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Tertulias de Creación Literaria

Una invitación a la lectura, por Rosa Regás
Jueves, 15 de mayo de 2003, a las 18.30 h.

Reciba información de las próximas suscribiéndose en: http://www.cervantesvirtual.com/boletines/suscripcion.jsp

Presentación

Rosa Regás, ganadora de los premios Nadal y Planeta, participó en la tertulia virtual que, con el título "Una invitación a la lectura por Rosa Regás", organizó la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en colaboración con el Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Alicante. Este acto se enmarcó dentro de las jornadas Un campus de lecturas que se han celebrado en la Universidad alicantina.


Invitada

Rosa Regás


Moderadores

Joaquín Quílez y Rafael González


Tertulia

Rafael González: Si os parece, vamos a dar ya comienzo a la tertulia «Una invitación a la lectura, por Rosa Regás». Soy Rafael González y trabajo en el Área de Comunicación y Atención al Usuario de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. En primer lugar, quiero agradecer a Rosa Regás que esté con nosotros virtual pero también realmente. Creo que no hace falta hacer una presentación muy larga de nuestra invitada, pues todos la conoceréis de sobra. Os recuerdo que, entre otros, ha ganado los premios Nadal y Planeta de novela, y que actualmente colabora en el programa de radio La ventana, de la Cadena SER. Quiero recordar que esta tertulia ha sido organizada, en colaboración con el Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Alicante, dentro de las jornadas Un campus de lecturas. Joaquín Quílez, del citado vicerrectorado, nos ayudará en la moderación de esta tertulia. Buenas tardes, Joaquín.

Joaquín Quílez: Buenas tardes a todos, y quería agradecer en primer lugar la presencia de Rosa Regás en este foro.

Rafael González: Si os parece, dejamos un par de minutos para que os presentéis el resto de contertulios. Creo que basta con el nombre, el lugar desde donde os conectáis y vuestra profesión.

Chema: Hola a todos. Me llamo Chema, estoy en tierras valencianas y me dedico a trabajos virtuales.

Rafael González: Bienvenido, Chema.

Jerónimo: Un saludo a todos.

Rosa Regás: Yo también estoy en tierras valencianas y también os saludo a todos, R. R.

Elisa: Yo soy Elisa, estoy en Barcelona, soy pedagoga y actualmente en paro. Escribo muy modestamente y me he propuesto conocer a todo el que pueda enseñarme algo. (O sea, a cuantas más personas, mejor.)

Rosa Regás: Para aprender a escribir, lo mejor es leer.

Rafael González: Joaquín, ¿quieres hacerle tú la primera pregunta a Rosa?

Joaquín Quílez: ¿Recuerdas el libro que marcó definitivamente tu pasión por la lectura?

Rosa Regás: No; leo desde hace años pero no sabría decir cuál es el libro que abrió mi pasión por la escritura; tal vez los rusos del siglo XIX que leía en el internado, o Julio Verne, o..., ¿quién sabe?

Jennifer: ¿Alguien que haya leído Rayuela?

Chema: ¿Realmente se puede aprender a escribir en cursos o a través de manuales con títulos tales como Cómo escribir novelas de éxito? ¿Por qué empieza a escribir Rosa Regás?

Rosa Regás: Quizá sí se puede aprender a escribir en cursos, pero la mejor manera de aprender a escribir es leer y sobre todo, escribir. Oír la propia música y corregir hasta que esta música nos suene como propia. Así se hace o por lo menos así lo hice yo. Comencé a escribir porque, aunque quería haber escrito desde siempre, los años pasaban y no lo había hecho. Un día me dije, he tenido muchos hijos y he plantado muchos árboles, pero me acabaré muriendo sin haber escrito un libro. Así que tomé varias decisiones importantes y me puse a ello. Acababa de cumplir los 50 años.

Elisa: Estoy de acuerdo, creo que escribir es la pasión de un sentimiento, has de expresar algo, has de compartir algo, hay tantas cosas que no pueden quedarse en la memoria o en la vivencia de uno mismo... Hay tanto que no debe olvidarse... (y no hablo de guerras civiles, hablo de vidas).

