  Tenorio modernista
Remembrucia enoemática y jocunda en una
película y tres lapsos
Pablo Parellada
[Nota preliminar: Edición
digital basada en la edición de Madrid, R. Velasco, 1906. Esta
edición ha sido cotejada con la que Carlos Serrano ha realizado en
Carnaval en noviembre, parodias teatrales de Don
Juan Tenorio, Alicante, Instituto Juan Gil-Albert, 1996, pp.
317-357.]

  Alma dedicante
Yo he restregado mi intelecto en las hipocrenieces de los efebos
glaucos imperantes y afratelados en nexo exedraico.
Yo nimbé mi doliente espíritu con aromencias de
crisantemos melancolinos, con irisaciones esfumadas de libélulas
nictalopentes, con efluvios de nenúfares nostálgicos y
emanaciones nefeloídeas de siringas neurasténicas.
Yo he quitaesenciado mis guedejas con cáncamo
helénico.
Yo he delectado el beso del color en las fimbrias desfloradas de
dejadeces abúlicas y he dado un buz al prístino opalescer del
día abriente.
Yo he cruzado el expando en alas de una armonía
pentamétrica, cristalización prolífica libada en las
fontanas glaucas.
Yo debiera de ofrendar mi remembrucia donjuantenoriesca a la Secta
imperante de efebos glaucos afratelados en nexo exedraico, alma máter de
mi remembrucia.
Yo no ofrendaré mi remembrucia a la Secta imperante de efebos
glaucos afratelados en nexo exedraico, alma máter de mi remembrucia.
Yo no procederé con la lógica obsoleta porque esto
fuera proceder contra glaucura, y mi alma se siente glauca como los iris de una
hetaira en el conticinio, en la intempesta...
Yo ofrendo media remembrucia a:
Don José Samaniego L. de Cegama
Yo ofrendo la otra media remembrucia a:
Don José Samaniego L. de Cegama
Yo no ofrendo otra media remembrucia porque no quedan más
medias remembrucias.
Yo espero de Don José Samaniego L. de Cegama un
prólogo, prolabio, proemio, protógala, prostetis,
prótasis, atrio, vestíbulo, zaguán o frontispicio en el
cual me ponga más allá del expando, según es
práctica entre los efebos glaucos afratelados en nexo exedraico.
Pincia, 16 de Octubrescente de 1906.
Pablo Parellada.
  ¡Isagoge!
¡Salve, panicida filenoso, que al poner bajo mi
abrigaño las febriciteces de tu multicorde intelecto, hiciste colidir
con la mía tu ánima venialmente cotufante!
¡Cómo isagogearte a ti, jocundo feruleador de favilosos
cálamos, Anticristo de la floripondiez modernosa, juglero que musitas
opognieces a la pálida musa de Verlaine!
Al eco jubiloso de tu sonolidante sistro, mi pájaro azul
tornó a la libredumbre; orbiculó errabundo por las áureas
golferieces de la cosmópolis celestiana, y avizoró
añorante, embozada en los nimbos del misterio, la umbría de los
bosques milenarios, do la cigarra helénica desgranó su ritma
adormilente, y la cornamusa del divino Pan unisonó sibilina y milagrera
con el carcajadeo de los sátiros y el tremar suspiroso de las
ninfas.
Mi pájaro azul zigzagueó nostálgico.
Maya, la blonda virgen imposesa, testigueó su raudo voltijeo
y ofrendole, protectrice, los lirios eucarísticos de sus manos -manos
traslúcidas, manos flevilinas-, y mi pájaro azul
sistolediastolizó en ellas grecitante, sistolediastolizó en ellas
flajelino... Pero sistolediastolizó.
(Hemos quedado en que sistolediastolizó.)
Y como habiendo confianza da gusto, he aquí lo que
musitó al oído de la púdica virgen, mi sincera
avecilla:
-Sabrás, oh inasequible y codiciada esfinge, ante quien por
tan varias y laberínticas sendas se encamina la innúmera caravana
de soñadores, que un esforzado paladín del clasicismo hispano
acaba de asestar, valiéndose de las artes del ingenio, mortífero
golpe a la greñuda grey que sirve a la escarlata la lengua de Cervantes,
el divino.
No he de hacer yo que ignores, oh enigmática soberana de un
país ideal, que las imperecederas gallardías donjuanescas,
vividas donosamente al modo glauco, son el ataque más formidable,
trascendental y valeroso infligido al estetismo militante en su asendereada
retaguardia. Y convendrás conmigo en que si en la regeneradora
misión de dar al traste con faunos patizambos, siringas
hipóginas, libélulas verdescentes, féminas
cloróticas y nenúfares sitibundos, contase el insigne autor de
Tenorio Glauco con el concurso de media docena
de escritores de su talla artística y de su sinceridad literaria, la
peluda cohorte de Verlaine podía ir pensando en cortarse con serrucho
las melenas.
No podrás negarme, oh Maya, que si por mal entendidos
convencionalismos tal cosa no sucediera y siguiese triunfando Glauco, hijo
legítimo de Sísifo el embustero, no por ello sería menor
la gloria ni menos dignos de encomio los merecimientos de quien en nombre del
sentido común y jugándoselo todo en la partida, predicó
con el ejemplo, fiel a la máxima del ilustre Goethe, que dice: «No
pegues en el avispero, mas si lo haces, ¡da de firme!».
Y como sobre el avispero del modernismo hay que pegar sin duelo,
como pegó Cervantes sobre el de los libros de caballería, y como
el hecho de no haber existido más que un Cervantes no pude autorizar que
sean tolerados y aplaudidos por más tiempo los ridículos desmanes
de la andante glauquería, yo aplaudo con toda mi alma a Melitón
González y no ofendo con nuevos elogios su modestia, porque la
saladísima remembrucia con que ha honrado el nombre de mi dueño,
dice en alabanza de su autor mucho más que cuanto mi pico pudiera
musitar en tu oído...
Maya, la púdica virgen imposesa, palmoteó con
entusiasmo y mi pájaro azul voló...
¡Salve, panicida filenoso, Anticristo de la floripondiez
modernosa, joglero cotufante y multicorde, que pusiste bajo mi abrigaño
las fulgurosas albescencias de tu mágica siringa!...
¡Anda la siringa!
José Samaniego L. de Cegama.
