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Salen
CHANFALLA y la
CHERINOS.
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CHANFALLA.-
No se te pasen de la memoria, Chirinos,
mis advertimientos, principalmente los que te he dado para este nuevo embuste,
que ha de salir tan a luz como el pasado del
Llovista.
|
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|
CHIRINOS.-
Chanfalla ilustre, lo que en mí
fuere tenlo como de molde; que tanta memoria tengo como entendimiento, a quien
se junta una voluntad de acertar a satisfacerte, que excede a las demás
potencias. Pero dime: ¿de qué sirve este Rabelín que hemos
tomado? Nosotros dos solos, ¿no pudiéramos salir con esta
empresa?
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|
|
CHANFALLA.-
Habíamosle menester como el pan
de la boca, para tocar en los espacios que tardaren en salir las figuras del
Retablo de las Maravillas.
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|
CHIRINOS.-
Maravilla será si no nos apedrean
por solo el Rabelín; porque tan desventurada criaturilla no la he visto
en todos los días de mi vida.
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|
|
(Entra el
RABELÍN.)
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RABELÍN.-
¿Hase de hacer algo en este
pueblo, señor autor? Que ya me muero porque vuesa merced vea que no me
tomó a carga cerrada.
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|
CHIRINOS.-
Cuatro cuerpos de los vuestros no
harán un tercio, cuanto más una carga; si no sois más gran
músico que grande, medrados estamos.
|
|
|
RABELÍN.-
Ello dirá; que en verdad que me
han escrito para entrar en una compañía de partes, por chico que
soy.
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|
CHANFALLA.-
Si os han de dar la parte a medida del
cuerpo, casi será invisible.
Chirinos, poco a poco,
estamos ya en el pueblo, y
-fol. 244r-
éstos que
aquí vienen deben de ser, como lo son sin duda, el Gobernador y los
Alcaldes. Salgámosles al encuentro, y date un filo a la lengua en la
piedra de la adulación; pero no despuntes de aguda.
(Salen el
GOBERNADOR y
BENITO REPOLLO, alcalde,
JUAN CASTRADO, regidor, y
PEDRO CAPACHO, escribano.)
Beso a vuesas mercedes las
manos: ¿quién de vuesas mercedes es el Gobernador deste
pueblo?
|
|
|
GOBERNADOR.-
Yo soy el Gobernador; ¿qué
es lo que queréis, buen hombre?
|
|
|
CHANFALLA.-
A tener yo dos onzas de entendimiento,
hubiera echado de ver que esa peripatética y anchurosa presencia no
podía ser de otro que del dignísimo Gobernador deste honrado
pueblo; que, con venirlo a ser de las Algarrobillas, lo deseche vuesa
merced.
|
|
|
CHIRINOS.-
En vida de la señora y de los
señoritos, si es que el señor Gobernador los tiene.
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CAPACHO.-
No es casado el señor
Gobernador.
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CHIRINOS.-
Para cuando lo sea; que no se
perderá nada.
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GOBERNADOR.-
Y bien, ¿qué es lo que
queréis, hombre honrado?
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CHIRINOS.-
Honrados días viva vuesa merced,
que así nos honra; en fin, la encina da bellotas; el pero, peras; la
parra, uvas, y el honrado, honra, sin poder hacer otra cosa.
|
|
|
BENITO.-
Sentencia ciceronianca, sin quitar ni
poner un punto.
|
|
|
CAPACHO.-
Ciceroniana quiso
decir el señor alcalde Benito Repollo.
