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    Novela de la gitanilla
     Miguel de Cervantes Saavedra ; edición publicada por Rodolfo Schevill y Adolfo Bonilla
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Novela de la gitanilla


Miguel de Cervantes Saavedra





  -31-     -fol. 1r-  

Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones; nacen de padres ladrones, crianse con ladrones, estudian para ladrones, y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo; y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos como acidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte.

Vna, pues, desta nacion, gitana vieja, que podia ser jubilada en la ciencia de Caco, crió vna muchacha, en nombre de nieta suya, a quien puso nombre Preciosa, y a quien enseñó todas sus gitanerias y modos de embelecos y trazas de hurtar. Salio la tal Preciosa la mas vnica1 bayladora que se hallaua en todo el gitanismo, y la mas hermosa y discreta que pudiera hallarse, no entre los gitanos, sino entre quantas hermosas y discretas pudiera pregonar la fama. Ni los soles, ni los ayres, ni todas las inclemencias2 del cielo, a quien mas que a otras   -fol. 1v-   gentes estan sujetos los gitanos, pudieron deslustrar su rostro, ni curtir las manos; y lo que es mas, que la criança tosca en que se criaua, no descubria en ella sino ser nacida de   -32-   mayores prendas que de gitana, porque era en estremo cortes y bien razonada.

Y, con todo esto, era algo desembuelta; pero no de modo que descubriesse algun genero de deshonestidad; antes, con ser aguda, era tan honesta, que, en su presencia, no osaua alguna gitana vieja, ni moça, cantar cantares lasciuos, ni dezir palabras no buenas; y, finalmente, la abuela conocio el tesoro que en la nieta tenia; y assi determinó el aguila vieja sacar a bolar su aguilucho, y enseñarle a viuir por sus vñas.

Salio Preciosa rica de villanzicos, de coplas, seguidillas, y çarabandas, y de otros versos, especialmente de romances, que los cantaua con especial donayre. Porque su taymada abuela echó de ver, que tales juguetes y gracias, en los pocos años, y en la mucha hermosura de su nieta, auian de ser felicissimos atractiuos, e incentiuos para acrecentar su caudal, y assi se los procuró y buscó por todas las vias que pudo, y no faltó poeta que se los diesse; que tambien ay poetas que se acomodan con gitanos y les venden sus obras, como los ay para ciegos3, que les fingen milagros y van a la parte de la ganancia (de todo ay en el mundo), y esto de la hambre tal vez haze arrojar los ingenios a cosas que no estan en el mapa.

Criose Preciosa en diuersas partes de Castilla, y, a los quinze años de su edad, su abuela putatiua la boluio a la Corte y a su antiguo   -33-   rancho, que es adonde ordinariamente le tienen los gitanos, en los campos de santa Barbara4, pensando en la Corte vender su mercaderia, donde todo se compra y todo se vende. Y la primera entrada que hizo Preciosa en Madrid, fue vn dia de santa Ana5, patrona y abogada de la villa, con vna dança en que yuan ocho gitanas, quatro ancianas y quatro muchachas,   -fol. 2r-   y vn gitano, gran baylarin, que las guiaua; y aunque todas yuan limpias y bien adereçadas, el asseo de Preciosa era tal, que, poco a poco, fue enamorando los ojos de quantos la mirauan. De entre el son del tamborin y castañetas, y fuga del bayle, salio vn rumor que encarecia la belleza y donayre de la gitanilla, y corrian los muchachos a verla y los hombres a mirarla. Pero quando la oyeron cantar, por ser la dança cantada, alli fue ello; alli si que cobró aliento la fama de la gitanilla, y, de comun consentimiento de los diputados de la fiesta, desde luego le señalaron el premio y joya de la mejor dança; y quando llegaron a hazerla en la yglesia de santa Maria6, delante de la imagen de santa Ana, despues de auer baylado todas, tomó Preciosa vnas sonajas, al son de las quales, dando en redondo largas y ligerissimas bueltas, cantó el romance siguiente:


