Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Anterior Indice Siguiente




ArribaAbajoActo II

 

Sale DOÑA MARÍA de luto, trae de la mano a su hijo, y en la otra un estandarte negro, pintado de blanco un cadalso, siguen DON ÍÑIGO, MATILDE, nobleza, pueblo, y soldados, todos con gasas en los sombreros. Suenan tambores y clarines.

 
MARÍA
Ínclitos valerosos toledanos
que en las guerras más duras, y sangrientas
disteis pruebas de un ánimo invencible,
propio de vuestro origen, y nobleza;
ya es tiempo que empuñando el blanco acero, 5
armados de valor, y de destreza,
contra el poder de tantos enemigos
la ciudad de Toledo se defienda.
Ya es tiempo que inflamados vuestros pechos
del amor de la patria, en esta empresa 10
causen terror, y susto al enemigo,
y vencer, o morir todos resuelvan.
A más de estar sitiados hace días
de fuerzas superiores a las nuestras,
Haro se ha incorporado en el asedio, 15
y piensa reducir a su obediencia
a la imperial Toledo.¡Qué arrogancia!
Sólo el imaginarlo me avergüenza.
Ya sabéis que su enojo vengativo
hizo tantos estragos, y miserias 20
en toda la Castilla, siendo el móvil
de estas adversidades que nos cercan.
Ya sabéis que a mi esposo en un cadalso
dio una muerte cruel, triste y funesta.
No ignoráis que, siguiendo en sus intentos 25
llenos de la malicia más proterva,
si llegase a rendirnos usaría
de su indigno furor con inclemencia.
Me horrorizo al pensar en las desgracias,
que si así sucediese nos esperan. 30
La sangre correría por las calles,
la ciudad estaría en llanto envuelta;
los viejos, las mujeres, y los niños
serían del furor víctimas tiernas;
los templos, nuestras casas, y palacios 35
en polvo reducidos fenecieran.
Los clamores, el llanto, y alaridos
la imagen de la muerte más sangrienta,
el luto, y el terror por todas partes
nuestro vital aliento destruyeran. 40
Mirad de este estandarte el vaticinio
si a estos muros dejamos sin defensa,
mirad a esta inocente criatura
imagen que a mi esposo representa,
él mueva vuestro brazo valeroso 45
a hacer al enemigo resistencia.
Considerad su suerte desgraciada,
y también los influjos de mi estrella.
No aniquile el valor de vuestros pechos
de un caudillo la pérdida funesta; 50
si faltó mi marido, yo en su puesto
imitaré su celo, y su firmeza.
Seguidme sin temor con arrogancia
juzgando que yo soy otra Isabela,
pues si ella entró en Granada con denuedo 55
no temiendo del moro la potencia,
yo ofrezco defender hoy a Toledo
hasta perder la vida en su defensa.
ÍÑIGO
Todo el pueblo, señora, así lo ofrece,
y sólo vuestras órdenes espera 60
para abrasar en fuego al enemigo,
abatiendo su orgullo, y su soberbia.
Se oyen por todas partes alaridos,
que dicen alternando, guerra, guerra,
y encendidos los ánimos en iras 65
a vuestra voz, e imperio se sujetan.
MARÍA
Pues hagamos al punto una salida
que corte al enemigo sus ideas.
ÍÑIGO
Mi brazo será entibo de Toledo.
MARÍA
Y el mío de Castilla la defensa. 70
Ea, soldados míos, al combate,
Viva la gran Toledo, y Haro muera.
 

(Tocan caja y clarín, y vanse todos. Viene PEDRO LÓPEZ.)

