publicidad

 

Página principal
    Las literaturas exiliadas en 1939
     edición de Manuel Aznar Soler
Página principal Enviar comentarios Ficha de la obra Índice de la obra Anterior Abajo

Notas

1.       Publicación tan poco sospechosa como Blanco y Negro recordaba todavía en su número 3538 el «Bando del Ejército de Ocupación [sic] a principios de abril de 1939» que ponía fuera de la ley a quienes poseyeran libros o impresos procedentes de la España «no liberada», y que estaban obligados a entregarlos a las autoridades.

Anterior


2.       El catedrático que aceptó dirigir mi tesis tras cierta vacilación a mi propuesta, lo hizo a condición de que la obra estudiada fuera anterior a 1936. Así El teatro de Max Aub anterior a 1936 fue el título de esa tesis presentada en la Complutense en 1954.

Anterior


3.       Prosiguiendo con ejemplos en carne propia, sugiero el cotejo de dos versiones del mismo trabajo -«El español Max Aub»- publicadas respectivamente en Ínsula (n. 160, Madrid, marzo de 1960) y luego en La Torre (n. 33, Río Piedras, Puerto Rico, enero-marzo 1961), en vista de que la tijera censoria lo había reducido casi a la mitad.

Anterior


4.       La más cómica, sin duda, de las rectificaciones, fue la de substituir, en el título de un famoso cuento de Aub, el nombre de Francisco Franco por las iniciales F.F. Y, por supuesto, cualquier alusión al contenido del mismo. En los círculos oficiales se creía, sin haberlo leído, evidentemente, que en él se incitaba a asesinar al jefe del Estado, cuando, en realidad la conclusión del cuento era precisamente que tal gesto resultaría totalmente inútil. Más graves consecuencias tuvo para mi carrera profesional el famoso cuento, pero no es aquí el lugar de relatar ese episodio poco glorioso de la indiplomacia franquista.

Anterior


5.       En cierto modo, La novela española dentro de España, de Antonio Fernández Heliodoro (Madrid, 1987), también anuncia más de lo que ofrece, pues recoge únicamente una serie de reseñas críticas sobre diecinueve novelistas que el compilador considera dejados de lado por los editores por no someterse a las «modas» del momento. En cierto modo, pues, «exiliados voluntarios «de los grandes editores por razón de su poética minoritaria. De hecho, en esta antología crítica conviven autores editados por las más importantes editoriales del momento (Planeta, Destino, Noguer, Plaza y Janés), y que concedían los premios más cuantiosos. Entre ellos, Carlos Rojas, que ha obtenido ambos, y Aldecoa, que ha sido considerado siempre como uno de los mejores narradores de su generación. La referencia final de la introducción a un polémico y controvertido libro de Manuel García Viñó, del que el compilador se considera «deudor en la intencionalidad», explica el carácter epigonal y, a mi entender, innecesario, de esta tardía reivindicación en la que andan mezclados autores de todas las tendencias y de distintas generaciones que ni siquiera tienen en común no haber escrito nunca una «novela social» o no haber sido editados por Seix Barral. Para ello debiera, por ejemplo, estar excluido Caballero-Bonald, responsable de ambas «faltas».

Anterior


6.       Teatro español contemporáneo, Madrid, Ed. Nacional, 1974; The Contemporary Spanish Theater (1949-1972). Boston, Twayne Publ., 1975.

Anterior


7.       Dramatists in Perspective: Spanish Theatre in the Twentieth Century, New York St.Martin's Press, Univ. of Wales Press, 1985.

Anterior


8.       O incluso la edición no expurgada de la primera, cuyo autor juzgó necesario ocultarse bajo el anonimato, precaución cuya prudencia vino a confirmar pronto su inclusión en el Indice expurgatorio.

Anterior


9.       Al utilizar el término diáspora, se nos viene a las mientes el corpus romancístico sefardí, incorporado por Menéndez Pidal y por Giménez Caballero, por citar sólo a personas no abiertamente enfrentadas o incluso proclives al régimen, in parte o in toto.

Anterior


10.       Literatura española. Manual de Orientación universitaria. Siglo XX. Madrid-Barcelona, Editorial Rosas. Este manual es ciertamente ejemplar de la tendencia mayoritaria en lo que toca al tratamiento que últimamente se viene dando a la literatura y a los literatos del exilio, términos que -ya se ve- no deben darse como coincidentes sino muy en parte.

Anterior


11.       Luis Rius, León Felipe. Poeta de barro, México, UNAM, 1988, 2ª ed., pág. 147.

Anterior


12.       H. Levin, Refractions. Essays in Comparative Literature, Londres, Oxford University Press, 1966, pág, 62.

Anterior


13.       Hoover Institution, Stanford University. Recojo ese dato en Correspondencia Ramón J. Sender-Joaquín Maurin, 1952-1973, Madrid, Ediciones de la Torre, 1995, pág. 65.

Anterior


14.       Cf. M. Kenny, «Twentieth-century Spanish Expatriates in México: an urban Sub-culture». Anthropological Quarterly, 35, octubre 1962.