   Arbol preciosissimo,
que tardó en dar fruto
años, que pudieron
cubrirle de luto
y hazer los desseos  5
-34-
del consorte puros,
contra su esperança
no muy bien seguros;
de cuyo tardarse
nacio aquel disgusto,  10
que lanço del templo
al varon mas justo;
santa tierra esteril,
que al cabo produxo
toda la abundancia  15
que sustenta el mundo;
casa de moneda
-fol. 2v-
do se forjó el cuño
que dio a Dios la forma
que como hombre tuuo;  20
madre de vna hija,
en quien quiso y pudo
mostrar Dios grandezas
sobre humano curso:
por vos, y por ella,  25
soys, Ana, el refugio
do van, por remedio,
nuestros infortunios.
En cierta manera
teneys, no lo dudo,  30
sobre el nieto imperio
piadoso y justo.
A ser comunera
del alcaçar sumo
fueran mil parientes  35
con vos de consuno.
¡Qué hija y qué nieto,
y qué yerno! al punto,
a ser causa justa,
cantarades triunfos.  40
Pero vos, humilde,
fuystes el estudio
donde vuestra hija
hizo humildes cursos;
-35-
y agora, a su lado,  45
a Dios el mas iunto,
gozays de la alteza
que apenas barrunto.

-fol. 3r-

El cantar de Preciosa fue para admirar a quantos la escuchauan. Vnos dezian: «Dios te bendiga la muchacha.» Otros: «Lastima es que esta moçuela sea gitana; en verdad, en verdad, que merecia ser hija de vn gran señor.» Otros auia mas groseros, que dezian: «Dexen crecer a la rapaza, que ella hara de las suyas; a fe que se va añudando en ella gentil red barredera para pescar coraçones.» Otro, mas humano, mas basto y mas modorro, viendola andar tan ligera en el bayle, le dixo: «A ello, hija, a ello; andad, amores, y pisad el poluito atan menudito.» Y ella respondio, sin dexar el bayle: «Y pisarelo yo atan menudó»7. Acabaronse las visperas y la fiesta de santa Ana, y quedó Preciosa algo cansada; pero tan celebrada de hermosa, de aguda y de discreta y de bayladora, que a corrillos se hablaua della en toda la Corte.

De alli a quinze dias boluio a Madrid, con otras tres muchachas, con sonajas y con vn bayle nueuo, todas apercebidas de romances y de cantarzillos alegres; pero todos honestos, que no consentia Preciosa que, las que fuessen en su compañia, cantassen cantares descompuestos, ni ella los cantó jamas, y muchos miraron en ello y la tuuieron en mucho. Nunca se apartaua della la gitana vieja, hecha su Argos,   -36-   temerosa no se la despauilassen y traspusiessen; llamauala nieta8, y ella la tenia por abuela. Pusieronse a baylar a la sombra, en la calle de Toledo, y de los que las venian siguiendo se hizo luego vn gran corro, y en tanto que baylauan, la vieja pedia limosna a los circunstantes, y llouian en ella ochauos y quartos, como piedras a tablado, que tambien la hermosura tiene fuerça de despertar la caridad dormida.

Acabado el bayle, dixo Preciosa: «Si me dan quatro quartos, les cantare vn romance yo sola, lindissimo en estremo, que trata de quando la reyna, nuestra señora, Margarita, salio a missa de parida, en Valladolid, y fue a san Llorente; digoles que es famoso,   -fol. 3v-   y compuesto por vn poeta de los del numero, como capitan del batallon»9.

Apenas huuo dicho esto, quando, casi todos los que en la rueda estauan, dixeron a vozes: «Cantale, Preciosa, y ves aqui mis quatro quartos.»

Y assi granizaron sobre ella quartos, que la vieja no se daua manos a cogerlos.

Hecho, pues, su agosto y su vendimia, repicó Preciosa sus sonajas, y, al tono correntio y loquesco10, cantó el siguiente romance:


