Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.

70.      Afirman los continuadores de Dorado, con referencia a un libro antiguo de actas capitulares, que tuvo el cabildo un maestro de pintura que daba sus lecciones en la capilla de la enfermería capitular donde es hoy la de Anaya.

Anterior


71.      La escultura es de fines del siglo XV o de principios del siguiente, y en opinión de algunos representa a don Gabriel de Anaya que murió en América y a su mujer doña Ana que se retiró al convento de Santa Ana, padres de doña Catalina de Anaya que casó con Andrés de Guadalajara, secretario de la Universidad por espacio de sesenta y seis años. No los menciona el historiador del colegio de San Bartolomé en su genealogía de los Anayas.

Anterior


72.      Entró éste en el colegio de su padre en 1417 y fue en 1424 comisionado por la ciudad a Roma para prestar obediencia al papa Martino V. Falleció en 1457 con mejor opinión que su hermano, no debiendo confundirse con el hijo de éste llamado Diego también y de sobrenombre el tuerto por un ojo que le sacaron con un pasador en tiempo de los bandos, y acabó por morir a manos de don Martín de Guzmán, a quien había injuriado tiempo atrás en un día del Corpus.

Anterior


73.      La inscripción calada al rededor dice así: �Aqui yace el reverendo, ilustre y magnífico señor don Diego de Anaya, arzobispo de Sevilla, fundador del insigne colegio de Sant Bartolomé, falleció anno del Sennor de myll quatrocientos treynta e siete annos.� Fue hijo don Diego de Pedro Álvarez de Anaya y de doña Aldonza Maldonado, y debió nacer años antes de 1367, no siendo regular que a sus veinte años se le confiara la educación de los infantes don Enrique y don Fernando y se le confiriese la mitra de Túy. Es inverosímil la cuestión que se supone tuvo en el concilio de Constanza con el embajador de Borgoña arrancándole del asiento para sentarse en él, con lo cual se pretende explicar la adopción de las bandas Borgononas en su escudo que sorprendió a Carlos V al visitar el colegio. Calumniándole como a fautor del cisma se alcanzó de Martino V su privación del arzobispado de Sevilla para darlo a Cerezuela, hermano de D. Álvaro de Luna, y aunque el papa en 1423 mandó reponerle, no tuvo efecto hasta 1434 en que pasó Cerezuela a Toledo, habiéndose entretanto arreglado los dos contendientes mediante una pensión que percibía Anaya. Murió éste poco menos que octogenario en Cantillana, cerca de Sevilla, donde hizo su testamento en 26 de setiembre de 1437.

Anterior


74.      Copia Dávila la carta que escribieron en 17 de febrero al cardenal de Angers, de la cual tomamos las cláusulas siguientes: (Facemos vos saber que la ciudad de Salamanca es de las insignes, populosas e principales ciudades de nuestros reynos, en la qual hay un estudio general donde se leen todas las ciencias, a cuya causa concurren en ella de contino muchas gentes de todos estados. E la iglesia catedral de la dicha ciudad es muy pequeña y escura y baxa, tanto que los oficios divinos no se pueden en ella celebrar segun e como deven, especialmente en los dias de las fiestas principales por el grande concurso de gente que a ella viene. E por la gracia de Dios la dicha ciudad de cada dia se ha acrecentado e acrecienta. E considerando la mucha estrechura de la dicha iglesia, el administrador e dean, e cabildo de ella han acordado de la edificar de nuevo, haciendola mayor como sea, menester e convenga segun la poblacion de la dicha ciudad, porque segun la forma y edificio que la dicha iglesia tiene, no se puede acrecentar sin que del todo se desfaga�.

Anterior


75.      Únicamente discreparon en la longitud que había de tener la capilla mayor, y para convenirse acordaron volverse a juntar en Toledo, tomando tercero si fuese menester y enviar la determinación dentro de quince días. Véanse el informe y las reales cédulas entre los documentos con que enriqueció Ceán Bermúdez la obra de Llaguno y rectificó y completó las noticias de Gil González. En el archivo no encontró ya la planta original del todo firmada por dichos maestros, sino algunos parciales.

Anterior


76.      A los nombres de Gil, Tornero, Álava, Orozco y Saravia en la interesantísima declaración que publicó Ceán Bermúdez sigue en blanco el de la población de donde eran vecinos o maestros: de Álava se sabe lo era de Plasencia, Orozco pudiera ser padre o hermano del que hacia 1537 trabajaba en la fachada de San Marcos de León o tal vez él mismo. Se equivoca pues en el número de los arquitectos y en la persona y calidad de algunos González Dávila al decir que las trazas de Hontañón, que no eran de él sino de Egas y Rodríguez, fueron examinadas y aprobadas por Juan de Badajoz, Covarrubias, Felipe de Borgoña, maestro de la catedral de Sevilla, y Juan de Vallejo de la de Burgos; pues los dos últimos no asistieron a la célebre junta, que acaso confunde el autor con alguna de las frecuentes que se hicieron en las obras durante los primeros años.

Anterior


77.      Al maestro se le señaló el sueldo anual de cuarenta mil maravedís ora ande la obra ora no ande, y el de cien maravedís por cada día que trabajase en ella; al aparejador veinte mil maravedís al año y dos reales y medio por jornal. El salario se pagaba por cuadrimestres, los jornales por semanas; a uno y otro se exigieron fianzas por un cuento de maravedís. Estipulóse entre otras cosas que Juan Gil hubiese de residir en Salamanca al menos la mitad del año interín se desocupara de las obras que tenía pendientes en otros puntos, terminadas las cuales se domiciliara fijamente en ella hasta la conclusión de la catedral; que enmendara a su costa los errores que en ausencia suya se cometiesen y los perjuicios de paralizarse la fábrica, y que el aparejador en ningún tiempo pudiera marcharse sin licencia. No la había pedido Campero al cardenal Cisneros, de quien en el citado informe se titula maestro, para abandonar la construcción del convento de franciscanos costeado por aquél en Torrelaguna, y no evitó la prisión sino refugiándose a una iglesia, hasta entrar en arreglo con su ofendido protector cuya fundación llevó a cabo. Más adelante le hallamos empleado en Segovia.

Anterior


78.      Dice así: Hoc templum inceptum est anno a nativitate Domini millesimo quingentesimo tertio decimo, die Jovis, duodecima mensis Maji.

Anterior


79.      Por ellas se dieron a Álava 315,000 maravedís y los materiales necesarios, a Juan Gil 95, 000 por cada una de sus capillas y 25,000 por la obra de fuera y torrecilla y caracol de la esquina.

Anterior