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ArribaAbajoHomilía del 31 de diciembre de 1979

Queridos hermanos, estimados radioyentes:

Al terminar 1979 y celebrando ya la liturgia del 1.º de enero de 1980, la reflexión como que boga entre las aguas del tiempo y el océano de la eternidad. Mirando sólo al tiempo, vemos cómo trascurre, cómo se van los años. Y fijándonos en concreto en el año que termina, hay tantas cosas que es imposible abarcarlas en nuestra reflexión. Solamente indicaría como tres capítulos que cada uno de nosotros tenía que llenar, según ha sido para él, el año que está terminando.

1.º) Las cosas buenas por la cuales hay que darle gracias a Dios.

2.º) Las cosas malas, el pecado que ha ofendido a Dios y por el cual hay que pedirle perdón.

3.º) La incertidumbre del tiempo futuro. ¿Qué nos depara el Señor para elevar el corazón en un acto de súplica a Dios?

1. LAS COSAS BUENAS POR LAS CUALES HAY QUE DARLE GRACIAS A DIOS

-Seamos agradecidos con Dios

En el capítulo de las cosas buenas yo les invito a que seamos agradecidos con Dios. No todo es maldad. La visión optimista del cristiano encuentra más cosas buenas que malas. Quizá por aquella psicología del hombre que cuando sufre todo lo ve bajo el color y el sufrimiento, se olvida de   —104→   todo lo bueno que hay a pesar del sufrimiento. Pero por ejemplo, el hecho de encontrarnos aquí, sanos, gozando de la vida, es un bien que Dios nos ha dado, el bien de la vida, el bien del tiempo. Agradezcámosle al Señor que mientras tantos hermanos nuestros no pudieron llegar hasta el último del año, nosotros estamos aquí mirando desde el último día del año, todo el recorrido de bondades que Dios ha tenido con nosotros.

Miremos ese cúmulo de felicidad y alegrías que se han disfrutado en familia, en amistad. Toda la solidaridad. Y desde el punto de vista de Iglesia como Pastor, yo le doy gracias a Dios porque hemos vivido una Iglesia que de veras nos hace felices. La persecución, las pruebas, todo lo que ha sufrido nuestra madre Iglesia aquí en El Salvador, en nuestra Arquidiócesis, no ha servicio más que para hacerla más floreciente. Yo le doy gracias a Dios por todo lo que han hecho los sacerdotes, los agentes de pastoral, las comunidades, los colegios, todas las instituciones que están trabajando en la Iglesia, prescindiendo del ambiente hostil o difícil, incomprensivo. La Iglesia ha sido fiel a Jesucristo. Cada uno en su familia, pequeña Iglesia doméstica, tiene tantas cosas que agradecerle a Dios. Por el padre, por la madre, por los hermanos, por todo ese conjunto que constituye el recuerdo de la vida. Los recuerdos de 1979

Saquémoslos del ambiente general que todos lamentamos y encontramos un cesto de ofrendas para el Señor, como esas bellas ofrendas que he ido recibiendo por los pueblos y cantones. ¡Qué expresión de agradecimiento a Dios!: los frutos de nuestra tierra, los racimos de guineo, las frutas, las verduras, las flores, la industria de las manos de aquel pueblo; en fin, es incontable el número de las cosas buenas que nuestra tierra ha dado y nuestra gente ha vivido. Esto sólo merece una felicitación, al fin del año, a todos aquellos que han sabido aprovechar el tiempo no para lamentar sino para trabajar, para producir, para hacer el bien, para construir, se ha hecho mucho de bien. Démosle gracias a Dios de contarnos entre los que construyen, entre los que ven con optimismo, entre los que recogen con gratitud del trabajo de Dios y del hombre, los que miran el esfuerzo de nuestra patria en lo bueno, démosle gracias al señor por la buena voluntad de todos los que han amado a la Patria y han querido hacerla y trabajan por ella aun con la incomprensión por delante y por todos lados.

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Esto que quede, hermanos, como un principio nada más, una sugerencia para que cada uno entre en la intimidad de su vida. En esta reflexión de fin de año. Yo invitaría que, cada uno en su propio corazón, viera los bienes personales de los cuales tiene que darle gracias a Dios. Debe ser el primer sentimiento porque Dios todo lo hace bien, y sin duda que aunque hayamos llorado y sufrido, hay mucho de bueno que agradecerle al Señor.

2. LAS COSAS MALAS, EL PECADO QUE HA OFENDIDO A DIOS Y POR EL CUAL HAY QUE PEDIRLE PERDÓN

-Debemos de reconocer el pecado

Por otro lado, hemos de reconocer también el pecado para decirle al Señor, solidarios con todos los pecadores, nosotros también pecadores: ¡Perdón, Señor, por no haber colaborado contigo en hacer feliz a nuestros hermanos! ¡Perdón por el odio que anida en muchos corazones! ¡Perdón, Señor, por la violencia que muchos han hecho de ella una religión, un fanatismo de tal manera que creen que no hay otro camino más que la violencia, la venganza, las cosas, la destrucción! ¡Perdón por los que profesan esa filosofía del nihilismo, la nada, y se dedican a destruir, a quemar, a deshacer; no han colaborado en tu obra, Señor! ¡Perdón por todo lo negativo, de donde quiera que haya venido, por quienes quieren mantener la situación injusta del país, y por quienes no dejan trabajar una mejora en el país, y por todos los que sufren las consecuencias del pecado social e individual!

Cabalmente, entrando hoy a la Catedral, una madre entre lágrimas me entrega un papelito y me dice que haga algo por su hijo que fue encarcelado el día 30 de diciembre. Es Sergio Doroteo Chávez, del sindicato CONELCA; y ella, naturalmente, en esta noche de tantos recuerdos familiares quisiera tener a su hijo y se lo han llevado quién sabe con qué destino, con qué fin. Al terminar el año, pensemos en tantos hogares huérfanos de esposo, de padre, de hijos, o torturados o han sufrido de cualquier modo las consecuencias de esta situación que no puede continuar: la situación del pecado.

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Dios no nos quiere infelices, Dios no quiere el llanto que es fruto de la injusticia, del atropello de la dignidad del hombre. Se ha ofendido mucho la dignidad del hombre en este año. Se ha destruido mucho, no se ha colaborado con Dios y este capítulo de la negrura de 1979 pareciera dar la tónica del año.

Y para quien se deja llevar del pesimismo, diría que en 1979 no hay nada bueno; pero por eso quise adelantar lo mucho bueno que hay para que también tengamos el valor de mirar con ojos sinceros y claros lo que existe de malo y que hay que quitarlo por la fuerza del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y que nuestra Iglesia tiene que trabajar, para arrancar de la faz del país todo ese imperio de la iniquidad, el imperio de Satanás, ese imperio de infierno que reina, lamentablemente, bajo formas muy diversas y que le está quitando el puesto al único que debe de reinar en el tiempo: el Señor, el Dios de la historia.

Y por eso, también, nuestro fin de año tiene que significar en el corazón, el propósito de colaborar no con el mal, ni organizarnos no para hacer el mal, de llevar el fermento de amor que debe llevar todo cristiano de justicia, de renovación a una sociedad, a un pueblo tan necesitado de estos valores que el cristianismo ha traído y del cual se puede decir lo que en estos días dice con tristeza el evangelio de Jesucristo: «Vino a los suyos y los suyos no le quisieron recibir».

Entre las cosas buenas y malas, tendríamos que citar la voz de la Iglesia que ha gritado con claridad, bondad de Dios que nos sigue alumbrando con su revelación, con su palabra pero al mismo tiempo la maldad de quienes prefirieron las tinieblas a la luz y desecharon la voz de la Iglesia. Y durante el año, en vez de convertirse, se cerraron a la voz de la Iglesia, no la quisieron escuchar y a este fin de año, ojalá sus conciencias les reprochen el haber sido cómplice de no haber querido recibir a Dios en nuestra Patria y en nuestros hogares y en nuestra vida...

Por todo eso le pedimos al Señor perdón. Y queda también lanzada como una iniciativa para que el resto de esta noche, cada uno también analice en su propia vida, yo lo hago también en la intimidad de mi deber de pastor: ¿qué pude hacer y no hice? ¿Qué hice mal? Porque soy el primero en reconocer como todo ser limitado, humano, que no todo lo que he hecho, es bueno. Que al decirle al Señor en la misa que me perdone por pecados de omisión, estoy señalando el capítulo más misterioso de la maldad de cada corazón, lo que se pudo hacer y no se hizo. Cuánto vacío en la vida, cuánto bien dejamos de hacer.

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A este fin de año, todos los que estamos en esta Catedral y los que a través de la radio están reflexionando, dado toda la bondad de Dios para con nosotros, Dios tenía derecho a esperar en esta noche de fin de año, la higuera cargada de frutos. Y quién sabe si el Señor se acerca a mi vida y no encuentra otra cosa que lo que encontró en la higuera que él maldijo porque no producía frutos buenos. «Arráncala -le dice al administrador- ¿para qué ocupa lugar?» Tantas vidas en El Salvador que ya casi ni cabemos según dicen. ¿Para qué, si no producen Santidad, para qué si no hacen el bien, que si sólo viven para pelearse, para hacerse el mal, para destruirse unos con otros? Señor, somos la higuera estéril, ten misericordia de nosotros. Y queremos arrancar este fin de año el propósito de que el año próximo, así como le dijo el administrador al dueño del terreno: «No la arranques todavía, déjala que la voy a abonar bien y si el otro año cuando vuelvas, no encuentras fruto, entonces la vas a cortar».

Pidámosle una tregua al Señor, pero aprovechémosla. Lo que nos quieran dar de vida, lo queremos aprovechar para producir más. No queremos ser vida sin huella, no queremos ser vidas dañinas, inútiles, vacías. Quisiéramos tener hoy las manos llenas. Qué felices de haber aprovechado los 365 días para traerle al altar del último del año una ofrenda que fuera verdadera cosecha de un año fecundo en santidad, en bondad, en amor, en trabajo.

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3. INCERTIDUMBRE DEL TIEMPO FUTURO

Los periódicos y los medios de comunicación de estos días nos están hablando del momento incierto, crítico, que se está viviendo en la intimidad del gobierno, y frente a un pueblo que mira a ese gobierno como una fuerza que Dios manda para salvar y no para destruir. Está pidiendo esta noche, y si me están escuchando los hombres responsables del gobierno, que no se peleen entre sí, que ante el porvenir del año nuevo esperamos de ellos: nobleza, superación de sus propios sentimientos para que prevalezca el bien que tanto nos interesa, el bien de nuestra patria común.

Queremos decirles a todos los salvadoreños que es cierto, vivimos una hora muy incierta. ¿Qué nos espera el 1980? ¿Será el año de la guerra civil? ¿Será el año de la destrucción total? ¿No habremos merecido de Dios la misericordia con tanta sangre que se ha derramado ya, porque tal vez se ha derramado con odio, con represión, con violencia? Que el Señor tenga ante este porvenir incierto, misericordia de nosotros. Yo no quiero ser pesimista porque les quiero decir a ustedes, que la fuerza que nos debe de sostener, es la oración.

Por eso, después de esta perspectiva del tiempo, mirando hacia el pasado, lo bueno y lo malo, y mirando hacia el futuro, lo incierto del año nuevo, yo quiero elevarme con ustedes hermanos, a las lecturas bíblicas que nos hablan de que no todo lo hacemos los hombres, de que de arriba viene una fuerza misteriosa, de que precisamente el primero de enero es el día en que la Biblia recuerda el mandato de Dios a Moisés para decir a sus sacerdotes la fórmula de bendición al pueblo: «El Señor te bendiga y te proteja; ilumine su rostro sobre ti, y te conceda su favor. El Señor se fijó en ti y te conceda la paz». Este modo de invocar el nombre de Yahvé, era recordarle al pueblo su alianza con Dios y, por tanto, despertar en el pueblo su confianza en el Señor.

Todas las lecturas de hoy, nos hablan de que esta confianza no es un simple sentimiento ilusorio, sino que es la respuesta a una iniciativa del amor de Dios, que nos ha dicho San Pablo hoy: «Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo nacido de una mujer para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción y ser herederos, y poder llamar a Dios en el espíritu que nos ha dado: ¡Padre!» Y el evangelio nos cuenta de ese niño que ha nacido y que los pastores encontraron, anunciado como el Salvador del Mundo que da alegría a todos.

Yo les invito, hermanos, en este fin de año, aun ante las perspectivas de dolor y de sufrimiento, y de incertidumbres que el tiempo de los hombres nos da, levantarnos a la eternidad de Dios y ver venir de allá su bendición, su Hijo, su perdón, su adopción divina que nos hace sus hijos, sus herederos del cielo, el ofrecimiento de su vida eterna, el destino eterno para el cual estamos llamados.

Y aquí sí que recobra el año toda su grandeza, que es una peregrinación. No hemos hecho más que caminar un pequeño trecho en la gran peregrinación de la historia donde va toda la humanidad. También aquella de nuestros abuelos que ya no están con nosotros, y también aquellos de la posteridad que todavía no han venido al mundo, todos formamos la gran humanidad, la gran peregrinación de la historia sobre la cual está Dios haciendo estos prodigios maravillosos con nosotros los hombres. No es El Salvador todo el mundo ni es 1979 toda la historia, no son más que pequeños episodios de las maravillas que Dios va haciendo con los hombres.

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La Providencia del Señor es una realidad. ¡La Divina Providencia! Lo decimos tan fácil pero supone eso: el gobierno de Dios, el que no nos abandona y que nos sigue amando a pesar de nuestras infidelidades. El Dios de nuestro pueblo, el Dios de nuestros padres, el Dios de nuestra historia va con nosotros, no dudemos. Y esta seguridad de que Dios ha venido ha hacerse compañero de nuestra historia, nos hace mirar ya el porvenir, no solamente dependiente del gobierno, o de sus crisis, o de sus intenciones, sino que nos hace mirar aun a los mismos gobernantes como instrumentos nada más de Dios Nuestro Señor. Y a todos los hombres, colaboradores del Dios que quiere que los hombres seamos con él, los artífices de nuestro propio destino.

Por eso, mirando hacia Dios desde el vaivén de nuestro tiempo, miremos con serenidad: Dios existe, Dios no nos abandonará, Dios va con nosotros, ¡Dios ha venido!

Y por eso termino con este otro pensamiento. ¿Cómo vino Dios al mundo? Es el primero de enero, la fiesta de María, Madre de Dios. Y nos ha dicho el evangelio hoy, como encontraron los pastores que fueron corriendo a Belén y encontraron al Niño en el pesebre; y María, que al oír las maravillas que contaban los pastores, conservaba todas esas cosas, meditándolas en su corazón. María nos ha traído a Dios, la mujer llena de fe que concibió a Cristo antes que en su seno, en su mente y en su fe. La que creyó, la que puso toda su esperanza en el Señor y siendo pobrecita, la más insignificante de Israel, Ella es hoy la más grande, porque fue la puerta por donde Dios entró al mundo. Día de la Virgen, ¡qué precioso día para comenzar el año! María, historia de Dios que se hace historia de hombre en su propio seno. María, que como la llamó el Concilio, es estrella del Pueblo de Dios peregrinante; y allá en la eternidad, es alegría de los que ya han llegado a la meta definitiva.

