Antigua. Historia y Arqueología de las civilizaciones Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

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Textos


El sistema de castas Volver al principio

Tras el establecimiento de un dominio griego en el noroeste de la India como consecuencia de la expedición de Alejandro, hacia el año 300 a.C. el griego Megástenes fue enviado por Seleuco I a Pataliputra, a orillas del Ganges, como embajador en la corte de Chandragupta Maurya. Allí redactó una obra que reunía multitud de observaciones de carácter etnográfico, geográfico y mitológico, entre las que se cuenta la tradicional división social de la población india en castas.
Nacido en Agyrium (Sicilia), Diodoro vivió durante el siglo I a.C., al menos hasta el año 21. Escribió una historia universal en cuarenta libros titulada Biblioteca histórica que alcanzaba desde los orígenes míticos del mundo hasta la expedición de César a Britania (54 a.C.). Aunque el relato de los hechos incluía las historias de Egipto, Asiria, Babilonia, Media e India, su núcleo era la historia de Roma, planteada en sincronía con la griega. De todo ello han llegado hasta nosotros quince libros (I-V y XI-XX). Tradicionalmente fue tenido por poco original, si bien recientemente este juicio ha sido puesto en cuestión por algunos autores. Con todo, destaca por transmitir informaciones de autores cuyos escritos se han perdido y, por ello, hoy son conocidos exclusivamente a través de él, tal como ocurre en el presente caso con las informaciones de Megástenes. (Pilar Rivero-Julián Pelegrín).

Toda la población de los indios está dividida en siete clases, la primera de las cuales es el grupo de los filósofos, inferior en número a las otras clases pero el primero de todos en distinción. Los filósofos, exentos de todo servicio público, ni dominan a otros ni están sometidos por otros. Y son llamados por los particulares para los sacrificios en vida y para el cuidado de los fallecidos, por lo que han llegado a ser muy queridos por los dioses y son grandes expertos acerca de las cosas del Hades; obtienen de este cometido regalos y honras notables; y proporcionan un gran servicio a la comunidad de los indios, llamados cada año nuevo al gran sínodo, pues vaticinan a las multitudes acerca de las sequías y de la abundancia de lluvias y también del soplo benéfico de los vientos, de las enfermedades y de otras cosas aptas para favorecer a sus oyentes. Cuando escuchan de antemano el destino, las gentes y el rey compensan siempre las predicciones de escasez y preparan siempre de antemano todo lo necesario. Y el filósofo desafortunado en sus predicciones no recibe ninguna otra pena que la infamia y permanece callado el resto de su vida.
La segunda clase es la de los agricultores que parecen sobrepasar mucho en número a los otros. Estos, liberados de las guerras y de cualquier otro servicio público, se ocupan de la agricultura; y ningún enemigo que se encuentre con un agricultor por el territorio lo injuriaría, sino que, al considerarlos como benefactores comunes, se apartan de toda injuria. Por lo tanto, al permanecer el territorio intacto y cargado de frutos, proporciona un gran disfrute de lo necesario a los hombres. Los agricultores viven en el campo con sus hijos y sus mujeres y se abstienen totalmente de bajar a la ciudad. Tributan al rey un alquiler por su terreno por ser toda la India del rey y no serle posible a ningún particular poseer tierra; aparte del alquiler, abonan un cuarto al patrimonio real.
El tercer linaje es el de los vaqueros y de los pastores y, en general, de todos los ganaderos, los cuales no habitan ninguna ciudad o aldea, sino que pasan la vida en tiendas y, con la caza, dejan limpio de aves y de fieras el territorio. Con el ejercicio y el adiestramiento en esto, civilizan la India, llena de muchas fieras de toda clase y de aves que se comen las semillas de los agricultores.
La cuarta clase es la de los artesanos; y, de ellos, los unos son fabricantes de armas y los otros preparan a los agricultores o a cualesquiera otros los útiles para su trabajo. No sólo están exentos de impuestos, sino que incluso toman del patrimonio real una medida de trigo.
La quinta es la militar, adecuada para las guerras, la segunda en número pero ocupada en la indolencia y en muchas diversiones durante la paz. Y se alimenta del patrimonio real toda la masa de militares, de caballos y de elefantes de guerra.
La sexta es la de los éforos; éstos, investigándolo e inspeccionándolo todo a través de la India, lo comunican a los reyes, y, si su ciudad está falta de rey, a los arcontes.
La séptima clase es la de asesores y funcionarios públicos, mínima en número pero la más admirada en nobleza y prudencia: entre ellos, están los consejeros de los reyes, los administradores del Estado y los jueces y, en general, tienen entre ellos a los jefes y a los arcontes.
Estas son, pues, las clases de la división social entre los indios. Y no es posible casarse o acometer empresas u oficios de otra casta, como trabajar la tierra siendo militar o filosofar siendo artesano.

