|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Antonio María Fabié
I
Honrado por el Gobierno de S. M. para representarle en el Congreso de americanistas celebrado en Berlín del 2 al 5 de Octubre de 1888, y designado para idéntico fin por la Real Academia de la Historia, daré breve cuenta á ambas entidades del desempeño de mi cometido. La reunión de este Congreso ofrecía especial interés, porque todo el mundo sabe que Alemania emplea los medios que le da su actual preponderancia militar y política en el desenvolvimiento de todas las actividades de su vida social, y por tanto, en el de la ciencia, en cuya esfera había alcanzado puesto muy preminente aun antes que los debiera en otras á sus grandes triunfos militares. No hay para qué recordar, para demostrar lo que dejamos dicho, los nombres que especialmente desde fines del siglo anterior se ostentan con gran brillo en la historia de los conocimientos humanos; basta hacer notar que en esta época ocupan lugar altísimo entre los que cultivan especialmente las ciencias antropológicas é históricas Mommsen, Curtius, Hübner, Wirchow, Bastian y tantos otros que sería prolijo enumerar; el Gobierno contribuye, por su parte, de un modo eficaz y directo á la actividad científica, ya auxiliando á individuos y comisiones científicas que recorren el mundo entero, ya costeando obras monumentales como el Corpus inscriptionum latinarum, ya erigiendo edificios como los varios museos que existen en Berlín, y entre los cuales, el último que se ha construído bajo la denominación de Wolkerkunden museum, ó museo de los pueblos, ofrecía grandísimo y especial interés para los que se dedican á las diferentes investigaciones, que con más ó menos propiedad se designan hoy bajo la denominación de americanismo.
Las circunstancias en que se encontraba la corte de Alemania á consecuencia de la muerte de sus primeros Emperadores ocurrida con breve intervalo, y pocos meses antes de celebrarse el Congreso ha sido causa de que la familia Real é Imperial no tomara parte en esta solemnidad científica, privándola de una parte del esplendor que la rodeó especialmente cuando se celebró en Madrid y en Copenhague, pero esto no ha impedido que los extranjeros que han acudido á Berlín con esta ocasión, hayan sido objeto de toda clase de consideraciones y de obsequios, ni ha disminuído la importancia científica del Congreso, que es de lo que principalmente habré de ocuparme. II
La Municipalidad de Berlín, que posee uno de los innumerables y suntuosos palacios que embellecen la ciudad, le ofreció al Congreso para celebrar en él su sesión preparatoria y la inaugural con gran solemnidad y aparato; y á las diez y media de la mañana del día 2 de Octubre tuvo lugar la primera en una amplia sala del piso segundo, adornada con los retratos de varios reyes de Prusia. En ella se constituyó la mesa definitiva, confirmando, según costumbre, en sus puestos á los que ya los ocupaban, y nombrando, además, vicepresidentes á los representantes de Italia, Dinamarca, España, Francia y al del Brasil, designando, además, á otros representantes de estas mismas naciones, para formar con la mesa nombrada el consejo central de la asociación con arreglo á sus estatutos. En el magnífico salón de fiestas del palacio
municipal, se celebró después de medio día la
sesión inaugural con grandísima solemnidad, y concurriendo
numeroso público, de que formaban parte muchas señoras.
