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    Los encantos de la culpa
     Pedro Calderón de la Barca
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Los encantos de la culpa


Calderón de la Barca


[Nota preliminar: Edición digital a partir de la de Pedro del Pando y Mier, Autos Sacramentales, alegóricos y historiales..., Madrid, Manuel Ruiz de Murga, 1717 y cotejada con la edición de Nicolás González Ruiz, Piezas maestras del teatro teológico español, 4ª ed., Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, t. I, pp. 455-478.]

PERSONAS
 

 
LA GULA.
EL HOMBRE,   (Ulises).
EL ENTENDIMIENTO.
EL GUSTO.
EL TACTO.
EL OLFATO.
LA VISTA.
EL OÍDO.
LA LISONJA.
LA PENITENCIA.
LA CULPA,   (Circe).
LA LASCIVIA.
MÚSICA.
Acompañamiento.




 
Suena un clarín y descúbrese una nave, y en ella el HOMBRE, el ENTENDIMIENTO, el GUSTO, el OLFATO, la VISTA, el OÍDO, y dicen todos dentro de ella.

 
ENTENDIMIENTO
    En la anchurosa plaza
del mar del mundo hoy, Hombre, te amenaza
gran tormenta.
OÍDO
Yo he sido
de tus cinco sentidos el Oído,
y así el primero siento 5
bramar las olas y gemir el viento.
VISTA
   Yo, que he sido la Vista
que al sol los rayos perspicaz conquista,
desde lejos diviso
uno y otro huracán, a cuyo viso 10
en esta cristalina
campaña te previene fatal ruina.
TACTO
    El Tacto soy, a horrores te provoco,
pues ya cercanos los peligros toco.
OLFATO
    El Olfato te dice que se crea 15
el húmedo vapor de la marea.
GUSTO
    Yo en trance tan injusto,
con ser el Gusto, estoy aquí sin gusto.
OÍDO
   ¡Gran tormenta corremos!
ENTENDIMIENTO
    ¡En el mar de la vida nos perdemos! 20
TACTO
   ¡Larga aquella mayor!
OLFATO
¡Iza el trinquete!
GUSTO
    ¡A la triza!
OÍDO
¡A la escota!
VISTA
¡Al chafaldete!
ENTENDIMIENTO
    En alterados hielos
corre tormenta el Hombre.
TODOS
    ¡Piedad, cielos! 25
HOMBRE
   En el texto sagrado,
cuantas veces las aguas se han nombrado,
tantos doctos varones
las suelen traducir tribulaciones
con que la humana vida 30
navega zozobrada y sumergida.
El Hombre soy, a astucias inclinado,
y por serlo hoy Ulises me ha nombrado,
que en griego decir quiere
cauteloso, y así, quien ya quisiere 35
corra las líneas de la suerte mía;
de Ulises siga en mí la alegoría,
y los que en una parte
me llamaron viador, viendo mi arte,
y en otra navegante, que en camino 40
del mar discurre siempre peregrino,
dando ocasión a que ningún viviente
se admire de peligro tan vigente.
Y así, nadie se espante
que Ulises, peregrino y navegante, 45
con inquietud violenta
corra tanta tormenta,
confusos y perdidos
en mis tribulaciones mis sentidos.
OÍDO
    Sólo se escuchan en la selva fría 50
ráfagas que nos dan por travesía.
VISTA
    Sólo se ven en esos horizontes
montes que se deshacen sobre montes.
TACTO
   Sólo se tocan ondas, con quien sube
el mar, que nace mar, a morir nube. 55
OLFATO
   Unos son ya los dos azules velos.
GUSTO
   ¡Que nos vamos a pique!
TODOS
    ¡Piedad, cielos!
ENTENDIMIENTO
   Si los llamáis, serenidades crea
vuestro temor cobarde, y que no sea 60
este bajel, que en piélagos se mueve,
sepulcro de cristal, tumba de nieve,
que el cielo, humildes voces, siempre abierto,
al náufrago piloto es feliz puerto.
GUSTO
   Acordémonos de él ahora, que estamos 65
en riesgo los que el mundo navegamos.
ENTENDIMIENTO
   Dadle voces en tales desconsuelos,
pues él siempre responde.
TODOS
    ¡Piedad, cielos!
OÍDO
    Ya escucho que se llena 70
de paz la vaga habitación serena.
GUSTO
    Y el mar tranquilo ya, con ira suma
no riñe, sino juega con la espuma.
ENTENDIMIENTO
    Todo el aire es cambiantes y reflejos.
VISTA
    Todo es serenidad, y ya no lejos, 75
antes que todos miro
cumbres que tocan al azul zafiro
del mar, burlando la sañuda guerra.
ENTENDIMIENTO
    Celajes se descubren. ¡Tierra, tierra!
HOMBRE
    Prudente Entendimiento, 80
piloto que al gobierno estás atento
de aquesta humana nave
que nadar y volar a un tiempo sabe,
siendo en mansiones de átomos de espumas
sin escamas delfín, cisne sin plumas, 85
pon la proa en aquella
montaña, en quien la más luciente estrella
peligra, pues su cumbre
es donde se roba al sol la lumbre,
y así, sus puertas inconstantes cierra 90
a este humano bajel.
 