Diodoro de Sicilia, Biblioteca Histórica, II 40-41, traducción de Francesc Parreu, Biblioteca Clásica Gredos, Madrid, 2001.



Los edictos de Asoka Volver al principio

Tras someter a sus enemigos mediante sangrientas campañas militares, el soberano indio Asoka (ca. 304-232 a.C.), tercero de la dinastía Maurya, se convirtió al budismo y emprendió una serie de reformas en las que, desde la proclamación de la Ley Sagrada budista (Dhamma), evidencia una gran preocupación por el bienestar físico y espiritual de sus súbditos. Estas reformas son recogidas en una treintena de inscripciones en piedra -a menudo en forma de pilar de hasta 15 metros de altura- repartidas por los territorios actuales de la India, Nepal, Pakistán y Afganistán, en las que el soberano se autodenomina «Piyadasi, el Amado de los Dioses» y que figuran redactadas generalmente en una lengua india próxima al sánscrito, aunque en ocasiones también aparecen en arameo e incluso en griego.
La inscripción de Girnar (península de Kathiawar, estado de Gujarat, India occidental) fue erigida en 257 a.C. y menciona el envío de embajadas para dar a conocer el mensaje budista más allá de los dominios de Asoka, tanto entre los pueblos meridionales de la India como en Ceilán -Tamraparni en el texto- e incluso en las cortes de los soberanos helenísticos contemporáneos Antíoco II de Siria, Ptolomeo II de Egipto, Antígono Gonatas de Macedonia, Magas de Cirene y Alejandro de Epiro. (Pilar Rivero-Julián Pelegrín).

El rey Piyadasi, el Amado de los Dioses, ha hecho redactar este edicto de la Ley Sagrada (...) Ningún ser vivo, tras matarlo, debe ser ofrendado (...) Antiguamente, en la cocina del rey Piyadasi, el Amado de los Dioses, cientos de miles de vivientes eran sacrificados todos los días para hacer el curry. Pero ahora, con la redacción de este edicto de la Ley Sagrada, sólo tres seres vivos, dos pavos reales y una gacela, son sacrificados. Y en adelante ni siquiera estos tres seres vivos serán sacrificados.
Por todas partes dentro de los dominios del rey Piyadasi, el Amado de los Dioses, y entre los pueblos de más allá de las fronteras, los Cholas, los Pandyas, los Satiyaputras, los Keralaputras, tan lejos como Tamraparni y donde gobierna el soberano griego Antíoco, y entre los reyes que son vecinos de Antíoco, por todas partes el rey Piyadasi, el Amado de los Dioses, ha hecho provisión de dos tipos de tratamiento médico: tratamiento médico para los humanos y tratamiento médico para los animales. Cuando las hierbas medicinales necesarias para los humanos o para los animales no estaban disponibles, yo las he hecho importar y las he hecho crecer. He hecho excavar pozos y plantar árboles para beneficio de los hombres y de los animales (...)
En el pasado, durante centenares de años, creció la muerte y el daño a los seres vivientes, el comportamiento impropio para con los parientes y el comportamiento impropio para con los brahmanes y los ascetas. Pero ahora, debido a la práctica de la Ley Sagrada por parte del rey Piyadasi, el Amado de los Dioses, el sonido del timbal ha sido sustituido por el sonido de la Ley Sagrada. La visión de los carros celestiales, los elefantes propicios, los cuerpos de fuego y otras visiones divinas no han tenido lugar durante muchos centenares de años. Pero ahora, debido a que el rey Piyadasi, el Amado de los Dioses, promueve la contención en la muerte y el daño a los seres vivientes, se ha difundido un comportamiento más apropiado para con los parientes, los brahmanes y los ascetas, y el respeto hacia la madre, el padre y los ancianos (...)
Ahora el Amado de los Dioses considera que la conquista por la Ley Sagrada es la mejor conquista. Y ésta ha sido alcanzada aquí, en los extremos, incluso seiscientos yojanas más allá, donde gobierna el soberano griego Antíoco, más alllá del cual gobiernan los cuatro reyes de nombre Ptolomeo, Antígono, Magas y Alejandro, del mismo modo que en el sur entre los Cholas, los Pandyas, y tan lejos como Tamraparti. Aquí, los dominios del rey entre los griegos, los Kambojas, los Nabhakas, los Nabhapamkits, los Bhojas, los Pitinikas, los Andhras y los Palidas, por todas partes los pueblos cumplen las instrucciones del Amado de los Dioses respecto a la Ley Sagrada. Incluso allí donde no han llegado los enviados del Amado de los Dioses, esos pueblos también, habiendo oído hablar de la práctica de la Ley Sagrada y de los mandatos y las disposiciones establecidas por el Amado de los Dioses respecto a la Ley Sagrada, están cumpliéndola y continuarán haciéndolo. Esta conquista ha sido alcanzada en todas partes, y ello proporciona una gran alegría, la alegría que sólo se puede proporcionar la conquista por la Ley Sagrada. Pero incluso esta alegría tiene escasas consecuencias. El Amado de los Dioses considera que, para ser más importante, el mayor resultado debe ser experimentado en el otro mundo.

