«No diremos: "Aquí dio fin a su cantar Salicio", sino "Aquí dio principio a su cantar Salicio; aquí sobrepujó en sus églogas a sí mismo; aquí resonó su zampoña, a cuyo son se detuvieron las aguas deste río, no se movieron las hojas de los árboles, y parándose los vientos, dieron lugar a que la admiración de su canto fuera de lengua en lengua y de gente en gentes por todas las de la tierra": ¡Oh venturosas, pues, cristalinas aguas, doradas arenas ‑¡Qué digo yo doradas!‑ antes de puro oro nacidas, recoged a este pobre peregrino, que, como desde lejos os adora, os piensa reverenciar desde cerca!»
El portal dedicado a Garcilaso de la Vega ofrece a los lectores un apunte biográfico del poeta, así como su obra y la bibliografía fundamental sobre ésta.