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|
|
BENITO.-
Siempre quiero decir lo que es mejor,
sino que las más veces no acierto; en fin, buen hombre,
¿qué queréis?
|
|
|
CHANFALLA.-
Yo, señores míos, soy
Montiel, el que trae el
Retablo de las maravillas. Hanme enviado a
llamar de la Corte los señores cofrades de los hospitales, porque no hay
autor de comedias en ella, y perecen los hospitales, y con mi ida se
remediará todo.
|
|
|
GOBERNADOR.-
Y ¿qué quiere decir
Retablo de las maravillas?
|
|
|
CHANFALLA.-
Por las maravillosas cosas que en
él se enseñan y muestran, viene a ser llamado
Retablo de las maravillas; el cual
fabricó y compuso el sabio Tontonelo debajo de tales paralelos, rumbos,
astros y estrellas, con tales puntos, caracteres y observaciones, que ninguno
puede ver las cosas que en él se muestran, que tenga alguna raza de
confeso, o no sea habido y procreado de sus padres de legítimo
matrimonio; y el que fuere contagiado destas dos tan usadas enfermedades,
despídase de ver las cosas, jamás vistas ni oídas, de mi
retablo.
|
|
-fol. 244v-
|
|
|
BENITO.-
Ahora echo de ver que cada día se
ven en el mundo cosas nuevas. Y ¿que se llamaba Tontonelo el sabio que
el retablo compuso?
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|
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CHIRINOS.-
Tontonelo se llamaba, nacido en la
ciudad de Tontonela; hombre de quien hay fama que le llegaba la barba a la
cintura.
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|
|
BENITO.-
Por la mayor parte, los hombres de
grandes barbas son sabiondos.
|
|
|
GOBERNADOR.-
Señor regidor Juan Castrado, yo
determino, debajo de su buen parecer, que esta noche se despose la
señora Teresa Castrada, su hija, de quien yo soy padrino, y, en regocijo
de la fiesta, quiero que el señor Montiel muestre en vuestra casa su
Retablo.
|
|
|
JUAN.-
Eso tengo yo por servir al señor
Gobernador, con cuyo parecer me convengo, entablo y arrimo, aunque haya otra
cosa en contrario.
|
|
|
CHIRINOS.-
La cosa que hay en contrario es que, si
no se nos paga primero nuestro trabajo, así verán las figuras
como por el cerro de Úbeda. ¿Y vuesas mercedes, señores
justicias, tienen conciencia y alma en esos cuerpos? ¡Bueno sería
que entrase esta noche todo el pueblo en casa del señor Juan Castrado, o
como es su gracia, y viese lo contenido en el tal
Retablo, y mañana, cuando
quisiésemos mostralle al pueblo, no hubiese ánima que le viese!
No, señores; no, señores:
ante omnia nos han de pagar lo que
fuere justo.
|
|
|
BENITO.-
Señora autora, aquí no os
ha de pagar ninguna Antona, ni ningún Antoño; el señor
regidor Juan Castrado os pagará más que honradamente, y si no, el
Concejo. ¡Bien conocéis el lugar, por cierto! Aquí,
hermana, no aguardamos a que ninguna Antona pague por nosotros.
|
|
|
CAPACHO.-
¡Pecador de mí,
señor Benito Repollo, y qué lejos da del blanco! No dice la
señora autora que pague ninguna Antona, sino que le paguen adelantado y
ante todas cosas, que eso quiere decir
ante omnia.
|
|
|
BENITO.-
Mirad, escribano Pedro Capacho, haced
vos que me hablen a derechas, que yo entenderé a pie llano; vos, que
sois leído y escribido, podéis entender esas algarabías de
allende, que yo no.
|
|
|
JUAN.-
Ahora bien, ¿contentarse ha el
señor autor con que yo le dé adelantados media docena de ducados?
Y más, que se tendrá cuidado que no entre gente del pueblo esta
noche en mi casa.
|
|
|
CHANFALLA.-
Soy contento; porque yo me fío de
la diligencia de vuesa merced y de su buen término.
|
|
|
JUAN.-
Pues véngase conmigo.
