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LABERINTO (EL) DE CRETA (Auto sacramental alegórico del).-

«Personas: El Rey de Etiopia.- Ariana.- Un tudesco.- Minotauro.- Teseo.- Risel, gracioso.- Tileno.- Floriso.- Minos.- Dédalo».



E.:

ARIAS.
Mil veces triunfos en Creta.


A.:

en las sillas de mi reino.


Tiene por asunto alegórico la muerte del Minotauro (el Pecado). Teseo es Cristo; Minos, el Demonio o el Mundo; Ariadna, la Voluntad humana, etc.

El Laberinto de Creta es la obra más ofensiva de los oídos castos y limpios, entre cuantas composiciones sacramentales hemos llegado a leer. Encuéntranse en ella dos o tres equívocos de mala ley, algunos chistes que guardan estrecha conexión con los del Quijote en la aventura nocturna de los batanes, y un largo relato de los amores de Pasifae, que, a pesar de la exquisita delicadeza de sus expresiones, no se sufriría hoy ante ningún concurso público. Constantes en nuestro propósito de presentar fielmente los datos necesarios para que el lector falle por sí mismo acerca de los méritos y deméritos del teatro sacramental, no debemos sustraer a su conocimiento la relación de que hablamos, y que, puesta en boca de Dédalo, dice así:


   De este, pues, bruto torpe
Pasife amante ciega,
de tal modo se abrasa,
con tal rigor se quema,
que monstruo de apetitos,
más desatinos ceba
mirándole lasciva,
que el toro pace hierbas.
Celos, ya racionales,
el alma la atormentan,
deseando transformarse
en la rival juvenca.
Tejiéndole guirnaldas
de rosa y madreselva,
a los vaqueros manda
que le coronen de ellas.
Sonoras campanillas
hace que le suspendan
al pecho, y que le adornen
collares de oro y perlas.
¡Así se precipita
la humana incontinencia,
ya semejante el hombre
al bruto y a la bestia!
Desesperaba medios
la adúltera resuelta,
piélago de imposibles,
infierno de impaciencias,
hasta que dos volcanes
la hacen caer enferma,
dentro del alma el uno,
pulsando el otro venas.
Contóme sus congojas:
compadecíme de ellas:
labré una hermosa vaca,
que fué la copia mesma
de la que el toro busca,
con una capaz puerta,
del modo que el caballo
que a Troya dio tragedias.
Degüello, en fin, la vaca,
cubriendo la madera
de estotra inanimada
la piel, aún no bien seca,
con propiedad en todo,
tan símil a la muestra,
que al poderoso instinto
de la naturaleza
venció en el toro el arte,
pues brama sólo en verla,
maromas despedaza,
y encierros atropella.
Entró entonces Pasife,
y de esta junta horrenda,
de tan bestial consorcio
el torpe amor engendra
al Minotauro infame, etc.



Importa repetir que estos atrevidos versos figuran como excepción única en la colección de autos sacramentales; y que no pasan de cinco o seis los dramas eucarísticos que contienen alguna palabra indigna de sonar en oídos de gente delicada.

El gracioso Riselo (destinado a ser pasto del monstruo) prorrumpe en este cuento.


   ¿Quieres ver cuán venturoso
soy? Pues escucha. Una siesta
soñaba que me había hallado
un bolsón y dos talegas
de doblones de a dos caras,
tendidos sobre una mesa:
y cuando empiezo a contarlos,
al instante me despiertan,
dejándome de la galla,
sin permitirme siquiera
que entre sueños recrease
mis sentidos con su cuenta.
Soñé otra vez que me daban
(sacándome a la vergüenza
por las calles de mi villa)
cuatrocientos de la penca.
Iba yo carivinagre,
llorado de verduleras,
entre escribas y envarados,
las espaldas berenjenas,
y a cada: Esta es la josticia,
me pespuntaba el gurrea
los ribetes, cuatro a cuatro,
cual le dé Dios la manteca.
Consideren, pues, qué tal
iría mi reverencia,
que sabe Dios que escocían
como si hueran de veras.
Pues fué mi ventura tal,
para que envidia me tengan,
que hasta el último pencazo
no desperté: de manera
que cuando sueño doblones
al instante me recuerdan,
y cuando azotes, me obligan
que hasta el cuatrocientos duerma.



Lleva el auto al final esta protesta, que trasladamos con sus erratas, hijas, sin duda, de la incuria del copiante:

«Si quid contra fidem aut bonos mores dictum, tamquam non dicti. Subjiciuntur enim omnia quae hic continentur stae matris Ecclesiae romanae et eyus doctoribus.- 1.º de marzo de 1638.= El Mtro. Tirso de Molina».



Sigue una Explicación del auto, dividida en dos partes. En la primera se dan noticias de la isla de Creta y de los principales personajes de la fábula. La segunda contiene instrucciones para la representación, dirigidas a alguna junta de festejos y firmadas por el maestro Tirso de Molina, en la misma fecha que arriba se cita.

Copia de los primeros años del siglo XVIII.

BN, Mss., 14.7736.



LABERINTO (EL) DEL MUNDO.- Calderón.

E.:

FUROR.
Amainese la vela


A.:

la verdad vence.


BN, Mss., 16.2808.

Impreso en la Parte 6.ª de autos.



LABRADOR (EL) DE LA MANCHA.- Anónimo.

(Villano de la Mancha)

(Cubierta): «Auto sacramental del Labrador de la Mancha, 1615».- (Primera hoja)- «Auto sacramental famoso del Labrador de la Mancha».

«Figuras: El Labrador.- La Hipocresía.- La Raza.- El Contento.- El Apetito.- El Pesar.- Músicos».



E.:

CONTENTO.
Y adonde alegre caminas


A.:

el labrador de la Mancha.



   Cantaros quiero, señores,
la vida que alegre pasa,
a su trato y en su siembra,
el Labrador de la Mancha.
Llega el otoño lluvioso,
y en sus tierras barbechadas
comienza a sembrar el trigo
con dichosas esperanzas.
Pasa el enero nevado,
y el hebrero loco pasa,
y viene marzo, vistiendo
de flores prados y plantas.
Sale al campo a ver sus trigos,
que en abril limpia y escarda,
porque les dé mayo espigas
de bendición y abundancia:
y viendo que el seco junio
rayos y truenos dispara,
pide al cura que conspire
con reliquias y campanas.
Y cuando julio abrasado,
de las mieses ya doradas
y de los maduros frutos
se pone toscas guirnaldas,
comienza a segar sus trigos,
con cuyas rubias manadas
haciendo ricas las eras,
compone ceñidas parvas.
Ya lo trilla, ya lo vuelve,
ya en montones lo levanta,
y ya con el cierzo frío
lo limpia y el grano aparta.
Ya lo criba en pardos cribos,
ya en zarandas lo zaranda,
y ya en el montón lo aprecia,
que en cruz y en círculo raya.
Ya con la mano en el cinto,
dándole vueltas lo tasa,
porque piensa salir dello,
cuando a los cuarenta valga.
Ya lo mide, y ya lo goza,
y ya los que lo encamaran,
porque lo pague en la cena,
estas lisonjas le cantan:
Al amo los cielos den
mucho trigo y mucho bien;
que siempre a los buenos dan
mucho bien y mucho pan.



Gran parecido existe entre este modo de hablar y el que usa Lope en sus dramas villanescos.

En el auto de la Oveja perdida, compuesto por aquel insigne poeta, van en boca de Luzbel unas quintillas que empiezan así:


   ¿Fuí yo adúltero homicida,
como el otro que quitó
la oveja al dueño y la vida?
¿Brindé con tus vasos yo
la sacrílega comida?
   ¿Con lascivo testimonio
hice injuria al matrimonio
de la que abonó a Daniel,
o fuí cambiador cruel,
como el que dejó el Telonio?, etc.



El Labrador de la Mancha dice, por su parte, en la obra de este título:


   ¿Fuí yo adúltero homicida,
como el pastor de Isaí?
¿Quité, cual él, para mí
la oveja al dueño y la vida?
   ¿Manché el casto matrimonio
de la que abonó Daniel,
o soy cambiador cruel
como el que dejó el Telonio?



Y al propio tenor, va convirtiendo en redondillas otras muchas quintillas de la larga relación de Luzbel, cuyo principio hemos copiado.

Con estas señas no nos parece gran temeridad atribuir al Fénix de los ingenios el Labrador de la Mancha, a pesar de que en el manuscrito no lleve nombre de autor y de que en el Catálogo de Huerta se le dé también por anónimo.