 
LÓPEZ
¿Qué ruido, y alboroto es el que se oye?
Toda esta infiel ciudad está revuelta.
Yo no sé a dónde voy: a cada paso 75
nuevos motivos hallo de tristeza.
La venganza, el rencor, y la avaricia
a nobles, y plebeyos señorea.
No hallo alguno que siga mi consejo,
todos con ignominia me desprecian, 80
y de traidor infame de la patria,
por toda la ciudad se me moteja.
Mi hija en sus furores obcecada,
sólo de su capricho se aconseja,
con cautelosa astucia se concilia 85
de la plebe el amor, y la obediencia.
En fin, en tal conflicto no hallo medio
que refrene algún tanto su insolencia,
pues aunque ve los riesgos inminentes,
las iras y venganzas más la alientan. 90
¡Ah Cielos! Aplacad su enojo,
libradla del estrago que la espera.
SOSA
Señor, toda la plebe conmovida,
siguiendo los consejos, y las huellas
de vuestra infeliz hija su caudillo, 95
que le infunde valor con su presencia,
ahora acaba de hacer una salida,
con el mayor arrojo, y violencia.
En ella al enemigo ha rechazado
después de una contienda muy sangrienta, 100
y el marqués de Mondéjar a su hermana
en un brazo la hirió sin conocerla:
cuando la conoció, con mil caricias
procuró sosegarla, y contenerla;
pero encendida en ira le amenaza, 105
le trata de traidor, y le desprecia.
LÓPEZ
¿Qué dices? Cada instante más afanes,
más temores me afligen, y atormentan.
Inmóvil me ha dejado esta noticia;
si un paso doy, el otro pie me tiembla. 110
Pero ¿yo cobardía?, ¿yo temores
cuando del terso Tajo en las riberas
salí a la luz del mundo? ¿Cuando nunca
ni el tétrico clamor de la trompeta,
ni el espantoso ruido de las cajas 115
me causaron pavor, susto, o sorpresa?
Mas ¿qué sirve el valor en este caso,
para aplacar la plebe, y su soberbia?
¿Qué haré Sosa en el lance en que me hallo?
SOSA
Vuestros sanos consejos, y advertencias 120
sólo podrán hacer que se sujete.
LÓPEZ
¡Ah! La razón su enojo no refrena.
El capricho, el furor, y la malicia
solamente la manda, y la gobierna.
Voy en fin a tentar todos los medios 125
que me dicte el consejo, y la experiencia,
para que esta ciudad desordenada
conozca los errores que la ciegan;
y si acaso no cede a mis instancias,
entonces yo seré quien más la ofenda, 130
pues ya sufrir no puedo el desacato
con que ultraja a mi rey, y me desprecia.

 (Vanse.) 

 

(Sale DOÑA MARÍA que trae un pañuelo ensangrentado en un brazo, con su hijo de la mano, y MATILDE.)

 
MATILDE
Que os reparéis conviene de la herida.
MARÍA
Es leve, y no me pasma, ni consterna.
MATILDE
Pero puede tener malas resultas. 135
MARÍA
No importa, sufriré las que me vengan.
El actual estado de Toledo
exige mi valor, y mi presencia.
Más me asusta el estrago que ha causado
el enemigo infame en la pelea, 140
pues aunque nuestra tropa le ha obligado
a hacer la retirada con vileza,
han quedado en su campo de los nuestros
muchos muertos, y heridos. Esta empresa
ha intimidado mucho a nuestra tropa, 145
y si el gobernador no va, y la alienta,
abatido el orgullo de la plebe
grandes calamidades nos esperan.
Corre al punto, y prevenle de mi parte,
que reúna la tropa ya dispersa; 150
que pinte a todo el pueblo nuestro estado,
nuestro inminente riesgo, y contingencia;
que repare los daños de los muros,
las ruinas de las torres, y las puertas,
y hallará el enemigo de este modo 155
en un súbito asalto resistencia.
MATILDE
Voy al punto, señora, a obedeceros.
¡Qué valor! ¡Qué coraje! ¡Qué entereza!

 (Vase.) 

MARÍA
Aunque me es la fortuna tan ingrata,
que destruye mis máximas, e ideas, 160
no por eso desmaya mi ardimiento,
ni los riesgos, ni daños me amedrentan.
Sólo tú hijo del alma, viva imagen
de mi esposo infeliz, por tu edad tierna
puedes ocasionar mis aflicciones, 165
el ver que si yo muero tú te quedas
huérfano, sin riquezas, sin honores,
es lo que más me afana, y atormenta.
La pérdida funesta de tu padre,
y el ver que ahora este pueblo si viviera 170
no se hallara en tan grandes confusiones,
turba mi corazón. Aunque yo fuera
la mujer más magnánima, no hay duda
que a esta feral memoria falleciera
mi espíritu arrogante, pues conozco 175
que se van minorando nuestras fuerzas,
y que está la ciudad en gran peligro.
La muerte no me asusta, pues resuelta
por amor de la patria la deseo,
en caso que no pueda defenderla. 180
Pero verte morir, hijo querido
junto a mí, indignamente, y con afrenta
yo no sufrir. ¡Ay hijo amado!
Dulce consuelo mío, dulce prenda,
favorezcan los Cielos tu destino. 185

 (Llora.) 

