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    Historia del Tribunal de la Inquisición de Lima : 1569-1820. Tomo I
     José Toribio Medina ; prólogo de Marcel Bataillon
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Notas

120.      Relaciones de causas, lib. 760, fol. 40.

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121.      Carta de 3 de abril de 1581. Los inquisidores tomaron como base de la información contra el Obispo una carta que les dirigió Quiroga, con fecha de 16 de junio de 1581, en que, entre otras muchas cosas, le acusaba de haber causado la muerte de un canónigo llamado Juan de Vera, teniéndole en un aposento sin luz muchos meses, en el cepo y con grillos, de día y de noche, «por escurecer las cuentas de la Iglesia y quedarse con toda la plata». Lartaun murió en Lima por el mes de octubre de 1583.

     Quiroga era un hombre de más de setenta años, natural de Medina del Campo, y vino al fin a perder el oficio de una manera tan curiosa como trivial. Hallábase de corregidor de Arequipa Pedro de Córdoba y Mexía, sujeto de campanillas, y habiendo llegado a la ciudad ciertos cómicos quiso que le diesen una representación; pero como las piezas debían examinarse primero por la Inquisición, Quiroga, con cierta arrogancia, dijo que no daría su aprobación si no se representaba primero en su casa, como en efecto se hizo, con asistencia de alguna gente. Se agravió de esto el corregidor y se quejó al Virrey, quien obtuvo de Gutiérrez de Ulloa que separase a Quiroga de su puesto. Carta del Inquisidor de 22 de febrero de 1583. En su lugar se nombró al mismo Luis de Armas, a quien acabamos de ver procesado por auxiliador del Obispo.

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122.      Carta de Ulloa de 23 de febrero de 1583. La denuncia de Pedrero de Trejo contiene once capítulos en que acusa al obispo, entre otras iniquidades, de que estaba amancebado con una negra suya y que estaba parida dél y que también se echaba con la de otro, y que tenía en su casa tabla de juego»; sobre lo cual decía Victoria que «¡vivía mejor y más limpiamente que vivió San Pedro y San Pablo y que los santos del cielo podrían tener ejemplo de su vida y le tenían envidia!»

     Todo esto debía parecer muy natural, pues según declaración del bachiller Sánchez de Renedo, prestada en 4 de marzo de 1583, había oído a su padre que Victoria era deudo de un Martín Hernández, quemado en Granada por judío.

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123.      Carta de los Inquisidores de 3 de abril de 1581.

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124.      Ulloa y Cerezuela no dejaron sin castigo este amago de resistencia, y como por vía de noticia, enviaron a decir a España que uno de ellos, el Doctor Cortés de Mesa, «cortaron la cabeza por sus delictos, estando primero infamado, y aún dicen que convencido del pecado nefando». Carta citada de 3 de abril.

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125.      Véase el capítulo final de esta obra sobre los privilegios de que gozaban los inquisidores.

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126.      Carta de 4 de abril de 1581.

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127.      «Es todo de su casa y hechura.» Carta de Alcedo de 1580. La Audiencia de Lima pedía al Rey que no se enviase cierto despacho relativo a la Inquisición al Virrey, «porque por ser el licenciado Cerezuela, inquisidor, vasallo de su hermano y de su casa, favorécele demasiado en lo que es más necesario». Carta de 27 de enero de 1578. Archivo de Indias.

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128.      Carta de último de febrero de 1577.

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129.      Íd. de 16 de abril de 1578.

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