Expulso el pecador del banquete del Rey por haberse presentado, vestido conforme a los consejos de la Hipocresía, resuelve llamarse Labrador de la Mancha, gozándose en el recuerdo de las que fueron causa de su expulsión; y cultiva, en efecto, el campo de los deleites, con esperanzas de lograr larga y gustosa cosecha. Mas llegados los días de la siega, hállase abandonado de todos sus alegres compañeros y solo con el Pesar, coyuntura que aprovecha la Razón para moverle a penitencia. Recíbele entonces el Rey en su banquete, y apareciendo en un altar los signos de la Eucaristía, canta la música:


   Ya goza el fruto y el trigo
de la cosecha esperada;
que quien con lágrimas siembra,
siega en contento y en gracia.



Es filosófico y de buen efecto que, a fuerza de buscar engañosas apariencias, equivoque la Hipocresía de medio a medio el traje con que debía comparecer un súbdito respetuoso en presencia de su Rey. He aquí sus consejos al Labrador:



   Entra, mas has de llevar
humilde la vista y grave,
y en voz delgada y suave
saludarás al entrar.
   Besarás manos y pies
con grande blandura a todos,
porque te den tales modos
gran reputación después.
   Los ojos bajos tendrás
y la cabeza inclinada,
y en voz alta y levantada
grandes suspiros darás.
    Habla en tono regalado
si no es que tu honor padezca;
de tu cuello no parezca
sino poco, y no aseado.
   Zapato grueso y sin cintas
siempre trairás; el vestido
de jerga basta tejido.


LABRADOR

Ya vengo como me pintas.


HIPOCRESÍA

   Y cuando por gran favor
tu vida alguno autorice,
dirás: -¡Jesús! ¿Quién tal dice?
Yo soy malo y pecador-, etc.



BN, Mss., 15-810.



LADRÓN (EL) DEL SACRAMENTO.- Anónimo.

Catálogo de La Barrera.



LÁGRIMAS (LAS) DE DAVID.- Lope de Vega.

Catálogo de Mesonero.

Medel y otros atribuyen a Lope una comedia con el mismo título.



LÁGRIMAS (LAS) DE DAVID.- Calderón.

Catálogo de Moratín. Fajardo le cita en concepto, de comedia de Calderón, impresa suelta en Valencia y en Sevilla.

(Será la comedia de Godínez que lleva el mismo título, o la que se atribuye también a Lope)



LÁGRIMAS (LAS) DE ROMA.- Sor María do Ceo.

Según La Barrera, dejó la autora inédito este auto, pero se incluyó en la impresión portuguesa de que se hizo la traducción castellana del doctor don Fernando Settién, publicada en Madrid en 1744.



LAUREL (EL) DE APOLO (Auto sacramental alegórico).- Don Juan Salvo y Vela.

«Personas: El Fuego.- Apollo.- El Ardor.- Dafne.- La Sombra.- El Fitón.- La Iglesia.- La Vista,-El Oído.- El Gusto.- El Olfacto.- El Tacto.- La Memoria.- El Entendimiento.- La Voluntad.- El Faetón.- Música.- Acompañamiento».



E.:

Condensado cendal que oculta el día.


A.:

Sombras de culpa en luces.


Burlose de este autor don Leandro Moratín, escribiendo:

«Un sastre, llamado don Juan Salvo y Vela9 [...], publicó la comedia de el Mágico de Salerno... y en otras cuatro comedias que escribió con el mismo título, amontonó cuantos disparates le pidieron y algunos más. Compuso después un auto y varias comedias de santos, todo por el mismo gusto; adquiriendo general estimación entre las mujeres, los beatos y los muchachos».



Tiene razón el Terencio español para desechar, como obra de mal gusto, el auto de El Laurel de Apolo. Diremos, sin embargo, a qué se reduce.

Apolo representa a la Divinidad, y más particularmente al Verbo encarnado. Faetón, despeñado por su soberbia, es el Demonio. Dafne, la Humanidad. La serpiente Fitón, el Pecado. Descartando del auto las exterioridades mitológicas, queda lo siguiente:

Dios crea a la Naturaleza humana, pone a su servicio Potencias y Sentidos, y la deja, en un ameno jardín. Deseoso de perderla el espíritu rebelde, pretende en vano que la serpiente se esconda en el agua, o al pie de unas espigas, o entre unos rosales; logra, por fin, que se oculte a la sombra de un manzano, e introducido en presencia de la Humanidad, so pretexto de ir persiguiendo un ave (la misma Humanidad), habíala de la ciencia del bien y del mal, hasta conseguir que codicie el fruto prohibido. Asiéndola entonces la serpiente, queda por señora de la Naturaleza humana. Movido el Verbo Eterno a misericordia, desciende a la tierra con arco y aljaba puestos al hombro en forma de cruz; y lanzándose la serpiente en persecución del Hombre y de su Redentor, llega un momento en que se ve a éste, siempre con semblante de Apolo, herido de muerte, junto al tronco de un laurel, en tanto que la Humanidad se postra a sus plantas, haciendo la figura de la Magdalena. Expira a otro lado la serpiente, convirtiendo así en triunfo la agonía de su vencedor. Y como el Espíritu rebelde se jacte de que, aun después de destruida la culpa original, funda sus esperanzas en la culpa actual para perder a los hombres, déjanse ver brillando, como correctivo a sus palabras, el Cáliz y la Hostia, con lo que desaparece el Demonio.

Puede un auto ser todo lo insulso, sandio, disparado y absurdo que se quiera; pero confesemos que lleva algo adelantado con sólo tratar argumentos, nuevos o viejos, propios o plagiados, como el que acabamos de exponer. Del estilo de Salvo en sus mejores momentos servirán de muestra estos versos que dirige el Creador a la Humanidad, cuando la deja en el Paraíso:


      Bellísima hermosa Dafne,
   cuanto en esta estancia fértil
   con dibujos de esmeraldas
   fuí bordando de claveles,
espero que sea a tu planta breve
matizada alfombra, fragante tapete.
   Cuantas aves en el viento
   corren, plumados bajeles,
   cuyos distintos colores
   son del aire ramilletes,
crié porque al gusto en tus mesas fuese
sabrosa vianda, goloso deleite.
   Cuantas flores en la cuna
   de esmeralda el alba mece,
   y aljófares que destila
   en concha de grana beben,
al olfato sean, rosa blanca o verde,
matizado aroma, florido pebete.
   Esa sonora armonía
   que en cítara de corrientes
   equivocan ruiseñores,
   pasajes de pluma y nieve,
es porque a tu oído con voces cadentes
avisen sonoros que de Mí te acuerdes.
   Nubes y espumas azules,
   golfos y montes de nieve,
   campos de estrellas y hojas,
   que pueblan pintadas pieles,
son porque a tu vista mudando la especie
lo que vio no canse con lo que a ver vuelve.
   Dulces céfiros que inspiran,
   suaves favonios que mueven,
   cándidas plumas que rizan,
   golosos frutos que crecen,
al tacto lisonja tan gustosa ofrecen
que halagaron antes que al labio las llegues.



Si esto no es bueno, suena bien, y sabe a cosa española. No se podría decir lo mismo de otras producciones dramáticas de los imitadores de Moratín que, sin merecer el aplauso de los doctos, tampoco lograron alzarse con el de las mujeres, los beatos y los muchachos.

El Laurel de Apolo estaba ya escrito en 1718, pues Fajardo, en su Disertación sobre los autos sacramentales de Calderón, que tiene la fecha de aquel año, cita dicha obra entre las muchas que se representaron atribuidas por los comediantes al príncipe de nuestros dramáticos, y designa su verdadero autor.

BN, Mss., 14.7734.



LAVAR CON SANGRE LA MANCHA.- Anónimo.

Catálogos de Huerta y otros.

Con el mismo título cita Moratín una comedia anónima.



LEGADO MÁRTIR, SAN PEDRO.- Belmonte Bermúdez.

Catálogo de La Barrera.



LENGUAJES (LOS).- Anónimo.

Farsa del Sacramento, llamada de los Lenguajes. (Farsa vieja)

«Figuras: El Amor Divino.- Un Villano.- Un Vizcaíno.- Un Portugués.- Un Luterano.- Un Francés.- La Justicia.- La Misericordia».



Hay, además, un moro omitido en la lista anterior.

E.:

El divino amor


A.:

dado con enamorado.



   Pues de Dios Omnipotente
soy el Amor Soberano,
mando que personalmente
luego ante mí se presente
amando el género humano.



A este llamamiento del Amor Divino acuden los diversos personajes citados arriba, siendo de advertir que el Villano, o bobo, representa, según sus trazas, a la nación española, y que el luterano se expresa en jerga semiitaliana, así como el francés, el portugués, el moro y el vizcaíno estropean cada cual su habla respectiva.

