  Novela de la gitanilla
Miguel de Cervantes Saavedra
-31-
-fol. 1r-
Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo
para ser ladrones; nacen de padres ladrones, crianse con ladrones, estudian
para ladrones, y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a
todo ruedo; y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos como acidentes
inseparables, que no se quitan sino con la muerte.
|
Vna, pues, desta nacion, gitana vieja, que podia ser jubilada en la
ciencia de Caco, crió vna muchacha, en nombre de nieta suya, a quien
puso nombre Preciosa, y a quien enseñó todas sus gitanerias y
modos de embelecos y trazas de hurtar. Salio la tal Preciosa la mas vnica1 bayladora que se
hallaua en todo el gitanismo, y la mas hermosa y discreta que pudiera hallarse,
no entre los gitanos, sino entre quantas hermosas y discretas pudiera pregonar
la fama. Ni los soles, ni los ayres, ni todas las inclemencias2 del
cielo, a quien mas que a otras
-fol. 1v-
gentes
estan sujetos los gitanos, pudieron deslustrar su rostro, ni curtir las manos;
y lo que es mas, que la criança tosca en que se criaua, no descubria en
ella sino ser nacida de
-32-
mayores prendas que de gitana, porque era
en estremo cortes y bien razonada.
|
Y, con todo esto, era algo desembuelta; pero no de modo que
descubriesse algun genero de deshonestidad; antes, con ser aguda, era tan
honesta, que, en su presencia, no osaua alguna gitana vieja, ni moça,
cantar cantares lasciuos, ni dezir palabras no buenas; y, finalmente, la abuela
conocio el tesoro que en la nieta tenia; y assi determinó el aguila
vieja sacar a bolar su aguilucho, y enseñarle a viuir por sus
vñas.
|
Salio Preciosa rica de villanzicos, de coplas, seguidillas, y
çarabandas, y de otros versos, especialmente de romances, que los
cantaua con especial donayre. Porque su taymada abuela echó de ver, que
tales juguetes y gracias, en los pocos años, y en la mucha hermosura de
su nieta, auian de ser felicissimos atractiuos, e incentiuos para acrecentar su
caudal, y assi se los procuró y buscó por todas las vias que
pudo, y no faltó poeta que se los diesse; que tambien ay poetas que se
acomodan con gitanos y les venden sus obras, como los ay para ciegos3, que les fingen milagros y van a la parte de la ganancia (de
todo ay en el mundo), y esto de la hambre tal vez haze arrojar los ingenios a
cosas que no estan en el mapa.
|
Criose Preciosa en diuersas partes de Castilla, y, a los quinze
años de su edad, su abuela putatiua la boluio a la Corte y a su antiguo
-33-
rancho, que es adonde ordinariamente le tienen los gitanos, en los
campos de santa Barbara4, pensando en la
Corte vender su mercaderia, donde todo se compra y todo se vende. Y la primera
entrada que hizo Preciosa en Madrid, fue vn dia de santa Ana5, patrona y abogada de la villa, con
vna dança en que yuan ocho gitanas, quatro ancianas y quatro muchachas,
-fol. 2r-
y vn gitano, gran baylarin, que las guiaua; y aunque
todas yuan limpias y bien adereçadas, el asseo de Preciosa era tal, que,
poco a poco, fue enamorando los ojos de quantos la mirauan. De entre el son del
tamborin y castañetas, y fuga del bayle, salio vn rumor que encarecia la
belleza y donayre de la gitanilla, y corrian los muchachos a verla y los
hombres a mirarla. Pero quando la oyeron cantar, por ser la dança
cantada, alli fue ello; alli si que cobró aliento la fama de la
gitanilla, y, de comun consentimiento de los diputados de la fiesta, desde
