 Desandar lo andado (1993-1996)
 ¿Pero tú qué te crees, niño?
Desandar lo andado es dar un quiebro, es deslizarse por la cortadura, no con la insensata ilusión de llegar a coincidir consigo mismo —¿quién hay ahí?—, sino con la idea menos mercurial de sopesar las encrucijadas donde ya se estuvo —quizá sin llegar siquiera en aquel entonces a percibirlas como encrucijadas. Yo estaba destinado a tal desasosiego. El tiempo transcurría lento como el aceite: abracé una encina previa a toda reconstrucción. Mesetas, mesetas verecundas, láminas de sigilo desde donde organizar un retorno. Una reconstrucción.
 Vigor híbrido
| «Husmeo, ansioso, el sudor de una sorpresa» |
| José Luis Rodríguez García |
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¿La revolución —blanca playa, casa blanca, lancinante fulgor que enceguece— acabaría invistiéndose de los desvaídos prestigios de la tuberculosis? ¿Santificaremos el cansancio con tal de preservar el dudoso lustre de un gesto decadente? Dulce es el bálsamo del desengaño, pero pronto mineraliza piel y músculos en un rictus terrible. No hay ninguna dignidad intrínseca en el perdedor. Me niego a juzgar la pandemia con las categorías de la elegancia. El peñasco que se derrumba no metamorfosea mágicamente las cualidades de la arena. Mis turbias alamedas rebosan anticuerpos contra la infección de la melancolía, incluso cuando ésta pretende coronarse con un tallo de enredadera arrancado del costado perenne de Hölderlin. Eso es hacer de la necesidad virtud, me dices. Pero quién conoce, en nuestro cosmos desagregado y renqueante, virtudes que provengan de origen diferente. Los ágiles pétalos del bautismo se abren, debajo no hay sino más pétalos. No encontraré a mis compañeros muertos cerca de ningún cadáver.
 Del inacabamiento, la libertad
1. Punto de partida: el mal. No puede ser otro. El mal, el sufrimiento, la destrucción: la intolerabilidad del mundo en su estado actual. 2. El mundo tal como es resulta inaceptable; no se puede vivir sin desear otro estado del mundo y sin luchar por él. 3. No podemos ni caer en la ingenuidad criminal de desear un paraíso sobre esta Tierra, ni resignarnos al infierno sobre ella. No somos seres paradisiacos; pero la vida carece de sentido sin resistencia al mal. 4. Existe lo sagrado, pero no hay trascendencia. 5. Necesitamos orar (ponernos en conexión con ese sagrado): pero no a ningún Dios. No hay tal Dios. 6. Ojos cerrados, ojos abiertos: el poema es una forma de oración. La meditación sobre un texto esencial es una forma de oración. El recogimiento y el encuentro con nosotros mismos puede ser una forma de oración. El coito puede ser una forma de oración. Sin embargo, no hay textos sagrados ni poemas sagrados. 7. Si lo sagrado está en algún sitio, yo lo localizo en la vinculación. Los vínculos son internos a este mundo. 8. El lenguaje es, para nosotros —carne que habla—, la primera y más fundamental forma de vinculación. 9. Nada hay sagrado en las obras del hombre; sí en los vínculos. 10. Los vínculos que unen a los ciudadanos en la asamblea y a los amantes en el lecho; los vínculos entre el pasado y el futuro, y entre la memoria de uno y la de los demás; los vínculos entre uno mismo y su propia experiencia; entre el acto y sus consecuencias; entre los genes del hombre y los del pez; entre el agua que me constituye y el agua del océano. Los vínculos son internos a este mundo. 11. Nada puede reconstruirse a partir de su centro: sólo de sus orillas. Me tomo la libertad de tal desplazamiento. 12. El cielo del materialismo no está huero: es también un espacio para la epifanía de lo sagrado, para el despliegue del poder de creación de los seres humanos. (La crítica marxiana de la religión se aplica a la idea de Dios, no a la experiencia de lo sagrado). 13. La historia no recibe sentido de una Historia Sagrada acaecida una sola vez y para siempre: no tiene otro sentido que el que nosotros consigamos darle. 14. No somos siervos de un Creador: nosotros somos los creadores, lo queramos o no, para bien o —mucho más a menudo— para mal. Esa nuestra condición no cambiará un ápice por pretender ignorarla. 