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    Las bizarrías de Belisa
     Lope de Vega ; edición de Alonso Zamora Vicente
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Acto III


 
[Calle con vista exterior de la casa de LUCINDA.]

 

[Escena I]

 
El CONDE y FERNANDO en hábito de noche.

 
FERNANDO
   No hay desdén que no se rinda
con servir y porfiar.
CONDE
Cansado estoy de ayudar
desaliños de Lucinda
FERNANDO
    Si Belisa ha conocido 5
con el ingenio mayor
del mundo, que ha sido amor
el de Lucinda fingido,
    no es prudencia darle celos
con ella; mejor sería 10
conquistar su valentía
con proseguir tus desvelos.
   Lucinda toma venganza
de don Juan con sus mentiras;
si la ayudas, ¿qué te admiras 15
de vivir sin esperanza?
CONDE
   Tienes razón, ya no quiero
celos, servirla es mejor
con amor y más amor,
con dinero y más dinero. 20
   Dar celos suele importar,
esto después de quererme,
para despertar quien duerme,
pero no para obligar.
   No hay armas para vencer 25
una mujer desdeñosa
como otra mujer, ni hay cosa
que tenga tanto poder
   como aquella información
de una amiga con su amiga; 30
esto las rinde y obliga.
Como de un género son,
   saben, para herir, tentar
la flaqueza de la espada.
¿No has visto a Eva pintada, 35
y que la viene a engañar
   con el rostro de mujer,
que la culebra tomó?
Pues este ejemplar les dio
para engañar y vencer 40
   a mujeres con mujeres.
FERNANDO
Celia con Belisa vive;
estos días apercibe,
si obligar a Celia quieres,
    aquel gran conquistador 45
de voluntades, que llaman
oro, y verás si te aman.
CONDE
Ya sabe Celia mi amor,
    y me ha prometido hacer
cuanto pudiera por mí. 50
FERNANDO
Dos hombres vienen aquí.
CONDE
Galanes deben de ser
    de Lucinda, que le rondan
la puerta, tarde han llegado,
pues dos veces he llamado, 55
y no hay orden que respondan.


[Escena II]

 
Salen BELISA y FINEA de hombre con sombreros de plumas, y ferreruelos con oro y dos pistolas.-[Dichos.]

 
FINEA
   Pienso que has perdido el seso,
y no debo de engañarme.
BELISA
Todo lo que no es matarme
no lo tengas por exceso; 60
    y ansí con tanta violencia
amor mi cuerpo desalma,
que no hay potencia en el alma,
que viva su misma esencia.
FINEA
   ¿Tú a la puerta de Lucinda 65
con estos necios disfraces?
Considera lo que haces,
por más que el amor te rinda,
       que si nos hallan ansí,
nos habemos de perder. 70
BELISA
En viendo que soy mujer,
¿qué podrán pensar de mí?
    Porque si agora me dan
mil muertes o mil enojos,
tengo de ver con los ojos 75
lo que me niega don Juan;
    y es justo que ver intenten
lo que temen y desean,
porque como ellos lo vean,
no dirá el alma que mienten. 80
FINEA
    Cuantas has hecho hasta aquí,
bien pueden ser bizarrías;
éstas no, porque porfías
contra tu honor.
BELISA
¡Ay de mí!
FERNANDO

 (Aparte a su amo.) 

   Paréceme que has tomado, 85
señor, el medio mejor.
CONDE
Celia, dinero y amor
remediarán mi cuidado.
FERNANDO
    Da lugar a estos galanes,
que no llegan a la puerta 90
por nosotros.
CONDE
Verla abierta
merecen los ademanes
    con que miran de Lucinda
las rejas.
FERNANDO
Vidas perdonan,
valientes son, que pregonan 95
lo que se precia de linda.
 
(Vanse los dos.)

 


[Escena III]

 
[BELISA, FINEA.]