luego le señalaron el premio y joya de la mejor dança; y quando
llegaron a hazerla en la yglesia de santa Maria6, delante de la imagen de santa Ana,
despues de auer baylado todas, tomó Preciosa vnas sonajas, al son de las
quales, dando en redondo largas y ligerissimas bueltas, cantó el romance
siguiente:
|
|
Arbol preciosissimo, |
|
|
|
que tardó en dar fruto |
|
|
|
años, que pudieron |
|
|
|
cubrirle de luto |
|
|
|
y hazer los desseos |
5
|
|
|
-34-
|
|
del consorte puros, |
|
|
|
contra su esperança |
|
|
|
no muy bien seguros; |
|
|
|
de cuyo tardarse |
|
|
|
nacio aquel disgusto, |
10
|
|
|
que lanço del templo |
|
|
|
al varon mas justo; |
|
|
|
santa tierra esteril, |
|
|
|
que al cabo produxo |
|
|
|
toda la abundancia |
15
|
|
|
que sustenta el mundo; |
|
|
|
casa de moneda |
|
|
|
-fol. 2v-
|
|
do se forjó el cuño |
|
|
|
que dio a Dios la forma |
|
|
|
que como hombre tuuo; |
20
|
|
|
madre de vna hija, |
|
|
|
en quien quiso y pudo |
|
|
|
mostrar Dios grandezas |
|
|
|
sobre humano curso: |
|
|
|
por vos, y por ella, |
25
|
|
|
soys, Ana, el refugio |
|
|
|
do van, por remedio, |
|
|
|
nuestros infortunios. |
|
|
|
En cierta manera |
|
|
|
teneys, no lo dudo, |
30
|
|
|
sobre el nieto imperio |
|
|
|
piadoso y justo. |
|
|
|
A ser comunera |
|
|
|
del alcaçar sumo |
|
|
|
fueran mil parientes |
35
|
|
|
con vos de consuno. |
|
|
|
¡Qué hija y qué nieto, |
|
|
|
y qué yerno! al punto, |
|
|
|
a ser causa justa, |
|
|
|
cantarades triunfos. |
40
|
|
|
Pero vos, humilde, |
|
|
|
fuystes el estudio |
|
|
|
donde vuestra hija |
|
|
|
hizo humildes cursos; |
|
|
|
-35-
|
|
y agora, a su lado, |
45
|
|
|
a Dios el mas iunto, |
|
|
|
gozays de la alteza |
|
|
|
que apenas barrunto. |
|
|
|
|
|
|
-fol. 3r-
|
El cantar de Preciosa fue para admirar a quantos la escuchauan.
Vnos dezian: «Dios te bendiga la muchacha.» Otros: «Lastima
es que esta moçuela sea gitana; en verdad, en verdad, que merecia ser
hija de vn gran señor.» Otros auia mas groseros, que dezian:
«Dexen crecer a la rapaza, que ella hara de las suyas; a fe que se va
añudando en ella gentil red barredera para pescar
coraçones.» Otro, mas humano, mas basto y mas modorro, viendola
andar tan ligera en el bayle, le dixo: «A ello, hija, a ello; andad,
amores, y pisad el poluito atan menudito.» Y ella respondio, sin dexar el
bayle: «Y pisarelo yo atan menudó»7. Acabaronse las visperas y la fiesta de santa Ana, y
quedó Preciosa algo cansada; pero tan celebrada de hermosa, de aguda y
de discreta y de bayladora, que a corrillos se hablaua della en toda la
Corte.
|
De alli a quinze dias boluio a Madrid, con otras tres muchachas,
con sonajas y con vn bayle nueuo, todas apercebidas de romances y de
cantarzillos alegres; pero todos honestos, que no consentia Preciosa que, las
que fuessen en su compañia, cantassen cantares descompuestos, ni ella
los cantó jamas, y muchos miraron en ello y la tuuieron en mucho. Nunca
se apartaua della la gitana vieja, hecha su Argos,
-36-
temerosa no se
la despauilassen y traspusiessen; llamauala nieta8, y ella la
tenia por abuela. Pusieronse a baylar a la sombra, en la calle de Toledo, y de
los que las venian siguiendo se hizo luego vn gran corro, y en tanto que
baylauan, la vieja pedia limosna a los circunstantes, y llouian en ella ochauos
y quartos, como piedras a tablado, que tambien la hermosura tiene fuerça
de despertar la caridad dormida.
