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La Historia etiópica de los amores de Teágenes y Caricles fue libro extraordinariamente leído en el Siglo de Oro. Lope la cita en varias ocasiones (La noche de San Juan, De cosario a cosario, Lo que ha de ser, en el Laurel de Apolo, varias veces en La Dorotea, está en lo hondo de El peregrino en su patria, etc.). Para la suerte de la novela en España, debe verse A. GONZÁLEZ DE AMEZÚA, Cervantes, creador de la novela corta española, Madrid, 1956, tomo I. Que el argumento de la novela comenzase por la mitad de su desenvolvimiento fue cualidad muy elogiada. ALONSO LÓPEZ PINCIANO, en su Filosofía antigua poética, Madrid, 1596, lo destacó cumplidamente: «...vna cosa digna de ser sabida acerca de la heroyca. ¿De dónde ha de tomar su principio? Porque se dize que deue començar del medio de la acción, y que ansí lo hizo Homero en su Vlysea, y ansí Heliodoro en su Historia de Ethiopía; y es la razón porque, como la obra heroyca es larga, tiene necessidad de ardid para que sea mejor leyda; y assí que, començando el poeta del medio de la acción, va el oyente desseoso de encontrar con el principio, en el qual se halla al medio libro, y que auiendo passado la mitad del volumen, el resto se acaba de leer sin mucho enfado». «Heliodoro guardó esso más que ningún otro poeta». (Obra citada, Epístola XI; III, pág. 206. Cito siempre por la edición de A. CARBALLO PICAZO, Madrid, 1953). También López Pinciano considera poesía la obra de Heliodoro. (Ibidem, pág. 167). En otro lugar de la misma obra se lee: «Don del sol es Heliodoro, y en esso del ñudo y soltar nadie le hizo ventaja, y, en lo demás, casi nadie» (Ibidem, II, Epístola V, pág. 86).
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La exageración del comportamiento de Nise se hace patente más adelante, cuando veamos que ella reclama que se le hable claro. Es decir, en este caso se trata de cargar las tintas de la afectación en el diálogo con la criada. Nise sufrirá un apocamiento análogo al de su sirvienta cuando confiese no entender el soneto que Duardo le dice (acto I, escena X):
(v. 562=63) (v. 577=578)3
Acto I, escenas VI y VII. Se trata de sencillas ingenuidades:
| (v. 339=346) | ||
Los demás casos citados arriba son análogos a éstos.
4
¡Hola! se dirige a los criados y gentes de condición inferior para llamarlos y encargarles de algo. Compárense los siguientes ejemplos: BELISA: Frío me da de cuartanas. / Tiemblo... tí... tí... ti... ¡Jesús! / ¡Hola, llévame a la cama! (LOPE DE VEGA, Los Melindres de Belisa, Bib. Aut. Espa. XXIV, pág. 319b). FLORA: Los novios, Señora, aguardan. / BELISA: ¡Jesús, y qué alteración! / ¡Hola, dame un vidrio de agua! (Ibidem, 319c). OTAVIO: ¡Hola, una ropa traed! / CASTRO: Señor, la ropa está aquí. (LOPE DE VEGA, El asalto de Mastrique, Academia, XII, 471b). FABIO: ¡Hola!, Avisa / a mi hermana de que tiene / una huéspeda española. (LOPE DE VEGA, Pobreza no es vileza, Academia, XII, 487b). Quevedo utilizó el tratamiento para sus burlas: «Cuando llamare a las criadas no diga: hola Gómez, hola Sánchez, sino Unda Gómez, Unda Sánchez; que unda y ola son lo propio, y ellas, aunque no lo entienden en latín, lo obedecen en romance, pues lo hunden todo» (La culta latiniparla, Clás. Cast. LVI, pág. 158). El uso del tratamiento hacia los criados lo refleja nítidamente el testimonio siguiente de Lope de Rueda: «Yo quiero y tengo determinado de llamar a Cevadón, mi criado, y dalle los dineros para que se los lleve. ¡Hola, Cevadón, sal acá!» (El deleitoso, Clás. Cast. 9. LIX, pág. 247). Los ejemplos podrían multiplicarse. Puede verse la erudita nota de F. RODRÍGUEZ MARÍN al Quijote, VI, 1948, pág. 62.
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Véase un ejemplo de este paralelismo:
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| (v. 869=871) | ||
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| (v. 811=818) | ||
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Cándido, aquí tan llamativo y desorbitado al ser puesto en boca de la criada, y para aludir a las guardas de un libro, era cultismo muy traído y llevado. DÁMASO ALONSO ha puesto en claro los motivos de las censuras (La lengua poética de Góngora, 2.ª edic., pág. 109 y siguientes). Es voz ya usada de antiguo (Mena, Santillana, etc.). En el caso de La dama boba la voz está empleada como recurso para dar efecto de habla afectada. A los casos de censura ya conocidos (Quevedo, Jáuregui) podemos añadir este de JUAN DE ROBLES: «...los hemos dividido a estos tales las personas de buen gusto que han notado los modos de su afectación en nítidos, y cándidos, y ebúrneos, y otros epítetos semejantes». (El culto sevillano, Bibliófilos andaluces, 1883, pág. 38).
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Y tampoco se debe perder aquí de vista los ecos que el cascabel despierta en el auditorio, especialmente al ser citado por la boba. Tengamos presente que no hace mucho se le ha llamado mula, animal que se adorna con cascabeles. De ahí el recuerdo (que hay que suponer es musitado en la representación) de los caballos, que el maestro cita. Por otro lado, la frase ser un cascabel equivale a 'ser poco reflexivo', 'alocado', lo que no anda muy lejos de la Finea boba. CORREAS (Vocabulario de refranes, pág. 544), registra la frase Cascabel de Milán: «Al que tiene poco seso y asiento». Las implicaciones y resonancias en este tipo de arte son innúmeras.
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Comp.:
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| (v. 2532=2536) | ||
El resultado cómico de la cita que Finea trae a colación debía de ser fulminante, dadas la inmediatez y familiaridad que el personaje épico despertaría en el auditorio. Incluso el érades trasplanta el trozo entero a una situación de jugueteo lingüístico, evocando el viejo romancero. La forma con =d= intervocálica conservada estaba ya en franca decadencia en este tiempo. El mismo Lope las mezcla con las modernas con gran frecuencia.
9
La conciencia que Lope tiene del habla como cumbre de los recursos dramáticos no se ha destacado lo suficiente. En varias ocasiones de primera importancia en el teatro del Fénix hay que destacar esa conciencia, enunciada con total diafanidad. Recuérdese el ejemplo excelso de Peribáñez: El matrimonio rural ha hablado siempre de una forma también rural. Solamente al fluir de la comedia, hecho ya Peribáñez capitán, él mismo avisa a Casilda del cambio:
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| (Clás. Cast. CLIX, pág. 2395) | ||
En cuanto al pensamiento centrado en estos versos de La dama boba, muy corriente en Lope, recuérdese el texto de La Dorotea: «Amor no es margarita para bestias. Quiere entendimientos sutiles, aborrece el interés, anda desnudo, no es para sujetos baxos» (II, escena IV, pág. 138, edic. MORBY, con erudita nota).
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R. MENÉNDEZ PIDAL, Lope de Vega. El Arte Nuevo y la Nueva Biografía. Colec. Austral, n.º 120, págs. 75 y siguientes.