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—[369]→ El joba, el pápago, el sobaipure, el cajuenche, el julime, el zacateco, el acaxee o topia y el xixime, el guazave, o vacoregue, el colotlan y el tubar 1. El joba El joba se habla en Sonora y Chihuahua. Los jobas, desde hace muchos años, se hallaban en su mayor parte mezclados con los ópatas, aunque aquéllos eran mucho más agrestes, y repugnaban vivir en pueblos sujetos a la vida civilizada, habiendo algunos que todavía, a mediados del siglo XVIII, vivían en barrancas en el estado salvaje. Sin embargo, no molestaban en nada a los blancos ni a los indios reducidos, mostrándose hostiles y muy valientes únicamente con los apaches. En el idioma joba tenemos un ejemplo de la oración dominical, en la Colección de la Sociedad de Geografía, el cual copiamos en seguida. —370→Dios Noiksa: Vantegueca cachi, Sec jan ítemijunalequa motequán, Veda no parin, Embeida mogitápejepa. Ennio ju güidade, Naté, vite tevá, nate vanteguéca. Necho cuguírra, Setata vete tooma cá Ento oreirá, en tobarurra, como ité yté topa oreira toon oreira seeján. Caa ton surratoja canecho jorrá Sacu Nuna dogüe seejan iguité caagüeta.
En la «Descripción de Sonora» (capítulo 5) escrita en 1764, e inserta en la obra Documentos para la historia de México se lee lo siguiente: El señor Velasco en su Estadística de Sonora considera a los ópatas divididos en parcialidades o tribus, siendo una de ellas la joba que habita cinco pueblos situados al este del Estado, cerca de la sierra, cuyos pueblos son Arivechi, Santo Tomás, Ponida, Bacanora y Nuri. Sea que los jobas hayan adoptado el idioma ópata por mera comunicación, como resulta del primer documento citado, sea que pertenezcan a la misma familia originariamente, lo cierto es que comparando el Pater, inserto anteriormente en joba, con la lengua ópata, se —371→ encuentran, desde luego, notables analogías como consta de los siguientes ejemplos.
Por falta de noticias léxicas y gramaticales del joba no nos es posible hacer una análisis completa del idioma; pero lo dicho basta para que podamos incluirle en la familia ópata-pima. Así lo hace también Orozco y Borra en su Geografía de las lenguas de México, considerando al joba como lengua hermana del ópata, en lo que estamos enteramente de acuerdo. 2. El pápago La afinidad que hay entre el pápago y el pima está generalmente reconocida por todos los autores que directa o indirectamente han hablado de los idiomas mexicanos recordando, desde luego, a Hervás, Balbi, Velasco y Orozco. Antes que ellos, el padre Burriel, en su Historia de California, había dicho que los pápagos eran pimas. Me parece curioso extractar siquiera lo que Velasco, —372→ en su Estadística de Sonora, dice de los pápagos, pues sus noticias son de las más recientes y dignas de crédito: No obstante, la estrecha afinidad que Velasco considera haber entre el pima y el pápago, y no obstante que Balbi y Orozco ponen este idioma como dialecto de aquél, yo le coloco en la clase de lengua hermana porque comparando el Pater, en pápago, con algunos dialectos pimas, aunque encuentro palabras semejantes; verbi gratia, toc, nuestro padre, pima t'oca; chukuika, nombre, pima tukika; ape, tú, pima api; mi, tuyo, pima mu; ta, estar, pima tat; apo, sobre, pima apa, al mismo tiempo hallo diferencias que no permiten, por medio del pima, hacer la traducción completa de la oración dominical en pápago; la pongo en seguida para que sirva como muestra del idioma, sacada de la Colección de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. En las colecciones de Padre nuestros de Hervás, Vater y otros autores aún no se había incluido el correspondiente al pápago, ni tampoco el del joba. Además del Padre nuestro en pápago puedo presentar algunas palabras de ese idioma comparadas con el pima, valiéndome de una pequeña lista remitida a la Sociedad de Geografía y Estadística por el señor Tenochio.