ALICUANTAMIENTO
SERES
|
ACTORES
|
| DON JUAN. |
BARRAYCOA. |
| DON LUIS. |
SIMÓ-RASO. |
| COMENDADOR. |
RUBIO. |
| DON DIEGO. |
PACHECO. |
| CAPITÁN. |
ZORRILLA. |
| BUTTARELLI. |
LA RIVA. |
| NENUFAREDA. |
DE DIEGO. |
| PRAXITELES. |
ROMEA. |
| MIGUEL. |
R. DE LA MATA. |
| CHÓFER. |
PADILLA. |
SERAS
|
ACTRICES
|
| DOÑA INÉS. |
DOMUS. |
| BRÍGIDA. |
VALVERDE. |
  Retundidos
Doña Inés viste
olosérica, verdegayante con brillanteces áureas, aunque
mística, magüer que modernista
smart.
Brígida sigue negrescente como antes,
alegrada su falda con greca bordeante, compuesta de una carta, una llave, otra
carta, otra llave, otra carta, otra llave... de tamaño natural o
supernatural, y amenizada la greca con lentejuelas de azur o
violáceas.
Don Juan y
Don Luis visten traje de esport; gorra de moda
con chapita, banderita, etc., al frente; cazadora con cinturón del mismo
paño, polainas gualdas o media exótica.
Comendador y
Don Diego, lo mismo pero de negro; capa
moderna. El primero lleva en la cazadora la cruz del trébol rojo,
antiparras de automovilistas, lo mismo que
Don Juan y
Don Luis, en el primer lapso.
Nenufareda y
Capitán, esmoquinizados y
calzoncorteados.
Praxiteles, tipo parisién
barriolatinesco.
Estatua del Comendador, blanca, de levita y
chistera.
Buttarelli y
Miguel, lógicamente.
  Plañería
Si el señor Guión escénico desea introducir
alguna variante, sea fina y de quiroteca albescente.
  Apostilla
Esta obra será soporosa a todo público
alpargatífero o que muestre deleiteces por Talía putrefacta.
Ténganlo presente las Gangarillas, Naques y Cambales
generochiquitescas.
  Lapso prístino
Hora y lugar. Es la hora carmínea. Aspecto
interno de un asomoar; válvula al frente por la que se pupilea la calle;
un reloj mural.
Apulso
prístino
|
|
|
BUTTARELLI, asimilándose un
libro; después vendrá
MIGUEL.
|
|
| BUTTARELLI.- |
|
|
(Lee.)
|
|
«Los rápidos vencejos, |
|
|
|
los rápidos conejos, |
|
|
|
se pierden lejos, lejos |
|
|
|
si corren hacia allá. |
|
|
|
Los rápidos vencejos, |
5
|
|
|
los rápidos conejos, |
|
|
|
no llegan lejos, lejos |
|
|
|
si corren hacia acá. |
|
|
|
Lejos están, |
|
|
|
rápidos pasan, tornan, giran; |
10
|
|
|
rápidos pasan, tornan, van». |
|
|
¡Hermoso! ¡Onomatopéyico! Se ven pasar los
conejos por entre los pies de uno.
|
|
«Rápidos pasan, tornan, giran; |
|
|
|
rápidos pasan, tornan, van». |
|
|
¡Qué descriptivo!
|
|
|
|
|
MIGUEL.-
(Por el foro.) Señor
amo.
|
|
|
BUTTARELLI.-
¿Qué aportas, Miguel?
|
|
|
MIGUEL.-
En la librería me han dado esto para usted.
|
|
|
BUTTARELLI.-
No se dice librería, se dice el universo empastado, la
alacena de intelecto.
|
|
|
MIGUEL.-
Bueno, pues en la alacena me han dado este cartabón.
(Manifiesta un libro triangular y de
colores chillones.)
|
|
|
BUTTARELLI.-
Otro libro de poesías.
|
|
|
MIGUEL.-
Modernistas rabiosas.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Magnificente; forma triangúlica.
|
|
|
MIGUEL.-
Cuando me lo dieron pensé si sería un bacalao.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Pero, colaterálico fámulo, efebo prosaico,
¿crees posibelente que una intelectualidad hipocrénica se
exteriorice en forma bacalácea?
|
|
|
MIGUEL.-
De todo son capaces esos poetas melenudos.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Se dice
hirsutos.
|
|
|
MIGUEL.-
Yo hablo a la pata la llana.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Patalallaneas.
|
|
|
MIGUEL.-
Eso, patalallaneo.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Tú eres un terreno de secano, yo, de mojano; tú
darás maleza, yo daré bueneza, porque he regado mi intelecto con
la lectura de «Silencios precoces» y «Charcas
compungidas».
(Mostrando el libro.)
|
|
|
MIGUEL.-
Bueno, pues abra usted esa regadera.
|
|
|
BUTTARELLI.-
(Abre y lee.) «Aurelius
Rodrígueris». ¡Buena firma! «Construcción en
doce lapsos». Que son: «Alma Enero; alma Febrero; alma Marzo; alma
Abril»...
|
|
|
MIGUEL.-
Etcétera.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Hasta «Alma Diciembre».
|
|
|
MIGUEL.-
Los doce meses del año...
|
|
|
BUTTARELLI.-
¡Y qué título! ¡Qué
título! Luego decís de los modernistas. ¿Qué
título debe ponerse al manojo de las doce almas de los doce meses del
año?
|
|
|
MIGUEL.-
¿Qué sé yo?
|
|
|
BUTTARELLI.-
«Alma... naque».
|
|
|
MIGUEL.-
A mí deme usted «El diablo mundo».
|
|
|
BUTTARELLI.-
Rudeces grises.
(Despectivo.)
|
|
|
MIGUEL.-
¿Y el Tenorio?
|
|
|
BUTTARELLI.-
Anticuado, obsoleto, vulgarideces grisáceas. ¡Ah,
si el Tenorio estuviese escrito por los míos!
|
|
|
MIGUEL.-
Quisiera verlo; el Tenorio con hipos verdes y flatulencias
azules. Me voy a fregar platos.
|
|
|
BUTTARELLI.-
A fregoplatear.
(Echándole.)
|
Apulso bis
|
|
|
BUTTARELLI. Lee.
|
|
|
«Alma Agosto, |
|
|
|
tiempo caluroso, |
15
|
|
|
suelo resecáceo, |
|
|
|
encuéntrase tan sólo algo frescoso |
|
|
|
el cetáceo. |
|
|
|
Aire caligino, |
|
|
|
brisa de rescoldo, |
20
|
|
|
impónese el gazpacho de pepino |
|
|
|
y el toldo. |
|
|
|
Ronronean moscas |
|
|
|
y demás compinches, |
|
|
|
y se ponen hoscas |
25
|
|
|
las chinches. |
|
|
|
Tarde bochornídea, |
|
|
|
el pastor sestea, |
|
|
|
se tumbalarguídea |
|
|
|
y piernasueltea». |
30
|
|
BUTTARELLI.-
«¡Tumbalarguídea!»