Recibirá el dinero, y verá mi casa,
-fol. 245r-
y
la comodidad que hay en ella para mostrar ese retablo.
|
|
|
CHANFALLA.-
Vamos; y no se les pase de las mientes
las calidades que han de tener los que se atrevieren a mirar el maravilloso
retablo.
|
|
|
BENITO.-
A mi cargo queda eso, y séle
decir que, por mi parte, puedo ir seguro a juicio, pues tengo el padre alcalde;
cuatro dedos de enjundia de cristiano viejo rancioso tengo sobre los cuatro
costados de mi linaje: ¡miren si veré el tal retablo!
|
|
|
CAPACHO.-
Todos le pensamos ver, señor
Benito Repollo.
|
|
|
JUAN.-
No nacimos acá en las malvas,
señor Pedro Capacho.
|
|
|
GOBERNADOR.-
Todo será menester, según
voy viendo, señores Alcalde, Regidor y Escribano.
|
|
|
JUAN.-
Vamos, autor, y manos a la obra; que
Juan Castrado me llamo, hijo de Antón Castrado y de Juana Macha; y no
digo más en abono y seguro que podré ponerme cara a cara y a pie
quedo delante del referido retablo.
|
|
|
CHIRINOS.-
¡Dios lo haga!
|
|
|
(Éntranse
JUAN CASTRADO y
CHANFALLA.)
|
|
|
GOBERNADOR.-
Señora autora, ¿qué
poetas se usan ahora en la Corte de fama y rumbo, especialmente de los llamados
cómicos? Porque yo tengo mis puntas y collar de poeta, y pícome
de la farándula y carátula. Veinte y dos comedias tengo, todas
nuevas, que se veen las unas a las otras, y estoy aguardando coyuntura para ir
a la Corte y enriquecer con ellas media docena de autores.
|
|
|
CHIRINOS.-
A lo que vuesa merced, señor
Gobernador, me pregunta de los poetas, no le sabré responder; porque hay
tantos, que quitan el sol, y todos piensan que son famosos. Los poetas
cómicos son los ordinarios y que siempre se usan, y así no hay
para qué nombrallos. Pero dígame vuesa merced, por su vida:
¿cómo es su buena gracia? ¿cómo se llama?
|
|
|
GOBERNADOR.-
A mí, señora autora, me
llaman el licenciado Gomecillos.
|
|
|
CHIRINOS.-
¡Válame Dios! ¿Y que
vuesa merced es el señor licenciado Gomecillos, el que compuso aquellas
coplas tan famosas de
Lucifer estaba malo y tómale mal de
fuera?
|
|
|
GOBERNADOR.-
Malas lenguas hubo que me quisieron
ahijar esas coplas, y así fueron mías como del Gran Turco. Las
que yo compuse, y no lo quiero negar, fueron aquellas que trataron del Diluvio
de Sevilla; que, puesto que los poetas son ladrones unos de otros, nunca me
precié de hurtar nada a nadie: con mis versos me ayude Dios, y hurte el
que quisiere.
|
|
-fol. 245v-
|
|
|
(Vuelve
CHANFALLA.)
|
|
|
CHANFALLA.-
Señores, vuesas mercedes vengan,
que todo está a punto, y no falta más que comenzar.
|
|
|
CHIRINOS.-
¿Está ya el dinero
in corbona?
|
|
|
CHANFALLA.-
Y aun entre las telas del
corazón.
|
|
|
CHIRINOS.-
Pues doyte por aviso, Chanfalla, que el
Gobernador es poeta.
|
|
|
CHANFALLA.-
¿Poeta? ¡Cuerpo del mundo!
Pues dale por engañado, porque todos los de humor semejante son hechos a
la mazacona; gente descuidada, crédula y no nada maliciosa.
|
|
|
BENITO.-
Vamos, autor; que me saltan los pies por
ver esas maravillas.
|
|
|
(Éntranse todos.)
|
|
|
(Salen
JUANA CASTRADA y
TERESA REPOLLA, labradoras: la una como desposada, que
es la
CASTRADA.)
|
|
|
CASTRADA.-
Aquí te puedes sentar, Teresa
Repolla amiga, que tendremos el retablo enfrente; y, pues sabes las condiciones
que han de tener los miradores del retablo, no te descuides, que sería
una gran desgracia.