Examinados los méritos de todos, resulta que, además del luterano, cuyos crímenes son evidentes, el vizcaíno peca de excesivo apego a los bienes terrenales; el portugués, de vano y enamoradizo, y el francés, de inclinado a trabajar en la destrucción del prójimo, todos por falta de amor a Dios. Inútilmente pretende el moro librarse, diciendo:


   Mí, yonior, no estar cristiano,
que tener qu'estar bigado.
¿Qué a mí llamar tan tembriano?



Porque el Amor le responde así:


   Sabe, mísero infïel,
que te dio Dios albedrío,
con tan libre poderío,
que pudieras usar dél
y hacerte siervo mío.



Envalentonado el villano al oír esta reprimenda, trata de hacer olvidar sus propias culpas (que provienen principalmente de haber fiado con exceso en la Misericordia de Dios), alegando que, al cabo y al fin, él pertenece al gremio de la Iglesia. Pero aquí le aguarda la lección más notable de cuantas contiene esta obra. Al pueblo católico que así se disculpa, dice el Amor Divino:



   ¡Oh perverso y sin enmienda,
que por aquesa razón
tan terrible y tan horrenda
que no hubiese redención!
   ¿Tú no ves, desventurado,
que tú a Dios le conocías
y la ley de Dios tenías,
y della fuiste industriado
por muchas suertes y vías?
   Por lo cual, con gran justicia
mereces pena cruel
muy mayor qu'este infïel,
pues tú pecas de malicia
y no sin fee como él.


BOBO

   ¡Mi fe, pensé que atajaba
en decir que era cristiano!


AMOR

Mas antes el Soberano
te dará pena más brava,
pues ser bueno fué en tu mano.



Atendiendo a este y otros muchos ejemplos, habrán de reconocer los lectores imparciales, en los poetas eucarísticos del siglo de Lutero, el feliz instinto, la buena voluntad y el valor que se necesitaba, no para llevar la corriente a las pasiones de la grey católica, sino para empeñarse en acrecentar sus virtudes con austeras enseñanzas, en medio de las luchas religiosas en que a la sazón ardía el mundo.

Dejando esto aparte, las palabras del Amor contienen una verdad enseñada por doctores y santos; y en ello se fundan justamente la severidad desplegada por la Iglesia, y los derechos que posee sobre los que piensan que atajan con decir que son cristianos. Corriendo el siglo decimoséptimo, cuidó Calderón de recordar el mismo principio en el Santo Rey Don Fernando (primera parte).

Por dicha nuestra (como también lo advierte la Farsa de los Lenguajes),


      el amor no consiente
que se use de crueldad
con hombre que se arrepiente.



La Justicia pide el castigo de los reos, pero la Misericordia intercede, diciendo:


   Ten cuenta que hoy es el día
cuando, Amor, te has de mostrar;



y perdonados todos, concluyen con un villancico al Sacramento.

BN, Mss., 14711, núm. 70.

Publicado por Rouanet en la Colección de autos, farsas..., etc.



LEPRA (LA) DE CONSTANTINO.- Auto sacramental de Calderón.

E.:

¡Arma! ¡Arma! ¡Guerra! ¡Guerra!


A.:

sea el mayor de los fieles.


BN, Mss., 16.2815.

Impreso en la Parte 4.ª de Autos.



LEPRA (LA) DE NAAMÁN (Aucto de).- Anónimo.

«Figuras: Naamán.- Su mujer.- Una captiva.- Un mayordomo.- Un criado.- Sirio del Prado.- Un villano.- El Rey de Israel.- Geezí.- Elíseo».



E.:

NAAM.
Extraño desabrimiento


A.:

quiso mi mal transformar.


SIN LOA.- Por una cautiva sabe Naamán que Elíseo puede quitarle la lepra. Preséntase ante el rey de Israel con una carta de recomendación de su propio soberano; y Elíseo le ordena por medio de su criado Geezi que se bañe siete veces en el Jordán. Esta receta casera sugiere a Naamán reflexiones, que su mayordomo refuta muy discretamente:




NAAMÁN

   Fortuna se muestra avara.
Pensé que viniera a mí
y a su gran Dios invocara,
pidiéndole mi salud
con fuerza y solicitud;
¡y sin hacer cuenta en nada,
me ha enviado una embajada
tan enjuta de virtud!
Alto, quiérome tornar.
¿En Damasco, por ventura,
no hay ríos de más anchura,
donde me pueda bañar?


MAYORDOMO

   Señor, pretende tu cura.
Si Elíseo te mandara
la cosa más fuerte y cara
que se puede imaginar,
la quisieras intentar,
aunque la vida costara.
¡Y mandándote, señor,
una cosa tan liviana,
no se te pone en la gana!



Vencido de estas razones, báñase Naamán (a vista del público) y queda sano. Entonces aparece Elíseo y rehúsa toda paga, diciendo:


   A sólo Dios has de dar
las gracias de tu salud.



Pero Geezí, menos piadoso y justificado, toma el nombre de su amo para obtener ricas dádivas del agradecido magnate, y Elíseo le castiga, condenándole a padecer, en su propio cuerpo y en toda su progenie, la lepra de Naamán.

BN, Mss., 14.711, núm. 18.

Publicado por Rouanet en la Colección de autos, farsas..., etc.



LEVANTAMIENTO (EL) DE PORTUGAL.- Anónimo.

Citado por Huerta, y otros.



LIBERTAD GENERAL.- Anónimo.

Catálogos de Huerta y otros.



LIRIO (EL) Y LA AZUCENA O LA PAZ GENERAL.- Auto sacramental de Calderón.

Véase: Paz universal.

E.:

DISC.
Sedicioso tumulto


A.:

el pregón para bien.


BN, Mss., 16.2806.

Impreso en la Parte 3.ª de Autos, 1717.



LIRIO (EL) Y LA ESPIGA.- Anónimo.

Al formar en 1753 el actor Manuel Guerrero la terna que, según costumbre del siglo XVIII, se elevaba todos los años al Ayuntamiento, a fin de que éste escogiese un auto para su representación en cada corral de comedias, hízolo en los términos siguientes:

  • El Lirio y la espiga, nuevo.
  • Los Alimentos del Hombre, ocho años10.
  • La Nave del Mercader, seis años.

El Ayuntamiento mandó proponer otro auto en lugar del primero, y que en adelante no se hiciesen propuestas que no fuesen de obras comprendidas en la colección impresa de autos sacramentales de don Pedro Calderón de la Barca. (Archivo de Madrid, 2.ª, 458, 3)



LIRIO (EL) Y LA ESPIGA.

Véase: Triunfos del Amor en Pan.



LO QUE VA DEL HOMBRE A DIOS.- Calderón.

E.:

En hora dichosa vuelva


A.:

lo que va del hombre a Dios.


BN, Mss., 16.2789.

Impreso en la Parte 3.ª



LOCO (EL) CUERDO, SAN SIMEÓN.- Valdivielso.

Catálogo de Mesonero.

Debe de ser la comedia de Valdivielso que, con el mismo título, se halla en la «Flor de las Comedias de España de diferentes autores», etc.- Quinta parte. Madrid: Alcalá, 1615.



LOCOS (LOS) DE TOLEDO.- Valdivielso.

Catálogos de Mesonero y La Barrera. Sospecha el segundo, con grandes visos de razón, que este título y el Hospital de locos designen una sola obra.



LOCURA (LA).- Valdivielso.

Catálogos de Huerta y otros.

Será también el Hospital de locos con diferente título.



LOCURA (LA) POR EL ALMA.- Lope de Vega. Inédito.

Adiciones manuscritas de La Barrera.



LOCURA (LA) POR LA HONRA (Aucto sacramental).- Lope de Vega.

«Figuras: Príncipe de Tinieblas.- Deleite.- Blanca, que es el Alma.- Apetito.- Buena Conciencia.- Sosiego.- Entendimiento.- Mundo.- Amor Propio.- La Honra del Mundo.- Confianza Humana.- Cristo.- Contento».



E.:

PRÍNCIPE.
No sé qué tengo de hacer


A.:

allá gloria y aquí gracia.


El Sosiego, que, como apoderado del Príncipe de la Luz, ha contraído esponsales con Blanca, al saber que ésta se ha dejado seducir por el Príncipe de las Tinieblas, la hiere y se vuelve loco. Llévanle a una casa de orates, donde, están encerradas la Honra del Mundo y la Confianza Humana. En tanto llega el Príncipe de la Luz al pie de los balcones de Blanca, la cual canta dentro sus dolores, y asomándose después, le pide que se encargue de entregar al Sosiego una carta escrita con lágrimas. Con esto la perdona Cristo; torna Blanca a ser blanca (pues desde su crimen se había vuelto negra), y apareciendo el Sosiego, recobra el juicio y se abrazan.