Nosotros nos movemos todavía en el vaivén del tiempo, todavía vemos pasar años, vemos morir 1979 y esperamos que nazca 1980. Allá en el cielo no existe el continuo tránsito del tiempo. El tiempo es una imperfección, el tiempo es lo transitorio, la eternidad, es el eterno presente y María vive esa eterna juventud, esa eterna belleza que no se marchita, esa vida que no se muere nunca, vida eterna; y desde allá, nuestra Madre, madre de nuestra vida espiritual, ya nos está alimentando, amamantando para que seamos un día dignos de participar en esa eternidad que ya la vivimos en la medida en que aquí nos hacemos más cristianos y nos incorporamos más a nosotros, lo que Cristo trajo en el seno de María, la eternidad de Dios ofreciéndola a los hombres para que a pesar de que el tiempo, pasa, los hombres ya son eternos. Ya son eternos, porque reciben por la fe, por el amor, por la Iglesia, por su oración, por su confianza en Dios, la eternidad que Dios ha traído al tiempo.

Démosle gracias al Señor por este gran don de Cristo y de María. Y en esta noche de fin de año, como los pastores, encontremos en los brazos de la Virgen la garantía de nuestra seguridad, el Cristo que nos dice que confiemos. Que él ha vencido. Por la fe el hombre también se hace dueño de esa seguridad de Cristo. Mucha fe, queridos hermanos, que el año nuevo se distinga, sobre todo, precisamente que cuanto más incierto se presenta, por una gran confianza en el corazón, de que no vamos marchando solos en la historia y de que el año no muere sino que ha sido nada más un paso para ganar más esa eternidad que Cristo ha traído a nosotros.

El cristiano ve pasar los años no con nostalgia y sentimentalismos sino que lo mira con la alegría de quien va caminando hacia el encuentro de la verdadera vida, de la eternidad que no pasa. Así sea...



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ArribaAbajoEpifanía, revelación y donación de Dios a todos los pueblos

Domingo de Epifanía
6 de enero de 1980

Isaías: 60, 1-6
Efesios: 3, 2-3a, 5-6
Mateo: 2, 1-12

Queridos hermanos:

1.- Los Magos perdidos en Jerusalén... Herodes y Jerusalén sobresaltados... Imagen de nuestra situación nacional

Hoy culmina la temporada de Navidad con una fiesta que tiene resplandores de sol para iluminar a todo el mundo, es la Epifanía. Encontramos en el evangelio de hoy unos rasgos que coinciden con nuestra situación y que, por tanto, pueden iluminar desde la palabra de Dios nuestro caminar en la historia nacional.

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-Buscan los magos un Rey

Cuando los magos, perdidos en Jerusalén, preguntaron: «¿dónde está el rey que ha de nacer?», el evangelio dice una frase: «Herodes se sobresaltó y todo Jerusalén también se confundió. Consultaron y luego encontraron de nuevo el camino». Podíamos decir: hubo una crisis en el proceso.

Una crisis, que como toda crisis, se revuelve para bien en aquellos que buscan con sinceridad y buena voluntad; y que se resuelve en petrificación, en obstinación para quienes buscan con mala voluntad. Para los magos fue aquel ocultamiento de la estrella y aquel preguntar en Jerusalén encontrar de nuevo el camino y llegar felices al final de su proceso a encontrarse con su alegría profunda. En cambio, para Herodes, donde anidaba la ambición del trono y donde junto con otros temblaban ante las perspectivas políticas que pudiera quitarle su poderío, se estremecen y planean el asesinato de aquel niño.

En el país, nos encontramos hoy como en una crisis del proceso también, y es la hora en que, como los Magos, con buena voluntad todos los salvadoreños debíamos de preguntar: «¿dónde encontrar al rey que buscamos, al verdadero salvador de nuestra patria?»

2.- Consulta... Respuesta en la Palabra de Dios

Y lo encontramos, si consultamos la palabra de Dios y vivimos de fe. Hoy, precisamente en la liturgia de la Epifanía, el Señor nos está dando claves maravillosas, luminosas, de solución.

-Sentido de la Epifanía

El sentido de la Epifanía, palabra griega que quiere decir manifestación. El misterio de Navidad es misterio de un Dios que se hace presente en el mundo y que se manifiesta a todos los pueblos. No basta haberlo conocido en el silencio de la Noche Buena con los humildes pastorcitos, en la intimidad de María y de José, Cristo nace para salvar a todos los pueblos y necesita entonces darse a conocer, manifestarse, tiene que ser epifanía. Ése es el sentido de hoy.

Por eso, aquellos magos que el evangelio nos recuerda hoy, vemos la primicia de una larga procesión de la cual nosotros, aquí en Catedral o en las comunidades donde se está reflexionando este mensaje, somos los continuadores, somos los magos de hoy, de 1980, los que fueron los magos de hace veinte siglos, el principio de este conocimiento de Cristo: ¡Dichosos los hombres, dichosos los pueblos que lo van encontrando!

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3.- Lo principal no es una solución política... Eso vendrá por añadidura

Esto quiere decir la fiesta de la Epifanía: la revelación de Dios para que los hombres lo adoren, lo reconozcan, esperen en él porque sólo en él puede haber salvación. Por eso decía que para nuestra patria, esta fiesta que convoca a todos los pueblos a adorar al verdadero liberador, puede ser el día en que se resuelva nuestra crisis, puede ser el día en que la palabra de Dios ilumine a quienes buscan con sinceridad. Quiera el Señor que esta fiesta de Epifanía, sea estrella de nuestro pueblo, sea consulta de palabra de Dios que ilumina los senderos, sea verdaderamente el salir de la crisis y que el proceso llegue hasta su final desenlace.

Pero quiero decirles que en esta Epifanía, así como en todas las fiestas litúrgicas y en todos los domingos del año, venimos a nuestra Catedral no con una curiosidad política, transitoria; ¡qué interesante se torna la historia de nuestra patria cuando domingo a domingo encontramos coyunturas distintas! Si eso fuera nuestro quehacer en la tierra, qué variable, qué inconsistente, qué inconstante sería nuestro caminar humano como caminan los oportunistas, como caminan los que van al vaivén de las coyunturas. Pero les repito: la Iglesia no vive de coyunturas, la Iglesia sigue un caminar sereno que le orienta la estrella de su fe, un destino superior a los proyectos de la tierra, unas metas que han de persistir aun cuando pasen las colas de la política.

¡Qué inconsistente es el hombre cuando se apoya en el hombre! Quienes confiaban que el Gabinete que acaba de renunciar lo iba a resolver todo, ahora se sentirán desilusionados; se acabó por completo. Quienes confían en otro régimen, se sienten caídos, tal vez, víctimas de venganzas. Hermanos, no vivamos de estos criterios, sepámoslos iluminar con lo eterno. La Epifanía inspiró a la liturgia de la Iglesia un himno precioso en que se le dice al rey Herodes: «¿Por qué temes Herodes? No viene a quitarte reinos temporales el que viene a dar reinos eternos». Ésta es la grandeza del cristianismo; no vivimos del vaivén de las conveniencias de la tierra. Por eso insisto a las queridas comunidades cristianas: mantengan, sobre todo, su fe en Cristo; mantengan, sobre todo, su trascendencia y desde allí iluminen lo inmanente, lo transitorio.

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Si no acertamos en un juicio político, no importa; el hombre es falible. Lo que importa es no equivocarse en asuntos de fe. Lo que importa es ser fiel a la palabra del Señor que orienta todas las coyunturas, lo que importa es tener hombres tan íntimamente renovados en su corazón, que al servir al pueblo desde la política y desde las cosas temporales, lo que los inspire sea su fe. Esto es lo que pido al Señor: «¡Danos Señor políticos, gobernantes, hombres que tengan fe!» «Porque de nada serviría el cambio de estructuras, por más profundos que sean, si no las manejan, esas estructuras, hombres de fe, que sepan lo relativo de las coyunturas y de las estructuras y sepan lo absoluto del Reino de Dios.

Lo que ahora viene a fulgurar, a iluminar como sol, los pasos de los magos y los pasos de todos los hombres, es la fe que nace en el corazón y la alegría de haber conocido a Cristo; y saber que él nunca falla, y que en todas las crisis y aun en los fracasos, siempre queda flotando la alegría de no haber fracasado por haber puesto la confianza en aquel que puede salvarnos. Por eso, yo quiero darle a mi homilía de hoy, este título, que ojalá sea una inspiración para todos los que hacemos esta reflexión.

Epifanía, revelación y donación de Dios a todos los pueblos

Comprendemos el espíritu de esta fiesta. Esto es Epifanía: es revelación y donación. Dios que se revela y se da a todos los pueblos.

1.º Los magos, primicia de un llamamiento universal.

2.º Lo que Dios ofrece y da a todos los pueblos.

3.º Los magos, ejemplo de los que buscan y encuentran la verdadera liberación.

1. LOS MAGOS, PRIMICIA DE UN LLAMAMIENTO UNIVERSAL

a) «Se me dio a conocer por revelación el misterio... que también los gentiles son...»

En la segunda lectura, cabalmente, San Pablo se siente feliz de ser el apóstol de los gentiles. Recordémonos de la enorme división que hasta se marcaba en el culto del templo de Jerusalén con un gran muro, el muro de los gentiles. La división entre el pueblo judío, el predilecto, los hijos de Dios, los hijos de Abraham, los que se van a salvar; y el pueblo gentil los llamaban los perros, los extraños, no se podían juntar gentiles y judíos.

«...Pero he aquí que Cristo -dice San Pablo- ha roto ese muro y ha hecho de los dos pueblos, uno solo». Y el gran misterio que Pablo anuncia, lo dice con toda claridad en la epístola que hemos leído hoy: «Se me dio a conocer por revelación el misterio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas -a los encargados de predicar. ¿Cuál es ese misterio?-: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, partícipes de la promesa en Jesucristo, por el Evangelio. «¡Ésta es la gran noticia!».

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Hermanos que llenan la Catedral, nosotros somos gentiles, nosotros no pertenecemos a la raza judía, nosotros somos descendientes de unos paganos que poblaban estas tierras hace apenas unos cinco siglos; salvajes, pero Dios pensaba en nosotros. ¿Quién le iba a decir a Cristóbal Colón que sobre aquellas tierras vírgenes llenas de selvas y de animales, y de indios, iban a florecer nuestras catedrales, nuestros santuarios, nuestros templos, la civilización cristiana? Éste es el gran misterio.

También ustedes, indios de América, son llamados a participar en la herencia de Cristo, también ustedes negros de África, también ustedes del Asia y de todo el mundo son llamados.

b) El sentido de la fiesta de Epifanía

-Dos mundos: judeo-gentil

* Unos Magos de Oriente

Los magos, precisamente de aquellas tierras asiáticas, posiblemente en ese problemático Irán, de allá posiblemente arrancaron estos hombres, iluminados por noticias que llegaban de los judíos que emigraban a otras tierras o de los judíos que venían acompañados, tal vez, de gentiles a las grandes fiestas del templo de Jerusalén. Allí se escuchaba cómo un profeta del Antiguo Testamento había dicho que de la casa de Jacob se levantaría una estrella. Allí se tiene el origen de esa estrella que no le podemos buscar explicaciones naturalistas.

Son tradiciones de aquellos pueblos que sabían de una estrella. Habían oído hablar también como se había anunciado un rey que saldría de David, mejor dicho de la estirpe de Abraham y que en Belén: «Y tú, Belén, tierra de Efrata, no eres la más pequeña porque de ti saldrá el que ha de regir a mi pueblo, Israel». Y hay una profecía allí del profeta Miqueas que anuncia que este reino que nacerá en el humilde pueblito de Belén, se extenderá hasta los confines de la tierra. Quizás esto es lo que oyeron los magos y ésta es la estrella que vislumbraron en su pequeña aurora de fe. Y llegaría la noticia de unos ángeles y unos pastores y se encaminaron a buscar al Señor.

-Caminarán los pueblos a tu luz...

«Unos magos de Oriente...» es la expresión del evangelio, pero nosotros, a la luz de la fiesta de Epifanía, comentamos con el profeta Isaías, se trata ya del cumplimiento de esa gran profecía: «Caminarán los pueblos a tu luz, te traerán los pueblos sus riquezas; los dromedarios de Madián y de Efá vienen; de Sabá trayéndote incienso para quemar en tus altares». Todas estas figuras de los profetas que anunciaban un imperio universal, misterioso es un mundo partido entre reyezuelos, en imperios, hacía soñar a los nobles de corazón: «¿dónde irá a nacer ese gran Rey?» Y cuando estos hombres, iluminados según tal vez su ciencia astrológica, busca al que ha de nacer, no son más que la primicia del cumplimiento de esta promesa.

-Los magos inician una peregrinación de los pueblos hacia Dios

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Por eso es grande esta fiesta de Epifanía, porque es el día en que celebramos que aquel muro que tenía a los judíos como predilectos y a los demás como espurios, se ha roto y que la fe ha pasado por encima de la generación carnal. Ya no son hijos de Abraham según la carne, los que van a ser el pueblo de Dios, son hijos de Abraham porque tienen la fe de Abraham. Y aquí están las primicias, los magos hijos también de Abraham aunque nacidos en el Lejano Oriente, porque han encontrado la misma fe y han encontrado el Rey.

Parece que lo que el apóstol San Mateo quiere dibujar en este evangelio es como Cristo se revela, y es conocido, y seguido, y amado por los gentiles más que por los judíos. Porque los judíos, Herodes y los que rodeaban su trono, pudieron dar el índice donde se encontraría, pero se quedaron indiferentes y el que no, se quedó indiferente; Herodes, quiso conocer dónde nacería para irle a matar. «Vino a los suyos y los suyos no le recibieron. Pero a los que le recibieron -aunque sean gentiles- les dio el poder de hacerse hijos de Dios».

2. LO QUE DIOS OFRECE Y DA A TODOS LOS PUEBLOS

¿Qué ofrece este Cristo que nace y se manifiesta y se hace conocer ya de una primicia de gentiles y se dará también a todos los otros, los gentiles que lo vayamos conociendo y tengamos la dicha de seguirlo y amarlo? ¿Qué ofrece Dios, qué da a todos lo pueblos: tres cosas, o mejor dicho pongo mi pensamiento en tres capítulos porque son tres cosas tan grandiosas que no se deben confundir: En primer lugar, dones individuales; en segundo lugar, dones sociales; y en tercer lugar, una Iglesia administradora de estos dones del Señor.

a) Dones individuales

Los dones individuales nos lo dicen las lecturas de hoy

-Vocación

Porque yo, en el evangelio, cuando los magos preguntan: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido, porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo?», encuentro la expresión bellísima de una vocación que quiere ser fiel a su llamamiento. Esto es lo primero que Dios da: una vocación.

Queridos hermanos, sobre todo ustedes queridos jóvenes y niños, pregúntense como los magos: ¿ésta es mi estrella?, ¿dónde está la realización plena de mi vida?, ¿dónde me quiere el Señor? La vocación la tenemos todos; no nace un hombre ni una mujer, sin vocación de Dios. Todos tenemos un puesto en la historia, conocer ese puesto y desarrollarse allí es realizar su propia personalidad. Seamos felices buscando siempre: ¿para qué me quiere Dios?

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-Fe

¿Qué otra cosa expresa los magos cuando encontraron al niño?: «Se postraron y lo adoraron». Es la fe. Sólo la fe puede descubrir en un niño puesto en las rodillas de una mujer, que se trata de un Dios, de un Redentor, del rey que buscan. Y los dones: oro, incienso y mirra, son expresiones de fe, son primicias de la liturgia cristiana. También en nuestro altar usaremos incienso, oro para nuestros cálices y mirra, también, el signo de la redención que pide sacrificio al pueblo. No predicaremos una predicación sin mirra, sin amargura, sin desprendimiento. Por eso es tan difícil que la comprendan.

-Alegría

¿Qué otra cosa reciben los magos? Lo dice explícitamente el evangelio que: «...cuando vieron otra vez la estrella se llenaron de una alegría inmensa». La gran ausente de nuestro tiempo: ¿la alegría? Porque no hay fe, porque no hemos conocido a Dios que es fuente de alegría. Ésta es una de las señales de estar con Dios aun en medio de las dificultades de la historia: estar alegres porque el Señor está cerca. Lo sintieron los magos.