(Desembarcan y escóndese la nave.)

 
TODOS
   ¡A tierra, a tierra!
HOMBRE
   Humanos sentidos míos,
vasallos que componéis
la república del hombre, 95
que mundo pequeño es;
generoso Entendimiento,
piloto de este bajel,
que sobre el campo del mar
monstruo se alimenta, pues 100
cuanto bate el viento es ave;
cuanto baña el agua es pez;
compañeros de mi vida,
dejad el mar, no porque
nuestra peregrinación 105
en la tierra que ahora veis
haya de cesar su puesto,
que siempre tengo de ser
yo peregrino del mar
y de la tierra también; 110
dejad fiada esta nave
a la discreción crüel
de un embate y otro embate,
de un vaivén y otro vaivén;
seguramente amarrada 115
con las áncoras esté,
que de quien piloto ha sido
el Entendimiento, aunque
ahora le deje, quizás
le habré menester después, 120
y entremos a examinar
estos montes, que han de ser
puerto de nuestra fortuna.
GUSTO
    ¿Qué tierra es ésta?
TACTO
No sé;
mas quiera el cielo que sea 125
Tiro, para que haya en él
holandas, sedas y ropas
donde regalado esté
mi tacto.
OLFATO
¿Mejor no fuera
que fuera a tanta altivez 130
la gran India de Sabá,
donde hubiera, para oler
yo, suavísimos aromas?
OÍDO
   Ninguno ha pedido bien.
Pedir la India oriental 135
porque habita en su vergel
dulces aves, cuyos cantos
sonora música den
que regalen mis oídos.
VISTA
    Necios sois; pues no queréis 140
que sea Tiro, y que haya aquí
oro y diamantes, en que
mi vista halle más reflejos
que el sol en su rosicler.
GUSTO
    Mal habéis deseado todos 145
en no desear y creer
que sea la tierra de Egipto
esta tierra, para que
en ella hallemos las ollas
que en ella dejó Moisés, 150
pues no hay en el mundo gusto
sin comer y sin beber.
ENTENDIMIENTO
   ¡Que como humanos sentidos
todos deseado habéis
hallar cada uno el objeto 155
que más conviene a su ser!
¿No fuera mejor que fuera
la tosca Tebaida en quien
la penitencia se hallara
riéndose del poder 160
de las cortes populosas,
puesto que tan cierto es
que sin pena de esta vida
no haya en la eterna placer?
HOMBRE
   ¡Y como el Entendimiento 165
has hablado tú! ¡Que estés
siempre aconsejando penas
a mis sentidos! ¿No ves
que son sentidos humanos,
y que al fin es menester 170
alivios que los diviertan
de las fatigas en que
han nacido?
ENTENDIMIENTO
¿Cómo tú
siendo su señor y rey
vuelves por ello? ¿Ya olvidas 175
aquel pasado vaivén
de la fortuna, en quien viste
la troya del mundo arder,
de adonde te saqué yo?
¿Ya te olvidas que después 180
en una tormenta viste
tus sentidos padecer
con tantas tribulaciones?
¿Ya no te acuerdas de que
el cielo te libró de ellas? 185
GUSTO
   No tienes que responder;
yo responderé por ti,
prudentísima vejez,
que aunque somos de una edad,
sólo tú cano te ves, 190
porque te ha hecho tu podrida
condición encanecer;
¿ahora sabes tú que el Hombre
cuando en peligro se ve
de la enfermedad prolija, 195
del enemigo crüel,
de la pérdida de hacienda,
de la esperanza del bien,
sólo se acuerda del cielo,
y que se olvida después 200
que lo uno esté mejorado
u esotro alcanzado esté?
ENTENDIMIENTO
   Esa ingratitud le pienso
quitar yo, que aqueste fue
del Entendimiento oficio. 205
HOMBRE
   Mi gusto os ha dicho bien;
sentidos, seguid al Gusto,
y no arguyáis más con él,
sino esta tierra a que habemos
llegado a reconocer, 210
entra tú, pues eres vista;

