|
||||
Notas1. Este mismo concepto aparece expresado por el señor Orrego Vicuña con estas palabras: «Fue Venezuela la formación. Londres sería la decantación, el enriquecimiento espiritual, el perfeccionamiento. I Chile habría de representar la culminación vital, el logro máximo, el escenario grande de su obra, la tribuna continental»... Ob. cit., 3ª ed., p. 74. 2. La narración biográfica sigue en gran parte, a grandes rasgos, la Vida de don Andrés Bello por don Miguel Luis Amunátegui. 3. Don Bartolomé Bello, sin embargo, parece haber tenido repugnancia y despego por el ejercicio de la profesión. (Amunátegui, ob. cit., p. 28). 4. Don Bartolomé Bello fue músico en la Catedral de Caracas de 1774 a 1787, catedrático de la clase de «canto llano» del Real Colegio Seminario para esta fecha y, según parece, dejó composiciones de música sagrada. La afición a la música le ayudó, probablemente, a costearse sus estudios de abogado; y en el ejercicio de esta actividad demostró algunos rasgos que aparecerían en el vástago: constancia, puntualidad, despego del dinero y firmeza de carácter dentro de su habitual modestia. Renunció su «plaza en la Tribuna de la Sta. Iga, Cathedral» que tenía, por negarse a bajar al Coro, atendiendo una orden del Capítulo «por no vestir hávitos clericales sino señir espada», ejemplo que siguieron y justificaron sus demás compañeros. (Datos y documentos inéditos sobre «Don Bartolomé Bello, Músico» publicados por el maestro Juan Bta. Plaza en la Revista Nacional de Cultura, nº 39, Caracas, julio-agosto de 1943, página 5 y sigs.). 5. Véase: El Bachiller don Andrés Bello, por el Dr. Rafael Domínguez, en Anales de la Universidad Central de Venezuela (julio-set. 1925), tomo XIV, p. 375 y s. 6. «Uno de los mui raros que dió a Bello por honorarios algo mas que buenas palabras fue Bolivar, quien le obsequió un traje completo, esto es, un pantalón i una casaca de paño». Amunátegui, ob. cit., p. 27. 7. Arístides Rojas, Infancia y Juventud de Bello, en Estudios Históricos, Serie Segunda, p. 25. 8. Amunátegui, ob. cit., p. 55. 9. Arístides Rojas, ob. cit., p. 28; cit. por Amunátegai, ob. cit., p. 61.
|