Presidió el acto, en nombre del Emperador y de su Gobierno, el
señor ministro de Instrucción pública y de Cultos, que
pronunció un elocuente discurso en lengua alemana, haciendo amplias
consideraciones sobre la importancia de los estudios que eran objeto del
Congreso, porque el descubrimiento del continente americano, que es uno de los
grandes sucesos que iniciaron la vida moderna, tuvo y está llamado
á tener
El burgo-maestre de Berlín, en breves, pero calurosas palabras, saludó y dió la bienvenida á los extranjeros que habían acudido á la ciudad con motivo de la celebración del Congreso, mostrándose, en nombre de sus conciudadanos, satisfecho y honrado con su presencia. El Dr. Reiss, presidente efectivo del Congreso, leyó una interesante Memoria, escrita también en francés, en la que se da noticia del conjunto de estudios científicos que forman el objeto de la asociación de los americanistas, y que se refieren principalmente al conocimiento de las razas que han poblado la América desde los tiempos más remotos á que es posible alcanzar por medio de la investigación científica, hasta la época en que, mediante el descubrimiento de Colón, se extendió por el nuevo continente la civilización europea. Por encargo, y en nombre de los extranjeros, el representante de España, que esto escribe, pronunció, á ruego de la mesa, en su propia lengua, un discurso dando gracias á la ciudad de Berlín dignamente representada por su Ayuntamiento, por la benévola y cordial acogida que se les había dispensado, recordando las glorias de España, por lo que al descubrimiento y civilización de América se refiere, y el mérito de muchos de sus hijos, escritores insignes, que desde los primeros tiempos del descubrimiento conservaron en sus obras el conocimiento y la noticia de lo que es hoy objeto de los estudios americanistas, indicando que en tiempos ya cercanos al presente coincidieron en sus estudios americanos el gran Humboldt, y españoles tan esclarecidos como Mutis, Rojas, Clemente y Ulloa.
El representante de Francia, M. Gaffarell, en términos corteses, pero reservados y fríos, respondió á las palabras de los alemanes y á las insinuaciones del Sr. Cora, y el Sr. Netto habló especialmente en nombre del Emperador D. Pedro, recordando el amor que este ha manifestado siempre á las letras y á la ciencia; con lo que terminó la sesión, declarando el señor ministro de Instrucción pública abierta la séptima sesión del Congreso de Americanistas. La primera sesión ordinaria del Congreso se celebró el mismo día 2 de Octubre, á las tres de la tarde, en el aula del Museo Etnográfico, que es un pequeño anfiteatro perfectamente dispuesto para dar las enseñanzas propias de aquel establecimiento. Tocó al que esto escribe el honor de presidirla, y se trataron en ella los asuntos siguientes: El Sr. Cora habló acerca del nombre de América con que hoy se conoce el continente descubierto por Colón, y se hizo cargo de las opiniones de algunos escritores que han pretendido que el nombre América procede de alguna de las lenguas que hablaban los indígenas del Nuevo-Mundo. Opinión infundada y que no encontró mantenedores en el Congreso; pues, según manifesté, invitado por el Sr. Cora, resulta evidente que el susodicho nombre procede del que tenía el piloto Amérigo Vespucci, quien después de sus viajes al Nuevo-Mundo fué nombrado, en virtud de Real Cédula suscrita por el Rey Católico en 8 de Agosto de 1508, examinador de los pilotos que pretendían ir á las Indias, y tuvo á su cargo, por virtud de ese empleo, todo lo referente á la parte técnica y científica de estas navegaciones durante mucho tiempo en los años inmediatos al primer descubrimiento. El Sr. Gaffarell leyó la parte de su obra
últimamente publicada, en que trata de los primeros viajes á
América y especialmente de los que hicieron los franceses á
principios del siglo XVI. El Sr. Gaffarell se inclina á creer que los
vascos, dedicados en la Edad Media á la pesca de la ballena, llegaron
alguna vez á las costas orientales de América, suposición
que me parece menos fundada que la sostenida por los dinamarqueses y suecos,
que,
Viniendo ya á tiempos más cercanos y posteriores al descubrimiento de Colón, el Sr. Gaffarell opina que algunos navegantes bretones debieron llegar á las costas de la Florida antes que los españoles, fundándose en el nombre geográfico de cabo Breton, dado á algún punto de aquella costa; pero el Sr. Jiménez de la Espada hizo notar con mucho acierto que unas naves que llevaron los navegantes españoles que primero aportaron á aquellas tierras se llamaban las bretonas, y es lo más verosímil que este sea el origen de los nombres geográficos de que se trata. El Sr. Cora había anunciado como uno de los temas de
esta primera sesión, la publicación de los escritos y dibujos
referentes á Cristobal Colón y á su tiempo, con motivo de
la celebración del cuarto centenario del descubrimiento de
América; pero cedió la palabra para desenvolverlo al Sr.