-La gracia de la redención...

San Pablo, en la segunda lectura de hoy va completando este cuadro de dones personales.

Coherederos...

Nos hemos hecho coherederos de las promesas de Dios a Abraham, ya son nuestras cuando tenemos fe: que somos hijos de Dios, que nos redimirá Cristo, que tendremos una vida eterna. No es ilusión, no la comprenden los pobres que no tienen fe pero para nosotros es el motivo de nuestras luchas, de nuestros esfuerzos, de que trabajamos en la tierra con más empeño que nadie porque la recompensa es más grande que la que esperan todos los que no tienen fe ni esperanza.

* Miembros del mismo cuerpo

San Pablo dice; «Éste es el gran misterio que os revelo, que también ustedes, gentiles, son miembros del mismo cuerpo». Se van a incorporar a Cristo. Por su bautismo, que trajeron los misioneros a estas tierras, comenzaron a hacerse miembro de Cristo también nuestros antepasados, nuestros indígenas. Y nosotros somos, también; no importa de qué raza, lo que importa es ser ya miembro de Cristo. Ya no hay judío, ni griego, ni esclavo ni libre, ni siquiera sexo, hombre o mujer; una sola cosa vale, ser miembro de Cristo. La gran igualdad que predica el cristianismo y que necesita tanto nuestro problema nacional: la igualdad de los hijos de Dios.

* Partícipes de las promesas...

«Partícipes dice San Pablo de las promesas en Jesucristo, por el evangelio. El evangelio, amémoslo cada vez más, porque es la señal que la procesión de los Magos continúa también entre nosotros porque nos dejamos llevar de la palabra del evangelio. En una palabra, hermanos, los dones de carácter personal, cada uno de ustedes, así como yo, los debemos de sentir en la intimidad de nuestra personalidad.

Yo les invito a que este día hagamos un ejercicio parecido al de los magos. Dice el Concilio que cada hombre tiene en la intimidad de su ser, su conciencia como una cámara secreta donde Dios baja a hablar con el hombre y donde el hombre decide su propio destino. ¡Que bajáramos hoy, como los magos, a la intimidad a encontrar a Cristo aquí, en el corazón! ¡No lo busquemos afuera busquémoslo adentro y veremos que allí podemos hablar del papel que podemos desempeñar en esta hora histórica de El Salvador! Tenemos mucho que dar porque Dios está con cada uno de nosotros.

b) Dones de carácter social

-Claro camino de la historia

Qué bellos los describe hoy la primera lectura de Isaías: «El pueblo que andaba en tinieblas, ¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz! ¡La gloria del Señor amanece sobre ti! ¡Las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor!» El mayor bien que Dios puede hacer a un pueblo, es su fe. Pobres los pueblos que no tienen fe, andan en tinieblas. «Las tinieblas se ciernen sobre ellos, pero sobre ti brillará la luz».

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-Sabiduría de sus reyes...

Caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora. ¡Dichosos los pueblos que tienen gobernantes cristianos! ¡Dichosos los pueblos, cuyos reyes adoran al rey de la historia, al Señor y descubren en él, lo que Dios quiere para sus pueblos y no se hacen tiranos de los pueblos, sino administradores de la voluntad del Señor que quiere la felicidad y la luz de los pueblos!

-Unidad Universal

¿Qué otros dones hay de carácter social? La unidad universal cuando dice Isaías: «Mira cómo todos los pueblos traen a sus hijos y a sus hijas en el reconocimiento de tu única soberanía y traen las riquezas».

* Riqueza

Cuando uno piensa que la fe católica que se inyecta en los pueblos no es para arrebatar lo físico de esos pueblos, sino para purificarlos, para elevarlos, para darles un valor divino y eterno a las culturas, a los modos de ser.

La Iglesia en El Salvador no nos quiere uniformar con una Iglesia de Roma, o de Asia, o de otra parte; respeta la índole de los salvadoreños y siendo salvadoreña eleva lo salvadoreño, su historia, sus valores, sus frutos, su trabajo. Nosotros, cristianos salvadoreños, estamos capacitados para decir, somos auténticamente nacionales, nuestra fe no nos aliena, al contrario, ¡nos purifica lo grande y bueno que tiene cada raza y cada pueblo! Por eso la Iglesia predica sus misiones y a sus misioneros les enseña a no llevar una especie de imperialismo a otros pueblos, a no imponer otras culturas, sino a dar esta fe que purifica las culturas de todos los pueblos.

Los liberadores que quisieran imponernos ideologías traídas de otras partes, traicionan nuestra nacionalidad. La Iglesia nunca traicionará al pueblo como lo puede traicionar una inspiración marxista o una inspiración de carácter alienante y ajena a la índole de nuestro pueblo. Gracias a Dios que en lo profundo del alma de los salvadoreños vive lo cristiano y desde lo cristiano, están los gérmenes de su auténtica promoción, de su auténtica liberación. Esto da la fe cristiana a nuestros pueblos: una unidad universal que respeta la índole de la variedad.

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c) La Iglesia

¿Qué nos da Dios a través de las promesas que hoy hemos escuchado? Una Iglesia encargada de administrar estos dones de Dios a los pueblos.

-María con Jesús, imagen de la Iglesia

A mí me encanta en este día mirar la figura de María con el Niño Jesús en sus brazos dándole a adorar a los Magos. Me parece la bella imagen de la Iglesia dando a Cristo a los pueblos. María y la Iglesia son una sola cosa. María es la imagen bellísima de la Iglesia, y la Iglesia mira en María el modelo de lo que deben de ser todas las almas redimidas, la meta de su trabajo. Por eso la Iglesia y María están presentes en esta dádiva de Dios, en esta Epifanía de Dios, para decirle a los hombres: Si quieren encontrar a Cristo, no se separan de la Iglesia.

-San Pablo ha dicho hoy que: este misterio de Dios dándose a todos los pueblos, lo reveló el Espíritu a sus apóstoles y profetas.

Quiere decir: por medio de los ministros de la Iglesia, por medio de la Iglesia, los pueblos conocerán a Dios y serán redimidos con la redención de Cristo.

Es bueno tener en cuenta esta gran doctrina, porque cunde por allí alguna idea de que lo jerárquico, el magisterio, no deben de tenerse en cuenta sino el pueblo, Iglesia del pueblo. Claro que el pueblo es el objeto de nuestros trabajos; y él, por el pueblo, Cristo fundó una Iglesia, «Pero la Iglesia -dice el Concilio- es el germen del Reino de Dios que salvará a todos los pueblos». Es el instrumento de Dios para anunciar su Reino a todos los pueblos.

Cómo quisiera, queridas comunidades cristianas, que tuvieran bien clara esta idea con un orgullo santo de que: ser dócil y estar en comunión con el Obispo y con el Papa no es traicionar al pueblo, sino estar dándole garantía al pueblo de traerles el Reino de Dios...

Por favor, queridos hermanos católicos, y, sobre todo, las comunidades eclesiales no se descoyunten de los santos, apóstoles y profetas, del magisterio que recibió del Espíritu Santo el encargo de anunciar que: todos los pueblos son llamados a redimirse en Cristo y a recibir estos grandes dones de la Redención.

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El día en que un sacerdote, o una comunidad, o un catequista, un agente de pastoral prefiera los caprichos del pueblo a las inspiraciones del Magisterio de la Iglesia, ya no es Iglesia, ya está predicando algo muy terrenal, muy humano. Si quiere de verdad ser una conexión con la doctrina que bajó del cielo por Cristo Jesús, y dé la vida y santidad que Cristo trajo al mundo, tiene que usar ese canal que Cristo ha puesto y que dijo: «El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desatiende, a mí me desatiende». En que Cristo ha querido, pues, unir el ministerio de su Iglesia a la felicidad de los pueblos, a la fidelidad a Dios. Sólo, sí, les suplico, que pidamos mucho al Señor para que esta Iglesia sea verdaderamente servidora y fiel, y que seamos todos, aunque pecadores, esforzados en una conversión que nos haga cada día ser más fieles instrumentos de una Iglesia de Dios que quiere salvar al mundo.

3. LOS MAGOS EJEMPLO DE LOS QUE BUSCAN Y ENCUENTRAN AL SEÑOR

Prontitud en seguir la llamada

No todos encuentran al Señor, pero los magos nos dan maravillosos ejemplos que yo creo que nos están dando la clave aun para encontrar la felicidad temporal. Todos los que sienten íntimamente este momento de crisis política en el país, mírense en el espejo de los magos y puede ser que aun sin pensar en la fiesta de Epifanía, aun sin ser cristianos, simplemente porque quieren sacar del atolladero al país, creo que pueden encontrar en este ejemplo cristiano de los magos el ejemplo político, el ejemplo que hará feliz a nuestra patria, el único que la puede redimir.

a) Desprendimiento, desinstalarse

Los magos ven la estrella, sienten el llamado de Dios y emprenden el Camino. Esto es importante. Yo creo que muchos hablan de cambios en El Salvador pero no quieren cambiar nada. Sobre todo, los más culpables, los que tienen el poder económico, no quieren desprenderse de sus cosas para buscar la felicidad del país, y así no se encontrará. También, aquellos que tienen la idolatría del poder, quieren mantener el poder y no lo quieren compartir con los civiles que, tal vez son más llamados que ellos para el bien del pueblo... También los que dicen que han emprendido la marcha y caminan. ¡No basta! Partidos políticos, organizaciones populares, ¿qué buscan en sus tácticas? ¿Se han desprendido de su propio modo de pensar para poder dialogar y para poder buscar entre todos el bien que la patria necesita? ¿Se adoran a ustedes mismos o adoran al pueblo?...

Este deshacimiento es necesario. Los magos no hubieran encontrado nunca la felicidad de haber conocido al rey del universo si no hubieran dejado sus comodidades, sus palacios, sus tronos -si de verdad eran reyes-, si no se hubieran puesto en marcha en un camino lejano, incómodo, -sobre todo- en aquellos tiempos.

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b) Búsqueda

Si no hubieran tenido también una segunda condición, no sólo desprendimiento... la búsqueda. Búsqueda humilde. Nadie debe pretender saberlo todo. Los magos legaron hasta Jerusalén y allí se confundieron y sintieron la necesidad de ir a preguntarle nada menos que a Herodes. Y Herodes tampoco lo sabía, tuvo que consultar a los intérpretes de la Biblia. La verdad no la tiene nadie, sólo Dios. Y el que quiere caminar en la verdad tiene que ser humilde y buscar con otros la verdad. A un diálogo no se va a imponer mi modo de pensar. A un diálogo se va a encontrar en la respuesta del otro, lo que a mí me falta: búsqueda. ¿Dónde está el rey que ha de nacer?

Vale la pena, sobre todo, cuando lo que se busca es tan grande como el bien del país -Como los magos, conocer al rey del universo-, vale la pena matar el amor propio y que prevalezca el bien del Señor, el bien del pueblo.

c) Adoración

Y finalmente, un tercer ejemplo de los magos, además de la desinstalación, de la búsqueda, la adoración. Cuando encontramos a Cristo, como humildes hombres ante la majestad de Dios, deponen coronas y dones y postrándose, lo adoran. Sólo a éste hay que adorar, sólo Cristo es el Señor. ¡Dichoso el que está de rodillas ante el único que hay que estar de rodillas! Qué   —121→   útil es esto ante las idolatrías de nuestra sociedad. Ya las he denunciado muchas veces y basta recordar que hay muchos idólatras de la riqueza y del dinero que no serán capaces de adorar a Dios porque están adorando su dinero. Idólatras del poder que son capaces de maniobrar hasta las conciencias de los otros por sus ambiciones de poder. Idólatras de su modo de pensar, sólo mi partido, sólo mi organización. Idolatrías que impiden al único Dios, salvar. El único que puede salvar.

HECHOS DE LA SEMANA

Aquí tenemos queridos hermanos, los criterios evangélicos para vivir nuestra comunidad eclesial y para mirar desde nuestra comunidad eclesial, la realidad nacional.

HECHOS ECLESIALES

* EN NUESTRA ARQUIDIÓCESIS

Como realidades eclesiales de esta semana, quiero alegrarme con la comunidad de Tonacatepeque que el domingo pasado celebró una fiesta tan bonita de primera comunión y confirmaciones. Una ofrenda tan original que parecía una procesión de magos, depositando en el altar frutos de la tierra, obsequios generosos.

Quiero alegrarme con la concentración del movimiento de Renovación en el Espíritu que convocó más de ocho mil cristianos en el Gimnasio Nacional.

También, con los Encuentros Conyugales que celebraron el domingo pasado, día de la Sagrada Familia, una bonita fiesta en que evaluaban y proyectaban más pastoral familiar.

No pude asistir, pero estuvo muy hermosa, la ceremonia del Movimiento Catecumenal, también el domingo pasado.

Nota muy eclesial, la visita del Cardenal Luis Lorscheider, Arzobispo de Fortaleza en el Brasil que estuvo tres días con nosotros, sin duda, por encargo del Santo Padre tomando una relación de lo que pasa en Centro América. Venía de Nicaragua, iba para Costa Rica y me dio mucha satisfacción su aprobación del trabajo que estamos haciendo. Me dijo, también he leído tus Cartas Pastorales, algunas de tus homilías y veo que todo está correcto. Yo siento en esta visita de este nuevo enviado del Papa, una nueva confirmación de lo que está trabajando nuestra Arquidiócesis...

Por eso también he sentido mucha alegría de haber recibido ayer un telegrama que es un honor para ustedes. Están aquí presentes en nuestra   —122→   misa quienes me lo comunicaron de palabra. No había recibido todavía el telegrama pero en su persona -de ellos- quiero decirles que vean como fue acogida la noticia en nuestra Catedral. Es de un telegrama de Estocolmo: «Arzobispo Romero, San Salvador. Acción Ecuménica Sueca ha decidido otorgarle a Ud. y su Iglesia, premio Paz 1980 por significativos aportes a la justicia, reconciliación entre los hombres y Derechos Humanos. Carta llegará...»

Notas más bien de carácter personal pero para pedirles a ustedes sus oraciones. Murió un gran amigo mío en San Miguel, don Joaquín Ernesto Cárdenas, escritor, historiador y gran colaborador de nuestra Iglesia Migueleña. También en San Salvador, la mamá del Sr. Embajador ante la Santa Sede, el Dr. Prudencio Lach. Para ellos nuestras condolencias para su familia y nuestra oración para el descanso de sus almas.

EN LA IGLESIA UNIVERSAL

Esta Iglesia en comunión con la Iglesia Universal, encuentra también esta semana un respaldo a su trabajo por la paz. Es maravilloso como hay en esta semana en el Papa y en el Magisterio de los Obispos, como una característica: un llamamiento a la paz.

El Papa apenas terminó de escuchar por televisión al Presidente de darle su respaldo en lo que acababa de decir condenando el terrorismo y la carrera armamentista.

El Papa, hablando en el día de la Paz, el primero de enero, se refirió a la pesadilla de una guerra nuclear. Dijo el Santo Padre que: «Una guerra reduciría ciudades y aldeas a una pila de escombros y expondría al hombre a grandes peligros desconocidos, como las mutaciones genéticas». Palabras del Papa: «La guerra se hace siempre para matar, es contraria a la humanidad. Debe decirse al pueblo del mundo de la terrible pesadilla que puede acarrear una guerra nuclear». Señalaba algunos datos estadísticos cuando dice que: «Una acción directa o retardada de esas explosiones podría acarrear la muerte de 50 a 200 millones de personas. La guerra nuclear causaría también una drástica reducción de los recursos alimenticios al esparcir residuos radioactivos sobre las tierras cultivables y causar substanciales alteraciones a las capas de la atmósfera». No somos técnicos en asuntos bélicos o de armamentos pero el Pastor puede mirar a su humanidad, sobre todo a su Iglesia, responsable de levantar su voz, también, para que los hombres no vayan a cometer la locura de desatar esas fuerzas de destrucción.

