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El inicio del taller de fundición de tipos del convento de los carmelitas de Barcelona

Jaime Moll



Resumen

Se aportan en este texto noticias sobre el origen de los juegos de matrices con los que se inició la actividad del obrador de fundición de tipos de imprenta del convento de San José de Barcelona. Gracias a la localización de un documento inédito se descubre que la fábrica de letra de los carmelitas descalzos, cuya contribución fue decisiva en el buen funcionamiento de la imprenta catalana desde el primer tercio del XVIII hasta prácticamente la mitad del siglo siguiente, se formó gracias a la adquisición de las matrices que pertenecieron al impresor barcelonés Rafael Figueró.

Abstract

This text brings news on the origin of the sets of matrices which were used to start off the activity at the Convent of San José de Barcelona's typefoundry. Thanks to the finding of an unknown document it is discovered that the Barefoot Carmelites' print factory -whose contribution was decisive for the proper development of Catalán princing from the first third of the eighteenth century to practically the first half of the following one- was set up thanks to the acquisition of matrices belonging to the Barcelona-born printer Rafael Figueró.





De 1746 en que se situaba el inicio del taller de fundición de tipos del convento de carmelitas de San José, de Barcelona, ha pasado su último historiador, Albert Corbeto y López1 a 1734, y con indicios para retrasar la fecha unos años. En esta nota vamos a transcribir lo que en 1756 dos impresores barceloneses conocen sobre el origen del taller de fundición.

Ante la localización de un ejemplar del Manual de exercicios espirituales para tener oración mental del padre Thomás de Villacastín, de la compañía de Jesús, impreso en «mal papel» por Rafael Figueró, sin fecha, el juez subdelegado de imprentas de Barcelona, Juan de Moreno, abre información para averiguar si el libro se publicó después de la instrucción del año 17542.

Abierta la información, el 17 de diciembre de 1756 pareció Francisco Surià, impresor, vecino de Barcelona, de edad de cuarenta años más o menos. «Exerce en esta ciudad la facultad de impressor de unos treze años a esta parte, que murió su Padre, que también lo era y siempre ha ohido dezir, assi a dicho su Padre como a otros impressores y libreros que Rafael Figueró, impressor, mayor, murió en el año de mil setecientos veinte y quatro y que Rafael Figueró, menor, su hijo, murió en el año diez y ocho o veinte. Lo que ha sido muy público y notorio, no sólo entre los impressores y libreros sino también por todos los vezinos de esta ciudad, por ser personas muy conocidas; dende cuyo tiempo se paró aquella imprenta y no ha corrido más; cuya imprenta y matrises de formar letra, que tenían dichos Padre e hijo Figueró, se vendió al convento de Padres carmelitas descalzos de esta ciudad muchos años hace y los libros impressos por estos pararon por venta en manos de diferentes mercaderes de libros de esta ciudad, todo lo que es muy público y notorio en ella; y en cuanto al Manual de exercicios espirituales no puede dezir el testigo en que año fue impresso, por no ser de su tiempo ni haverlo oido dezir». Francisco Surià firmó la declaración.

El mismo día prestó declaración Tomás Piferrer, impresor, de cuarenta años, más o menos, y dijo: «que el testigo habrá unos quinze años que exerce la facultad de impressor en esta ciudad, regentando la imprenta que manejava quando vivía Juan Piferrer su Padre y dende dicho tiempo siempre ha ohído dezir publicamente que Rafael Figueró, mayor y menor, eran muertos, que ha muchos años que lo son. Y dende que murieron su imprenta no ha ido corriente ni el testigo la ha visto correr en los años que es impressor y sabe de ohidas públicas que aquellos dexaron herederos a los Padres Dominicos de esta ciudad, quienes vendieron la imprenta, matrizes de hazer letras y todos los libros que se hallaron impressos por dichos Figueró a los Padres Carmelitas Descalzos de esta ciudad, quienes assimismo se vendieron los libros y demás papeles impressos en la imprenta de dicho Figueró y también dicha imprenta a distintos impressores y mercaderes de libros de esta ciudad; todo lo que es muy público y notorio en ella. Pero del Manual de exercicios espirituales no puede dezir cosa por no ser de su tiempo». Thomás Piferrer firmó la declaración.

