Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

31

En la Chanson de Roland a cada paso lloran los héroes, y aun se desmayan de tendreur. En cierta ocasión, cien mil franceses de una vez (verso 2.932). A los caballeros franceses es a los que sobre todo se aplica lo que decía Flaubert (Madame Bovary): «bravos como leones, dulces cual corderos, virtuosos como no se es, bien puestos siempre y que lloran como urnas». A nuestro buen maese Nicolás, el barbero, le gustaba más Galaor que Amadís, «porque no era caballero melindroso, ni tan llorón como su hermano».

 

32

Durante la Reconquista no había empeño alguno en convertir a los moros, con los que se entendían no mal los cristianos. El Cid del Cantar jamás piensa en tal cosa; pelea con ellos para ganarse el pan (verso 673); y al no poder venderlos considera que nada gana con descabezarlos (versos 619-620). Así es que le bendicen y tiene entre ellos a su gran amigo «natural», Avegalvón. En la Chanson de Roland, por el contrario, preocúpanse de destruir a los paganos (paiens) que siguen la ley de Mahoma, Apolo y Tervagán, y hacen de la guerra un juicio de Dios (verso 3.670). En las canciones de gesta francesa, al conquistar una ciudad infiel obligan, so pena de muerte, a que se bauticen a sus habitantes todos, ne seit ocis o devient chrestiens (V. Roland, versos 102 y 3.670, Gui de Bourgogne, versos 3.063, 3.071-74, 3.436-38; Huon de Bordeaux, 6.657-59, etc., etc.).

Donde resalta la diferencia es en la toma de Zaragoza por Carlo Magno, y la de Valencia por el Cid. Toma el emperador Zaragoza, y entran sus soldados en mezquinas mahumeries y sinagogas, destruyendo ídolos, ¡ídolos en mezquitas y sinagogas!, porque Carlos cree en Dios y quiere hacer su servicio, faire voelt sun servise; llevan a los paganos al bautisterio, y al que se niega a hacer la voluntad de Carlos lo cuelgan, matan o queman. Así bautizan más de «cien mil verdaderos cristianos», veir chrestien (versos 3.660-3.674). ¡Cuán otro el cuadro de la toma de Valencia!


   Cuando myo Cid gañó a Valencia entró en la çibdad
Los que fueron de pie cavalleros se fazen.
El oro e la plata ¿quién vos lo podrie contar?
Todos eran ricos quantos que allí ha.
Myo Cid Don Rodrigo la quinta mandó tomar.
En el aver monedado XXX mill marcos le caen;
e los otros averes ¿quién los podrie contar?


(Versos 1212 a 1218)                


Y así continúa. ¡Cómo se ve que lo uno tiene de ficción imaginativa más, y más lo otro de historia concreta! Mas por debajo aparecen los hombres. Cierto es que los franceses no conocían a los moros como lo castellanos.

 

33

Véase la introducción a la Vie de S. François d'Assise, de Pablo Sabatier. Llamo franciscanismo al movimiento religioso que alcanza su culmen en San Francisco, aunque precediéndole en parte.

 

34

Es incalculable el efecto sobre nuestra cultura de haber activado la vida periférica de las costas el descubrimiento de América. Como la superficie crece a menor proporción que la masa, en el cerebro se repliega aquélla para acrecentarse a medida que crece la complejidad y delicadeza de sus funciones, razón por la que son mayores las circunvoluciones en el cerebro humano que en los de los demás animales y mayores en el del blanco que en el de razas inferiores. Y bien puede decirse que el tener el europeo más periférico el cerebro que el negro de África es reflejo de tener Europa más perímetro de costa, seis veces más respecto al área, que el África. ¡Maravilloso cerebro el Mediterráneo, viejo cerebro de Europa, con su riquísima variedad de circunvoluciones geográficas, senos, escisuras, archipiélagos, golfos, cabos, ensenadas! Grecia, Italia, Inglaterra, deben a sus costas, sobre todo, su cultura; Francia, a ser el quiasma, el nodo de la inervación europea occidental; Alemania, a la periferia interna de sus mil estadillos.

 

35

Un movimiento científico internacional ha despertado el estudio de los dialectos, de las costumbres y de las tradiciones locales; movimientos de carácter internacional despertaron las lenguas populares frente al latín, el franciscanismo al italiano, el luteranismo al alemán. Al movimiento protestante cabe la mejor parte del impulso dado a la lingüística; a los hechos que en comprobación de esto se citan (véase «Port-Royal» en La Vida de los Santos, de Roma), podemos añadir el de que el libro más antiguo impreso en vascuence, excepción hecha de las poesías de Dechepare, es la traducción del Nuevo Testamento, del hugonote vasco-francés Juan de Leiçarrague. En España, un protestante, Juan de Valdés, inició la lingüística castellana.

 

36

Es un punto que merecía estudiarse el de la influencia de nuestra pobreza económica en nuestra cultura. Hace poco se lamentaba un crítico de la indiferencia con que se ha acogido en España la edición académica de las Cantigas, del Rey Sabio. Es merecida, porque la tal edición a todo trapo y con todo lujo tipográfico y riqueza material no se adapta a la flaqueza de los bolsillos españoles. La misma suerte debe correr la edición monumental que de las obras de Lope hace la misma Academia. Y esto es más grave teniendo en cuenta de dónde le viene el dinero. Entre tanto, nadie emprende la publicación de algo como la Universal Bibliothek de Philipp Reclam, de Berlín; ¡qué obra tan meritoria sería ensanchar y dirigir con acierto la «Biblioteca Universal», a dos reales tomo!

 

37

A los lamentos por el abandono en que se tiene al magisterio contestan no pocos que no merecen más ni valen lo que cuestan. Este es un círculo vicioso y nada más; ¿cuál fue antes, la gallina o el huevo? No se les dignifica porque se dedican a tal función pocos jóvenes de valía, y no lo hacen éstos porque no se dignifica el magisterio.

 

38

La inmensa mayoría de los que viven en Madrid ignoran que hay pocas capitales que tengan alrededores más hermosos.

 

39

A nuestra Real Academia, que propone para concursos temas de investigación libresca, no se le ha pasado por las mientes pedir trabajos de investigación directa e inmediata sobre la lengua del pueblo en tal o cual región.