No es sacramental esta obra, a pesar de su título. A vueltas de las aventuras de capa y espada en que se funda, enseñaba Lope en ella que sólo a precio de lágrimas de contrición puede un alma pecadora recobrar el sosiego.

BN, Mss., 17.315.

En otro manuscrito de la misma Biblioteca (15.302) lleva por título: La locura por el alma.

Impreso en el tomo II de la colección de la Real Academia Española, 1892.



LOCURA (LA) POR LA HONRA.- Téllez.

Farsa sacramental del maestro José de Valdivielso (por diferente estilo que el de Lope, añade una nota autógrafa de don Francisco de Rojas).

«Figuras: Culpa.- Locura.- Engaño.- Deleite.- Luzbel, loco.- Género humano, loco.- Envidia, loco.- Gula, loco.- Mundo, loco.- Carne, loca.- Inspiración.- Razón.- Cristo.- San Pedro».



E.:

CULPA.
Locura, engañada está,


A.:

adonde el Auto se acaba.


BN, Mss., 16.519.

Al fin: Juanes de Ansa sua scripsit manu. Anno domini 1602.

En los catálogos de Medel y otros, figura un auto del mismo título atribuido a Téllez.



LUCERO (EL) DE LA AURORA. VIDA Y MUERTE DE MI SEÑOR SAN JOACHIN Y MI SEÑORA SANTA ANA.- Auto sacramental.

«Personas: Santa Ana.- San Joaquín.- María Santísima.- El Ángel.- Veronice.- Simeón.- El Demonio.- El Pecado.- El Género humano.- El Placer.- Música».



E.:

venid, señor


A.:

el perdón de lo que ha errado.


BN, Mss., 15.399.



LUCERO DE NUESTRA SALVACIÓN.- Ausias Izquierdo Zebrero.

«Lucero de nuestra salvación, al despedimiento que hizo nuestro Señor Jesucristo de su bendita Madre, pasos muy devotos y contemplativos, estando en Bethania. Por Ausias Izquierdo Zebrero. En Sevilla, por Fernando Maldonado, año de 1532.

Figuras del auto: Hijo y Madre, Ángel (con cartas de Adam, David, Moisén, Hieremías y Abraham) Magdalena».



Citado por Moratín y por La Barrera.

Este último cita, además, dos ediciones, titulada la una: «Auto llamado Lucero de nuestra salvación, al desprendimiento, etc. Compuesto por Ausias Izquierdo Zebrero...- Sevilla. Por Bartolomé Gómez de Pastrana, 1620».- La otra es del siglo XVIII y se titula: «Despedimiento de Cristo y de su bendita Madre... Compuesto por el doctor Ceballos, natural de Sevilla».

Por su título, y por la lista de sus personajes, parece que el Lucero de nuestra salvación es la misma obra contenida en el artículo siguiente:



LUCERO DE MUESTRA SALVACIÓN.- Inocencio de Salceda.

«Auto llamado Lucero de nuestra salvación, que trata del despedimiento que hizo nuestro Señor Jesucristo de su bendita Madre, estando en Bethania, para ir a Jerusalén».



Antes de trasladarse a Jerusalén, para dar principio a su Pasión, ruega Nuestro Señor a su bendita Madre que lleve a bien esta partida. Con el mismo intento escriben a la Virgen Santísima Adán, David, Moisés, Jeremías y Abraham, de cuyas cinco cartas es portador un Ángel. Adán envía por presente a la Virgen una cruz; David, una corona de espinas; Moisés, tres clavos; Jeremías, una columna y un cordel, y Ahraham una lanza. Humillándose María a la Voluntad del Señor, despídese de su Divino Hijo, y la Magdalena se queda para consolarla.

El auto está en quintillas, y tiene mucha analogía con el de Las Donas que envió Adán a Nuestra Señora con Sant Lázaro, obra inserta en la colección de González Pedroso. pág. 22. El principio de la carta de Adán es idéntico en ambas composiciones:


   Sagrada Virgen María,
Hija y Madre de Dios vivo,
yo, tu padre Adán, t'escribo
con más pena que alegría.



Pero el Auto de las Donas, aunque de plan más sencillo, está mejor imaginado y desempeñado que el Lucero de nuestra salvación.

Pliego suelto, en Madrid, por Francisco Sanz, sin año (No he visto esta edición).- Romancero y cancionero sagrado, por Sancha. (Tomo XXXV de la Biblioteca de Autores Españoles), pág. 385.



LUCERO (EL) SERAFÍN.- Anónimo.

«Figuras: El Lucero.- San Miguel.- El Sueño.- La Muerte.- El Hombre.- Cristo, niño de doce años».



E.:

LUC.
Corte de la monarquía


A.:

con que Dios al hombre ensalza.


BN, Mss., 15.606.



LUCHA DE JACOB CON EL ÁNGEL (Aucto de la).- Anónimo.

«Figuras: Jacob.- Cozón.- Lía.- Raquel.- Gil, pastor.- Un Ángel.- Esaú y su gente de guerra».



E.:

Ilustre congregación.


A.:

et fecit redemptionem plebis suae.


Historial, pero calificado de auto muy misterioso, en el Argumento que le precede. Empieza con la embajada que envía Jacob para apaciguar a Esaú, y concluye cuando, aplacado ya éste, se despiden los dos hermanos.

La escena de la misteriosa lucha con el Ángel, aunque ejecutada incorrectamente, está bien entendida. Despídense de su esposo Lía y Raquel, tristes y atemorizadas con la enemistad de Esaú: «Queda Jacob solo, y sale el Ángel y áselo por detrás descuidado».

En casi todo el auto se nota movimiento escénico, y, principalmente en los preparativos que hace Jacob para que su familia y rebaños puedan concluir incólumes el viaje. Raquel le anima, diciendo:


   No nos es cosa liviana
verte a ti, señor, con pena,
pues de ti el consuelo mana
a mí y a mi triste hermana
en aquesta tierra ajena:
mas si aquel Dios de alto nombre
manda vengamos con vos,
ese temor no te asombre;
qu'el varón que teme a Dios
no debe temer al hombre.



BN, Mss., 14.711, núm. 11.

Publicado por Rouanet en la Colección de autos, farsas..., etc.



LLAMADOS Y ESCOGIDOS.- Calderón.

E.:

ISAÍ.
soberano monarca


A.:

y pocos los escogidos.


BN, Mss., 16.2766.

Colección de Pando y Mier.- Idem de Apontes.



LLEGAR EN OCASIÓN.- Anónimo.

«Las representaciones que han de hacer los autos en la fiesta del Santísimo Sacramento deste año de 621, repartidas por los señores Luis de Salcedo, etc.

El jueves, por la tarde, representarán todos cuatro autos a Su Majestad en palacio, [...] y el tercero el Llegar en ocasión».


(Expediente del Archivo de Madrid.- 2.ª, 196, 29)                







ArribaAbajo- M -

MADRINA DEL CIELO (Auto famoso de Nuestra Señora del Rosario, La).- Téllez.

En la colección Navidad y Corpus Christi..., etc. Madrid, 1664.



MAESTRAZGO DEL TUSÓN.- Calderón.

E.:

MALIC.
O tú, blando veneno


A.:

león y cordero.


BN, Mss. 16.2781.

«Descripción panejírica» de las fiestas hechas en Jaén para la traslación del Santísimo Sacramento a su nuevo templo en Octubre de 1660. Málaga, 1661, en 4.º

Colección de Pando y Mier. Idem de Apontes.



MAGDALENA (LA).- Anónimo.

«Este día cinco (Agosto de 1649) comenzó Prado el auto de la Vacante general en el Príncipe; y luego holgó hasta martes 24 de agosto, que empezó en dicho corral el auto de la Madalena».


(Archivo de Madrid.- 2.ª, 468, 1)                


Por aquí se ve que el auto de que tratamos no era ya nuevo en 1649.

Escribió Calderón los que se estrenaron aquel año; repitiéronlos en los corrales los farsantes después de concluidas las representaciones en la calle; y solamente cuando el público se cansó de verlos, prolongaron los comediantes sus funciones con el auto de la Magdalena y otros ya conocidos. Así lo comprueban las cláusulas siguientes:

«Los autos que se representaron (en los corrales) fueron los de este año (es decir, los nuevos de Calderón) y El Patio de Palacio, y El Teatro del mundo, y La Exaltación de la Cruz, y la Magdalena».


