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21

Véanse Arellano 2000 y Ballón Aguirre 1998, 1999.

 

22

Solo a modo de ejemplo valdría la pena mencionar un caso. Ante la contradictoria posición moral del narrador carnavalesco de la Sátira de Rosas de Oquendo, Glen Kolb sugiere que el autor era un hipócrita. Dice que «it would appear [...] that his indignation at such activities on the part of others was equalled only by his pride at participating in them», y concluye que «to put him down as an extraordinary hypocrite would categorize him effectively», hipocresía que más adelante explica como resultado de la «decadencia imperial» (1953: 52-53).

 

23

Véanse, en especial, para el capítulo uno Lasarte 1988; para el dos 1985; para el tres 1985 y 1986; para el cuatro 1990, 1992a y 1994; para el cinco 1997, 1998 y 2000; y para la conclusión 2004.

 

24

Margarita Peña, por ejemplo, llama «poeta y pícaro» a Rosas de Oquendo, y en otro momento dice que su sátira es un «gran espejo autobiográfico» (1992: 82).

 

25

Para el caso del Libro de buen amor véase, por ejemplo, el estudio de Peter Dunn (1970). El caso de Quevedo es muy conocido, como nos muestra Jauralde Pou (1980).

 

26

Véase Rosas de Oquendo 1990: xciii-xcv.

 

27

También se publican otras de sus obras en Paz y Meliá 1907.

 

28

Algunas de estas conjeturas aparecen en los estudios de, entre otros, Luis Alberto Sánchez (1921), Pablo Cabrera (1931), José Vélez-Picasso (1940), C. Flores Franco (1940), Fernando Cabrices (1943) y Emilio Carilla (1946).

 

29

El acta del primer cabildo de la fundación de la Rioja (del 20 de mayo de 1591) -transcrito por Antonio Zinny en 1882- registra al poeta, «contador de la real Hacienda de S. M.», como Mateo Rojas de Oquendo (Zinny 1882: 358-359). Por otro lado, Vicente Quesada publica los datos de la misma Acta, que le habría entregado José María Jaramillo, dé una transcripción hecha en 1775. Allí el poeta aparece como «Don Marcos Rojas de Ogüendo, contador de la real hacienda» (Quesada 1865: 452). Las variaciones del nombre del autor bien podrían responder a problemas de transcripción, sobre todo por la lectura dificultosa de la letra notarial. No he consultado los originales.

 

30

En esa fecha firma el poder otorgado «por los vecinos de la ciudad de Velasco, en favor de Álvaro Abreu de Figueroa, teniente general a guerra que fuera del Tucumán, para presentarse ante el Rey a darle cuenta de la nueva fundación y conquista y pedir mercedes, conforme a la instrucción que le acompañan» (Cabrera 1917: 95). El dato bibliográfico de Cabrera dice: «Arch. del Trib., Córdoba, leg. 40». No lo hemos consultado.