|
Acabado el bayle, dixo Preciosa: «Si me dan quatro quartos,
les cantare vn romance yo sola, lindissimo en estremo, que trata de quando la
reyna, nuestra señora, Margarita, salio a missa de parida, en
Valladolid, y fue a san Llorente; digoles que es famoso,
-fol. 3v-
y compuesto por vn poeta de los del numero, como
capitan del batallon»9.
|
Apenas huuo dicho esto, quando, casi todos los que en la rueda
estauan, dixeron a vozes: «Cantale, Preciosa, y ves aqui mis quatro
quartos.»
|
Y assi granizaron sobre ella quartos, que la vieja no se daua manos
a cogerlos.
|
Hecho, pues, su agosto y su vendimia, repicó Preciosa sus
sonajas, y, al tono correntio y loquesco10, cantó el siguiente romance:
|
|
Salio a missa de parida |
|
|
|
la mayor reyna de Europa, |
|
|
|
en el valor y en el nombre |
|
|
|
rica y admirable joya. |
|
|
|
Como los ojos se lleua, |
5
|
|
|
se lleua las almas todas |
|
|
|
-37-
|
|
de quantos miran y admiran |
|
|
|
su deuocion y su pompa. |
|
|
|
Y para mostrar que es parte |
|
|
|
del cielo en la tierra toda, |
10
|
|
|
a vn lado lleua el sol de Austria, |
|
|
|
al otro la tierna aurora. |
|
|
|
A sus espaldas le sigue |
|
|
|
vn luzero que a desora |
|
|
|
salio, la noche del dia |
15
|
|
|
que el cielo y la tierra lloran. |
|
|
|
Y si en el cielo ay estrellas |
|
|
|
que luzientes carros forman, |
|
|
|
en otros carros su cielo |
|
|
|
viuas estrellas adornan. |
20
|
|
|
Aqui el anciano Saturno |
|
|
|
la barba pule y remoça, |
|
|
|
y, aunque es tardo, va ligero, |
|
|
|
que el plazer cura la gota. |
|
|
|
El Dios parlero va en lenguas |
25
|
|
|
-fol. 4r-
|
|
lisongeras y amorosas, |
|
|
|
y Cupido en cifras varias |
|
|
|
que rubies y perlas bordan. |
|
|
|
Alli va el furioso Marte, |
|
|
|
en la persona curiosa |
30
|
|
|
de mas de vn gallardo jouen |
|
|
|
que de su sombra se assombra. |
|
|
|
Iunto a la casa del sol |
|
|
|
va Iupiter, que no ay cosa |
|
|
|
dificil a la priuança |
35
|
|
|
fundada en prudentes obras. |
|
|
|
Va la luna en las mexillas |
|
|
|
de vna y otra humana diosa, |
|
|
|
Venus casta en la belleza |
|
|
|
de las que este cielo forman |
40
|
|
|
Pequeñuelos Ganimedes |
|
|
|
cruzan, van, bueluen y tornan |
|
|
|
por el cinto tachonado |
|
|
|
de esta esfera milagrosa. |
|
|
|
Y para que todo admire |
45
|
|
|
-38-
|
|
y todo assombre, no ay cosa |
|
|
|
que de liberal no passe |
|
|
|
hasta el estremo de prodiga. |
|
|
|
Milan, con sus ricas telas, |
|
|
|
alli va en vista curiosa; |
50
|
|
|
las Indias, con sus diamantes, |
|
|
|
y Arabia con sus aromas. |
|
|
|
Con los mal intencionados |
|
|
|
va la embidia mordedora, |
|
|
|
y la bondad en los pechos |
55
|
|
|
de la lealtad española. |
|
|
|
La alegría vniuersal, |
|
|
|
huyendo de la congoja, |