   Salio a missa de parida
la mayor reyna de Europa,
en el valor y en el nombre
rica y admirable joya.
   Como los ojos se lleua,  5
se lleua las almas todas
-37-
de quantos miran y admiran
su deuocion y su pompa.
   Y para mostrar que es parte
del cielo en la tierra toda,  10
a vn lado lleua el sol de Austria,
al otro la tierna aurora.
   A sus espaldas le sigue
vn luzero que a desora
salio, la noche del dia  15
que el cielo y la tierra lloran.
   Y si en el cielo ay estrellas
que luzientes carros forman,
en otros carros su cielo
viuas estrellas adornan.  20
   Aqui el anciano Saturno
la barba pule y remoça,
y, aunque es tardo, va ligero,
que el plazer cura la gota.
   El Dios parlero va en lenguas  25
-fol. 4r-
lisongeras y amorosas,
y Cupido en cifras varias
que rubies y perlas bordan.
   Alli va el furioso Marte,
en la persona curiosa  30
de mas de vn gallardo jouen
que de su sombra se assombra.
   Iunto a la casa del sol
va Iupiter, que no ay cosa
dificil a la priuança  35
fundada en prudentes obras.
   Va la luna en las mexillas
de vna y otra humana diosa,
Venus casta en la belleza
de las que este cielo forman  40
    Pequeñuelos Ganimedes
cruzan, van, bueluen y tornan
por el cinto tachonado
de esta esfera milagrosa.
   Y para que todo admire  45
-38-
y todo assombre, no ay cosa
que de liberal no passe
hasta el estremo de prodiga.
   Milan, con sus ricas telas,
alli va en vista curiosa;  50
las Indias, con sus diamantes,
y Arabia con sus aromas.
   Con los mal intencionados
va la embidia mordedora,
y la bondad en los pechos  55
de la lealtad española.
   La alegría vniuersal,
huyendo de la congoja,
calles y plaças discurre,
-fol. 4v-
descompuesta y casi loca.  60
    A mil mudas bendiciones
abre el silencio la boca
y repiten los muchachos
lo que los hombres entonan.
   Qual dize: «Fecunda vid,  65
crece, sube, abraça y toca
el olmo felize tuyo,
que mil siglos te haga sombra,
   »para gloria de ti misma,
para bien de España y honra,  70
para arrimo de la Iglesia,
para assombro de Mahoma.»
    Otra lengua clama y dize:
«Viuas, ¡o blanca paloma!,
que nos has de dar por crias  75
aguilas de dos coronas,
   »para ahuyentar de los ayres
las de rapiña furiosas,
para cubrir, con sus alas,
a las virtudes medrosas.»  80
   Otra, mas discreta y graue,
mas aguda y mas curiosa,
dize, vertiendo alegria
por los ojos y la boca:
-39-
   «Esta perla que nos diste,  85
nacar de Austria, vnica y sola,
¡qué de maquinas que rompe,
qué [de]11 disignios que corta,
   »qué de esperanças que infunde,
qué de desseos mal logra,  90
qué de temores aumenta,
qué de preñados aborta!»
    En esto se llegó al templo
-fol. 5r-
del Fenix santo, que en Roma
fue abrasado y quedó viuo  95
en la fama y en la gloria.
   A la imagen de la vida,
a la del cielo señora,
a la que, por ser humilde,
las estrellas pisa agora;  100
    a la madre y Virgen junto,
a la hija y a la esposa
de Dios, hincada de hinojos,
Margarita assi razona:
   «Lo que me has dado te doy,  105
mano siempre dadiuosa,
que, a do falta, el fauor tuyo,
siempre la miseria sobra.
   »Las primicias de mis frutos
te ofrezco, Virgen hermosa,  110
tales quales son las mira,
recibe, ampara y mejora.
   »A su padre te encomiendo,
que humano Atlante se encorba
al peso de tantos reynos,  115
y de climas tan remotas.
   »Se que el coraçon del rey
en las manos de Dios mora,
y se que puedes con Dios
quanto quieres, piadosa.»  120
   Acabada esta oracion,
-40-
otra semejante entonan,
hymnos y vozes que muestran
que esta en el suelo la gloria.
   Acabados los oficios,  125
con reales ceremonias,
-fol. 5v-
boluio a su punto este cielo
y esfera marauillosa12.

Apenas acabó Preciosa su romance, quando del illustre auditorio y graue senado que la oia, de muchas se formo vna voz sola, que dixo: «Torna a cantar, Preciosica, que no faltarán quartos como tierra.»

Mas de dozientas personas estauan mirando el bayle y escuchando el canto de las gitanas; y, en la fuga del, acerto a passar por alli vno de los tinientes de la villa y, viendo tanta gente junta, preguntó qué era. Y fuele respondido que estauan escuchando a la gitanilla hermosa, que cantaua. Llegose el tiniente, que era curioso, y escuchó vn rato, y, por no yr contra su grauedad, no escuchó el romance hasta la fin; y auiendole parecido por todo estremo bien la gitanilla, mandó a vn page suyo dixesse a la gitana vieja que, al anochecer, fuesse a su casa con las gitanillas, que queria que las oyesse doña Clara, su muger. Hizolo assi el page, y la vieja dixo que si yria.

