  Tenorio modernista
Remembrucia enoemática y jocunda en una
película y tres lapsos
Pablo Parellada
[Nota preliminar: Edición
digital basada en la edición de Madrid, R. Velasco, 1906. Esta
edición ha sido cotejada con la que Carlos Serrano ha realizado en
Carnaval en noviembre, parodias teatrales de Don
Juan Tenorio, Alicante, Instituto Juan Gil-Albert, 1996, pp.
317-357.]

  Alma dedicante
Yo he restregado mi intelecto en las hipocrenieces de los efebos
glaucos imperantes y afratelados en nexo exedraico.
Yo nimbé mi doliente espíritu con aromencias de
crisantemos melancolinos, con irisaciones esfumadas de libélulas
nictalopentes, con efluvios de nenúfares nostálgicos y
emanaciones nefeloídeas de siringas neurasténicas.
Yo he quitaesenciado mis guedejas con cáncamo
helénico.
Yo he delectado el beso del color en las fimbrias desfloradas de
dejadeces abúlicas y he dado un buz al prístino opalescer del
día abriente.
Yo he cruzado el expando en alas de una armonía
pentamétrica, cristalización prolífica libada en las
fontanas glaucas.
Yo debiera de ofrendar mi remembrucia donjuantenoriesca a la Secta
imperante de efebos glaucos afratelados en nexo exedraico, alma máter de
mi remembrucia.
Yo no ofrendaré mi remembrucia a la Secta imperante de efebos
glaucos afratelados en nexo exedraico, alma máter de mi remembrucia.
Yo no procederé con la lógica obsoleta porque esto
fuera proceder contra glaucura, y mi alma se siente glauca como los iris de una
hetaira en el conticinio, en la intempesta...
Yo ofrendo media remembrucia a:
Don José Samaniego L. de Cegama
Yo ofrendo la otra media remembrucia a:
Don José Samaniego L. de Cegama
Yo no ofrendo otra media remembrucia porque no quedan más
medias remembrucias.
Yo espero de Don José Samaniego L. de Cegama un
prólogo, prolabio, proemio, protógala, prostetis,
prótasis, atrio, vestíbulo, zaguán o frontispicio en el
cual me ponga más allá del expando, según es
práctica entre los efebos glaucos afratelados en nexo exedraico.
Pincia, 16 de Octubrescente de 1906.
Pablo Parellada.
  ¡Isagoge!
¡Salve, panicida filenoso, que al poner bajo mi
abrigaño las febriciteces de tu multicorde intelecto, hiciste colidir
con la mía tu ánima venialmente cotufante!
¡Cómo isagogearte a ti, jocundo feruleador de favilosos
cálamos, Anticristo de la floripondiez modernosa, juglero que musitas
opognieces a la pálida musa de Verlaine!
Al eco jubiloso de tu sonolidante sistro, mi pájaro azul
tornó a la libredumbre; orbiculó errabundo por las áureas
golferieces de la cosmópolis celestiana, y avizoró
añorante, embozada en los nimbos del misterio, la umbría de los
bosques milenarios, do la cigarra helénica desgranó su ritma
adormilente, y la cornamusa del divino Pan unisonó sibilina y milagrera
con el carcajadeo de los sátiros y el tremar suspiroso de las
ninfas.
Mi pájaro azul zigzagueó nostálgico.
Maya, la blonda virgen imposesa, testigueó su raudo voltijeo
y ofrendole, protectrice, los lirios eucarísticos de sus manos -manos
traslúcidas, manos flevilinas-, y mi pájaro azul
sistolediastolizó en ellas grecitante, sistolediastolizó en ellas
flajelino... Pero sistolediastolizó.
(Hemos quedado en que sistolediastolizó.)
Y como habiendo confianza da gusto, he aquí lo que
musitó al oído de la púdica virgen, mi sincera
avecilla:
-Sabrás, oh inasequible y codiciada esfinge, ante quien por
tan varias y laberínticas sendas se encamina la innúmera caravana
de soñadores, que un esforzado paladín del clasicismo hispano
acaba de asestar, valiéndose de las artes del ingenio, mortífero
golpe a la greñuda grey que sirve a la escarlata la lengua de Cervantes,
el divino.
