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    Quien calla otorga
     Tirso de Molina
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Quien calla otorga


Tirso de Molina



[Nota preliminar: presentamos una edición fonética de Quien calla otorga de Fray Gabriel Téllez (Tirso de Molina), Valencia, en casa de Pedro Patricio Mey, 1631, basándonos en la edición de Juan Eugenio Hartzenbusch (Tirso de Molina Comedias escogidas de Fray Gabriel Téllez (el Maestro Tirso de Molina), Madrid, Atlas, Biblioteca de Autores Españoles, 1944, pp. 90-108).]



PERSONAS
 

 
AURORA,   marquesa.
NARCISA,   su hermana.
DON RODRIGO GIRÓN.
CARLOS,   conde.
ASCANIO,   marqués.
CHINCHILLA,   lacayo.
BRIANDA,   dueña.
TEODORO,   caballero.
SIRENA,   dama.
ARMINDA,   dama.
Dos criados.
Acompañamiento.
 

La escena es en Saluzo.

 




ArribaAbajoActo I

 

Jardín del palacio de la marquesa, el cual linda con el campo.

 

Escena I

 

AURORA, NARCISA y BRIANDA.

 
AURORA
¡Qué necio y qué porfiado!
NARCISA
Por fuerza ha de ser lo uno
si es lo otro.
AURORA
¿Hay tal enfado?
¡Hola! No entre aquí ninguno;
esté este jardín cerrado.5
Salid vos también afuera;
guardá la puerta.
BRIANDA
¡Portera
siendo dueña! ¿Hacerme quiso
ángel deste paraíso?
En mi mocedad sí fuera;10
pero ¡cuando dan despojos
al tiempo, que no resisto,
mis años y mis enojos...!
Hasta agora, ¿quién ha visto
ángel con tocas y antojos?15

 (Vase.) 



Escena II

 

AURORA y NARCISA.