Jerónimo: Se suele decir que los escritores se inspiran en la propia vida y que después asocian esas ideas en la imaginación. ¿Es así para R. R.?

Rosa Regás: Creo que todos hablamos de lo que tenemos en nuestro interior, sea por experiencia, sea por memoria, sea porque alguien nos lo ha contado, y también lo encontramos en el olvido, el lugar oscuro de nuestra mente y de nuestras emociones donde almacenamos todo lo que hemos vivido y hemos olvidado, pero ahí está. Luego viene la imaginación, la fantasía, la elaboración de los textos y la inspiración que no es más que una obsesión.

Héctor: Esta mañana se ha realizado una charla con Espido Freire a la que sólo han acudido 12 alumnos. Ahora estamos conectados menos, incluso. ¿Por qué crees que a la juventud universitaria le interesa tan poco la literatura?

Rosa Regás: No creo que a la juventud universitaria le interese poco la literatura, creo que no hay muchos universitarios interesados en ella, pero ya les vendrá. Y si no les llega, tanto peor para ellos. La culpa es por supuesto de una educación en la que los gobiernos no se vuelcan, creo, pero sobre todo en la cantidad de alicientes que hacen la competencia a la lectura, alicientes mucho más pasivos y por tanto más cómodos, como la televisión, por ejemplo. Sin embargo la lectura es lo que exacerba la imaginación, la fantasía, la memoria y todas las facultades de la mente. Igual que los deportes desarrollan la musculatura.

Rafael González: Jennifer preguntaba antes por Rayuela. A mí también me interesa saber qué opina Rosa Regás sobre la novela de Cortázar, ahora que cumple 40 años.

Rosa Regás: La leí hace muchos años, muchísimos y en aquel momento me impresionó vivamente. Tendré que volver a leerla porque apenas puedo recordar más que algunos pasajes.

Joaquín Quílez: Mencionabas, Rosa, la responsabilidad de los gobiernos en el ámbito educativo: ¿qué crees que se puede hacer desde este ámbito para estimular la lectura? ¿De quién es la máxima responsabilidad a la hora de promocionar la lectura en niños?

Rafael González: También puede ser que a los gobiernos no les interese demasiado que leamos. Ya se sabe que la cultura nos hace más libres, ¿no?

Rosa Regás: Yo no hablaría de responsabilidades porque es algo que nos afecta a todos, a la escuela, pero también a los padres y sobre todo al ambiente en que vivimos. De unos padres que no leen es más difícil que salgan hijos que lean, igual que de unos padres sucios lo más probable es que los hijos salgan sucios también. Pero el truco está en la elección de las primeras lecturas, las que han de abrir el camino. Si las primeras lecturas gustan al niño, el niño insiste, es muy bueno también que el niño vaya a las bibliotecas públicas y se acostumbre a manejar libros, a mirarlos, tocarlos y dejarlos, elegir uno de ellos, aprender a intuir si le gustarán o no. Y es muy importante también la lectura de viva voz en los primeros años: el niño aprende a interesarse por lo que lee y a modular la voz y la expresión que luego en silencio dará a los personajes. Todo esto creo que estaría bien, aunque no sabría asegurar si son fórmulas infalibles.

Héctor: ¿Crees que existe una crisis editorial al igual que en otros ámbitos de la cultura como el cine? Tú has trabajado en muchas editoriales: ¿cómo ves la situación? ¿Se editan demasiados libros? ¿Son lo suficientemente buenos?

Rosa Regás: Hace mucho tiempo que no estoy en el lado de las editoriales, pero sí que creo que se publican demasiados títulos, aunque no me gustaría que hubiera menos, porque no quiero que nadie se quede al margen. El problema es que los libreros no tienen tanto sitio para aceptar las novedades que les llegan cada semana. La gente gasta el dinero en copas pero no le gusta gastarlo en libros. Alguna gente, por supuesto. En cuanto a si son buenos o malos es difícil decirlo porque cada cual tiene su gusto y si quitas unos libros dejas al margen a mucha gente.

Gilmer Bernabé: ¿Qué papel juega la literatura en estos tiempos en que vivimos? ¿O es que los libros se han convertido en un elemento más del sistema y, por eso, el fracaso de la lectura?