Dellavedova, individuo de la comisión creada en Italia para disponer lo
relativo á dicho centenario, y al hacerlo, manifestó que, aunque
la comisión italiana, por muerte de uno de sus principales individuos,
no había llegado á tomar acuerdos, existía el
propósito de hacer una publicación monumental de los escritos y
dibujos relativos á la persona de Colón y á su
época. El que esto escribe creyó oportuno manifestar que para la
celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América
se había creado y estaba en funciones en España una gran junta
presidida por el jefe del Gobierno, cuyo vice-presidente es el señor
duque de Veragua, y de la que forman parte representantes de las Academias y
otras corporaciones, así como las personas más eminentes de la
milicia, de la Administración y de la política, y que entre otros
acuerdos tiene ya adoptado, y está en vías de ejecución,
dar al público una bibliografía
El secretario general del Congreso presentó una Memoria
del Sr. Gelcih, titulada «Observaciones sobre la literatura moderna
relativa al descubrimiento de América,» y de otra de Mr. Brinton
sobre la traducción en lengua Nahuatl, de la
Historia de las cosas de Nueva
España, del P. Sahagún, en cuya Memoria se hace una
excitación á España para que publique ese texto. El que
esto escribe no pudo excusarse de tratar este asunto, dando al Congreso breve
noticia de su estado, que es el siguiente. Sabido es que la obra del padre
Sahagún, según él mismo declara, se formó de este
modo: reunió en dos ocasiones distintas los indios más ancianos y
entendidos en sus antigüedades, y las representaron en
pinturas; estos mismos y otros tradujeron
dichas pinturas en lengua Nahuatl, y, por último, el P. Sahagún
vertió este texto al castellano, formando al propio tiempo un glosario
de aquella lengua. Hasta ahora solo ha visto la luz la traducción
castellana, tomada sin duda del Códice que perteneció al
monasterio de franciscanos de Tolosa y que hoy posee la Real Academia de la
Historia; las demás partes de la obra permanecen inéditas, y de
ellas posee dos importantes fragmentos España; uno existe en la
biblioteca de Palacio y el otro en la de la Academia. Además, en la
biblioteca Mediceo-Laurentiana de Florencia hay un Códice en tres tomos
en folio que por su encuadernación y otras señales revela
claramente que perteneció á España, y es sin duda el
más completo y perfecto de esta obra, pues en él están las
pinturas, el texto Nahuatl, la
versión castellana y el glosario, aunque no completo. La Real Academia
de la Historia tiene acordada la publicación de esta
importantísima obra, valiéndose de los elementos que posee, y,
previas las negociaciones oportunas, del Códice de Florencia; pero lo
hará cuando las circunstancias se lo permitan. Después de estas
breves noticias,
Tales fueron los principales asuntos tratados en la primera sesión del Congreso. Celebróse la segunda á las doce del día 3 de Octubre, y en ella el Sr. Heger presentó varios objetos arqueológicos de México y de la América del Sur que pueden servir para ayudar al estudio de las civilizaciones precolombianas de las regiones en que fueron encontrados. El Sr. Fischler trató brevemente de las llamadas perlas fenicias, manifestando el Sr. Netto lo infundado de ese nombre aplicado á objetos peculiares de América. El Sr. Jiménez de la Espada se ocupó de los llamados collares de piedra encontrados en varios puntos, especialmente en las islas del archipiélago de las Antillas, y cuya significación y uso ha sido objeto de muy varias opiniones, creyendo unos que son signos de autoridad civil, otros símbolos religiosos; y habiendo sostenido en esta ocasión M. Hamy que indicando su forma que se ponían á la derecha y á la izquierda del cuello sobre los hombros, era de suponer que servirían para hacer con ellos ciertos ejercicios ó danzas tal vez de carácter ritual civil ó religioso; el Sr. Schmeltz presentó una publicación de arqueología americana hecha en honor del Congreso, y el Sr. Strebel habló de las antigüedades del Estado de Vera-Cruz en México, asunto interesantísimo y sobre el cual no es posible dar aquí ni aun breve noticia de las investigaciones ya hechas y de las que aún podrán hacerse para determinar las relaciones y diferencias que existieron entre la civilización del imperio de Motezuma y los pueblos que habitaron en diferentes tiempos las costas del golfo ó mar de las Antillas. El Sr. Seler se ha dedicado en estos últimos