 
AURORA
¿Qué es lo que Carlos pretende
con tanta embajada, hermana?
NARCISA
Escribiendo se suspende
de amor la llama tirana,
que en tu memoria la enciende.20
Mientras no te ve, te escribe,
y en respuestas que recibe
apoya ausencias crueles;
que la esperanza, en papeles
tal vez, como joya vive;25
y fiado en el concierto
y palabra que le dio
mi padre, tiene por cierto
ser tu esposo.
AURORA
Ya murió
mi padre, y con él se ha muerto30
cualquier derecho y acción
que alegue en la pretensión
de mi amor; pues si le di
esperanzas con el sí,
fue más por obligación35
de una forzada opinión
que por gusto y voluntad.
NARCISA
Contra ti das la sentencia.
AURORA
¿Por qué, si mi libertad
queda libre, con la herencia40
deste marquesado absuelta?
NARCISA
Nunca la palabra suelta
quien estima su valor.
AURORA
Dísela como menor;
libre soy, y estoy resuelta45
a no cumplirla; esto es cierto.
Déjame, hermana, gozar
de mí misma, pues se ha muerto
mi padre; que no he de hallar
en medio del golfo el puerto.50
No cautives mi cuidado
dese modo: que no es justo
que intente el conde, pesado,
oprimir leyes del gusto
por sola razón de Estado.55
La voluntad ha de hacer
esta elección; que, a no ser
ella la casamentera,
la cruz que hace amor ligera,
de plomo, harame caer.60
NARCISA
¿Tan mal el conde te está,
mancebo, galán, discreto,
y que en Borgoña podrá,
si llega mi amor a efeto,
(que si eres cuerda, sí hará),65
con este Estado y el suyo,
casi un reino hacer?
AURORA
Concluyo
que en mí imposibles conquista.
Amor entra por la vista,
no por el abono tuyo.70
No le he visto, y así, trato
no ser conmigo cruel
si mi libertad maltrato.
NARCISA
Ya sustituye por él
este gallardo retrato.75
AURORA
Pinturas encarecidas
y verdades, imagino
que vienen a ser, oídas,
como nuevas de camino:
mentirosas o añadidas.80
Pintar y escribir es ciencia
de adular con elocuencia;
porque, en materia de amores,
los poetas y pintores
tienen de mentir licencia.85
¡Bueno es que al pintor pagase
retrato el conde, que fuese
bastante a que me obligase,
y que al pincel permitiese
que sus faltas retratase!90
Yo, a lo menos, no lo creo,
ni pienso dar fe al traslado,
si el original no veo;
que es retrato éste pagado
y no puede venir feo.95
NARCISA
Ya yo sé que el interés
hace, cuando Apeles es,
por ser su pincel de oro,
de un Polifemo un Medoro;
mas cuando crédito des100
a la fama, que acrecienta
del conde alabanzas sumas,
yo sé que estarás contenta.
AURORA
Es la fama toda plumas,
¡y no quieres tú que mienta!105
¿De plumas no es el pincel?
Luego mentiras me ofrece.
NARCISA
Milagros me cuentan dél.
AURORA
Si a ti tan bien te parece,
cásate, hermana, con él.110
NARCISA
Si fuera marquesa yo...
AURORA
¿Luego sólo en eso estriba
tu voluntad?
NARCISA
¿Por qué no?
Lo más a lo menos priva.
AURORA
Heredera te dejó115
de sus tesoros mi padre;
y del dote de mi madre,
joyas, riquezas y bienes;
tanta hacienda a tener vienes,
que como el conde te cuadre,120
te igualas casi a mi Estado.
NARCISA
No es bien, siendo yo menor,
casarme antes, ni le ha dado
al conde pena mi amor:
sola tú le das cuidado.125
AURORA
Pues aunque así dél te avisa,
no me encarezcas sus quejas
ni me cases tan aprisa;
que ese oficio es de muy viejas,
y tú eres niña, Narcisa.130
Ayer dejamos el luto
con que el paternal tributo
pagamos al fin del año;
gocemos, pasado el daño,
de la libertad el fruto.135
Esto de casarse, hermana,
ha de tener ocasión;
no como fruta temprana,
que, cogida sin sazón,
o sale insípida o vana.140
NARCISA
Muy alegórica estás.
No tratemos desto más
El conde sufra y perdone,
hasta que amor te sazone;
que agora ni aun hojas das.145
AURORA
Mudemos plática, hermana,
y no te acuerdes más de él.
Di qué te escribe Dïana,
condesa de Oberisel.
NARCISA
Es la hermosura alemana.150
A un don Rodrigo Girón,
español y caballero,
me encomienda.
AURORA
Su opinión
le ha dado el lugar primero
entre los de su nación155
Lo mismo me pide a mí,
porque ha de venir aquí,
y de verle me holgaré;
que ya sus amores sé.
NARCISA
Cosas notables oí160
dese español, si es que son,
verdaderas.
AURORA
La condesa
le tuvo tanta afición
como la fama confiesa;
y a aprovechar la ocasión,165
dicen que de Oberisel
fuera conde, y de Dïana,
esposo.
NARCISA
Para ser él
español, nación que gana
por atrevida el laurel170
de Marte, como el de Amor,
milagro es que tal valor
haya, por corto, dejado
perder tal mujer y Estado.
AURORA
¿Gozole el conde? Mejor.175
 

 (Óyense voces dentro.) 

PRIMERA VOZ
¡Matalde!
SEGUNDA
Al agua se echó.
TERCERA
Disparalde las pistolas.
CUARTA
Venturas son españolas.
La cerca, leve saltó.
QUINTA
El jardín de la marquesa180
le ha dado seguro puerto.
SEXTA
¡Que no le hubiéramos muerto!
¡Ah, mal cumplida promesa!


Escena III

 

DON RODRIGO, la espada en mano.- AURORA, NARCISA.

