Antología poética
Cóncava mujer
María Encadenada
María Desposada
Del dolor y las alas
¡Señor!
Paranoia en otoño
Dafne
Narcisia
Inanna
Causa incausada
Aquaria
Apocalipsis
Arte de cetrería
Amansamiento del halcón peregrino o neblí, aplicable a todas las aves de altanería
Cómo se saca al niego de la muda
De como se desaína al halcón
Vuelo de altanería
Del halcón que piensa de sí y está atemorizado
De la caza con el gavilán
De la lonja
De la quebrantadura del halcón
Alta traición
I
V
Fisterra
XI
XVI
XVIII
XIX
XXII
XXXVII
XXXIX
No temerás
Destierro
Cáliz
Ecce homo
El extranjero
Lotófagos
Helios
Penélope
Del color de los ríos
La era
El potro blanco
Jabón de sosa
Padre
Ropa blanca
Sepia
Pañuelos
Alada mía
Disyuntiva
Sex-shop
Sublime decisión
Pañuelos del aire
Memoria de la luz
La jaula de los mil pájaros
Fin de curso
Aula A-4
Retablo de maravillas
Los cuerpos oscuros
Océanos
Laberinto ordenado
Espejos
[Inédito en libro]
La bolsa o la vida
A mediodía, por el aire, pasa
Ahora el tiempo me ha puesto
Baja la loba al llano, y muerde las ventanas.
Ceniciento, el olivar hablaba
Color de la canela y su fragancia
Como la flor madura del magnolio
Como si el mar, de pronto,
Con ellos oigo el mar.
Crecían como corzos.
Cuando sueltes los grillos que me atan
Desconocí, hasta ahora, el precio de mi carne.
Dulce.
Ella no es Pomona. Ni, como las Danaides,
Ella tan sólo mira.
En un golpe de aire los papeles
Entrabais como alcores
Era blanca la boda: un milagro
Es injusto el amor, nunca se adapta
Esta tarde en el campo piafaban las bestias.
Hervía en la caldera de bronce sobre el fuego.
La lluvia, amigo Pablo, hace ya tiempo
La noche de san juan
La tentación se llama amor
Llora, pequeña.
Llovía largamente por todos los rincones.
Los cien grillos cantando por la lluvia
Mi padre y yo dormimos
Mis seis años, Señor, y ni un almendro.
Ni ayer, ni hoy, ni mañana. Nada
Ni siquiera me roces.
Ni una sombra, ni polvo, quedarán de este lance.
No te amaré mañana. He aguardado
O no era aquel su sitio, o alguien olvidó
Pajarillo enjaulado, me han quitado los ojos
Presentía
Que el cuarto esté en penumbra
Que tu luz no me busque, Apolo, porque soy una hoja
Rebosan
Se sentaba, levemente la sombra
Sentir el peso cálido.
Soy sólo una mujer
Tengo un muslo guardado para ti.
Tiene razón ella, y el espejo
Tú los ves ahí colgados, tirados, y dices,
Un hombre
Vergüenza
Y ahora soy
Y era entonces la luz, cuando la luz
Yo no soy de esta tierra.