No he de hacer yo que ignores, oh enigmática soberana de un
país ideal, que las imperecederas gallardías donjuanescas,
vividas donosamente al modo glauco, son el ataque más formidable,
trascendental y valeroso infligido al estetismo militante en su asendereada
retaguardia. Y convendrás conmigo en que si en la regeneradora
misión de dar al traste con faunos patizambos, siringas
hipóginas, libélulas verdescentes, féminas
cloróticas y nenúfares sitibundos, contase el insigne autor de
Tenorio Glauco con el concurso de media docena
de escritores de su talla artística y de su sinceridad literaria, la
peluda cohorte de Verlaine podía ir pensando en cortarse con serrucho
las melenas.
No podrás negarme, oh Maya, que si por mal entendidos
convencionalismos tal cosa no sucediera y siguiese triunfando Glauco, hijo
legítimo de Sísifo el embustero, no por ello sería menor
la gloria ni menos dignos de encomio los merecimientos de quien en nombre del
sentido común y jugándoselo todo en la partida, predicó
con el ejemplo, fiel a la máxima del ilustre Goethe, que dice: «No
pegues en el avispero, mas si lo haces, ¡da de firme!».
Y como sobre el avispero del modernismo hay que pegar sin duelo,
como pegó Cervantes sobre el de los libros de caballería, y como
el hecho de no haber existido más que un Cervantes no pude autorizar que
sean tolerados y aplaudidos por más tiempo los ridículos desmanes
de la andante glauquería, yo aplaudo con toda mi alma a Melitón
González y no ofendo con nuevos elogios su modestia, porque la
saladísima remembrucia con que ha honrado el nombre de mi dueño,
dice en alabanza de su autor mucho más que cuanto mi pico pudiera
musitar en tu oído...
Maya, la púdica virgen imposesa, palmoteó con
entusiasmo y mi pájaro azul voló...
¡Salve, panicida filenoso, Anticristo de la floripondiez
modernosa, joglero cotufante y multicorde, que pusiste bajo mi abrigaño
las fulgurosas albescencias de tu mágica siringa!...
¡Anda la siringa!
José Samaniego L. de Cegama.
ALICUANTAMIENTO
SERES
|
ACTORES
|
| DON JUAN. |
BARRAYCOA. |
| DON LUIS. |
SIMÓ-RASO. |
| COMENDADOR. |
RUBIO. |
| DON DIEGO. |
PACHECO. |
| CAPITÁN. |
ZORRILLA. |
| BUTTARELLI. |
LA RIVA. |
| NENUFAREDA. |
DE DIEGO. |
| PRAXITELES. |
ROMEA. |
| MIGUEL. |
R. DE LA MATA. |
| CHÓFER. |
PADILLA. |
SERAS
|
ACTRICES
|
| DOÑA INÉS. |
DOMUS. |
| BRÍGIDA. |
VALVERDE. |
  Retundidos
Doña Inés viste
olosérica, verdegayante con brillanteces áureas, aunque
mística, magüer que modernista
smart.
Brígida sigue negrescente como antes,
alegrada su falda con greca bordeante, compuesta de una carta, una llave, otra
carta, otra llave, otra carta, otra llave... de tamaño natural o
supernatural, y amenizada la greca con lentejuelas de azur o
violáceas.
Don Juan y
Don Luis visten traje de esport; gorra de moda
con chapita, banderita, etc., al frente; cazadora con cinturón del mismo
paño, polainas gualdas o media exótica.
Comendador y
Don Diego, lo mismo pero de negro; capa
moderna. El primero lleva en la cazadora la cruz del trébol rojo,
antiparras de automovilistas, lo mismo que
Don Juan y
Don Luis, en el primer lapso.
Nenufareda y
Capitán, esmoquinizados y
calzoncorteados.
Praxiteles, tipo parisién
barriolatinesco.
Estatua del Comendador, blanca, de levita y
chistera.
Buttarelli y
Miguel, lógicamente.
  Plañería
Si el señor Guión escénico desea introducir
alguna variante, sea fina y de quiroteca albescente.
  Apostilla
Esta obra será soporosa a todo público
alpargatífero o que muestre deleiteces por Talía putrefacta.
Ténganlo presente las Gangarillas, Naques y Cambales
generochiquitescas.
  Lapso prístino
Hora y lugar. Es la hora carmínea. Aspecto
interno de un asomoar; válvula al frente por la que se pupilea la calle;
un reloj mural.