 
AURORA
¿Qué es esto? Hombre, ¿dónde vas?
Retírate, hermana mía.185
NARCISA
¿Hay tan notable osadía?
¿Sabes acaso que estás
en el jardín, reservado
sólo a la marquesa Aurora?
DON RODRIGO
Lo que la ignorancia ignora,190
mi ventura ha declarado.
Damas suyas debéis ser,
ya que las señoras no,
y no poco feliz yo
si la mereciese ver.195
AURORA
¿Tanto vuestra dicha gana,
sólo en ver a la marquesa?
DON RODRIGO
Sí, en verdad.
AURORA
Pues yo soy ésa.
DON RODRIGO
A vos me envía Diana.
AURORA
¿Cómo venís desa suerte?200
DON RODRIGO
Envidiosos lisonjeros,
por quitarme el bien de veros,
han querido darme muerte.
Pero este jardín, que en ser
vuestro da clara señal205
de que es noble y es leal,
me vino a favorecer
contra la pasión violenta
que envidiosa me persigue,
de quien para que os obligue210
será razón daros cuenta.
Nací en España noble, no dichoso
(si en mis desgracias mi fortuna fundo),
de madre ilustre y padre generoso.
Rodrigo en nombre, en sucesión segundo;215
mi hermano, mayorazgo caudaloso,
me forzó a que buscase por el mundo
correspondiente estado a mis intentos,
huyendo sus escasos alimentos.
Troqué por Flandes mi famosa tierra,220
donde hermanos segundos no heredados
su vejación redimen en la guerra,
si mayorazgos no, siendo soldados.
Entré en Oberisel, en cuya sierra,
metrópoli Momblán de sus estados,225
el tribunal de su gobierno elige,
corona muros y flamencos rige.
Varios sucesos, que prolijos dejo,
me dieron a Dïana por señora,
condesa suya, de quien es bosquejo230
el sol que montes raya y valles dora.
Con luto viudo, de cristal espejo,
que el ébano guarnece, del aurora
emulación hermosa parecía,
noche a su amor, a sus amantes día.235
Pusiérame silencio su respeto,
si ella misma al partir no me mandara
que os contase esta historia, y el secreto,
la fama, en fin mujer, no profanara.
Su secretario me hizo, y en efeto...240
Quédese aquí, señora; que repara
su autoridad mi lengua, si os da aviso...
AURORA
Ya hemos sabido lo que Diana os quiso.
Proseguid vuestra historia, don Rodrigo;
pues ella os lo mandó, decí adelante,245
si no es que en el suceso a que os obligo
sois relator tan corto como amante.
DON RODRIGO
Servirame el contalla de castigo.
Pero, en fin, venturoso, aunque ignorante,
Dïana, entre confusos pensamientos,250
me dio favor, si no merecimientos.
Peleaban en ella justamente
vergüenza y afición: obligaciones
de su estado y viudez la hacían prudente,
el deseo animaba persuasiones,255
ya desdeñoso honor, ya amor clemente,
divisas en contrarias opiniones;
tal vez neutral y tal determinada
nave era de huracanes asaltada.
De aquestos dos principios tan distantes260
nació un mixto, a sus causas parecido,
que en mí influyó contrarios semejantes,
juzgándome ya humilde, ya atrevido,
méritos niños admiré gigantes,
y gigante valor lloré abatido,265
nube a su sol que sus colores viste,
si amante, alegre, si severa, triste.
De aquesta suerte, amándome en confuso,
y yo en confuso acciones imitando,
esfinge, enigmas a mi amor propuso,270
intérpretes deseos despeñando.
¡Qué de veces el alma a ver se puso,
por ser vista, en los ojos; y mirando
desde ellos mi inquietud y sus enojos,
Edipos de la lengua eran mis ojos!275
Jeroglífico en fin mi amor, vivía,
atrevido, cobarde; pues si hablaba
a Dïana, y su amor agradecía,
rayos de enojo airada fulminaba;
si otra beldad mi pena entretenía,280
celosa atrevimientos castigaba,
deletreando enigmas mi sentido,
más desdeñado, cuando más querido.
Vino a Momblán entonces Casimiro,
palatino del Rin, a ser su esposo.285
Si fue llamado o no, no sé; aunque admiro
natural en mujer tan caviloso.
Resuelto, pues, la libertad retiro:
triste, si alegre; libre, si celoso;
parabienes la doy, y cuando pienso290
que libre estoy, me deja más suspenso.
Equívocas razones me responde,
con que me desespera en la esperanza.
Pregúntole si tiene amor al conde;
dice que sí y que no. ¿Qué ingenio alcanza295
la paradoja que este caos absconde?
¿O quién vio tal firmeza en tal mudanza?
En fin: me llama, y amorosa, esquiva,
al conde manda que un papel escriba.
Lo que me nota asiento, y sin nombralle,300
su bien le llama, su esperanza y vida,
y porque en ella intenta aseguralle,
a su jardín de noche le convida.
Remátala con esto, y al cerralle
me encarga... (¡Ay ocasión, por no entendida,305
malograda!) Encargome que le diese
a quien más que a sí mismo la quisiese.
Fuese con esto: ¡ved cuál quedaría
en tanta confusión mi entendimiento!
«Si a quien la quiere más que a sí -decía-310
viene el papel, mi ardiente pensamiento
la adora más que el indio al rey del día.
Mas, ¡ay soberbio y loco atrevimiento!
si Casimiro la ama, en tal estrago,
él recibe el papel; yo, el porte pago».315
Mil veces le abro, desenvuelvo y miro,
cerrándole otras tantas; ya interpreto
en mi favor mi enigma; ya suspiro,
de mil contrarios mísero sujeto.
Celoso, en esto llega Casimiro,320
y díceme: «Español, si sois discreto,
bien sabéis que en aquesta noble empresa
más que a mí mismo quiero a la condesa».
«Si más que a vos la amáis, conde, repito,
cebad en su hermosura el feliz fuego325
de amor, que en mí el de celos solicito».
El papel (¡qué ignorancia!) al conde entrego
diciendo: «A vos os llama el sobre escrito».
Leyole, extremos hizo, ofreció abrazos
dando a larga esperanza cortos plazos.330
Entrose en el jardín, y a sus umbrales
lloraba yo ocasión tan mal perdida,
cuando los dos salieron en iguales
lazos, que unieron dos en una vida.
Viome Diana, y aumentó corales,335
ni sé si vergonzosa o ofendida,
diciéndome: «¡El papel al conde distes!
Mostrado habéis cuán poco me quisistes.»
«Pensé que el conde...», dije, y con desprecio
me ataja, replicando: «Don Rodrigo,340
¿hombre sois de penseque? Ya no os precio
como hasta aquí: perdido habéis conmigo,
Si os disculpáis con el penseque necio
sírvaos vuestro penseque de castigo,
y mi amor en el conde gustos trueques345
que esto merece amante de penseque.»;
A Casimiro elige por consorte.
Intenteme casar con una dama
que un tiempo fue de mi esperanza norte;
pero celosa (efetos de quien ama),350
el casamiento impide, y de su corte
salir me manda, y para vos, madama,
este pliego os escribe en favor mío,
testigo de mi loco desvarío.