Acabaron el bayle y el canto, y mudaron lugar; y en esto llegó vn page muy bien adereçado a Preciosa y, dandole vn papel doblado, le dixo: «Preciosica, canta el romance que aqui va, porque es muy bueno, y yo te dare otros   -41-   de quando en quando, con que cobres fama de la mejor romancera del mundo.»

«Esso aprendere yo de muy buena gana», respondio Preciosa, «y mire, señor, que no me dexe de dar los romances que dize, con tal condicion que sean honestos, y si quisiere que se los pague, concertemonos por dozenas, y dozena cantada y dozena pagada; porque pensar que le tengo de pagar adelantado, es pensar lo imposible.»

«Para papel, siquiera, que me de la señora Preciosica», dixo el page, «estare contento; y mas, que el romance que no saliere bueno y honesto, no ha de entrar en cuenta.»

«A la   -fol. 6r-   mia quede el escogerlos», respondio Preciosa; y con esto se fueron la calle adelante, y desde vna reja llamaron vnos caualleros a las gitanas.

Asomose Preciosa a la reja, que era baxa, y vio en vna sala, muy bien adereçada y muy fresca, muchos caualleros que, vnos passeandose y otros jugando a diuersos juegos, se entretenian.

«¿Quierenme dar barato, cenores?»13,14, dixo Preciosa (que, como gitana, hablaua ceçeoso, y esto es artificio en ellas, que no naturaleza).

A la voz de Preciosa, y a su rostro, dexaron los que jugauan el juego, y el passeo15 los passeantes; y los vnos y los otros acudieron a la reja por verla, que ya tenian noticia della, y   -42-   dixeron: «Entren, entren las gitanillas, que aqui les daremos barato.»

«Caro seria ello», respondio Preciosa, «si nos pellizcacen.»

«No, a fe de cauallero», respondio vno; «bien puedes entrar, niña, segura, que nadie te tocará a la vira de tu çapato, no, por el habito que traygo en el pecho», y pusose la mano sobre vno de Calatraua.

«Si tu quieres entrar, Preciosa», dixo vna de las tres gitanillas que yuan con ella, «entra en hora buena, que yo no pienso entrar adonde ay tantos hombres.»

«Mira, Cristina», respondio Preciosa, «de lo que te has de guardar, es de vn hombre solo y a solas, y no de tantos juntos; porque antes el ser muchos quita el miedo y el rezelo de ser ofendidas. Aduierte, Cristinica, y está cierta de vna cosa, que la muger que se determina a ser honrada, entre vn exercito de soldados lo puede ser. Verdad es que es bueno huyr de las ocasiones; pero han de ser de las secretas, y no de las publicas.»

«Entremos, Preciosa», dixo Cristina, «que tu sabes mas que vn sabio.»

Animolas la gitana vieja, y entraron; y apenas huuo entrado Preciosa, quando el cauallero del habito vio el papel16 que traia en el seno y, llegandose a ella, se le tomó, y dixo Preciosa: «Y no me le tome, señor, que es vn romance que me acaban de dar aora, que aun no le he leydo.»

-43-

«¿Y sabes tu leer, hija?», dixo vno.

«Y escriuir»,   -fol. 6v-   respondio la vieja, «que a mi nieta hela17 criado yo como si fuera hija de vn letrado.»

Abrio el cauallero el papel, y vio que venia dentro del vn escudo de oro, y dixo: «En verdad, Preciosa, que trae esta carta el porte dentro; toma este escudo que en el romance viene.»

«Basta», dixo Preciosa, «que me ha tratado de pobre el poeta, pues cierto que es mas milagro darme a mi vn poeta vn escudo, que yo recebirle; si con esta añadidura han de venir sus romances, traslade todo el Romancero general y embiemelos vno a vno, que yo les tentaré el pulso; y si vinieren duros, sere yo blanda en recebillos.»

Admirados quedaron los que oian a la gitanica, assi de su discrecion, como del donayre con que hablaua.

«Lea, señor», dixo ella, «y lea alto, veremos si es tan discreto esse poeta como es liberal.»