¿Yo me acobardo así? ¿Ya desalienta
mi corazón valiente? ¿Qué es la muerte?
Si es un mal, es mejor cuanto antes llega;
y si es bien, es muy justo apetecerlo;
pues, ¿por qué me desmaya? ¡Ah! no sé, muera 190
antes que abandonar la justa Liga,
y dejar que mi patria quede opresa,
aunque tú quedes huérfano, tan pobre
que tengas que pedir de puerta en puerta.
 

(Sale ÍÑIGO.)

 
ÍÑIGO
Señora, del ejército contrario 195
un capitán en este instante llega,
que de parte de Haro viene a hablaros;
Le hice vendar los ojos en la puerta,
y así le he conducido.
MARÍA
Dejad que entre

 (Se sienta.) 

MARÍA
Veremos qué maldad es la que intenta. 200
 

(Sale ÍÑIGO con el MARQUÉS DE MONDÉJAR cubierto el rostro con una banda.)

 
ÍÑIGO
Aquí está ya.
MONDÉJAR
Señora, el Cielo os guarde.
MARÍA
Decid, y descubríos.
MONDÉJAR
Yo quisiera
que quedásemos solos.
MARÍA
Al instante,
si así lo pretendéis; salíos afuera.

 (Vanse todos.) 

MONDÉJAR
Aunque por mis avisos irritada, 205

 (Se descubre.) 

te enoje, y enfurezca mi presencia,
el amor fraternal que te profeso,
la sangre que me corre por las venas,
me obligan a que venga de este modo
a librarte del riesgo que te espera. 210
MARÍA
¿Cómo, vil, arrogante, fementido,
delante de mi vista te presentas,
cuando aun tu nombre solo me horroriza;
y el ser hermana tuya me avergüenza?
MONDÉJAR
Aunque con mil ultrajes me desprecies 215
hermana de mi vida, es tal mi pena
al ver tu obstinación, que ya no puedo
dejar de disuadirte de esta empresa.
Ya el ejército nuestro se adelanta,
y entrará en la ciudad con gran presteza, 220
y si sigues tenaz en tus designios,
¿cuál será tu castigo, cuál mi afrenta?
Ya el terror tus soldados acobarda;
ya la ciudad está con pocas fuerzas,
y el furor, el enojo, y ardimiento 225
se han trocado en temor, susto, y vileza.
Ay, hermana del alma, no te expongas
a una muerte afrentosa, indigna, y rea.
Mira la lealtad de nuestros padres,
y el honor que te dieron por herencia; 230
acuérdate que siempre al rey sirvieron
siendo ejemplos gloriosos de obediencia.
Acuérdate del fin que en un cadalso
ha tenido tu esposo con afrenta.
Acuérdate que tienes tus hermanos 235
sirviendo al rey, siguiendo sus banderas.
Considera que manchas nuestra sangre
con acción tan inicua y tan proterva;
Considera que el vulgo que hoy te ama,
mañana te abomina, y te detesta. 240
Reflexiona que tienes pocos medios
para seguir tan fuerte, y dura guerra,
y que al fin de la plebe abandonada
quedará destruida tu potencia;
pues se dará el asalto en este día 245
a pesar de tus fuegos, y trincheras.
Déjate de quiméricos proyectos,
no creas a Matilde, a esa embustera
que fomenta en tu pecho la venganza;
la infamia, la traición, y la soberbia. 250
MARÍA
Calla, inicuo, enemigo de tu patria,
que se me va acabando la paciencia.
Selle tu voz el labio, si no quieres
ser víctima infeliz de mi fiereza.
MONDÉJAR
Refrena, hermana mía, tus delirios, 255
corrige tu furor, e inadvertencia.
Ya que por mí no cedas, cede al menos
por esta criatura amable, y tierna.
Su inocencia, su infancia, y tersa sangre
que corre por sus puras fieles venas, 260
contengan tus impulsos tan atroces,
que de su clara estirpe degeneran.
Reflexiona que oprobios e ignominias
serán su más horrenda y vil herencia,
cuando la de sus ínclitos abuelos 265
sólo fue lealtad, celo, y nobleza.
Ay, hijo de mi vida, por ti solo
mil vidas que tuviese yo perdiera,
por no ver que de infame alevosía
tus títulos serán, no de grandeza. 270
Ah, hermana, a compasión te mueva el llanto
de un hermano afligido que te ruega
por la sangre que alientas de tus padres
lleno de confusión, y de tristeza,
que sigas las banderas imperiales, 275
e inspires en Toledo la obediencia.
MARÍA
Quítate de mi vista aleve, inicuo
destruidor de la patria, infame fiera.
¿Dónde están las hazañas de tu gloria
para que así me ultrajes, y reprendas? 280
No quiero que Toledo se sujete,
ni sufrir una indigna prepotencia,
y antes que ella se rinda, de sus muros
no quedará señal, vestigio, o piedra.
Yo a la patria defiendo, y al estado, 285
y seguiré la empresa hasta que muera.
MONDÉJAR
Oh, Agripina cruel, oh, Elena injusta
que perder a Castilla sólo anhelas,
así como estas dos fueron la causa
de que Roma, y la Grecia se perdieran. 290
MARÍA
Vive el Cielo que el pecho he de pasarte.

