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Notas40. «Hallose el Rey presente a ver, llevar y entregar al fuego muchos delincuentes, acompañado de sus guardas de a pie y de a caballo, que ayudaron a la ejecución, y entre ellos a Don Carlos de Sese, noble, grande y pertinaz hereje, que le dijo cómo le dejaba quemar, y respondió: «Yo traeré leña para quemar a mi hijo si fuese tan malo como vos.» Cabrera de Córdoba, Filipe II, t. I, pág. 276. 41. Ley I, tít. XIX, lib. I de la Recopilación de Indias. 42. Carta de Alcedo de 11 de junio de 1570. 43. Íd. de 12 de junio de 1570. 44. Íd. de 7 de febrero del mismo año. 45. Carta de 3 de marzo de 1571. 46. Carta de 12 de junio de 1570. 47. Carta de Fray Pedro de la Peña al Rey, de 2 de abril de 1579, Archivo de Indias. Freile había sido encomendero en Los Quijos, casado y con hijos; después se hizo escribano, actuando como tal en la visita de la tierra. Entre sus méritos alegaba, más tarde, haber adquirido, valiéndose de los apremios de su oficio, la paila en que hacían pólvora los rebeldes de su tiempo. Se hizo eco de ciertas acusaciones al Obispo y murió muy anciano por los comienzos del siglo XVII. 48. Carta de Alcedo de 11 de junio de 1570. Cerezuela refería, con este motivo, que el doctor Cuenca, oidor más antiguo de la Audiencia, hallándose en la iglesia de San Agustín el día de pascua florida, le pidió que le admitiese como consultor, a lo que le contestó que había oído decir que era confeso; y, en efecto, «él me dijo que era verdad que lo habían dicho, y que era falsedad y mentira, y que por purgar aquí el mal nombre, lo pretendía, ofreciendo ciertos medios de que traería hecha la probanza de España, y depositaba diez mil pesos para el Santo Oficio, si no lo trajese.» 49. Por esos días se nombró de alcaide a Cristóbal Sánchez de Rozas, y por contador a un guipuzcoano llamado Francisco Bucar de Zumaiga. De portero servía uno de los de la casa de Cerezuela, y de nuncio, primero Juan Constantino, que dejó luego el destino, y después un hijo de Arrieta.
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