Asoka, Edictos de la Ley Sagrada, traducción propia a partir de la versión inglesa publicada por Venerable Shravasti Dhammika. Extraída de http://www.cs.colostate.edu/~malaiya/ashoka.html.



Conquista grecobactriana de la India Volver al principio

A comienzos del siglo II a.C., Demetrio, hijo de Eutidemo, adquirió fama como conquistador de las regiones noroccidentales de la India aprovechando la desintegración del Imperio Maurya. Por esta razón, y al igual que antes lo hiciera Alejandro, su retrato aparece en las monedas tocado con la piel de elefante. Diversos textos literarios indios recogen la irrupción de los soberanos griegos de Bactriana en la India hacia el sur y también hacia el este por el valle del Ganges hasta Pataliputra. Dentro de la obra sobre astrología titulada Gargi Samhita, destaca en este sentido el capítulo conocido como Yuga-purana -datable ca. finales del siglo I a.C.-, que, a posteriori y adoptando la forma literaria de una profecía, denuncia la intervención de los «Yavana» en la India y la inversión de los principios políticos, sociales y religiosos establecidos que aquélla provoca, y a la vez da cuenta de un enfrentamiento surgido posteriormente entre los propios griegos que podría ser identificado con la usurpación de Eucrátides y fechado en consecuencia poco antes de 165 a.C. (Pilar Rivero-Julián Pelegrín).

[5: Invasión griega y batalla de Pushparura]
Tras esto, habiendo invadido Saketa, los Panchalas y Mathura, los violentos y valientes Yavanas llegarán hasta Kusumadhvaja. Entonces, una vez alcanzada la espesa fortificación de tapial en Pushparura [= Pataliputra], todas las provincias caerán en el desorden. Finalmente, seguirá una gran batalla con máquinas de madera.
[6: Situación de la población al final de la era de Kali]
Al final del Yuga habrá No Arios que seguirán las prácticas religiosas de los Arios. Tanto los Brahmanes como los Kshatriyas, los Vaisyas y los Sudras [= las cuatro castas en las que se divide la sociedad india según el brahmanismo: sacerdotes, guerreros, comerciantes y agricultores] serán hombres inferiores. Todos portarán las mismas vestimentas y adoptarán las mismas costumbres. En ese final del Yuga los hombres se unirán a sectas heréticas; establecerán alianzas a causa de las mujeres. Habrá en este mundo Bhiksukas [= religiosos mendicantes] de la casta de los Sudra portando la chira [= hábito religioso budista] y vestidos de corteza, con el cabello recogido y raído. En la proximidad del final del Yuga en este mundo, los Sudras realizarán ofrendas al fuego con himnos proclamados con omkara, y sin vacilar (serán) guardianes de los tres fuegos [= el dominical, el ofertorio y el meridional, que rodean el altar del sacrificio: esto es, los sudras usurparán las funciones de los brahmanes]. Al final de la era de Kali habrá Sudras que se dirigirán (a otros) con "¡Bho!" [= expresión de burla] y Brahmanes que se dirigirán a otros con "¡Arya!" [= "¡Nobles!"]. Y ellos serán similares en cuanto a vestimenta y comportamiento.
[7: Exacciones de Dharmamita y retirada griega de Madhadesa]
Los antiguos Tama de Dharmamita [= Demetrio] devorarán fieramente al pueblo. Los Yavanas dominarán, los reyes desaparecerán. Pero finalmente los Yavanas, ebrios de combates, no permanecerán en Madhadesa [= la región del Ganges central]; tendrán una guerra civil sobre ellos, que estallará en su propio país, tendrán una guerra verdaderamente terrible y feroz.

Yuga-purana, 5-7, traducción propia de la versión inglesa publicada en William Tarn, The Greeks in Bactria and India, Nueva Delhi, 1980 (Cambridge, 1951), pp. 453-454.




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