|
|
|
TERESA.-
Ya sabes, Juan Castrada, que soy tu
prima, y no digo más. ¡Tan cierto tuviera yo el cielo como tengo
cierto ver todo aquello que el retablo mostrare! ¡Por el siglo de mi
madre, que me sacase los mismos ojos de mi cara, si alguna desgracia me
aconteciese! ¡Bonita soy yo para eso!
|
|
|
CASTRADA.-
Sosiégate, prima; que toda la
gente viene.
|
|
|
(Entran el
GOBERNADOR,
BENITO REPOLLO,
JUAN CASTRADO,
PEDRO CAPACHO,
EL AUTOR y
LA AUTORA, y
EL MÚSICO, y otra gente del pueblo, y un
SOBRINO de Benito, que ha de ser aquel gentilhombre que
baila.)
|
|
|
CHANFALLA.-
Siéntense todos. El retablo ha de
estar detrás deste repostero, y la autora también, y aquí
el músico.
|
|
|
BENITO.-
¿Músico es éste?
Métanle también detrás del repostero; que, a trueco de no
velle, daré por bien empleado el no oílle.
|
|
|
CHANFALLA.-
No tiene vuesa merced razón,
señor alcalde Repollo, de descontentarse del músico, que en
verdad que es muy buen cristiano y hidalgo de solar conocido.
|
|
|
GOBERNADOR.-
¡Calidades son bien necesarias
para ser buen músico!
|
|
|
BENITO.-
De solar, bien podrá ser; mas de
sonar,
abrenuncio.
|
|
|
RABELÍN.-
¡Eso se merece el bellaco que se
viene a sonar delante de...!
|
|
|
BENITO.-
¡Pues, por Dios, que hemos visto
aquí sonar a otros músicos tan...!
|
|
|
GOBERNADOR.-
Quédese esta razón en el
de del señor Rabel y en el
tan del Alcalde, que será proceder en
infinito; y el señor Montiel comience
-fol. 246r-
su
obra.
|
|
|
BENITO.-
Poca balumba trae este autor para tan
gran retablo.
|
|
|
JUAN.-
Todo debe de ser de maravillas.
|
|
|
CHANFALLA.-
¡Atención, señores,
que comienzo!
¡Oh tú, quienquiera que fuiste, que fabricaste este
retablo con tan maravilloso artificio, que alcanzó renombre de
las Maravillas por la virtud que en él
se encierra, te conjuro, apremio y mando que luego
incontinente muestres a estos señores
algunas de las tus maravillosas maravillas, para que se regocijen y tomen
placer sin escándalo alguno! Ea, que ya veo que has otorgado mi
petición, pues por aquella parte asoma la figura del valentísimo
Sansón, abrazado con las colunas del templo, para derriballe por el
suelo y tomar venganza de sus enemigos. ¡Tente, valeroso caballero;
tente, por la gracia de Dios Padre! ¡No hagas tal desaguisado, porque no
cojas debajo y hagas tortilla tanta y tan noble gente como aquí se ha
juntado!
|
|
|
BENITO.-
¡Téngase, cuerpo de tal,
conmigo! ¡Bueno sería que, en lugar de habernos venido a holgar,
quedásemos aquí hechos plasta! ¡Téngase,
señor Sansón, pesia a mis males, que se lo ruegan buenos!
|
|
|
CAPACHO.-
¿Veisle vos, Castrado?
|
|
|
JUAN.-
Pues, ¿no le había de ver?
¿Tengo yo los ojos en el colodrillo?
|
|
|
GOBERNADOR.-
[Aparte.] Milagroso caso es
éste: así veo yo a Sansón ahora, como el Gran Turco; pues
en verdad que me tengo por legítimo y cristiano viejo.
|
|
|
CHIRINOS.-
¡Guárdate, hombre, que sale
el mesmo toro que mató al ganapán en Salamanca!