años al estudio de la arqueología mexicana y ya en el Congreso de
Berlín dió á conocer
M. Andree habló sobre un antiguo mosaico mexicano acerca de cuya autenticidad y valor histórico hizo observaciones M. Hamy; M. Bastian presentó una relación de las últimas expediciones á Copan enviadas por M. Schoenlank al Congreso; y el Sr. Morse lo hizo de una memoria sobre el objeto y forma de la expedición arqueológica llamada «Hemenway» al SO. de la América septentrional. Después de leer el secretario general varias comunicaciones se levantó la sesión. El 4 de Octubre á las once y media de la mañana
se celebró la sesión siguiente y en ella después de leer
el secretario general varias comunicaciones, el Sr. Carl Bovallius se
ocupó de las antigüedades de Nicaragua, sobre cuya materia ha
publicado una notable obra ilustrada con magníficas láminas,
impresa en Stokolmo en 1886, la cual añade nuevos é interesantes
monumentos á la que sobre el mismo asunto vió la luz
pública en Nueva-York en 1853 debida á Mr. Sequier. El Sr.
Bovallius ha hecho después de esta fecha interesantes descubrimientos,
principalmente en las islas del lago de Nicaragua llamadas Ometepec, Zapatera y
Ceiba; consisten principalmente en estatuas, que según los
indígenas pertenecieron á antiguos templos ú otros
edificios, y en objetos de cerámica. En general el Sr. Bovallius,
atribuye estos restos á la civilización azteca, si bien algunos
de ellos tal vez deban considerarse á época anterior. Estas
antigüedades podrán contribuir
El Sr. Netto, director de los museos imperiales de Río-Janeiro, hizo una interesante exposición de las antigüedades por él descubiertas en la región del río de las Amazonas y como muestras de ellas presentó varios vasos de barro de diferentes dimensiones y representando algunos de ellos figuras humanas, destinados á guardar los restos de los cadáveres, que según el Sr. Netto se sometían á una larga maceración en la corriente del río para despojarlos de las partes blandas, conservando las que resisten á la descomposición en dichos vasos. El Sr. Netto presentó también un curioso objeto de jadeita perteneciente á dichas antigüedades, y con este motivo se ocupó, aunque brevemente, de la cuestión relativa á esta clase de instrumentos en los cuales, por la materia que los constituyen, han creído encontrar algunos americanistas la prueba de que la población del nuevo continente procede del antiguo y en especial de Asia; pero el Sr. Netto y el Sr. Wirchow, que intervino en este debate, convinieron en que no había razón alguna para sostener que no existían en diferentes regiones de América la jadeita, la nefrita y otras rocas análogas, propias por su dureza, por su constitución molecular y por otras propiedades, para hacer con ellas instrumentos ó adornos semejantes á los que se han encontrado en diversos puntos del antiguo continente, si bien en ellos no se han descubierto hasta ahora esas rocas. El Sr. Polakowski presentó varias fotografías de antigüedades de Costa-Rica que no dieron materia á explicaciones importantes y se levantó la sesión. Volvió á reunirse el Congreso el mismo
día 4 de Octubre, á las tres de la tarde, y ocupó casi
todo el tiempo que duró esta sesión el famoso Dr. Virchow, que
además de ser uno de los hombres políticos más importantes
de Alemania, goza fama universal entre los sabios por ser el fundador de los
importantes estudios que tienen por objeto lo que generalmente se conoce bajo
el nombre de istología patológica; pero lo que se sabe menos en
España es que el Dr. Virchow se ha consagrado en estos últimos
años al estudio de la antropología, y que después de la
muerte de
Según los estudios del sabio alemán, resulta
comprobado lo que ya era opinión de muchos, á saber: que son
varias las antiguas y modernas razas salvajes que poblaron y pueblan el vasto
continente americano, diferenciadas por marcados caracteres
etnográficos, fijándose principalmente en los que ofrecen los
cráneos expuestos en número considerable á la vista del
Congreso. El Dr. Virchow hizo notar una progresión ascendente en lo que
se refiere á las dimensiones y capacidad de los cráneos desde las
dos extremidades polares del vasto continente hacia sus regiones tropicales, y
especialmente hacia las mesetas que existen á uno y otro lado del