 (Dásele.) 

La dama, que mi esposa creyó en vano355
ser, en Vez de Diana, mi partida
culpa llorosa, llámame tirano,
deshonras finge, quéjase ofendida.
Su persuasión, en fin, forzó a su hermano
que me asalte con otros y la vida360
me quiten, que a estos pies humilde puesta,
su historia y mi desdicha os manifiesta.
AURORA
La primera vez, don Rodrigo,
que ha perdido la ocasión
con merecido castigo365
hombre de vuestra nación
es ésta: la opinión sigo
que por acá España tiene.
En mi casa os estaréis,
donde una plaza os previene370
la encomienda que traéis
de mi prima. ¡Ojalá enfrene
la ausencia vuestro pesar!
Llegad, don Rodrigo, a hablar
a mi hermana, intercesora375
vuestra.
DON RODRIGO
Dadme, gran señora,
esos pies.
NARCISA
A restaurar
penas de vuestro suceso
id: que ya dicho lo había
la fama.
DON RODRIGO
Los pies os beso.
380
NARCISA
Ya Dïana, prima mía,
con quien nuevo amor profeso,
escrito nos ha a las dos
intercediendo por vos.
Por quien sois y por Dïana,385
os hará merced mi hermana.
DON RODRIGO
Mil años os guarde Dios.
 