Y el cauallero leyo assi:


    Gitanica, que de hermosa
te pueden dar parabienes,
por lo que de piedra tienes
te llama el mundo Preciosa.
    Desta verdad me assegura  5
esto, como en ti veras,
que no se apartan jamas
la esquiueza y la hermosura.
    Si, como en valor subido,
vas creciendo en arrogancia,  10
-44-
no le arriendo la ganancia
a la edad en que has nacido,
   que vn basilisco se cria
en ti, que mate mirando,
y vn imperio que, aunque blando,  15
nos parezca tirania.
   Entre pobres y aduares,
¿cómo nacio tal belleza?
-fol. 7r-
o, ¿cómo crió tal pieza
el humilde Mançanares?  20
    Por esto sera famoso,
al par del Tajo dorado,
y por Preciosa preciado
mas que el Ganges caudaloso.
   Dizes la buena ventura  25
y dasla mala contino,
que no van por vn camino
tu intencion y tu hermosura,
   porque en el peligro fuerte
de mirarte o contemplarte,  30
tu intencion va a desculparte
y tu hermosura a dar muerte.
   Dizen que son hechizeras
todas las de tu nacion,
pero tus hechizos son  35
de mas fuerças y mas veras,
   pues por lleuar los despojos
de todos quantos te ven,
hazes, ¡o niña!, que esten
tus hechizos en tus ojos.  40
   En sus fuerças te adelantas,
pues baylando nos admiras,
y nos matas si nos miras,
y nos encantas si cantas.
   De cien mil modos hechizas:  45
hables, calles, cantes, mires,
o te acerques o retires,
el luego de amor atizas.
   Sobre el mas essento pecho
-45-
tienes mando y señorio,  50
de lo que es testigo el mio,
de tu18 imperio satisfecho.
-fol. 7v-
    Preciosa joya de amor:
esto humildemente escriue
el que por ti muere y viue  55
pobre, aunque humilde amador.

«En pobre acaba el vltimo verso», dixo a esta sazon Preciosa; «mala señal; nunca los enamorados han de dezir que son pobres, porque a los principios, a mi parecer, la pobreza es muy enemiga del amor.»

«¿Quién te enseña esso, rapaza?», dixo vno.

«¿Quién me lo ha de enseñar?», respondio Preciosa. «¿No tengo yo mi alma en mi cuerpo? ¿No tengo ya quinze años? y no soy manca, ni renca, ni estropeada del entendimiento. Los ingenios de las gitanas van por otro norte que los da las demas gentes; siempre se adelantan a sus años; no hay gitano necio ni gitana lerda, que, como el sustentar su vida consiste en ser agudos, astutos y embusteros, despauilan el ingenio a cada paso y no dexan que crie moho en ninguna manera. ¿Veen estas muchachas mis compañeras, que estan callando y parecen bobas?, pues entrenles el dedo en la boca y tientenlas las cordales, y veran lo que veran. No ay muchacha de doze que no sepa lo que de veynte y cinco; porque tienen por maestros y preceptores al diablo, y al vso, que les enseña   -46-   en vna hora lo que auian de aprender en vn año.»

Con esto que la gitanilla dezia, tenia suspensos a los oyentes, y, los que jugauan, le dieron barato, y aun los que no jugauan. Cogio la hucha de la vieja treynta reales, y mas rica y mas alegre que vna Pascua de flores, antecogio sus corderas y fuesse en casa del señor teniente, quedando que otro dia bolueria, con su manada, a dar contento [a] aquellos19 tan liberales señores. Ya tenia auiso la señora doña Clara, muger del señor teniente, cómo auian de yr a su casa las gitanillas, y estaualas esperando, como el agua de mayo, ella y sus donzellas y dueñas, con las de otra señora vezina   -fol. 8r-   suya, que todas se juntaron para ver a Preciosa. Y apenas huuieron entrado las gitanas, quando entre las demas resplandecio Preciosa como la luz de vna antorcha entre otras luzes menores, y assi corrieron todas a ella: vnas la abraçauan, otras la mirauan; estas la bendecian, aquellas la alabauan.

Doña Clara dezia: «Este si que se puede dezir cabello de oro; estos si que son ojos de esmeraldas.»

La señora su vezina la desmenuzaua toda, y hazia pepitoria de todos sus miembros y coyunturas. Y llegando a alabar vn pequeño hoyo que Preciosa tenia en la barba, dixo: «¡Ay que hoyo!, en este hoyo han de tropezar quantos ojos le miraren.»