«¡Piernasueltea!» ¡Hermoso! Si con este lenguaje se
escribiera el Tenorio... ¡Ah! Yo, yo lo escribo, pero... poco a poco;
primero pensemos la obra, vamos a verla con los ojos del intelecto. Ya tiene
título: «El Tenorio Glauco». Reparto: Seres: don Juan, don
Luis... etc. Seras: doña Inés, doña Brígida... etc.
«Se levanta el telón...» no, eso es anticuado; «se
atabilla el caladaris», más moderno. Lapso primero; nada de
hostería, el bar; don Juan labora la carta en una máquina de
escribir... tiqui... tiqui... tiqui; Buttarelli dispone los beberes
(Botellas.) y los sentares.
(Sillas. Entonado.)
|
Y luego el Comendador, |
|
|
|
que llega y dice al entrar: |
|
|
|
|
|
(El reloj cambia su esfera por otra
transparente que, en vez de las horas, tiene diferentes colores y señala
el rojo; de este tono se esplendoriza la escena.)
|
Apulso
trino
|
|
|
BUTTARELLI,
COMENDADOR, por el foro.
|
|
| COMENDADOR |
| ¿Sois el dueño de este bar? |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| (¡Don Gonzalo!) Servidor. |
|
|
|
| COMENDADOR |
| Laconizad. ¿A un don Juan |
35 |
| y a un don Luis conocéis vos? |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| En breve lapso, los dos |
|
| aquí conjuncionarán. |
|
|
|
| COMENDADOR |
|
|
| BUTTARELLI |
| Veremos quién gana o pierde. |
40 |
|
|
| COMENDADOR |
|
|
| BUTTARELLI |
|
|
| COMENDADOR |
|
|
| BUTTARELLI |
| Así lo dice el reló. |
|
|
(El reloj mural.)
|
|
|
| COMENDADOR |
| El mío se me ha parado. |
|
|
(Lo lleva en la muñeca.)
|
|
|
| BUTTARELLI |
| Lleváreisle colocado |
45 |
| a la moda, como yo. |
|
|
(En un tobillo.)
|
|
|
| COMENDADOR |
| Si en los pies me lo pusiese, |
|
| ¿qué ventaja reportara? |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| Que constantemente andara, |
|
| andaría o anduviese. |
50 |
|
|
| COMENDADOR |
| Desde aquí tomaré notas. |
|
|
(Se sienta.)
|
|
|
| BUTTARELLI |
| ¿Queréis leche adulterada? |
|
| ¿Vino pernicioso? |
|
|
| COMENDADOR |
|
|
| BUTTARELLI |
|
|
| COMENDADOR |
|
Apulso
cuarto
|
|
|
Dichos, por foro
DON DIEGO, con un papelito que lee.
|
|
| BUTTARELLI |
| (¡Otro embozado negroso!) |
55 |
|
|
| DON DIEGO |
|
(Lee.)
|
| «Tres y cinco, bulevar». |
|
| (Aquí debe ser.) ¿El bar |
|
| del símbolo victorioso? |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| Estáis bajo su dintel; |
|
| internad, buen caballero. |
60 |
|
|
| DON DIEGO |
| ¿Está en el bar el barero? |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| Palabrando estáis con él. |
|
|
|
| DON DIEGO |
| Vengo para presenciar |
|
| un mat de que me han hablado. |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| Sentoso y antifaceado |
65 |
| lo podréis pupilear. |
|
|
Apulso
quinto
|
|
|
Dichos, por el foro
CAPITÁN y
NENUFAREDA, y otros más si la
compañía dispone de ellos.
|
|
| NENUFAREDA |
| Ya están los dos en Sevilla. |
|
|
|
| CAPITÁN |
|
|
| BUTTARELLI |
| Señor Capitán eléctrico... |
|
| ¿Cómo vos por estas tierras? |
70 |
|
|
| CAPITÁN |
| Siempre fui coincidente |
|
| en toda función orgiesca. |
|
|
|
| NENUFAREDA |
|
|
| BUTTARELLI |
| Lenguajid lo que desean: |
|
| cocaína, éter sulfúrico, |
75 |
| inyecciones hipodérmicas... |
|
|
|
| CAPITÁN |
|
|
| NENUFAREDA |
|
|
| BUTTARELLI |
| Al punto. |
|
(Vase izquierda.)
|
|
|
| CAPITÁN |
|
|
|
(El reloj señala verde; la escena
luciernaginea de este color.)
|
Apulso
sexto
|
|
|
Dichos, por la válvula fórica o
forense.
DON JUAN,
DON LUIS y otros efebos. Los dos primeros van a ocupar
las sillas que por tradición les corresponden.
|
|
| DON JUAN |
| Ese artefacto sedente |
|
| es para un bohemio gris. |
80 |
|
|
| DON LUIS |
|
|
| DON JUAN |
|
|
| DON LUIS |
|
|
| DON JUAN |
|
|
|
(Se quitan la cáscara facial.)
|
|
| DON LUIS |
| Horario no lapidemos |
|
| y a contar las fechorieces. |
|
|
|
| DON JUAN |
| Antes, unas predulieces |
85 |
| de vermut. |
|
|
| DON LUIS |
|
|
|
(Vermutizan.)
|
|
| DON JUAN |
| Pues, señor, salí de aquí |
|
| albescente y opalino |
|
| y, arrabundífero, di |
|
| en Mónaco, porque allí |
90 |
| tiene el Príncipe un casino. |
|
| De féminas y de espor |
|
| horizontálica tierra, |
|
| y en ella, un gobernador |
|
| que a los puntos no da guerra |
95 |
| por timbar, ¿dónde mejor? |
|
| Donde hay casinos, hay juegos, |
|
| floresta, en los cercaníos; |
|
| frutesta, en los lejaníos; |
|
| vellonesca, en los borregos; |
100 |
| y anguilesca por los ríos. |
|
| Para la apuesta empezar, |
|
| mandé publicar en dos |
|
| periódicos al llegar: |
|
|
Rest isí mesié
Tenoar |
105 |
| pur qui desir quelque chos.
|
|
| Las mónacas estatuosas, |
|
| sus caderas anforosas, |
|
| yo doliente y neurasténico... |
|
| mis pasiones de bohémico |
110 |
| se vieron expansionosas. |
|
| Pero como me jugué |
|
| mi dinero al ecarté, |
|
| era Mónaco muy tétrico |
|
| y tomando un kilométrico |
115 |
| en Milán me desgrané. |
|
| Así que en Milán me vi |
|
| otro reclam escribí, |
|
| claro está, en italianini: |
|
| Arrivato Tenorini |
120 |
| e non che huomo per lui; |
|
| di la princhipesa altese |
|
| a pescatora di angüila |
|
|
di cuesto belo paese, |
|
| amerá lui, e
desofïla |
125 |
| a tuti gli milanese.