|
|
|
calles y plaças discurre, |
|
|
|
-fol. 4v-
|
|
descompuesta y casi loca. |
60
|
|
|
A mil mudas bendiciones |
|
|
|
abre el silencio la boca |
|
|
|
y repiten los muchachos |
|
|
|
lo que los hombres entonan. |
|
|
|
Qual dize: «Fecunda vid, |
65
|
|
|
crece, sube, abraça y toca |
|
|
|
el olmo felize tuyo, |
|
|
|
que mil siglos te haga sombra, |
|
|
|
»para gloria de ti misma, |
|
|
|
para bien de España y honra, |
70
|
|
|
para arrimo de la Iglesia, |
|
|
|
para assombro de Mahoma.» |
|
|
|
Otra lengua clama y dize: |
|
|
|
«Viuas, ¡o blanca paloma!, |
|
|
|
que nos has de dar por crias |
75
|
|
|
aguilas de dos coronas, |
|
|
|
»para ahuyentar de los ayres |
|
|
|
las de rapiña furiosas, |
|
|
|
para cubrir, con sus alas, |
|
|
|
a las virtudes medrosas.» |
80
|
|
|
Otra, mas discreta y graue, |
|
|
|
mas aguda y mas curiosa, |
|
|
|
dize, vertiendo alegria |
|
|
|
por los ojos y la boca: |
|
|
|
-39-
|
|
«Esta perla que nos diste, |
85
|
|
|
nacar de Austria, vnica y sola, |
|
|
|
¡qué de maquinas que rompe, |
|
|
|
qué [de]11
disignios que corta,
|
|
|
|
»qué de esperanças que
infunde,
|
|
|
|
qué de desseos mal logra, |
90
|
|
|
qué de temores aumenta, |
|
|
|
qué de preñados aborta!» |
|
|
|
En esto se llegó al templo |
|
|
|
-fol. 5r-
|
|
del Fenix santo, que en Roma |
|
|
|
fue abrasado y quedó viuo |
95
|
|
|
en la fama y en la gloria. |
|
|
|
A la imagen de la vida, |
|
|
|
a la del cielo señora, |
|
|
|
a la que, por ser humilde, |
|
|
|
las estrellas pisa agora; |
100
|
|
|
a la madre y Virgen junto, |
|
|
|
a la hija y a la esposa |
|
|
|
de Dios, hincada de hinojos, |
|
|
|
Margarita assi razona: |
|
|
|
«Lo que me has dado te doy, |
105
|
|
|
mano siempre dadiuosa, |
|
|
|
que, a do falta, el fauor tuyo, |
|
|
|
siempre la miseria sobra. |
|
|
|
»Las primicias de mis frutos |
|
|
|
te ofrezco, Virgen hermosa, |
110
|
|
|
tales quales son las mira, |
|
|
|
recibe, ampara y mejora. |
|
|
|
»A su padre te encomiendo, |
|
|
|
que humano Atlante se encorba |
|
|
|
al peso de tantos reynos, |
115
|
|
|
y de climas tan remotas. |
|
|
|
»Se que el coraçon del rey |
|
|
|
en las manos de Dios mora, |
|
|
|
y se que puedes con Dios |
|
|
|
quanto quieres, piadosa.» |
120
|
|
|
Acabada esta oracion, |
|
|
|
-40-
|
|
otra semejante entonan, |
|
|
|
hymnos y vozes que muestran |
|
|
|
que esta en el suelo la gloria. |
|
|
|
Acabados los oficios, |
125
|
|
|
con reales ceremonias, |
|
|
|
-fol. 5v-
|
|
boluio a su punto este cielo |
|
|
|
y esfera marauillosa12.
|
|
|
|
Apenas acabó Preciosa su romance, quando del illustre
auditorio y graue senado que la oia, de muchas se formo vna voz sola, que dixo:
«Torna a cantar, Preciosica, que no faltarán quartos como
tierra.»
