540. Sobre el epitafio de Gómez Jimeno, véase la nota 1.� página 314,(**33) y sobre Nalvillos la página 308(**34). Otra inscripción no menos importante ha perdido Santiago, y es la que había a su entrada en dos antiquísimas piedras esculpidas con molduras, formando en cada una tres renglones de letra arábiga, de la cual dice el autor del episcopologio, mencionándola como existente, que sólo podía descifrarse el nombre de Dios y que eran mágicos los demás caracteres.
541. Introdujéronse semejantes reformas a mediados del siglo XVII con motivo de las fiestas de Corpus que cada año por su turno celebraban las ocho parroquias. La inscripción consagratoria de San Nicolás, según la traen Ariz y González Dávila, decía así: In honorem B. Nicholai dedicavit hanc ecclesiam Jacobus Abulensis episcopus in qua venerantur recondite de reliquiis ejusdem sancti et gloriosissime virginis Marie atque sepulcri Domini nostri et S. Martine el S. Ilarii et S. Cecilie VI calend. novembris era MCCXXVI.
542. Llegó este famoso caudillo a los más altos grados de la milicia; fue castellano de Amberes que defendió esforzadamente, y maese de campo general en la reducción de Portugal, donde se cubrió de gloria lo mismo que en Flandes, muriendo en Lisboa de resultas de una coz de caballo a 8 de junio de 1583. Escribióse en la tumba el epílogo de sus hazañas, sobre las cuales se imprimió en 1713 un libro titulado el Rayo de la guerra.
543. No pudimos dar con la lápida relativa a la consagración de la iglesia y colocada en su exterior, según Yepes y González Dávila; pero si estaba en castellano tal como la copian, sería menos de deplorar su pérdida faltándole para ser auténtica el carácter de antigüedad. �Presidiendo, decía, en la silla episcopal de la santa iglesia de Ávila don Pedro, consagró esta iglesia por reverencia del glorioso confesor santo Domingo, en la qual están las reliquias de los santos mártires san Justo y Pastor, san Sebastián y san Sixto obispo papa y mártir, en la era de mil y docientos y quarenta.� El autor del episcopologio leyó era mil docientos quarenta y ocho, que correspondiendo al año de 1210 viene mejor con el nombre del obispo que era Pedro a la sazón, pues el que había en 1202 se llamaba Diego.
544. Hállanse nombradas en una relación que de las parroquias y lugares del obispado pasa desde Lyón al obispo y cabildo en 6 de julio de 1250 don Gil, cardenal de San Cosme y San Damián, expresando que en San Pedro, Santo Tomé y Santo Domingo se perciben las tercias íntegras de los diezmos y en las otras diez y seis las medias tercias solamente. (Arch. capitular.)
545. Ayora, que escribía en el mismo año de la invención del santo cuerpo, dice que aquella fue la iglesia mayor de los primeros cristianos, y que siendo tan anterior al martirio de santa Lucía y de san Sebastián llevaría en un principio la advocación del Salvador. Sobre el cáliz que se supone hallado en el sepulcro nos remitimos a lo dicho en la nota 2.�, pág. 375(**35). Hasta 1574, más de medio siglo después del hallazgo, no se procedió a recibir las informaciones de los testigos, y esta tardanza pudo dar origen a confusiones e inexactitudes.
546. Queda ya referida, pág. 372(**36), al tratar de la capilla de san Segundo en la catedral.
547. Ha desaparecido de ella la siguiente inscripción referida por Ariz y por Gil González: In honorem S. Bartholomei apost. dedicavit hanc ecelesiam Petrus, in qua venerantur recondite de reliquiis ejusdem sancti et S. Lucie et sanctor. Xisti, Justi et Pastoris, Valentini, Pancracii. Vilti et Modesti, VII idus decemb. Era MCCXLVIII.
548. Tráela solamente Ariz, quien no fuera extraño que hubiese añadido equivocaciones a los copiosos e increíbles solecismos con que fue escrita y que no nos aventuraremos a enmendar: In honorem S. Marie Dio Christi Pelagio ipse me Pedro Abulense quidamque varones vere christiani confirmavit atque consecravit ecclesiam que reduta est Isidorum chalendis novembrís era MCCLXX et in honorem dive Marie fecit consecrare hanc ecclesiam, cujus anima requiescat in pace amen. Si no hay error en el año, debió ser el primero del episcopado de dicho Pedro, pues en 1231 vivía a su antecesor Domingo.
549. Unos lo refieren al siglo VI, otros al XI; y de todas maneras hubo de acontecer en tiempos en que todavía no se hubiese perdido la noticia del sepulcro de san Segundo, objeto, según se cuenta, de las frecuentes peregrinaciones de la piadosa doncella desde su lugar de Cardeñosa, y de sus asiduos cuidados más adelante. De su entierro en la iglesia de san Sebastián habla Ayora llamándola Barbacia: acaso del nombre se originó la leyenda. En 1530 se le puso allí un retablo, que no es el que hay ahora en San Andrés.