Anterior


15.       Elías Díaz, Pensamiento político español, 1939-1973, Madrid, EDICUSA, 1974, págs. 93-108.

Anterior


16.       Cf. la reciente edición de esta novela que ha preparado Manuel Aznar Soler (Barcelona, Alba Editorial, 1995).

Anterior


17.       La comparación realizada en una «carta apostólica» entre la Alemania de Hitler, la Italia de Mussolini y la Segunda República española por el actual Papa Juan Pablo II, coherente con su política de beatificación de mártires de la guerra civil española desde 1983, viene a confirmar dos cosas: una, su interpretación de nuestra historia como nuevo Cruzado nazi-onal en la línea de aquel «faccioso» Pío XI; dos, su falibilidad en cuanto no se refiera a cuestiones pías (cfr. El País [15-noviembre-1994], p. 31 y la irónica glosa de Manuel Vázquez Montalbán titulada «¡Qué cruz!». El País [21-noviembre 1994], p. 72).

Anterior


18.       Una nómina más completa de la dramaturgia exiliada, preparada por M. Aznar Soler, Josep Mengual, Claudia Ortego y Teresa Santa María, puede consultarse en la bibliografía final de este mismo libro.

Anterior


19.       Esta versión teatral está publicada en Manuel Azaña, La velada en Benicarló. Madrid, Espasa-Calpe, Selecciones Austral, 1981, pp. 155-231. Alberto Femández Torres reseña este estreno en «La República en el banquillo». Pipirijaina, 17 (noviembre-diciembre 1980), pp. 50-51.

Anterior


20.       P (rimer) A (cto), «La muerte de Margarita Xirgu». Primer Acto, 108 (mayo 1969), pp. 8-9. Antonina Rodrigo atribuye a la actriz, en conversación con Orestes Caviglia, actor y director argentino radicado en Montevideo, la afirmación siguiente, sumamente expresiva de la tragedia del destierro: «¡Qué sabios eran los griegos: no mataban, exiliaban!» («Margarita Xirgu en el exilio». Cuadernos Hispanoamericanos, 473-474 [noviembre-diciembre 1989], p. 143).

Anterior


21.       Carmen Díaz Castañón, en su libro Alejandro Casona (Oviedo, Biblioteca de la Caja de Ahorros de Asturias, 1990, pp. 227-245), resume la «crítica y polémica» sobre el teatro de Casona y resalta el artículo «Para un arreglo de cuentas con el teatro de Casona», de Ricardo Doménech (Insula, 209 [abril 1964], p. 15) y las críticas sucesivas contra Casona de Ángel Fernández Santos en Primer Acto. En este sentido, me parece también muy elocuente que la revista Cuadernos para el Diálogo, en su número Extraordinario VI (julio 1967), incluya un trabajo de Álvaro del Amo sobre «El teatro de Casona», junto a otras colaboraciones sobre Alfonso Paso y La muralla, de Calvo Sotelo, en una sección titulada «Introducción al teatro de la derecha».

Anterior


22.       Max Aub, La gallina ciega. México, Joaquín Mortiz, 1971, p. 330. En otro momento de su «diario español», Aub anota: «Casona se empeñó en no enterarse de cómo era el mundo en que vivía. Yo hice lo mismo, desde otro punto de vista, y me salió peor. Y España no ha salido del Paso. Al público le basta. Y es lo malo» (ob. cit., p. 332). De La gallina ciega se ha publicado recientemente una reedición, la primera española: Barcelona, Alba Editorial 1995, edición, estudio introductorio y notas de M. Aznar Soler.

Anterior


23.       Entre otros, citemos libros aparecidos en la colección «Teatro» de la editorial Cuadernos para el Diálogo (El adefesio, de Alberti, 1968; El labrador de más aire, de Miguel Hernández, 1968; No, de Max Aub, 1969); en la colección «El Mirlo Blanco» de la editorial Taurus (Teatro de José Ricardo Morales, 1969; Teatro de Max Aub, 1971) y el caso único en la colección Voz Imagen, de la editorial Aymá, de Morir por cerrar los ojos, de Max Aub, 1967.

Anterior


24.       El nombre de Domingo Pérez Minik debe constar como el pionero del estudio de nuestro teatro exiliado, al que dedicó un capítulo titulado «Cinco españoles fuera de España (Grau, Casona, Alberti, Aub, Pedro Salinas)» de su libro Teatro europeo contemporáneo. Su libertad y compromisos. Madrid, Guadarrama, 1961, pp. 493-513 (reedición: La Laguna, Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, colección Ángel Guimerá, serie Ensayos-2, 1992, pp. 503-527, con un prólogo de J. Monleón). A continuación, el mérito corresponde a Ricardo Doménech por «Los trasterrados», sucinto panorama del teatro exiliado que se publicó en un número extraordinario de la revista Cuadernos para el Diálogo, III (junio 1966), pp. 34-36. En este artículo, «cuyos propósitos no eran otros que dejar una primera constancia de este importante quehacer teatral, de su ausencia y de su presencia» (ob. cit., p. 36), Doménech comentaba ante todo obras de Alberti, Aub, Bergamín, Casona y Pedro Salinas. En ese mismo número y en una «Pequeña galería de autores españoles» se editaba Los excelente varones, de Max Aub (ob. cit., pp. 21-24-s).

Anterior


25.       Se publican reseñas críticas del estreno en Primer Acto, 107 (abril 1969), p. 70, y Yorick, 34 (mayo 1969), p. 64.

Anterior


26.       Esa frágil libertad para nuestro exilio literario en aquellos primeros años de la transición democrática se evidencia también al prohibirse un acto en homenaje a León Felipe que iba a celebrarse en el Madrid de 1976, acto para el que María Zambrano escribió un texto que reproduce la revista Cuadernos para el Diálogo, 162, 2a época (5 al 11 -junio- 1976), p. 67.