-47-

Oyo esto vn escudero de braço de la señora doña Clara, que alli estaua, de luenga barba y largos años, y dixo: «¿Esse llama vuessa merced hoyo, señora mia? Pues yo se poco de hoyos, o esse no es hoyo, sino sepultura de desseos viuos. Por Dios, tan linda es la gitanilla, que, hecha de plata o de alcorça, no podria ser mejor. ¿Sabes dezir la buena ventura, niña?»

«De tres o quatro maneras», respondio Preciosa.

«¿Y esso mas?», dixo doña Clara; «por vida del tiniente, mi señor, que me la has de dezir, niña de oro, y niña de plata, y niña de perlas, y niña de carbuncos, y niña del cielo, que es lo mas que puedo dezir.»

«Denle, denle la palma de la mano a la niña, y con que haga la cruz», dixo la vieja, «y veran que de cosas les20 dize, que sabe mas que vn doctor de melecina.»

Echó mano a la faldriquera la señora tenienta, y halló que no tenia blanca. Pidio vn quarto a sus criadas, y ninguna le tuuo, ni la señora vezina tampoco.

Lo qual visto por Preciosa, dixo: «Todas las cruzes, en quanto cruzes, son buenas; pero las de plata o de oro son mejores; y el señalar la cruz en la palma de la mano con moneda de cobre, sepan vuessas mercedes que menoscaba la buena ventura, a21 lo menos la mia; y assi   -48-   tengo aficion a hazer la cruz primera con algun escudo de oro, o con algun   -fol. 8v-   real de a ocho, o por22 lo menos de a quatro, que soy como los sacristanes, que quando ay buena ofrenda se regozijan.»

«Donayre tienes, niña, por tu vida», dixo la señora vezina; y, boluiendose al escudero, le dixo: «Vos, señor Contreras, tendreys a mano algun real de a quatro; dadmele, que, en viniendo el doctor, mi marido, os le boluere.»

«Si tengo», respondio Contreras, «pero tengole empeñado en veynte y dos marauedis, que cené anoche; denmelos, que yo ire por el en bolandas.»

«¿No tenemos entre todas vn quarto», dixo doña Clara, «y pedis veynte y dos marauedis? Andad, Contreras, que siempre fuystes impertinente.»

Vna donzella de las presentes, viendo la esterilidad de la casa, dixo a Preciosa: «Niña, ¿hara algo al caso, que se haga la cruz con vn dedal de plata?»

«Antes», respondio Preciosa, «se hazen las cruzes mejores del mundo con dedales de plata, como sean muchos.»

«Vno tengo yo», replico la donzella, «si este basta; hele aqui, con condicion, que tambien se me ha de dezir a mi la buena ventura.»

«¿Por vn dedal tantas buenas venturas?», dixo la gitana vieja; «nieta, acaba presto, que se haze noche.»

-49-

Tomó Preciosa el dedal, y la mano de la señora tenienta, y dixo:


    Hermosita, hermosita,
la de las manos de plata,
mas te quiere tu marido,
que el rey de las Alpujarras23.
   Eres paloma sin hiel,  5
pero a vezes eres braua,
como leona de Oran,
o como tigre de Ocaña24;
   pero en vn tras, en vn tris
el enojo se te passa,  10
y quedas como alfinique25,
o como cordera mansa.
-fol. 9r-
   Riñes mucho y comes poco,
algo zelosita andas,
que es jugueton el tiniente  15
y quiere arrimar la vara.
   Quando donzella, te quiso
vno de vna buena cara,
que mal ayan los terceros
que los gustos desbaratan.  20
    Si a dicha tu fueras monja,
oy tu conuento mandaras,
porque tienes de abadessa
mas de quatrozientas rayas.
   No te lo quiero dezir,  25
pero poco importa, vaya:
embiudaras, y otra vez
y otras dos seras casada.
   No llores, señora mia,
que no siempre las gitanas  30
dezimos el euangelio;
no llores, señora, acaba.
Como te mueras primero
que el señor tiniente, basta
-50-
para remediar el daño  35
de la biudez que amenaza.
   Has de heredar, y muy presto,
hazienda en mucha abundancia;
tendras vn hijo canonigo;
la yglesia no se señala;  40
   de Toledo no es posible;
vna hija rubia y blanca
tendras, que si es religiosa,
tambien vendra a ser perlada.
   Si tu esposo no se muere  45
dentro de quatro semanas,
-fol. 9v-
verasle corregidor
de Burgos o Salamanca.
   Vn lunar tienes, ¡que lindo!
¡Ay, Iesvs, que luna clara!