Los obispos del Brasil, también, con motivo del día de la Paz y ante diversos atropellos a la Iglesia, han hecho un llamamiento para que los hombres se sientan más hermanos.

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Un Cardenal del Brasil, Mons. Vicente Scherrer fue también atropellado en lo personal, fue herido. Y cuenta él, en el hospital: «Querían dinero pero yo no tenía más que $ 50.00, sólo comprar gasolina». Insatisfechos con esa suma, los atacantes comenzaron a golpear y a apuñalar al prelado mientras se alejaban en el automóvil. Lo dejaron desnudo -ustedes ya saben por el periódico, la noticia- como gracias a que alguien avisó a la policía pudo ser recuperado.

El hermano Arzobispo de Nicaragua, con motivo del primero de enero y del lema del Papa, «la verdad fuerza de la paz», condenó todo tipo de explotación del hombre por el hombre o por el estado; y condenó como contraria a la libertad del individuo, la manipulación de los medios de comunicación social. Monseñor Obando dijo que: «el que devuelve el odio por el odio, no es hombre, es una fiera. Ni el odio, ni la brutalidad, ni la venganza, nos van a traer la paz».

Los obispos de España, también, en una carta conjunta de primero de enero; se refieren al problema de la violencia: «sentimos el deber de dirigirnos a vosotros en cuanto podamos ser útiles para la pacificación de nuestro pueblo. «¡Dios quiera hacer eficaz este ofrecimiento para alcanzar la plena paz!»

Fíjense bien en esto y ojalá lo escuchen los que se sienten devotos de la violencia: «A quienes han llegado a creer entre nosotros que la violencia armada es necesaria para la transformación de la realidad sociopolítica según sus ideales, les decimos que depongan esta actitud. No podemos aceptar que el futuro de nuestro pueblo sea el resultado de la imposición de los violentos, solamente porque tienen fuerza para lograrlo. Abran, más bien, al campo de la crítica y a los caminos racionales para establecer el orden justo que necesitan los pueblos».

Y esta Epifanía que encuentra un mundo tan convulso, una amenaza internacional supone la invasión de Rusia a Afganistán. Y en nuestro país también la espiral de violencias que se ha manifestado esta semana en asesinatos, quemas, ataques al Cuartel General de la Guardia, operativos militares, nos hace preguntarle al Señor como los Magos: «¿Dónde está el Rey de la Paz, Nuestro Señor? Y nos encontramos ante una situación que vale la pena también analizarla para sacar las lecciones.

* HECHOS DE LA VIDA CIVIL

Los hechos, todos los conocen, pero resumámoslo brevemente: ¿Recuerdan que el domingo pasado, en la homilía, señalaba que se advertía una crisis a lo interno del Gobierno porque se le acusaba de influencia derechizante por parte de las Fuerzas Armadas y de la Oligarquía? El domingo 30 por la noche escuchamos ya el documento de gran parte del Gabinete y otros   —124→   funcionarios dirigido al Consejo Permanente de las Fuerzas Armadas, condicionando su permanencia y colaboración en el Gobierno a que se cumplieran, de parte de las Fuerzas Armadas, ciertas exigencias: que corrigieran la derechización del Gobierno y lo volvieran a su línea de la proclama del 15 de octubre, con la cual los Ministros se habían comprometido.

Es claro el pensamiento de los Ministros: «El mando actualmente efectivo de la Fuerza Armada, no es el mando con el que originalmente se pactó para la implementación de un nuevo proyecto político. Los titulares del Ministerio de Defensa y alguno de los Comandantes de puestos militares están ejerciendo en la práctica el poder militar por encima de la Junta y en contra de los planteamientos del movimiento originado por La Junta a la Juventud Militar». Entre otras demandas, lo que pedía el Gabinete a los jóvenes militares era que definieran quién manda. La denuncia de la existencia de un gobierno paralelo al Gobierno y a la Junta, explicaba muchas de las actitudes deplorables de esos días.

El lunes 31, varios miembros del Gobierno piden al Arzobispado una intervención, y éste convoca a la Junta de Gobierno y a los funcionarios firmantes del documento para una reunión el 2 de enero.

El 2 de enero -como ustedes lo pueden leer hoy en ORIENTACIÓN- se tuvo esa reunión de carácter amistoso, informal, un simple intercambio de impresiones. Mi posición fue la de un representante de gran parte del pueblo que confía en la Iglesia y en mi calidad de representante de la Arquidiócesis. Mi actuación fue la de una iluminación rectilínea que desde el evangelio pide que con toda franqueza se examinen dónde está la raíz del problema, cuáles son los puntos de convergencia y de divergencia y como se puede superar la división en aras de un ideal por el bien del pueblo.

Pedí que se cumpliera con este compromiso adquirido con el pueblo, a fin de que el pueblo que ha vivido tan desilusionado durante tanto tiempo no saliera, una vez más, defraudado. Yo agradecí la buena voluntad con que acogieron mi invitación. Y, desde luego, doy por supuesto que mi intervención puede ser mal interpretada pero que quede constancia que lo que pretendí -y es mi satisfacción- es haber dado un servicio pastoral y evangélico al momento crítico del país. Mi última recomendación a esa honorable reunión fue que: no actuaran por emotividad o por gregarismo sino que oyeran su propia conciencia, y con una conciencia crítica cada uno decidiera lo que tiene que hacer y que respetaríamos su decisión.

Pero mientras se terminaba esta Junta, ya se escuchaba por radio la respuesta del Consejo Permanente de las Fuerzas Armadas que habían quedado de dialogar en una reunión ese mismo día, a las tres de la tarde. Y creo que ni siquiera les mandaron la respuesta, sino que los mismos ministros tuvieron que mandarla a recoger.

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Siguieron luego las renuncias. En nuestra radio católica Y.S.A.X., se comentó así las renuncias: «¿Por qué renunciaron? La minoría dijeron: «para dejar al Gobierno la libre disposición de sus cargos en la reestructuración del Gabinete de la Junta». Fue en cierta forma una renuncia de cortesía o de buenas maneras políticas. Pero la mayoría de miembros de la Junta; Ministros, Subsecretarios y funcionarios del Estado, renunciaron como protesta y como negativa. Como protesta contra el Alto Mando de la Fuerza Armada que, según ellos, había abandonado el espíritu del 15 de octubre y la proclama de la Fuerza Armada, para seguir sirviendo los intereses de la oligarquía económica.

La renuncia de todas estas personas, es una renuncia dirigida a la Fuerza Armada en protesta a como su alto mando está conduciendo el proceso. Así se intentó y así debe ser entendido. La renuncia es también una negativa a seguir participando en un proyecto éticamente dudoso, un proyecto que antepone la represión del pueblo a las reformas para resolver sus problemas. Los renunciantes se niegan, así, a seguir participando en un proyecto político que se va haciendo cada vez más antipopular. Éste es el tono general expresado con más o menos fuerza de los documentos de renuncia. En ellos se expresa la protesta y el rechazo de los manejos de algunos jefes militares que han quedado bien identificados en el curso de los acontecimientos y la opción por un proyecto político verdaderamente popular y sinceramente radical».

Prácticamente, pues, después de estas renuncias, sólo tenemos un gobierno militar que se reduce a los dos coroneles de la Junta y al único Ministerio que no quiso renunciar, el de Defensa; lo cual es también, muy significativo.

Entre los hechos, finalmente, hemos sabido que el Partido Demócrata Cristiano ha sido invitado a ofrecer una alternativa de solución y ha propuesto una serie de condiciones: primero, en lo político; segundo, en lo económico-social y tercero, en lo militar. Que según palabras del partido, «No contraría a la proclamación de la Fuerza Armada sino que la desarrolla y concretiza. Ni contraría al documento ministerial del 28 de diciembre. Éstos son los hechos.

Ante esos hechos surgen, naturalmente, varios interrogantes. ¿Ya quedó cerrado de un golpe la puerta que se había abierto? Durante dos meses esta puerta, -como comparó Y.S.A.X.- se sostuvo por un grupo de personas honestas y limpias aunque el ventarrón de izquierda a derecha la hacía bambolear. ¿Ya no habrá ninguna esperanza? -¿Qué pasará con el proceso iniciado de la Reforma Agraria? ¿El nuevo Gabinete lo seguirá poniendo en práctica? ¿El nuevo ministro de Agricultura lo tomará como objetivo primordial? o ¿temer a las amenazas que se concretaron cuando ametrallaron la casa del ex-Ministro, don Enrique Alvarez?- Noticia que ningún diario   —126→   publicó ¿Qué pasará con la nacionalización del comercio exterior del café y del azúcar? ¿Qué pasará sobre todo con la famosa abolición de ORDEN? ¿Seguirá siendo activa o resucitará con otro nombre como lo anunciaba un General? De hecho ha seguido funcionando, y últimamente con el apoyo de algún puesto de guardia, ha recrudecido sus ataques. ¿Qué pasará con el ya sofocante problema de los presos y desaparecidos políticos?

Nos angustia, también, cuando la Comisión Investigadora dice que apresura un informe porque «...dado el desarrollo de los acontecimientos habidos en estos últimos días, resulta inoficiosa la misión que se nos ha confiado. Por esa razón hemos creído oportuno concluir cuanto antes nuestras labores y declarar disuelta esta Comisión». Total, el pueblo es el que siempre se queda en sus angustias.

Ante estas interrogantes, en este momento, yo quiero reafirmar mi convicción, como hombre de esperanza, de que vendrá un nuevo rayo de salvación. Y a esto quiero animar yo a quienes tienen la bondad de escucharme. Nadie tiene derecho a hundirse en la desesperación, todos tenemos el deber de buscar unidos, nuevos canales y a esperar activamente, como cristiano. Yo creo que estos hechos y estas interrogantes nos ponen en la pista de un llamamiento pastoral que es lo que quiere ser para mí esta palabra que ahora voy a decirles: Que lo que hay que salvar ante todo es el proceso de liberación de nuestro pueblo. El pueblo ha emprendido un proceso que ya le ha costado mucha sangre y no se puede echar a perder. Que la crisis de este proceso hay que salvarla en un éxito del proceso, y eso es lo que tenemos que buscar.

Diríamos comparando con los evangélicos de hoy, que la estrella que guíe hoy al pueblo, al gobierno y a los diversos sectores, tiene que ser éste: ¿Cómo hacer que ese proceso del pueblo hacia una justicia social, no se estanque, no se atrofie, sino que se salve y siga adelante?

Desde esa perspectiva yo dirijo mi palabra, en primer lugar, a los responsables del gobierno, a la Junta de Gobierno que es en este momento, junto con la Fuerza Armada, quienes tienen poder en el país: que tiene que haber un retorno sincero y una mayor claridad del objetivo que se pretende. El deber de toda autoridad es ser una fuerza moral que haga conspirar las diversas fuerzas sociales hacia un bien común, respetando la libertad y el pluralismo del pueblo. Ésta es la gran tarea que está por delante. Quiero recordar al Gobierno que en este momento hay dos ejes sobre los que puede descansar la unidad: Uno es la Fuerza Armada, y querer hacerlo consistir todo en salvar la Fuerza Armada, eso, no es auténtico para el pueblo...

El otro eje es el del bien común del pueblo. También hay un llamamiento a unidad en las organizaciones populares. Si responde a este eje de lo que el pueblo quiere, allí si, todos a unir las fuerzas para salvar a nuestro pueblo...

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Quiero dirigirme luego a los ministros y demás funciones que renunciaron. Se les acusó al principio de ser precipitados, de haber procedido por emotividad, a haber sido sorprendidos por algún manejo político de ambiciones de mando. Ante todo, yo diría, tenemos que agradecerles su servicio, su capacidad puesta al servicio del proceso del pueblo, y para juzgar su acción, es necesario meterse en su propia conciencia, lo cual sólo ellos pueden hacer. Por mi parte, creo que los planteamientos que hicieron en su renuncia y que han sido diferentes algunos también, -los de la minoría- para dejar con lealtad puesto al Gobierno para que elija mejor, pero han coincidido en que no pueden seguir trabajando donde existe un Gobierno paralelo, donde se están dando «reformas y garrotes», donde se ha dado una desviación del proceso iniciado. Reafirman sus deseos de cambio dentro de un orden democrático y pacífico. La renuncia del gabinete y de altos funcionarios del Gobierno, del Dr. Ungo y del Ing. Mayorga Quirós ha sido vista por muchos, aun aquellos que durante mucho tiempo les llamaron: vendidos, traidores, ahora ven en ellos, gente honesta y limpia...

Yo quiero a este propósito, ratificar el juicio que estas personas me merecieron desde el principio: de una trayectoria honesta y limpia. Y que estaba convencido de que en su honestidad no se iban a dejar manipular, y que en el momento oportuno iban a saber decir NO. Gracias a ellos por este testimonio...

Los que lo hicieron por lealtad ofrecen también una esperanza que debe estimular al Gobierno a buscar una solución en la línea emprendida. Por eso creo que también por honestidad y por testimonio de que se busque el verdadero bien, debería renunciar el ministro de Defensa... Su permanencia, además de significar hacia afuera una mala figura del Gobierno y de la Fuerza Armada, puede significar también un estorbo verdadero para el mismo Gobierno...

Respeto -respeto digo- la opción de los ministros que juzgaron desde dentro; nosotros podemos juzgar desde fuera, pero ellos vivieron estos dos meses y pueden tener mejor juicio. Y su juicio es una clara llamada a no engañar al pueblo, lo cual quiere decir que se les llama a estar dispuestos a apoyar al pueblo en sus luchas reivindicativas y que su despido del gobierno no lo sientan como un fracaso sino como una retirada estratégica para volver a la carga del proceso de nuestro pueblo...

Una palabra específica también a las Fuerzas Armadas. En el fondo de todo el contenido de respuestas de la Fuerza Armada a los civiles, me parece que hay una exagerada idolatración de la Institución misma. Hay que tener en cuenta, queridos militares, que toda institución, incluida la institución castrense, está al servicio del pueblo. Es el bien del pueblo el que debe mandar para un cambio de infraestructura y de reglamentaciones en toda institución. Toda institución debe ser susceptible de sufrir cambios   —128→   según lo exija el bien del pueblo, y no que por absurdo cánones de jerarquía se ahoguen las aspiraciones de un pueblo.

Lo mismo podemos decir de las leyes y demás códigos, que pueden resaltar en un momento anacrónicos, estancados y sin sentido si no existe una verdadera adaptabilidad a los tiempos que estamos viviendo y las necesidades actuales del pueblo al que servimos. Este servicio al pueblo, desinteresado, con verdaderos cambios de estructuras, es lo que hará la verdadera unidad a que se apela en las Fuerzas Armadas. Creo que mientras exista esa tentación y esa tendencia derechizante, esa instrumentalización de la oligarquía, mal acostumbrada a manejar el ejército a su gusto para defender sus intereses en contra del pueblo, todo lo demás será un mito porque tengo la convicción, que en las Fuerzas Armadas hay gente noble, sincera y justa, que puede sobreponerse a esas tentaciones y que será capaz de sentir con el pueblo antes de sentir exclusivamente con su institución. También quiero decir que no bastan las proclamas de inocencia y no derechización, lo que esperamos ver son hechos y los hechos han estado hablando de represiones y de manipulación, mucho de manipulación de parte de la oligarquía...

Socorro Jurídico, a este respecto, ha recibido varias quejas y que es necesario seguirlas denunciando en nombre de los Derechos Humanos, que para la Iglesia siempre serán su estrella que la oriente.