 (Va a darle con el puñal.) 

LÓPEZ
Detente, ¿cómo es esto? ¿Qué insolencia,
qué ciega crueldad te precipita
armando de furor tu insana diestra
contra tu mismo hermano? ¡Qué delirio...! 295
MARÍA
Castigo la osadía con que intenta
ver rendida a Toledo, y abatida
a mí como una esclava entre cadenas.
MONDÉJAR
Yo sólo le aconsejo, Pedro López,
que se aparte al instante de esta guerra, 300
porque ha de ser su muerte la ignominia
de nuestro puro origen, y nobleza.
MARÍA
Más bien lo serás tú, traidor inicuo,
cuya vana ambición es tan perversa,
que ofendiendo a tu patria, y a tu sangre, 305
aniquilarme quieres con cautelas.
LÓPEZ
Tu hermano es castellano verdadero;
sus acciones son dignas de Mondéjar;
sirve al rey, y al estado; tú eres sola
la que al uno, y al otro vituperas, 310
a aquél porque el respeto le has perdido,
y a éste porque has creído la insurgencia
que destruye la patria, y que corrompe
la virtud más heroica, y más perfecta.
MARÍA
Muy diverso es mi fin; y sólo aspiro 315
al bien de nuestra patria, que está opresa;
vosotros no buscáis sino su ruina
con lealtad fingida, e indolencia.
LÓPEZ
Tus enojos te ciegan, y no adviertes
que será mayor mal la independencia, 320
que subsistir no puede ningún cuerpo
si falta a su gobierno la cabeza.
No fue la libertad, ni el patriotismo
el que encendió la llama de esta guerra,
fue sólo el interés, y la avaricia, 325
la ambición de mandar, y la soberbia.
Don Pedro de Girón quería Medina;
mandar las Merindades Salvatierra;
Ávalos de su injuria la venganza;
Lasón ser de Toledo la cabeza; 330
Pimentel Salamanca deseaba,
y tú con vanidad loca indiscreta
intentabas que fuese tu marido
maestre de Santiago. Estas ideas
inflamaron el ánimo envidioso 335
de tantos que lealtad, y celo ostentan.
MARÍA
La envidia y la avaricia en vuestros pechos
es la que predomina, y la que reina,
pues pensáis que sirviendo al rey leales
adquiriréis honores, y riquezas, 340
y en tanto conspiráis contra la patria
siendo ejemplos monstruosos de fiereza.
MONDÉJAR
Remediamos los daños que le causan
los mismos que aparentan defenderla;
pues vemos que su ruina es infalible 345
si siguen estas guerras tan cruentas.
Desde que comenzaron, oprimida
la república gime en la pobreza,
todo son desacatos, muertes, robos,
maldades, atentados, e insolencias. 350
No se castiga el vil, ni premia el bueno;
no hay justicia, no hay ley, no hay obediencia;
¿Y éste es bien de la patria?¿Y esto es celo?
¿Éste es el patriotismo que aparentas?
Di más bien que es la ruina del estado, 355