Rosa Regás: No creo que los libros tengan nada que ver con el sistema; tal vez algunos libros sí pero no en general. Además, no creo que el fracaso de la lectura sea tan grande. Estamos a una gran distancia de la mayoría de países en lo que se refiere a la lectura, pero también lo estamos en lo que se refiere a la atención a la familia, a las guarderías infantiles, a las viviendas para jóvenes, a la educación. Todo se andará si seguimos pensando que la lectura es importante y, sobre todo, una actividad muy satisfactoria.

Elisa: ¿Cómo podemos hablar de la responsabilidad de los gobiernos para estimular la lectura? Editoriales, ediciones, negocios... Entiendo que la cultura nace de la necesidad del conocimiento por el ser humano. Cuando nos interesa algo, cuando realmente estamos motivados por algo, lo buscamos hasta que lo encontramos. Padres que dejan a los hijos delante del televisor, escuelas que limitan y hasta niegan las horas necesarias de biblioteca, la lectura dirigida según la proyección que dictamina tal o cual colegio público o privado... ¡Por Dios! La lectura, el conocimiento, es tan necesaria al hombre como respirar, es la forma más auténtica de ejercitar la libertad, teniendo medios para llegar hasta ella. Libros carísimos, especulación con el escritor y poca divulgación o divulgación limitada en según qué zonas..., no sé, entiendo que cultura es libertad y forzosamente hemos de admitir que esa libertad tiene un precio. Enseña a leer a una persona: es el mejor regalo. Él encontrará sus libros.

Rafael González: Yo también opino como Elisa. Lo importante es abrir camino. La aventura del descubrimiento es seguramente lo más hermoso.

Rosa Regás: Estoy de acuerdo, encontrar los libros, buscarlos, tocarlos es un placer añadido que sólo puede conocer el que ama la lectura.

Elisa: ¡Sí! Y regalarlos es el placer más intenso (para mí, compartir algo que me ha gustado y me ha conmovido es una forma de querer a la persona).

Adriana: Actualmente leer puede ser una adicción tan seria como las drogas...

Rosa Regás: No creo que leer pueda llegar a ser una adicción tan fuerte como las drogas. Tal vez fuerte sí, pero no tan peligrosa, ¿no crees?

Adriana: No, pero he visto cómo mi dinero desparece en libros y cómo no tengo más lugar en mi habitación. O sea, que para mí es una adicción, aunque no he matado a nadie ni he robado para conseguir libros.

Roedor: ¿Pero no me dirás que en ocasiones no has afanado alguno?

Adriana: No, todavía no; pero ya llegará, probablemente.

Rosa Regás: No hace falta acumular libros. Llévalos a una biblioteca y los tendrás siempre a mano.

Elisa: O comparte su lectura, organiza foros de opinión, reúne amigos...

Roedor: Pero, ¿y ese gusto que da coger un libro que según lo vas leyendo se va deshaciendo en tus manos? Eso no lo consigues en la biblioteca.

Jerónimo: Puede ser peligrosa si abandonas el mundo real...

Roedor: ¿Cuál es el mundo real?

Jerónimo: El de no «hundirse» exclusivamente en la lectura, que también hay casos.

Joaquín Quílez: Creo que era Italo Calvino el que hablaba de la lectura como puentes que tiendes hacia el exterior.

Rosa Regás: Puentes hacia el exterior, pero también hacia el interior de uno mismo donde hay mil mundos que descubrir. Yo tampoco sé qué diferencia hay entre el mundo real y el que no es real. ¿Acaso el mundo de una novela no es real? ¿Hay algo que nos emocione más que un relato, que nos dé más miedo? Su realidad tendrá, pues.

Joaquín Quílez: Pues precisamente esa dimensión «placentera» de la lectura creo que es la que hay que fomentar...

Rafael González: ¿Y qué libros recomendarías tú, Rosa, para iniciar el camino?

Rosa Regás: Depende del niño. Cada niño es distinto, con gustos distintos. Yo lo hice en su día con mis hijos y aunque entonces alguno era más remiso que otro, hoy todos leen, aunque con altibajos, pero todos leen.