|
Mas de dozientas personas estauan mirando el bayle y escuchando el
canto de las gitanas; y, en la fuga del, acerto a passar por alli vno de los
tinientes de la villa y, viendo tanta gente junta, preguntó qué
era. Y fuele respondido que estauan escuchando a la gitanilla hermosa, que
cantaua. Llegose el tiniente, que era curioso, y escuchó vn rato, y, por
no yr contra su grauedad, no escuchó el romance hasta la fin; y
auiendole parecido por todo estremo bien la gitanilla, mandó a vn page
suyo dixesse a la gitana vieja que, al anochecer, fuesse a su casa con las
gitanillas, que queria que las oyesse doña Clara, su muger. Hizolo assi
el page, y la vieja dixo que si yria.
|
Acabaron el bayle y el canto, y mudaron lugar; y en esto
llegó vn page muy bien adereçado a Preciosa y, dandole vn papel
doblado, le dixo: «Preciosica, canta el romance que aqui va, porque es
muy bueno, y yo te dare otros
-41-
de quando en quando, con que cobres
fama de la mejor romancera del mundo.»
|
«Esso aprendere yo de muy buena gana», respondio
Preciosa, «y mire, señor, que no me dexe de dar los romances que
dize, con tal condicion que sean honestos, y si quisiere que se los pague,
concertemonos por dozenas, y dozena cantada y dozena pagada; porque pensar que
le tengo de pagar adelantado, es pensar lo imposible.»
|
«Para papel, siquiera, que me de la señora
Preciosica», dixo el page, «estare contento; y mas, que el romance
que no saliere bueno y honesto, no ha de entrar en cuenta.»
|
«A la
-fol. 6r-
mia quede el
escogerlos», respondio Preciosa; y con esto se fueron la calle adelante,
y desde vna reja llamaron vnos caualleros a las gitanas.
|
Asomose Preciosa a la reja, que era baxa, y vio en vna sala, muy
bien adereçada y muy fresca, muchos caualleros que, vnos passeandose y
otros jugando a diuersos juegos, se entretenian.
|
«¿Quierenme dar barato, cenores?»13,14, dixo Preciosa (que, como gitana, hablaua
ceçeoso, y esto es artificio en ellas, que no naturaleza).
|
A la voz de Preciosa, y a su rostro, dexaron los que jugauan el
juego, y el passeo15 los
passeantes; y los vnos y los otros acudieron a la reja por verla, que ya tenian
noticia della, y
-42-
dixeron: «Entren, entren las gitanillas,
que aqui les daremos barato.»
|
«Caro seria ello», respondio Preciosa, «si nos
pellizcacen.»
|
«No, a fe de cauallero», respondio vno; «bien
puedes entrar, niña, segura, que nadie te tocará a la vira de tu
çapato, no, por el habito que traygo en el pecho», y pusose la
mano sobre vno de Calatraua.
|
«Si tu quieres entrar, Preciosa», dixo vna de las tres
gitanillas que yuan con ella, «entra en hora buena, que yo no pienso
entrar adonde ay tantos hombres.»
|
«Mira, Cristina», respondio Preciosa, «de lo que
te has de guardar, es de vn hombre solo y a solas, y no de tantos juntos;
porque antes el ser muchos quita el miedo y el rezelo de ser ofendidas.
Aduierte, Cristinica, y está cierta de vna cosa, que la muger que se
determina a ser honrada, entre vn exercito de soldados lo puede ser. Verdad es
que es bueno huyr de las ocasiones; pero han de ser de las secretas, y no de
las publicas.»
|
«Entremos, Preciosa», dixo Cristina, «que tu
sabes mas que vn sabio.»
|
Animolas la gitana vieja, y entraron; y apenas huuo entrado
Preciosa, quando el cauallero del habito vio el papel16 que traia en
el seno y, llegandose a ella, se le tomó, y dixo Preciosa: «Y no
me le tome, señor, que es vn romance que me acaban de dar aora, que aun
no le he leydo.»
|
|
|
|
-43-
|
«¿Y sabes tu leer, hija?», dixo vno.
|
«Y escriuir»,
-fol. 6v-
respondio la
vieja, «que a mi nieta hela17 criado yo como
si fuera hija de vn letrado.»