¡Échate, hombre; échate, hombre; Dios te libre, Dios te
libre!
|
|
|
CHANFALLA.-
¡Échense todos,
échense todos! ¡Hucho ho!, ¡hucho ho!, ¡hucho ho!
|
|
|
(Échanse todos y
alborótanse.)
|
|
|
BENITO.-
El diablo lleva en el cuerpo el torillo;
sus partes tiene de hosco y de bragado; si no me tiendo, me lleva de vuelo.
|
|
|
JUAN.-
Señor autor, haga, si puede, que
no salgan figuras que nos alboroten; y no lo digo por mí, sino por estas
mochachas, que no les ha quedado gota de sangre en el cuerpo, de la ferocidad
del toro.
|
|
|
CASTRADA.-
Y ¡cómo, padre! No pienso
volver en mí en tres días; ya me vi en sus cuernos, que los tiene
agudos como una lesna.
|
|
|
JUAN.-
No fueras tú mi hija, y no lo
vieras.
|
|
|
GOBERNADOR.-
[Aparte.] Basta: que todos ven lo
que yo no veo; pero al fin habré de decir que lo veo, por la negra
honrilla.
|
|
|
CHIRINOS.-
Esa manada de ratones que allá va
deciende por línea recta
-fol. 246v-
de aquellos que se
criaron en el Arca de Noé; dellos son blancos, dellos albarazados,
dellos jaspeados y dellos azules; y, finalmente, todos son ratones.
|
|
|
CASTRADA.-
¡Jesús!, ¡Ay de
mí! ¡Ténganme, que me arrojaré por aquella ventana!
¿Ratones? ¡Desdichada! Amiga, apriétate las faldas, y mira
no te muerdan; ¡y monta que son pocos! ¡Por el siglo de mi abuela,
que pasan de milenta!
|
|
|
REPOLLA.-
Yo sí soy la desdichada, porque
se me entran sin reparo ninguno; un ratón morenico me tiene asida de una
rodilla. ¡Socorro venga del cielo, pues en la tierra me falta!
|
|
|
BENITO.-
Aun bien que tengo gregüescos: que
no hay ratón que se me entre, por pequeño que sea.
|
|
|
CHANFALLA.-
Esta agua, que con tanta priesa se deja
descolgar de las nubes, es de la fuente que da origen y principio al río
Jordán. Toda mujer a quien tocare en el rostro, se le volverá
como de plata bruñida, y a los hombres se les volverán las barbas
como de oro.
|
|
|
CASTRADA.-
¿Oyes, amiga? Descubre el rostro,
pues ves lo que te importa. ¡Oh, qué licor tan sabroso!
Cúbrase, padre, no se moje.
|
|
|
JUAN.-
Todos nos cubrimos, hija.
|
|
|
BENITO.-
Por las espaldas me ha calado el agua
hasta la canal maestra.
|
|
|
CAPACHO.-
Yo estoy más seco que un
esparto.
|
|
|
GOBERNADOR.-
[Aparte.] ¿Qué
diablos puede ser esto, que aún no me ha tocado una gota, donde todos se
ahogan? Mas ¿si viniera yo a ser bastardo entre tantos
legítimos?
|
|
|
BENITO.-
Quítenme de allí aquel
músico; si no, voto a Dios que me vaya sin ver más figura.
¡Válgate el diablo por músico aduendado, y qué hace
de menudear sin cítola y sin son!
|
|
|
RABELÍN.-
Señor alcalde, no tome conmigo la
hincha; que yo toco como Dios ha sido servido de enseñarme.
|
|
|
BENITO.-
¿Dios te había de
enseñar, sabandija? ¡Métete tras la manta; si no, por Dios
que te arroje este banco!
|
|
|
RABELÍN.-
El diablo creo que me ha traído a
este pueblo.
|
|
|
CAPACHO.-
Fresca es el agua del santo río
Jordán; y, aunque me cubrí lo que pude, todavía me
alcanzó un poco en los bigotes, y apostaré que los tengo rubios
como un oro.