El sábado 29 de diciembre, efectivos militares del ejército, Guardias Nacionales, Policía de Hacienda y elementos de ORDEN, invadieron los cantones El Terrero, Conacaste, San José el Amatillo y otros cantones de la jurisdicción de Las Vueltas en el Departamento de Chalatenango. Grupo de izquierda habían asesinado a ex-miembros de ORDEN y esa venganza es condenable pero igualmente condenable es un operativo que supera la capacidad de defensa que se necesita. La ocupación militar duró hasta el 31 de diciembre, habiendo asesinado a los campesinos José Alas y Amanda Rodríguez del Cantón El Terrero, y a Próspero Guardado y a Víctor Manuel Guardado del Cantón La Laguna. Así mismo, capturaron al Sr. Próspero Melgar a Josefina Guardado, a una niñita de dos años de edad y a otra de 8. Se las llevaron con rumbo desconocido. También les destruyeron sus ranchitos y varios campesinos, machetearon cerdos y otros animales domésticos habiéndoles robado maíz, frijoles, ropa, etc. Nosotros pedimos una investigación de los hechos, una sanción de los culpables y también la libertad de los detenidos.

También, con motivo del operativo, en defensa del ataque a la Guardia Nacional se dejó un saldo trágico de muchos heridos y unos muertos. En la Iglesia de la Divina Providencia, en la Colonia Atlacatl se violentó, sin necesidad, una puerta del convento y se cateó, también sin necesidad, la casa de los sacerdotes.

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También una palabra a las organizaciones populares políticas y también militares. Uds. son fuerzas sociales y políticas. Ya he recordado el texto de Medellín donde dice que el pueblo tiene que organizarse para presionar aquellos actos del Gobierno que muchas veces no los puede llevar a cabo sin ese apoyo de las fuerzas sociales. Creo, pues, que las organizaciones, como lo hemos defendido en nuestras Cartas Pastorales, son un derecho de nuestro pueblo que tiene que buscar la manera de participar en la política. Pero, por eso mismo, quiero ratificar el llamamiento que he hecho: a no abusar de la fuerza de organización, a medir sus tácticas y sus estrategias en servicio del bien común, jamás de la venganza o de la idolatría de la organización. El llamamiento que se ha hecho y desde aquí lo he repetido muchas veces, a la capacidad de diálogo, hoy es de gran actualidad. Yo quisiera que todas las organizaciones que sienten el deseo de colaborar por la liberación del pueblo contribuyan en un diálogo franco de buscar el verdadero bien con todos los hombres de buena voluntad. Han visto en los hombres de gobierno que ha habido sinceridad. Creo pues, que esto abre también la vista para no ser tan dogmático, sino saber abrirse a la capacidad de un diálogo en amor a nuestro querido pueblo.

Y al pueblo en general, que no es precisamente la extrema derecha ni la extrema izquierda. Y en esto quiero yo también felicitar al pueblo que a pesar de la necesidad que tiene de fuerzas sociales no se ha apoyado en aquellos grupos que propician la violencia y la locura. Nuestro pueblo es muy cuerdo, nuestro pueblo sabe discernir y sabe que una redención falsa no es una verdadera redención y espera, precisamente, a quienes le ofrezcan la verdadera liberación que él necesita.

Por eso, les llamo a todos los que forman esa enorme gama que está entre las dos extremas a que busquen su puesto de participación en el quehacer común, político de nuestro pueblo. Busquen su vocación, reflexionen a la luz de la palabra. Ahora es el momento en que el pueblo tiene que realizar esta inventiva, iniciativas nuevas. No es necesario sólo adoptar los cauces ya hechos sino que hay otros por donde la inspiración cristiana puede llevar a nuestro pueblo tan profundamente cristiano. Pero en esto estoy haciendo yo lo que Medellín recomienda: la concienciación del pueblo y la necesidad de organización y de participación del pueblo para que sea no pasivo, espectador, sino que sea artífice de su propio destino.

Yo creo que los que verdaderamente quieren gobernar al pueblo para un verdadero bien, tienen que contar con la sincera participación del pueblo noble de El Salvador y no usar ese nombre sólo como una escalera para subir, y después no se le tiene en cuenta al verdadero pueblo, que es al que tienen que servir desde el Gobierno.

Finalmente, un llamamiento a la oligarquía. Les repito lo que dije la otra vez: no me consideren juez ni enemigo. Soy simplemente el Pastor, el hermano, el amigo de este pueblo que sabe de sus sufrimientos, de sus   —130→   hambres, de sus angustias; y en nombre de esas voces yo levanto mi voz para decir: no idolatren sus riquezas, no las salven de manera que dejen morir de hambre a los demás. Hay que compartir, para ser felices. El Cardenal Lorscheider me dijo una comparación muy pintoresca: «hay que saber quitarse los anillos para que no le quiten los dedos». Creo que es una expresión bien inteligente. El que no quiere soltar los anillos se expone a que le corten la mano; y al que no quiere dar por amor y por justicia social, se impone a que se lo arrebaten por la violencia...

Tenemos un caso concreto que denunciar en esta semana y es que el 3 de enero los trabajadores de las empresas Grival, S.A. de C.V., fueron avisadas públicamente de que las empresas no podían seguirse sosteniendo y que, por tanto, tenían que quedar al desamparo más de cien familias cerrándose esa fuente de trabajo. Yo sé que los responsables de estas empresas las pueden sostener. No es necesario obtener las ganancias de los mejores tiempos. Pero lo que en otro tiempo ganaron, ¿por qué no ponerlo en el sacrificio común que hoy se pide en la historia salvadoreña para que este pueblo salga a flote, para que no haya más hambre y más desgracia sino que vayamos buscando los caminos de solución?

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Como Jerusalén, nuestro país también está conturbado. Gobernantes y pueblos nos turbamos ante un porvenir, pero como Iglesia de esperanza nosotros, a imitación de los magos, sabemos que en alguna parte está. Hemos señalado hoy varios caminos que los expertos de política tienen que seguir si quieren encontrarse con el verdadero liberador del pueblo.

Esto digo, ante todo, a todos los sacerdotes del país: ábranle el campo a Jesucristo, dejen que entre el Rey de la Paz, sometan ante él, con la humildad de los magos, el corazón humilde buscándolo, y encontraremos de verdad la solución de nuestro país.

Esto significa para El Salvador la fiesta de la Epifanía. Dios nos ha llamado a salvación y a felicidad y no nos puede engañar, pero, sí nos pide desinstalarnos, buscarlo, ser humildes, consultar y ser capaces de desprendernos hasta de lo que más queremos con tal de encontrar lo que más vale: El Señor y la felicidad de nuestro pueblo. Así sea...



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ArribaAbajoEl Bautismo, epifanía de las riquezas mesiánicas

Homilía del Bautismo del Señor
Domingo 13 de enero de 1980

Isaías 2, 1-4. 6-7
Hechos 10, 34-38
Lucas 3, 15-16. 21-22

Queridos Hermanos:

La participación que se iba a anunciar, la vamos a tener después de la homilía. Se trata de una invitación para la Semana de Ecumenismo. También, dentro de la homilía, tendremos otra participación de una religiosa que tiene un testimonio que dar.

Introducción: 1.º La serenidad y alegría de pertenecer a una familia de Dios.

Es la fiesta del bautismo del Señor. Al hablar del bautismo, queridos hermanos, siento como esa serenidad y alegría del que llega al hogar y recuerda junto con su familia, su infancia, su origen y hasta está mirando la cuna. ¡Cuánto necesitamos hoy esta serenidad de familia, cuando a nuestro alrededor hay tanto torbellino! Es entonces cuando se siente más la necesidad de estar unidos en familia cuando azota la persecución, la tempestad.

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-El bautismo, cuna de esa familia donde nace el Pueblo de Dios

Yo les invito a que, en este día que celebramos el día del bautismo del Señor, sintamos que también ese bautismo de Cristo es la cuna de toda esta familia de Dios. Allí nacimos como Pueblo de Dios, como familia de Dios. Y el venir a misa el domingo debía de ser como ese fin de semana en el hogar junto a nuestro padre Dios, junto a nuestro hermano Jesucristo, todos hermanos. ¡Necesitamos tanto respirar ese ambiente de amor, de serenidad, de alegría, de hogar!

2.º Ciudadanos de un país de la tierra, el bautismo nos hace ciudadanos del Reino de Dios

Por otra parte, el bautismo hace a los ciudadanos de un país de la tierra ciudadanos del Reino de Dios. Nuestra partida de nacimiento está en la alcaldía porque somos ciudadanos de los pueblos de aquí abajo. Pero también tenemos una partida de bautismo en la parroquia. Existe una pila bautismal que es como la cuna donde nacimos en nuestra parroquia. Esto no quiere decir contraposición entre lo civil y lo cristiano; al contrario, viene a marcar una complementación que yo estoy tratando de clarificar mucho en este tiempo en que se menciona el ¡pueblo! el ¡pueblo!

Nosotros como cristianos tenemos que distinguir el Pueblo de Dios del pueblo natural. No para apartarnos, no para alienarnos de los problemas civiles, políticos, sociales, económicos, que nos toca también afrontarlos como ciudadanos de esta tierra; como salvadoreños no podemos marginarnos de esta realidad. Pero además de esa realidad de salvadoreños, con una partida de nacimiento aquí en la patria, nosotros pertenecemos a otro reino que no nos aliena de nuestra patria sino que nos capacita, nos da luces especiales, nos da criterios nuevos, originales, para que, trabajando con todos nuestros paisanos de la tierra, sepamos ser fermento de Reino de Dios en la sociedad, en el pueblo salvadoreño.

Meditar hoy en el bautismo de Cristo y en nuestro propio bautismo tiene que significar eso: nuestra propia identidad como nacidos para el Reino de Dios en el bautismo. No debemos traicionar esa ciudadanía de Reino de Dios. Aún, y, precisamente por trabajar en el reino de la tierra, aquellos que quieren ver contradicción entre el ser cristiano y el ser ciudadano político no han entendido bien la naturaleza de las cosas. No saben lo que es ser cristiano.

Este día del bautismo es muy importante para que todos los bautizados, aunque estén comprometidos en política, sepan hacer honor a su ser cristiano. Es un ser que lleva imprimido su espíritu imperecedero, que no se puede borrar el carácter bautismal.

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3.º Epifanía. El bautismo manifiesta quién es Jesús, cuál es su misión, que somos los cristianos.

Estamos cerrando con este domingo la temporada de Navidad que culminó el domingo pasado con la Epifanía. El niño que nace en Navidad se manifiesta porque ha venido no para quedarse escondido sino para manifestarse y que todos los hombres lo conozcan y lo sigan porque no se ha dado a los hombres otro nombre en el cual puedan ser salvos, fuera del nombre de ese Niño, que ha nacido en Belén. Y por eso se exhibe, se presenta y es llevado al público, es nuestra misión llevarlo por todas partes, ser su epifanía, su manifestación.

Y la fiesta de hoy, el bautismo de Cristo, se encuadra en ese marco litúrgico de la Epifanía. En el bautismo es donde Jesús se manifiesta nuevamente como lo vamos a ver hoy. Así quiero presentar yo mi homilía de esta mañana aplicación de la palabra de Dios que se ha leído a nuestra realidad, a nuestra vida concreta aquí, en El Salvador.

EL BAUTISMO, EPIFANÍA DE LAS RIQUEZAS MESIÁNICAS

1.º El bautismo de Juan preparó los orígenes del pueblo mesiánico.

2.º El bautismo de Jesús es epifanía de su misión mesiánica.

3.º El bautismo de los cristianos, participación vital de las riquezas mesiánicas.

1. EL BAUTISMO DE JUAN PREPARÓ LOS ORÍGENES DEL PUEBLO MESIÁNICO

En este día tocamos tres conceptos del bautismo que muchas veces se confunden, y servirá esto como una catequesis, como una charla presacramental, tan necesaria hoy que no se debe en ninguna parroquia bautizar a un niño sin haber instruido a sus padres y su padrino del gran compromiso de la dignidad bautismal.

a) Misión de Juan

Primero fijémonos en el bautismo de Juan, porque aparece en las lecturas de hoy que mientras Juan bautizaba al pueblo, Jesús va también a bautizarse. Y aquí tenemos la primera confusión de la gente: «No bautizo a mi hijo chiquito porque Cristo ya se bautizó grande». ¡Qué confusión! Ni el bautismo de Juan es el que damos hoy en la Iglesia Católica.

-Ambiente psicológico

El bautismo de Juan. Pongámonos en aquel ambiente psicológico que nos colocan las lecturas de hoy, precisamente, el evangelio. El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan, el Mesías.

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-La respuesta de Juan precisa su misión y el alcance de su bautismo

Él tomó la palabra y dijo: «Yo os bautizo con agua, pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego». Era un movimiento que se había suscitado en el pueblo. Un movimiento espiritual que Juan Bautista logró para arrastrar gente de toda categoría hacia el Río Jordán y allí bautizar.

Con esta palabra del evangelio de hoy el pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban. Se expresa la psicología de aquel momento alrededor de Juan. Un movimiento popular que busca una respuesta, busca, algo. Se espera al que ha de venir, al anunciado de los profetas. «¿Será éste, Juan maravilloso, con su predicación, con su arrastre, con su humildad, con su austeridad?»

b) Misión de Juan: «Preparar para el Señor un pueblo perfecto».

Y Juan viene a decirnos: yo no soy el Mesías. Ya está el Mesías, a mí lo que me toca es prepararle un pueblo como está profetizado. Ésta es misión, prepararle el pueblo para que sea el principio del pueblo mesiánico. El que va a venir a fundar el pueblo mesiánico, el que va a venir a cumplir la promesa de tantos profetas, ya está entre ustedes pero yo no soy. Yo no soy más que su precursor, yo voy preparándole el camino; mi misión es convertir a las gentes, mi bautismo no es bautismo que da la vida eterna, mi bautismo es un rito exterior para expresar con ese lavatorio de las aguas del Jordán, el arrepentimiento del corazón».

-¿Qué era el bautismo de Juan?

«Mi bautismo, pues, más que todo es un acto interno del que se quiera bautizar. Nadie se puede bautizar aquí si no hace antes un acto de conversión de sus pecados». Y aquí tenemos que se acercaban -nos dice el evangelio- toda clase de gentes para preguntarle: «¿Qué hacemos?» Y les decía él: «El que tiene dos túnicas, que dé al que no tiene; y el que tiene mucho que comer, comparta con el que no tiene». Y le preguntaban los publicanos: «¿qué hacemos?» «¡Conviértanse! Ustedes, cobradores de impuestos, no sean injustos, cumplan con lo que está tasado. Y los militares también se acercaban -nos cuenta el evangelio- y él decía también: No abusen de su fuerza, conténtense con su pega; sea lo que tiene que ser la fuerza armada, no abusen».

Y así, con la entereza de un hombre que prepara los caminos de Dios, en nombre de la Ley de Dios, da a cada uno lo que le tiene que decir, aunque sea el rey. Y al rey Herodes le dice: «No te es lícito vivir con la mujer de tu hermano, están pecando». Y aunque eso le va a costar la cabeza porque no hay fiera más horrorosa que una mujer herida en su amor   —135→   propio, la mujer de Herodes, la adúltera de Herodes, manda, valiéndose de la gracia de su hija bailarina, que le quiten la cabeza de Juan Bautista. ¡Muere pero triunfa porque la verdad siempre triunfa...!