|
Abrio el cauallero el papel, y vio que venia dentro del vn escudo
de oro, y dixo: «En verdad, Preciosa, que trae esta carta el porte
dentro; toma este escudo que en el romance viene.»
|
«Basta», dixo Preciosa, «que me ha tratado de
pobre el poeta, pues cierto que es mas milagro darme a mi vn poeta vn escudo,
que yo recebirle; si con esta añadidura han de venir sus romances,
traslade todo el
Romancero general y embiemelos vno a vno, que
yo les tentaré el pulso; y si vinieren duros, sere yo blanda en
recebillos.»
|
Admirados quedaron los que oian a la gitanica, assi de su
discrecion, como del donayre con que hablaua.
|
«Lea, señor», dixo ella, «y lea alto,
veremos si es tan discreto esse poeta como es liberal.»
|
Y el cauallero leyo assi:
|
|
Gitanica, que de hermosa |
|
|
|
te pueden dar parabienes, |
|
|
|
por lo que de piedra tienes |
|
|
|
te llama el mundo Preciosa. |
|
|
|
Desta verdad me assegura |
5
|
|
|
esto, como en ti veras, |
|
|
|
que no se apartan jamas |
|
|
|
la esquiueza y la hermosura. |
|
|
|
Si, como en valor subido, |
|
|
|
vas creciendo en arrogancia, |
10
|
|
|
-44-
|
|
no le arriendo la ganancia |
|
|
|
a la edad en que has nacido, |
|
|
|
que vn basilisco se cria |
|
|
|
en ti, que mate mirando, |
|
|
|
y vn imperio que, aunque blando, |
15
|
|
|
nos parezca tirania. |
|
|
|
Entre pobres y aduares, |
|
|
|
¿cómo nacio tal belleza? |
|
|
|
-fol. 7r-
|
|
o, ¿cómo crió tal pieza |
|
|
|
el humilde Mançanares? |
20
|
|
|
Por esto sera famoso, |
|
|
|
al par del Tajo dorado, |
|
|
|
y por Preciosa preciado |
|
|
|
mas que el Ganges caudaloso. |
|
|
|
Dizes la buena ventura |
25
|
|
|
y dasla mala contino, |
|
|
|
que no van por vn camino |
|
|
|
tu intencion y tu hermosura, |
|
|
|
porque en el peligro fuerte |
|
|
|
de mirarte o contemplarte, |
30
|
|
|
tu intencion va a desculparte |
|
|
|
y tu hermosura a dar muerte. |
|
|
|
Dizen que son hechizeras |
|
|
|
todas las de tu nacion, |
|
|
|
pero tus hechizos son |
35
|
|
|
de mas fuerças y mas veras, |
|
|
|
pues por lleuar los despojos |
|
|
|
de todos quantos te ven, |
|
|
|
hazes, ¡o niña!, que esten |
|
|
|
tus hechizos en tus ojos. |
40
|
|
|
En sus fuerças te adelantas, |
|
|
|
pues baylando nos admiras, |
|
|
|
y nos matas si nos miras, |
|
|
|
y nos encantas si cantas. |
|
|
|
De cien mil modos hechizas: |
45
|
|
|
hables, calles, cantes, mires, |
|
|
|
o te acerques o retires, |
|
|
|
el luego de amor atizas. |
|
|
|
Sobre el mas essento pecho |
|
|
|
-45-
|
|
tienes mando y señorio, |
50
|
|
|
de lo que es testigo el mio, |
|
|
|
de tu18 imperio
satisfecho.
|
|
|
|
-fol. 7v-
|
|
Preciosa joya de amor: |
|
|
|
esto humildemente escriue |
|
|
|
el que por ti muere y viue |
55
|
|
|
pobre, aunque humilde amador. |
|
|
|
«En pobre acaba el vltimo verso», dixo a esta sazon
Preciosa; «mala señal; nunca los enamorados han de dezir que son
pobres, porque a los principios, a mi parecer, la pobreza es muy enemiga del
amor.»
|
«¿Quién te enseña esso, rapaza?»,
dixo vno.