Ejemplos de palabras pápagas semejantes al pima
Ejemplos de palabras pápagas diferentes al pima
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3. El sobaipure El idioma sobaipure o sobaibipure se habla en el valle de este nombre, Estado de Sonora. Su semejanza con el pápago, y en consecuencia con el pima, fue conocida por don José Fábrega, según la siguiente noticia de Hervás (Catálogo, volumen 1, página 341):
En la «Descripción de Sonora» (capítulo 5), citada al hablar del joba, se establece también la afinidad de los idiomas pima, pápago y sobaipure. Villaseñor en su Teatro americano (libro 6, capítulo 16) dice: El señor Smith en su «Noticia sobre el eudeve» al principio de la Gramática que publicó de ese idioma (New York, 1861), reconoce igualmente el parentesco del sobaipure y el pima.
Estas noticias son bastantes para conocer que el sobaipure pertenece a la familia ópata-pima; pero sin poder fijar el grado de parentesco, como lo hace el señor Orozco, quien en su Geografía de las lenguas de México pone aquel idioma como dialecto del pima. Orozco consultó, lo mismo que yo, la «Descripción de Sonora», antes citada, y aunque en ella se usa la palabra dialecto es como genérica, y haciendo la aclaración de que el pima, el pápago, el sobaipure y otros idiomas se asemejaban entre
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sí 4. El cajuenche En la relación del viaje que el padre Garcés emprendió al río Colorado, hizo una clasificación de tribus y lenguas donde consta que los cucapas, jallicuamays y cajuenches hablaban un mismo idioma. Encuentro confirmada esta noticia en una obra americana moderna Senate Documents (volumen 13, página 124), donde se asienta: «The Cucapa, Jalliguamays and Cajuenches speak one tongue». En la misma obra se dan las siguientes noticias sobre los cajuenches y sus congéneres. A las noticias anteriores solo debo agregar que también se encuentran tribus cajuenches en Sonara, por la costa noroeste, hacia la embocadura del Colorado en el Golfo de California. De la clasificación de idiomas que hace el padre Garcés resulta que el pima y el cajuenche parecen distintos, pues los coloca en diferentes grupos. Empero, esa distinción de Garcés fue puramente práctica, no filológica, y aun en el primer sentido podemos considerar al cajuenche como afín del pima según el pasaje de la «Descripción de Sonora», copiado en el párrafo anterior, pues allí se explica que los pueblos que habitan las orillas del río Gila y Colorado (menos los apaches) hablan idiomas semejantes al pima. Sin embargo, por no hacerse una mención expresa del cajuenche como del pápago y sobaipuri, por no encontrar aclaraciones en otros autores, y por carecer de muestras del idioma que comparo, incluiré —380→ al cajuenche en la familia ópata-pima; pero con el carácter de dudoso en su clasificación. En consecuencia, menos puedo atreverme a considerarle como dialecto pima, según lo hace el señor Orozco, sin mejores datos. 5. El julime Respecto al julime muy poco tengo que decir porque, según parece, se ha extinguido completamente sin quedar restos. Empero, sabemos que es afín del tepehuan, pues así lo manifiesta Rinaldini en el Proemio de su Gramática, citada en el capítulo 8. El julime se hablaba en Chihuahua y Coahuila.
