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    Eco y Narciso
     Pedro Calderón de la Barca
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ArribaAbajoJornada II

 

Salen todos los del templo que acabaron la primera jornada.

 
LIRÍOPE
Mil veces infeliz fui.
FEBO
Oye.
SILENO
Aguarda.
ECO
Escucha.
SILENO
Espera.
NISE
Mira.
ANTEO
Advierte.
SIRENE
Considera.
LIRÍOPE
No hay consuelo para mí,
habiéndome sucedido 5
una desdicha tan nueva,
pues Narciso de la cueva
falta. Jamás ha salido
della, sino solo hoy,
y ya su muerte recelo. 10
¡Narciso! ¡Narciso! Al cielo
en vano estas voces doy.
Sin duda, el haber tardado
tanto el venir aquí yo,
de la cueva lo sacó. 15
¡Oh, máteme mi cuidado!
ANTEO
No te aflijas, que pues él
en este monte ha de estar,
yo te lo sabré buscar.
TODOS
Todos iremos.
LIRÍOPE
Crüel
20
fortuna ha sido la mía.
¡Narciso! Yo estoy mortal.
SILENO
¡Ay dioses!, ¿cuándo cabal
sucederá una alegría?
SILVIO
Discurriendo el monte vamos 25
llamándole, pues será
cierto el responder.
LIRÍOPE
No hará;
porque si así le buscamos,
él, que nunca gente vio,
más es fuerza que se esconda, 30
que no a las voces responda.
Mas oíd lo que pensó
mi ingenio: para que venga
buscándonos, ha de haber
una industria.
TODOS
¿Qué ha de ser?
35
LIRÍOPE
No hay cosa que con él tenga
más fuerza para atraelle,
que oír10 música; y siendo así
divididos desde aquí,
cantando para movelle 40
todos id.
FEBO
Con Laura esta
falda al monte correré.
SILVIO
Y yo con Sirene iré
penetrando esta floresta.
ANTEO
Yo con Silvia, hasta la cumbre 45
de ese monte he de subir.
SILENO
Yo con Eco he de medir
su más alta pesadumbre.
BATO
Y yo con Nise también,
he de entrar a ese jaral, 50
y si cantáremos mal,
por Eco aullaremos bien.
LIRÍOPE
Yo sin ley y sin aviso
por todas partes iré.
Cada uno cante lo que 55
sepa. ¡Narciso! ¡Narciso!
  -32v-  
LAURA

  (Canta.)  

Pues del monte la falda tocó a mis voces,
díganme de Narciso, fuentes y flores.
NISE

  (Canta.)  

Pues a mí de las selvas tocó lo alegre,
de Narciso me digan flores y fuentes. 60
SIRENE

  (Canta.)  

Pues tocó a mi acento medir la cumbre,
díganme de Narciso sombras y luces.
ECO

  (Canta.) 

Y pues a mi afecto los riscos tocan,
de Narciso me digan luces y sombras.
LAURA
¡A la falda!
NISE
¡A la selva!
65
SIRENE
¡A la cumbre!
ECO
¡Al risco!
LIRÍOPE
Oiga a todos y todas decir... ¡Narciso!11
MÚSICA
¡Narciso! ¡A la falda, a la selva, a
la cumbre, al risco!
 

(Vanse y sale NARCISO.)

 
NARCISO
Aunque la süave voz 70
de mi madre me parece
que oigo, sombra es que me ofrece
sin cuerpo el aire veloz;
pues hallarla no he podido,
por más que al monte he bajado. 75
Ya el aliento me ha faltado,
aquí moriré rendido
al cansancio, aunque no es
él el que más me fatiga,
sino la sed; y así diga 80
de aquella agua el ruido, pues
para darme alivio, diciendo corre...
LAURA

  (Canta.)  