|
|
| No hubo mat, ni pul, ni espor |
|
| sin yo batir el recor |
|
| en mi automóvil montado |
|
| ni camino del Estado |
130 |
| que no llenara de horror. |
|
| Yo muerte a personas di, |
|
| yo carros atropellé, |
|
| sobre los mulos me fui |
|
| y todo cuanto encontré |
135 |
| a mi paso, lo barrí. |
|
| Así automovilizó |
|
| don Juan, y en este carné |
|
| están los que atropelló: |
|
| cuánto suman todos, yo, |
140 |
| como son tantos, no sé; |
|
| si lo queréis comprobar |
|
| sin matematiquizar, |
|
| os lo mostrará en el acto |
|
| de modo breve y exacto |
145 |
| mi máquina de sumar. |
|
|
(La manifiesta.)
|
|
|
| DON LUIS |
| Buscando mayorizar |
|
| de mi hálito los expandes, |
|
| dije: ¿Qué mejor lugar |
|
| tratando de flanear |
150 |
| más indicado que Flandes? |
|
| Movibundo y rapidero, |
|
| de Flandes tomé el camino |
|
| un mañano diciembrero |
|
| de celaje cenicero |
155 |
| verdente y melancolino. |
|
| Así que flandequicé, |
|
| a un esporman-Club subí, |
|
| allí treinta cuarenté, |
|
| y dobla que yo jugué |
160 |
| fue dobla que yo perdí. |
|
| Al verme tan... desdoblado, |
|
| me ofrendé como chofer |
|
| en casa de un millonado |
|
| a la industria dedicado |
165 |
| del cochaje de alquiler. |
|
| Bien me amusé, ¡Sacrenón!, |
|
| y manejando el volante |
|
| fue tanta mi diversión, |
|
| que atropellamos en Gante |
170 |
| a una santa procesión; |
|
| gasolineando entre gentes |
|
| apostólico-creyentes, |
|
| aplasté catorce oblatas, |
|
| ocho curas negrescentes |
175 |
| y veintisiete beatas. |
|
| A Berlín marché al instante, |
|
| pero cierto almacenante |
|
| de bicarbonato sódico |
|
| me conoció, y el tunante |
180 |
| me delató en un periódico. |
|
| Corriendo a Persia me fui |
|
| y, como en Mónaco vos, |
|
| otro cartel escribí |
|
| en persa: «Maja lají, |
185 |
| jala jila, jala, jos».
|
|
| Inmoverá dos semanas |
|
| sin otras cuentas galanas |
|
| ni otro negocio entre manos |
|
| que reñir con los persianos |
190 |
| y adorar a las persianas. |
|
| En Forbules, Lantenis, |
|
| Matinés, Gardenpartis... |
|
| donde fue la gente esporman, |
|
| se cristalizó en recorman |
195 |
| con su automóvil, don Luis. |
|
| Por donde automovilé |
|
| el pánico introducí, |
|
| a quien quise atropellé |
|
| y hedionda peste dejé |
200 |
| de gasolina tras mí. |
|
| Para ver cuántos mató |
|
| don Luis, y mostrar que no |
|
| son cuentas exageráneas, |
|
| aquí están las instantáneas |
205 |
| que de los muertos sacó. |
|
|
(Las manifiesta.)
|
|
|
| COMENDADOR |
| ¡Decadentes! A no estar |
|
| proclive a descaecer |
|
| había de exhaustecer |
|
| vuestra manera de hablar. |
210 |
|
(Se descacarilla la faz.)
|
|
|
| DON JUAN |
|
|
| COMENDADOR |
|
Con doña Inés
|
|
| no esperéis el desposario; |
|
| quien destroza el diccionario |
|
| como vos, a Leganés. |
|
|
|
| DON JUAN |
| Me hacéis brotar el risaje, |
215 |
| modernizar es lo estético; |
|
| lo que es del Cosmos, «Cosmético», |
|
| ¿grupo de coros? «Coraje». |
|
| De funda, «Fundamentar»; |
|
| varias calvas, «Un calvario»; |
220 |
| tenor de ópera, «Operario»; |
|
| comer de balde, «Baldear». |
|
|
|
| DON DIEGO |
| No puedo más tu cinismo |
|
| escuchar, porque es ultraje |
|
| de Cervantes al lenguaje, |
225 |
| y al sagrado clasicismo. |
|
| Glauco prosigue, pero, ¡ay!, |
|
| por tu lenguaje epidémico |
|
| ya no serás académico; |
|
| me lo ha dicho Echegaray. |
230 |
|
|
| DON JUAN |
| ¿Quién ultrajecervanteó |
|
| por palabrizar así, |
|
| ni qué me importa, en Madrí, |
|
| ser académico o no? |
|
|
|
| DON DIEGO |
|
|
| DON JUAN |
|
No será
|
235 |
| sin quitarte la careta. |
|
|
(Lo ejecuta.)
|
|
|
| DON DIEGO |
| ¡Barro parisién! ¡Esteta! |
|
|
|
| DON JUAN |
| ¡El marido de mamá! |
|
|
(Jocundo.)
|
|
|
| COMENDADOR |
| Vamos, don Diego. |
|
(Evacua por la válvula forense
acompañado de
DON DIEGO.)
|
|
|
| DON JUAN |
|
Don Luis,
|
|
| mañana continuaremos. |
240 |
|
|
| DON LUIS |
| Aquí mismo nos veremos. |
|
|
(Vase.)
|
|
|
| DON JUAN |
|
|
| CAPITÁN |
| Que aquí todo el mundo se halle. |
|
|
(Vase con
NENUFAREDA.)
|
|
|
| DON JUAN |
|
|
| CHÓFER |
|
|
| DON JUAN |
|
Oye atento.
|
|
| Hora gris, en el convento. |
245 |
| Hora glauca, en esta calle. |
|
|
|
|
(Vanse.)
|
MUTATIS MUTANDUM
  Lapso bis
Hora y lugar. Es la hora parda con irisaciones
polícromas. Aspecto de celda muy chic, en un convento roquero de
mademoiselles honorables. Al frente gran ventanaje por el que se especta un
celaje y un campiñaje rutilantes, reverberantes y lucíparos. Una
puerta univalva a cada coté. Muebles fantasiosos entre los que cuspidea
una anaclítera.