Anterior


27.       Suzanne Brau, «V Festival de Cultura Española en Burdeos». Insula, 258 (mayo 1968), p. 12.

Anterior


28.       Fruto de esta experiencia española fue la publicación en lengua francesa de un libro escrito por María Casares con el título de Résidente privilegiée. París, Librairie Arthème-Fayard, 1980 (Fabián García-Prieto Buendía y Enrique Sordo lo tradujeros a la lengua castellana con el título de Residente privilegiada: Barcelona, Argos-Vergara, 1981). Rosa María Pereda informó sobre el «Regreso a España de María Casares» en El País (20-julio-1976), p. 32.

Anterior


29.       Sobre ambos estrenos puede consultarse el documentado libro de José Monleón, Tiempo y teatro de Rafael Alberti. Primer Acto-Fundación Rafael Alberti, 1990, especialmente pp. 341-368 y 383-393. Insula informa de su llegada a España, 366 (mayo 1977), p. 2, y de un homenaje a Alberti, en donde recuerda el grito democrático de «Sí, sí, sí, Alberti a Madrid», en 367 (junio 1977), p. 2.

Anterior


30.       He estudiado la censura del esperpento valleinclaniano en «El miedo al esperpento feroz (Valle-Inclán, la censura y la sociedad española del siglo XX» (Ojáncano, 3 (febrero 1990), pp. 3-20) y en mi libro Guía de lectura de Martes de carnaval (Barcelona, Anthropos-Taller d'Investigacions Valleinclanianes, 1992, pp. 81-84).

Anterior


31.       Rafael Conte, «La novela española del exilio». Cuadernos para el Diálogo, XIV Extraordinario (mayo 1969), p. 33, número monográfico sobre «30 años de literatura. Narrativa y poesía española, 1939-1969».

Anterior


32.       R. Doménech, «Aproximación al teatro del exilio», en El exilio español de 1939. Madrid, Taurus, 1977, tomo cuarto (Cultura y literatura), pp. 183-246. En su trabajo, fechado en «Madrid, mayo, l976», Doménech estudia a Alberti, Aub, Casona, Masip, Salinas, León Felipe, Bergamín, Dieste, Morales y Camps, ante todo. Una breve síntesis de este trabajo puede hallarse en «El teatro desde l936», en Historia de la literatura española. Siglo XX, coordinada por J. M. Díez Borque. Madrid, Taurus, 1980, pp. 391-405.

Anterior


33.       César Oliva, «El teatro de los vencidos» en El teatro desde 1936. Madrid, Alhambra, 1989, pp. 133-186. También se refiere brevemente a Rial, Camps y Taibo, ejemplos sin embargo de lo que proponemos llamar «segundo exilio».

Anterior


34.       G. Wellwarth, «Los dramaturgos españoles del exilio». Cuadernos Americanos, 2 (marzo-abril 1974), pp. 213-222.

Anterior


35.       Ángel Berenguer, «Veinticinco años de exilio en el teatro español contemporáneo». Insula, 371 (octubre 1977), p. 1 y 10. Berenguer, que se plantea nada menos que «presentar desde la óptica del estructuralismo genético goldmaniano el estudio del teatro español contemporáneo» (p. 10, nota 9), esboza «una tipificación del exilio español de posguerra» (p. 1) y diferencia, a mi modo de ver con acierto, entre «el primer exilio», el de 1939; «el segundo exilio, el de los años 50» (p. 10), y el «exilio interior» (p. 10).

Anterior


36.       María Pilar Pérez-Stanfield, «Un exilio sin exilio en el teatro español vanguardista actual: situación y problemática». Monographic Review / Revista Monográfica, 2 (1986), pp. 127-139. Pérez-Stanfield estudia el «Nuevo Teatro Español» (Ruibal, Nieva y etcétera) como ejemplo de «exilio interior».

Anterior


37.       Paul Ilie, Literatura y exilio interior (Escritores y sociedad en la España franquista). Madrid, Fundamentos, Espiral / Ensayo, 1981. Ilie dedica un capítulo del libro al análisis de «El autoexilio de Juan Goytisolo» (pp. 193227), quien decide abandonar el «exilio interior» franquista para autoexiliarse, actitud que se integra en el «segundo exilio».

Anterior


38.       Antonio Ferres y José Ortega, Literatura española del último exilio. New York, Gordian Press, 1975, p. 7. La nómina de autores antologados, entre los cuales sólo hay dos dramaturgos (Arrabal y Sastre), es la siguiente: Carlos Álvarez, Fernando Arrabal, Odón Betanzos, Germán Bleiberg, José Manuel Castañón, José Corrales Egea, Antonio Ferres, Jaime Gil de Biedma, Ángel González, Juan Goytisolo, Alfonso Grosso, Jesús López Pacheco, Armando López Salinas, Ana María Matute, Ramón Nieto, Blas de Otero, Roberto Ruiz, Alfonso Sastre, Andrés Sorel, José Miguel Ullán, José Ángel Valente y Concha Zardoya.

Anterior


39.       A. Ferres y J. Ortega, ob. cit., p. 8. Resulta significativo que, según su testimonio, Ruibal rechazara ser incluido entre este «último exilio», pues «aunque tiene gran parte de su obra de una u otra manera prohibida en España, rechaza el calificativo y no quiere que bajo esta clasificación de literatura exiliada aparezcan sus obras» (ob. cit., p. 7).