Díganme de Narciso fuentes y flores.
NARCISO
Pero ¿qué voz es esta que me suspende?
NISE
Díganme de Narciso flores y fuentes. 85
NARCISO
Como ya en dos partes quiere que escuche...
SIRENE
De Narciso me digan sombras y luces.
NARCISO
Y aun en tres, supuesto que dice esotra...
ECO
Díganme de Narciso luces y sombras.
NARCISO
Por seguir a todas ninguna sigo. 90
TODOS
¡A la falda, a la selva, a la cumbre, al risco!
LIRÍOPE
Oiga a todos y todas decir: ¡Narciso!
NARCISO
¿Cómo, si a mí me llamáis,
sonoras hermosas voces,
volvéis huyendo veloces, 95
y no solo no le dais
un alivio a mi sentido,
mas trocándole en agravio,
me embarazáis el del labio,
por irme tras del oído? 100
Y pues de vosotras mal
puedo percibir las señas,
el ruido que entre estas peñas,
no menos dulce el cristal
hace, su aliento me dé, 105
siendo la primera vez12 esta
que afán el llegar me cuesta
al agua; pues no dejé
nunca la cueva hasta hoy,
donde un alcornoque era 110
taza menos lisonjera
de la que mirando estoy
guarnecida de yerbas y flores, donde...
LAURA
Díganme de Narciso fuentes y flores.
NARCISO
Mas la voz a pararme, diciendo vuelve... 115
NISE
De Narciso me digan flores y fuentes.
  -33r-  
NARCISO
Si es que a mí me buscas, ¿por qué me huyes?
SIRENE
Díganme de Narciso sombras y luces.
NARCISO
Pues que no me alivias, ¿por qué me estorbas?
ECO
Díganme de Narciso luces y sombras. 120
LIRÍOPE
Repitiendo a un tiempo tonos distintos,
oiga a todos y a todas decir: ¡Narciso!
NARCISO
Pues a todos escucho, y a nadie veo,
vuelvo al agua. Mas ¿cómo si oigo este acento?
LAURA

  (Canta.)  

Es el engaño traidor, 125
y el desengaño leal,
el uno dolor sin mal
y el otro mal sin dolor.
NARCISO
Solo aquella voz pudiera
ser rémora de un sediento. 130
Seguir quiero de su acento
la música lisonjera.
NISE

 (Canta.)  

Si acaso mis desvaríos
llegaren a tus umbrales,
la lástima de ser males 135
quite el horror de ser míos.
NARCISO
Pero más cerca desta suena,
aunque una y otra me encanta;
y aquella tan dulce canta,
mas esotra me enajena 140
de mí mismo, porque tiene
más agrado y más dulzura.
Por esta verde espesura
el buscarla me conviene.
SIRENE

 (Canta.)  

Ven, muerte, tan escondida 145
que no te sienta venir,
porque el placer del morir
no me vuelva a dar la vida.
NARCISO
En lo alto de aquellas peñas
otra dulce voz sonó, 150
que nuevamente borró
de las pasadas las señas.
ECO

  (Canta.)  

Solo el silencio testigo
ha de ser de mi tormento,
y aun no cabe lo que siento 155
en todo lo que no digo.
NARCISO
¡Válgame el cielo! Esta sí
que es reina de todas ellas,
que aunque por dulces y bellas
juzgué las que hasta ahora oí, 160
con más fuerza ha suspendido
esta con mayor empeño.
¡Qué hermoso será su dueño,
pues vence por el oído
dos afectos, que en rigor 165
son con fuerza desigual...!
LAURA

 (Canta.) 

El uno dolor sin [mal,
y el otro mal sin dolor.]
NARCISO
Voz que postrando mis bríos,
mis males creces mortales... 170
NISE

 (Canta.) 

La lástima de ser males,
[quite el horror de ser míos.]
NARCISO
No quisiera ver rendida
la vida a tanto sentir...
SIRENE

 (Canta.)  

Porque al placer [del morir 175
no me vuelva a dar la vida.]
NARCISO
Lo que siento, mal me obligo
a que lo diga mi aliento...
ECO

 (Canta.)  

Y aun no cabe [lo que siento
en todo lo que no digo.] 180
NARCISO
En mil partes divididos
mis cuidados, son despojos
del viento. Ved algo, ojos,
o no escuchéis tanto, oídos.
 

(Canta cada uno su copla, y sale ECO.)

 
ECO
Hacia aquesta parte yo 185
he de penetrar lo ameno
destas intrincadas breñas,
una y otra vez diciendo...

  (Canta.)  

Solo el silencio testigo
[ha de ser de mi tormento, 190
y aun no cabe lo que siento
en todo lo que no digo.]
NARCISO
Pájaro destas montañas,
que con süaves acentos
tan sonoramente eres 195
dulce confusión del viento;
si entre el oído y el labio,
dudoso, absorto y suspenso
-33v-
me vi, sin saber quién es
mi más poderoso afecto, 200
pues el oír el cristal
que me llamaba sediento,
sediento también me llama
el aire que a beber vuelvo.
¿Cómo de una sed y otra 205
tanto has trocado el afecto,
que en vez que labios y oídos
beban agua y aire, has hecho
que beban fuego los ojos,
y tan venenoso fuego, 210
que para explicarle es fuerza
pensar que en tu estilo mesmo...
ECO
Solo el silencio testigo
[ha de ser de mi tormento,
y aun no cabe lo que siento 215
en todo lo que no digo.]
Bruto diamante, que mal
pulido de ese grosero
tosco traje, brillar dejas
el alma que ocultas13 dentro; 220
no menos suspensa yo
quedé al mirarte, supuesto
que absorta, helada y confusa,
solo a responderte acierto
con lo mismo que cantaba. 225

  (Canta.) 