Joaquín Quílez: Se acostumbra a hablar de animación a la lectura infantil, porque parece claro que un lector ganado desde la infancia va a ser lector siempre; pero, ¿qué opinión te merecen los clubes de lectura que trabajan en un ámbito más adulto y que parecen proliferar en los últimos tiempos?

Rosa Regás: Los clubes de lectura me parecen un hallazgo importantísimo porque es una forma de adentrarse en las profundidades de un libro, generan debate sobre el mismo y hacen el texto mucho más comprensible. Hay clubes de lectura en los que intervienen personas que nunca habían leído y hoy se les ha abierto un mundo de fantasía que no podían ni imaginar.

Adriana: Aparte de conseguir que la gente lea, ¿no hay, también, que esforzarse a que se lean cosas de calidad? Porque se puede terminar leyendo todo novelas rosas o novelas de aventuras, sin buscar más allá. O peor todavía, el equivalente escrito al Gran Hermano.

Rosa Regás: El que lee una novela rosa puede leer enseguida El Quijote. Leer es importante y la calidad también, pero es más fácil pasar de una novela rosa a la de calidad que empezar todo desde cero. Me parece.

Adriana: Cierto, después de todo El Quijote era una novela de caballería, que eran las novelas de aventuras entonces...

Rafael González: Por alusiones, os invito a que escuchéis El Quijote, en la voz de Camilo García Casar (el doblador de Anthony Hopkins, entre otros actores).

Gilmer Bernabé: Pienso que otro de los elementos del fracaso de la lectura es que los mismos maestros (profesores) que mandan leer a sus alumnos, no leen, tienen un récord pobre de lectura. ¿Cree que las facultades de Educación no están formando a los futuros maestros como debieran?

Jerónimo: Soy maestro y puedo responder con toda claridad que, salvo contadísimas excepciones, no se nos forma para la escritura y sí un poco para estimular la lectura. Pero, en general, tampoco se enseña a escribir en las facultades de Filología.

Rosa Regás: Me cuesta pronunciarme sobre los maestros de hoy. Pero creo que el gobierno de este país que da tanto dinero a las escuelas privadas y concertadas, debería antes gastarse nuestro dinero en desarrollar la formación de muchos más maestros. Tal vez a ellos también les gustaría formar parte de un tipo de maestros mucho más preparados, si es como tú dices que no lo están.

Rafael González: Jerónimo tiene razón (lo sé por propia experiencia). En las facultades de Filología solo te obligan a almacenar datos, algunos muy interesantes eso sí, pero poquísimo a adentrarse realmente en la literatura.

Elisa: De acuerdo, Rafael, pero sin esos datos es más difícil avanzar, y yo creo que la literatura no pueden enseñártela, has de descubrirla.

Rosa Regás: Es que enseñar a escribir es muy difícil. Se aprende a escribir, escribiendo.

Adriana: Creo que se debería buscar que los maestros sean gente a quienes les guste leer, y que se elijan lectores ávidos en preferencia.

Jerónimo: La literatura se descubre mejor si has aprendido unas técnicas.

Rosa Regás: ¿Qué técnicas, Jerónimo? Yo no conozco técnicas. Sólo he aprendido a distinguir entre estilos y formas de expresión, y entre todas ellas siempre estoy intentando encontrar la mía, la que me defina a mí.

Jerónimo: Las técnicas creativas ofrecen muchas posibilidades para mejorar a los iniciados, no para convertirlos en genios, por supuesto.

Joaquín Quílez: Pero, ¿y el talento?

Roedor: ¿Qué es el talento? ¿No es acaso un buen enchufe y hala?

Rosa Regás: Si el talento fuera solo un enchufe, Ana botella sería la mejor escritora de España, y ya sabes tú que no lo es.

Elisa: ¡Jajajajaja!

Rosa Regás: El talento es lo que se tiene o no se tiene, pero también los talentos fructifican. Si haces trabajar la memoria tendrás más que si no la haces trabajar; así ocurre con la fantasía, la imaginación, el trabajo y todo lo que dependa de nuestro intelecto y de nuestra voluntad. Por lo tanto, no vale decir «yo no tengo talento». Se puede decir, yo no he desarrollado demasiado mi talento. Luego hay otra cosa, descubrir nuestra verdadera vocación. A lo mejor hay en nosotros una vocación más intensa que la de escribir; este es un trabajo que corresponde a cada cual, y luego actuar en consecuencia.