Apulso
prístino
|
|
|
BUTTARELLI, asimilándose un
libro; después vendrá
MIGUEL.
|
|
| BUTTARELLI.- |
|
|
(Lee.)
|
|
«Los rápidos vencejos, |
|
|
|
los rápidos conejos, |
|
|
|
se pierden lejos, lejos |
|
|
|
si corren hacia allá. |
|
|
|
Los rápidos vencejos, |
5
|
|
|
los rápidos conejos, |
|
|
|
no llegan lejos, lejos |
|
|
|
si corren hacia acá. |
|
|
|
Lejos están, |
|
|
|
rápidos pasan, tornan, giran; |
10
|
|
|
rápidos pasan, tornan, van». |
|
|
¡Hermoso! ¡Onomatopéyico! Se ven pasar los
conejos por entre los pies de uno.
|
|
«Rápidos pasan, tornan, giran; |
|
|
|
rápidos pasan, tornan, van». |
|
|
¡Qué descriptivo!
|
|
|
|
|
MIGUEL.-
(Por el foro.) Señor
amo.
|
|
|
BUTTARELLI.-
¿Qué aportas, Miguel?
|
|
|
MIGUEL.-
En la librería me han dado esto para usted.
|
|
|
BUTTARELLI.-
No se dice librería, se dice el universo empastado, la
alacena de intelecto.
|
|
|
MIGUEL.-
Bueno, pues en la alacena me han dado este cartabón.
(Manifiesta un libro triangular y de
colores chillones.)
|
|
|
BUTTARELLI.-
Otro libro de poesías.
|
|
|
MIGUEL.-
Modernistas rabiosas.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Magnificente; forma triangúlica.
|
|
|
MIGUEL.-
Cuando me lo dieron pensé si sería un bacalao.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Pero, colaterálico fámulo, efebo prosaico,
¿crees posibelente que una intelectualidad hipocrénica se
exteriorice en forma bacalácea?
|
|
|
MIGUEL.-
De todo son capaces esos poetas melenudos.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Se dice
hirsutos.
|
|
|
MIGUEL.-
Yo hablo a la pata la llana.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Patalallaneas.
|
|
|
MIGUEL.-
Eso, patalallaneo.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Tú eres un terreno de secano, yo, de mojano; tú
darás maleza, yo daré bueneza, porque he regado mi intelecto con
la lectura de «Silencios precoces» y «Charcas
compungidas».
(Mostrando el libro.)
|
|
|
MIGUEL.-
Bueno, pues abra usted esa regadera.
|
|
|
BUTTARELLI.-
(Abre y lee.) «Aurelius
Rodrígueris». ¡Buena firma! «Construcción en
doce lapsos». Que son: «Alma Enero; alma Febrero; alma Marzo; alma
Abril»...
|
|
|
MIGUEL.-
Etcétera.
|
|
|
BUTTARELLI.-
Hasta «Alma Diciembre».
|
|
|
MIGUEL.-
Los doce meses del año...
|
|
|
BUTTARELLI.-
¡Y qué título! ¡Qué
título! Luego decís de los modernistas. ¿Qué
título debe ponerse al manojo de las doce almas de los doce meses del
año?
|
|
|
MIGUEL.-
¿Qué sé yo?
|
|
|
BUTTARELLI.-
«Alma... naque».
|
|
|
MIGUEL.-
A mí deme usted «El diablo mundo».
|
|
|
BUTTARELLI.-
Rudeces grises.
(Despectivo.)
|
|
|
MIGUEL.-
¿Y el Tenorio?
|
|
|
BUTTARELLI.-
Anticuado, obsoleto, vulgarideces grisáceas. ¡Ah,
si el Tenorio estuviese escrito por los míos!
|
|
|
MIGUEL.-
Quisiera verlo; el Tenorio con hipos verdes y flatulencias
azules. Me voy a fregar platos.
|
|
|
BUTTARELLI.-
A fregoplatear.