(Vanse.)

 


Escena IV

 

CARLOS y TEODORO, de camino.

 
CARLOS
Tanto resistir, Teodoro,
Aurora, ¿qué puede ser?
¡Un año de padecer,390
habiendo dos que la adoro!
No es posible que no tenga
cautiva la libertad
en ajena voluntad.
Esto me obliga a que venga395
a hacer yo mismo experiencia
de mis venturas o engaños.
TEODORO
No sé que en propios o extraños,
con tener tanta licencia
la vulgar murmuración,400
haya hasta agora notado
de amante a Aurora, ni dado
indicios a tu opinión.
Antes contra su aspereza
murmuran cuantos la ven405
que en ella corra el desdén
parejas con su belleza.
CARLOS
Pues, ¿por qué, ingrata y severa,
mi esperanza desanima?
TEODORO
Porque en mucho más se estima410
señor, lo que más se espera.
Y siendo así, no es acierto
el que has hecho en no querer
darte agora a conocer.
CARLOS
Yo he de servir encubierto415
a la marquesa, Teodoro,
y averiguar desta suerte
si ajeno amor la divierte.
TEODORO
Yendo contra tu decoro
y sirviendo a quien espera420
admitirte por señor,
desdices de tu valor.
CARLOS
Mis sospechas considera,
y verás cuán cuerdo fui
en venir a averiguallas.425
TEODORO
Pues, ¿no basta a asegurallas,
señor, la palabra, di,
de Aurora y su padre?
CARLOS
Es viento
la palabra en la mujer.
TEODORO
¿De qué modo lo ha de ser430
para ti, si el testamento
del muerto marqués dispone
que te desposes con ella?
CARLOS
¡Qué bien! Como eso atropella,
Teodoro, un Dios te perdone435
Si no me ama, no intento
pleitear con su desdén;
ni a mí me puede estar bien
casarme por testamento;
que el casarme no es herencia.440
TEODORO
Es concierto entre los dos.
CARLOS
Yo he de saber, ¡vive Dios!,
por qué es tanta resistencia.
Cánsate ya de cansarme.
Cartas traigo en mi favor445
de mí mismo.
TEODORO
¡Extraño humor!
CARLOS
Agora audiencia ha de darme,
que ya las cartas leyó,
y su criado he de ser.
TEODORO
¿Pues no te ha de conocer?450
CARLOS
Jamás Aurora me vio.
TEODORO
Tu retrato la enviaste.
CARLOS
Si la doy, cual pienso, enojos,
no habrá puesto en él los ojos.
TEODORO
¿Y si te ama y te engañaste?455
CARLOS
Entonces podré seguro
descubrirme y desmentir
sospechas, que han de salir
con la verdad que procuro.
TEODORO
Alto; pues que das en eso,460
sirve a quien has de mandar.-
¡Qué difícil es de hallar
sabio rico, amor con seso!


Escena V

 

DON RODRIGO, ASCANIO.- CARLOS, TEODORO

 
 

Hablando con DON RODRIGO cerca de la puerta, y distantes ambos del CONDE y TEODORO.

 
ASCANIO
Días ha que he deseado,
señor don Rodrigo, veros,465
serviros y conoceros;
que la fama que os ha dado
la que habéis vos conseguido
y por Italia os alaba,
a estimaros me inclinaba;470
y pues ya se me ha cumplido
este deseo, desde hoy
os rindo una voluntad
sujeta a vuestra amistad.
DON RODRIGO
Yo sólo el dichoso soy,475
señor secretario; en eso
tanto más interesado,
cuanto me habéis obligado
con la merced que confieso
y la experiencia hará llana.480
ASCANIO
En una casa vivimos
y a una señora servimos,
cuya hermosísima hermana,
ya que llego a descubriros
secretos... -Mas por agora485
se quede, que sale Aurora.
Mucho tiene que deciros
el alma.


