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Ángel de los Ríos y Ríos
Me ha llamado la atención, en las actas de la Comisión provincial de monumentos de Santander, que resulta haberse pasado comunicaciones repetidas de la Dirección de Instrucción pública pidiendo, para nuestra Academia de la Historia, noticias sobre los despoblados en que deban hacerse excavaciones, según los párrafos 1.º del art. 24, y 2.º del 28 del Reglamento de las Comisiones provinciales de 24 de Noviembre de 1865.
Al mismo tiempo (30 de Noviembre de 1868) se daba cuenta de otra comunicación de la Dirección citada, manifestando serían considerados propiedad de la nación los objetos que se descubran en excavaciones hechas con sus fondos. Hé aquí, si no me equivoco, una rémora para la Comisión: que acordó pedir fondos á la provincia, para estudiar sobre el punto en cuestión; pero como no se han concedido en años anteriores ni para los gastos más precisos, y en este solamente para el material de Secretaría, es de temer que nada se haga. Sin embargo, la Comisión había sido informada, entre otras cosas, de que únicamente se podían intentar hoy excavaciones con probabilidad de éxito en el sitio de Juliobriga, designado por el P. Flórez y confirmado cada día en medallas que parecen al mero movimiento del arado. No la haré yo cargo de haber desatendido estas indicaciones de su ilustrado colega, pedidas por la misma Comisión, y de las que se tomó acta, ni aun haría mención de estos hechos si no debieran ser conocidos á la Academia de San Fernando en los estados trimestrales de trabajos que se la han debido remitir, conforme al párrafo 6.º, art. 22 del Reglamento. Ni sería de extrañar que la Comisión quisiera para la provincia lo que la Dirección de Instrucción pública exige para el Estado, y tal vez fuera oportuno dejar en la localidad, ó en un punto seguro lo más inmediato posible, toda vez que los objetos hallados en excavaciones sirvan para esclarecer cuestiones geográficas ó históricas, perdiendo su valor ó significación trasladados á otra parte. Pero el que suscribe, entre sentir perdidos por ignorancia absoluta los objetos ó datos que hoy se puedan hallar, y verlos conocidos, aunque fuera de su lugar más propio, no vacila en someter á la Academia noticias más circunstanciadas, por si hay lugar á que las excavaciones se hagan, sea como fuere. El P. Flórez, con su penetración acostumbrada,
fijó á la simple vista, por decirlo así, la
situación de
Juliobriga en el despejado y ancho cerro
que hoy ocupan el pueblo de Retortillo y su barrio de Villafría, media
legua al SE. de Reinosa. Algunos otros datos tuvo, como las medallas que se
hallaban y siguen hallándose en Retortillo, y las piedras terminales
halladas no lejos de allí en los pueblos de Las Henestrosas, La Quintana
y otros del
En las tres pequeñas cumbres del mismo cerro se conservan
aún señales de extensos vallados, que creo fuesen el
campamento de verano (Castra aestiva) de dicha legión, así como el
lugar del
Castrillo del haya, situado al pie y entre
arbolados, sería el
Castra hiberna, de lo que parece conservar
el nombre. En la cumbre del E. hubo una ermita llamada de Santa Marina, que se
demolió el año de 1822; y D. Antonio Gómez
Calderón, propietario y vecino del Haya, que presenció la
demolición, me aseguró varias veces que habían salido de
ella otras piedras terminales, de las que tres empleó en su casa, y
más decía haberse empleado en los cimientos de la casa de Concejo
de Castrillo. Acaso los ocios forzosos de la legión se ocuparon en
tallar tanta abundancia de piedras terminales; y como se aprovecharon en 1822
las halladas en la ermita, pudieron aprovecharse antes para esta. De todas
maneras es notable y tal vez característica la uniformidad con que en
las tres cumbres fortificadas se halla un segundo recinto más fuerte,
precisamente en el ángulo del SO. del recinto general. Me parece
verosímil fuera el alojamiento del jefe y su guardia