 (A la VISTA.) 

delante de todos ve,
mira si acaso descubres
población. Tú, que eres fiel
oído, mira si oyes 215

 (Al OÍDO.) 

voces que noticias den
de gente o ganado. Tú,

 (Al OLFATO.) 

el suavísimo placer,
con que esas flores respiran, 220
el rastro sigue con él.
Mira si puedes tocar

 (Al TACTO.) 

algún blando lecho en quien
descanse. Y tú, Gusto, al fin, 225

 (Al GUSTO.) 

mira si hallas qué comer,
y todos buscad delicias
para mí.
ENTENDIMIENTO
Aunque deseé
que halles penitencia, yendo
a eso, la Culpa hallaréis. 230
VISTA
    Yo veré si hay población.

 (Vase.) 

HOMBRE
   Y yo me quedo sin ver.
OÍDO
   Yo escucharé si oigo voces.

 (Vase.) 

HOMBRE
   Yo, ausente tú, nada oiré.
TACTO
   Yo, si hay lecho en que descanses. 235

 (Vase.) 

HOMBRE
   Ya yo no lo he menester.
OLFATO
   Yo, si hallo blandos aromas.

 (Vase.) 

HOMBRE
   Ya no tienes para qué.
GUSTO
    Yo, si hallo dulces manjares.

 (Vase.) 

HOMBRE
    Ahora no quiero comer, 240
porque mientras vais vosotros
el mundo a reconocer,
al pie de este ciprés quedo,

 (Échase a dormir debajo de un ciprés.) 

echado a dormir.
ENTENDIMIENTO
¡Qué bien!
Para dormir, los sentidos 245
apartas de ti; pues es
cierto que queda sin ellos
el que duerme, y que bien fue
ciprés el árbol que aquí
tomaste para ti, pues 250
viene a ser árbol de muerte,
de quien el sueño también
es sombra, que aunque dorados
los ricos catres estén
en que descansen los hombres, 255
desde el mendigo hasta el rey,
aunque sean de otras maderas,
son árboles de ciprés.
Quedó el hombre sin sentido
y durmió; ya, ¿qué he de hacer? 260
Que aunque potencia del alma
soy, y ella, que inmortal es,
dormir no puede este tiempo
que yace el Hombre, también
estoy yo sin discurrir, 265
sin percibir ni entender.
Vaga mi imaginación,
confusas visiones ve,
y todo es tiniebla y sombras
para mí el mundo, porque 270
sin los sentidos no puedo
actos de razón hacer;
seguirélo, pues sin mí
se queda el Hombre a la vez
que duerme, y que sepultado 275
temporal cadáver es.

 (Vase.) 

HOMBRE
   ¡Ay de mí! Pesado sueño,
no tanto me aflijas; ten
la violencia de la sombra.
 
(Van saliendo, de fieras, los sentidos. Y hacen lo que dicen los versos.)

 
¿Qué es lo que mis ojos ven 280
sin vista? Mas digo mal,
que mis sentidos cobré;
si bien informes, y brutos,
en el punto que llegué
a ver estos fieros monstruos 285
que me quieren deshacer;
y cuando su atrocidad
esperaba que, crüel,
cada uno cebase en mí,
todos se echan a mis pies; 290
por señas dicen que huya,
que los quiero conocer
parece; desesperados,
se entran al monte otra vez.
¿Qué es esto, cielos?
 
(Vanse los sentidos, y sale el ENTENDIMIENTO como asombrado.)