Anterior


40.       «Yo creo que este fenómeno es una consecuencia muy directa de la desesperanza que ha cundido entre una serie de intelectuales que hace años creyeron que en realidad el ambiente en España, para la cultura, se iba a hacer por fin respirable. Esta desesperanza ha sido la que ha hecho que muchísimos intelectuales hayan elegido el camino de un segundo exilio» (Max Aub, La gallina ciega, ob. cit., p. 581).

Anterior


41.       «Sólo un exiliado hizo fortuna, Casona, y esto porque su teatro nunca ha pertenecido al exilio». José Monleón, «El segundo exilio». Primer Acto, 231 (noviembre-diciembre 1989), p. 65. Este texto constituyó una de las ponencias presentadas al Simposio Internacional celebrado entre el 21 y el 25 de noviembre de 1989 en Madrid, reproducido en El destierro español en América. Un trasvase cultural, compilación de Nicolás Sánchez-Albornoz, con la colaboración de María Teresa Pochat. Madrid, Sociedad Estatal Quinto Centenario-Instituto de Cooperación Iberoamericana, 1991, pp. 251-256.

Anterior


42.       J. Monleón, ob. cit., p. 64.

Anterior


43.       J. Monleón, ob. cit., p. 65.

Anterior


44.       J. Monleón, ob. cit., p. 65. Monleón publicó una entrevista con Bergamín («Bergamín, un dramaturgo sin público») en Primer Acto, 198 (marzo-abril 1983), pp. 41-47.

Anterior


45.       M. Mendoza López, «Teatro», en AA. VV., El exilio español en México, 1939-1982. México, Fondo de Cultura Económica, 1982, pp. 633-646.

Anterior


46.       J. Monleón, «La gallina ciega, de Max Aub». Primer Acto, 201 (noviembre-diciembre 1983), pp. 43-44.

Anterior


47.       J. Monleón, «Teatro español de México». Primer Acto, 201 (noviembre-diciembre 1983), pp. 36-39. El estreno de El juglarón, de León Felipe, anunciado para el 8 de febrero de 1984, no llegó a realizarse.

Anterior


48.       J. Monleón, «El teatro del exilio español en México». El Público, 1 (octubre 1983), p. 4.

Anterior


49.       El sábado 28 de enero de 1984 se realizó una sesión especial sobre Andújar y el domingo 29 otra sobre Morales. Se anunciaba también una conferencia del propio Monleón sobre la dramaturgia de Algarra, Vilalta y Camps, así como una lectura de escenas de El gran tianguis, de este último (J. Monleón, «Ciclo de exilio». Diario 16 [28-enero-1984], p. XI de la Guía Fin de Semana).

Anterior


50.       «Lectura pública a cargo del grupo dirigido por Antonio Joven, en el Teatro de la Exposición del Exilio Español en México, celebrada en el Pabellón de Cristal, sito en el Retiro madrileño» (M. Andújar, «Mi teatro», en Teatro. Jaén, Diputación Provincial de Jaén, 1993, p. 241).

Anterior


51.       A la inauguración asistieron, entre otros, el alcalde Pasqual Maragall y Josep Tarradellas, ex-presidente de la Generalitat, según informan los diarios La Vanguardia («Exposición sobre el exilio español en Méjico» [11-abril-1984], p. 35) y El País («Inaugurada la muestra sobre el exilio en México» [11 -abril- 1984], p. 24).

Anterior


52.       P(rimer) A(cto), «Morir del todo en Barcelona». Primer Acto, 202 (enero-febrero 1984), p. 108. X(avier) F(ábregas) publicó una reseña crítica de este estreno barcelonés con el título de «El exilio de españoles en Méjico, motivo de evocación dramática». La Vanguardia (12-abril- 1984), p. 36.

Anterior


53.       Entre los libros de Monleón sobre el tema destaquemos El teatro de Max Aub (Madrid, Taurus, 1971) y Tiempo y teatro de Rafael Alberti (Madrid, Primer Acto-Fundación Rafael Alberti, 1990).

Anterior


54.       Mencionemos, entre otros, los de M. Aznar Soler (Max Aub y la vanguardia teatral. Escritos sobre teatro, 1928-1938. València, Universitat de València, 1993), Hub Hermans (El teatro político de Rafael Alberti. Salamanca, Universidad de Salamanca, 1989), Estelle Irizarry (La creación literaria de Rafael Dieste. La Coruña, Ediciós do Castro, 1980, y Estudios sobre Rafael Dieste. Barcelona, Anthropos, «Memoria Rota»-33, 1993), Silvia Monti (Sala d'attesa. Il teatro incompiuto di Max Aub. Roma, Bulzoni Editore, 1992), Pilar Moraleda García (El teatro de Pedro Salinas. Madrid, Pegaso, 1985, y Temas y técnicas del teatro menor de Max Aub. Córdoba, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba, 1989) y Gregorio Torres Nebrera (El teatro de Rafael Alberti. Madrid, Sociedad General Española de Librería, colección «Temas», 1982).

Anterior


55.       Por ejemplo, José Bergamín, un teatro peregrino, número monográfico sobre el dramaturgo de los Cuadernos El Público, 39 (abril 1989) o José Ricardo Morales, monográfico de Anthropos, 133 (junio 1992), coordinado por M. Aznar Soler.

Anterior


56.       Los lamentablemente desaparecidos Cuadernos El Público dedicaron dos números monográficos a protagorustas de nuestro exilio teatral: Margarita Xirgu. Crónica de una pasión (36 [octubre 1988]) y Cipriano de Rivas Cherif. Retrato de una utopía (42 [diciembre 1989], coordinado por Juan Aguilera Sastre y M. Aznar Soler. Añadamos también Margarita Xirgu, 1888-1969, catálogo de la Exposición del Centenario (Madrid, Ministerio de Cultura, 1988) y la biografía de Antonina Rodrigo sobre Margarita Xirgu (Madrid, Aguilar, 1988).