di que es su destrucción, di que es su ofensa.
MARÍA
Mientes infame, vil; tus artificios
no cohonestan tu infamia, ni bajeza.
Los estragos, y males que publicas
provienen del rigor, y prepotencia. 360
Si ésta no hubiera opreso a la Castilla,
si no hubiera extraído sus riquezas;
si hubiera administrado la justicia,
y guardado sus justas preeminencias,
¿se hubieran levantado las discordias? 365
¿se hubiera fomentado tanta guerra?
No hay razón, no hay justicia que prescriba
el sufrir tal rigor ni tal afrenta;
pues no han bastado ruegos, ni clamores
para que tanto orgullo se contenga. 370
MONDÉJAR
Los vasallos leales obedecen
cuanto su rey les manda, y les ordena;
contra el cetro oponerse nadie debe:
sacrílega es la acción, y a ley opuesta.
Perece mucha gente, todo es hambre, 375
escasez de dinero, y turbulencias.
Esto es lo que la Liga ha ocasionado
con tanta desunión, e irreverencia,
pues de infieles vasallos apoyada,
la indiscreción del vulgo la fomenta. 380
La Liga al condestable echó de Burgos,
de Tordesillas al marqués de Denia,
de Salamanca a todo caballero,
y a Don Diego Mendoza de Palencia,
y en lugar de estos ínclitos varones 385
tomó por capitanes con afrenta
a muchos cerrajeros, tundidores
y hombres de poco honor, y baja esfera.
Ésta es la tropa vil de comuneros
que saquea los pueblos y los quema, 390
que consume, y destruye los sembrados,
que roba los ganados, y aun iglesias,
que da muerte a quien quiere, y como quiere,
y fuerza a las casadas, y doncellas.
Qué horror causa mirar estos estragos, 395
y más el verte a ti furiosa, y ciega
aumentar las discordias con tu ejemplo,
con tanta crueldad, tanta inclemencia.
MARÍA
Ya apuráis mi paciencia, y sufrimiento.
El amor de la patria me aconseja, 400
Nada turba mi espíritu invencible,
pues los Cielos protegen la inocencia.
MONDÉJAR
¿Tú llamas inocencia a tal perfidia?
¡Ah qué engañada vives! Considera
que si sufren los Cielos tus maldades, 405
es sólo para ver si al fin te enmiendas;
si no teme el rigor de su justicia
que contra ti indignada...
MARÍA
Calla, cesa,
que aunque está aquí mi padre...
LÓPEZ
Fementida
¿no te causa respeto mi presencia? 410
Vive el Cielo que ya...
MARÍA
Necia porfía
querer que vuestro aspecto me detenga.
Son vuestras persuasiones enfadosas
e irritan mi furor, no me moderan.
Seguid vuestro partido, defendedlo, 415
yo el mío seguiré, venza quien pueda;
pues ni vuestros ejércitos me asustan,
ni vuestras amenazas me amedrentan.
Salid ambos al punto de Toledo,
o haré que os den la muerte, o que se os prenda. 420

 (Vase.) 