Éste es el bautismo de Juan: decir la verdad, predicar contra el pecado llamar al arrepentimiento. Y en torno de Juan se hizo una escuela, un pueblo de gente convertida, de gente que buscaba el Reino del Señor. Éste era el verdadero bautismo de Juan. Yo leí en un comentario este precioso pensamiento: «Juan ha conducido los hombres hasta el momento de la salvación del mundo, ya están preparados para convertirse en el pueblo mesiánico, escatológico de Dios». Diríamos, Juan le ha preparado la materia prima para que Cristo venga a infundir con su bautismo de espíritu, la vida de Dios que Juan no puede dar. Pero ha preparado la masa, ha preparado las conciencias. ¡Qué horror! No hacemos otra cosa en nuestra evangelización porque ningún predicador puede dar la gracia de Dios, pero sí Dios, pero sí puede abrir los caminos de la conversión.

Qué honor sería para mí, queridos hermanos, queridos radioyentes, que me escucharan no por curiosidad, sino que me escucharan como se escuchaba a Juan Bautista: «¿Qué hacemos para encontrar el Reino de Dios?» Y yo sé y le doy gracias al Señor, cuántos se han convertido porque de verdad buscan en él palabra de Dios lo que la palabra de Dios tiene que decir: El NO al pecado y a la virtud. No quiero ser otra cosa; y si en este púlpito tenemos que denunciar abusos, atropellos, pecados, injusticias, es porque queremos seguir cumpliendo la misión de Juan: preparar el pueblo para que reciba a Cristo, para que forme parte del pueblo mesiánico.

c) Espíritu del pueblo que recibir el Reino

-Comunitario (Vaticano II)

El espíritu de este pueblo lo definió bellamente el Concilio Vaticano II. Para que vean que la predicación de Juan conserva una actualidad tremenda, podía decirse que el Vaticano II recoge la doctrina del Bautista para prepararle a Cristo su pueblo que en 1980 sigue siendo el pueblo necesitado de ese Cristo que buscaba en las orillas del Jordán, el Reino de Dios que no podía encontrar en Juan pero que Juan le señalaba dónde estaba. «En todo tiempo -dice el Concilio- Dios salva al hombre de buena voluntad, pero su voluntad ha querido ser salvar no aisladamente, si no constituyendo un grupo que le confiese la verdad y le sirva santamente...» (LG.9).

-Sobrenatural

Cuando el Papa Pío XI en 1925 estableció la fiesta de Cristo Rey, escribió una preciosa Encíclica «Quas Primas» se llama, en la cual describió el Reino de Dios tal como Juan Bautista lo describía también. Dice el Papa: «Su reino no es de este mundo. No quiere decir que no tenga derecho   —136→   sobre los reinos de este mundo, quiere decir que no es un reino de estilo mundano, quiere decir que es un reino especial. A él se entra por la penitencia y el bautismo. Se opone al reino de Satanás, profesa la justicia y demás virtudes, exige abnegación». El Reino de Dios, hermanos, todos ustedes lo conocen, porque Cristo nos decía a los cristianos: «el Reino de Dios está dentro de ustedes».

¡Qué diferente es el simple hecho de ser salvadoreño, pueblo natural, de ser Pueblo de Dios, exigente en estas virtudes, en estas renuncias, en esta santidad! Podemos decir en El Salvador: todos los que forman el Pueblo de Dios, son salvadoreños; pero no viceversa; no todos los salvadoreños son Pueblo de Dios. Tengámoslo muy en cuenta porque Juan Bautista, también en su pueblo, él era también ciudadano de Palestina, pero no todos los palestinos se convertían y los estaban preparando para recibir a Cristo. Aquellas primicias que Cristo pudo encontrar cuando vino ya a predicar, éstos sí eran el Pueblo de Dios, palestino de todo corazón pero cristianos convertidos de todo corazón.

d) Juan empalma las preparaciones del Viejo Testamento con las primicias del nuevo testamento.

Qué precioso aquel espectáculo que nos cuenta el evangelio de San Juan en el capítulo primero, en el versículo 35. ¡Precisamente Juan Bautista rodeado de sus seguidores! Y por allí pasa Jesús, y señalándolo Juan dice: «Ése es el Cordero de Dios».

-Los primeros discípulos salieron de la escuela de Juan

Y cuando lo oyeron los discípulos, lo siguieron. Se volvió Jesús y al ver que lo seguían, les preguntó: «¿Qué buscan?» Le contestaron: «Maestro, ¿dónde vives?» Jesús les dijo: «Vengan y lo verán». Fueron y vieron dónde vivía, eran como las cuatro de la tarde y se quedaron con él el resto del día. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de estos dos. Andrés fue a buscar a su hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías, al Cristo, y se lo presentó». Les leo este pasaje porque allí pueden ver como Juan, predicando la conversión, le preparó a Cristo la materia preciosa para iniciar su Reino. Estos primeros discípulos de Cristo: Juan, Andrés, Simón, los encontró en la escuela de Juan Bautista. Y sin duda, que aquellas primeras comunidades cristianas eran estos seguidores de la penitencia que Juan predicaba.

Por eso les decía: este primer pensamiento se titula así: Juan Bautista con su bautismo preparó los orígenes del pueblo mesiánico. Él no hacía el pueblo de Dios pero preparaba para que Cristo hiciera con estos hombres convertidos, el Reino de Dios.

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2. EL BAUTISMO DE JESÚS, EPIFANÍA DE SU MISIÓN MESIÁNICA

a) Él no necesitaba ser bautizado

Este Cristo se acerca a bautizarse entre los pecadores que van al río Jordán. Era uno de los problemas de las primeras comunidades cristianas: ¿Cómo explicar que Cristo se bautizará si él no es pecador? Si ustedes leen en los evangelios verán que no se le da demasiado acento a este problema del bautismo de Cristo. Ahora mismo, en el evangelio de San Lucas, casi como en indirecto lo pone: «Mientras Juan bautizaba al pueblo, Cristo se bautizó». Y luego le presenta orando, como pasando de carrerita ese problema que no sabían resolver. Sin embargo, la teología nos da una solución preciosa. No necesitaba ser bautizado, su bautismo no era para venir a recibir algo como nosotros vamos a recibir el bautismo. No es expresión de un arrepentimiento para recibir el perdón porque él no necesita ese perdón, es el santo por excelencia.

-Su bautismo revela lo que ya lleva

¿Qué era, pues el bautismo? Por eso lo estamos celebrando hoy en este domingo segundo de Epifanía, porque es el bautismo de Cristo: más que un acto penitencial, es una gloriosa epifanía, es una revelación, es una manifestación.

-«Éste es mi Hijo»

Se puede resumir esa manifestación del bautismo de Cristo en las palabras que se han leído hoy. Cuando nos ha dicho el evangelio de San Lucas: «Mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma y vino una voz del cielo». Ésta es la Epifanía: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto».

«Cristo se bautiza no para hacerse hijo de Dios sino para revelarse que es Hijo de Dios. Cristo se bautiza no por una necesidad para él sino por una necesidad para nosotros, revelarse, presentarse.

Por eso les decía: Qué pretensión más ignorante la del que dice: «Yo voy a que mi niño se bautice cuando tenga la edad de Cristo». ¡Pero si tu hijo no es hijo de Dios, es hijo de la carne, necesita cuanto antes ser hijo de Dios! En cambio, Cristo, ya es desde su concepción, en las entrañas de María, un Hijo de Dios que no necesita bautismo. Si fue a las aguas del Jordán fue para expresar lo que ya él era y decirle a los hombres sus riquezas mesiánicas: «En mí se cumple todo lo que han anunciado los profetas del Mesías». El bautismo de Jesús, pues, es un bautismo de Epifanía.

En las tres lecturas de hoy, encontramos como el comentario de esa breve revelación:

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-«Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto»

-El testimonio de la inferioridad de Juan

En el mismo evangelio está el testimonio de Juan Bautista, que cuando lo confundían con Cristo, él decía: «No, Él es mayor que yo, sólo bautizo en agua, Él es el que bautiza en el Espíritu; el único que puede dar a Dios, es Dios y Él es Dios. Yo no soy digno ni siquiera de soltarle las correas de sus sandalias. No soy digno ni siquiera de ser su esclavo».

-El testimonio de Juan: «Él bautiza en Espíritu y Fuego»

Él marca con el fuego del juicio a todo aquel que se deja bautizar. Él marca al hombre con eternidad de juicio de Dios, eso quiere decir bautizarse en el fuego. Esta expresión: «el fuego», en la Biblia significa no sólo la purificación, que el fuego purifica, sino que significa el juicio de Dios. Que así como el fuego distingue lo que se quema de lo que no se quema para que permanezca lo que no se quema; el fuego tiene que ser para el hombre como su conciencia, de hacer cosas sólidas, de no hacer sólo para este mundo, no ser solo vida transitoria.

El bautismo que Cristo da, es un bautismo de fuego, que purifica al hombre y le da también la consistencia de poder resistir el juicio de Dios. Y bautiza en Espíritu Santo que porque el espíritu que lo ha ungido a él, haciéndolo Hijo de Dios en las entrañas de María Santísima, es el mismo Espíritu que santifica al niño que se va a bautizar. Y ese niño cristiano que crece fiel a su bautismo, lleva el soplo del Espíritu Santo, el soplo de la verdad. El cristiano que se deja llevar por su bautismo, llega a ser santo, héroe; no hay hombre más valioso entre los ciudadanos de un país, que los ciudadanos bautizados cuando son fieles a su bautismo...

Éstos son los cristianos salvadoreños que nosotros queremos, por eso predicamos así, porque quisiéramos sacudir una rutina que se cierne sobre nuestros bautizados, que los hace prácticamente paganos bautizados, paganos idólatras de su dinero, de su poder. ¿Qué bautizados son esos?... El que quiera llevar la marca del espíritu y del fuego con que Cristo bautiza, tiene que exponerse a renunciar todo y a buscar únicamente el Reino de Dios y su justicia... el salvadoreño que va marcado con el bautismo de Cristo, que es espíritu y es fuego, tiene que ser un salvadoreño de esperanzas eternas; no se debe dejar vencer por el pesimismo. No debe dejar tampoco que sus ideales de eternidad y de triunfo en la fe, se los agote un proyecto político de la tierra. Tiene que flotar por encima de todas las desesperanzas de los políticos de la tierra, la gran esperanza de los salvadoreños bautizados...

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Por eso, también, queremos concluir de allí que todo salvadoreño bautizado que está trabajando en política en esta situación tan tremenda de El Salvador, tiene que mirar la amplitud del Reino de Dios. No debe fanatizarse en pequeños grupitos, en partidos políticos; no tiene que fanatizarse sin mirar por la rendija de su única organización, de su único proyecto todo el panorama político del bien común de nuestro pueblo. Tiene que ser un ciudadano que desde la perspectiva de esperanza cristiana comprenda al otro que tiene otro proyecto político, y, entre todos, buscar el Reino de Dios para que se encarne, se entronice en El Salvador...

-El testimonio de Pedro

Tenemos también en las lecturas de hoy, el testimonio de Pedro que comenta esa revelación, esa epifanía del Bautismo: «Tú eres mi hijo».

* El señor de todos

En la lectura de hoy, dice San Pedro: «Cristo, el Señor de todos».

*Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo

Lo llama también «el ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo».

Y el que dice: «Dios iba con él. Él era Dios»

-El testimonio de los profetas

Pero, sobre todo, hermanos, yo quiero que nos fijemos mucho en el testimonio de la primera lectura de hoy. La preciosa lectura del profeta Isaías es el mejor comentario de la revelación de Dios sobre Cristo en el Jordán: «Tú eres mi Hijo», dice Dios.

* Siervo... Hijo elegido

Y el profeta Isaías había dicho: «Tú eres el siervo, el siervo de Yahvé, que equivale a decir: el hijo elegido, sobre él he puesto mi espíritu, es el ungido».

Por eso se cita en este día del bautismo de Cristo, estas palabras de Isaías: «Sobre él he puesto mi espíritu». En esto consiste la unción que hace de Cristo un ungido. Eso quiere decir Cristo, o Mesías. Mesías es palabra de origen oriental que significa lo mismo que la palabra griega Cristo o la palabra española, ungido. Todo es lo mismo: Mesías, Cristo, Ungido. El Espíritu Santo lo unge, es decir, lo compenetra de divinidad, lo eleva a lo divino.

-Fuerte para que traiga el derecho a las naciones

Por eso, la primera lectura nos presenta a Cristo como el fuerte. Tan   —140→   fuerte que a él le ha encomendado establecer el derecho. Promover el derecho, implantarlo en toda la tierra con sus leyes y ser la esperanza de los pueblos más remotos. ¿Ven que consuelo, en Cristo, Dios ha depositado su poder? El encargo de su Reino es implantar en todos los pueblos, el derecho, la justicia, la ley verdadera. No desesperemos cuando contamos con un siervo de Dios tan poderoso que será capaz de transformar todas las sociedades cuando los hombres se dediquen a ser verdaderos colaboradores suyos. Pero esa colaboración tiene que ser al estilo del Señor.

-Pero suave...

En la lectura de hoy yo quiero que nos fijemos mucho, queridos hermanos, en la característica de este Cristo: «No gritará, no clamará, no voceará por las calles». Qué distinto de la gritería demagógica que se oye en este tiempo entre nosotros. A propósito, yo quisiera suplicar a los líderes políticos que hablan por micrófono que no comentan la falta que yo cometo: de gritar demasiado cuando tenemos un micrófono por delante. ¡Si para algo estos inventos nos ayudan a que no nos gastemos tanto la garganta! Porque cuando uno oye gente con los micrófonos por delante esta gritando como un demagogo, dice: Y ¿para qué le sirve el micrófono a este hombre? Ojalá pudiéramos tener la serenidad con que Cristo debió hablar: «No gritará, ni clamará, no volverá por las calles». Hay un dicho que dice: «no levantes la voz, refuerza tus razones». Muchas veces gritamos cuando no tenemos razones.

Oyendo ciertos discursos de estos días, de carácter político, yo no encontraba ninguna idea constructiva. Mucho grito y mucho decir: para apelmazarlos y golpearlos más, pero ninguna expresión de cuál es, pues, tu proyecto, cuáles son tus ideas serenas para construir el bien en el país. Así debió ser la voz de Cristo hablando con una serenidad que el profeta Isaías, ya la anuncia: no gritará.

Y después dice la actitud de Cristo. ¡Qué lindo!: «La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha que todavía está humeando». Nosotros impacientes, si se nos quiebra una caña, la acabamos de quebrar y la botamos. Si se nos apaga un tizón, nos enojamos y lo botamos. Cristo no apagaba la mecha; «¡Si aún humea!». Queda todavía una chispita de esperanza, queda todavía algo que hacer. No digamos que ya todas las puertas están cerradas cuando todavía hay hombres que puedan razonar.

Imitemos a Cristo que vino precisamente a redimirnos a nosotros que éramos la caña quebrada. ¿Qué tal si Cristo hubiera procedido como nosotros impacientes queremos proceder con los otros? Cuánto ha tenido que aguantarnos Cristo en nuestros largos años, y no nos corregimos. Y sigue esperando y esperando, porque tal vez a la última hora el hijo pródigo vuelve y lo abrazará con el mismo cariño con que abraza al Hijo que estuvo siempre fiel en su casa. Así ama Dios, así habíamos de amar nosotros. En   —141→   esta hora en que dan ganas de botarlo todo, de irse del país, abandonar todo, acuérdense de esto de Cristo: «No quiebra la caña que está cascada, ni apaga la mecha que todavía está echando humo». Aticemos todavía, solidifiquemos todavía.

Hermanos, no va a salir de esta crisis de El Salvador un paraíso celestial, ¡nunca! Tendrá que salir un remiendo. ¡Si todo lo que pasa en la historia es remiendo de la humanidad pecadora! Sólo hay una frase de renovación absoluta y es «la eternidad». Los cielos nuevos y la tierra nueva, ésa sí será la verdadera transformación. Mientras vamos en la historia tendremos que ir haciendo como Cristo: remendando la caña que ya está quebrándose y sacudiendo un poquito la mecha que todavía humea. No queramos hacer un paraíso en la tierra, porque es imposible.

