Publicidad
Publicidad
|
||||
NotasMontevideo, Lumen, 1992, ítems 328 a 336. Sobre este tema puede verse también el capítulo «Los ángeles», en Iniciación teológica, ed. cit., t. I, pp. 491-518; Ulric Simon, Heaven in the Christian Tradition, New York, 1958; Dom García Colomás, Paraíso y vida angélica, Monserrat, 1958; Peter Lamborn Wilson, Angels, London, Thames and Hudson, 1980 (incluye excelente iconografía). Cf. Iniciación teológica, cap. cit., pp. 503-504. Es esta una posible fuente bibliográfica borgeana, que no he podido localizar. Romano Guardini, El Ángel en la Divina Comedia, Buenos Aires, Emecé, 1961, pp. 86-87. Dante también lo hace, pero con otro tono, cuando habla del «divino pájaro», en La Divina Comedia (Purgatorio, II, 2): «Cuanto más se acercaba a nosotros el ave divina, más brillante aparecía: por lo cual, no pudiendo resistir su resplandor mis ojos, los incliné». (Cito por la versión editada en París, Garnier, s/f, p. 148, versión castellana de Enrique de Montalbán). Nos preguntamos si todas las referencias bibliográficas intercaladas en el artículo son auténticas, no he podido corroborarlas en su totalidad y son conocidas las travesuras borgeanas a este respecto. Cito por Obras completas, ed. cit., p. 49. Puede verse la primera versión en mi libro El ultraísmo, Madrid, Gredos. 1963, p. 146. Ed. cit., p. 547. Si bien la obra está escrita en colaboración, las reiteradas referencias a Swedenborg en otras obras nos permiten inferir que este capítulo se debe a Borges. He consultado la edición Heaven and its Wonders and Hell; From Things Heard and Seen, New York, Swedenborg Foundation Inc., 1956.
|