Ecuador. Esta doble progresión empieza en el Norte por las tribus
esquimales y termina en los antiguos aztecas, cuyos representantes modernos
pueblan en gran número, no solo el vasto territorio de la actual
República mejicana, sino la de Nicaragua y otras. Por la parte del Sur,
el grado más bajo de esta escala está formado por los habitantes
de la Tierra del Fuego, designados bajo el nombre de fueguinos, para terminar
en los incas; que así como los aztecas llegaron á constituir
verdaderos imperios
Aztecas é incas fueron razas conquistadoras que dominaron á las que ocupaban antes los territorios en que se encontraban establecidos á la llegada de los españoles, y donde habían entrado pocos siglos antes. También pertenecen á una raza superior que se extendió á ambos lados del Ecuador y por las islas cercanas al continente los caribes menos conocidos que aztecas é incas, aunque se han descubierto muchos rastros de sus emigraciones guerreras y se hacen estudios acerca de su lengua y civilización por varios americanistas, entre los cuales merece especialísima mención nuestro académico electo, Sr. Jiménez de la Espada, que ya presentó en el Congreso de Turín un vocabulario caribe de la región media del Orinoco. Con la reserva propia de los verdaderos sabios, el Sr. Virchow no se adelantó á deducir consecuencias de los hechos por él expuestos, sino que, por el contrario, hizo presente que las progresiones indicadas no eran, por decirlo así, absolutas, y que existían razas inferiores en las regiones medias del continente, señalando como ejemplo la que tiene aún representantes vivos en las partes montañosas de California. Por último, y enlazándolo con el estudio de los cráneos que pueden llamarse normales, trató de las deformaciones que ofrecen otros, debidas á antiguas costumbres, de diferentes razas y regiones, notando además algunas aberraciones que solo como accidentes patológicos se encuentran en los cráneos de los habitantes de Europa, fijándose especialmente en los que con mucha frecuencia se encuentran en la parte del temporal en que se alojan los órganos del oído en muchos cráneos procedentes del Perú. El Sr. Schmidt (Emile), se ocupó de la
cronología del hombre diluviano de la América septentrional, y el
Sr. Cora de la siguiente tesis: ¿los estudios craniológicos
actuales permiten afirmar que existieron en América razas humanas desde
el período cuaternario (diluvium), y que la
conformación de sus cráneos era igual á la de los indios
actuales? Basta su enunciación para demostrar la relación que
existe entre ambas tesis, que parten del supuesto ya completamente averiguado,
que consiste en la
La existencia, pues, del hombre en diferentes regiones de la tierra durante el período llamado cuaternario por los geólogos, es un hecho indudable y por tanto debe plantearse en términos distintos de aquellos en que solía hacerse el problema de la primitiva población del continente americano. En efecto, aunque, en sus formas principales, es opinión generalmente admitida que el relieve de la tierra era semejante al que hoy vemos, en el período cuaternario, las condiciones de temperatura y otras varias, así como algunas peculiaridades de las relaciones entre los mares y los continentes eran diversas, y por tanto es sostenible la opinión del origen monogenista de nuestra especie sostenida por sabios tan eminentes como M. de Quatrefages y otros, pues no hay dificultad en admitir que el hombre procedente de un mismo origen se extendiese en el período cuaternario, en que todo indica que apareció sobre la tierra, por sus diferentes regiones, ó continentes, sin que sean bastantes para invalidar esta hipótesis los argumentos de analogía que se deducen de la existencia de especies animales, distintas en el antiguo y en el nuevo mundo, y en especial de las que forman las diferentes familias simianas. Lo que ya no puede sostenerse, es que la población
americana proceda y tenga su origen en emigraciones de razas ó pueblos
del antiguo continente que se llevaron á cabo en el período que
llaman moderno los geólogos, siendo muy poco probable que las
civilizaciones de la América precolombiana, procedan de otras
civilizaciones históricas del antiguo continente como algunos han
sostenido y todavía sostienen, sin que esto quiera decir que los
primeros que arribaron á América procedentes del antiguo mundo,
fueron los que acompañaron á Colón en su atrevida empresa.