 
FINEA
    Si con ella está don Juan,
y te escribió aquel papel
de que se casa con él,
o por ventura lo están, 100
    ¿habemos de estar aquí
hasta que nos halle el alba?
BELISA
Ese papel fue la salva
del veneno que bebí,
    que no hay veneno más fuerte, 105
que las letras de un papel,
pues tantas veces en él
bebe la vida la muerte.
    Díceme que se desposa
mañana, y que no hay lugar 110
para poderla acabar
una gala, por costosa,
    de soberbia guarnición,
que yo le preste un vestido:
bachillería que ha sido 115
mi locura y perdición.
    ¿Hay tal modo de pudrir?
¡Que con mis galas se quiera
casar!
FINEA
Gente viene, espera.
BELISA
¿Qué, sino sólo morir? 120


[Escena IV]

 
Salen DON JUAN y TELLO. [Sin ver a BELISA y FINEA.]

 
TELLO
   Yerras, por Dios, en intentar hablalla.
DON JUAN
Pues, Tello, ¿qué he de hacer, cuando imagino
que ha hecho algún celoso desatino,
aunque Belisa calla,
por donde la he perdido, y me ha tratado 125
con rigor tan cruel, que me ha cerrado
las puertas y ventanas de tal suerte,
que piensa retirada, y hecha fuerte,
que puede entrar mi amor a ver su olvido,
en átomo del aire convertido? 130
TELLO
Como la sirve el Conde, ser podría
que se enojase, y nunca el que es prudente
hizo pesar al hombre poderoso
por no dar en sus manos algún día;
que el desigual lo que es posible intente 135
tengo por aforismo provechoso.
DON JUAN
¡Oh qué necio Catón!, ¡oh qué grosero
Séneca! Yo no quiero
quitar su gusto al Conde,
sino hablar a Lucinda
TELLO
Si responde
140
como mujer celosa y agraviada,
vendrá a parar en «fuese y no hubo nada».
BELISA

  (Aparte a FINEA.) 

Finea, ¿no conoces
estos galanes?
FINEA
Quedo, no des voces.
BELISA
¡No me engañaba yo! ¡Pierdo el sentido! 145
 
([DON JUAN] llama en casa de LUCINDA.)

 
FINEA
Parece que no llama de marido,
que si marido fuera,
la puerta con la aldaba deshiciera.
BELISA
No habrá tomado posesión, agora
llamará de galán.
FINEA
Mira, señora,
150
que no es bien que te vea.
BELISA
Yo callaré, mas no podré, Finea.


[Escena V]

 
Salen OCTAVIO y JULIO con otros dos hombres.

 
OCTAVIO

  [Bajo a JULIO.] 

Julio, hasta agora me duró la herida;
curéla en fin, mas no curé el agravio.
JULIO
Esperando ocasión se venga el sabio. 155
OCTAVIO
Éste es don Juan, llamando está a la puerta
de Lucinda ¡Pues no ha de verla abierta!
Yo no vengo a reñir, a matar vengo.
TELLO

  [Aparte a DON JUAN.] 

El Conde es éste. Gran sospecha tengo
que te viene a matar con sus criados. 160
DON JUAN
Tello, no hay más: morir como soldados.
TELLO
Cuatro son, dos me caben. No hayas miedo
que me divida de tu lado un dedo.
DON JUAN
Pues, Tello, aquí veré si eres valiente.
BELISA

  [Aparte a FINEA.] 

A matar a don Juan viene esta gente. 165
A su lado me pongo.
FINEA
Y yo te sigo.
BELISA
Finea, defender al enemigo
fue siempre gran fineza y bizarría.
OCTAVIO
¡Ah, caballeros! Esa puerta es mía.
DON JUAN
Pues pase, si pudiere.
 
[Desenvainan las espadas DON JUAN y TELLO; BELISA y FINEA apuntan sus armas de fuego a OCTAVIO y compañeros.]