15. Ojos cerrados, ojos abiertos: nadar siempre a favor de la corriente es un criterio fácil. Nadar siempre a contracorriente es mucho más difícil, pero en el fondo también es fácil. Lo verdaderamente difícil e importante es ser capaz de combinar los movimientos en contra de la corriente y a su favor, para culebrear hasta el lugar de nuestro deseo. 16. El que lleva la linterna debe tener el cuidado suficiente como para apagarla cada trecho, y siempre un rato en cada encrucijada. Para no confundir a quienes podrían tener la tentación de seguirle. 17. En una de las salas del museo diocesano de la catedral de Tarragona, dos figuras yacentes como nunca había visto. Un hombre y su mujer, una mujer y su hombre (él de la familia Montagut, ella de la familia Ça Terra, en una escultura fechada hacia 1330). Él caballero con armadura, ella dama de largas vestiduras. Lo insólito: en su sueño de piedra, más allá de la vida, vueltos el uno hacia el otro. Los guarda un pequeño perrito de piedra a sus pies. 18. Del abismo y el fondo sin fundamento, la contingencia. 19. Del inacabamiento, la libertad. 20. Entre esos dos jirones, el espacio de lo propiamente humano, que percibimos cuando logramos deshacernos de la mortal ilusión de fundamento y la mortal ilusión de acabamiento.
 Antes hay una larga incertidumbre
Considero que el aprendizaje más difícil, con diferencia, es el de nuestra posición respecto al enigma, nuestro trato con él. Un enigma no es lo mismo que un secreto: no lo retraemos de ninguna terraza, existe por sí mismo. No lo hacemos nuestro, no lo compartimos, ni querríamos concederle el violento estatuto de una interpretación. Emplazado en el centro de cualquier saber, el enigma vehicula su impulso en un movimiento espiral. Como el buceador en la laberíntica caverna submarina, hay que evitar rozar las paredes o el fondo: el finísimo fango apagaría fatalmente el resplandor de la linterna. Con extrema discreción, el enigma dice solamente: yo estoy aquí. Dejar exento en derredor suyo el espacio del acontecer, sin ningún tipo de expectativa ni de espera, constituye para mí el aprendizaje más difícil.
 Sueño del cuatro de octubre
Tenía que explicar por qué era acertado —y casi inevitable— el aforismo poesía: flujo de vacío. Bajo el patrocinio lacerante de Heráclito de Éfeso, supe desempeñarme con razonable desenvoltura. Ahora camino apretando en la mano esta frase, como un guijarro que hubiese heredado de mi padre condenado a muerte.
 ¿Por qué el gato sabe que la caricia es suya?
| «La poca gente que hay peligrosa en el mundo es la que no reconoce límites; la que ve las fronteras como humo, lo prohibido como niebla, los finales, si mucho, como punto y aparte» |
1. No has llegado, no has llegado ni por fortuna llegarás nunca. 2. Las intenciones no cuentan: cuentan los actos. 3. Las palabras sin acción engendran pestilencia (parafraseo a Blake). 4. Cuenta el poeta que los indios navajos saben que un tejido no debe ser nunca perfecto: ha de dejarse siempre un hilo suelto para que el alma de quien tejió no quede aprisionada en la obra. 5. Intentar la (imposible) perfección de nuestras obras —no digo de nuestros actos—, sin enamorarnos de nuestras propias obras: en ese tenso esfuerzo nos jugamos la dignidad o el envilecimiento de nuestro actuar en el mundo. 6. No tenemos una misión, pero sí que tenemos —decía el poeta— una tarea. Nuestra vida es única e irrepetible; está irremediablemente entrelazada con las demás vidas; puede lograrse o malograrse. 7. Si es así, si estamos arados por el lenguaje hasta el punto en que nuestro ser más vivo es indistinguible de ese surco, entonces el sarnoso poder de la pantalla —hoy en apariencia omnímodo— en realidad es frágil, de una frágil superficialidad. 8. La palabra que cura y la palabra que mata no se han desvanecido: que momentáneamente sean inaudibles las hace, si acaso, más densas en su fuerza. Aquí está en juego algo semejante a la inviolabilidad. La existencia del límite no hace seguramente la vida más fácil, pero sí más digna de ser vivida. 9. Kafka, que estudió Derecho de joven, solía decir que estudiar textos legales era como alimentar el espíritu con aserrín. Por desgracia, las fuentes de aserrín intelectual son mucho más numerosas. 10.