-Lleva la seguridad de Dios

Éste es el Cristo que se presenta en la Epifanía de hoy, pero esa fortaleza llevada con ternura y suavidad, cuenta con la seguridad de Dios: «Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he tomado de la mano, te he hecho alianza de mi pueblo, luz de las naciones». ¿Cómo no va a ser seguro ir con Cristo si él va de la mano de Dios y nosotros, siendo con él una sola cosa, con nuestro bautismo?

-Líder de la liberación

Él es el verdadero líder de la liberación, así nos lo presenta la primera lectura de hoy: «Te he formado y te he hecho alianza de mi pueblo para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de las mazmorras a los que habitan en las tinieblas». Es un lenguaje que lo podemos entender y que se traduce en lenguaje que lo podemos entender y que se traduce en lenguaje moderno: ¡los oprimidos! Cristo vino por los oprimidos de toda clase. Y todo aquel que quiera liberar al pueblo de la opresión, no puede encontrar otro líder más grande que Cristo, el único liberador...

d) Cristo se bautiza no por necesidad, sino para poner en el agua toda su riqueza mesiánica: la fuerza de su cruz y de su resurrección.

Porque él es Dios que viene con estos encargos que les acabo de explicar: de implantar la justicia, de hacer redención, de salvar al mundo con la ternura de un redentor, y para eso sufrirá la humillación más espantosa de tener que morir en una cruz; pero también la gloria que nadie ha podido recibir: de resucitar y ser colocado a la derecha de Dios. Esa muerte humillante y esa resurrección gloriosa, son la fuente de nuestra esperanza, y el bautizado se marca con esa muerte y esa resurrección. ¡Qué honor pensar que todos ustedes, que los tengo delante de mí, son Cristo! Hasta el más   —142→   humilde campesino que está, tal vez, en reflexión allá junto a su aparato de radio, eres Cristo, porque tu bautismo se identificó con la muerte y la resurrección del Señor.

3. EL BAUTISMO DE LOS CRISTIANOS. PARTICIPACIÓN VITAL DE LAS RIQUEZAS MESIÁNICAS

¿Ya ven como nuestro bautismo no es ni el que recibían de Juan los que se arrepentían de sus pecados, ni el que recibió Cristo que no lo necesitaba sino para manifestar lo que él era? Nuestro bautismo es de pecadores, hijos del pecado que vamos a la fuente bautismal y que aquí encontramos el perdón y, además, todas las riquezas de Cristo que se nos hacen nuestras.

a) El primer bautismo de cristianos gentiles

La segunda lectura de hoy nos cuenta precisamente el caso del primer pagano que se bautizó. Un pagano llamado Cornelio, oraba a su modo, y Dios le reveló que mandara a llamar a Pedro porque tenía un mensaje que decirle. Pero tiene miedo porque los judíos no se pueden mezclar con los gentiles. Pedro es judío y el centurión Cornelio es romano, es gentil. Sin embargo, porque el Espíritu lo ha mandado a Pedro, entra y plática con él.

-Modelo de pastoral bautismal

Tenemos en el libro de los Hechos, en el capítulo 10, todo el discurso que Pedro dijo en aquella familia y del cual se ha tomado hoy un fragmento.

Pedro dice: «Yo veo que Dios no anda dividiendo entre judíos y gentiles Ya veo que Dios ha querido hacer a todos los hombres partícipes de sus dones». Y les habla, pues, de Cristo. Si ustedes quieren saber como predicaban los apóstoles y ver si hoy predicamos parecido a los apóstoles, tomen esos discursos que se encuentran en los libros de los Hechos; allí encuentran hoy, en el capítulo 10, el discurso entero de Pedro diciéndole al centurión Cornelio cómo es la religión cristiana, que hemos de creer en un Cristo Hijo de Dios que vino, que murió, que resucitó. ¡Todo el catecismo! Una charla prebautismal le dio.

-Previa la fe, el bautismo y la manifestación del Espíritu

«Y cuando terminaba -dice la Sagrada Escritura- el Espíritu Santo descendió sobre aquella familia; entonces, Pedro, asombrado de que el Espíritu Santo viniera a gente que ya no era judía sino gentil, dice: '¿Cómo le vamos a negar el bautismo a éstos si el Espíritu Santo ha venido a ellos?' Y los bautizó». El bautismo, pues, es la venida del Espíritu Santo después de aceptar por la fe la redención que se nos predica.

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Éste es el esquema del trabajo evangelizador: anunciar el Reino de Cristo. Los que quieran, lo aceptan; y para manifestar que lo aceptan se dejan bautizar.

b) Efecto del bautismo

En el bautismo está el Espíritu Santo; toda la riqueza mesiánica de Cristo que se exhibió en el Jordán, se le comunica al niño que se bautiza. Por eso les decía: la pila bautismal es como la cuna donde nace el Reino de Dios un hombre nuevo. El efecto del bautismo es lo que nos dice hoy la Biblia: «cayó sobre ellos el Espíritu Santo». Quiere decir que el espíritu que animaba a Cristo a la Santidad, a la redención, a todo eso que nos dijo el profeta Isaías, lo hará también con nosotros.

Hermanos, todos nosotros somos pueblo bautizado, somos pueblo profético, pueblo sacerdotal, somos Cristo. Hagamos honor a esta participación que nuestro bautismo nos ha dado.

c) Dos imágenes de las lecturas de hoy interpretadas por la más genuina tradición

Quiero fijarme en esta reflexión del tercer punto; el bautismo de los cristianos, en dos figuras bellísimas de las lecturas de hoy.

-El Siervo de Yahvé... no es Jesús solo, sino la comunidad que Él representa: Israel... el pueblo cristiano

La primera es la que habla del siervo de Yahvé, es una figura muy típica en las lecturas de Isaías, el siervo de Yahvé, el siervo de Dios. Es un personaje misterioso pero los intérpretes llegan a identificarlo con Cristo, pero un Cristo no sólo individuo sino un Cristo comunidad. El siervo de Yahvé es Cristo y la comunidad cristiana es el pueblo cristiano. El siervo de Yahvé, cuando lo leemos con este criterio, nos da tanta luz en el libro de Isaías. Cuando sufre, allí tenemos a los cristianos de El Salvador, siervo de Yahvé. Cristo sufriendo con sus cristianos persecución, dificultades.

-Toda esa epifanía nuestra

Cuando está alegre y feliz, siervo de Yahvé que ha recibido la epifanía, la alegría de Dios y cuando tengamos la dicha de irnos con Cristo al cielo, seremos con él un solo siervo de Yahvé, un solo pueblo de redimidos, un Cristo glorioso cabeza, y todos nosotros miembros de un Cristo glorioso. ¡Qué honor!, ¡qué destino más sublime el del hombre que se bautizó y se incorporó a Cristo! Ya no se separa de él ni por toda la eternidad a no ser que él se quiera arrancar por el pecado.

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-La paloma (no es el Espíritu Santo) es la Comunidad que rodea a Jesús

La otra figura preciosísima de las lecturas de hoy, es la paloma que baja a posarse sobre Cristo. Generalmente se interpreta que es el Espíritu Santo, pero no se vayan a escandalizar de lo que les voy a decir: En ninguna parte de la Biblia se ha expresado el Espíritu Santo en forma de paloma. Más bien, la tradición para interpretar esa paloma que desciende, dice que es la comunidad. Ya tenemos en los escritos de los primeros Padres de Iglesia, analizando algunas frases bíblicas, que comparan al Pueblo de Israel como una tortolita en las manos de Dios, a la comunidad. Así parece que en el bautismo de Cristo aquella paloma, significa que ese título: «Hijo de Dios», lo va a participar con toda su comunidad. Todos nosotros somos como el envoltorio, como el adorno de Cristo Nuestro Señor. Somos su pueblo, somos verdaderamente lo que llama San Pablo, el pleroma, el complemento, lo que cubre, lo que viste a Cristo Nuestro Señor.

d) Por el bautismo se hacen riqueza de los hombres las riquezas de la cruz y de la resurrección

En este sentido, esta interpretación nos dice que el bautismo nos incorpora con Cristo y nos hace comunidad de Cristo y que la vida de Cristo circulará por nosotros. Todas las bellas comparaciones de la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, todo lo que significa que la vida de Cristo circule por nosotros. Por el bautismo, pues nosotros hacemos nuestra la riqueza mesiánica del Señor.

Recordemos entonces lo que significa cuando el sacerdote da en la pila bautismal: Con el pulgar nos unge la coronilla de la cabeza con el Santo Crisma y nos dice que desde ese momento ya somos miembros del Pueblo de Cristo: sacerdotal, profético y real. Participamos del Cristo sacerdote, profeta y rey. El día de la confirmación -por eso le queremos dar conciencia a la confirmación-, el joven ya consciente de lo que va hacer, presenta su frente para que el obispo la marque también con el signo de Cristo para hacerse conscientemente, colaborador con el Cristo redentor, profeta, sacerdote y rey.

Eso somos los cristianos en El Salvador. Donde quiera que haya cristianos hay Pueblo de Dios que no se distingue del pueblo natural, pero que dentro del pueblo vive realidades y esperanzas que no tienen los que tienen fe, o los que aun siendo bautizados viven ese bautismo tan incoloro, tan muerto, tan mortecino que lo mismo daría ser bautizado pagano siempre.

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HECHOS DE LA SEMANA

EN LA VIDA DE LA ARQUIDIÓCESIS

Ésta es la Iglesia que queremos construir, queridos hermanos, y cuando en este momento yo quiero comenzar a decirles la vida de nuestra Iglesia, les suplico que no pierdan de vista esta perspectiva teológica-evangélica.

Lo que hacemos en nuestras comunidades es, precisamente, tratar de tomar conciencia de comunidad en Cristo. Yo quiero dar prioridad a mis relatos de esta mañana a un testimonio de la Hermana Beatriz, que trabaja en Arcatao y la cual, precisamente por trabajar por el Reino de Dios, ha sufrido y va pedir lo que ahora personalmente les va a hablar.

Testimonio de la Hermana Beatriz:

«El día de ayer, en la zona de Arcatao, fue capturado un guardia, José Elías Quintanilla. Posteriormente a las hermanas se nos capturó y se nos amenazó a muerte si el guardia no aparecía. Al final hubo serenidad y se nos envió para pedirle a Monseñor esta petición de la libertad del guardia José Elías Quintanilla. Como no nos quedó tiempo de manifestarle a Monseñor bien, por eso es que se lo expresamos: Piden a los captores que capturaron al expresado guardia, que le dejen en libertad. Confiamos en que la gente que lo ha capturado se va a guiar por principios cristianos, van a actuar con reflexión, van a acceder a esta petición. Pero si desgraciadamente algo irreparable ha sucedido, les pedimos a los miembros de la Guardia que no actúen con venganza, que piensen en tanto dolor regado en muchos lugares del pueblo de El Salvador; que hay muchos campesinos que perdieron la vida, y que, por lo tanto, ahora no actúen ellos con venganza; que no vayan a cometer atropellos en esa zona de Arcatao porque son gente pobre. Y confiamos que los que han cogido al guardia de Arcatao, que se sabe que no son personas de esa institución, ya que ellos lo piden, que son personas civiles -no está confirmado quiénes sean- lo dejen en libertad. Es un llamado que se hace. Y a la Guardia de Arcatao también le decimos que las Hermanas no necesitan presiones de muerte o tantas amenazas para cumplir una misión de cristianos, como es interceder por la vida de cualquier ser humano...»

Le agradezco Hermana Beatriz, y ojalá que esta situación tan conflictiva que se ha creado allá en Arcatao, en torno del Guardia José Elías Quintanilla, se resuelva favorablemente. Las peticiones que ha hecho la Hermana, pues, yo las ratifico tanto a los que tienen capturado a este Guardia, para que no vayan a despertar la chispa de un incendio, como también a los guardias, para que no vayan a proceder en una venganza en que puedan perecer muchos inocentes. Y de nuestra parte, también junto con las hermanas les perdonamos ese arrebato de cólera que sin duda inspiró el   —146→   haberlas puesto prisioneras. Yo quiero felicitar a las Hermanas porque pueden decir hoy como los apóstoles; «iban alegres de haber sufrido algo por el nombre de Jesús...»

En la parroquia del Corazón de María, el jueves a media noche, se dio un tiroteo a la fachada de la Iglesia. No se sabe por quiénes, ni con qué objeto. Una interpretación sencilla podría decir: «es el diablo que anda suelto contra la imagen de Dios en la tierra, que son sus templos».

En San José Ojo de Agua, también allá por las regiones de Chalatenango, el párroco padre Héctor Figueroa me escribe una carta muy pastoral. Es muy larga y por eso no se las voy a leer, pero desde aquí quiero decirle que le agradezco su trabajo y comprendo su sufrimiento de pastor en un pueblo que se ha enfriado, se ha dividido, porque hay mucha siembra de odio y de divisiones. Quiera el Señor tener compasión de nuestro pueblo y que nosotros colaboremos a sembrar más bien amor que venganzas y divisiones.

En la comunidad Santiago Aculhuaca, tuvimos una confirmación muy bonita de jóvenes y una convivencia con agentes de pastoral.

En la comunidad de Rosario de Mora, las religiosas Oblatas al Divino Amor prepararon una bonita Primera Comunión con una liturgia muy significativa.

En San Pedro Perulapán se está teniendo este día una convivencia de agentes de pastoral, espero poder visitarlos esta tarde.

En Guazapa, se pide ayuda a los feligreses para concluir los trabajos del templo y, sobre todo, para construir la comunidad.

En la Colonia Santa Margarita de Cuscatancingo, me informan en una carta muy bonita la inauguración de una clínica Asistencial.

En el Cantón San José Cortez de Ciudad Delgado, los catequistas solicitan una mayor ayuda para que se les abra el templo y poder así trabajar la comunidad.

En San Francisco Mejicanos, se va a celebrar en estos días, a las 7 de la noche, conmemoraciones a un año de la muerte del P. Octavio Ortiz. Y el domingo próximo, 20 de enero, celebramos el aniversario de este doloroso asesinato en El Despertar de San Antonio Abad con una misa, allí junto a la tumba del P. Octavio, en la Iglesia de San Francisco Mejicanos, a las 11 de la mañana. A algún periodista le había dicho que era este domingo, pero me corrijo, es el otro domingo, a las 11 de la mañana, en San Francisco Mejicanos.

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En Aguilares se va a celebrar la fiesta patronal del Señor de las Misericordias, el 15 de enero a las 9 de la mañana.

El 15 de enero en que se celebra el famoso Cristo de Esquipulas, tenemos en nuestra diócesis dos santuarios que también son muy concurridos: Esperamos que la devoción popular sepa aprovecharse en esta visita al Santo Cristo en San Bartolomé Perulapía y en Colón.

En lo personal he sentido mucho agradecimiento por una bonita carta de las vendedoras del Cine México. Mandaron una aportación económica según sus pobrezas y dicen: «Reciba nuestras felicitaciones y que Dios siempre lo ilumine para seguir adelante en su empeño y amor en esta lucha por el pueblo salvadoreño. Hemos hecho esta pequeña contribución que se la enviamos para lo que Ud. crea más conveniente». Yo les agradezco por un gesto tan simpático...

En ORIENTACIÓN se ha tenido la amabilidad de publicar íntegra la homilía del domingo pasado. Yo le agradezco a las personas que quieran analizarla y darme sugerencias también, pueden obtenerla en la edición de esta semana.

Tenemos un nuevo gerente en la radioemisora Y.S.A.X., el Sr. Napoleón Navarro. Yo le agradezco su colaboración y confío mucho en su fidelidad a la Iglesia para orientar esta voz en el verdadero sentido de nuestra pastoral arquidiocesana.