Anterior


57.       Marléne y Frédéric: Serralta, «Teatro del exilio español en Francia: el caso de Toulouse», en Actas del I Encuentro Franco-Alemán de Hispanistas (Mainz, 9-12-marzo-1989). Mainz, Vervuert, 199 1, pp. 144-151.

Anterior


58.       Anotemos las ediciones preparadas por Gregorio Torres Nebrera de De un momento a otro. El adefesio (Madrid, Cátedra, 1992) y de El hombre deshabitado. Noche de guerra en el Museo del Prado (Sevilla, Alfar, 1991), obras de Alberti, así como la edición de Pilar Moraleda García del Teatro completo de Pedro Salinas (Sevilla, Alfar, 1992), por ejemplo.

Anterior


59.       Max Aub, San Juan. Barcelona, Anthropos, número 32 de la colección «Memoria Rota. Exilios y Heterodoxias», 1992.

Anterior


60.       Se trata de Cuatro imposibles (Colón a toda costa y tres obras en un acto: El oniroscopio, La corrupción al alcance de todos y Miel de abeja), de José Ricardo Morales, edición de Claudia Ortego, y de La libertad en el tejado, de María Teresa León, edición de M. Aznar Soler. Por otra parte, la publicación de En aquella Valencia, novela inédita de Esteban Salazar Chapela en edición de Francisca Montiel Rayo, inaugura la colección «Ipanema», dedicada a la narrativa exiliada.

Anterior


61.       Corpus Barga, «Apuntes a Goethe», en Crónicas literarias, edición de Arturo Ramoneda Salas. Madrid, Júcar, 1985, p. 352.

Anterior


62.       Salieron cuatro mineros (de 1959 a 1968). En México inicia su exilio Lorenzo Varela antes de su paso a Buenos Aires con una importante actividad ligada a la revista de Octavio Paz Taller. En 1953 se crea el Patronato de Cultura Gallega de México. Cfr. Martínez López, Ramón: «La Literatura Gallega en el exilio» en El exilio español de 1939, Madrid, Taurus, 1978, vol. VI, pp. 258-323.

Anterior


63.       Losada, Basilio: «La literatura» en Los Gallegos, Madrid, Istmo, 1976, p. 301.

Anterior


64.       El Periódico de la Federación de Sociedades Gallegas, Galicia, aglutinador de los antifascistas españoles y argentinos bajo la dirección de Eduardo Blanco-Amor, es el principal promotor del Congreso, que fue finalmente prohibido, por las autoridades argentinas. (Galicia, números de julio y agosto de 1937). Desgraciadamente, no todo eran apoyos a la República entre la prensa gallega de Buenos Aires; así uno de los periódicos más importantes, El Correo de Galicia, se pone del lado de los sublevados, que reciben el apoyo de importantes sectores del Centro Gallego.

Anterior


65.       Vid. M. Quijada: «Los españoles de la Argentina ante la Guerra Civil Española. Instituciones de la comunidad» en AA. VV., Inmigración, Integración e Imagen de los Latinoamericanos en España (1931-1977), Madrid, 1988, pp. 79 y ss. En Galicia (22-9-1936) más de 300 intelectuales argentinos y uruguayos expresan su solidaridad con el sufriente pueblo español: «Voces de verdadero pensamiento sudamericano». Vid. también las ponencias de Raúl González Tuñón y Cayetano Córdoba Iturburu en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, apud. Aznar Soler, M. y Schneider, L.M.: Actas, ponencias, documentos y testimonios, València, Generalitat Valenciana, Conselleria de Cultura, Educació i Ciència, 1987, pp. 41, 73, 87 y 97. Y en Galicia (Federación Buenos Aires, 20-9-1936, p. 1.) el texto de la carta enviada por más de una treintena de escritores argentinos al general Cabanillas protestando pot el asesinato de Lorca con el significativo título: «Contra la barbarie fascista». Entre los firmantes figura J.L. Borges.

Anterior


66.       Blanco-Amor, Eduardo: «Carta abierta al director de La razón»:

«No creo que ningún español de extracción popular -y yo me honro con ser un español del pueblo- tenga interés alguno en leer los insultos que diariamente se infieren, desde el extranjero, al legítimo gobierno de su país; de enterarse de cómo se escarnece a un pueblo nobilísimo, que se inmola en sacrificio innumerable para salvar los pocos girones de dignidad civil que le van quedando al mundo en este momento repugnante de su historia». Galicia, 13-12-1936 (El subrayado es mío)