 
ENTENDIMIENTO
Escucha,
295
Ulises, yo lo diré,
que aunque estás ahora incapaz
de sentir, tocar y ver,
porque brutos tus sentidos
y entorpecidos se ven 300
por los vicios a que tú
los diste licencia, bien
me entiendes: mas los del alma
fuerza es que velando estén.
Apenas fuimos, Ulises, 305
vagando aqueste horizonte
tus compañeros, del monte
penetrando los países,
cuando un palacio eminente
nuestra vista descubrió, 310
cuya eminencia tocó
a las nubes con la frente.
Llegamos a sus umbrales,
y habiendo llegado a ellos,
en dos escuadrones bellos 315
de hermosuras celestiales
vimos salirnos a hacer
fiestas a nuestra fortuna
con varias música(s) y una
hermosísima mujer, 320
de paso la repetí
nuestra peregrinación,
que el uso de la razón
siempre me ha tocado a mí.
Ella, afablemente humana, 325
dulcemente lisonjera,
a entender nos dio que era
de estos campos la Diana;
mas yo, como Entendimiento
soy, y a mi divino ser 330
siempre le toca tener
natural conocimiento,
conocí al instante que era
la Culpa fiera y crüel,
que a habitar en un vergel 335
fue desde la-edad primera.
Aquí damas suyas son
los vicios, con que ella lidia:
la Lascivia, Gula, Envidia,
Lisonja y Murmuración. 340
Mandónos agasajar
de estas damas, y ellas luego,
al mandato, si no al ruego,
quisieron ejecutar,
y con vicios y placeres 345
al momento nos brindaron
tus sentidos, que se hallaron
servidos ya de mujeres
tan hermosas y tan bellas,
sin ver que el Entendimiento 350
allí se hallaba al momento,
se conformaron con ellas.
La Envidia, que es todo enojos
del bien que en los otros ve,
viendo a la Vista, porque 355
la Envidia, al fin, toda es ojos,
en los halagos crüel,
brindó al Tacto, porque él
las blanduras apetece.
La Murmuración, que es quien 360
lo malo ve, y no lo bueno,
brindó al Olfato, que lleno
de este defecto le ven;
sólo por eso le igualo
con causa al murmurador, 365
que no alaba lo mejor
y hace lo malo más malo.
La Gula al Gusto brindó
probarlo; no es menester,
porque bien se deja ver 370
que el Gusto a la Gula amó.
La Lisonja, mortal fiera
de las cortes, al Oído
brindó; que el objeto ha sido
de toda voz lisonjera. 375
La Soberbia, con intento
de que el veneno que esconde
pasase a mí, porque es donde
peligra el Entendimiento,
me brindó; mas sin el fruto 380
que de mí estaba esperando,
por saber yo que en pecando
se convierte el Hombre en bruto.
David lo diga, que atento
este sentir en él hallo: 385
«que el que peca es un caballo
en quien no hay Entendimiento».
Y fue así, que como fueran
bebiendo, todos mudados
en fieras, y transformados 390
en varias formas se vieron.
Mas atención desde aquí,
Hombre, te pide mi acento;
escucha a tu Entendimiento,
que es el que te habla.
HOMBRE
Di.
395
ENTENDIMIENTO
   La Vista, en tigre cruel
fue de la Envidia despojos,
que este animal todo es ojos
bien lo publica su piel
manchada de ellos, y cuando 400
no baste esto, bastará
que el tigre muerte se da
si oye música rabiando,
y el envidioso en sus penas
se da muerte cada día 405
si oye la dulce armonía
que hacen las dichas ajenas.
El Tacto, que fue el objeto
que a la Lascivia creyó,
en oso se convirtió, 410
que este animal imperfecto
sin forma y sin ojos nace,
y al apetito a creer llego,
que nace sin forma y ciego,
pues tantos errores hace. 415
El Gusto (glotón hambriento)
en un bruto inmundo fue
transformado, esto porque
sólo a su comida atento
vive, sin que de su pecho 420
el Hombre servicio adquiera,
pues ha menester que muera
para serle de provecho.
El Olfato, que entregado
se vio a la murmuración, 425
se convirtió en un león,
que es quien rugidos ha dado.
Y, finalmente, el Oído,
que falsedades creyó,
lisonjeras, se miró 430
en camaleón convertido;
y el bruto que vivir quiere
del viento sólo fiado,
es el más vivo traslado
de la Lisonja en que muere. 435
HOMBRE
    Docto Entendimiento mío,
en gran peligro me veo;
a mis sentidos deseo
rescatar con mi albedrío,
para vivir, pues que yo 440
de aquí no puedo ausentarme,
que no tengo de dejarme
compañeros que me dio
mi misma naturaleza.
Y supuesto que perdidos 445
todos mis cinco sentidos
están en esta aspereza
de la Culpa, entrar intento
a libertarlos, porque
bien de la empresa saldré 450
si voy con mi Entendimiento.
ENTENDIMIENTO
   Pues que conmigo has de ir
a cobrarlos, ha de ser
con tres cosas que has de hacer:
primeramente, pedir 455
al cielo perdón de que
tan mal los aconsejaste,
que al riesgo los entregaste;
otra, confesar que fue
tuya la Culpa que ha habido, 460
aunque ellos, Ulises, fueron
los que entr