 
JULIO
¡Octavio, tente!
170
Cuatro, y los dos con escopetas.
OCTAVIO
Creo,
que burlan mis desdichas mi deseo.
JULIO
Vuélvete y no acometas.
OCTAVIO
¿En Madrid escopetas?
¡Caso, por Dios, terrible! 175
JULIO
A quien quiere matar todo es posible.
 
(Vanse JULIO y OCTAVIO.)

 


[Escena VI]

 
[BELISA, FINEA, DON JUAN, TELLO.]

 
TELLO
Todos se han ido con temor del plomo.
DON JUAN
La vida debo a aquestos caballeros.
TELLO
Huyeron los villanos escuderos;
de que el Conde no fue, sospechas tomo. 180
DON JUAN
Señores, si es posible conoceros,
sepa a quién debo defender mi vida
de tantos enemigos perseguida.
 
(Vanse las dos.)

 
TELLO
Volvieron las espaldas sin hablarte,
ni quitar los embozos.


[Escena VII]

 
[DON JUAN, TELLO.]

 
DON JUAN
¿Por qué parte
185
llegaron estos hombres? ¿Si han bajado
del cielo en mi favor?
TELLO
Mas del tejado,
porque si ángeles fueran,
sin escopetas pienso que vinieran,
que no las hay allá.
DON JUAN
Necia porfía,
190
truenos y rayos son artillería.
TELLO
Verdad, por Dios, y que mostrarse quiso
el ángel, que guardaba el Paraíso
con espada de fuego.
DON JUAN
¡Qué necio estuve y ciego! 195
¡Tal me tiene Belisa!
TELLO
Fueron con tanta prisa,
que con razón te han dado
ocasión al milagro imaginado,
que si en forma de espíritus bajaran, 200
las alas de penachos coronaran,
pero no los sombreros.
DON JUAN
Ángeles son tan nobles caballeros.
Esta puerta me avisa
del peligro que tengo; 205
mejor es ir a ver las de Belisa,
así la noche paso y entretengo.
TELLO
Bien fuera, si te abriera.
DON JUAN
Ella me las abriera, si me oyera.
TELLO
Una tapia muy baja el jardín tiene, 210
que no es para subir dificultosa.
DON JUAN
¿Podré yo entrar por ella?
TELLO
Ser podría.
DON JUAN
Pues vamos antes que lo estorbe el día,
que se traslada de zafir en rosa.
TELLO
Mejor fuera salir de tanto empeño 215
con trasladarle de la cena al sueño.
 
(Vanse.)

 


[Escena VIII]

 
[Sala en casa de BELISA.]

 
 
(Salen BELISA, CELIA, FINEA.)

 
BELISA
¿Guardaste las escopetas?
CELIA
Ya, Belisa, están guardadas.
BELISA
¡Sin alma vengo!
CELIA
No es mucho,
pues también fuiste sin alma, 220
y me has tenido sin ella;
porque de locura tanta
¿qué pudiera prometerme
que no fuera tu desgracia?
¿Estaba don Juan, por dicha, 225
a la puerta desa dama?
Aunque dentro es lo más cierto,
pues que mañana se casan.
BELISA
Apenas, Celia, a la puerta
de la dicha dama estaba 230
(que dicha le viene bien,
pues que ninguna le falta)
cuando-a su casa venía
cercado de gente y armas
cierto agraviado enemigo: 235
si yo no llego, le matan;
temieron las escopetas,
y volviendo las espaldas,
desistieron de la empresa.
CELIA
Heroica y dichosa hazaña, 240
que fue, mirándolo bien,
una locura bizarra.
BELISA
Reñísteme con lisonja
de lo que fui temeraria.
CELIA
Acuéstate, que se ríe 245
de tus cosas la mañana,
cuyos celajes azules
embisten rayos de plata.
BELISA
No es tan tarde como piensa
tu sueño.
CELIA
Estoy desvelada.
250
BELISA
Harto más lo vengo yo
de tanta celosa rabia;
responder quiero a Lucinda
la que mañana se casa,
la discreta, la dichosa, 255
la linda, la bien tocada,
que me ha pedido un vestido
mientras sus galas le acaban,
para que de sus vitorias
sean despojos mis galas; 260
que tal linaje de burla
sólo pienso que se usara
conmigo, de quien amor,
con razón, toma venganza.
CELIA
¿Pues no hay mañana lugar? 265
BELISA
¿No has visto que cuando tratan
dos hacer un desafío,
el agraviado no aguarda
que salga primero el otro?
Déjame tomar la espada, 270
y matar esta mujer...
CELIA
Finea, avisa que tañan.
BELISA
¡Conmigo doña Lucrecia,
por necia, que no por casta!
FINEA
¿Escribir quieres agora? 275
BELISA
Pon, Finea, en esa cuadra
una bujía y papel,
tinta y pluma.
FINEA
Pienso que anda
por esos aires tu seso.
BELISA
¡Corre esta cortina! ¡Acaba! 280