|
|
|
BENITO.-
Y aun peor cincuenta veces.
|
|
|
CHIRINOS.-
Allá van hasta dos docenas de
leones rampantes y de osos colmeneros; todo viviente se guarde; que, aunque
fantásticos, no dejarán de dar alguna pesadumbre, y aun de hacer
las fuerzas de Hércules con espadas desenvainadas.
|
|
|
JUAN.-
Ea, señor autor, ¡cuerpo de
nosla! ¿Y agora nos quiere llenar la casa de osos y de leones?
|
|
|
BENITO.-
¡Mirad qué
ruiseñores y calandrias
-fol. 247r-
nos envía
Tontonelo, sino leones y dragones! Señor autor, y salgan figuras
más apacibles, o aquí nos contentamos con las vistas; y Dios le
guíe, y no pare más en el pueblo un momento.
|
|
|
CASTRADA.-
Señor Benito Repollo, deje salir
ese oso y leones, siquiera por nosotras, y recebiremos mucho contento.
|
|
|
JUAN.-
Pues, hija, ¿de antes te
espantabas de los ratones, y agora pides osos y leones?
|
|
|
CASTRADA.-
Todo lo nuevo aplace, señor
padre.
|
|
|
CHIRINOS.-
Esa doncella, que agora se muestra tan
galana y tan compuesta, es la llamada Herodías, cuyo baile
alcanzó en premio la cabeza del Precursor de la vida. Si hay quien la
ayude a bailar, verán maravillas.
|
|
|
BENITO.-
¡Ésta sí, cuerpo del
mundo, que es figura hermosa, apacible y reluciente! ¡Hideputa, y
cómo que se vuelve la mochac[h]a! Sobrino Repollo, tú que sabes
de achaque de castañetas, ayúdala, y será la fiesta de
cuatro capas.
|
|
|
SOBRINO.-
Que me place, tío Benito
Repollo.
|
|
|
(Tocan la zarabanda.)
|
|
|
CAPACHO.-
¡Toma mi abuelo, si es antiguo el
baile de la Zarabanda y de la Chacona!
|
|
|
BENITO.-
Ea, sobrino, ténselas tiesas a
esa bellaca jodía; pero, si ésta es jodía,
¿cómo vee estas maravillas?
|
|
|
CHANFALLA.-
Todas las reglas tienen
excepción, señor Alcalde.
|
|
|
(Suena una trompeta, o corneta dentro del teatro,
y entra
UN FURRIER de compañías.)
|
|
|
FURRIER.-
¿Quién es aquí el
señor Gobernador?
|
|
|
GOBERNADOR.-
Yo soy. ¿Qué manda vuesa
merced?
|
|
|
FURRIER.-
Que luego al punto mande hacer
alojamiento para treinta hombres de armas que llegarán aquí
dentro de media hora, y aun antes, que ya suena la trompeta; y
adiós.
|
|
|
[Vase.]
|
|
|
BENITO.-
Yo apostaré que los envía
el sabio Tontonelo.
|
|
|
CHANFALLA.-
No hay tal; que ésta es una
compañía de caballos que estaba alojada dos leguas de
aquí.
|
|
|
BENITO.-
Ahora yo conozco bien a Tontonelo, y
sé que vos y él sois unos grandísimos bellacos, no
perdonando al músico; y mirad que os mando que mandéis a
Tontonelo no tenga atrevimiento de enviar estos hombres de armas, que le
haré dar docientos azotes en las espaldas, que se vean unos a otros.
|
|
|
CHANFALLA.-
¡Digo, señor Alcalde, que
no los envía Tontonelo!
|
|
|
BENITO.-
Digo que los envía Tontonelo,
como ha enviado las otras sabandijas que yo he visto.
|
|
|
CAPACHO.-
Todos las habemos visto, señor
Benito Repollo.
|
|
-fol. 247v-
|
|
|
BENITO.-
No digo yo que no, señor Pedro
Capacho.