(Echándole.)
|
Apulso bis
|
|
|
BUTTARELLI. Lee.
|
|
|
«Alma Agosto, |
|
|
|
tiempo caluroso, |
15
|
|
|
suelo resecáceo, |
|
|
|
encuéntrase tan sólo algo frescoso |
|
|
|
el cetáceo. |
|
|
|
Aire caligino, |
|
|
|
brisa de rescoldo, |
20
|
|
|
impónese el gazpacho de pepino |
|
|
|
y el toldo. |
|
|
|
Ronronean moscas |
|
|
|
y demás compinches, |
|
|
|
y se ponen hoscas |
25
|
|
|
las chinches. |
|
|
|
Tarde bochornídea, |
|
|
|
el pastor sestea, |
|
|
|
se tumbalarguídea |
|
|
|
y piernasueltea». |
30
|
|
BUTTARELLI.-
«¡Tumbalarguídea!»
«¡Piernasueltea!» ¡Hermoso! Si con este lenguaje se
escribiera el Tenorio... ¡Ah! Yo, yo lo escribo, pero... poco a poco;
primero pensemos la obra, vamos a verla con los ojos del intelecto. Ya tiene
título: «El Tenorio Glauco». Reparto: Seres: don Juan, don
Luis... etc. Seras: doña Inés, doña Brígida... etc.
«Se levanta el telón...» no, eso es anticuado; «se
atabilla el caladaris», más moderno. Lapso primero; nada de
hostería, el bar; don Juan labora la carta en una máquina de
escribir... tiqui... tiqui... tiqui; Buttarelli dispone los beberes
(Botellas.) y los sentares.
(Sillas. Entonado.)
|
Y luego el Comendador, |
|
|
|
que llega y dice al entrar: |
|
|
|
|
|
(El reloj cambia su esfera por otra
transparente que, en vez de las horas, tiene diferentes colores y señala
el rojo; de este tono se esplendoriza la escena.)
|
Apulso
trino
|
|
|
BUTTARELLI,
COMENDADOR, por el foro.
|
|
| COMENDADOR |
| ¿Sois el dueño de este bar? |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| (¡Don Gonzalo!) Servidor. |
|
|
|
| COMENDADOR |
| Laconizad. ¿A un don Juan |
35 |
| y a un don Luis conocéis vos? |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| En breve lapso, los dos |
|
| aquí conjuncionarán. |
|
|
|
| COMENDADOR |
|
|
| BUTTARELLI |
| Veremos quién gana o pierde. |
40 |
|
|
| COMENDADOR |
|
|
| BUTTARELLI |
|
|
| COMENDADOR |
|
|
| BUTTARELLI |
| Así lo dice el reló. |
|
|
(El reloj mural.)
|
|
|
| COMENDADOR |
| El mío se me ha parado. |
|
|
(Lo lleva en la muñeca.)
|
|
|
| BUTTARELLI |
| Lleváreisle colocado |
45 |
| a la moda, como yo. |
|
|
(En un tobillo.)
|
|
|
| COMENDADOR |
| Si en los pies me lo pusiese, |
|
| ¿qué ventaja reportara? |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| Que constantemente andara, |
|
| andaría o anduviese. |
50 |
|
|
| COMENDADOR |
| Desde aquí tomaré notas. |
|
|
(Se sienta.)
|
|
|
| BUTTARELLI |
| ¿Queréis leche adulterada? |
|
| ¿Vino pernicioso? |
|
|
| COMENDADOR |
|
|
| BUTTARELLI |
|
|
| COMENDADOR |
|
Apulso
cuarto
|
|
|
Dichos, por foro
DON DIEGO, con un papelito que lee.
|
|
| BUTTARELLI |
| (¡Otro embozado negroso!) |
55 |
|
|
| DON DIEGO |
|
(Lee.)
|
| «Tres y cinco, bulevar». |
|
| (Aquí debe ser.) ¿El bar |
|
| del símbolo victorioso? |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| Estáis bajo su dintel; |
|
| internad, buen caballero. |
60 |
|
|
| DON DIEGO |
| ¿Está en el bar el barero? |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| Palabrando estáis con él. |
|
|
|
| DON DIEGO |
| Vengo para presenciar |
|
| un mat de que me han hablado. |
|
|
|
| BUTTARELLI |
| Sentoso y antifaceado |
65 |
| lo podréis pupilear. |
|
|
Apulso
quinto
|
|
|
Dichos, por el foro
CAPITÁN y
NENUFAREDA, y otros más si la
compañía dispone de ellos.