Apulso
prístino
|
|
|
DOÑA INÉS y
BRÍGIDA. La primera, habillada de monja
verdegayante y escapulario carmíneo, ostenta un ingente rosario de
vidriantes uvas rojas eléctricas, las cuales se incandescerán
cuando yo diga «Ahora».
|
|
| BRÍGIDA |
| Mirad, mirad, doña Inés, |
|
| lo que os traen de la tienda. |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
|
|
| BRÍGIDA |
|
Sí, que os ofrenda
|
|
| don Juan. |
|
|
| DOÑA INÉS |
|
|
| BRÍGIDA |
| Don Juan lo mandó editar |
5 |
| y está por don Juan escrito |
|
| en verso, y el pobrecito |
|
| os dedica un ejemplar. |
|
| El manto es de piel de atún; |
|
|
(Cubiertas.)
|
| el hojaldre, piel de angula. |
10 |
|
(Hojas.)
|
|
|
| DOÑA INÉS |
|
|
| BRÍGIDA |
|
|
| DOÑA INÉS |
|
(Lee.)
|
|
«Flores de betún».
|
|
| ¡Está en blanco! |
|
|
| BRÍGIDA |
|
Hay que leer
|
|
| en el canto. |
|
|
| DOÑA INÉS |
|
|
| BRÍGIDA |
| De las hojas, en el canto, |
15 |
| hoy se escribe; es la dernier. |
|
| Las cosas andan cambiadas. |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
| En el libro hay un papel. |
|
|
|
| BRÍGIDA |
| Para ofrendaros en él |
|
| sus flores embetunadas. |
20 |
|
|
| DOÑA INÉS |
| ¡Ay, Brígida! En donjuanismo |
|
| don Juan mi pecho ha nimbado |
|
| y creo que se ha esfumado |
|
| de mi pecho el complejismo. |
|
| Cuando no está en mi presencio |
25 |
| siento nostalgialidad, |
|
| fulgores de oscuridad, |
|
| estampidos de silencio, |
|
| el reposo del correr, |
|
| lo claro de la espesura... |
30 |
|
|
| BRÍGIDA |
| Y del carbón, la blancura. |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
|
|
| BRÍGIDA |
|
|
|
(Vuelve la llave de la luz eléctrica;
estará en la pared. Ahora es cuando se incandesce el rosario de que
hemos tratado.)
|
|
| DOÑA INÉS |
| ¡Ay, que el papel que ha venido |
|
| en el libro es incendiario! |
|
| ¡Mi mano arde! |
|
|
| BRÍGIDA |
|
Es el rosario,
|
35 |
| que se ha puesto incandescido. |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
|
(Lee.)
|
| «Inés, flor de Arimatea». |
|
| ¡Virgen Santa, qué incipiencia! |
|
|
|
| BRÍGIDA |
| Vendrá escrito en gaya ciencia, |
|
| y el pobre ripioplumea. |
40 |
| Vamos, no fragmenticéis. |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
| «Luz que a febea derrumba, |
|
| irisácida columba |
|
| mártir de encerrosidad, |
|
| si, exorable, en este léxico |
45 |
| abrí vuestros miradores, |
|
| no los cerréis con temores |
|
| místicos, epilogad». |
|
|
|
| BRÍGIDA |
| ¡Qué humildez y qué decires! |
|
| ¡Qué sentires y anhelares! |
50 |
|
|
| DOÑA INÉS |
| Brígida, siento temblares... |
|
|
|
| BRÍGIDA |
| Seguid, seguid los leíres. |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
| «Nuestros padres, mancomúnidos, |
|
| nuestra emulsión acordaron, |
|
| porque entrambos bucearon |
55 |
| en las almas de los dos, |
|
| y halagüeñado por esa |
|
| bipaternal proyectanza |
|
| feretreo de añoranza |
|
| remembrando sólo en vos. |
60 |
| Ese amor prematurente |
|
| en mi pecho voltejea |
|
| y, callado, grigritea |
|
| con un mutismo locuaz |
|
| y su fuego incrementado |
65 |
| se expandece y vibridiza, |
|
| se alarguece y ensanchiza |
|
| inmensitudo, voraz». |
|
|
|
| BRÍGIDA |
| Pobre don Juan, es un nene. |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
| Al mar fue por naranjía... |
70 |
| y naranjas no tenía... |
|
|
|
| BRÍGIDA |
| La esperanza le mantiene. |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
| «No podrían extinguirlo |
|
| los modernos bomberajes, |
|
| bocarregajes, mangajes |
75 |
| y escalajes en montón; |
|
| pues sobre mi neurastenia |
|
| el escombraje viniera |
|
| lo mismo que si cayera |
|
| sobre rosa en floración». |
80 |
| Ésta es la carta de un loco. |
|
|
|
| BRÍGIDA |
|
|
| DOÑA INÉS |
| Yo no entiendo una palabra |
|
| de lo escrito. |
|
|
| BRÍGIDA |
|
|
| DOÑA INÉS |
| «Inés, cabello sinfónico |
85 |
| que mi eseyencia imaneces, |
|
| sarta de madreporieces, |
|
| libélula del Edén, |
|
| cisne del lago penúmbrico |
|
| que con su cola eucarística |
90 |
| en el agua traza artística |
|
| guirnalda con su vaivén, |
|
| si extericonventualizas |
|
| y tu pensamiento invaden |
|
| las suarés de Baden-Baden, |
95 |
| Biarritz y San Sebastián, |
|
| remembra que a los cimientos |
|
| de esos muros monolíticos |
|
| te esperan los cariñíticos |
|
| tentáculos de Don Juan». |
100 |
| ¡Ay! Que se nubla mi vista... |
|
| Brígida, yo estoy muriendo. |
|
|
|
| BRÍGIDA |
| ¿Y quién no se muere oyendo |
|
| lenguaje tan modernista? |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
| «Remémbrate de quien plañe |
105 |
| de tus amores la inedia |
|
| desde la hora azul y media |
|
| hasta sonar la hora gris; |
|
| remembra que existe un hombre |
|
| que los espacios cruzara |
110 |
| y por tu ventana entrara |
|
| con que sólo hicieras: ¡Chis!». |
|
| ¿Por la ventana? Imposible. |
|
| ¡Veintidós metros de altura! |
|
|
|
| BRÍGIDA |
|
|
| DOÑA INÉS |
|
|
| BRÍGIDA |
|
Criatura,
|
115 |
| con su globo dirigible. |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
| «Adiós, lavanco lucíparo; |
|
| adiós, mosca fragantina; |
|
| guarda y meditabundina |
|
| los decires que aquí van. |
120 |
| Y si repudias la celda, |
|
| volará sobre ese risco |
|
| de tu conventual aprisco |
|
| el globo de tu Don Juan». |
|
| ¡Ay! ¿Qué letal bebedizo |
125 |
| es el que me dais aquí |
|
| que como verde enfermizo |
|
| zigzaguea sobre mí? |
|
|
|
| BRÍGIDA |
| ¡Mirad cuán raudo navega |
|
| ese globo, Doña Inés! |
130 |
|
|
|
(Foro izquierda.)