Duraron las representaciones hasta 29 de septiembre. (Expediente citado)



MAGDALENA (Coloquio de la) Trofeo del Divino Amor.- Anónimo.

En verso castellano. Va dividido en trofeos y éstos en elogios.

Códice de jesuitas de la Real Academia de la Historia. (Est. 12, gr. 7, núm. 40)



MAGDALENA (Diálogo de la).- Timoneda.

«Figuras: Magdalena y Cristo».



«Cuatro obras muy santas. La primera un Diálogo de la Magdalena», etc. Pliego suelto, impreso en Alcalá, en casa de Andrés Sánchez de Espeleta, año de 1611. (Es segunda edición) Reimpreso a las páginas 231 y 232 del Romancero y Cancionero sagrados, de Sancha (tomo XXXV de la Biblioteca de Autores Españoles).

En el índice de la Inquisición (1747) se lee:

«Juan de Timoneda: su libro "Cuatro obras muy santas". La primera un Diálogo de la Magdalena. La segunda La Sábana de Ntra. Señora. La tercera El Chiste de la monja. La cuarta Un chiste a la Asumpcion de Ntra. Señora, impresos en Madrid por Diego Díaz de la Carrera; se prohiben».





MAGNÁ (Auto del).- Anónimo.

E.:

Quien juzga debe entender


A.:

de nuestros dolores.


BN, Mss., 14.711, núm. 10.

Publicado en la colección de González Pedroso, pág. 7.



MANÁ DEL CIELO (Auto sacramental del).- Anónimo.

«Hablan en él las personas siguientes: Guimal.- Vau.- Laben.- Naim.- Ruben, mujer.- Barac.- Aron.- Moisés.- Jetro.- Hur».



E.:

GUIM.
Si cuando con secas plantas


A.:

El verdadero maná.


BN, Mss., 15.615.

Catálogo de Huerta.



MANÁ NUEVO.- Calderón. Catálogo de Huerta.



MANIFESTACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.- Gaspar Fernández es de Ávila.

Cuarto coloquio de los diez en que se divide la colección titulada: La Infancia de Jesucristo; e impresa en Málaga en la primera mitad del siglo XVIII.

Citado por La Barrera.



MARDOCHEO.- Anónimo.

Representose en 1576. Citado por La Barrera. En el códice de composiciones dramáticas hechas en los Colegios de Jesuitas, de la Biblioteca de la Academia de la Historia. (Est. 12, gr. 7, núm. 40)



MARGARITA (LA) PRECIOSA.- Lope de Vega.

Para celebrar el matrimonio de Felipe III con doña Margarita de Austria, escribió Lope un auto que se halla incluso, sin título, en El Peregrino en su Patria. Este será el designado por Huerta, bajo el nombre de Margarita preciosa. Otros bibliógrafos le titulan Bodas del Alma con el Amor Divino.

E.:

MUNDO.
Esto me ha dicho que intenta,


A.:

la Margarita preciosa.


BN, Mss., 15.276.

Impreso en el tomo II de la edición de la Real Academia Española, 1892.



MARÍA PEREGRINA.

Auto aprobado por el doctor Fernando de Valdés, con otros varios que había de representar la compañía de Alonso de Riquelme en las fiestas del Corpus de 1617.

Véase: Isla (La) del Sol.



MÁRTIR (EL) DE ZARAGOZA.- Auto.

Véase: Esclavo (El) a lo divino.



MÁRTIR DEL SACRAMENTO, SAN HERMENEGILDO.- Sor Juana Inés de la Cruz.

Auto historial alegórico.

«Interlocutores: San Hermenegildo.- Leovigildo, su padre.- Recaredo, su hermano.- Geserico, embajador.- Ingunda, mujer del Santo.- La Apostasía.- Músicos.- San Leandro.- La Fe.- La Misericordia.- La Justicia.- La Verdad.- La Paz.- España.- La Fama.- Soldados.- La Fantasía.- Acompañamiento.- Muestra de los Reyes Godos».



Auto en que predomina el elemento historial, como en El Santo Rey Don Femando, La gran casa de Austria, etc. Comprende la vida de San Hermenegildo, desde que le envía su padre emisarios para lograr el desarme del bando católico, hasta que, negándose a recibir el Santísimo Sacramento de manos de la Apostasía, muere a manos de ésta en la cárcel. Al final aparecen la Hostia y el Cáliz, sobre un altar rodeado de todas las Virtudes, que cantan endechas.

Hay una escena fantástica que recuerda otra de Macbeth, de Shakespeare, a quien probablemente no conocería ni aun de nombre la monja americana, y es la que arriba queda designada con el título de Muestra de los Reyes godos; durante la cual van pasando, evocados por la Fantasía, a vista de Leovigildo, todos los Monarcas de su estirpe, procurando detenerle en sus criminales proyectos. Pero faltan grandeza y nervio a esta composición, la cual no pasa de ser una prueba más de la facilidad con que versificaba sor Juana Inés.

Hállase en el «segundo tomo de las obras de sor Juana Inés de la Cruz, monja profesa en el Monasterio del señor San Jerónimo, de la ciudad de Méjico». Impreso varias veces. La primera edición es de Sevilla, 1691.



MÁRTIRES DE MADRID.- Mira de Mescua.

El catálogo de Moratín menciona con este mismo título una comedia de Mira de Mescua.

La que existe en la Biblioteca Nacional, Mss. (V.ª 18, 22), de este autor, tiene el título: El Mártir de Madrid y fecha de 1619.

Con el de Los Mártires de Madrid, hay otra de Matos, Cáncer y Moreto (?), Mss., 16.797.

Catálogos de Mesonero y La Barrera.



MÁRTIRES (LOS) DEL JAPÓN.- Mira de Mescua. Catálogos de Mesonero y La Barrera.

En el de Moratín figura como comedia.



MÁRTIRES (LOS) JUSTO Y PÁSTOR.- Francisco de las Cuevas.

«Personas: El Ángel Custodio de Alcalá.- La Gentilidad.- La Niñez.- El Temor.- La Vergüenza.- La Ignorancia».



«Esta es la representación que Francisco de las Cuevas compuso: se hizo representar por mandado de los señores Abad y Cabildo de la Santa Iglesia de Alcalá de Henares en la venida y recibimiento de los gloriosos cuerpos de los mártires Justo y Pástor, sus patrones y defensores: el cual, por más acomodarse con los ánimos de los oyentes, con la demasiada gente y brevedad del tiempo, le pareció repartillo en tres partes, no dejando por eso de proseguir un mesmo intento hacer una sola obra, como se pareció al tiempo que se representó todo juntó en la dicha iglesia, como cualquiera que aquí lo leyere lo podrá veer y considerar».



A pesar de estas repetidas afirmaciones, las tres partes de la Representación escrita por Francisco de las Cuevas, no tienen entre sí otro enlace que el dirigirse todas a loor de los santos niños. Son tres obras distintas, como se verá por su extracto, y se representaron separadamente, en diversos días.

La primera, que da asunto al presente artículo, fue representada el domingo 7 de marzo de 1568, en los momentos de llegar a vista de Alcalá las reliquias de los santos Justo y Pástor, las cuales fueron colocadas en un suntuoso túmulo, levantado al intento fuera de la puerta de los Mártires.- Por frente de este túmulo estaba «un carro o castillo movedizo, todo de madera, muy bien labrado; tenía de ancho diez pies y más, y de largo diez y siete y más». A estos pormenores que da el manuscrito, añade, entre otros muchos, los siguientes:

«Había también en lo postrero del carro una silla muy rica, verde, con las mismas flores de lises y otras vueltas y labores muy galanas. Para subir en este suelo había dos puertas y escaleras que caían en el mesmo carro, que por estar cerrado por todas partes, ningunas y por ninguna parte se veían; por donde bajaban y salían los representantes, de un aposento que dentro del carro se hacía, fundado todo sobre los mismos dos ejes donde iban las cuatro ruedas, con que todo el dicho carro se movía. Salió el dicho carro por la mañana, al mesmo tiempo que la procesión, al cual llevaban de dos cadenas que delante iban, dos gigantes, o salvajes, que tenía cada uno al pie de dos estados en alto, con sus barbas y cabelleras largas y dos grandes mazas en las manos».



Ambrosio de Morales, que describió la representación de estas obras, aunque sin publicarlas, ni decir el nombre de su autor, se expresa así:

«Iba también en la procesión un castillo muy bien obrado sobre ruedas, para las representaciones que se habían de hacer, y en su guarda iban dos jigantes sobre zancos muy altos, vestidos de salvajes muy hermosamente, y todo género de música, en que había quince o diez y seis ministriles...