Por lo demás, así el establecimiento de una verdadera
cronología del hombre diluviano en América, como la
determinación de las analogías y diferencias que existan entre
los primitivos y los actuales indígenas del nuevo continente, son
problemas para cuya resolución no hay datos suficientes, porque es
todavía aún más escaso en América que en Europa el
número de ejemplares auténticos del hombre cuaternario, no
bastando el de los restos
Después de leer el señor secretario general varias comunicaciones terminó la segunda reunión de este día. El día 5 de Octubre se reunió el Congreso á las diez de la mañana, y siguieron tratándose en él cuestiones etnográficas, dando noticia el Sr. Pector de los vestigios que aún restan de los pueblos que habitaban el territorio de la actual República de Nicaragua antes de la llegada de los españoles, vestigios que existen no solo en las costas del lago y en sus islas, sino en otros puntos, indicando por sus caracteres que pertenecen á civilizaciones y tal vez á razas distintas. M. Wittmack, se ocupó de los vegetales cultivados por los antiguos peruanos, y M. Nehring de los animales domésticos del mismo imperio, asuntos ambos muy interesantes, y de que dieron abundantes noticias en sus respectivas obras el padre Joseph de Acosta y el Inca Garcilaso de la Vega, y después Mutis, Gómez, Ortega y otros botánicos y naturalistas españoles, cuyos trabajos y colecciones no del todo publicados existen todavía al menos en parte en nuestros Museos, encerrando datos y noticias cuyo conocimiento es indispensable para formar idea exacta de la civilización precolombiana, no solo del Perú, sino de los demás pueblos del Sur de América. El Sr. Steinthal presentó al Congreso una Memoria en que se examina la hipótesis ya antigua de que fuese poblada la América por hombres procedentes de la Polinesia, que llegaron al continente por las islas del Pacífico. No hay para qué repetir lo que antes hemos dicho acerca del origen del hombre americano, lo cual no obsta para que se considere posible que en una ó varias épocas, ya del período cuaternario, ya del moderno, pasaran grupos humanos, más ó menos numerosos, de parajes cuya posición sea la de la actual Polinesia, á lo que hoy se conoce bajo el nombre geográfico de América; pero lo que no creemos que hasta ahora se conozcan, son hechos que demuestren que esta mera posibilidad haya llegado á realizarse.
El Sr. Grossi leyó fragmentos de tres Memorias, una relativa á la moral y al derecho en el antiguo México, otra á la cremación de los cadáveres en América antes y después del descubrimiento de Colón, y la tercera sobre la antropofagia y los sacrificios humanos en la América precolombiana. Estas tres Memorias están fundadas en las modernas teorías más especial y claramente expuestas en la doctrina sociológica evolucionista que afirma que la humanidad, en su progresivo desarrollo, pasa por diferentes estados que, partiendo de la mera animalidad, llegan á las organizaciones sociales y políticas actuales que no son todavía perfectas y definitivas. Estos estados sociales presentan caracteres análogos si no idénticos en las diferentes razas y regiones del mundo, aunque en ellas no son isócronos, es decir, que mientras los pueblos de Europa y los de América, de origen europeo, han llegado al punto en que los vemos, existen todavía en el mismo continente americano y en otras partes de la tierra seres humanos que apenas han salido de las condiciones de la vida animal, y otros que se hallan en los diferentes estados que han recorrido hace siglos los pueblos que pertenecen y forman lo que con exactitud puede llamarse la civilización cristiana. México se hallaba á la llegada de los españoles en uno de los estados de civilización que correspondía á aquellos de que solo dan confusa idea los primeros historiadores de nuestra propia civilización. La religión era la base y fundamento de la vida social, y por lo que sabemos de la mitología mejicana, por las noticias que de ella nos han transmitido especialmente los padres Sahagún y Durán, los dioses americanos concebidos como seres movidos por la ira y la venganza, á quienes había que aplacar con sacrificios humanos, corresponden á los de algunos pueblos de la India que aún conservan estas creencias, y á los de la primitiva Grecia, según nos los muestra la Iliada. Sin duda el estudio más detenido y completo de la mitología mejicana suministrará, al par que datos para conocer con mayor exactitud el estado ético del imperio de Moctezuma, nuevos elementos para la ciencia de las religiones, ya considerada en sus fundamentos filosóficos, ya en sus relaciones con la historia. La cremación de los cadáveres, y en general todo