|
«¿Quién me lo ha de enseñar?»,
respondio Preciosa. «¿No tengo yo mi alma en mi cuerpo? ¿No
tengo ya quinze años? y no soy manca, ni renca, ni estropeada del
entendimiento. Los ingenios de las gitanas van por otro norte que los da las
demas gentes; siempre se adelantan a sus años; no hay gitano necio ni
gitana lerda, que, como el sustentar su vida consiste en ser agudos, astutos y
embusteros, despauilan el ingenio a cada paso y no dexan que crie moho en
ninguna manera. ¿Veen estas muchachas mis compañeras, que estan
callando y parecen bobas?, pues entrenles el dedo en la boca y tientenlas las
cordales, y veran lo que veran. No ay muchacha de doze que no sepa lo que de
veynte y cinco; porque tienen por maestros y preceptores al diablo, y al vso,
que les enseña
-46-
en vna hora lo que auian de aprender en vn
año.»
|
Con esto que la gitanilla dezia, tenia suspensos a los oyentes, y,
los que jugauan, le dieron barato, y aun los que no jugauan. Cogio la hucha de
la vieja treynta reales, y mas rica y mas alegre que vna Pascua de flores,
antecogio sus corderas y fuesse en casa del señor teniente, quedando que
otro dia bolueria, con su manada, a dar contento [a] aquellos19 tan
liberales señores. Ya tenia auiso la señora doña Clara,
muger del señor teniente, cómo auian de yr a su casa las
gitanillas, y estaualas esperando, como el agua de mayo, ella y sus donzellas y
dueñas, con las de otra señora vezina
-fol. 8r-
suya, que todas se juntaron para ver a Preciosa. Y apenas huuieron entrado las
gitanas, quando entre las demas resplandecio Preciosa como la luz de vna
antorcha entre otras luzes menores, y assi corrieron todas a ella: vnas la
abraçauan, otras la mirauan; estas la bendecian, aquellas la
alabauan.
|
Doña Clara dezia: «Este si que se puede dezir cabello
de oro; estos si que son ojos de esmeraldas.»
|
La señora su vezina la desmenuzaua toda, y hazia pepitoria
de todos sus miembros y coyunturas. Y llegando a alabar vn pequeño hoyo
que Preciosa tenia en la barba, dixo: «¡Ay que hoyo!, en este hoyo
han de tropezar quantos ojos le miraren.»
|
|
|
|
-47-
|
Oyo esto vn escudero de braço de la señora
doña Clara, que alli estaua, de luenga barba y largos años, y
dixo: «¿Esse llama vuessa merced hoyo, señora mia? Pues yo
se poco de hoyos, o esse no es hoyo, sino sepultura de desseos viuos. Por Dios,
tan linda es la gitanilla, que, hecha de plata o de alcorça, no podria
ser mejor. ¿Sabes dezir la buena ventura, niña?»
|
«De tres o quatro maneras», respondio Preciosa.
|
«¿Y esso mas?», dixo doña Clara;
«por vida del tiniente, mi señor, que me la has de dezir,
niña de oro, y niña de plata, y niña de perlas, y
niña de carbuncos, y niña del cielo, que es lo mas que puedo
dezir.»
|
«Denle, denle la palma de la mano a la niña, y con que
haga la cruz», dixo la vieja, «y veran que de cosas les20 dize, que sabe mas
que vn doctor de melecina.»
|
Echó mano a la faldriquera la señora tenienta, y
halló que no tenia blanca. Pidio vn quarto a sus criadas, y ninguna le
tuuo, ni la señora vezina tampoco.
|
Lo qual visto por Preciosa, dixo: «Todas las cruzes, en
quanto cruzes, son buenas; pero las de plata o de oro son mejores; y el
señalar la cruz en la palma de la mano con moneda de cobre, sepan
vuessas mercedes que menoscaba la buena ventura, a21 lo menos la mia; y
assi
-48-
tengo aficion a hazer la cruz primera con algun escudo de
oro, o con algun
-fol. 8v-
real de a ocho, o por22 lo menos de a
quatro, que soy como los sacristanes, que quando ay buena ofrenda se
regozijan.»