|
|
| NENUFAREDA |
| Ya están los dos en Sevilla. |
|
|
|
| CAPITÁN |
|
|
| BUTTARELLI |
| Señor Capitán eléctrico... |
|
| ¿Cómo vos por estas tierras? |
70 |
|
|
| CAPITÁN |
| Siempre fui coincidente |
|
| en toda función orgiesca. |
|
|
|
| NENUFAREDA |
|
|
| BUTTARELLI |
| Lenguajid lo que desean: |
|
| cocaína, éter sulfúrico, |
75 |
| inyecciones hipodérmicas... |
|
|
|
| CAPITÁN |
|
|
| NENUFAREDA |
|
|
| BUTTARELLI |
| Al punto. |
|
(Vase izquierda.)
|
|
|
| CAPITÁN |
|
|
|
(El reloj señala verde; la escena
luciernaginea de este color.)
|
Apulso
sexto
|
|
|
Dichos, por la válvula fórica o
forense.
DON JUAN,
DON LUIS y otros efebos. Los dos primeros van a ocupar
las sillas que por tradición les corresponden.
|
|
| DON JUAN |
| Ese artefacto sedente |
|
| es para un bohemio gris. |
80 |
|
|
| DON LUIS |
|
|
| DON JUAN |
|
|
| DON LUIS |
|
|
| DON JUAN |
|
|
|
(Se quitan la cáscara facial.)
|
|
| DON LUIS |
| Horario no lapidemos |
|
| y a contar las fechorieces. |
|
|
|
| DON JUAN |
| Antes, unas predulieces |
85 |
| de vermut. |
|
|
| DON LUIS |
|
|
|
(Vermutizan.)
|
|
| DON JUAN |
| Pues, señor, salí de aquí |
|
| albescente y opalino |
|
| y, arrabundífero, di |
|
| en Mónaco, porque allí |
90 |
| tiene el Príncipe un casino. |
|
| De féminas y de espor |
|
| horizontálica tierra, |
|
| y en ella, un gobernador |
|
| que a los puntos no da guerra |
95 |
| por timbar, ¿dónde mejor? |
|
| Donde hay casinos, hay juegos, |
|
| floresta, en los cercaníos; |
|
| frutesta, en los lejaníos; |
|
| vellonesca, en los borregos; |
100 |
| y anguilesca por los ríos. |
|
| Para la apuesta empezar, |
|
| mandé publicar en dos |
|
| periódicos al llegar: |
|
|
Rest isí mesié
Tenoar |
105 |
| pur qui desir quelque chos.
|
|
| Las mónacas estatuosas, |
|
| sus caderas anforosas, |
|
| yo doliente y neurasténico... |
|
| mis pasiones de bohémico |
110 |
| se vieron expansionosas. |
|
| Pero como me jugué |
|
| mi dinero al ecarté, |
|
| era Mónaco muy tétrico |
|
| y tomando un kilométrico |
115 |
| en Milán me desgrané. |
|
| Así que en Milán me vi |
|
| otro reclam escribí, |
|
| claro está, en italianini: |
|
| Arrivato Tenorini |
120 |
| e non che huomo per lui; |
|
| di la princhipesa altese |
|
| a pescatora di angüila |
|
|
di cuesto belo paese, |
|
| amerá lui, e
desofïla |
125 |
| a tuti gli milanese.
|
|
| No hubo mat, ni pul, ni espor |
|
| sin yo batir el recor |
|
| en mi automóvil montado |
|
| ni camino del Estado |
130 |
| que no llenara de horror. |
|
| Yo muerte a personas di, |
|
| yo carros atropellé, |
|
| sobre los mulos me fui |
|
| y todo cuanto encontré |
135 |
| a mi paso, lo barrí. |
|
| Así automovilizó |
|
| don Juan, y en este carné |
|
| están los que atropelló: |
|
| cuánto suman todos, yo, |
140 |
| como son tantos, no sé; |
|
| si lo queréis comprobar |
|
| sin matematiquizar, |
|
| os lo mostrará en el acto |
|
| de modo breve y exacto |
145 |
| mi máquina de sumar. |
|
|
(La manifiesta.)