Anterior


67.       Carmen Muñoz de Dieste (Entrevista con el autor del presente trabajo, La Coruña, 1 de abril de 1986).

Anterior


68.       Timerman, Jacobo: «¡Ay Carmen Maura!», El País, 9-1-1991

Anterior


69.       Las relaciones entre exiliados y los anteriores núcleos de la emigración resultaron a veces problemáticas y polémicas, como veremos al hablar de Castelao. Dña. Carmen Muñoz de Dieste me confirmó este carácter problemático en la entrevista ya citada al referirse al caso de Blanco-Amor: «Al llegar nosotros a Buenos Aires en 1939, hemos visto bastante a Blanco-Amor, pero casi siempre en fiestas de las Sociedades Gallegas, actos culturales o reuniones expresamente convocadas para algún fin. Pero no solía concurrir a la Peña del café Tortoni, en que se reunían Seoane, Dieste, Otero Espasandín, Antonio Baltar, Colmeiro, Lorenzo Varela, Cuadrado, Serrano Plaja, Attilo Rossi -un exiliado italiano que había adoptado Galicia como su patria de exilio- y amigos argentinos como Frontini, Baudizzone, Guillermo de Torre, acudiendo unos u otros según los días y ocupaciones; pero los mis fijos eran Seoane, Dieste (conmigo), Rossi, Varela... Es decir, Blanco-Amor siguió cultivando sus amistades de antes y no hizo especial amistad con ninguno de los exiliados, aunque se llevaba bien con todos». Más información sobre el tema en I. Díaz Pardo (prólogo al estudio de Blanco-Amor: Castelao Escritor, Sada, Edic. do Castro 1986, pp. 5-22).

Anterior


70.       En este sentido se crea en noviembre de 1944 el Consello de Galicia, fundado en Montevideo por los diputados gallegos Castelao (Presidente), Alonso Ríos, Elpidio Villaverde y Suárez Picallo. Para un acercamiento más directo al tema puede consultarse el trabajo de Baldomero Cores Trasmote: Ramón Suárez Picallo. Socialismo, Galleguismo, y acción de masas en Galicia, Sada, Ed. do Castro, 1983, pp. 201-225. Indispensable el testimonio de Isaac Díaz Pardo, en un prólogo al trabajo póstumo de E. Blanco-Amor: Castelao escritor, Sada, Fd. do Castro, 1986.

Anterior


71.       Los periódicos y revistas constituyen una importante página de la cultura gallega en el exilio, tomando el término en su sentido más amplio: a mi modo de ver tan exiliado es el autor que huye de la represión política como el llamado emigrante que huye de la guerra de África o del hambre y la miseria de los «foros». Más terrible a veces el segundo por carecer de una conciencia clara de su situación. Volvemos a insistir en la importantísima labor del órgano de la Federación de Sociedades Gallegas (Galicia).

Anterior


72.       Resulta revelador el testimonio de X.L. Franco Grande: Os anos escuros, 1, Vigo, E. Xerais de Galicia, en cuyo prólogo X.L. Méndez Ferrín se puede leer: «Pro esta práctica brillante ficou en boa parte invalidada ao ser liquidado o Partido Galeguista polo piñeirismo, así come rachados os vínculos co nacionalismo de América, e sobre todo con Consello de Galiza, órgano político supremo, que como a Generalitat e o Goberno Vasco, era a expresión simbólica da legalidade democrática nacional, e equiparábel ao noso goberno autónomo no exilio». (p. 13). Para los no familiarizados con la cultura y la política gallega contemporánea habría que señalar que «piñeirismo» deriva de la figura de D. Ramón Piñeiro, une de los intelectuales más significativos de la cultura gallega de posguerra en el interior. No es este el lugar idóneo para contradecir las afirmaciones de Méndez Ferrín, pero quien suscribe debe dejar constancia de su deuda desde los lejanos años de la Compostela de 1967-68 y de la mano de Salvador García Bodaño con D. Ramón y su magisterio personal de la cane Gelmírez.

Anterior


73.       Cfr. Molina, César Antonio, Prensa literaria en Galicia (1920-1960),Vigo, E. Xerais, 1989, (pp. 478-498).

Anterior


74.       «Las colecciones «Pomba» y «Camino de Santiago» de Nova representan otros tantos intentos de hacer presencia viva de Galicia en el mundo», según testimonio del propio Arturo Cuadrado, en entrevista personal celebrada en la sede de la Federación de Sociedades Gallegas en Buenos Aires en julio de 1985. Nacido en Denia (1904), vive unido a la cultura gallega desde 1920 en que se traslada la familia a Santiago, tras la muerte del padre. Publicó los libros de poemas Aviones, (Valencia, 1937), Soledad imposible y Amar sin Amor (Edic. Botella al Mar), así como innumerables introducciones y prólogos de las obras aparecidas en las editoriales citadas y la «hoja» Resol, divulgadora de poesía clásica y vanguardista. distribuida gratuitamente par las «feiras» de los pueblos gallegos en 1935; siendo asiduo de la tertulia del Derby, a la que acudió García Lorca en su viaje a Galicia en 1932. (cf. Ian Gibson en su monumental biografía de Lorca vol. II, p. 178, si bien Gibson invierte los apellidos de la familia: Moure es el apellido de la madre, originaria de A Golada, en la comarca coruñesa de Bergantiños). Mi infancia son recuerdos del nº 10 del Inferniño de Abaixo (hoy calle de la Trinidad), detrás del actual palacio de la Xunta de Galicia en Santiago, último domicilio de la editorial Nós, con el rostro de Arturo, pintado por Colmeiro, velando desde la pared los sueños infantiles.

Anterior


75.       Luis Seoane, Buenos Aires, Ed. Alborada, 1969

Anterior


76.       Aunque geográficamente distante -vive en México- coincide con los planteamientos editoriales que venimos señalando Alejandro Campos, que tomé el heterónimo del pueblo del que huyó: «Finisterre», entre cuyos méritos está el ser editor de León Felipe.