|
«Donayre tienes, niña, por tu vida», dixo la
señora vezina; y, boluiendose al escudero, le dixo: «Vos,
señor Contreras, tendreys a mano algun real de a quatro; dadmele, que,
en viniendo el doctor, mi marido, os le boluere.»
|
«Si tengo», respondio Contreras, «pero tengole
empeñado en veynte y dos marauedis, que cené anoche; denmelos,
que yo ire por el en bolandas.»
|
«¿No tenemos entre todas vn quarto», dixo
doña Clara, «y pedis veynte y dos marauedis? Andad, Contreras, que
siempre fuystes impertinente.»
|
Vna donzella de las presentes, viendo la esterilidad de la casa,
dixo a Preciosa: «Niña, ¿hara algo al caso, que se haga la
cruz con vn dedal de plata?»
|
«Antes», respondio Preciosa, «se hazen las cruzes
mejores del mundo con dedales de plata, como sean muchos.»
|
«Vno tengo yo», replico la donzella, «si este
basta; hele aqui, con condicion, que tambien se me ha de dezir a mi la buena
ventura.»
|
«¿Por vn dedal tantas buenas venturas?», dixo la
gitana vieja; «nieta, acaba presto, que se haze noche.»
|
|
|
|
-49-
|
Tomó Preciosa el dedal, y la mano de la señora
tenienta, y dixo:
|
|
Hermosita, hermosita, |
|
|
|
la de las manos de plata, |
|
|
|
mas te quiere tu marido, |
|
|
|
que el rey de las Alpujarras23.
|
|
|
|
Eres paloma sin hiel, |
5
|
|
|
pero a vezes eres braua, |
|
|
|
como leona de Oran, |
|
|
|
o como tigre de Ocaña24;
|
|
|
|
pero en vn tras, en vn tris |
|
|
|
el enojo se te passa, |
10
|
|
|
y quedas como alfinique25,
|
|
|
|
o como cordera mansa. |
|
|
|
-fol. 9r-
|
|
Riñes mucho y comes poco, |
|
|
|
algo zelosita andas, |
|
|
|
que es jugueton el tiniente |
15
|
|
|
y quiere arrimar la vara. |
|
|
|
Quando donzella, te quiso |
|
|
|
vno de vna buena cara, |
|
|
|
que mal ayan los terceros |
|
|
|
que los gustos desbaratan. |
20
|
|
|
Si a dicha tu fueras monja, |
|
|
|
oy tu conuento mandaras, |
|
|
|
porque tienes de abadessa |
|
|
|
mas de quatrozientas rayas. |
|
|
|
No te lo quiero dezir, |
25
|
|
|
pero poco importa, vaya: |
|
|
|
embiudaras, y otra vez |
|
|
|
y otras dos seras casada. |
|
|
|
No llores, señora mia, |
|
|
|
que no siempre las gitanas |
30
|
|
|
dezimos el euangelio; |
|
|
|
no llores, señora, acaba. |
|
|
|
Como te mueras primero |
|
|
|
que el señor tiniente, basta |
|
|
|
-50-
|
|
para remediar el daño |
35
|
|
|
de la biudez que amenaza. |
|
|
|
Has de heredar, y muy presto, |
|
|
|
hazienda en mucha abundancia; |
|
|
|
tendras vn hijo canonigo; |
|
|
|
la yglesia no se señala; |
40
|
|
|
de Toledo no es posible; |
|
|
|
vna hija rubia y blanca |
|
|
|
tendras, que si es religiosa, |
|
|
|
tambien vendra a ser perlada. |
|
|
|
Si tu esposo no se muere |
45
|
|
|
dentro de quatro semanas, |
|
|
|
-fol. 9v-
|
|
verasle corregidor |
|
|
|
de Burgos o Salamanca. |
|
|
|
Vn lunar tienes, ¡que lindo! |
|
|
|
¡Ay, Iesvs, que luna clara! |
|
| |