LÓPEZ
Insolente, atrevida, temeraria...
MONDÉJAR
Nada puede bastar a contenerla,
ni por ningún camino se consigue
que un impulso de horror su pecho sienta.
LÓPEZ
Ah, que su obstinación me martiriza, 425
porque veo su ruina ya muy cerca.
Aunque todos los medios he intentado,
ya hablándole con ceño, y aspereza,
ya con finas caricias, y ternura,
no he podido lograr el convencerla. 430
En fin, en tal estado no imagino
qué es lo que debo hacer; ya resolviera
salirme de Toledo, e ir contigo,
mas antes con mis ruegos yo quisiera
lograr que esta mujer reconociese 435
su maldad afrentosa, y su torpeza.
MONDÉJAR
Ya ha llegado al extremo su locura,
e imposible será que se contenga.
Es mejor que dejéis estos designios,
volviendo a nuestro ejército y banderas; 440
así sinceraréis vuestra conducta,
y quitaréis las dudas, y sospechas
que contra vuestro honor ha producido
la mansión en Toledo.
LÓPEZ
¡Oh qué demencia!
¿Yo traidor a mi rey? ¡Irse ha podido 445
dudar de Pedro López la obediencia,
cuando siempre leal fue a la Corona,
y derramó su sangre en su defensa!
¡Ay de mí, esta sospecha me horroriza,
me confunde, me pasma, y avergüenza!. 450
Yo, si en Toledo he estado, mis intentos,
fueron apaciguar sus turbulencias,
contener a tu hermana, y corregirla
para que ni una, ni otra perecieran.
MONDÉJAR
Haro nunca creyó que traidor fueseis 455
aunque muchos tuvieron la sospecha
de que la muerte dada a vuestro hijo
habría trastornado la fe vuestra.
LÓPEZ
Ah, que este pensamiento muchas veces
me ocasionó temores, y dolencias; 460
pero el amor al nieto, y a su madre
fue causa de que aquí permaneciera.
MONDÉJAR
Pues ya que fruto alguno no has sacado
de esta mujer infiel que no os respeta,
ni teme el precipicio que la aguarda, 465
conviene abandonéis tan dura empresa,
dejando que ella misma de su enojo,
y de sus viles obras se arrepienta.
LÓPEZ
Dices muy bien, salgamos de Toledo,
y tomemos las armas en defensa 470
de Carlos Quinto, nuestro rey glorioso,
para que todo el mundo más bien vea,
que ni aun la misma sangre nos obliga
a cometer maldades y vilezas,
sino que preferimos ser leales 475
a costa de quien tiene sangre nuestra.
MONDÉJAR
Mis brazos Pedro López, sean testigos,
de cuánto el corazón se lisonjea
al ver vuestra lealtad. Esta constancia
anima mi valor, mi pecho alienta. 480
Sigamos, estas máximas cristianas,
seamos ambos ejemplo de obediencia,
y si esta vil ciudad se abrasa en llamas,
como viva mi rey, muera quien muera,
pues aunque la perfidia de mi hermano, 485
turba mi corazón y me avergüenza,
por ser leal vasallo, yo no escucho
los gritos que me da naturaleza.
LÓPEZ
Ese lenguaje es propio de un vasallo
que ha nacido en Castilla con nobleza. 490
Aunque viejo, y sin fuerzas verán todos
que mi leal amor, mi brazo alienta
a defender mi rey, y ardor infunde
a mi valor caduco, y a mi diestra.
Vámonos al ejército al instante; 495
y ya que así tu hermana nos desprecia,
tema el rigor severo de la espada,
que empuñará en su daño la fe nuestra;
y espero triunfará de su perfidia
con el favor del Cielo, y asistencia. 500
MONDÉJAR
La razón, y justicia nos anima,
y es preciso que el Cielo nos proteja.

 (Vase.) 

MATILDE
Aunque para encontrar a mi señora
todo lo examiné con diligencia,
no la he podido hallar; ¿dónde habrá ido? 505
Yo por necesidad tengo que verla
para poner remedio a las desdichas
e inminente peligro que nos cerca.
 

(Sale DOÑA MARÍA.)

