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Notas160. El principal instigador de la causa contra Ulloa, no pudo ocultarse él mismo su proceder, y según consta de un borrador de carta al Consejo de su puño y letra, que se le sorprendió en el embargo de sus papeles, «quería paliar con visos de celo su frenesí». Pero si esto se llama celo, exclama Amusquíbar, ¿qué será injusticia? Carta de 21 de abril de 1748. 161. La mayor parte de estos detalles no sólo consta de la carta de Amusquíbar ya citada, sino que, como él mismo lo reconoce, fueron todos comprobados con certificaciones y testimonios. Para que no se conceda al autor de ese documento el mérito de haberse hecho eco de estas quejas, no debe olvidarse que sólo las expuso cuando ya sus relaciones con sus colegas estaban interrumpidas, según luego lo veremos. 162. Carta de Unda de marzo de 1748. 163. Conviene advertir que Gómez debiendo ausentarse para España, dejase pendiente en la Sierra más de noventa mil pesos en créditos, sobre los cuales le prestó Ilarduy los sesenta mil que después le embargó el iquisidor, que era pariente de aquél. Calderón afirma que el receptor entró en el negocio, proponiéndosele, a él por medio de su compadre el alcaide de las cárceles Francisco Romo, a fin de ver modo de conseguir por este medio que cesase el juicio de cuentas que tenía pendiente. 164. Tuvo también relaciones Calderón con una chola, a quien después metió de monja de velo blanco, o donada, en el convento de la Concepción. En este orden, se le probó también haber extraído del colegio de niñas huérfanas a una que casó con el mayordomo de su chacra. Constan estos hechos de las deposiciones de siete testigos que declararon en la causa de visita. 165. Expediente de visita. 166. Carta de Unda de marzo de 1748. Amusquíbar dice que su primera acción en llegando a Lima fue desalojar de los bajos de su habitación a la familia e hijas del alcaide, haciéndolas pasar a la casa contigua de penitencia. Carta de 9 de agosto de 1751. 167. Expediente de visita. 168. Altolaguirre y Ilarduy públicamente se jactan de haber salido con la suya de ver destruidos a los inquisidores con los doblones que dicen dieron al señor inquisidor general y consejeros por estas palabras que el Altolaguirre dice: «con cuatro doblones que les metí los ataranté, conseguí todo lo que quise, y si más hubiera pedido, más me hubieran concedido; y esto en la esquina de la plaza, junto al Arzobispo». Carta de Miguel León de Prado a Miguel Ortiz de 3 de diciembre de 1745... «Ilarduy dijo en público y en presencia de ministros subalternos, haberle costado cuarenta mil pesos la deposición, que había invertido en la corte don Felipe Altolaguirre, su yerno». Carta del mismo, de 29 de marzo de 1747. 169. Representación que por vía de recurso hace el doctor don Cristóbal Sánchez Calderón, pág. 11, impreso.
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