Anterior


77.       Seoane es además un teórico del arte que practica; como obra teórica, aparte el corpus expuesto en artículos y conferencias, hay que destacar su tratado: El arte mural. La ilustración, Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1974. Estudios de conjunto se pueden encontrar en los monográficos de Grial, nº 65, julio-agosto-septiembre, 1973 y Luis Seoane. Compromiso e paixón creadora, extra número 4 de A Nosa Terra, diciembre 1985.

Anterior


78.       La revista, «Boletín quincenal dos escritores galegos antifeixistas», editada en Barcelona desde abril de 1937, dirigida pot Castelao, R. Dieste y Carmen Muñoz. X. Lois García realizó una edición facsímil, Sada, Ed. do Castro, 1990; cfr: Rodríguez Fer, Claudio: Rafael Dieste. Guerra Literaria, Sada, do Castro, 1991

Anterior


79.       La primera edición sale en 1944 en la editorial «As Burgas».

Anterior


80.       Costa Clavell, Xavier: Castelao entre la realidad y el mito, Barcelona, Plaza y Janés, 1986, p. 92. Blanco-Amor en su trabajo póstumo: Castelao escritor, fechado en Buenos Aires en 1950, tras la cercana muerte del «rianxeiro», expresaba la emoción del libro en el contexto del exilio bonaerense: «...xunto ao seu grande valor literario e con principalía sobro dil, configura un completo idearium. Tense dito que é a Biblia do galeguismo. Eu penso que será a Biblia galega e que a su lectura terá de sere texto obrigatorio nas escolas da nosa terra liberada» (edic. dos Castro, 1986, p. 96).

Anterior


81.       Buenos Aires, Ed. Nós, 1949. Castelao fallece el 7 de enero de 1950.

Anterior


82.       Buenos Aires, Edic. Galicia, 1966 (2 Vol., 1468 pp.; prólogo de Claudio Sánchez Albornoz), obra esencial sobre el tema, aunque con ciertas limitaciones metodológicas. También, Antonio Pérez Pardo: Los gallegos en Buenos Aires, Buenos Aires, Ed. La Bastilla.

Anterior


83.       Santiago de Chile, Edic. del Pacífico, 1952. Un breve acercamiento en nu trabajo «Eduardo Blanco-Amor xornalista» en E. Blanco-Amor, Santiago, Xunta de Galicia, 1993 (Coordinador, Anxo Tarrio), pp.25-66.

Anterior


84.       Castelao, impresionado pot la profesionalidad mostrada en sus actuaciones, escogió para la puesta en escena a la «Compañía Gallega Maruja Villanueva».

Anterior


85.       Aparecen en su primera versión castellana (Buenos Aires, edic. López Negri 1954) con el Título de Farsas para títeres; se reeditan en 1962 en México y en Edicusa en 1976. Al regresar publica su teatro en gallego: Farsas para títeres (1973) y Teatro pra a xente (l974).

Anterior


86.       Otero Espasandín, J. Alfar, Montevideo, 1947, (2ª edición: Madrid, Hiperión, 1979).

Anterior


87.       Buenos Aires, Viau y Zona, 1936 -el primero y Emecé 1942, -el segundo de los títulos-.

Anterior


88.       Nova Galiza, nº18, julio-agosto de 1938, pp. 7, 8 y 9; los «Cantos...» aparecieron fragmentariamente en Buenos Aires en el periódico de la Federación de Sociedades Gallegas, Galicia, 20-VI-1946, p. 1.

Anterior


89.       Buenos Aires, Ediciones Galicia (Centro Gallego), 1956.

Anterior


90.       Vázquez Cuesta, Pilar, op. cit. p. 848.

Anterior


91.       Buenos Aires, Nova 1942. Antes de llegar a Buenos Aires había pasado una temporada en México colaborando en la revista Romance, donde publica algunos poemas.

Anterior


92.       Buenos Aires, Editorial Argentina de Música, 1944

Anterior


93.       Buenos Aires, Botella al Mar, 1954. La obra poética de L. Varela se halla incompletamente recogida en Poesía, Sada, Edic. do Castro 1979.

Anterior


94.       Buenos Aires, Ed. Anxel Casal, 1952. Ediciós do Castro edita la poesía de Seoane, con un prólogo de Basilio Losada, (1977). Pilar Pallarés realiza un buen acercamiento a Fardel en extra. nº 4 de A Nosa Terra, ya citado, pp. 29-36.

Anterior


95.       Seoane, L. poética citada por Martínez López, R., op. cit., p. 297. y Ed. do Castro, «Dedicatoria» a Obra poética, ed. cit, p. 31

Anterior


96.       Buenos Aires, Botella al Mar, 1956

Anterior


97.       Buenos Aires, Nova, 1943

Anterior


98.       Irizarry, E.: La creación literaria de Rafael Dieste, Sada, Do Castro, 1980, p. 102.

Anterior


99.       Buenos Aires, Rueda, 1948

Anterior


100.       Barcelona, Destino, 1963.

Anterior


101.       Allegue Otero, Gonzalo: Eduardo Blanco Amor. Diante dun xuíz ausente, Vigo, Nigra, 1993

Anterior


102.       Carballo Calero, Ricardo: Historia da literatura Galega contemporánea, (2ª edic.), Vigo, Galaxia, 1975, p. 716. Para una bibliografía completa, se puede consultar el riguroso estudio de Xavier Carro: A obra literaria de Eduardo Blanco-Amor, Vigo, Galaxia 1993, y Anxo Tarrío «A narrativa de Eduardo Blanco-Amor», op. cit. pp. 121-142.