Llegaron las santas reliquias, acompañadas de la procesión ya dicha, en la litera, hasta este túmulo. Allí sacaron el arca de las santas reliquias y la pusieron en las andas que estaban en él.

En el castillo se comenzó luego la representación, en que primero salió el genio de Alcalá, que es su Ángel Custodio, y venía muy bien aderezado, y traía unas llaves en la mano y habló a los Santos desta manera:

"Sagrados cuerpos, que habiendo sido tan hermanos en tormentos como en el parentesco, están verdaderamente guardados para que, junto con las gloriosas ánimas, de la eterna bienaventuranza eternamente gocéis: yo, como aquel a quien Dios tiene dado el cargo de la conservación y aumento deste vuestro pueblo, en nombre de la Santa Iglesia que en el mismo lugar adonde fuisteis martirizados se fundó, en nombre juntamente de la insigne Universidad que de las cartillas que vosotros sembrastes ha fructíferamente florecido, y, finalmente, en nombre deste vuestro venturoso pueblo, a quien tantas mercedes el Sumo Hacedor por vuestra intercesión ha hecho y hace; ante vosotros me presento, etc.".

Pone aquí el texto de este discurso, o primera escena, y añade: "Prosiguió la representación, que fué buena y tuvo mucha música a buenos tiempos».



Fuera de la alocución, cuyo comienzo se acaba de copiar y de otra que luego pronuncia el Ángel, la obra está escrita en verso. Su asunto es completamente alegórico. Ignorancia, Temor y Vergüenza se juntan para impedir que la Niñez luche contra la Gentilidad (a quien también se llama Sensualidad), pero la Niñez resiste esforzadamente aquellas sugestiones, arranca a su adversario la maza que empuña, pelea y vence. Sale entonces el Ángel Custodio, acompañado del Esfuerzo, Modestia y Verdadera Sabiduría (antítesis de las tres figuras anteriores); da parabienes al triunfador, dirige una exhortación a la juventud de la Universidad complutense, y puestos los personajes «de dos en dos y la Niñez en medio», danzan y cantan.

Los personajes salieron lujosa y propiamente vestidos, según la narración de Francisco de las Cuevas.

«Fueron (dice) entrelocutores el Ángel Custodio, el cual llevaba una ropa de raso blanco y negro, larga hasta los pies, con unos brahones grandes de lo mesmo; la manga muy justa y de tafetán blanco, unas alas doradas y galanas, una cabellera rubia, larga y con su guirnalda de flores encima, y sus llaves doradas.

Y la Gentilidad, el cual iba en hábito de salvaje, barba y cabellera larga, y una gran maza, y acerada, en la mano. Pintóse así porque no le cuadró mal, y principalmente que así convenía a la hermosura de la representación.

Introdújose [en] más tierna edad un Niño, pequeño y de buen rostro. Vistióse un coleto de raso blanco, con sus ribetes y brazaletes de tafetán verde, con sus calzas de lo mismo. En la cabeza no llevaba cosa alguna, porque así significó mejor lo que era.

Entraron con éste el Temor, con un vestido de raso amarillo y un tocado todo a la antigua. Llevaba una liebre por devisa;

Y la Vergüenza, que fué una dama, toda vestida de colorado y negro, muy ricamente tocada. Su divisa fué una doncella que tenía atapada la cara con las manos;

Y la Ignorancia, que fué otra vestida de azul y verde oscuro, y su divisa fué unas escamas de peces y un velo por los ojos».



BN, Mss., 6.149, fol. 65.



MÁRTIRES (LOS) JUSTO Y PÁSTOR.- Francisco de las Cuevas.

«Personas: Ángel Custodio de Alcalá.- San Justo.- San Pástor.- La Idolatría.- El Furor.- El Martirio.- Ángeles».



«Domingo siguiente 15 (dice Ambrosio de Morales), se acabó el octavario... A la tarde en las vísperas se hizo una representación del martirio de los Santos, debajo la gran nube que estaba puesta entre los dos coros, y el castillo debajo.

Salió otra vez el Ángel Custodio de Alcalá, que habló también con los santos cuerpos, proponiéndoles la representación que se quería hacer de su martirio. Salieron luego los dos Santos Niños, muy bien aderezados, con ropas hechas para aquello, de raso blanco, y muy bien bandados de tafetán verde, con tocados de las mismas colores, muy extraños y que parecían muy bien. Animáronse para padecer por Jesucristo, y entraron luego la Idolatría, el Furor y el Martirio, y después de algunas razones todos tres les denunciaron a los Santos el martirio, con este villancico que cantaban, y en él también respondían los Santos:




IDOLATRÍA, FUROR, MARTIRIO

Duras muertes, Niños fuertes,
       os aguardan.


LOS SANTOS

Tales muertes bien son muertes,
       si se tardan.


IDOLATRÍA, FUROR, MARTIRIO

   Duras muertes os daremos,
mas por ellas viviréis;
mirad, Niños, cuál queréis
escoger destos extremos;
que las muertes son muy fuertes
       que os aguardan.


LOS SANTOS

Tales muertes bien son muertes,
       si se tardan.

Cuando el Furor quiso, por mandado de la Idolatría, cortar las cabezas a los Santos, halló su cuchillo muy boto, y pidióle al Martirio un otro que él traía, y él se lo dio con muy dulce sentimiento en las palabras, y así lo era verdaderamente todo lo que se decía; y demás desto se representaba tan bien, que provocó mucha devoción y lágrimas».



El degollar los Santos se representó muy bien; y luego se abrió la gran nube, y comenzó a cantar la capilla de los cantores este villancico:


   Almas bellas, más que estrellas,
y de valor más subido,
subid a gozar sobre ellas
del premio tan merecido.
   Frescas y olorosas flores,
que del mismo Dios sembradas,
aunque en tierna edad cortadas,
dais tan divinos olores;
pues muy más que las estrellas
a vuestro valor subido,
subid a gozar sobre ellas
del premio tan merecido.



«Y descendieron dos ángeles, que tomaron las ánimas de los Santos y las subieron a la nube con harto extraño y buen artificio».



Como ampliación de este fiel relato, haremos dos citas de géneros diversos.

Cuando la Idolatría pretende que Justo y Pástor adoren muchos dioses, se burlan así de ella los dos Santos Niños:




JUSTO

   ¡Oh, cuán buena es tu opinión!
¡Cuán fuera vas de los modos
y términos de razón!


PÁSTOR

   ¡Cuán terrible confusión
habrá entre esos dioses todos!


JUSTO

   Si entre ellos hay igualdad,
desensión habrá y maldad.


PÁSTOR

   Regirán la vida humana
uno hoy, otro mañana,
como por antigüedad.


JUSTO

   Uno mandará que llueva;
otro, que se seque el suelo;
uno, calor; otro, hielo;
uno, que nieve, y si nieva,
otro, que se ha de hundir el cielo.



Los dos niños van al martirio cantando:


 

(Canción de los niños, y responden los cantores:)

 

   Dios mesmo nos llama
de la gloria do el bien posa:
Ya yo voy, mi Dios; ya yo voy, mi Dios.
¡Oh qué muerte tan sabrosa!


FUROR

 

(Cantando.)

 
   Niños, que tan fuertes
estáis a lo que os viniere,
temed vuestras muertes,
y al que dároslas ya quiere.


NIÑOS

 

(Cantando.)

 
   Pues quien por Vos muere
en el cielo y con Vos posa,
ya yo voy, mi Dios; ya yo voy, mi Dios.
¡Oh qué muerte tan sabrosa!


FUROR

 

(Cantando.)

 
   Tened compasión
desos vuestros bellos,
y de aquestos cuellos,
que más blancos que nieve son.


NIÑOS

 

(Cantando.)

 
   Has presto, sayón,
que no es tiempo de otra cosa:
ya yo voy, mi Dios; ya yo voy, mi Dios.
¡Oh qué muerte tan sabrosa!
 

(Aquí los degüellan.)

 



En el manuscrito se refiere detenidamente el mecanismo ideado y puesto en planta para la representación de esta obra.

