a graniçar, |
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e a poca de hora comenzó de apedrear. |
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Acordose su ayo, de cómo lo judgaron |
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los sabios naturales, que su signo acataron: |
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dis: «Vayámosnos, señor, que los que a vos fadaron |
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»non sean verdaderos en lo que adevinaron.» |
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Pensaron mucho ayna todos de se acoger, |
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mas como es verdat, e non puede fallesçer |
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en lo que Dios ordena en cómo ha de ser, |
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segund natural curso non se puede estorçer. |
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Fasiendo la grand piedra el infante aguijó, |
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pasando por la puente un grand rayo le dio, |
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foradose la puente, por allí se despeñó, |
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en un árbol del río de sus faldas se colgó. |
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Estando ansí colgado a do todos lo vieron, |
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afogose en el agua; acorrer non lo podieron: |
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los çinco fados dichos todos bien se complieron. |
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Los sabios naturales verdaderos salieron. |
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Desque vido el rey complido su pesar, |
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mandó los estrelleros de la presión soltar: |
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físoles mucho bien, e mandoles usar |
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de su astrología, en que non avíe que dubdar. |
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Yo creo los astrólogos verdad naturalmente; |
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pero Dios que crió natura e acidente, |
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puédelos demudar, et faser otramente: |
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segund la fe católica, yo d'esto só creyente. |
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En creer lo de natura non es mal estança: |
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e creer muy más en Dios con firme esperança; |
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por que creas mis dichos e non tomes dubdança, |
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pruébotelo brevemente con esta semejança. |
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Yo creo que el rey en su regno ha poder |
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de dar fueros et leyes, e derechos faser: |
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d'esto manda faser libros, e quadernos componer: |
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para quien fase el yerro qué pena debe haber. |
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Acaesçe, que alguno fase grant traición, |
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ansí que por el fuero debe morir con raçón, |
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pero por los privados, que en su ayuda son, |
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si piden merçed al rey, dal' complido perdón. |
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O si por aventura aqueste que lo erró, |
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al rey en algund tiempo atanto le servió, |
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que piedat e serviçio mucho al rey movió, |
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porque del yerro fecho complido perdón le dio. |
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Et ansí como por fuero avía de morir, |
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el fasedor del fuero non lo quier' consentir, |
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dispensa contra el fuero e déxalo vevir; |
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quien puede faser leyes, puede contra ellas ir. |
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Otrosí puede el papa sus decretales far, |
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en que a sus súbditos manda çierta pena dar; |
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pero pude muy bien contra ellas dispensar, |
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por graçia o por serviçio toda la pena soltar. |
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Vemos cada día pasar esto de fecho, |
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pero por todo eso las leyes y el derecho, |
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et el fuero escrito non es por ende desfecho, |
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ante es çierta çiencia e de mucho provecho. |
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Bien ansí nuestro señor Dios, quando el çielo crió, |
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puso en él sus signos, et planetas ordenó, |
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sus poderíos çiertos et juisios otorgó, |
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pero mayor poder retuvo en sí que les non dio. |
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Ansí que por ayuno, e limosna, e oraçión, |
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et por servir a Dios con mucha contriçión |
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non ha poder mal signo nin su costelaçión. |
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El poderío de Dios tuelle la tribulaçión. |
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Non son por todo aquesto los estrelleros
mintrosos, |
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que judgan segund natura por sus cuentos fermosos, |
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ellos e la çiençia son çiertos et non dubdosos, |
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mas no pueden contra Dios ir, nin son poderosos. |
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Non sé astrología, nin só ende maestro, |
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nin sé astrolabio más que buey de cabestro; |
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mas porque cada día veo pasar esto, |
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por aqueso lo digo, otrosí veo aquesto. |
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Muchos naçen en Venus; que lo más de su vida |
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es amar las mugeres; nunca se les olvida; |
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trabajan et afanan mucho sin medida, |
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e los más non recabdan la cosa más querida. |
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En este signo atal creo que yo nasçí, |
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siempre puñé en servir dueñas que conoçí, |
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el bien que me feçieron, non lo desgradeçí, |
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a muchas serví mucho, que nada acabesçí. |
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Como quier' que he probado mi signo ser atal |