Hay quien dice: «¡me cago en las vanguardias y en la puta que las parió!», sencillamente para no tener que decir: «¿por dónde se sale a la noche, al árbol mineral del cielo, a la resonancia de la primera pregunta?» 11. No escribimos para la historia de la literatura. Escribimos, entre otras cosas, para que en La Habana ese perro atropellado salga con bien del lance. Para que esa delicada concha sobre la arena sepa que lo que la vincula con el trozo de madera pulida es un hemistiquio. La poesía no es un asunto de sentimientos, es una cuestión de inscripciones; no es asunto de deudas, es menester de vinculaciones. 12. Dice el poeta que cada autor tiene el lenguaje que necesita... menos los malos autores, que tienen mucho más del que necesitan. 13. La escalera está podrida, y ni siquiera está claro que arriba se encuentre el alimento necesario. Pero tendrás que aprender a subir por los peldaños de tu sudor. 14. Dejadme llegar con vosotros a la fiesta de las elipsis. 15. Inversión: el saber de los ingenieros se aplica a la construcción de depósitos para la sequía. Y hay suficientes originales como para considerar esto normal. 16. La primera calidad del verdadero poder de dominación estriba en hacerse innombrable. 17. La prepotencia del que no tiene que ponerse de acuerdo con los demás es odiosa. Pero la elegancia del que no tiene que ponerse de acuerdo con los demás es repugnante. 18. Y sin embargo, al final de todos los finales, subsiste una cuestión esencial: ¿con quién estás? ¿Con los asesinos o los masacrados? ¿Con los explotadores o con los explotados? ¿Con los prepotentes o los humillados? ¿Con los verdugos o con las víctimas? 19. En cuanto te quedas de verdad solo, los animales se adelantan hacia ti. 20. El alma es música: pero música inacabada. OBSTÁCULO. ¿Qué estás escribiendo? Un obstáculo. Que quizá pueda ayudarte a desandar lo andado.
 El esplendor de la metamorfosis
Has ganado la punta de maldad que necesitan los buenos para ser auténticamente buenos. Has ganado la pizca de obscenidad que necesitan las mujeres para ser auténticamente misericordiosas. Has ganado la docena de escaleras, recámaras y dobles fondos que necesitan los cerebros para ser auténticamente imaginativos y precisos. Has ganado un par de kilos, pero te sientan como a una diosa anterior a la era de las liposucciones. El cambio, de un día a otro, es infinitesimal. Pero los días se van endeudando con semanas, las semanas imponen normas a los meses, los meses profieren rigurosas últimas advertencias contra los años, imperceptiblemente y sin claudicaciones han pasado cuatro años y eres otra —la misma, claro, y otra—, la metamorfosis se ha cumplido. Cuando te introduces en la cama a las seis de la mañana después de haber trabajado toda la noche y quieres hacer el amor desearía matarte desde luego, pero deseo mucho más aunque me halle confuso como pez arrojado a la luz desde lo más hondo del sueño submarino hasta en tus pliegues más blancos y secretos follarte, amiga dulcísima, mientras va amaneciendo a trompicones en este barrio de cristianos bemeuves y glaciales céspedes ingleses que no hemos elegido y del que esperamos poder escapar pronto. Has esquivado la baba de la muerte prendida a un hilo de risa y de miedo deslumbrante, te has ganado la vida los días en que la vida era tormento y también aquellos en que era juego, estás aquí, intacta y recreada, inconcebible e inconfundible, espejeante en la fuerza algebraica del deseo, en el exacto esplendor de la metamorfosis. ¡Pero qué guapas sois las chicas morenas con los ojos claros! Eres mi mujer y estoy tan orgulloso que tenía que escribir este mensaje para hacértelo llegar, fax mediante, el 17 de diciembre de 1994.
