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Volumen 15 - carta nº 384

De JOAQUINA DE LA PEZUELA
A   MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO

[San Pantaleón de Aras], 3 julio [1899?] [*]

Ya se que esta V. en Santander amigo Marcelino, aun antes de lo que decia en su carta, porque como casi siempre pone las fechas equivocadas no suelen concordar luego sus noticias, con lo sucedido, y ahora, por su hermano de V. a quien vio Pepe Cerecedo, hemos sabido que llegó el 29 bueno. Mucho lo celebro, y me figuro que para estas horas estará ya descansado y metido otra vez en sus tareas literarias, hasta donde lo consienta esa malhadada testamentaria, que será el draroback [?] de la temporada indudablemente; pero algo tenía que tocarle a V. tambien de los desagrados y dificultades de la vida, de los que hasta ahora la de V. ha estado mas exenta que la de la mayor parte de los mortales, y ya puede tener paciencia y llevarlo todo con resignacion para merecer a los ojos de Dios, y desquitar algo de sus culpas aqui abajo; porque si lo ha de desquitar o purgar todo alla, ya ve que va a ser cosa terrible. A nosotros en cambio, me parece que nos va a quedar poco que desquitar; pues hace ya tiempo qeu estamos pasando el purgatorio, y aun aqui mismo, que vivimos con un poco mas de holgura y tranquilidad, entre el frio y la lluvia, que estropean nuestra salud ya tan averiada, y las noticias de nuevas desdichas, que es lo único que nos trae el correo, nos aguan todo el gusto, que siempre tenemos, contentandonos con tan poco.

Pedro está sin embargo ahora mejor, desde unos dias templados y buenos, que hizo la semana pasada, y como ahora, aunque ha vuelto la lluvia, no hace ya gran frio, va bien, y la que está mal soy yo, que solo con morfina puedo comer algo, y aun con ella y todo no deja de dolerme bastante el estomago.

Ya veo por su carta, que por fin sonsacó V. al pobre Sr. de Cueto un sin fin de libros, y aquellas malhadadas comedias, de que ha estado V. durante tantos años, haciendole un cargo grave, la adquisicion por su dinero, pobre señor! de resultas de la cual ha venido V. a tener de balde, lo que le hubiera a V. costado bastante, en una ocasion, en que de resultas de la abundancia, de aquella, y otras almonedas, sus fondos estaban muy en baja, y fue una suerte como le he repetido a V. muchas veces, que no pudiera añadir ese nuevo gasto, aun sin la presencia de esta «aubaine», que ya es el colmo de la suerte, y supongo que lleno de vergüenza de las cosas feas que decia del infeliz, se habra V. metido debajo de la mesa de pura confusion, y no se atreverá a decir ya nunca nada de el.

Supongo tambien que me tendrá V. buscado otro libro verdaderamente bonito, y no como este que solo lo es desde la mitad, que ya si, es mas agradable y veo tiene datos de estética, o de historia literaria para V. puesto que le ha puesto tantas señales; pero en fin, quiero otro mas mejor, para los malos dias, por salud o por la lluvia (como esta tristísima tarde de domingo en que engaño el corazon escribiendole, ya que otra alegria no puedo tener), que desgraciadamente abundan y como ha dicho su hermano de V. que va a venir a vernos, el lo puede traer, que vendrá antes, aunque V. tambien tiene que venir, como ha ofrecido, que bastantes tristezas trae el año sin que V. añada tambien esa.

[Continúa hablando de la combinación de trenes y los horarios de comidas para cuando vayan. Y añade en postdata:]

En que paró por fin la comision de estudios! Los tunos de los periodistas no se atreven a arremeter con VV. y no los nombran, con su mala fe acostumbrada, y solo atacan al infeliz Pidal!

 

[*] Conjetura dudosa.