Y aun no cabe lo que siento
en todo lo que no digo.
NARCISO
Parecidas, según eso,
son nuestras dos suspensiones,
tanto, que los dos diremos, 230
tú, por si a mí me respondes,
yo, por si a ti me parezco...

  (Cantan los dos.)  

Solo el silencio [testigo
ha de ser de mi tormento,
y aun no cabe lo que siento 235
en todo lo que no digo.]
NARCISO
¿Quién eres?
ECO
Una mujer.
NARCISO
La segunda eres que veo,
y aun la primera pudiera
decir, pues a lo que entiendo 240
no era mujer para mí
la primera que vi, puesto
que en mi pecho no encendió
nunca tan activo fuego
como tu voz y tu vista 245
han encendido en mi pecho.
¿Adónde vas por aquí?
ECO
A solo buscarte vengo,
y con desear hallarte,
estimara, a lo que pienso, 250
no haberte hallado, porque
hoy en ti, más que hallo, pierdo.
NARCISO
¿Conocíasme?
ECO
Yo no.
NARCISO
Pues ¿cómo en este desierto
a quien no conoces buscas? 255
¿Úsase en el mundo eso
de que busquen las mujeres
a quien no conocen?
ECO
Presto
la causa que me ha traído14
sabrás.
NARCISO
Dila, pues.
ECO
¡Sileno!15
260
NARCISO
¿A quién llamas? ¿Qué pretendes?
ECO
¡Febo, Bato, Silvio, Anteo!
NARCISO
Tú quieres matarme, como
si ya no me hubieras muerto.
ECO
¡Sirene, Liríope, Nise! 265
Venid todos a este puesto,
que ya yo he hallado a Narciso.
 

(Salen todos.)

 
SILVIO
Llamado de tu voz vengo.
ANTEO
De tu voz vengo traído.
SILENO
Alas me ha dado tu acento. 270
FEBO
Aquí Eco hermosa llamaba.
SIRENE
Pues todos llegan, lleguemos.
NARCISO
¿Tanta gente hay en el mundo?
LIRÍOPE
¡Felice yo que te veo!
NARCISO
Pues ¿cómo, madre, a buscarme 275
vienes con todos aquestos?
SILENO
Pedazos del corazón,
dadme los brazos.
NARCISO
Teneos,
y si me ha de abrazar alguien,
sea aquella que estoy viendo, 280
quien es, me di, y lo que intentas,
madre, porque estoy suspenso,
tan notables diferencias
de rostros y trajes viendo.
LIRÍOPE
Despacio sabrás tu historia. 285
SILENO
Dices bien, que ahora no es tiempo
de detenernos16 aquí.
-34r-
Juntos al valle bajemos:
allá mudarás de traje
y oirás todos tus sucesos, 290
hermoso Narciso mío.
FEBO
Perdonadme mi atrevimiento,
Sileno, y dadme licencia
para dar al zagalejo,
mientras vós le hacéis vestido, 295
un pellico, que por nuevo
irá con mejor disculpa.
SILENO
La merced os agradezco.
FEBO
Yo me adelanto a envïarle,
y desocupado desto, 300
amor, intenta finezas
que hacer por su hermoso dueño.

 (Vase.)  

SILVIO
Dadme liciones de cómo
obligue un desdén, deseos.

 (Vase.) 

SILENO
¡Dichoso yo, que he vivido 305
hasta haber mirado esto!

 (Vase.) 

ANTEO
Dicha he tenido en ser yo
deste acaso el instrumento.

 (Vase.) 

LIRÍOPE
Sigue, Narciso, mis pasos,
que ya no es patria el desierto. 310
NARCISO
Muchas cosas he admirado,
pero una sola me he muerto.

 (Vase.)  

ECO
Mas, que según son las penas
que dentro del alma siento,
vienen a ser nueva historia 315
del mundo Narciso y Eco.

 (Vase.)  