En las inmediaciones de Castrillo se conservan también trozos de una vía que pudiera ser romana, aun cuando no lo sean los puentes de Casasola y Nestar de Aguilar, donde conduce; viniendo de la parte de Juliobriga y cerca de esta, ó sea de Retortillo, en medio de una sierra y monte de inmemorial tiempo no transitados, pero en la dirección más recta para Castrillo, donde llaman la Mayuela ó Peña-butral, hay otro pedazo de vía, de donde no hace mucho tiempo se han llevado para otros edificios piedras engastadas en mortero, lo cual es muy característico de las vías romanas. Adjuntos son, con los números 1, 2 y 3, bosquejos que yo mismo he dibujado de las cumbres fortificadas de Castrillo, y con los 5 y 6, diseños de los puentes mencionados de Casasola, junto á Castrillo, y Nestar de Aguilar, dos leguas más al S. y una de Aguilar de Campóo. Este último puente se halla sin uso, á no ser para servidumbres rurales, y demarca una dirección anterior probablemente á la fundación del pueblo. Las piedras son de gran tamaño, como se indican en el dibujo; se halla medio enterrado por los aluviones, lo mismo que el de Casasola, y ni el uno ni el otro tienen pretil, ó antepecho, como si no hubieran sido hechos para carros. En una escritura antigua del Becerro de Cerratos se nombra la iglesia de Santa María de la Calzada de Hoyos, donde ya no existe, y parece aludir á la vía que por allí pasase. Otra ermita del mismo nombre hay más adelante hacia Aguilar, en el sitio que llaman Mercadillo, donde se hace desde tiempo inmemorial una feria muy concurrida el 24 de Agosto. Cerca de esta ermita y del lugar de las Quintanillas, asoman otros restos de la vía mencionada. En fin, en el mismo Retortillo, y en mis días, se han hallado los efectos siguientes (figura 4):
Una plancha de cobre del tamaño de una cuartilla de papel, algo más de largo, y gruesa como un duro. Se ignora su paradero, y el que suscribe no llegó á verla. Tal vez se halle en el monetario del marqués de Remisa, con el que le cedió D. Juan Lantarón, de quien hube esta noticia; Trozo de una moldura apaisada, de alabastro, de un pie de largo. Hace algunos años estaba en poder de D. Juan Lantarón, médico retirado en Arroyo, cerca de Retortillo, así como los tres objetos siguientes: Anilla de bronce, que viene á tener pulgada y media ó 0,04 de diámetro.-Otra anilla más pequeña de 0,050 de diámetro; Estilete ó punzón de escribir, de bronce; 0,05 de largo y cabeza agujereada; Medalla de oro del emperador Adriano, bien conservada y de grabado perfectísimo que parece haber servido de modelo á nuestra moneda actual. En el anverso la efigie del emperador y la leyenda HADRIANVS AVG. COS. III P. P. En el reverso una matrona sentada con ramo de olivo en la mano, conejo á los piés y la leyenda HISPANIA. Pesa 86 reales próximamente. Se halló en 1857 cerca de la casa última hacia el S., y la adquirió el que suscribe; Otra medalla, también de oro y del emperador Trajano, se hallará en el monetario del marqués de Remisa, con las demás enajenadas por D. Juan Lantarón. Esta y otra que dicen no se conoce, y debe hallarse en poder de Doña Jerónima de Quevedo, vecina de Reinosa, las halló su hermano D. Manuel, vecino de Retortillo, en unas tierras al E. de la iglesia. En estas mismas se dice pareció la plancha de cobre y cinco escalones de piedra que hoy tiene en su casa el cura D. Bernardo Salces. No se hace mención particular de otras muchas medallas de cobre y algunas de plata ó plateadas. Hace pocos meses recogí en el mismo Retortillo una de cobre, donde se leen las palabras DIVI AVG. F. No se hallan ruinas ni piedras labradas en proporción
á una ciudad como debió ser
Juliobriga, tal vez porque la abundancia de
montes cercanos brindase á edificar de madera. También es
verosímil que desde muy antiguo se aprovechase la piedra, como
Como indicante y resto de una población antigua muy superior á la actual de Retortillo, queda su magnífica iglesia de Santa María, situada en lo más alto y en cuya inmediación se han hallado muchas de las antiguallas referidas. El edificio cuyo estilo general es romano-bizantino, concluye en arcos y bóvedas ojivales, por lo que se puede creer de fines del siglo XII al XIII. Tiene curiosos capiteles de imaginería, figurando personas, trajes y costumbres de la época, con una exactitud y lujo de ejecución poco común. Hállase una escritura de D. Alfonso VIII, otorgada el año 1198, en Santa María de Retortillo (véase su crónica), y no es inverosímil que por entonces se construyera ó terminase la iglesia. Es cuanto por hoy puedo manifestar (y bien desaliñadamente) á nuestra Academia, en el deseo de que estas indicaciones puedan animar á pesquisas más exactas y metódicas. Boaño (Reinosa), 17 de Junio de 1871. Ángel de los Ríos y Ríos
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