Escena VI

 

NARCISA, AURORA, con una carta.- DON RODRIGO, ASCANIO, CARLOS, TEODORO

 
AURORA
¿Sois vos por quien
el conde Carlos me escribe?
CARLOS
Soy, señora, el que apercibe490
un alma... y no dije bien...

  (Aparte.)  

Qué más hablo como amante
que como el que a servir viene.
AURORA
Turbado estáis.
CARLOS
¿No conviene
que quien tiene al sol delante,495
o a lo menos al aurora,
no ciegue cuando la vea?-
Soy quien acertar desea
a serviros, gran señora.
NARCISA

 (Hablando aparte con AURORA.) 

Advierte, hermana, que tienes500
al conde Carlos delante,
al retrato semejante.
AURORA

 (Aparte a NARCISA.) 

(Con mi sospecha convienes.
Disimula agora.) El conde
me escribe en vuestro favor;505
y como ha de ser señor
deste Estado, corresponde
con lo mucho que le quiero,
pues me envía adelantado
en vos tan noble criado.510
CARLOS
Mostrar que lo soy espero,
agradándoos, gran señora.
AURORA
Dispone mi amor con vos;
que sois un alma los dos,
según me avisa; y agora,515
aunque el casarme dilato,
Ludovico, he de mostrar
con vos lo que sé estimar
sus cosas.
CARLOS

 (Aparte.) 

No vio el retrato
que la envié, pues ansí520
me desconoce.
AURORA
Yo he puesto
casa que a mi gusto cuadre.
Los criados de mi padre
eran viejos, y molesto
su modo de gobernar:525
con cargos que les he dado
en lugares deste Estado,
podrán todos descansar,
y yo, renovar oficios.
Pues ya por mi cuenta tomo530
vuestro aumento, mayordomo
de mi casa os hago.
CARLOS
Indicios
dais de la correspondencia
con que paga vuestro amor
el del conde mi señor.535
AURORA
Pues que vuestra suficiencia
abona, muy bien se emplea
la plaza en vos que os he dado,
porque su mayor privado,
mayor en mi casa sea.540
CARLOS
Bésoos los pies.
AURORA
Don Rodrigo,
por lo mucho que os estima
Dïana, y por ser mi prima,
cuyo gusto alabo y sigo,
os hago mi maestresala.545
DON RODRIGO
Como a serviros acierte,
será dichosa la suerte
que en ese oficio señala,
gran señora, mi ventura.
AURORA
El oficio de trinchar550
consiste en saber buscar,
español, la coyuntura.
Curioso es, aunque ordinario.
Veré si, en provecho vuestro,
sois maestresala más diestro555
que entendido secretario.

 (Vase.) 

NARCISA
Esto es tocar en la historia
de vuestro amor, don Rodrigo.
DON RODRIGO
No pensé que, en mi castigo,
fuera a todos tan notoria.560
NARCISA
¿Pensé que otra vez decís?
Dejad penseques avaros,
que os han salido muy caros,
si a restaurallos venís.

 (Vase.) 

DON RODRIGO

 (Aparte.) 

Basta; que a todos ofrezco565
materia en que satiricen
mi cortedad; mas no dicen
aun lo menos que merezco.
Mi penseque se ha extendido
por todo el mundo.570
CARLOS

 (Hablando aparte con TEODORO.) 

Teodoro,
más sospecho lo que ignoro.
¡Que no me haya conocido
Aurora! No pongas duda
de que de mí no se acuerda.575
TEODORO
Tu industria, no sé si cuerda,
prosigue; que con su ayuda
podrás salir deste abismo.
CARLOS
Yo procuraré saber
la verdad, pues vengo a ser580
mayordomo de mí mismo.
 

(Vanse CARLOS y TEODORO.)