«Para lo cual se hizo un arco grande de treinta y seis pies en alto y veintiocho en ancho, en medio del cual se hizo un cielo que tenía 14 pies en güeco y en ancho 17 pies en largo. Este se gobernaba por de dentro y hacia su arco y daba sus vueltas como el verdadero cielo. Había de dentro música y gente; tenía sus puertas cerradas, las cuales se abrían con estrellas de oro de que toda la mitad estaba cuajado. Esto era a la parte donde estaba la luna; porque la otra mitad, donde estaba el sol, solamente tenía su color azul. Este se hizo de lienzo, fundado en aros de cedazos: estaba en dos medios, porque de otra suerte no se podía hacer bien; estaba fundado cada medio en dos medias lunas de madera, de las cuales iban muchas riostras a todas las partes de los aros, porque de otra manera no pudiera tener firmeza. Encajáronse estas dos medias lunas en una gruesa viga, redonda y larga, que atravesaba todo el carro: en medio de la cual viga se hizo un andamio donde pudiese estar la gente que estaba dentro del dicho cielo. Tenía este cielo por un lado una puerta pequeña, a la cual cubrían dos ángeles que estaban gobernando el cielo de la una parte, y otros dos de la otra, y por ella entraban y salían para lo que era necesario, sin que persona los viese. En medio del andamio había dos tornillos, en los cuales estaban dos cuerdas de alambre largas y delgadas, de cada una de las cuales estaba un ángel entretallado de madera de asta dos, pintados de oro y plata, y otras muy ricas colores: venían a dar enfrente de las puertas que a su tiempo se abrieron».



Los trajes fueron los siguientes:

«Fueron interlocutores el mesmo Ángel Custodio y los Dos Mártires, que salieron con unos sayos de raso blanco muy bien labrados, y sus ribetes verdes, y sus afollados y cañones de lo mesmo, con unas botas justas y blancas. En la cabeza llevaban dos coronas o guirnaldas de las colores aforradas en tafetán verde, y una cruz pequeña y dorada en medio. Las bandas fueron verdes.

Entrodujéronse más la Idolatría, que fué una doncella galanamente aderezada. Llevaba un vaso en la mano y siete cabezas doradas que iban a beber dél;

Y el Furor, que era un sayón vestido de colorado, con un morrión de raso amarillo y ribetes colorados; sus botas caídas, y un cuchillo de madera, que por ninguna parte tenía corte. Era su divisa una leona despedazando sus hijos.

Salió el Martirio, vestido de fina ropa de carmesí hasta en pies, con una banda blanca y una palma en la mano, y una corona de laurel en la cabeza. Llevaba por divisa un ayunque con dos martillos, y un alfanje al lado».



No sabemos si la representación del día 15 sería la primera: pues hablando de las fiestas del domingo anterior, dice Morales:

«De allí fueron las santas reliquias sin detenerse hasta San Juan de la Penitencia, donde estaba la gran nube, y el castillo comenzó a mostrar su representación, mas era ya tan tarde, que las andas pasaron adelante».



Obra en prosa y verso.

BN, Mss., 6.149, fol. 68 vto.



MÁRTIRES (LOS) JUSTO Y PÁSTOR.- Francisco de las Cuevas.

«Personas: San Eugenio.- Asturio.- Daciano.- La Justicia divina.- Las tres Furias.- Ángel Custodio».



Hablando de las fiestas de la traslación de los Santos Mártires, dice Morales:

«Tampoco se detuvieron las santas reliquias en el altar de la lonja de Santiuste, aunque también había de haber allí representación, por la noche que se acercaba».



Y llegado a tratar del domingo siguiente, añade:

«También se representó un coloquio entre San Eugenio y Asturio y otros personajes, que era le que se había de hacer el día de la entrada, en el altar de la lonja; y era cosa muy grave, y muy bien compuesta y representada».



En este coloquio, postrera parte de la Representación escrita por Francisco de las Cuevas, se regocijan desde el cielo San Eugenio y Asturio al contemplar las fiestas con que celebra Alcalá el triunfo de los Santos mártires. Sentenciado entre tanto Daciano por la Justicia Divina, cae en poder de las tres Furias, las cuales se divierten con él, dando vueltas alrededor suyo y cantándole coplas con este estribillo:


Al tirano que peca de loco,
       hacémele un coco



Meguera le desnuda y echa encima un vestido de llamas; Alecto le pone una máscara muy fea, con cuernos y orejas largas, y la lengua sacada; Tesífone, por último, le arrebata corona y cetro, y le entrega un garabato.

Dase fin a la obra con un nuevo discurso del Ángel Custodio a los dos Santos, y un villancico.

En su libro sobre estos festejos encomia Morales repetidas veces la piedad de Felipe II y la gran parte que le cupo en la traslación de estas venerandas reliquias. Lo propio hace Cuevas, por boca de sus más autorizados personajes:




SAN EUGENIO

   Mas no contaras el celo
con que nos honra en el suelo
a mí y a estos niños dos.


ASTURIO

   Eso al cargo está de Dios:
Él se lo cuenta en el cielo.
Cuanto más que acá en la tierra
Dios muestra en él su poder;
que, a lo que yo sé entender,
tal ventura en paz y guerra
nadie la puede tener.
Mira el Gran Turco temiendo
y adentro en su reino viendo
la gente rota y vencida,
y al luterano sin vida,
y al indio humilde sirviendo.
Del gozo de acá y de allá
él es la parte mayor;
pues por su industria y favor
hoy la Iglesia de Alcalá
se goza en Justo y Pástor.



He aquí los pormenores que acerca de la representación da el manuscrito.

«En el tercer acto se muestra el alegría que los Sanctos recibieron con la venida de las almas de los mártires, y juntamente con la condenación de Daciano, que fué el adelantado que los hizo degollar. Introdujéronse Sant Eugenio, primer arzobispo de Toledo, y Asturio, primer Obispo de Alcalá que primero fué también arzobispo de Toledo. Fueron vestidos como pontífices, uno mártir y el otro confesor. Hablaron de dos pequeños tabladitos que en el arco triunfal que se hizo a la puerta de la iglesia, donde este acto se representó, se hicieron, estando en medio el carro, donde salió, después de ellos entrados.

Daciano, vestido de carmesí, con su cetro en la mano, y corona en la cabeza.

Salió más la Justicia divina, con su espada desnuda, vestida de color cielo,

Y las tres Furias, que salieron con vestidos de lienzos enteros y pintados, y cabelleras largas, y unas sierpes grandes entre los cabellos, y unos, azotes hechos de las mesmas sierpes».



En prosa y verso.

BN, Mss., 6.149, fol. 70, vto.



MARTIRIO (EL) DE SAN JUSTO Y PÁSTOR (Representación del).- Maestro Torres.

En la descripción del Solemne triunfo con que fueron recibidas sus santas reliquias (las de los niños mártires Justo y Pástor) en Alcalá de Henares en su postrera traslación, dice Ambrosio de Morales:

«Llegadas las santas reliquias al altar del Colegio, se pusieron allí, para hacerse una gran representación que la Universidad tenía del martirio de los Santos. Y la había hecho el maestro Torres, hombre muy docto en lenguas, Catedrático de retórica, y patrón del Colegio de San Isidoro. Fué tanta la gente, que fué imposible hacerse la representación, aunque se comenzó».



Y más adelante:

«Este mismo lunes en la tarde (8 de marzo de 1568) la Universidad hizo su representación que se había impedido el día antes».





MARTIRIO (EL) DE SANT JUSTO Y PÁSTOR (Auto del).- Anónimo.

«Figuras: Daciano.- Un maestresala suyo.- Un pregonero.- Sant Justo.- Sant Pastor.- Un Ángel».



Ensoberbecido Daciano con su prepotencia y mal aconsejado por el Maestresala, condena a muerte a cuantas personas nieguen adoración a sus ídolos. Los dos niños Justo y Pástor oponen heroica resistencia, así a las amenazas como a los ruegos del tirano y sus agentes; aliéntanse mutuamente a morir, y logran la dicha de que descienda un ángel a coronarlos.




JUSTO

   ¡Oh, alto Dios soberano,
que a mí m'estaba guardada
esta impresa de tu mano!
Bendígate cielo y gente,
Dios consagrado y glorioso,
pues me concedes reposo
en la gloria eternalmente,
adonde voy muy gozoso...


PÁSTOR

   Ven, muerte, cuando quisieres,
no te quieras detardar,
pues he de gloria gozar,
y soberanos placeres
que nunca se han de acabar.
Sus, acaba ya, sayón,
cumple de presto el mandado.



No siempre se expresan los dos niños con igual dulzura; a las amenazas del Maestresala responden con frases enérgicas parecidas a las imprecaciones de los siete hermanos martirizados por Antíoco.


   Maldito tú siempre seas,
salvaje y bruto animal,
pues en un dios tan bestial
osas afirmar que creas,
dejando a Dios eternal.



Este Maestresala tiene alma peor todavía que la de Daciano. Su soberbia se retrata perfectamente en una quintilla, que de seguro han dicho alguna vez para sus adentros todos los malvados:


   ¡Oh, qué gozo tan jocundo,
oh, qué suprema alegría
se me acrecienta este día,
pues se escandaliza el mundo,
y aquesto por causa mía!



Precede un argumento, también en quintillas. A mitad del auto dice una nota: «Éntranse todos y habrá aquí entremés».