No toques más, músico de
entre sueños, que te romperé la cabeza.
|
|
|
(Vuelve el
FURRIER.)
|
|
|
FURRIER.-
Ea, ¿está ya hecho el
alojamiento? Que ya están los caballos en el pueblo.
|
|
|
BENITO.-
¿Que todavía ha salido con
la suya Tontonelo? ¡Pues yo os voto a tal, autor de humos y de embelecos,
que me lo habéis de pagar!
|
|
|
CHANFALLA.-
Séanme testigos que me amenaza el
Alcalde.
|
|
|
CHIRINOS.-
Séanme testigos que dice el
Alcalde que lo que manda Su Majestad lo manda el sabio Tontonelo.
|
|
|
BENITO.-
Atontoneleada te vean mis ojos, plega a
Dios todopoderoso.
|
|
|
GOBERNADOR.-
Yo para mí tengo que
verdaderamente estos hombres de armas no deben de ser de burlas.
|
|
|
FURRIER.-
¿De burlas habían de ser,
señor Gobernador? ¿Está en su seso?
|
|
|
JUAN.-
Bien pudieran ser atontonelados: como
esas cosas habemos visto aquí. Por vida del autor, que haga salir otra
vez a la doncella Herodías, porque vea este señor lo que nunca ha
visto; quizá con esto le cohecharemos para que se vaya presto del
lugar.
|
|
|
CHANFALLA.-
Eso en buen hora, y veisla aquí a
do vuelve, y hace de señas a su bailador a que de nuevo la ayude.
|
|
|
SOBRINO.-
Por mí no quedará, por
cierto.
|
|
|
BENITO.-
Eso sí, sobrino; cánsala,
cánsala; vueltas y más vueltas; ¡vive Dios, que es un
azogue la muchacha! ¡Al hoyo, al hoyo! ¡A ello, a ello!
|
|
|
FURRIER.-
¿Está loca esta gente?
¿Qué diablos de doncella es ésta, y qué baile, y
qué Tontonelo?
|
|
|
CAPACHO.-
Luego, ¿no vee la doncella
herodiana el señor furrier?
|
|
|
FURRIER.-
¿Qué diablos de doncella
tengo de ver?
|
|
|
CAPACHO.-
Basta: ¡de
ex il[l]is es!
|
|
|
GOBERNADOR.-
¡De
ex il[l]is es; de
ex il[l]is es!
|
|
|
JUAN.-
¡Dellos es, dellos el señor
furrier; dellos es!
|
|
|
FURRIER.-
¡Soy de la mala puta que los
parió; y, por Dios vivo, que si echo mano a la espada, que los haga
salir por las ventanas, que no por la puerta!
|
|
|
CAPACHO.-
Basta: ¡de
ex il[l]is es!
|
|
|
BENITO.-
Basta: ¡dellos es, pues no vee
nada!
|
|
|
FURRIER.-
Canalla barretina: si otra vez me dicen
que soy dellos, no les dejaré hueso sano.
|
|
|
BENITO.-
Nunca los confesos ni bastardos fueron
valientes; y por eso no podemos dejar de decir: ¡dellos es, dellos
es!
|
|
|
FURRIER.-
¡Cuerpo de Dios con los villanos!
¡Esperad!
|
|
|
(Mete mano a la espada y acuchíllase con
todos; y el
ALCALDE aporrea al
RABELLEJO; y la
CHERRINOS descuelga la manta y dice:)
|
|
|
[CHIRINOS].-
El diablo ha sido la trompeta y la
ven[i]da de los hombres de armas;
-fol. 248r-
parece que los
llamaron con campanilla.
|
|
|
CHANFALLA.-
El suceso ha sido extraordinario; la
virtud del retablo se queda en su punto, y mañana lo podemos mostrar al
pueblo; y nosotros mismos podemos cantar el triunfo desta batalla, diciendo:
¡vivan Chirinos y Chanfalla!
|