Les pido una oración por David Agustín Cristales Elías, que olvidé hacerlo el domingo pasado ya que el 11 de enero cumple años. Debía cumplir, no se sabe si todavía vive, porque es uno de los desaparecidos el 7 de marzo de 1977. Por la vida o por la muerte, oraremos por él y por todos los desaparecidos.

EN LA REALIDAD NACIONAL

Ahora, hermanos, desde esta Iglesia que trata de construir su bautismo, su fidelidad a su bautismo como pueblo sacerdotal, profético y real, tenemos que tomar conciencia de la realidad en la cual vivimos nuestra fe. Pero eso mismo nos da el criterio con que hemos de ver las realidades políticas que nos rodean.

Las comunidades eclesiales de base, el obispo, tenemos que vivir en comunión la realidad, porque no somos nosotros competentes como comunidad eclesial para tomar opciones concretas. En la actualidad se presentan, creo yo tres opciones: la del gobierno, la de la oligarquía y la de las organizaciones populares. Cada uno es libre de tomar la opción que quiera. Pero como Iglesia, sí tenemos que señalar a cualquier opción, el criterio   —148→   evangélico, de orientarlo hacia el bien del pueblo. Que ninguna opción se haga buscando ventajas personales o de grupos, mucho menos, queriendo mantener egoísmos que atropellan al pueblo; sino que desde esta tribuna de la comunidad cristiana, el Pastor y las comunidades cristianas tenemos la obligación de no parcializarnos sino ser conciencia cristiana en medio de nuestro pueblo, precisamente, para orientarlo todo a que este pueblo sea un reflejo del Reino de Dios aquí en la tierra.

a) En cuanto a la opción del Gobierno: en esta semana se ha restaurado de nuevo la Junta de Gobierno y ya han trascendido algunos nombres del próximo Gabinete de Ministros que esperamos esta próxima semana. «La Democracia Cristiana ha asumido este papel después que las Fuerzas Armadas se comprometieron públicamente a impulsar el camino de los cambios y la democracia, desarrollando un proyecto popular y antioligárquico -son palabras de la misma Fuerza Armada-. Considera la Fuerza Armada -dice el texto- que ésta es la alternativa histórica de El Salvador y está decidida a volverla realidad, poniendo en la tarea todo entusiasmo y haciendo los sacrificios que sean necesarios». Y propone en concreto, de acuerdo con las condiciones que se le presentaron, cuáles serían esas líneas de ese proyecto en el campo económico, en el campo social, en el campo político y en el campo militar. No me voy a detener a leerlo porque ya todos conocen cuáles son esas líneas del proyecto gubernamental pactado entre la Democracia Cristiana y las Fuerzas Armadas.

Prácticamente veo yo en todo esto que se ha aceptado las condiciones que los ministros del Gabinete anterior habían puesto para continuar en sus puestos. Lo que me extraña es ¿por qué hoy se acepta hasta con lujos de detalles y no se trató de arreglar con los anteriores ministros? Ojalá que al haber aceptado hoy lo que antes parecía no haberse aceptado, sea el reflejo de una conversión y de un sincero reconocimiento de un error. Porque cuando se es humilde y se reconoce se puede esperar también eficacia en la enmienda.

Espero que esto no se quede sólo en palabras, es mi otra advertencia, porque son los hechos y no las declaraciones y los convenios escritos, son los hechos los que esperamos. Si es verdad que las Fuerzas Armadas y esta nueva Junta están dispuestas a enfrentarse a la oligarquía, y a hacer que se distribuya más equitativamente la tierra y los ingresos, los hechos lo van a decir. Por falta de estos hechos es que falta también la credibilidad. La gran tarea del Gobierno es ganar credibilidad y ésta no se gana sino con hechos.

Una de las cosas que implementarían rápidamente esta credibilidad, es crear las condiciones necesarias y adecuadas en el campo político, para que estos cambios, -como dicen algunos- los hechos y las situaciones que motivaron la crisis anterior, sean verdaderamente hoy más eficaces. Para eso se   —149→   necesita el cese de la represión, dilucidar la situación de los presos políticos, la investigación exhaustiva de los hechos sangrientos que se han estado sucediendo en el campo, el correspondiente castigo a los culpables y la indemnización de los dañados. A mí me extraña y me duele como queda ahora la situación de los desaparecidos. La Comisión encargada de investigar como que dejó el trabajo, mientras también se retiraron los Ministros; y ahora en el nuevo convenio entre el partido político y las Fuerzas Armadas no se menciona el hecho de los desaparecidos. Como Iglesia que defiende los derechos humanos, sigue insistiendo: ¡tienen que dar razón de este acontecimiento de los desaparecidos...!

Sigue habiendo sangre en nuestros campos. En Chalatenango, ya escucharon a la Hermana, yo quisiera que se le diera una atención especial al gobierno del Departamento de Chalatenango, ¿qué está pasando allí? También me cuentan que por Aguilares se encontraron 3 cadáveres. Me llegaba también una nota de Cáritas donde dicen que en el Cantón Los Pajales y el Cantón El Triunfo, jurisdicción de Santa Tecla, en el Río Chilama, fue encontrado un hombre que parece que mientras se bañaba, fue matado. Son éstos hechos los que nos asombran porque por todas partes vivimos esta zozobra de cadáveres que se encuentran.

Me conmovió mucho, por expresión del dolor y del sufrimiento, una carta en la que me cuenta algo aquel niñito que murió víctima de una bala, allí en la jurisdicción de Soyapango: que mientras sufría, le decía a su mamá: «Recemos mamá para que no me muera, rézale al San Antonio que tengo en la cama». ¡Claro, si nadie se quiere morir y sobre todo un niño que es toda una esperanza! Y por eso hacemos un llamamiento para ver como se va dando una configuración de paz entre todos, pero que sea a base de una justicia verdadera.

Espero, pues, que los civiles que ahora entran al trabajo del Gobierno, no se presten jamás a engañar ni a reprimir al pueblo. Sepan que contarán con el apoyo de la Iglesia en la medida en que realicen los cambios y reformas que beneficien en verdad a los campesinos, obreros, marginados, desposeídos, con quienes esta Arquidiócesis siente una solidaridad muy especial.

En nuestro Semanario Orientación, en nuestro Editorial, recogemos unos pensamientos que están tomados del Documento de Puebla para animar al trabajo pacífico de nuestra patria. «Creemos -dice Puebla- que nuestra responsabilidad de cristianos es promover de todas maneras, los medios no violentos para restablecer la justicia en las relaciones sociopolíticas y económicas, según la enseñanza del Concilio que vale tanto para la vida nacional como internacional. No podemos dejar de alabar a aquellos que renunciando a la violencia, en la exigencia de sus derechos, recurren a los medios de defensa que, por otra parte, estén al alcance incluso de los más   —150→   débiles con tal de que esto sea posible, sin lesión de los derechos y obligaciones de otros y de la sociedad».

b) La otra opción, hay grupos políticos y partidos políticos que han manifestado no colaborar en el nuevo gobierno. Yo entiendo que una cosa es no colaborar directamente en la gestión pública y en eso nadie está obligado, y otra cosa muy distinta es cuando se trata de apoyar o empujar a que los cambios si realmente son de beneficio para el pueblo, se hagan. Y a esto sí nos debe empujar el bien común del pueblo. La oposición ideológica que pueda haber, no debe estorbar un proyecto si de verdad favorece al pueblo.

Por otra parte, en esta semana, hemos visto los primeros pasos de unidad entre las organizaciones populares. Ha nacido una coordinadora nacional que está invitando a participar a todas las Fuerzas progresistas del país. Me alegro que por fin quieran romper con los intereses sectarios y partidistas y quieran buscar una unidad más amplia. Insistiré siempre en esto: No se fanaticen, no todo mundo está organizado ni piensa como ustedes. Hay visiones más amplias de la política que la acción política concreta que alguien ha tomado.

En este sentido, quiero recordar que tampoco hay que ofender los sentimientos del pueblo en el quehacer político. A mí me alarmó mucho la hijita que se tiró como propaganda de los niños en una manifestación infantil, cuando se les dice a los niños: «A ti, que esperaste en vano que el Dios que está arriba te mandara el pan de cada día». Yo creo que así no se hace patria. No se trata de destruir los sentimientos religiosos, sino de ponerlos en verdadero servicio al pueblo activo y vivo, como la religión que queremos y que hemos predicado este día de los bautizados. No se trata de pedir pan y ser pasivo sino de trabajar pero también orar. Sin oración, no puede haber redención.

Me extraña por ejemplo, ¿por qué tanto clamor contra el imperialismo y cuando los periódicos y en todas partes se anuncia la invasión de Rusia a Afganistán, no se ha dicho nada? Es que también el atropello es injusticia, aun cuando lo hagan quienes simpatizan con mis ideas. Si de verdad soy justo, tendré que reprochar las injusticias aunque sea de mi amigo...

Los efectos tan dañinos de ciertas reivindicaciones violentas. Yo recogí unos datos esta semana: de que ya son 8.200 los que han quedado sin empleo por causa de haberse cerrado las fuentes de trabajo, provocadas por incendios y por otras locuras que han dejado -si cada uno de ellos supone un promedio de 4 ó 5 personas- unas 40.000 personas sin el sustento que les daba un empleo. Tengamos en cuenta esto, para no cometer violencias que no conducen propiamente a una liberación del pueblo.

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¿Qué significan, por ejemplo, la toma de la Embajada de Panamá y el atropellar allí la libertad del Embajador de Costa Rica, sin tener parte en el asunto? Yo quise mediar pero no se aceptó mi mediación. Ojalá que otros que sean más eficaces, logren que haya arreglo en estas situaciones.

Creo que positivamente esta coordinadora de las organizaciones políticas, pueda jugar un papel muy importante y muy positivo para el país, si su aporte es el de velar, presionar, para que las Fuerzas Armadas y el nuevo Gobierno cumplan sus promesas. No debe ser fuerza que obstaculice un proyecto si beneficia el pueblo, sino que al contrario, fuerza que presione el cumplimiento para el bien de nuestro pueblo.

Dentro de este capítulo, nuestra Iglesia por obediencia a un evangelio que le exige la predicación del amor y de la paz, no puede estar de acuerdo con las violencias, mientras haya recursos racionales y pacíficos. Es aquí donde aprovecho a decir una palabra más sobre el caso del Señor ex-ministro de Educación en su opción de pasar a la clandestinidad del grupo guerrillero F.P.L., aunque ya lo comenté en mi diálogo radial del miércoles. La violencia es un retroceso de la civilización, es la expresión del primitivismo del hombre, cuando ya no se quiere o no se pueden usar los caminos de la racionalidad, pero más que todo, es la consecuencia lógica, deplorable de la estructura misma de pecado. Por lo tanto, ante el caso que he mencionado, quiero decir estas tres posiciones.

1.º) Lo han empleado -este hecho- como cebo publicitario de la organización guerrillera que quiere de esta manera hacerse propaganda y entusiasmar a más jóvenes. He dicho muchas veces: seamos críticos y no gregaristas, y no es lícito utilizar la propaganda para presionar las conciencias de los otros.

La otra actitud es la de la oligarquía, que al manejar los medios de comunicación social, en el fondo, quieren echar el agua a su molino. A este respecto, quisiera que fueran más honestos en el manejo de los medios de comunicación social y no manipular las noticias para sacar de allí ofensas y críticas contra los que trabajan la justicia social, confundiendo las cosas...

Desde el punto de vista cristiano, este hecho creo que puede decir dos cosas. Primero, que respetamos la opción personal que en conciencia cada uno puede tomar. Eso ante todo, el respeto a la conciencia. El Lic. Samayoa ha tomado en conciencia su opción, él dará cuenta ante Dios de sus actos de conciencia y la respetamos... Pero hay otra cosa muy importante que como cristianos tenemos que comentar y es, que sí tenemos que condenar esta estructura de pecado en que vivimos, esta podredumbre que presiona lastimosamente a muchos hombres a tomar opciones tan radicales y violentas. Los culpables son, precisamente, los que mantienen esas estructuras de injusticia social que hacen perder la esperanza de que se puedan arreglar   —152→   de otro modo, más que con la violencia... Ellos tienen que considerar que si queremos evitar estos caminos hacia la clandestinidad, hacia la violencia, hacia tantos desórdenes, tienen que empezar por quitar el gran desorden de su egoísmo y de su injusticia social...

Pero a estos grupos políticos, yo también les invoco sus sentimientos humanos. Tal es el caso, por ejemplo, del secuestro del Sr. Dunn, ex-Embajador de África del Sur. Yo he sido aceptado como medianero, y yo quiero decirles: ¡agilicen la comunicación, se está muriendo una esposa y hay un hombre que sufre la privación de su libertad! Si de veras son fuerzas populares para el bien de los hombres, aquí están machacando la dignidad de un hombre, y atropellando el dolor de una esposa, urge que se resuelve éste y otros problemas víctimas de la violencia».

c) Finalmente, el otro proyecto político, es el de la oligarquía que está tratando de organizar y ampliar sus fuerzas para defender sus intereses. Nuevamente, a nombre de nuestro pueblo y de nuestra Iglesia, les hago un nuevo llamado para que oigan la voz de Dios y compartan con todos gustosamente el poder y las riquezas, en vez de provocar una guerra civil que nos ahogue en sangre. Todavía es tiempo de quitarse los anillos para que no les vayan a quitar la mano...

Éstas son, pues, las tres opciones, los tres caminos por donde los políticos están encaminando la solución del país. La Iglesia no tiene que identificar con ningún proyecto, no es su competencia. Ella debe apoyar cualquier proceso de beneficio popular. De allí que mi voz, los domingos anteriores, cuando pedía: ¡salvemos el proceso!, quería decir, precisamente, apoyar las aspiraciones nobles del pueblo, no traicionarlo, empujar el carro hacia la solución definitiva.

Creo que el proyecto, el que el País necesita, no es el que necesita de armas para imponerse, sino el que realmente aglutine más salvadoreños, porque es el que objetivamente representa los intereses de las grandes mayorías.

Es aquí donde nuevamente me dirijo a esa masa silenciosa que aún está al margen, y no crean que aquí yo estoy empujando a que se organicen en las organizaciones que ya existen. Entiéndanme bien, no es eso lo que quiero decir. Sino que quiero decirles que todos seamos protagonistas del futuro, que analicemos con objetividad, no nos dejemos llevar de la emotividad, de la euforia, del nerviosismo, que seamos críticos, con actitudes varoniles y maduras, que hagamos en nosotros esa identidad tan necesaria entre el cristiano que es fruto de un bautismo que lo compromete con Cristo y el haber nacido en este país que nos compromete con el país. Que sepamos barajar fe y política desde una crítica de pensamiento, que sea verdaderamente la realización de mi propia personalidad. Esto es lo que   —153→   he querido decir hoy, cuando he dicho que el bautismo del cual hemos hablado hoy, no nos aliena de nuestra realidad nacional, pero nos da nuevos criterios, nuevas capacidades.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Tratemos de conocer la identidad de nuestra religión. ¿Qué somos como bautizados? Porque así también sabremos decir: ¿qué somos como cristianos? Y si tenemos vocación política, ¿Cuál será el quehacer político sin traicionar esta identidad cristiana? Hay muchos hombres, jóvenes sobre todo, en este trabajo de la política actual del país. Yo me alegro de esta sensibilidad social y política de la patria; es un don que hay que agradecerle a Dios pero hay que saberlo encauzar y aquí están los cauces en la liturgia del día de hoy. Que cada salvadoreño haga honor, no solamente a su compromiso político, concreto, sino a su compromiso de cristiano para que sea de verdad, desde la fuerza salvadora de Cristo, un elemento vivo en la salvación de su propio país. Así sea...



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