Sería muy difícil definir a Tricicle y mucho más su teatro. Desde sus comienzos esta
popular compañía se caracterizó por la ruptura, la novedad y la improvisación. Ya en sus
principios, cuando comenzaban en el café El Llantiol, experimentaban con nuevas
técnicas que incorporaron a la pantomima clásica.
Abandonan el maquillaje blanco, la rigidez y el silencio absoluto del mimo
convencional para incorporar a sus sketchs movimiento, vestuario colorista y ruidos
onomatopéyicos, que los encuadran en un nuevo movimiento dentro de la escena teatral.
Así nació Tricicle, de un rudimentario vehículo de tres ruedas que poco a poco se ha
convertido en el más innovador y completo medio de transporte del teatro de gesto. Sus
innovadoras prestaciones se muestran en sus espectáculos, impregnados de la sutileza del
gesto, de la creación ilimitada, del más puro humor blanco, de la espontaneidad, del
absurdo y como no, del silencio, un silencio infinitamente significativo repleto de
mensajes, historias conocidas, risas...
Sus pedales: la creación sin límites y la espontaneidad improvisada. Su mejor motor:
el público, un público heterogéneo de todas las edades y de todas las condiciones,
propiciado por la accesibilidad de su teatro, la directa transmisión de situaciones y hechos
familiares para todos: la espera en un aeropuerto por la cancelación de un vuelo en Exit,
el culto al cuerpo en Slastic o el aburrimiento de un domingo cualquiera en Entretrés.
La observación del comportamiento humano, del hombre de la calle, las situaciones
cotidianas llevadas al límite de lo absurdo condimentadas con un toque surrealista, como
el comportamiento de los perros, la relación de las bolas en una partida de billar e incluso
las diversas utilidades de una simple tapa de w.c., que consigue la esencia del gag: la risa
en el detalle, el movimiento trepidante. Esa identificación de situaciones, de sentimientos,
de reacciones tan usuales y habituales en la vida corriente, hacen reír al público. La
ruptura de la cuarta pared y el contacto directo con los espectadores, consiguen que cada
función sea única, como su público, con su participación, su respuesta, sus risas, sus
aplausos...
Ese carácter identificativo supera todo tipo de expectativas. La vida cotidiana llevada
a la caricatura y el saber hacer acercan a Tricicle un público incondicional, que reconoce
y apuesta por cualquier proyecto del grupo, sabiendo de antemano que siempre se sentirá
satisfecho.
Pero esta nueva tendencia teatral nacida de Tricicle (de la que también beben otros
grupos como Yllana o Los Los) no proviene tan sólo de su modo de actuar, de concebir
el teatro, sino también de todo aquello de lo que se nutren: el cine mudo (slapstick
comedy), el clown, la Commedia del arte, la televisión ... y de lo que se han impregnado
a lo largo de su vida. Como creadores, actores y directores, Carles, Joan y Paco han
experimentado diversos campos del mundo del espectáculo y otros afines demostrando
que son artistas polifacéticos. Tricicle ha circulado por distintas direcciones,
evolucionando y avanzado en un estilo personal y propio que les ha llevado al éxito.
Pero, ¿en qué radica ese éxito? No se puede determinar por un solo hecho. Quizás en
decir sin palabras aquello que las palabras no consiguen transmitir.