6. El zacateco Del idioma zacateco he hablado en el capítulo 2.º, adonde me remito. Allí hemos visto que el único dato existente sobre ese idioma es que parecía afín del Tepehuan; pero de una manera dudosa. Así le considero en mi clasificación. 7. El topia o acaxee y el xixime Los acaxees forman una tribu poco numerosa que habitó en el valle de Topia (Durango), de donde ha venido la equivocación en que incurrieron Hervás, Vater, Balbi y otros suponiendo dos lenguas, acaxee y topia, donde no hay más que una; acaxee es nombre de tribu, y topia del lugar donde la tribu habitó. Éste es un hecho reconocido en el país, y aun pueden consultarse algunos autores antiguos y modernos que lo confirman, como Alcedo en su Diccionario geográfico de América (artículo Topia) y don Fernando Ramírez en sus Noticias históricas y estadísticas de Durango (capítulo 1). Actualmente se encuentran establecidos los acaxees en uno de los puntos más fragosos de la Sierra Madre, —381→ perteneciente al Estado de Durango, partido de Tamazula, lindando con Sinaloa. Por mi parte, reduzco al idioma acaxee los de los indios sabaibos y tebacas, porque o son iguales o, al menos, dialectos muy parecidos. El hecho de que los tebacas vivan entre los acaxees hace creer que poseen un mismo idioma, sea por origen, sea por comunicación. De los sabaibos un autor respetable, el padre Alegre, dice terminantemente que hablaban la misma lengua que los acaxees (Historia de la Compañía de Jesús en Nueva España, volumen 1, página 422). Los sabaibos habitan en Durango y Sinaloa, y los tebacas en Sinaloa mezclados con acaxees, como lo he indicado. (Véase Orozco, Geografía de las lenguas de México, página 334 et passim). El idioma xixime, usado en Durango y Sinaloa, suponen algunos, como Orozco (opere citato), que es lengua hermana del acaxee; pero otros, como Hervás (loco citato, página 330), se inclinan a creer que es distinta. No he encontrado, por mi parte, fundamento convincente ni para afirmar ni para negar, así es que coloco al xixime junto al acaxee como dudoso en su clasificación. Paso ahora a manifestar que la rama acaxee, compóngase de más o menos idiomas, pertenece, en mi concepto, al grupo mexicano, familia ópata-pima, fundado: 1.º En la igualdad de usos, costumbres e instituciones entre acaxees y mexicanos. 2.º En las comparaciones lingüísticas que es posible hacer. 3.º En la opinión de Hervás. —382→Desde luego es fácil observar la igualdad de usos, costumbres e instituciones de mexicanos y acaxees comparando las minuciosas noticias que sobre aquéllos tenemos con lo que de éstos refiere un testigo de vista, el padre Santaren, cuya relación ha conservado el padre Alegre en su Historia de la Compañía de Jesús. La misma teogonía, fundada en diversidad de dioses; las mismas prácticas religiosas, penitencias y ayunos; los mismos sacrificios humanos y antropofagia; los sacerdotes conservaban entre los acaxees las mismas preeminencias que entre los aztecas. Igual carácter tenaz y belicoso sustentado en guerras continuas con igual aparato y armas idénticas o semejantes, entre ellas la macana de los aztecas; los cráneos de los vencidos servían de adorno en los muros de los acaxees, según lo vieron también los españoles en México, especialmente en el templo mayor. Los acaxees cultivaban el maíz, la judía y el pimiento como los aztecas, y tenían el mismo sistema de alimentación, incluso el vino de maguey. El baile era tan continuo en una nación como en otra, e intervenía como ceremonia religiosa. Aun los trajes y adornos de acaxees y mexicanos eran de forma y materia común: la tilma, de algodón o pita, los chalchihuites, las plumas, la cabellera larga y cuidada con esmero. El famoso juego de pelota, que tanto llamó la atención de los conquistadores en México, era uno de los ejercicios favoritos de los acaxees. En una palabra, desde las instituciones más trascendentales hasta las prácticas más indiferentes, —383→ todo era común o muy semejante entre acaxees y mexicanos. Respecto a analogías filológicas, las que podemos presentar se reducen a cinco, número de palabras que únicamente hemos encontrado del idioma acaxee; son las siguientes. Topia. Nombre que los acaxees daban a una diosa que especialmente adoraban, a un ídolo en forma de xícara. Esa palabra es análoga a la mexicana toptli, ídolo.
Acaxee. Nombre análogo al mexicano acaxitl, compuesto de atl, agua y caxitl, vasija, cazuela, el todo significando alberca. Considerado el nombre acaxee como nacional viene a significar: «los que habitan en un lugar donde hay alberca
o albercas», y efectivamente el padre Alegre (loco citato) dice hablando de la nación que nos ocupa: Tesaba. Nombre que los acaxees aplicaban generalmente a sus dioses, donde se percibe fácilmente la radical te del Te-otl mexicano, Dios.
Nayuncame. Nombre sobre el cual dice Santaren: Aguapiguge. Nombre de un ídolo que según la forma y la relación de Santaren parece significar padre. —384→Esa voz, como la anterior, es de aspecto ópata-pima, y acaso acertaríamos en su interpretación diciendo que agua es análoga a oga, palabra que en pima y tepehuan significa padre, y guge, partícula de las que se usan con los nombres de parentesco indicando posesión, comparadas y explicadas en el citado capítulo 11.
