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Notas800. Como «toda definición es minúscula» («páramos», Páramos, pág. 13), puede que sea por esta razón por la que Reina María Rodríguez prescinde del preceptivo uso de las mayúsculas tras un punto, [482] lo que sin duda dificulta la lectura pero a su vez avisa sobre la imposibilidad de un discurso afianzado en su propia confianza. 801. De Páramos: «el arte -como señal- es siempre pobre, una transmisión exacta y mutiladora, yo he escrito cosas que he sentido más allá» («entre las mieses y a pleno sol», pág. 47). O bien en «la chica de la Isla de Whigt»: Yo era como aquella chica de la Isla de Whigt -el poema no estaba terminado era el centro del poema que nunca estaba terminado-. Se trata de un texto publicado en Poemas de Reina María Rodríguez, Barcelona, Cafè Central 83, 1995. Ocurre además que la imperfección, y no sólo poética, es una constante de su obra. También en Páramos leemos la alusión a «lo que imperfectamente somos, nada más» («Violet Island», pág. 7). 802. La Habana, Universidad de La Habana, 1976. 803. La Habana, UNEAC, 1982. 804. La Habana, Casa de las Américas, 1984. 805. El libro está dividido en dos partes, la primera presidida por una cita de Malcolm Lowry y la segunda por una de Dylan Thomas. En ambas partes se alterna entre la poesía y la prosa poética, aunque ésta cobra mayor importancia a medida que nos acercamos al final del texto. 806. Jorge Yglesias ha señalado cómo buena parte de los poemarios de Reina anteriores a En la arena quedan convertidos en «ejercitación adolescente» que tenía que ver con una «poesía afirmada en el colectivismo lexical, la repetición de situaciones y temas, y el exceso de cotidianeidad». En Donde irrumpe la luz. 18 poetas cubanos, op. cit., pág. 37. 807. «Acta del jurado de poesía del Concurso UNEAC 1993», La Gaceta de Cuba, 1 (1994), pág. 33. 808. Cfr. Durand, Gilbert: Las estructuras antropológicas de lo imaginario, Madrid, Taurus, 1982. 809. Una referencia al concepto lezamiano de «sobrenaturaleza» nos pone sobre la pista: «llegaremos a ese estado permanente de mutación y equilibrio de la sobre naturaleza?» («entre las mieses y a pleno sol», Páramos, pág. 47). Señalaba el autor de Paradiso que por el rechazo de la oposición entre letra y espíritu surge la convicción de vivir en un momento en el que la cultura es también una segunda naturaleza y la naturaleza aparece como sobrenaturaleza.
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