 Según la narración de los pájaros
En el invierno del mundo, el caminante sólo llega donde ya está. En el verano, abandona el lugar donde nunca estuvo.
 Homenaje a Orwell
Siendo Eric Arthur Blair un hombre con un millón de frutales plantados sobre la espalda, no importa tanto que tenga mala dentadura. Es de los que dejan abierta al menos una ventana de la casa, para no olvidar que afuera sigue haciendo frío. Le pongo la palma abierta de mi mano izquierda sobre el corazón.
 Brassaï en el Reina Sofía
¿Pero habría aún un lugar al que huir, veleidades de celebración, una rueda sin eje? La gran lápida vertical cubierta de musgo nos cierra el paso. Hay inercias más destructivas que ningún golpe, que ninguna inmediatez. La cabeza de muerto de Brassaï emerge de las sombras: su teatro carnal alimentó horas de agonía. «Los objetos me han ido elevando hasta su altura», le había dicho Goethe, animal prójimo, y él se lo repitió al anciano de Weimar a los ochenta y tres años. La cabeza de muerto del surrealismo emerge, llamarada de un deseo desarbolado, retráctil, incandescente; timón de una belleza involuntaria, radicalmente curada de nostalgia. Qué envergadura la de este jinete escamoso. El tren avanza hacia atrás, desde el último vagón me gritan: las cosas pueden hacerse de otra forma. La vida puede enlazarse con otra libertad.
 Estrategias
La cuestión es si comenzamos la línea con un cero o con un uno. El método que aconseja tomar como punto de partida la peor hipótesis posible pasa por ser racional y realista. Y en cierto sentido su racionalidad y realismo son incontestables. El problema es que semejante método nos pone en una situación en la cual la peor hipótesis posible adquiere una elevada propensión a abandonar el mundo de las hipótesis para encarnarse en el de las realidades. Los científicos sociales estudian estas profecías que arrastran consigo su propio cumplimiento. Si trato a mi hermano como si fuese un canalla, y le hago saber que lo considero un canalla, casi con toda seguridad se comportará como un canalla. Si señalo a mi vecino que lo considero un enemigo, y actúo como si fuese un enemigo, casi con toda seguridad él obrará como mi enemigo. Si te trato como a un cadáver, sin ponerte la mano encima estoy contribuyendo a matarte. En cada caso, cargándome —eso sí— de racionalidad y realismo. La cuestión es si comenzamos la línea con un cero o con un uno. Gandhi, antes de que comenzase la digitalización del mundo, escribió: «El socialismo comienza con el primer convencido. Si hay uno así se podrán agregar ceros al uno, y el primer cero contará por diez, y cada agregado valdrá diez veces el número anterior. Si no obstante el que comienza es cero —o, en otras palabras, nadie se atreve a empezar— la multiplicidad de ceros también producirá un valor de cero. El tiempo y el papel empleados en escribir ceros serán tan sólo desperdicios». También se puede releer a Monatte, un sindicalista francés de comienzos de siglo: «Cuando llego a un lugar y me dicen que no se puede hacer nada, inmediatamente pienso que está todo por hacer».
 Qué te voy a contar si está sobre la mesa
Mutilada de sabiduría, rugosa dulce, cálida apiadada. No vamos a tolerar que un desorden celular cualquiera nos desbarate la vida. Hay un antes y un después, pero las posibilidades mejores no se extinguen, y una gota de zumo negro nos enriquece la lengua. Afuera encinas, cigüeñas fértiles, trenes que no prevarican, la nieve y todos sus animales blancos.
 Un vestido azul para unos hombros delgados
Hay otra forma de hacer las cosas. El girasol lo sabe. El petirrojo lo sabe. El molino de viento lo sabe. Que el presidente del gobierno no lo sepa es sólo una contrariedad menor —a condición de que nosotros no perdamos la capacidad de desandar lo andado.