BN Mss., 14.711, núm. 29.

Publicado por Rouanet en la Colección de autos, farsas..., etc.



MARTIRIO (EL) DE SAN LORENZO.- Anónimo.

Comedia y auto para representar del... en tres jornadas y en verso.

Entre jornada y jornada se había de hacer un entremés. Con fecha de 1590.

«Interlocutores: San Lorencio.- Un Elector.- El Emperador Decio.- Valeriano, adelantado.- Un soldado llamado Partencio.- Dos beatas.- Hipólito, carcelero.- Dos o tres criados del Emperador».



«Sant Laurencio y su compañero han de salir vestidos de diáconos, con sus coronas abiertas, poco menos que frailes. Las dos mujeres, vestidas de beatas. El Emperador, con su sayo largo de terciopelo o de otra semejanza y una ropa y su tocado, y encima su corona, barba y cabellera anciana. El Adelantado ha de salir con un vestido; de persona grave a lo antiguo, con su barba y cabellera anciana. El carcelero, con unas llaves y un báculo, y su ropa y sombrero. San Laurencio, a la postrer jornada, saldrá con un justillo y zarafuelles sobre la camisa, y el justillo sea de bocací colorado o encarnado y a los lados de las parrillas ha de haber unos cohetes en cañas metidos con una masa de vinagre y pólvora y las parrillas serán de color de Merro».



E.:

S. LOR.
Inmenso y sumo padre potentísimo


A.:

Desmiembrense a tormentos inhumanos.


Termina con el siguiente:




Soneto a San Laurencio


   En el lecho del fuego el cuerpo estiende
Laurencio, de dos fuegos combatido.
Fuego le abrasa y del no es ofendido,
que fuego contra fuego le defiende.


   Fuego es quien le maltrata y no le ofende,
que de fuego de Dios es defendido,
en él se abrasa y dél es consumido
y ansí el fuego, aunque es fuego, no le enciende.


   Dichosa llama que en divino fuego
tiene su corazón todo abrasado
y está para este mundo sordo y ciego.


   Ya aqueste mártir bien aventurado
las celestiales puertas tiene abiertas
y está en el alto cielo colocado.



Según don Agustín Durán, se representó en El Escorial en presencia de Felipe II y se tiene por la primera pieza en forma que se hizo en España con asunto de vidas de Santos.

BN, Mss., 14.864, fol. 90.



MARTIRIO (EL) DE SAN VICENTE.- Anónimo.

Papel suelto intitulado:

«Cuarta copia. De Lisboa a primero de junio. Procesión solene del Santísimo Sacramento, y fiestas grandiosas que el día del Corpus Christi hizo la ciudad de Lisboa, etc.».



Impreso en Sevilla, por Juan Serrano de Vargas y Ureña, 1619.

Dice así:

«Prosiguió siempre andando la procesión -(de la cual era espectador Felipe III)- y en acabando de pasar, se representaron dos comedias; una de La toma de Lisboa de los moros, y otra, breve, del Martirio de San Vicente y llegada a aquella ciudad en la nao».



Comedia breve querrá decir que el Martirio de San Vicente tenía un solo acto, o en otros términos, que era un auto a lo divino.



MARTIRIO (EL) DE SANCTA BÁRBARA (Auto del).- Anónimo.

«Figuras: Dióscoro.- Santa Bárbara.- Dos canteros.- Dos pastores.- Un adelantado».



Se ve primero a Dióscoro, lleno de amor a su hija, disponer la construcción de la torre que la destina para vivienda, y otorgar su consentimiento cuando Bárbara (ya convertida secretamente), manda abrir en su estancia tres ventanas en muestra de veneración al Misterio de la Santísima Trinidad.

Mas no bien intenta casarla y la oye en respuesta confesar su fe, truécase en odio feroz e implacable el amor paternal del pagano. Un pastor que le enseña el sitio donde se ha refugiado Bárbara, huyendo de sus iras, muere súbitamente a vista del público. Dióscoro, en tanto, conduce a su hija ante el tribunal del adelantado Marciano, logra que sea condenada a muerte, y la dice:


   Por te dar mayor tormento,
pues deshonrarme te plugo,
por castigo y escarmiento
de tu loco atrevimiento
yo quiero ser el verdugo.



Sin responder la Santa, prorrumpe en una breve oración, y muere a manos de su padre, quien recibe instantáneamente el castigo, según esta nota final: «Aquí le corta la cabeza, y se cae muerto, y le llevan dos demonios: y salen ángeles por el cuerpo santo».

Auto viejo, con loa.

BN, Mss., 14.711, núm. 37.

Publicado por Rouanet en la Colección de autos, farsas..., etc.



MARTIRIO (EL) DE SANCTA EULALIA (Auto del).- Anónimo.

«Figuras: Un procurador.- Calfurnio.- Un alguacil.- Santa Eulalia.- Dos verdugos.- Dos ángeles».



Delatada Eulalia como cristiana, y perseverando en su fe, a pesar de las amenazas de Calfurnio, sométesela a un prolongado martirio, dándola respiro alguna vez, por si el temor de nuevos dolores la arrastra a la apostasía. Pero ella permanece fiel, y eleva al Cielo, en medio de sus tormentos, plegarias.

Espira por fin, y dice Calfurnio:



Alguacil, ¿ha ya expirado?


ALGUACIL

Sí, señor, ya muerta está.


CALFURNIO

   ¡Por cierto que he descansado
en haberla ajusticiado!...
¡Oh, cuán maltratada está!



Como última pincelada de un cuadro horrible, difícil es imaginar nada más a propósito que esto de exclamar el verdugo, viendo ya acabados los dolores de su víctima: «¡Por cierto que he descansado!».

Ciertamente que, a poca propiedad que se guardase en la representación de este auto, su efecto sobre los espectadores debía de ser terrible; pues tenían que ver sucesivamente a los verdugos desnudar a Santa Eulalia, azotarla, echarla encima plomo derretido y aceite hirviendo, y, por último, quemarla viva, atada a un madero.

Termina la obra con entrar dos ángeles a enterrar el cuerpo, cantando el De profundis.

Auto viejo.

Publicado por Rouanet en la Colección de autos, farsas..., etc.



MÁS (EL) DICHOSO LADRÓN.

Véase: Niño. (El) Dios en Egipto.



MÁS (EL) DICHOSO LADRÓN.- Anónimo.

Catálogos de Huerta y otros.

Será el precedente que aparece escrito por Hidalgo.



MÁS (EL) DICHOSO PORTAL.

Véase: Nuevo (El) Oriente del Sol.



MÁS (LA) HERMOSA RAQUEL, PASTORA DE LAS ALMAS.- Un ingenio matritense. Auto mariano.

Impreso suelto en el siglo XVIII, sin lugar ni año.



MASCARÓN.

Representación o farsa así denominada.

«Personajes: Dios.- Madona Santa María.- Mascarón, procurador y apoderado de los demonios».



En lemosín.

De letra de fines del siglo XIII o principios del siguiente. Se halla su principio en el códice núm. 155 del archivo de Ripoll y la continuación y final en otro que fue del Monasterio de San Cugat del Vallés.

Publicado en el tomo XIII de la Colección de documentos inéditos del archivo de la Corona de Aragón. Barcelona, 1857.

«Es una especie de relación en prosa dialogada, que fácilmente pudiera reducirse a la forma dramática, pero que en realidad no tiene tal forma. Acaso es el relato, o más bien el plan, de alguna de las farsas que se representaban en las iglesias. Según Bofarull, es de fines del siglo XIV o principios del XV. La opinión que arriba estampamos acerca de su fecha es de don José Sol y Padrís».



(Adiciones mss. de La Barrera)



MAYA (LA).- Lope de Vega,

Incluso en el Peregrino en su patria.- Sevilla, 1604.



MAYOR (EL) DESEMPEÑO.- Cubillo.

Auto sacramental ms., en 4.º, casi todo autógrafo. Concluye: «En Granada a 31 de abril de 1637 años.- Álvaro Cubillo de Aragón».



MAYOR (EL) DESENGAÑO.- Auto sacramental de fray Gabriel Téllez.

«Interlocutores: Berueco, sacristán.- Levi, hebreo.- Siquen, hebreo.- Luzbel.- María.- Manasés, hebreo.- Pascual.- Benito.- Domingo, villano.- Músicos.- Dos ángeles».



E.:

SACRI.
Salga fuera el vil hebreo


A.:

tan conocido en España


BN Mss., 16.682.

Impreso en la primera parte de Doce comedias nuevas. Madrid, 1627.

Citado como anónimo en el catálogo de Huerta y otros,