BATO
¡Ah Sirene!
SIRENE
¿Qué me quieres?
BATO
Algo es lo que te quiero,
para que sepas en algo
el mal gusto que yo tengo. 320
SIRENE
Peor le tuviera yo,
si te quisiera a ti.
BATO
Niego
que, cada cosa en su tanto,
todo es malo y nada es bueno.
Pero esto aparte, entre tanto 325
que a nuestros amos siguiendo
vamos; ¿tú no me dirás
una verdad?
SIRENE
Yo la ofrezco.
BATO
No la cumplirás, que no
estás enseñada a hacerlo. 330
Pero vaya. Yo, Sirene,
soy muy grande majadero.
SIRENE
Grandísimo.
BATO
¡Voto al sol,
que ahora he caído en ello,
desde que estó viendo cosas, 335
que son cosas que estó viendo
sin entenderlas, Sirene!
SIRENE
¿Qué cosas?
BATO
Pues, ¿hay suceso
tan extraño, como haberse
hallado hoy mi amo Sileno 340
aquí una hija salvaje,
con un salvajito nieto,
y haberme de ir yo ahora
a casa a vivir con ellos?
SIRENE
Pues eso ¿qué importa?, di. 345
BATO
Tú no sabes, según eso,
lo que [es]17 tratar con salvajes.
SIRENE
Bato, no lo son aquestos,
sino una mujer y un hombre.
BATO
Esos, a lo que yo entiendo, 350
son los peores salvajes,
la vez que llegan a serlo.
SIRENE
Pues ¿has visto tú en tu vida
garzón más hermoso y bello
que Narciso?
BATO
Ya estarás
355
caprichosa; mas no es nuevo
agradarse de salvajes
las mujeres.
SIRENE
¡Oh mal fuego
en tu lengua! ¿Qué mujer
se ha llegado agradar dellos? 360
BATO
¿Qué mujer? Todas aquellas
que iré, Sirene, diciendo.
Mujer hay que se enamora
de un disciplinante, viendo
que es tan gran salvaje que 365
a sí mesmo se da recio.
Mujer hay que se enamora
de un volatín, no atendiendo
que es tan gran salvaje que
anda en aire habiendo suelo. 370
-34v-
Mujer hay [que] se enamora
de un toreador, advirtiendo
que es tan gran salvaje que
espera a otro cuerpo a cuerpo.
Mujer hay que se enamora 375
de un danzante, conociendo
que es tan gran salvaje que
se muele a compás los huesos.
Mujer hay que se enamora
de uno que esgrima, sabiendo 380
que es tan gran salvaje que
pone sus ojos a riesgo.
Mujer hay que se enamora...
SIRENE
Tente, que saber no quiero
más.
BATO
Pues ahora empezaba.
385
SIRENE
Divertidos, en efecto,
con tus locuras, al valle
hemos llegado.
BATO
Y habiendo
dejado en casa a los dos,
se va el acompañamiento. 390
SIRENE
Cada uno a su ganado
querrá acudir.
BATO
Si no es Febo,
que a la soledad se vuelve.
 

(Sale FEBO.)

 
[FEBO]
Sirene, a buscarte vengo.
SIRENE
¿En qué puedo yo servirte? 395
BATO
Yo por no estorbar me ausento,
y también por ir a ver
qué hacen los huéspedes nuevos.
FEBO
Pues nadie, Sirene, ignora
en el valle la firmeza, 400
con que la rara belleza
de Eco mi atención adora,
no habré menester ahora
repetirle, y pues aquí
estabas cuando (¡ay de mí!) 405
un favor depositó
para una fineza, yo
le pienso ganar por ti,
Sirene, supuesto que eres
hoy tú la zagala a quien 410
Eco ha querido más bien,
y en tu gracia te prefieres,
si dar vida a un muerto quieres,
procura saber en qué
más agradarte podré; 415
que las finezas no son
de mayor estimación,
por grandes, Sirene, que
por la ocasión en que llegan.
SIRENE
No tienes que decir más. 420
Cuanto yo sepa, verás
que mis labios no te niegan.
FEBO
Eso mis ansias te ruegan.
SIRENE
Ya te digo que lo haré,
y nada te callaré. 425

 (Vase.)  

FEBO
¿Quién mayor tormento alcanza,
que el que ama sin esperanza
a una hermosura sin fe?
Apenas el invierno helado y cano
este monte con nieves encanece, 430
cuando la primavera le florece,
y el que helado se vio, se mira ufano.
Pasa la primavera, y el verano
los rigores del sol sufre y padece.
Llega el fértil otoño, y enriquece 435
el monte de verdores, fruta el llano.
Todo vive sujeto a la mudanza.
De un día y otro día a los engaños
cumplen un año, y este al otro alcanza.
-35r-
Con esperanza sufre desengaños 440
un monte, que a faltarle la esperanza,
ya se rindiera al poso de los años.
 