 Descansar o ser libres
Cuando la montaña herida se repliega a su calavera de cuarzo, continúa latiendo el corazón. Cuando la noche desjarretada intenta contar sus incontables sacos, sólo una pequeña parte de los cuales contiene
grano comestible, y apenas sabe qué hacer con las manos torpes como cuerdas, ahí sigue la impertérrita almendrita roja desprovista de la ciencia del bien y del mal. Ciudadano corazón: hay que elegir entre descansar o ser libres. Eso lo dijo Tucídides, pero a la exuberancia juvenil de tu ventrículo le suena como una confidencia de la aorta. Ciudadano corazón: en el helado confín donde te mueves, escarcha retráctil, descoyuntada leyenda, ¿estás de veras listo para recibir el viático de tu amarga inmensidad?
 Muro con inscripciones / Todas las cosas pronuncian nombres (1996-1998)
| |  ESTÁ AHÍ, está ahí, nosotros sólo | | | | escribimos lo que estaba ahí, los nombres | | | | como huellas | | | | sin fatiga pronunciadas por las cosas. | | |
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|  SABEMOS ESCAPAR de la cárcel. | | | | Pero somos incapaces de explicar cómo a los presos | | | | y ni siquiera logramos persuadirlos | | | | de que efectivamente estamos | | | | fuera. | | |
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| Y acabamos preguntándonos: | | | | ¿estamos | | | | de verdad | | | | fuera? | | |
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|  PASÓ EL tiempo de las moradas | | | | y de las fundaciones. | | |
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| ¿Inhabitable | | | | esta intemperie? | | |
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| (Si hay voluntad de andar | | | | se encuentran los caminos). | | |
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| Mientras tanto el aguacero | | | | sigue los preceptos de los cardiólogos. | | |
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| |  UN POCO de más, la vida. | | | | Un poco de menos, la vida. | | |
| |  UN ÁRBOL equilibra la montaña; | | | | las huellas errabundas | | | | de un lince, la playa más secreta. | | | | El ser humano equilibra | | | | también algo, pero no lo sabe. | | |
| | «El bien nunca se posa / No tiene nido sólo tiene alas» |
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|  DICES QUE el bien no existe | | | | que en caso de existir no podemos conocerlo | | | | que supuesto conocido no podríamos | | | | de ninguna manera | | | | realizarlo | | |
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| Y no obstante | | | | ninguna de esas razones justifica | | | | dejar de resistir al mal. | | |
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| Mi posición es ésta: | | | | algarrobo, limonero, almendro. | | | | Mi posición es ésta. | | |
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|  LOS PARAÍSOS mienten, | | | | los héroes no hacen falta. | | |
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| Crema de bubango. | | | | Chocos. | | | | Vino blanco seco de Tacoronte. | | | | Queso ahumado palmero. | | | | Bienmesabe | | | | con una copita de malvasía. | | | | Café negro muy prieto. | | |
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| Y en la sobremesa rebatiré a un poeta local | | | | que defiende el carácter paradisíaco | | | | de estas islas. | | |
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|  TIENES QUE decidirte: | | | | o lo real son los movimientos del dinero, | | | | o lo real son los cuerpos de hombres | | | | y mujeres. Irreconciliablemente | | | | esa opción seccionará el mundo. | | |
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| Lo llamaremos lucha de clases. | | |
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| |  DESAPARECEN LAS eras | | | | y se construyen chalés adosados | | | | desaparecen los ríos | | | | y se construyen autopistas | | | | desaparecen los hombres y mujeres | | | | y da miedo mirar oler decir | | | | lo que están construyendo. | | |
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|  ESE MIEDO a ser | | | | succionado | | | | chupado | | | | deglutido | | |
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| gestionado como hueso de aceituna | | | | o sintagma incorrecto | | | | o rara enfermedad | | |
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| ¿no será en el fondo | | | | como sugería el maestro Pasolini | | | | ansia de ser devorado? | | |
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| Semejante celo en la defensa | | | | ¿no delata a veces la pasión de sucumbir? | | |
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|  A TRAVÉS de los versos traducidos entrevemos algo | | | | del poema original | | |
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| comprendemos gozamos y al mismo tiempo | | | | deploramos la pérdida | | |
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| pero ¿habría que lamentar | | | | las pérdidas inevitables? | | |