 
MARÍA
¿Matilde?
MATILDE
¿Mi señora?
MARÍA
¡Qué congoja
me oprime el corazón!
MATILDE
¿Por qué esa pena?
510
MARÍA
Ya ha llegado en Toledo el triste día
que causará dolor, terror, y afrenta.
MATILDE
Pues, ¿qué novedad hay, decid, señora?
Vuestro semblante triste me consterna.
MARÍA
Haro avanza su línea; ya el asedio 515
una ruina horrorosa nos presenta;
ya los fuegos destruyen nuestras casas;
ya en los muros los tiros abren brecha;
ya la venganza alienta al enemigo,
y dar luego el asalto es lo que intenta. 520
En gran peligro estamos: ya en los pechos
se trocó en cobardía la fiereza,
ya unos soldados huyen de los tiros,
otros al ver el riesgo se amedrentan.
En fin no sé qué hacer en tal angustia: 525
es nuestra situación bastante estrecha.
MATILDE
Si mostráis cobardía, no habrá duda
en que todo será luto, y tristeza.
Tomad luego la espada, y presentaos
delante de este pueblo que os venera, 530
pues cobrará valor al ver el vuestro,
y hará a los enemigos resistencia.
MARÍA
¡Ah, que el pueblo vacila con el clero!
Haro ya ha introducido con cautela
quien diga que Croix nuestro arzobispo 535
ha fallecido ya; de tal manera
que ofrece ha de poner un castellano
que rija, y que gobierne en esta Iglesia.
MATILDE
No obstante ese temor ten confianza
de ganar la victoria. La inocencia 540
oprimida, abatida, y ultrajada
siempre encuentra socorro en la clemencia
de los divinos Cielos pues la amparan.
Enviad igualmente con presteza
emisarios a Dávalos, que digan 545
nuestra suerte infeliz y lastimera.
MARÍA
¿Pero ya cómo quieres que el socorro
llegue a tiempo oportuno, si se acerca
el momento en que Haro dé el asalto
según preparativos que se observan? 550
Yo temo que ha de ser en este día,
y si así sucediese, ¿qué defensa
podremos intentar, si ya están todos
preocupados de miedo, y de vileza?
MATILDE
No el temor de esta suerte os precipite, 555
ni vuestro pecho agite la flaqueza;
el daño que las huestes enemigas
han causado en los muros y las puertas
está ya reparado. Todo el pueblo
defender la ciudad sólo desea. 560
La voz que Haro ha esparcido no es posible
que en sus pechos leales haga fuerza,
cuando todos combaten por salvarse,
por defender sus hijos, y su hacienda.
Yo he visto ahora subir a los soldados 565
con la mecha encendida a las almenas,
resueltos a morir con gran denuedo
antes que de Toledo se haga entrega.
La derrota causada al enemigo
en la última salida fue sangrienta, 570
y antes que se repare de este daño
ha de pasarse tiempo. Las trincheras
que la ciudad defienden, no han tenido
lesión considerable, y mientras puedan
arrojar vivo fuego, no es posible 575
que a emprender el asalto se resuelvan.
Municiones no faltan, ni utensilios
para seguir constantes la defensa
de esta imperial ciudad, y si podemos
resistir algún tiempo a la potencia 580
de las huestes contrarias, yo no dudo
que llegará oportuna la asistencia
de las tropas de Dávalos, y entonces
podremos subsistir en esta guerra.
En fin, señora mía, en nobles pechos 585
no debe entrar jamás susto, o vileza.
Si la ciudad cobardes entregamos
nos exponemos siempre a la inclemencia
de un general que funda el mayor lauro
en tomar la venganza más severa. 590
Vuestro esposo infeliz es un ejemplo
que demuestra bien claro su fiereza,
y si llega a prenderos, vuestro celo
sin duda pagaréis con la cabeza.
MARÍA
Tu voz alienta mucho mis temores, 595
y así a todo me tienes ya dispuesta;
y si por defender mi patria amada
me faltase la vida, mas que muera.
Al punto harás...
ÍÑIGO
Señora, gran desdicha,
grandes calamidades os esperan. 600
Haro ya viene cerca del Alcázar;
yo viéndome sorpreso, a sus propuestas
me he rendido al instante: no hay remedio,
vos debéis o prestarle la obediencia,
o marcharos al punto de Toledo, 605
si no queréis perder vuestra cabeza.
Casi toda la plebe ya vacila,
y así será de aquél que viva, y venza.
En gran peligro estáis, y así al instante
procurad con la fuga...
MARÍA
Infame lengua
610
¿Yo fuga? ¿Yo temor? Viven los Cielos
que aunque mi muerte cierta la tuviera
con la espada en la mano seré un rayo,
una furia infernal, y cruel fiera
que oponiéndome a todos con enojo, 615
saciaré con su sangre mi soberbia.
MATILDE
Eso sí mi señora, a vuestro lado
me tendréis con valor hasta que muera.
ÍÑIGO
Mirad que vuestra furia os precipita.
MARÍA
Sois un cobarde vos, pues mi fiereza 620
no teme al enemigo, ni a la plebe.
A Haro voy a buscar para que sepa,
que aunque yo soy mujer, no me acobarda
ni todo su poder, ni sus banderas.
Vamos Matilde al punto.