[Escena IX]

 
Corriendo una cortina se descubre un aposento bien entapizado, un bufetillo de plata, y otro con escritorios, una bujía y el CONDE a un lado.-[Dichos.]

 
BELISA
¡Jesús! ¿Qué hay aquí?
FINEA
¡Ay, señora,
un hombre!
CONDE
Quedo, no hagas,
Belisa, extremos. Yo soy.
BELISA
¿Vueseñoría en mi casa
a tales horas? ¡Ay, Celia! 285
¡Buen cuidado, gentil guarda!
¿Tú pones en mi aposento
al Conde, y junto a mi cama?
¿Dónde se vio tal traición?
CELIA
Si yo salgo a ver quién llama, 290
y en abriendo se entra dentro,
y poderoso amenaza
mi vida, ¿qué puedo hacer?
BELISA
Decírmelo cuando entrara,
y volviérame a salir 295
donde esta noche pasara
en casa de alguna amiga.
CONDE
No estéis, señora, turbada,
que si amor me puso aquí,
en viendo vuestra desgracia, 300
él me mostrará también
la puerta por donde salga.
De noche entré, sin pensar
que tanto el sol se tardara
de amanecer a mis ojos; 305
detuviéronme mis ansias
hablando con Celia en vos,
y como las horas pasan
tan apriesa por el gusto,
sin que las sienta quien ama, 310
cuando ya me quise ir,
llamastes vos, y esperaba
a salir sin que me viesen.
BELISA
A tan corteses palabras
rindo todos mis enojos. 315


[Escena X]

 
Salen DON JUAN y TELLO [asomándose por una puerta.-Dichos.]

 
DON JUAN
Entra quedito, que hablan
en la cuadra de Belisa
TELLO
Por Dios, que no era muy baja
la tapia del dicho huerto.
DON JUAN
Difícil era la tapia, 320
si amor no me diera el pie,
o me subiera en sus alas.
TELLO
Como no me ayudó a mí,
por Dios que traigo quebrada
la ausencia de la barriga. 325
DON JUAN
Hombre habla, ¡cosa extraña!
TELLO
¿Hombre aquí, y a tales horas?
DON JUAN
Tello, ¿quién lo imaginara?
TELLO
¡Ah, señor! Cuántas de aquéstas,
que se nos hacen gazapas 330
con los ojitos de miz,
tienen el zape en el alma;
las más ricas del honor
quiebran tal vez, y se pasan
como mal papel, que deja 335
en cada letra una mancha.
DON JUAN
Loco estoy: escucha atento,
pues este cancel nos tapa.
TELLO
Nadie se fíe en cancel,
si hablare mal en la sala. 340
BELISA

 (Al CONDE.) 

Yo creo a Vueseñoría,
mas pues Lucinda le agrada,
¿para qué me busca a mí?
CONDE
Para escucharos, ingrata.
BELISA
¿Después de tantos paseos, 345
Prado y Fuente Castellana,
viene a darme este disgusto?
Mas debe de ser la causa,
que le