Gilmer Bernabé: Creo que no debemos quedarnos sólo en lo placentero de la lectura o la literatura o en sus técnicas: la lectura literaria, como dice Mario Vargas LLosa, García Márquez..., nos debe llevar a generar un nuevo mundo, sin racismos, sin abusos, y a sentir la libertad de la palabra en la misma existencia, en la cotidianidad de la vida.

Adriana: Tal vez pides demasiado a la lectura, Gilmer.

Jerónimo: Gilmer, es bueno que plantees eso, auque sea una utopía.

Rafael González: Pero el mundo es cada vez un poco mejor (aunque a veces no lo parezca) gracias a las utopías.

Rosa Regás: Creo que la literatura es una cosa y el compromiso personal es otra. La literatura no creo que sirva para construir más mundos que los de la imaginación, pero no el mundo real. Para cambiar el mundo real es necesario el compromiso; para que una novela sea buena, el compromiso no es necesario, creo.

Adriana: Se habla aquí de lectura de ficción, pero la escritura de cosas reales puede ser tan interesante o placentera como la otra: por ejemplo, hay libros sobre la naturaleza que son fascinantes; y la historia y las biografías..., muchas veces superan en imaginación a la ficción.

Jerónimo: Adriana, en el fondo todo lo que se escribe es real (en el fondo).

Rosa Regás: Es cierto, Adriana. La lectura de ensayos, teatro e investigación sobre temas de sociología o de política, entre otros, puede ser muy placentera. Cada cual elige sus lecturas, o debería hacerlo.

Elisa: Pero sin ese compromiso, de escribir bien, escribir sincero, ser honesto...: ¿vale la pena? ¿Estética sin ética?

Adriana: Yo creo que la lectura ayuda al compromiso, porque cuanto más se sabe, más se puede comprender el problema y qué soluciones son buenas y malas.

Rosa Regás: Pero la literatura, el mundo literario no tiene por qué ser una utopía. Hay más utopía en el compromiso que en la literatura.

Adriana: No, no es una utopía, debe ser un espejo que ayuda a comprender la realidad.

Gilmer Bernabé: Las utopías han hecho y hacen que las dictaduras y los muros se vengan abajo; las utopías hacen que las esperanzas en el mañana sean reales. Y la literatura en muchas ocasiones ha marcado paradigmas, modos de entender el mundo, y por eso pienso en su papel relevante en la historia.

Elisa: Estoy absolutamente de acuerdo, Gilmer.

Joaquín Quílez: Con todo, la literatura, más que dar respuestas, lo que hace es plantear más y más preguntas, ¿no? O animarnos a hacernos preguntas, al menos.

Adriana: Y a comprender la naturaleza humana. Bueno, después de todo se dice que el mejor maestro no es el que da buenas respuestas sino buenas preguntas.

Rosa Regás: Exacto, lo de las preguntas, porque la literatura amplía el horizonte de nuestras emociones, nuestra curiosidad, nuestro mundo y nuestro conocimiento. El conocimiento que nos da una novela no es un conocimiento científico sino poético, pero vale tanto o más que aquel. Si es una buena novela, por supuesto, y si el autor se ha dejado en ella todo el esfuerzo y toda la pasión.

Edith: También es conocimiento científico si desarrolla bien la parte de sociología de la sociedad.

Rosa Regás: Claro que puede ser conocimiento científico, pero el verdadero conocimiento que nos da una novela, una película..., creo que es poético. No creo que la lectura tenga que reducirse a una vía de escape, aunque puede serlo. Es fundamentalmente un placer, pero también una forma de desarrollar nuestras facultades de tal forma que acabamos teniendo más criterio para discernir y en consecuencia somos menos vulnerables a las opiniones de los políticos, las religiones, la sociedad, la tradición y la familia. Es decir, somos un poco más libres, y la libertad es una de las fuentes de la felicidad. El compromiso social y político, el compromiso con los demás, también puede haberlo en la literatura, pero un buen libro puede serlo sin necesidad de ser comprometido en este sentido.