 (Quítale la espada a ÍÑIGO y al irse sale HARO, PEDRO LÓPEZ, MONDÉJAR y soldados.) 

HARO
Deteneos.
625
¿A dónde vais guiada de la ciega,
e indiscreta pasión que os predomina?
¿Queréis aún resistir a mi potencia?
¿No veis que estáis ya sola, abandonada,
y que pocos pretenden la defensa? 630
MARÍA
Bien conozco que estoy ya casi sola,
y que quedan muy pocos que defiendan
a esta imperial ciudad; pero yo sola
mientras que sangre corra por mis venas,
no podré consentir que se sujete 635
a sufrir una injusta prepotencia.
HARO
Suspended el enojo; yo aquí vengo
a hablar con voz de paz, y no de guerra.
Ya he ganado el Alcázar, y sus fuertes,
hoy la ciudad está con pocas fuerzas, 640
y aunque pudiera luego conquistarla,
quiero capitular, y entrar en ella
sin causar confusiones, alborotos,
ruinas, ni lamentables consecuencias.
Conque así, proponed las condiciones, 645
y haced de esta ciudad al punto entrega.
MARÍA
Desde luego os admito ese partido,
y así las condiciones serán éstas.
Que habéis de resarcir todos los daños
que nos habéis causado en esta guerra; 650
que habéis de declararos aliado
de nuestra leal Toledo, y sus banderas;
que habéis de perseguir a sangre y fuego
a aquellos que conspiren contra ella.
Estas son pues las justas condiciones; 655
ahora de la ciudad os haré entrega.
HARO
Callad, callad que ya mi sufrimiento
no puede oír tan grandes insolencias.
Sois una fementida, que abusando
de tanta humanidad, y mi paciencia, 660
proferís las palabras más indignas
que os dicta la venganza, y saña vuestra.
LÓPEZ
¿Hasta cuándo, hasta cuándo, hija querida,
has de seguir tan injusto infame tema?
¿Es posible que ruegos, ni amenazas 665
no han de abatir tu orgullo, ni soberbia?
MARÍA
Nada me hará mudar de sentimientos.
Mi patria es el objeto que venera
mi firme corazón; por ella quiero
morir como Catón, antes que verla 670
desdichada, oprimida, y ultrajada.
Muere indigno cruel.

 (Va a darle con la espada, le da MONDÉJAR en el brazo, y se la deja caer.) 

MONDÉJAR
Tente, soberbia;
¿qué desacato es éste, qué atentado?
HARO
Ya no puedo sufrir vuestra insolencia.
MONDÉJAR
Señor, no os detengáis en castigarla 675
ya que vuestro poder tanto desprecia.
HARO
Prendedlas al instante, y esa estancia

 (Las prenden a las dos.)  

para entrambas a dos la cárcel sea,
mientras que del castigo merecido
pronuncio la fatal triste sentencia. 680
MARÍA
Vos podréis castigarme, mas yo nunca
temeré los influjos de mi estrella,
pues a todos mis males, y desgracias
superan mi valor, y mi firmeza.

 (Las entran por una puerta que habrá a la izquierda. Cierran y dan la llave a HARO.) 

MONDÉJAR
Ah, indigna, tus locuras te confunden, 685
y no ves las desdichas que te esperan.
Señor, aunque es mi hermana, yo no puedo
consentir el orgullo que demuestra
a influjo de las viles sugestiones
de una incauta imprudente consejera, 690
que fomentó la Liga en la Castilla,
y causó tantos males y miserias.
HARO
Vos habláis como noble, mas yo siento
vuestros justos tormentos, vuestras penas.
Ea soldados míos, al instante 695
haced que esta ciudad jure obediencia
al rey nuestro señor, y que se aparte
de pérfida Liga y sus banderas.
SOLDADOS
Vamos a obedeceros al momento.
LÓPEZ
Viva el rey, y el que no lo diga muera. 700
 

(Caja y clarín.)

 
HARO
Mueran los enemigos sediciosos
SOLDADOS
Mueran todos al arma, guerra guerra.

Anterior Indice Siguiente