|
|
| DOÑA INÉS |
|
|
| BRÍGIDA |
|
¡Baja!... Ya llega
|
|
| el aeronauta... |
|
|
|
(Vase derecha.)
|
|
| DOÑA INÉS |
|
Apulso bis
|
|
|
DOÑA INÉS. Del
ventanal emerge
DON JUAN y se detiene ventanalibundo.
|
|
| DON JUAN |
|
|
| DOÑA INÉS |
|
|
| DON JUAN |
| Que hace dos días, repara, |
|
| salí de Guadalajara; |
135 |
| permíteme descansar. |
|
|
(Ingreda.)
|
| Deja, pues, neurastenura |
|
| y perdona si un momento |
|
| saboreo del convento |
|
| la nostálgica foscura. |
140 |
|
(En la anaclítera.)
|
| ¿No es verdad, fauno de amor, |
|
| que a la orilla del aguaje |
|
| fulge más puro el lunaje |
|
| y se halitea mejor? |
|
| La brisa que errabundea |
145 |
| entre nimbos de colorios |
|
| de los boscajiles florios |
|
| que ese fluvio regadea; |
|
| el río en que ondulantea |
|
| por su transpuril color |
150 |
| el cantoso pescador, |
|
| monocorde y monorrítmico, |
|
| ¿no es verdad, fauno aromítmico, |
|
| que son hálitos de amor? |
|
| El silfo que grácil salta, |
155 |
| sin que sus dinas extinga, |
|
| sobre helénica siringa |
|
| desde la fronda más alta; |
|
| el prestigio con que exalta |
|
| su vozneo trinador |
160 |
| el exulto ruiseñor |
|
| de acento epitalamítmico, |
|
| ¿no es verdad, fauno cielítmico, |
|
| que son desgajes de amor? |
|
| Y estos hablares que van |
165 |
| restando desesperanza |
|
| a la anémica añoranza |
|
| del neurótico don Juan, |
|
| y cuyos gemires van |
|
| orquestando en tu interior |
170 |
| un foco vesubiador |
|
| hetáirico y graderítmico, |
|
| ¿no es verdad, fauno florítmico, |
|
| que son gérmenes de amor? |
|
| Y esas dos lícuas libélulas |
175 |
| que en tus pupilas pululan |
|
| y erráticas funambulan |
|
| ofrendándome bebélulas |
|
| nefeloidares, a no vélulas, |
|
| en su autosupercador, |
180 |
| y el purpúreo sonrojor |
|
| de tu frontis eburnítmico, |
|
| ¿no es verdad, fauno sublítmico, |
|
| que son trunqueces de amor? |
|
| ¡Oh! Sí, hierática Inés, |
185 |
| de luz febea despojos, |
|
| timpanearme sin sonrojos |
|
| azulentes, amor es; |
|
| mira a tus zócalos, pues, |
|
| el intrínseco calor |
190 |
| de este pecho propulsor |
|
| de espíritu antiamorítmico |
|
| salmodiando, fauno enrítmico, |
|
| la infinidad de tu amor. |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
| Silenciad, don Juan, por Dios, |
195 |
| que tanta palabra glauca |
|
| me perplejiza y embauca |
|
| labializándola vos. |
|
| Silenciad, que vuestro acento |
|
| el espíritu me encona |
200 |
| y me transforma en la
dona |
|
| móvile cual piuma al
vento.
|
|
| Vuestra palabra divina, |
|
| vuestro lenguaje selecto |
|
| me producen el efecto |
205 |
| de la capilocarpina. |
|
| Yo voy a ti enamorada, |
|
| fluyente y desvoluntiza |
|
| como el agua se desliza |
|
| por una tabla inclinada. |
210 |
| A mi voluntad monomia |
|
| extremecen tus hablares, |
|
| me conturban tus mirares |
|
| y tu voz me manicomia. |
|
| ¡Don Juan! Mi razón se pierde; |
215 |
| ámame por compasión |
|
| o muere mi corazón |
|
| de neurastenura verde. |
|
|
|
|
(Allá ellos.)
|
|
| DON JUAN |
| ¡Qué dolencia tan artística! |
|
|
|
| DOÑA INÉS |
| Ahora de moda está... |
220 |
| Mas silenciad... ¿Qué hora da |
|
| en la torre? |
|
|
|
(No suena nada.)
|
|
| DON JUAN |
|
|
| DOÑA INÉS |
| ¡Hora lechuzante..., inmóvil! |
|
|
|
| DON JUAN |
| Silenciad, oigo un rumor... |
|
|
|
|
(Se oye bocina de automóvil.)
|
Apulso
trino
|
|
|
Dichos. Por la derecha
BRÍGIDA.
|
|
| BRÍGIDA |
|
|
| DON JUAN |
|
|
| BRÍGIDA |
|
El comendador,
|
225 |
| que viene en un automóvil. |
|
|
(Vase derecha.)
|
|
|
| DOÑA INÉS |
| ¡Mi papá! |
|
(Se desmaya en la
anaclítera.)
|
|
|
| DON JUAN |
|
¡Desvanecida!
|
|
|
(Al foro.)
|
| ¡Ciutti, abrid el gasógeno |
|
| y el globo llenad de hidrógeno! |
|
|
(Toma a
DOÑA INÉS en brazos.)
|
| Hay que volar en seguida. |
230 |
| La fatalidad cruel |
|
| me hace volar a la luna. |
|
| ¿Qué me importa? Será una |
|
| grandiosa luna de miel. |
|
(Vase por foro llevándose a
DOÑA INÉS.
BRÍGIDA, detrás. Acto seguido se oye
dentro.)
|
| ¿Estáis todos? |
|
|
| MUCHEDUMBRE |
|
|
| DON JUAN |
|
|
|
(Se ve pasar el globo por el fondo con
DON JUAN,
DOÑA INÉS,
BRÍGIDA y
CHÓFER.)
|
MUTATIA MUTANDUM
  Lapso trino y póstumo
Hora y lugar. Hora nictalopente, o sea la hora
amarilla con pintas negras. Lugar necrodúlico. Estatuencias irisadas en
colores rutilantes. Cipreses rojos. Luna cuadrada. Un enjambre de
fraganciosálicas flores circunda la pétrea y marmórea
estancia de la ex
DOÑA INÉS. Lo demás, allá el
Apeles.