Rafael González: David Lodge decía que «Leemos novelas para ampliar nuestro conocimiento y comprensión del mundo». Y Borges que «Uno no es lo que es por lo que ha escrito, sino por lo que ha leído»; una buena lección para los que desean ser escritores.

Jerónimo: Rosa, ¿hasta qué punto tu compromiso ideológico se resiente ante esta sociedad dirigida por el neoliberalismo?

Rosa Regás: Mi compromiso no se resiente con esta sociedad de neoliberalismo salvaje sino que se agudiza y se exacerba. Digamos que se irrita.

Rafael González: Vamos a dejar cinco minutos más de tertulia, ya que Rosa Regás tiene que estar en menos de una hora en la Sede Ciudad de Alicante de la Universidad. Si alguien está en Alicante y quiere seguir disfrutando de las palabras de Rosa, esta vez de modo presencial, está invitado. La charla de Rosa será en la antigua Escuela de Comercio de Alicante, calle Ramón y Cajal, 4.

Gilmer Bernabé: ¿Crees, Rosa Regás, que lo maravilloso de la literatura y sus lecturas es que «la única certeza es que no existen certezas»? Allí todos podemos alzar nuestra voz, la polifonía de la que habla el gran crítico ruso Bajtín.

Rosa Regás: No lo sé, Gilmer, no sé muy bien qué quiere decir esto de que «la única certeza es que no existen certezas». Lo que me gusta es que todos podamos alzar nuestra voz, es como si entre todos creáramos un mundo de ficción basado en la realidad que se va haciendo independiente de ella.

Elisa: Y quizás en algún momento podremos vivir en esa ficción, que dejará de serlo para convertirse en nuestra realidad.

Adriana: Creo que lo mejor que hace la lectura es despertar la curiosidad y la necesidad de saber más. Eso hace más difícil creer todo lo que le cuentan a uno. Qué lástima que esté en Pensilvania y no pueda acudir a la charla presencial en Alicante...

Rosa Regás: Realmente Pensilvania está muy lejos. Que tengas suerte, Adriana.

Edith: Yo tampoco puedo llegar desde Buenos Aires...

Rosa Regás: A mí ya me gustaría estar en Buenos Aires, Edith, sobre todo ahora que el peligro Ménem se aleja. Me encanta Buenos Aires, es una ciudad donde siempre me siento en casa. ¡Qué suerte!

Edith: Rosa Regás: gracias por las palabras que vertiste en la tertulia y gracias por tus buenos deseos; espero que el presidente electo sea muy bueno para nosotros.

Jerónimo: Mis felicitaciones a Rosa por su lucha permanente y por su valor tras haber esperado demasiados años.

Rosa Regás: No esperé demasiados años, a cada cosa le toca su turno. El mal es tener muchas vocaciones y a la literatura no le tocó hasta más tarde, Jerónimo. Así es la vida. Nunca podemos saber lo que nos deparará. Pedidle mucho, y adelante.

Gilmer Bernabé: Rosa R.: Te deseo lo mejor. Escribe siempre con el alma del ser humano entre tus manos y entre tus labios.

Joaquín Quílez: Rosa, ha sido un verdadero placer compartir este foro contigo y con todos los asistentes a esta charla; y desde el Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Alicante y esta experiencia que es Un campus de lecturas, quería agradecer tu presencia. Ha sido verdaderamente enriquecedora. Muchas gracias.

Elisa: Ha sido un honor, Rosa, te lo aseguro.

Rafael González: Me temo que debemos acabar ya. Gracias a todos por vuestra participación, especialmente a Rosa Regás, que ha sido una invitada magnífica. Esperamos que este sea el principio de una hermosa amistad, como diría Bogart. Hasta muy pronto a todos.

Rosa Regás: Mil gracias a todos por vuestra compañía. Tengo que irme ya, pero lo he pasado muy bien. Me encanta debatir, comparar puntos de vista, creo que también en esto reside el conocimiento. Gracias, amigos. Gracias a todos. También para mí ha sido un honor. Y besos.



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21 de November de 2009

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