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La revista Contorno se extendió de 1953 a 1959, dirigida por David e Ismael Viñas (integrada por Noé Jitrik, Adolfo Prieto, León Rozitchner, Juan José Sebrelli, entre otros).
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Contorno n.º 2, mayo de 1954 (Dirección: Ismael Viñas y David Viñas) Dedicado a Roberto Arlt: Conte Reyes, Gabriel (seud. de David Viñas), «La mentira de Arlt»; Viñas, Ismael, «Una expresión, un signo»; Elorde, Ramón (seud. de David Viñas), «Erdosain y el plano oblicuo»; Solero, F. J., «Roberto Arlt y el pecado de todos»; Gorini, Juan José (seud. de David Viñas), «Arlt y los comunistas», entre otros trabajos.
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Seguimos esta edición de 1961 que no presenta variantes respecto de la 1953, pero tiene algunos paratextos de gran interés, como por ejemplo una nota agregada a esta segunda edición. Los intelectuales nombrados Nikolái Gavrílovich Chernishevski (1828-1889) y Aleksandr Ivánovich Herzen (1812-1870) fueron demócratas y revolucionarios rusos; el primero además filósofo materialista, crítico y socialista utópico. Juan Marichal había intuido que no era recomendable ocuparse solamente de los «autores faros» podría decirse, sin que la historia intelectual, además de ocuparse de la relación entre ideas y opinantes en un lugar y en un tiempo concretos de la historia humana, sino que debía ocuparse también de textos de otra dimensión menor, o marginales, pero que habrían contribuido a «la génesis de un pensamiento central»
(Marichal, J. 1978, 23).
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Algunos de los «malditos» tratados: Joaquín Edwards Bello (chileno), Jorge Barón Biza (argentino), Gustavo Escanlar (uruguayo), Calvert Casey (¿cubano? nacido en Baltimore), Bernardo Arias Trujillo (colombiano), Rafael José Muñoz (venezolano), Teresa Willms Montt (chilena), Rodrigo Lira (chileno), Martín Adán (peruano), Pablo Palacio (ecuatoriano), Alejandra Pizarnik (argentina), Porfirio Barba Jacob (colombiano), entre otros.
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En el libro de Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas, se retrata a Ramos en un personaje llamado Méndez. Jorge Raventos en una entrevista le pregunta a Ramos: «¿Se siente bien pintado? ¿Se parece Méndez a usted en la época que se conocieron con Sábato?». La respuesta es bien ilustrativa, por una parte del momento que vive la Argentina, pero por otra podría decirse que roza una filosofía de la historia, a la vez que una pintura gruesa del ambiente intelectual del Buenos Aires de los años 1950. Contesta Ramos: «No es que se parezca a mí: se parece a las circunstancias de la época. Fíjese que, efectivamente, algunas veces hemos charlado con Sábato en La Helvética antes de que la Revolución Libertadora la demoliese con los tanques Sherman del revolucionario general Bengoa. En esa época, esa década del '50, el mundo de Buenos Aires que conoció Sábato y yo observé a lo lejos, el mundo de los intelectuales y los artistas, la república de las letras, el mundillo de los profesores y periodistas, era una sociedad flotante y cosmopolita que tenía con respecto a mi persona y mis puntos de vista la actitud que se desprende de la reflexión que formula Bruno al despedirse de Méndez: «Con la gente que habla mal de él en Buenos Aires podría constituirse una entidad más numerosa que la sociedad Española de Socorros Mutuos». La frase pertenece a Bruno, el personaje de la novela de Sábato (1984, 174). El diálogo entre Ramos y Raventos se puede consultar en «Una conversación inconclusa con Jorge Abelardo Ramos» (Raventos, J. 1973). Desde luego que en las disquisiciones sobre este personaje Méndez-Ramos, que integran la novela Sobre héroes y tumbas se continúan en cierto modo las críticas que había recibido su libro Crisis y resurrección de la literatura argentina por parte de la revista Contorno. Repárese en este pasaje que es muy similar a la crítica de Ramón Alcalde, ya aludida: «y lo que más me causa gracia es que Méndez repudie la influencia europea en nuestros escritores ¿basándose en qué? Esto es lo más divertido: en una doctrina filosófica elaborada por el judío Marx, el alemán Engels y el griego Heráclito»
(Sábato, E. 1984, 212).
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Entre los días 30 de marzo a 9 de abril de 1949 se llevó a cabo en la Provincia de Mendoza el Primer Congreso Nacional de Filosofía, organizado por la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Cuyo, que había sido recientemente creada. Ireneo Fernando Cruz, como rector de la universidad, fue su principal impulsor. El evento adquirió rápidamente una magnitud poco conocida para una reunión de estas características, no por no merecerla sino porque en general este tipo de convocatorias se realiza con un perfil más bajo. El gabinete nacional en pleno formó parte del Comité de Honor, presidido por el ministro de Educación y el filósofo Coriolano Alberini, en calidad de vicepresidente. Gobernadores, jefes de guarniciones militares, obispos, rectores de otras universidades completaban la nómina de autoridades. Conocidos nombres de la filosofía argentina circulan en las comisiones organizadoras: Miguel Ángel Virasoro, Eugenio Pucciarelli, Carlos Astrada. Entre los miembros participantes del Congreso figuran personalidades de indiscutible relieve internacional: Benedetto Croce, Galvano della Volpe, Hans Georg Gadamer (quien habló en representación de los miembros europeos), Martin Heidegger, Julián Marías, Nicolai Hartmann, entre otros muchos (Actas, 1949).
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«Pocas objeciones caben a la afirmación de que la nación ha desempeñado un papel determinante -tanto en el plano político como, quizás sobre todo, en el de las mitologías colectivas- en la articulación de las sociedades humanas durante los dos últimos siglos. En un proceso iniciado a partir de la segunda mitad del siglo XVIII en occidente y que posteriormente se ha extendido al resto del planeta, la nación ha terminado por convertirse en la forma hegemónica y excluyente de identidad colectiva de la modernidad y en la principal, si no única, fuente de legitimación del poder político»
(Pérez Vejo, T. 2003, 276). Véase también Pérez Vejo, T. 2010.
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Recientemente las tesis de Anderson han sido debatidas por Partha Chatterjee (2008).
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En el prólogo se deja bien en claro la orientación con la que se toma el texto de Trotsky: «En los últimos tiempos se han manifestado claras tendencias a revaluar la realidad argentina y latinoamericana desde el punto de vista nacional. Este fenómeno es tanto más espectacular en la llamada "izquierda", tradicionalmente vinculada a las formas más abstractas y estériles del socialismo europeo»
(Villar, D. 1961, 7). Debe hacerse notar asimismo que la editorial que lo edita lleva por nombre Coyoacán (lugar en México donde fue asesinado el revolucionario ruso).