 
ASCANIO
Don Rodrigo, ya el palacio
esfera de los dos es;
yo os vendré a buscar después,
que os tengo que hablar despacio.585

 (Vase.) 



Escena VII

 

CHINCHILLA.- DON RODRIGO

 
CHINCHILLA
¡Señor de mi corazón!
La priesa que traigo es tanta,
de verte, que no hago poco
en no entrar en esta sala
con mula, freno y cojín.590
¿Es posible que te hallas
sin Chinchilla en el Piamonte?
Pon juntas esas dos patas
en mis labios.
DON RODRIGO
¡Mi Chinchilla!
CHINCHILLA
Patea aquestas quijadas,595
o dejámelas besar.
DON RODRIGO
Presto volviste de España.
CHINCHILLA
Si estaba sin ti, ¿qué mucho?
Al viento merced y gracias,
que a la nave, en vez de velas,600
le prestó ligeras alas.
¿A qué veniste a Saluzo,
cuando entendí que te hallara
en Momblán, y de Clavela
dueño, con estado y casa?605
DON RODRIGO
Gustos son de la condesa.
CHINCHILLA
Tiene por nombre Dïana,
y hasta en las obras la imita,
si es que lloras sus mudanzas.
Luego que a Momblán llegué610
y supe que en él no estabas,
sin aguardar de Clavela
quejas, ni de amigos cartas,
fié al camino deseos,
la paciencia a las jornadas,615
la bolsa a las hosterías,
y a diez postas las lunadas,
que vienen cual digan dueñas,
por no decir batanadas,
y mecidas (sin ser niño)620
las tripas y las entrañas.
DON RODRIGO
¿Viste en Madrid a mi hermano?
CHINCHILLA
Tan cercado de mohatras,
cargado de pretensiones
y enmarañado de trampas,625
que no le dieron lugar
para hablarme dos palabras.
DON RODRIGO
¿No te preguntó por mí?
CHINCHILLA
Casi no.
DON RODRIGO
¿Cuál fue la causa?
CHINCHILLA
Reliquias que habrán quedado630
de la pendencia pasada,
y el imaginar que iba
por tus alimentos.
DON RODRIGO
Basta.
Excusa tiene, si debe.
CHINCHILLA
Fuera de que en toda España635
tu crédito está perdido.
La culpa tiene tu fama;
que el castigo del penseque
y ocasión perdida, pasa
de boca en boca en la corte.640
El para poco te llaman.
DON RODRIGO
¿Que mis amores se saben
allá?
CHINCHILLA
Saben que a Diana
perdiste y a Oberisel,
por ser corto y para nada.645
Hizo un diablo de un poeta
de tu historia, por una desgracia,
una comedia en Toledo,
El castigo, intitulada,
del penseque, que ha corrido650
por los teatros de España,
ciudades, villas y aldeas;
y aunque ha sido celebrada,
todos te echan maldiciones,
porque siendo español hayas655
afrentado a tu nación,
y con ella la prosapia
de los Girones; que dicen
que ninguno de esa casa
supo perder coyuntura660
en amores ni en hazañas,
si no eres tú.
DON RODRIGO
Y dicen bien.
CHINCHILLA
Yo la vi en Guadalajara
representar a Balbín;
y en saliendo con sus calzas,665
hecho lacayo Chinchilla,
subióseme la mostaza
a las narices, y estuve
por darle una cuchillada.
En fin: no hay pensar volver,670
mientras vivas, a tu patria,
si tu penseque no enmiendas,
porque en ella no te llaman
ya don Rodrigo Girón.
DON RODRIGO
¿Pues...?
CHINCHILLA
Caballeros y damas,
675
don Rodrigo del Penseque.
DON RODRIGO
¡Bueno mi crédito anda!
¿Qué hay en la corte de nuevo?
CHINCHILLA
Muchas cosas, que es contallas
un proceder infinito;680
mas direte las que bastan.
Hay en la calle Mayor
joyerías en que se halla
mucha carne de doncella,
y aunque ésta vale barata,685
se vende en cintas.
DON RODRIGO
Ésa es
color, por grave, estimada.
CHINCHILLA