(Sale LIRÍOPE y NARCISO.)

 
LIRÍOPE
¿Has estado atento?
NARCISO
Sí,
y todo cuanto me has dicho
en la memoria lo tengo 445
y en el corazón escrito.
Y para que lo conozcas,
el haber, madre, nacido
en los montes, y el haber
criádome en tal retiro, 450
todo para en que yo tengo
en las estrellas previsto
que una voz y una hermosura,
con efectos distintos,
amando y aborreciendo, 455
son mis mayores peligros.
LIRÍOPE
Pues haz por guardarte18 dellos,
considerando, Narciso...
NARCISO
¿Qué?
LIRÍOPE
Que tú solo no más
podrás guardarte a ti mismo. 460
NARCISO
De todo advertido ya,
licencia, madre, te pido
para ir a ver por el valle,
lo que otras veces he visto.
Sepa yo de los pastores 465
los diversos ejercicios,
el modo de apacentar
los ganados, el estilo
de las labranzas del campo;
y ya que libre me miro, 470
débales algo a los ojos
hoy mi natural instinto,
que no todas las noticias
deber tengo a los oídos.
LIRÍOPE
Aunque con algún temor 475
la licencia te permito;
mas porque no vayas solo,
quiero que vaya contigo
un crïado de mi padre,
que te informe y te dé aviso 480
de todo. ¡Bato!
 

(Sale BATO.)

 
[BATO]
Señora.
LIRÍOPE
Hoy de tu despejo fío
mi temor. Narciso quiere
ir a ver todo el ejido,
y conocer los pastores 485
de aqueste valle vecinos.
Llévale por ahí, y dél
no te apartes. Advertido
escucha, Bato, lo que
a solas aquí te digo. 490
No le dejes con ninguna
zagala hablar.
BATO
No me obligo
a esto solo, porque es
muy desapacible oficio
el estorbador, y yo 495
a lo contrario me inclino.
Mas en fin es hacer gusto,
y muero por ser bienquisto.
LIRÍOPE
Tú harás lo que yo te encargo.
¡Mejorad, dioses divinos, 500
del hado las amenazas!

 (Vase.) 

BATO
Buena comisión ha sido
la que tu madre me ha dado.
¿Quién en el mundo habrá visto
que los Batos ayos sean? 505
NARCISO
Ea, vamos, Bato amigo,
discurriendo todo el valle.
BATO
Discurramos.
NARCISO
¿Qué edificio
es aquel?19
BATO
¿Aquel? Un templo
de Apolo, eminente y rico. 510
NARCISO
Es muy justo que los dioses
tengan lugar más altivo,
que aun en lo material deben
ser al hombre preferidos.
El haber mirado estimo 515
el edificio dorado
entre los demás pajizos.
ANTEO

  (Dentro.) 

Yo os pondré en paz, voto [al sol]20
-35v-
si la honda me desciño.
NARCISO
¿Qué es aquello?
BATO
Están lidiando
520
allí dos fuertes novillos
de Anteo, y él los desparte
con la honda y con el silbo.
NARCISO
¿Quién es Anteo?
BATO
Un zagal
el más valiente que ha habido 525
en toda Arcadia.
NARCISO
¿Y qué es
ser valiente?21
BATO
Haberlo él dicho.
NARCISO
¿Cúyo ha sido aquel rebaño?
BATO
Si has de matarme, Narciso,
a pescudas, ¿no es mijor 530
tomar aqueste cochillo
y degollarme con él,
que con el de palo?
NARCISO
Digo
que no preguntaré más22.
¿Cúyo aquel rebaño ha sido, 535
que de ese monte a ese valle
desciende en tan excesivo
número, que tras sí trae
descabellados los riscos?
BATO
De Febo, que es el pastor 540
más discreto y entendido
que tiene toda la Arcadia.
NARCISO
¿Y en qué, dime, ha consistido
el ser entendido un hombre?
BATO
En dar otros en decirlo, 545
porque una misma razón
dicha de dos, ya se ha visto
ser en el uno agudeza
y en el otro desatino.
NARCISO
¿Y aquel ganado que llega, 550
amenazándole al río,
que ha de agotar su corriente?
BATO
¿Quién me ha encontrado contigo?
De Silvio, que es el pastor
más galán.
NARCISO
¿Y en qué ha caído
555
ser galán?
BATO
En parecerlo,
siendo al uso talle y brío.
NARCISO
Pues ¿hay usos en los talles?
BATO
Sí. Yo me acuerdo haber visto
usarse un año a los pechos 560
y otro año a los tobillos:
y esto no es mucho, que en fin
consistía en los vestidos.
Mas en las caras me acuerdo
el tener usos distintos 565
las mujeres.
NARCISO
¿En las caras,
qué naturaleza hizo
uso?
BATO
Un tiempo que se dieron
en usar ojos dormidos,
no había hermosura despierta, 570
y todo era mirar bizco.
Usáronse ojos rasgados
luego, y dieron en abrirlos
tanto, que de temerosos,
se hicieron espantadizos. 575
Las bocas chicas, entonces,
era de lo más valido,
y andaban por estas calles
todos los labios fruncidos.
Dieron en usarse grandes, 580
y en aquel instante mismo,
se desplegaron las bocas,
y dejando lo jarifo
de lo pequeño pusieron
su perfección en limpio 585
de lo grande, hasta enseñar
dientes, muelas y colmillos.
ECO