Anterior


103.       A manera de orientación, Martín de Ugalde señala que en 1857 todavía el 52% de la población de los cuatro territorios del sur vasco hablaban en euskara, mientras que en 1973 apenas alcanzaban al 23%. (Catalunya, Euzkadi, Galicia. Tomo VI de la obra dirigida per José Luis Abellán El exilio español de 1939. Taurus. Madrid, 1978).

Anterior


104.       No obstante tampoco debe idealizarse aquella situación, ya que los habitantes de los tres territorios integrados en el Estado francés se han caracterizado siempre por su conservadurismo. Hecho que les llevaba a justificar el franquismo y a ver a los núcleos de exiliados como una auténtica amenaza comunista.

Anterior


105.       Se trata de una obra en cuatro tomos, publicados por Espasa-Calpe en 1935, 1942, 1945 y 1947.

Anterior


106.       Eusko Literaturaren Historia (Historia de la Literatura Vasca). Editorial Lur. Donostia, 197 1. pág.72.

Anterior


107.       Por supuesto, no fue el único intento. Así Jon Oñatibia y Andoni de Arozena publicaron a caballo entre Caracas y Nueva York la revista Argia (Luz) de 1946 a 1948. En Buenos Aires se publicó Euskaltzaleak, dirigida por Iñaki de Azpiazu, a partir de 1954.

Anterior


108.       Euskal Kulturaren zapalketa, 1956-1981 (La opresión de la Cultura Vasca). Editorial Elkar. Baiona, 1984.

Anterior


109.       Editorial Ekin (Insistir). Buenos Aires, 1943.

Anterior


110.       Editorial Pizkunde (Renacimiento). México, 1945. La obra viene adaptada al castellano por Germán María Iñurrategi, en una edición lujosa para la época, con numerosas ilustraciones y partituras.

Anterior


111.       «Aproximación a la literatura vasca de la guerra civil y el exilio a través de la prensa (1936-1956)». La cultura del exilio vasco II Editado por José Ángel Ascunce. Donostia, 1994. Pág.32.

Anterior


112.       Biarritz, 1947. Inicialmente la publicación de este libro había sido anunciada en la editorial Pizkunde de México, bajo el título de Urrundik. Guda Oroi (Desde lejos. Recuerdos de guerra).

Anterior


113.       Imprenta Hispania. El Salvador, 1945.

Anterior


114.       Editorial Pizkunde. México, 1946.

Anterior


115.       Editorial Ekin. Buenos Aires, 1946.

Anterior


116.       «Jon Andoni Irazusta eta Euskalerriko elaberri errealista» (Jon Andoni Irazusta y la novela realista del País Vasco), en la obra colectiva Gerraosteko literatura (Literatura de la posguerra). Gauzontza Sorta. Labayru lkastegia. Bilbao, 1989.

Anterior


117.       Además, en 1948 se edita en Chile una segunda colección de cuentos de Pedro Ormaetxea, Bigarren ipuintxoak (Segundos pequeños cuentos), y en París Leoi kumea (La cria de león) de «Orixe». Asimismo, hay que mencionar la antología de Jorge de Riezu, Flor de canciones populares vascas, publicada en Ekin de Buenos Aires.

Anterior


118.       Ekin. Buenos Aires, 1948.

Anterior


119.       Editorial Ekin. Buenos Aires, 1950.

Anterior


120.       En 1949 sólo se publicaron las dos primeras partes del poema (Editorial Aranzazu. Oñati, 1949). La tercera, que transforma toda la significación aparentemente religiosa de la obra, aparecería en 1955, en Euzko Gogoa de Guatemala.

Anterior


121.       Editorial Itxaropena. Zarautz.

Anterior


122.       Radio clandestina del PNV.

Anterior


123.       Un vasco en la posguerra. Diario 1939-1971. Editorial La Gran Enciclopedia Vasca. Burgos, 1977.

Anterior


124.       Garmendia, Elixabete: «Yon Etxaide: garai ilunetan idazle». (Yon Etxaide: escritor en los tiempos sombríos). Zeruko Argia. 827. Donostia, abril de 1979. Pág.22.

Anterior


125.       Pastor, Robert: Euskal-Herria en Venezuela. Op.cit., pág. 298.

Anterior


126.       Declaraciones recogidas en Euzkadi, nº 100. Bilbao, 2 de noviembre de 1978.

Anterior


127.       Anónimo: «Las publicaciones y la información en la clandestinidad». Euzkadi, nº100. Op. Cit.

Anterior


128.       Martín de Ugalde, El exilio español de 1939. Op.Cit. Pág. 242.

Anterior


129.       El exilio español de 1939. Op. Cit. Pág. 244.

Anterior


130.       Baiona, 1957.

Anterior


131.       Esta obra será editada en 1959 por Gure Herria.

Anterior


132.       Gráficas Darracq.

Anterior


133.       (Escritores vascos, hoy) Editorial Jakin-Caja Laboral Popular. Onati, 1977. Hay que indicar que en sus listados Torrealday prescinde de aquellas publicaciones que posean menos de quince páginas y las numerosas separatas de revistas, por ejemplo de Eusko Gogoa, que se difundían igual que si se tratase de libros, así como de las obras infantiles de menos de veinticinco.

Anterior


134.       Askatasun garratza (Amarga libertad). Antzerti Zerbitzua, nº 56. Donostia, 1983.

Anterior


135.       Ekin, 1962.

Anterior


    Las literaturas exiliadas en 1939
     edición de Manuel Aznar Soler
Página principal Enviar comentarios Ficha de la obra Índice de la obra Anterior Arriba
Marco legal