|
|
|
| DON LUIS |
| Buscando mayorizar |
|
| de mi hálito los expandes, |
|
| dije: ¿Qué mejor lugar |
|
| tratando de flanear |
150 |
| más indicado que Flandes? |
|
| Movibundo y rapidero, |
|
| de Flandes tomé el camino |
|
| un mañano diciembrero |
|
| de celaje cenicero |
155 |
| verdente y melancolino. |
|
| Así que flandequicé, |
|
| a un esporman-Club subí, |
|
| allí treinta cuarenté, |
|
| y dobla que yo jugué |
160 |
| fue dobla que yo perdí. |
|
| Al verme tan... desdoblado, |
|
| me ofrendé como chofer |
|
| en casa de un millonado |
|
| a la industria dedicado |
165 |
| del cochaje de alquiler. |
|
| Bien me amusé, ¡Sacrenón!, |
|
| y manejando el volante |
|
| fue tanta mi diversión, |
|
| que atropellamos en Gante |
170 |
| a una santa procesión; |
|
| gasolineando entre gentes |
|
| apostólico-creyentes, |
|
| aplasté catorce oblatas, |
|
| ocho curas negrescentes |
175 |
| y veintisiete beatas. |
|
| A Berlín marché al instante, |
|
| pero cierto almacenante |
|
| de bicarbonato sódico |
|
| me conoció, y el tunante |
180 |
| me delató en un periódico. |
|
| Corriendo a Persia me fui |
|
| y, como en Mónaco vos, |
|
| otro cartel escribí |
|
| en persa: «Maja lají, |
185 |
| jala jila, jala, jos».
|
|
| Inmoverá dos semanas |
|
| sin otras cuentas galanas |
|
| ni otro negocio entre manos |
|
| que reñir con los persianos |
190 |
| y adorar a las persianas. |
|
| En Forbules, Lantenis, |
|
| Matinés, Gardenpartis... |
|
| donde fue la gente esporman, |
|
| se cristalizó en recorman |
195 |
| con su automóvil, don Luis. |
|
| Por donde automovilé |
|
| el pánico introducí, |
|
| a quien quise atropellé |
|
| y hedionda peste dejé |
200 |
| de gasolina tras mí. |
|
| Para ver cuántos mató |
|
| don Luis, y mostrar que no |
|
| son cuentas exageráneas, |
|
| aquí están las instantáneas |
205 |
| que de los muertos sacó. |
|
|
(Las manifiesta.)
|
|
|
| COMENDADOR |
| ¡Decadentes! A no estar |
|
| proclive a descaecer |
|
| había de exhaustecer |
|
| vuestra manera de hablar. |
210 |
|
(Se descacarilla la faz.)
|
|
|
| DON JUAN |
|
|
| COMENDADOR |
|
Con doña Inés
|
|
| no esperéis el desposario; |
|
| quien destroza el diccionario |
|
| como vos, a Leganés. |
|
|
|
| DON JUAN |
| Me hacéis brotar el risaje, |
215 |
| modernizar es lo estético; |
|
| lo que es del Cosmos, «Cosmético», |
|
| ¿grupo de coros? «Coraje». |
|
| De funda, «Fundamentar»; |
|
| varias calvas, «Un calvario»; |
220 |
| tenor de ópera, «Operario»; |
|
| comer de balde, «Baldear». |
|
|
|
| DON DIEGO |
| No puedo más tu cinismo |
|
| escuchar, porque es ultraje |
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| de Cervantes al lenguaje, |
225 |
| y al sagrado clasicismo. |
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| Glauco prosigue, pero, ¡ay!, |
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| por tu lenguaje epidémico |
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| ya no serás académico; |
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| me lo ha dicho Echegaray. |
230 |
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| DON JUAN |
| ¿Quién ultrajecervanteó |
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| por palabrizar así, |
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| ni qué me importa, en Madrí, |
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| ser académico o no? |
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| DON DIEGO |
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| DON JUAN |
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No será
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235 |
| sin quitarte la careta. |
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(Lo ejecuta.)
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| DON DIEGO |
| ¡Barro parisién! ¡Esteta! |
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| DON JUAN |
| ¡El marido de mamá! |
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(Jocundo.)
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| COMENDADOR |
| Vamos, don Diego. |
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(Evacua por la válvula forense
acompañado de
DON DIEGO.)
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| DON JUAN |
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Don Luis,
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| mañana continuaremos. |
240 |
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| DON LUIS |
| Aquí mismo nos veremos. |
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(Vase.)
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| DON JUAN |
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| CAPITÁN |
| Que aquí todo el mundo se halle. |
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(Vase con
NENUFAREDA.)
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