 (Canta.)  

    Pues el sol y el aire
    turban mi color,
    hécelo de envidia 590
    el aire o el sol.
NARCISO
¿Quién es esta, que un rebaño
trae de blancos corderillos,
dando a entender que se dejan
apacentar los armiños? 595
BATO
Esta es Eco, la más bella
zagala que el sol ha visto.
NARCISO
¿Qué será que al verla yo
pierdo todos mis sentidos,
y este pesar que me hace 600
-36r-
se le agradezco y estimo,
dejándome engañar dél,
creyendo que es regocijo?
BATO
A la fe, que esos extremos
de amor son. De resistirlos 605
trata al principio, porque
solo podrás al principio.
ECO

 (Canta.) 

    Pues el sol y el aire
    [turban mi color,
    hécelo de envidia 610
    el aire o el sol.]
NARCISO
Si una voz y una hermosura
me amenazan con castigo,
de su hermosura y su voz
huyamos, Bato.
 

(Sale ECO y SIRENE.)

 
ECO
Narciso...
615
NARCISO
Hermosa zagala.
ECO
Mucho
verte en este traje estimo.
¿Cómo te parece el valle?
¿No es más ameno este sitio
que el monte donde naciste? 620
NARCISO
Si en él tu belleza admiro,
no solo mejor que el monte,
mejor será que el Eliseo.
Mas quédate. Adiós.
ECO
¿Por qué
te vas tan presto?
NARCISO
Imagino
625
que me importa el ausentarme.
ECO
¿Cómo?
NARCISO
Como habiendo sido
una voz y una hermosura
mis dos mayores peligros,
y concurriendo en ti entrambos, 630
el huir de ti es preciso;
que es un encanto tu voz
y tu hermosura un hechizo.

 (Vase.)  

BATO
Criarse quiere este muchacho.
ECO
Sirene, ¿qué es lo que miro? 635
¿Zagal hay que, al darle yo
ocasión, tiemblo el decirlo,
de hablar conmigo, se ausenta,
huyendo de hablar conmigo?
Y aun no extraño tanto, no, 640
que él pueda, pierdo el sentido,
consigo acabarlo, como
que yo no pueda conmigo,
viéndole ausentar de mí,
acabar de no sentirlo. 645
Yo, que la más celebrada
pastora soy que ha tenido
la Arcadia; yo, que de tantos
idolatrada me he visto,
¿al desaire de un rapaz, 650
tan grosero como lindo,
tantas vanidades postro,
tantas altiveces rindo,
que confiese que lo siento?
Mas, ¡ay de mí!, ¿de qué me aflijo? 655
Que ninguna siente más
los desaires que la hizo
la libre condición de uno,
que quien ufana ha rendido
la esclava pasión de todos, 660
porque en efecto es preciso
que todo estilo se extrañe,
cuando es extraño el estilo.
SIRENE
No de esa manera sientas
un acaso sucedido 665
tan acaso.
ECO
Si supieses
lo que siente el pecho mío,
¡ay Sirene!, no culparas
estos extremos que has visto.
Desde el instante que vi 670
la hermosura de Narciso,
vivo pensando que muero,
muero pensando que vivo.
 

(Salen por los dos lados SILVIO y FEBO.)

 
FEBO
¡Qué escucho, cielos! ¿Tú quejas?