Todo esto se confirma con la opinión de Hervás, y a la vez da una explicación respecto de ella: el escritor español creía, por las noticias que adquirió en su tiempo sobre los idiomas mexicanos, 8. El guazave o vacoregue El parentesco del idioma guazave con el cahita está admitido generalmente, entre otros por Ribas, Hervás, Ludewig y Orozco. No tengo razón alguna para opinar en contra, sino es en cuanto a considerar yo el guazave como lengua hermana, y no dialecto según se la supone; por una parte, noto que el padre Villafaña escribió una gramática particular del guazave, y no como dialecto de otro idioma; por otro lado, veo claramente que el autor de la gramática cahita que cité al describir este idioma explica sus principales dialectos, y no cita entre ellos el guazave, según era natural lo hubiese hecho, siendo de advertir que ese autor era perito en las idiomas de Sinaloa, pues residió allí más de treinta años tratando con los naturales.
Respecto a la nación o tribu que habla el guazave nos conserva la siguiente noticia el padre Alegre (opere citato) con referencia a su primer misionero el padre Marcos del Río. Hoy todavía se habla el guazave en Sinaloa por los llamados guazaves o guayaves, vacoregues, ahomes, batucaris y comoporis. Balbi, lo mismo que otros autores, toma indebidamente como lenguas distintas las de las tribus ahome y comopori.
9. El colotlan El señor Orozco, en su obra varias veces citada, dice: 10. El tubar El tubar se habla en Chihuahua, en el distrito de Mina orillas del río San Miguel. Dos ejemplos del Padre nuestro en ese idioma, puedo presentar: el primero sacado de la Colección de la Sociedad de Geografía; el segundo, con la traducción de muchas palabras, según Hervás.
Comparando los dos ejemplos anteriores, uno con otro, se ve luego que hay diferencia, no sólo de ortografía sino de dialecto, y si los comparamos con las lenguas sonorenses será fácil convenir en que el tubar es de esta familia. Ejemplos
Lo que carece de fundamento filológico es que el tubar sea dialecto del tarahumar, según la clasificación del señor Orozco en su Geografía de las lenguas de México. Comparemos el tubar y el tarahumar, y se verá que el primero no tiene analogías más marcados con el segundo que con el ópata y el cahita, sino menos.
Es circunstancia notable, y digna de advertir, lo que dice el padre Ribas en su obra Triunfos de nuestra santa
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fe acerca de los tubares:
De la noticia de Ribas infiere Hervás (opere citato) que los tubares tenían un idioma propio que él califica, conforme a la antigua escuela, de lengua matriz (página 319) y otro que era el tepehuan, no el tarahumar según el señor Orozco. Ludewig reconoce el parentesco del tubar a la vez con el tepehuan y con el tarahumar, pero sin hacerle dialecto suyo. He aquí sus palabras. Esto más bien va de acuerdo con lo que yo he indicado, es decir, que el tubar, como hoy le conocemos, es una lengua de la familia ópata-pima, pero no dialecto especial de tal o cual idioma; tiene únicamente el aire de familia que a todos los caracteriza. Confirma esta opinión el estudio comparativo del Pater en Tubar (según Hervás) que practicó minuciosamente el señor Buschmann en la obra Spuren der aztekischen Sprache, página 164, si bien algo de lo que expone son meras conjeturas, lo que no podía ser de otro modo atendida la carencia absoluta o parcial de obras didácticas respecto a los idiomas comparados. Bastan, sin embargo, los estudios que se han hecho sobre el tubar, y las noticias que de él existen para poderle clasificar acertadamente. En lo particular, no creo —390→ que presente nada de notable que pueda llamar la atención sobre lo que conocemos, por otros idiomas, del sistema ópata-pima, ya bajo el punto de vista puramente filológico local o ya que nos elevemos a consideraciones sobre la filosofía general del lenguaje. En consecuencia, no es necesario extendernos más en hablar sobre el tubar, y concluimos presentando algunas comparaciones con el tepehuan para demostrar que no había fundamento en hacer al uno dialecto del otro, como no lo hay respecto al tarahumar; usaré de las mismas palabras comparadas con este idioma, que son también los comparados con el ópata y el cahita.
Las palabras tepehuanas están tomadas del Pater inserto en la descripción del idioma (§ 24).
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