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| También cuando leemos | | | | el poema en su lengua original hay pérdida | | |
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| vivir es también entrevisión con pérdidas | | | | que no cabe evitar | | |
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| amar es luchar hacia una presencia inasible | | | | y ser buscados por una lucha semejante: | | | | se encuentran antes las luchas que los cuerpos | | |
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sin herida nada queda entero
| | | | dice el poeta | | |
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| somos de lo incompleto | | | | y está bien, está bien, está bien. | | |
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|  NO SE trata precisamente | | | | de asbestosis, cáncer de escroto o intoxicación por disolventes orgánicos | | | | pero también a los poetas nos acechan | | | | peligrosas enfermedades profesionales: | | |
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| cuánta asma causan los versos de Paul Celan | | | | en condiciones de ventilación escasa | | |
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| cuánta cleptomanía por leer mal a Borges | | |
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| cuánta fractura conminuta | | | | en quebrantos relacionados con Juarroz | | |
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| cuánto esguince mal curado | | | | después de tropezar en Luis Cernuda. | | |
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| (Esto en lo que concierne a las grandes dolencias: | | | | los pequeños achaques mejor ni mencionarlos). | | |
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|  EL POETA necesita la antipoesía | | | | El antipoeta necesita la poesía | | |
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| Si tengo que elegir | | | | entre el poeta y el antipoeta | | | | me quedo con el antipoeta | | | | y con el poeta | | |
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| |  CON EL nuevo año, una enfermedad | | | | me debilitó durante varios días. | | | | Tardé en darme cuenta de que era un golpe | | | | de suerte, | | | | un presente de lentitud. | | |
| |  SI EL paisaje es perfecto | | | | hace falta una mosca | | | | si es perfecto el desnudo | | | | una mosca, una mosca | | | | una mosca perfecta | | | | que desbarate todo. | | |
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|  DIGO: | | | | la palabra | | | | in- | | | | esencial. | | |
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| (Las esencias | | | | hay que atraparlas al descuido | | | | aprovechando un instante de distracción. | | | | Y si fallas al primer intento | | | | ya puedes dar por perdida a esa esencia | | | | para siempre). | | |
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|  EL ARTISTA apolítico | | | | reprocha al artista político su politicismo | | | | y que acepte subvenciones | | |
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| El artista político | | | | reprocha al artista apolítico su apoliticismo | | | | y que busque subvenciones | | |
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| Don Gerardo | | | | pensaba que al poeta le convenía más robar fruta | | | | que pronunciar conferencias. | | |
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|  UNA POLÍTICA homogeneizadura | | | | puede acallar las identidudas | | | | e imponer ineptidades sólidas: | | | | ¿a qué precio | | | | a qué costas | | | | seductoras de naufragios? | | |
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| Mejor su curso a la nube, | | | | su libertad al tiempo, | | | | al yo su equívoco. | | |
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|  UN ÁRBOL | | | | con medio cuerpo seco y medio vivo | | |
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| ¿Las ramas luminosamente grávidas | | | | querrían deshacerse de las ramas muertas? | | |
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| Si lo hicieran | | | | el árbol moriría. | | |
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| | «get ready for the future: it is murder» |
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|  EN PAÍSES donde no hay televisión | | | | hay escuadrones de la muerte | | |
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| Donde hay televisión | | | | suele bastar con el fútbol | | | | el body-building
| | | | y los programas-concurso | | |
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| Pero si no basta el fútbol | | | | siempre pueden volver como último recurso | | | | los escuadrones de la muerte | | |
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| incluso en los países donde hay televisión. | | |