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en servir a las dueñas puñar e non en ál; |
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pero aunque ome non goste la pera del peral, |
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en estar a la sombra es plaser comunal. |
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Muchas noblesas ha el que a las dueñas sirve, |
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loçano fablador en ser franco se avive, |
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en servir a las dueñas el bueno non se esquive, |
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que si mucho trabaja, en mucho plaser vive. |
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El amor fas' sotil al ome que es rudo, |
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fásele fabrar fermoso al que antes era mudo, |
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al omen que es cobarde, fáselo muy atrevudo, |
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al peresoso fase ser presto et agudo(16). |
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Al mançebo mantiene mucho en mançebés, |
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e al viejo fas' perder mucho la vejés, |
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fase blanco e fermoso del negro como pes, |
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lo que non vale una nues, amor le da grand pres. |
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El que es enamorado, por muy feo que sea, |
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otrosí su amiga magüer que sea muy fea, |
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el uno et el otro non ha cosa que vea, |
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que tan bien le paresca, nin que tanto desea. |
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El babieca, el torpe, el neçio, et el pobre |
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a su amiga bueno paresçe, et rico hombre; |
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más noble que los otros, por ende todo cubre, |
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como un amor pierde, luego otro cobre. |
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Ca puesto que su signo sea de tal natura: |
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como es este mío, dise una escritura, |
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que buen esfuerzo vençe a la mala ventura, |
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et a toda pera dura grand tiempo la madura. |
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Una tacha le fallo al amor poderoso, |
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la qual a vos, dueñas, yo descobrir non oso, |
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mas porque non me tengades por desidor medroso, |
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es ésta: que el amor siempre fabla meteroso. |
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Ca segund vos he dicho en la otra conseja, |
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lo que en sí es torpe, con amor bien semeja, |
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tiene por noble cosa lo que non vale una arveja, |
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lo que semeja non es, oya bien tu oreja. |
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Si las mançanas siempre oviesen tal sabor |
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de dentro qual de fuera dan vista et color |
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non avríe de las plantas fruta de tal valor, |
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más ante pudríe que otra; pero dan buen olor. |
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Bien atal es el amor, que da palabra llena, |
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toda cosa que dise, paresçe mucho buena, |
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non es todo cantar quanto ruido suena, |
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por vos descobrir esto, dueña, non aya pena. |
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Dis', por las verdades se pierden los amigos, |
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et por las non desir se fasen desamigos, |
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ansí entiende sano los proverbios antiguos, |
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et nunca vos creades loores de enemigos. |
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  De cómo el arçipreste fue enamorado: et del enxiemplo del ladrón e del
mastín.
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Como dise el sabio, cosa dura e fuerte |
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es dexar la costumbre, el fado, et la suerte; |
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la costumbre es otra natura, çiertamente, |
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apenas non se pierde fasta que viene la muerte. |
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Et porque es costumbre de mançebos usada |
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querer siempre tener alguna enamorada: |
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por aver solás bueno del amor con amada, |
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tomé amiga nueva, una dueña ençerrada. |
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Dueña de buen linaje e de mucha noblesa, |
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todo saber de dueña sabe con sotilesa, |
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cuerda et de buen seso, non sabe de vilesa, |
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muchas dueñas e otras de buen saber las besa. |
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De talla muy apuesta, et de gesto amorosa, |
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loçana, doñeguil, plasentera, fermosa, |
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cortés, e mesurada, falaguera, donosa, |
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graçiosa, et donable de amor en toda cosa. |
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Por amor d'esta dueña fis' trovas e cantares, |
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sembré avena loca ribera de Enares; |
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verdat es lo que disen los antiguos retraeres, |
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quien en 'l arenal siembra non trilla pegujares(17). |
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Coydando la yo aver entre las benditas, |
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dávale de mis donas non paños, et non çintas, |
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non cuentas, nin sartal, nin sortijas, nin mitas, |
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con ello estas cántigas que son deyuso escritas. |
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Non quiso reçebirlo, bien fuyó de avolesa, |
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fiso de mí babieca, dis': «Non muestran peresa |
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»los omes en dar poco por tomar grand riquesa |
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»levadlo e desidle, que mal mercar non es franquesa. |
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»Et non perderé yo a Dios, nin al su paraíso |
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