Apulso
prístino
|
|
|
PRAXITELES.
|
|
| PRAXITELES |
| Firmofeché. La campana |
|
| tocó la hora amarilla. |
|
| La coleteante Sevilla |
|
| abandonaré mañana. |
|
| Tornaré a la patria mía |
5 |
| cuando alborezca el expando |
|
| luciernaginoso, cuando |
|
| se desenchiquere el día... |
|
| ¡Ah! Mármoles sitibundos |
|
| que esculturé con afán, |
10 |
| los sevillanos vendrán |
|
| a veros, absortibundos; |
|
| y al sorber del panteón |
|
| las nuevas necropolieces, |
|
| mostrará admiraciones |
15 |
| de glauca generación. |
|
| Siglos y siglos, pasados, |
|
| persistiréis en los puestos |
|
| en que os puse, mis enhiestos |
|
| remembros petrificados. |
20 |
| ¡Oh! Pomas de mi intelecto |
|
| que con mi cincel mondé, |
|
| y en las que exterioricé |
|
| personificante efecto, |
|
| aquél que os formalizó |
25 |
| os ruega que los laureles |
|
| recojáis del Praxiteles |
|
| que forma vívida os dio. |
|
|
Apulso bis
|
|
|
PRAXITELES y
DON JUAN.
|
|
| DON JUAN |
| Me alegro de verle bueno. |
|
|
|
| PRAXITELES |
| Perdonad, es la hora parda |
30 |
| y el dueño en su casa guarda |
|
| las llaves. |
|
|
| DON JUAN |
|
|
| PRAXITELES |
| La equivocación disculpo... |
|
|
|
| DON JUAN |
| Como con linterna vais |
|
| y la hora me cantáis... |
35 |
|
|
| PRAXITELES |
|
|
| DON JUAN |
| Ah, sois vos el escultor |
|
| que esto ha panteonizado. |
|
|
|
| PRAXITELES |
| El que ha praxiteleado |
|
| cuanto veis en derredor. |
40 |
| Los que enterrados están, |
|
| intelectualentes fueron |
|
| que poesías leyeron |
|
| del glaucófilo don Juan. |
|
|
|
| DON JUAN |
| ¡Sapristi! ¿Tan glauco fue? |
45 |
|
|
| PRAXITELES |
| Mucho; cuentan que en la fonda |
|
| tomaba sopas con honda |
|
| y merluza con rapé. |
|
| Para él eran Calderón, |
|
| Lope, Zorrilla y Cervantes |
50 |
| unos percebes andantes. |
|
|
|
| DON JUAN |
|
|
| PRAXITELES |
|
(Señalando las estatuas.)
|
| Todo se compró a propósito, |
|
| y el pago tocatejeado; |
|
| éste es de cemento armado, |
55 |
|
(Mejía.)
|
| como el del tercer depósito. |
|
|
|
| DON JUAN |
|
(Delirante.)
|
| Aquí estoy, piedras nerviosas, |
|
| pletórico de armonía, |
|
| enfermo de poesía |
|
| y de ideas verdegosas... |
60 |
|
|
| PRAXITELES |
|
|
| DON JUAN |
|
(Delirando.)
|
|
La fronda..., el florio,
|
|
| la tortuga cataléptica |
|
| y la libélula escéptica... |
|
|
|
| PRAXITELES |
|
|
| DON JUAN |
|
|
| PRAXITELES |
|
|
| DON JUAN |
|
Sí tal;
|
65 |
| y si pronto no te alejas |
|
| y las llaves no me dejas, |
|
| te recito un madrigal. |
|
|
|
| PRAXITELES |
| Tomad. |
|
(Aparte.)
|
|
No quiero «foscura»,
|
|
| ni «gemmas», no «flatos
líricos».
|
70 |
| Ahora, los guadalquivíricos |
|
| le aguanten la guilladura. |
|
|
(Ha entregado las llaves y emigra.)
|
|
Apulso
trino
|
|
|
DON JUAN, deambula.
|
|
| DON JUAN |
| Mi genitor se gastó |
|
| en esto mi metalía; |
|
| a mí, plin, al otro día |
75 |
| la hubiera naipeado yo. |
|
| No protestaréis de mí |
|
| si con la parca os casé; |
|
| si mal os talamicé, |
|
| bien os necropolicí. |
80 |
| Impóndera es, ciertamente, |
|
| la idea del panteonaje, |
|
| y... place al corazonaje |
|
| la noche oscura y silente. |
|
| Como esta noche tan calma, |
85 |
| pasé más de mil a solas |
|
| con el ladrar de las olas |
|
| y los molinos del alma. |
|
| Sí, pasados esos lapsos, |
|
| cuyos remembros me pánican, |
90 |
| siento que aquí me titánican |
|
| opalescentes colapsos. |
|
| ¡Oh! Tal vez me los emita, |
|
| como albescencias de aurora, |
|
| esa sombra auspiciadora |
95 |
| que, por mis versos, no halita. |
|
|
(Rumbea hacia la pétrea remembranza
de
DOÑA INÉS, palabreándola
reverente.)
|
| Lapidente doña Inés, |
|
| corporal e inanimácea, |
|
| deja que un alma violácea |
|
| plaña brevente a tus pies. |
100 |
| Te llevé, tiempo a través, |
|
| en mi cerebral armario, |
|
| y hoy, que, como antidotario, |
|
| tu amor busca con afán, |
|
| te halla metida don Juan |
105 |
| en tu estuche funerario. |
|
| En ti sólo remembré |
|
| desde que Villadieguí, |
|
| y, desde que me esfumí, |
|
| volver encefalicé. |
110 |
| Yo tan sólo esperancé |
|
| de tu espíritu el santuario, |
|
| y hoy que retorna precario, |
|
| cual lacrimente caimán, |
|
| solo se encentra don Juan |
115 |
| con tu estuche funerario. |
|
| Liliácica doña Inés, |
|
| cuyo peplo de bellencia |
|
| ergastuló en sepultencia |
|
| quien plañendo está a tus pies, |
120 |
| sí, de esa piedra, el revés |
|
| te refleja el inventario |
|
| del que te adoró anhelario |
|
| como al fauno adoró Pan, |
|
| localidiza a don Juan |
125 |
| en tu estuche funerario. |
|
| Germinaste por mi bien; |
|
| por ti, vívida camelia, |
|
| he pasado en la eutrapelia |
|
| de la vida en el andén. |
130 |
| Sí, en el momento presén, |
|
| como efluvio de incensario, |
|
| veo un ser imaginario |
|
| que nimbifica a don Juan, |
|
| y se exhaustece mi afán |
135 |
| en tu estuche funerario. |
|
| ¡Oh! Inés de mi convivencia, |
|
| lejánica luz de Sirio, |
|
| madrigalizante lirio |
|
| de mi bohemia existencia, |
140 |
| si de tus labios la esencia |
|
| llega al celestial estuario |
|
| y hay alguien tras el muestrario |
|
| de astros que fulgiendo están, |
|
| di que atalaye a don Juan |
145 |
| en tu estuche funerario. |
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(Gravitoequilibra en el aposento
necrodúlico, eclipsando su personal frontispicio; y mientras
estatiquiza, una emanación nefeloide que emerge de la vitrina
necrodúlica pantallea la pétrea remembranza de
DOÑA INÉS. Cuando la nefeloide
emanación se esfuma, la pétrea remembranza se ha invisibilizado.