lo que se
Suspensa la sesión de este día, se reanudó á las tres de la tarde para dar fin á las tareas del Congreso, y el Sr. Banter dió noticia de algunos documentos españoles relativos al SO. de la América del Norte escrita por M. Bandelier, fijándose en lo que en ellos se relaciona con la etnografía y la arqueología, para lo cual se examina en ella la significación que en dichos documentos tiene la palabra Pueblo, y lo que se entendía en el lenguaje administrativo por Nación. Sabido es que en los documentos oficiales y en las relaciones de los misioneros y conquistadores, solía entenderse por pueblo de indios un grupo de naturales que tenían su residencia más ó menos permanente en un lugar determinado, y por nación, los diferentes grupos de indios que tenían análogas costumbres, y especialmente que hablaban la misma lengua, por lo que se les suponía un mismo origen. Aunque no precisos ni exactos siempre estos conceptos, se relacionaban con los caracteres etnográficos de los habitantes, y todavía sirven de fundamento para el estudio las clasificaciones ó distinciones que nuestros antiguos historiadores y los documentos particulares ú oficiales hacen de los diferentes grupos de la antigua población americana. Trató el Sr. Borsari de la clasificación
cronológica de los antiguos monumentos arquitectónicos del
Perú, asunto tan interesante como difícil y para el que no se han
reunido todavía suficientes datos, siendo de esperar que
arrojarán mucha luz sobre este asunto los que recogió en su
expedición al Pacífico el Sr. Jiménez de
Prueba de lo que antes hemos dicho sobre las analogías que existen entre las civilizaciones de los pueblos de las varias razas y regiones del globo, son los famosos restos de cocina que se conocen con distintos nombres. M. Muller trató de los que existen en el Brasil, que allí se llaman Sambaquis, y que tal vez pudieran llamarse sin impropiedad en nuestra lengua muladares; y son depósitos de los restos inútiles de los alimentos y otros objetos que cerca de sus miserables viviendas aglomeraban grupos humanos ó tribus que apenas habían salido de aquel estado de civilización, que los que se ocupan de prehistoria llaman edad de piedra. Sabido es que estos depósitos llamaron la atención de los sabios antes que en otros puntos en las regiones septentrionales de Europa, y los museos de Dinamarca y de Suecia contienen curiosísimos objetos encontrados en ellos; los de América no han sido aún suficientemente explotados; pero ya se conoce su existencia no solo en el Brasil, sino en otras regiones de aquel continente. Los Sres. Reis y Uhle presentaron muestras de la gran publicación del «Museum für Völkerkunde,» hecha en honor del Congreso y que constituye un monumento elevado á la etnografía por medio del cual adquirirán los que se dedican á su estudio conocimiento exacto de los tesoros acumulados ya, y que están en vías de gran aumento en la magnífica institución que lleva ese nombre, y que, como se ha dicho, dió generosa y muy propia hospitalidad al Congreso de americanistas celebrado en el presente año. Siempre ha sido objeto muy especial de sus trabajos en todas
sus reuniones la lingüística americana, materia á que en
esta pudo dedicarse poco tiempo; pero tuvo gran interés lo que se
trató en esta materia. En primer lugar fueron presentados al Congreso
ediciones publicadas recientemente en Leipzik de varias gramáticas y
vocabularios hechos por los misioneros españoles en los tres anteriores
siglos, y con este motivo no puede menos de tributarse un recuerdo entusiasta