Las declaraciones de los impresores Surià y Piferrer no son contradictorias sino complementarias. Hay que tener en cuenta que eran niños cuando murió Rafael Figueró, el mayor, y que lo que cuentan lo han oído de sus padres o de lo que se podía comentar en los ambientes relacionados con la imprenta y aún públicamente. Otras fuentes confirman lo dicho por los testigos, aunque a veces haya que matizarlo. Según Surià, Rafael Figueró, el menor, falleció en 1718 o 1720. Joan B. Batlle dice que falleció el 21 de octubre de 17173. En cuanto a su padre, Rafael Figueró, el mayor, Suriá dice que murió en 1724. Los datos que figuran en el Catastro gremial personal4 son confusos y contradictorios. En la lista de 1723 figura Rafael Figueró, de 80 años, que no trabaja. En 1724, está entre los «Maestros que no tienen botica y son inábiles para trabajo». Tiene 83 años. En el año 1725 se le incluye en el mismo epígrafe que el año anterior y en 1726 consta: «Rafael Figueró ha muerto el año 1726». En las listas de 1727, bajo el epígrafe «Maestros que han muerto» figura sólo «Rafael Figueró vivía en la Boria. Murió el año 1725».

Analicemos las afirmaciones de los declarantes sobre la imprenta y matrices. Para Suriá se vendió a los carmelitas «muchos años hace», como también se hizo con los libros que pasaron a diferentes libreros. Piferrer da más detalles: Entre Figueró y los carmelitas cita a los dominicos, declarados herederos por aquel. Si su hijo había muerto, también su esposa, Teresa Bosch, y la segunda esposa de Rafael, el mayor, Catarina Bosch, ante la falta de descendientes no es extraño que declare herederos a los dominicos, que según Piferrer vendieron a los carmelitas la imprenta, las matrices y los libros. Estos religiosos vendieron los libros y -¿fue pasado un tiempo?- la imprenta, conservando las matrices. Se plantea una incógnita: ¿la «imprenta de los carmelitas descalzos», que figura en libros impresos en Barcelona de 1723 a 17285, era la imprenta que había sido de Figueró? Como hemos visto, en 1723 Rafael Figueró ya no trabajaba, aunque hasta 1725 figura su nombre en varios impresos ¿Había ya cedido la imprenta o parte de la misma?

Conocida era la actividad de Rafael Figueró, menor, en el campo de la fundición de tipos, aunque se desconocía la relación con el taller de los carmelitas. Joan B. Batlle transcribe en el trabajo antes citado unos párrafos relativos a la actividad de fundidor de letras que figuran en el escrito de defensa de los Figueró a la impugnación hecha por el gremio de libreros de los privilegios que el rey Carlos les había concedido en 1706, escrito fechado en 17106. Su transcripción, algo ampliada en relación con el texto dado por Batlle, es la siguiente:

El exercicio de fundir letras es muy dificultoso por la variedad de instrumentos y la igualdad que requiere su perfección, y este exercicio de la facultad de impressor deve al hijo Figueró averse ilustrado en esta ciudad y hallarse en tan buen parage como no ignora el gremio de los libreros. Para recabar esto, dicho Figueró hubo de navegar fuera de España, passar muchos peligros, gastar largas sumas, vencer mil contratiempos y oposiciones ... Y por esto mereció impetrar del virrey y capitán general del Principado un privilegio, con la prohibición del arte de fundir letras por el término de diez años, cuya concessión fue muy conforme al parecer de los doctores, lo que no obstante no pudo (como aora) librarse de pleyto, a instancia del mismo gremio, si bien que el privilegio tuvo su devida execución,



Creemos que los datos consignados son suficientes para fijar el origen de las primeras matrices del taller de los carmelitas, al mismo tiempo que nos informan sobre la actividad fundidora de Rafael Figueró, el menor. Decimos primeras matrices pues los carmelitas pudieron comprar posteriormente otras matrices, como más tarde grabaron punzones. Esperamos que futuras investigaciones podrán darnos más detalles del traspaso de las matrices a los dominicos y, por venta, a los carmelitas del convento de San José de Barcelona.





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