Doncellas que andan en cinta
y se venden, tripulallas.-
Calles que de puro enfermas,690
por los licores que exhalan
sus perfumeras nocturnas,
se han abierto, a fuer de damas,
fuentes que aumentan sus Iodos;
porque afretándose el agua695
de vivir en arrabales,
ya se ha vuelto cortesana.-
Una plaza generosa...
DON RODRIGO
Dime mucho desa plaza.
CHINCHILLA
Que está, sin ser despensero,700
a puras sisas medrada.
No hay en la corte mujer
que peque ya de liviana,
porque todas traen firmezas
al cuello, si no en el alma.705
Anda lo azul tan valido,
que hubo viejo que esta Pascua
sacó, por vivir al uso,
azul cabellera y barba.
La multitud de los coches,710
en Egipto fuera plaga,
si autoridad en Madrid.
No se tiene por honrada
mujer que no se cochea;
y tan adelante pasa,715
que una pastelera dicen
haber comprado una caja,
tirada de dos rocines,
que traen la harina que gasta,
en que sábados y viernes720
se pasea autorizada;
pero en viniendo el domingo,
hasta el fin de la semana,
trueca el coche por el horno,
y el abano por la pala,725
los mozos que pastelizan
son cocheros por su tanda;
con que nuestra pastelera
va, aunque gorda, sancochada.
No hay mal que por bien no venga:730
dígolo porque, afrentadas
las damas de andar a pie,
salen menos de sus casas.-
Una premática nueva
ha salido de importancia,735
en materia de reforma.
DON RODRIGO
Eso será si se guarda.
CHINCHILLA
Mandan que todos los hombres
que de cincuenta no pasan,
cuando en coches anduvieren,740
no puedan llevar espadas.
DON RODRIGO
¿Por qué?
CHINCHILLA
Danlos por enfermos,
y quieren por esta causa
que se entienda andar en coches
lo mismo que andar con bandas.745
Han replicado los mozos
que como ha tanto que andan
en coches, no tienen uso
de caballos, ¡qué ignorancia!,
por lo cual se les concede750
que por cuatro meses vayan
en sillones o en jamugas,
excusando que no caigan.-
Ítem, que todo dotor
cure a destajo, y por tasa755
concierte la enfermedad,
sin que pueda cobrar blanca
mientras no se levantare
el enfermo de la cama
sano y bueno; y si muriere,760
que pague el tal dotor mandan
la botica y sepultura.
DON RODRIGO
¡Con qué cuidado curaran,
a ejecutarse esta ley!
¡Con qué tiento recetaran!765
CHINCHILLA
Ítem, que los sastres corten
ropas, vestidos y galas
en presencia de su dueño,
y que delante dél traigan
los aforros, hilo y seda,770
vivos, pasamanos, franjas,
y todo junto lo pesen,
porque después de acabada
de coser la dicha ropa,
por peso vuelvan a darla775
a su dueño, y con el doblo
restituyan lo que falta.
DON RODRIGO
No fuera mandato injusto.
CHINCHILLA
Al menos, si no se guarda,
habíase de guardar.-780
Esto es lo que en Madrid pasa,
y otras cosas que no cuento.
Yo te las diré mañana.


Escena VIII

 

ASCANIO.- DON RODRIGO, CHINCHILLA.

 
ASCANIO
¿Qué hacéis, don Rodrigo, aquí,
cuando están todas las damas785
de la marquesa en el parque,
por balcones y ventanas
tirando a los gentilhombres
de Aurora pellas que abrasan
de amores, con ser de nieve?790
Dejad memorias pasadas;
andad acá por mi vida,
y entre nieves sepultaldas.
Veréis a Narcisa hermosa,
que de una fuente de plata795
saca pellas que son negras,
puestas en sus manos blancas.
DON RODRIGO
Como son Carnestolendas,
y aquí se usa celebrarlas</