á aquellos apóstoles que inspirados por su fe, no solo
aprendieron las difíciles lenguas americanas
M. Adam, uno de los fundadores de la asociación de los americanistas, especialmente dedicado á la filología, remitió al Congreso una memoria, de que dió cuenta el Sr. Reiss, que tiene por objeto tres familias lingüísticas habladas por los naturales de las cuencas del Amazonas y del Orinoco, y presentó al mismo tiempo otra Memoria del mismo autor muy interesante, pues como su título indica consiste en una bibliografía de los trabajos publicados acerca de las lenguas del Sur de América de 1875 á 1888. No hay para qué decir la importancia que para la
filología en general tienen estos estudios, pues confundidas antes todas
las lenguas americanas en la familia llamada turaniana por los
filólogos, familia que como se sabe contiene el mayor número de
las lenguas antiguas y modernas que se hablan ó han hablado en el mundo,
y que con más ó menos exactitud se han denominado aglutinantes,
solo el conocimiento científico de las lenguas americanas podrá
introducir el orden y la clasificación en el verdadero caos que hasta
ahora forma esa multitud de idiomas que si ofrecen escasos monumentos
gráficos inspiran mayor interés, por lo mismo que ofrecen mayores
dificultades para su estudio. Los Sres. Von Steinem que trató de las
lenguas de los pueblos que habitan el centro de la América del Sur, y el
Sr. Steinthal que se ocupó del Quichua y del Aymara, idiomas principales
del Perú y de los pueblos limítrofes, contribuyen con sus
trabajos á este fin científico, así como M. Douay con su
Memoria sobre la filología de los pueblos americanos, presentada al
Congreso por M. Gaffarel. No podrá tal vez decirse lo mismo de la de M.
Falb, en la que se sostiene la extraña opinión de que existen
analogías
La interpretación de los caracteres mayas que se conservan en los monumentos del Yucatán y en los Códices que existen en Dresde, en París y en Madrid, ha sido objeto de recientes é interesantísimos estudios, entre los que se deben citar en primer término el de M. de Rosny, traducido y considerablemente aumentado por nuestro compañero, el Sr. Rada, y acerca de este punto habló, aunque brevemente, M. Fërstemon, debiendo recordarse que en lo que al Maya se refiere, el fundamento más sólido para su interpretación es la obra del P. Landa, cuyo original guarda entre sus tesoros la biblioteca de nuestra Academia. Por último, el Sr. Seler expuso sus opiniones sobre el calendario astrológico, llamado tonalamatl por M. Aubin, asunto tratado antes que por ningún otro por el P. Sahagún, y al cual dedicó largas investigaciones el Sr. Orozco y Berra, sabio mejicano cuya pérdida es sumamente dolorosa para los aficionados á las cosas de América. Tal es en breve resumen el resultado de la séptima reunión del Congreso de americanistas celebrado en Berlín en el presente año. Con arreglo á sus estatutos, en la mañana del
día 5 de Octubre se reunió su comision central para determinar la
ciudad en que había de reunirse el Congreso en 1890, y aunque se
resolvió sin dificultad que fuese en París, el representante de
Italia, M. Cora, anticipándose á los sucesos y fuera de la
competencia de la Comisión, manifestó el deseo de que el Congreso
de 1892 se celebrase en Génova, por coincidir esa reunión con el
cuarto centenario del descubrimiento de América. En su vista, el que
esto escribe, aunque no tenía instrucciones del Gobierno español,
hizo presente que como era público hacía ya tiempo que en
España se tenía dispuesto celebrar del modo más solemne
aquel suceso, que es quizá el más importante de su historia, y
que por lo tanto, aunque sin contraer compromiso alguno, tenía por
cierto que la nación y el Gobierno español considerarían
como una honra señalada que se reuniese el Congreso de 1892 en alguna
ciudad de la Península, especialmente en Sevilla, cercana al puerto de
Palos, de
Madrid 21 de Diciembre de 1888. Antonio María Fabié
www.cervantesvirtual.com
> Hemeroteca
> Boletín de la Real Academia de la Historia [Publicaciones periódicas]
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||