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|  EL BIEN ya no es lo que era | | | | el mal ya no es lo que era | | | | la identidad ya no es lo que era | | | | la alteridad ya no es lo que era | | | | la modernidad ya no es lo que era | | | | la posmodernidad nunca fue lo que era | | | | el sujeto ya no es lo que era | | | | el objeto deja mucho que desear | | | | la ciencia ya no es lo que era | | | | el mito de ninguna manera es lo que era | | | | la verdad ya no es lo que era | | | | y la ficción para qué contarles | | |
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| el capitalismo | | | | caníbal | | | | sigue siendo | | | | lo que era. | | |
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| |  SOMOS CASI cuarenta millones de seres humanos. | | | | No digo que sobre nadie. | | | | Somos menos de noventa osos pardos. | | | | Digo que faltan muchos. | | |
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|  LAS ATROCES fotografías de las violaciones | | | | y asesinatos a cuchilladas de las | | | | mujeres timorenses a manos de soldados indonesios | | |
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| ¿fueron tomadas | | | | y sacadas clandestinamente de Indonesia | | | | para apoyar la causa | | | | del sojuzgado pueblo de Timor Oriental | | |
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| o fueron tomadas | | | | y exportadas clandestinamente | | | | para ganar dólares | | | | en las lucrativas redes comerciales | | | | de la pornografía necrófila? | | |
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|  VIVIR ES pasar | | | | de una prisa a una urgencia | | | | de un terror a un naufragio | | | | de un golpe a otro | | |
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| pero sólo vives | | | | si en medio de ese tránsito | | | | sabes construir un nido. | | |
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|  PASAJES | | | | entre la voz y la tos, | | | | sutilezas en el calendario del frío | | |
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| Nidos | | | | en lo vertical, cobijos | | | | sin apoyo, virtud mínima: | | | | los nidos del sosiego | | |
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| La angustia de la falta de estructura | | | | La libertad de la falta de estructura | | | | No sabes | | | | vivir, dije, no sabes | | | | construir nidos | | |
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| Como son imposibles hay que hacerlos despacio | | | | Tan finos hilos | | | | de sosiego, trazo tan tenue, | | | | cobijos sin apoyo | | | | invención | | | | pariente del desierto | | | | nidos en lo inhabitable | | |
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| Los nidos desplomados | | | | Los nidos del sosiego | | |
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| |  NIDOS: LO más habitable | | | | está tejido de andrajos. | | |
| |  Otros dirán elipsis: | | | | los no-lugares donde está la vida. | | |
| | «mujer que existís / para que exista el amor en algún lado» |
| | «mi mujer hecha para alcanzar el encuentro con el presente» |
| |  NO ES posible | | | | encontrarse | | | | con alguien | | | | sin correr el riesgo de no reconocerlo. | | |
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|  LOS LABIOS | | | | no desgastan el cuerpo: | | | | lo recrean | | |
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| La luna nace | | | | cada plenilunio | | |
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| La derrota | | | | no es el final de una lucha | | | | sino el comienzo de otro aprendizaje | | |
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| Hace años que vivimos juntos | | | | pero si abres los ojos ahora | | | | sé que veré una luz desconocida | | |
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|  EL AULLIDO del loco | | | | horada la realidad | | |
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| el parpadeo de la mariposa | | | | sutura la herida | | |
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| lo que queda no es | | | | la mentira de un cuerpo intacto | | |
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| sino un vientre vivo | | | | completado por su fecunda cicatriz. | | |
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|  LOS HOMBRES y mujeres no somos recursos humanos
| | | | Los árboles no son capital natural
| | | | Los animales no son biomaterial
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| y las palabras no son solamente | | | | cuchillos que estrangulan | | | | cuerdas que degüellan | | | | bombas que irradian. | | |
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para Joel Tickner en INTERNET:
poesía de la experiencia pura y dura
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A
| | | | DESESPERADO de su ciudad y sus conciudadanos | | | | se vuelve hacia B en la lejanía | | | | —tan distante que apenas se distinguen | | | | las cúpulas y torres más brillantes— | | | | y le escribe: en tu lejana ciudad | | | | verdaderamente sí que reinan la libertad y la paz, | | | | es un modelo para todos. | | |