DON JUAN surge de su estupefacientismo.)
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| Esa luna cuadrantal |
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| las glauqueces me refresca; |
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| luna miliunanochesca, |
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| abracadabrante y... tal. |
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| ¡Cielos! En el sustental |
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| no está el mármol estatuario; |
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| aquel contorno Inesario, |
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| ¿fue de mi mente un desmán? |
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Apulso
cuarto
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DON JUAN. La cabeza de
DOÑA INÉS aparece en el cáliz de
una rosa, tulipán, girasol o de otra megaflor.
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| DOÑA INÉS |
| No hay tal estuche, don Juan, |
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| ni tal mármol funerario. |
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| DON JUAN |
| ¡Aún vives! ¡Dime cómo...! |
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| DOÑA INÉS |
| Vida me dio Floralia. |
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(Música dulcídea dentro; aria
de las flores en
Fausto.)
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| Al morir y enterrarme en este sitio |
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| he sido, en estas flores, transformada; |
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| mis colores, flores, |
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| mis despojos, plantas. |
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| Mi cerebro dio jugo a las violetas, |
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| mi tronco, a los claveles y a las dalias; |
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| los floralios colores son los míos, |
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| y mi aliento, enfriado, su fragancia; |
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| mis colores, flores, |
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| mis despojos, plantas, |
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| flores gilbas, |
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| flores gualdas, |
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| flores grises, |
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| flores glaucas. |
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| DON JUAN |
| Pues ya era mía; voy a trasplantarte. |
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| DOÑA INÉS |
| De hacerlo, guarda; |
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| en tocando tus manos estas flores |
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| quedarán marchitadas |
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| y dejarán de ser para
in aeternum,
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| mis colores, flores, |
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| mis despojos, plantas. |
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| DON JUAN |
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(Aparte.)
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| Cuando flautas, pitos, |
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| cuando pitos, flautas. |
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| DOÑA INÉS |
| Si dejas, por impura, |
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| la poesía glauca, |
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| vendrás al lado mío cuando mueras; |
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| tus raíces serán entrelazadas |
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| con las mías, pues han de ser entonces, |
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| tus colores, flores, |
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| tus despojos, plantas. |
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(Se oculta. Cesa la melopea.)
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Apulso
quinto
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DON JUAN.
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| DON JUAN |
| ¡Pasad, sombras zigzagueantes, |
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| pasad, nubosos arpegios |
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| de amorosos florilegios |
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| y de nimbos ronroneantes! |
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| ¡Flores abracadabrantes |
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| tintadas de rosicler, |
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| dejad de retrotraer |
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| a mi cerebro cansino |
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| el aromencia divino |
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| del ángel que os diera el ser! |
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(Pausa.)
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| Culpa mía no fue; mordiome un glauco |
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| y el virus me infiltró de la glaucencia |
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| y, metido de lleno en el embauco, |
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| en vez de «aroma» pronuncié
«aromencia».
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Apulso
sexto
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DON JUAN,
ESTATUA DEL COMENDADOR y otras.
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
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| DON JUAN |
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
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Don Juan,
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| vienen en mi compañía |
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| los que con tu poesía |
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| mataste con glauco afán. |
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| DON JUAN |
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
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¿De qué te alteras,
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| si al glauco nada hay que asombre, |
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| pues pinta morado al hombre |
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| y verdes las calaveras? |
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| DON JUAN |
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(Campanas y música alegre.)
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
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En vista
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| del modo con que procedes |
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| en todo, veré si puedes |
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| con mi cena modernista. |
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| DON JUAN |
| ¿Y qué me das de yantar? |
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
| Ahí, fuegaje; ahí, cenizaje. |
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| DON JUAN |
| Se me encrespa el cabellaje. |
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
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| DON JUAN |
| ¿Y esas campanas que allá |
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| suenan híbridas? |
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
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| DON JUAN |
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¡Doblando por mí!
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| ¡Que desdoblen!... |
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
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| DON JUAN |
| ¿Y aquella gente que reza? |
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
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| DON JUAN |
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
| El globo hecatombizó |
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| y caíste de cabeza. |
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| DON JUAN |
| ¡Ah! En todo lo que escribí |
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| el castellano insulté, |
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| palabras introducí |
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| y con ellas consoné, |
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| es decir, consonantí; |
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| el glauco quintaesencié |
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| si el consonante fue en
e;
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| si fue en
i, quintaesencí,
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| y en todo escrito dejé |
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| remembro glauco de mí. |
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
| Don Juan, a los cielos ruega, |
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| pues no hay conmiseración; |
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| dame la mano. |
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| DON JUAN |
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| ESTATUA DEL COMENDADOR |
| Ven conmigo a la delega. |
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| DON JUAN |
| Aparta, forma estatuida, |
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| suelta mi braceante remo, |
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| que aún queda una gemma, o gemmo, |
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| del nenúfar de mi vida. |
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Apulso
final
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Dichos y
DOÑA INÉS.
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| DOÑA INÉS |
| Don Juan perdonado está; |
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| de lo glauco acepto el rito |
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| porque, de lo glauco escrito, |
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| algo bueno quedará. |
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| Cesad, cantos necrodúlicos. |
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(Cesan los cantos.)
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| Callad, clérigos de bronce. |
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(Cesan las campanas.)
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| Sombras, volved al esconce |
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| de vuestros nichos abúlicos. |
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(Melopea; apoteosis con ángeles
modernistas; llevan alas, esmoquin de color, calzón corto y sombrerito
Frégoli.)
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| DON JUAN |
| ¡Estro glauco! Gloria a ti. |
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| Dirán los guadalquivíricos |
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| que con mis glaucismos líricos |
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| un extremo introducí; |
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| al contrario, queda aquí, |
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| a los clásicos, notorio |
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| que un poeta perfunctorio |
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| de subintelectualencia |
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| refrescó con su glaucencia |
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| el anticuado Tenorio. |
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(Se desatabilla el caladaris.)
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A DORMIR

Tenorio modernista : remembrucia enoemática y jocunda en una película y tres lapsos
ingénita del subintelectualmente Pablo Parellada
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