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B
| | | | que también desespera de su propia ciudad | | | | y sus conciudadanos | | | | sonríe con amargura para sus adentros | | | | pero resiste porque sabe que en la remota | | | | ciudad de C
| | | | es donde resplandecen verdaderamente | | | | la libertad y la paz ejemplarmente | | | | para todos. | | |
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| A C solamente lo salva | | | | de la desesperación irremediable y absoluta | | | | saber de buena tinta que la distante ciudad de A
| | | | —tan lejana que apenas se vislumbran | | | | las cúpulas y torres más brillantes— | | | | es un ejemplo vivo de que en una ciudad al menos | | | | reinan la paz | | | | y la libertad | | | | en realidad | | | | de verdad. | | |
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dedicado a los criminales
que nos gobiernan
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| |  LA OVEJA padece | | | | encefalopatía espongiforme ovina | | | | La vaca devora a la oveja | | | | y contrae | | | | encefalopatía espongiforme bovina | | | | La cabra devora a la vaca | | | | y contrae | | | | encefalopatía espongiforme caprina | | | | El cerdo devora a la cabra | | | | y enferma | | | | de encefalopatía espongiforme porcina | | | | El gato devora al cerdo | | | | y no escapa | | | | a una encefalopatía espongiforme felina | | | | El perro devora al gato | | | | y como pueden imaginar ustedes | | | | encefalopátase espongiforme, caninamente | | | | El hombre devora al perro | | | | y contrae | | | | encefalopatía | | | | espongiforme | | | | inhumana. | | |
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en los días en que se juzgaba a Scilingo |
| |  CUÁNTOS FUERON | | | | Cuántos fueron | | | | No basta que me digan treinta mil | | | | Yo necesito saber | | | | si 29.998 | | | | ó 30.112 | | | | Díganme cuántos fueron | | |
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|  LAS MADRES de la Plaza de Mayo se volvieron | | | | Abuelas de la Plaza de Mayo | | |
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| A mi perrita envejecida | | | | le cuesta subir las escaleras | | |
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| La masacre continúa | | | | La explotación continúa | | | | La tortura continúa | | | | No olvides | | | | te | | |
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| |  TENEMOS detrás de nosotros | | | | una muralla de sangre tan suave y tan doliente | | | | que simplemente no podemos | | | | retroceder | | |
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en homenaje a Miguel Ángel Blanco
asesinado, utilizado, asesinado
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| |  INCONDICIONALMENTE | | | | fiel | | | | a nada | | | | —salvo los cuerpos vulnerables | | | | uno a uno. | | | | Para todo lo demás | | | | criterios | | | | salvedades | | | | condiciones. | | |
| |  HABRÍA QUE rescatar a la top-model. ¿Pero cómo? | | | | ¿Quién puede hacerle llegar el pañuelo arrugado? | | | | ¿Quién la jaulita de azúcar con la cucharada de sal? | | |
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|  EN TIEMPOS malos —dice | | | | un sociólogo a quien respeto— la gente se desplaza | | | | una casilla a la derecha | | |
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| menos los más listos | | | | que saltan dos o tres. | | |
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| Por otra parte | | | | casi todas las ideas de izquierdas importantes | | | | tienen una versión de derechas | | | | —o más bien una perversión de derechas— | | | | aborrecible: pero en tiempos malos | | | | sólo llega la voz | | | | de esta hermana deforme. | | |
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| Es cierto que los tiempos malos | | | | pasan | | | | —pero a menudo llegan después los peores. | | |
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| Si hubiera que sacar conclusiones | | | | yo diría que el grillo acompaña | | | | acompaña su canto | | | | cuando uno camina a través de la noche | | |
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| y que mi nombre y apellidos | | | | cuando me tiento las vértebras | | | | son hoy | | | | los mismos que ayer. | | |
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|  ME GUSTARÍA no saber palabras | | | | como lixiviación
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autosoma
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disruptor endocrino
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actínido
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efecto Grenzach
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| pero una vez las sé | | | | lo que no puedo hacer es vivir | | | | como si no las conociera. | | |
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